1. ¿En qué basa Dios el resultado de una persona?

Las palabras relevantes de Dios:

Ahora es el momento en el que determino el final para cada persona, no la etapa en la que comencé a obrar en el hombre. Una a una, escribo en Mi libro de registro las palabras y acciones de cada persona, la trayectoria por la que Me ha seguido, sus características inherentes y cómo se ha comportado en última instancia. De esta manera, no importa qué clase de persona sea, nadie escapará de Mi mano y todos estarán con los de su propia clase según Yo lo designe. Yo decido el destino de cada persona, no en base a su edad, antigüedad, cantidad de sufrimiento ni, mucho menos, según el grado de compasión que provoca, sino en base a si posee la verdad. No hay otra decisión que esta. Debéis daros cuenta de que todos aquellos que no hacen la voluntad de Dios serán también castigados. Este es un hecho inmutable. Por lo tanto, todos aquellos quienes son castigados, reciben castigo por la justicia de Dios y como retribución por sus numerosas acciones malvadas.

Extracto de ‘Prepara suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Antes de que la humanidad entre en el reposo, cada clase de persona será castigada o recompensada según si han buscado la verdad, si conocen a Dios y si pueden someterse al Dios visible. Aquellos quienes han prestado servicio al Dios visible pero no lo conocen ni se someten a Él, carecen de la verdad. Estas personas son malhechoras y los malhechores, sin duda, serán objeto de castigo; además, van a ser castigados de acuerdo con su conducta malvada. Dios existe para que los humanos crean en Él, y también Él es digno de su obediencia. Los que solo tienen fe en el Dios ambiguo e invisible son personas que no creen en Dios y son incapaces de someterse a Él. Si estas personas todavía no pueden creer en el Dios visible en el momento en que Su obra de conquista se termine, y siguen siendo desobedientes y resistiéndose al Dios que es visible en la carne, estos “ambigüistas”, sin duda, serán objetos de la destrucción. Es como algunos entre vosotros, cualquiera que verbalmente reconoce al Dios encarnado pero no puede practicar la verdad de la sumisión al Dios encarnado, finalmente será objeto de la eliminación y destrucción. Además, cualquiera que verbalmente reconoce al Dios visible y come y bebe de la verdad que expresa Él, mientras busca al Dios ambiguo e invisible, tendrá aún más posibilidades de ser destruido en el futuro. Ninguna de estas personas podrá permanecer hasta el tiempo del reposo, que vendrá después de que haya terminado la obra de Dios, ni podrá haber ni un solo individuo parecido a estas personas que permanezca en ese tiempo de reposo. Las personas demoniacas son las que no practican la verdad; su esencia es la de resistir y ser desobedientes a Dios y no tienen la más mínima intención de someterse a Él. Tales personas van a ser destruidas. Si tienes la verdad o si resistes a Dios depende de tu esencia, no de tu apariencia o de cómo hables o te comportes ocasionalmente. Que un individuo vaya a ser destruido o no se determina por su esencia; se decide de acuerdo con la esencia revelada por su conducta y su búsqueda de la verdad. Entre las personas que son iguales por hacer obra y hacen cantidades similares de obras, aquellas cuyas esencias humanas sean buenas y que posean la verdad son las personas a las que se les permitirá permanecer, pero aquellas cuya esencia humana sea mala y desobedezcan al Dios visible son las que serán objeto de la destrucción. Todas las palabras o la obra de Dios relacionadas con el destino de la humanidad tratarán adecuadamente con las personas, según la esencia de cada una; no se cometerá el menor error y no habrá ni una sola falla. Solo cuando las personas llevan a cabo una obra, la emoción o el significado humanos entran en juego. La obra que Dios hace es la más adecuada; Él definitivamente no presenta reclamos falsos contra ninguna criatura. Ahora hay muchas personas que son incapaces de percibir el destino futuro de la humanidad y que no creen las palabras que Yo declaro, Todos los que no creen, junto con los que no practican la verdad, ¡son demonios!

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

El estándar por el que los humanos juzgan a otros humanos se basa en su comportamiento; uno cuya conducta es buena es una persona justa y uno cuya conducta es abominable es malvado. El estándar por el que Dios juzga a los humanos se basa en si la esencia de alguien se somete a Él; uno que se somete a Dios es una persona justa y uno que no, es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si su discurso es correcto o incorrecto. Algunas personas desean usar las buenas obras para obtener un buen destino en el futuro y algunas personas desean usar palabras delicadas para adquirir un buen destino. Todo el mundo falsamente cree que Dios determina el resultado de las personas después de observar su comportamiento o después de escuchar su discurso; muchas personas desearán entonces aprovecharse de esto para engañar a Dios y así les conceda un favor temporal. En el futuro, las personas que sobrevivirán en un estado de reposo, todas habrán soportado el día de la tribulación y también habrán dado testimonio de Dios; todas serán personas que hayan cumplido su deber y se hayan sometido intencionadamente a Dios. A los que simplemente desean usar la oportunidad de servir con la intención de evitar practicar la verdad no se les permitirá permanecer. Dios tiene estándares apropiados para disponer el resultado de todos los individuos; Él simplemente no toma estas decisiones de acuerdo a palabras y conductas, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. De ninguna manera será indulgente con toda la conducta malvada de alguien debido al servicio pasado que haya hecho para Él, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por haberse gastado una vez para Dios. Nadie puede evadir el castigo por haber sido malvados y nadie puede cubrir su comportamiento malvado y, por lo tanto, evadir los tormentos de la destrucción. Si las personas pueden cumplir con su propio deber, esto quiere decir que son eternamente fieles a Dios y no buscan recompensas, independientemente de si reciben bendiciones o sufren desgracias. Si las personas son fieles a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su fidelidad cuando no pueden ver bendiciones, y si al final todavía son incapaces de dar testimonio de Dios y cumplir los deberes que les corresponden, entonces serán objeto de la destrucción, a pesar de haber prestado servicio fiel a Dios. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir a la eternidad ni tampoco pueden entrar en el reposo; solo los justos son los maestros del reposo.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Existe un dicho del que deberíais tomar nota. Creo que es de suma importancia, porque me viene a la mente numerosas veces cada día. ¿Por qué? Porque cada vez que tengo a alguien enfrente, cada vez que oigo la historia de alguien y oigo la experiencia de una persona o su testimonio de fe en Dios, siempre uso este dicho para determinar en Mi corazón si ese individuo es o no el tipo de persona que Dios quiere y que le gusta. Entonces, ¿cuál es este dicho? Ahora os tengo a todos al borde del asiento. Cuando lo revele, quizás os sintáis decepcionados, porque durante muchos años algunos han hablado de labios para afuera. Yo, sin embargo, no he hablado de labios para afuera ni una sola vez. Es un dicho que mora en Mi corazón. ¿Cuál es, entonces? Es el siguiente: “Recorre el camino de Dios: teme a Dios y apártate del mal”. ¿No es una frase extremadamente simple? No obstante, a pesar de su simpleza, las personas que tienen auténticamente un entendimiento profundo de estas palabras sentirán que conllevan un gran peso, que este dicho es muy valioso para la propia práctica, que es una línea del lenguaje de la vida que contiene la realidad-verdad, que representa un objetivo permanente para los que buscan satisfacer a Dios y que es un camino permanente que debe seguir todo aquel que sea considerado con las intenciones de Dios. Así pues, ¿qué os parece? ¿No es este dicho la verdad? ¿Tiene o no esa clase de importancia? Además, quizás algunos de vosotros penséis en este dicho e intentéis descifrarlo, y tal vez haya otros que hasta sientan dudas al respecto: ¿es este dicho muy importante? ¿Es muy importante? ¿Es necesario enfatizarlo tanto? Puede también que haya algunos a los que no les guste mucho, porque pensáis que tomar el camino de Dios y condensarlo en este único dicho es una simplificación excesiva. Tomar todo lo que Dios dijo y reducirlo a un dicho, ¿no sería eso hacer parecer a Dios demasiado insignificante? ¿Es esto así? Podría ser que la mayoría de vosotros no entendáis del todo el profundo significado de estas palabras. Aunque todos habéis tomado nota del dicho, no tenéis intención de guardarlo en vuestro corazón; solo lo habéis escrito en vuestro cuaderno para repasarlo y meditar en él en vuestro tiempo libre. Algunos ni siquiera se molestarán en memorizarlo, y, no digamos ya, intentar darle buen uso. Pero ¿por qué deseo mencionar este dicho? Independientemente de vuestra perspectiva y sin importar lo que penséis, tuve que mencionarlo porque es extremadamente relevante para la forma en que Dios determina el desenlace de las personas. No importa cómo entendáis ahora este dicho ni cómo lo tratéis, Yo os seguiré diciendo esto: si las personas pueden practicar las palabras de este dicho y experimentarlas y llegar al estándar de temer a Dios y apartarse del mal, tienen garantizado el ser sobrevivientes y seguro tendrán un buen desenlace. Si, no obstante, no puedes alcanzar el estándar establecido por este dicho, se puede decir que tu desenlace es una incógnita. Os hablo, pues, sobre este dicho para vuestra propia preparación mental y para que sepáis con qué tipo de estándar os mide Dios.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios usa las pruebas determina sus desenlaces. Existen dos estándares en el uso de Dios de las pruebas para determinar el desenlace de las personas: el primero es la cantidad de pruebas por las que pasan las personas, y el segundo es el resultado de estas pruebas en ellas. Estos dos indicadores establecen el desenlace de una persona. Ahora, profundicemos en ambos estándares.

Para empezar, cuando una persona se enfrenta a una prueba de Dios (nota: es posible que a tus ojos esta pueda ser menor y no merezca la pena mencionarla), Él te hará claramente consciente de que se trata de Su mano sobre ti, y de que Él ha dispuesto esta circunstancia para ti. Mientras sigas siendo inmaduro en tu estatura, Dios dispondrá pruebas con el fin de examinarte y estas se corresponderán con tu estatura, con aquello que eres capaz de entender y con lo que puedes resistir. ¿Qué parte de ti probará? Tu actitud hacia Dios. ¿Es esto muy importante? ¡Por supuesto que lo es! ¡Es especialmente importante! Esta actitud en los humanos es el resultado que Dios desea, así que es lo más importante de todo, en lo que a Él respecta. De lo contrario, no dedicaría Sus esfuerzos a las personas al involucrarse en tal obra. Por medio de estas pruebas, Dios quiere ver tu actitud hacia Él; comprobar si estás o no en el camino correcto. También quiere ver si le temes y te apartas del mal. Por tanto, entiendas mucho o poco de la verdad en un momento particular, continuarás enfrentándote a las pruebas de Dios, y según aumente la verdad que entiendas, Él seguirá disponiendo pruebas relevantes. Cuando vuelvas a enfrentarte a una prueba, Dios querrá ver si tu punto de vista, tus ideas y tu actitud hacia Él han experimentado un crecimiento en el periodo de tiempo intermedio. Algunos se preguntan: “¿Por qué quiere Dios ver siempre las actitudes de las personas? ¿Acaso no ha visto ya que han puesto en práctica la verdad? ¿Por qué iba a seguir queriendo ver sus actitudes?”. ¡Son estupideces irracionales! Dado que Dios obra de esta manera, Su voluntad debe radicar en eso. Dios observa constantemente a las personas desde un costado, viendo cada una de sus palabras y actos, todas sus acciones y movimientos, incluso cada pensamiento e idea. Dios toma nota de todo lo que les ocurre a las personas: sus buenas obras, sus errores, sus transgresiones, incluso, sus rebeldías y traiciones, a modo de pruebas a partir de las cuales determinará sus desenlaces. Paso a paso, a medida que se eleva la obra de Dios, cada vez oirás más verdades y llegarás a aceptar más cosas e información positivas, y obtendrás más de la realidad de la verdad. A lo largo de este proceso, las exigencias de Dios hacia ti también aumentarán, y, mientras lo hacen, Él dispondrá para ti pruebas más serias. Su objetivo es examinar si tu actitud hacia Él ha progresado mientras tanto. Por supuesto, cuando esto ocurre, el punto de vista que Dios exige de ti se ajustará a tu entendimiento de la realidad-verdad.

Conforme tu estatura vaya creciendo gradualmente, el estándar que Dios exige de ti también lo hará. Mientras seas todavía inmaduro, Él establecerá un estándar muy bajo para que lo cumplas; cuando tu estatura sea un poco mayor, elevará tu estándar un poco más. Pero ¿qué hará Dios una vez hayas obtenido un entendimiento de toda la verdad? Hará que te enfrentes a pruebas aún mayores. Entre estas pruebas, lo que Dios desea obtener de ti, lo que quiere ver en ti, es que tengas un conocimiento más profundo de Él, una verdadera veneración hacia Él. En ese momento, Sus exigencias para ti serán mayores y “más duras” de lo que eran cuando tu estatura era más inmadura (nota: las personas podrían considerarlas duras, pero para Dios son realmente razonables). Cuando Él prueba a las personas, ¿qué tipo de realidad desea crear? Él les pide de forma constante que le entreguen su corazón. Algunos dirán: “¿Cómo puedo dar eso? He cumplido con mi deber, abandoné mi hogar y mi sustento y me he esforzado. ¿No son todas estas cosas ejemplos de haberle entregado mi corazón? ¿De qué otra forma podría hacerlo? ¿Acaso estas cosas no fueron, realmente, maneras de entregarle mi corazón a Dios? ¿Cuál es Su exigencia específica?”. Es una demanda muy simple. De hecho, algunas personas ya han entregado su corazón a Dios en diversos grados y en distintas etapas de sus pruebas, pero la inmensa mayoría de ellas nunca lo hace. Cuando Él te prueba, verifica si tu corazón está con Él, con la carne o con Satanás. Cuando Él te prueba, observa si estás en una postura de oposición a Él o si tu postura es compatible con Él, y si tu corazón está de Su lado. Cuando eres inmaduro y te enfrentas a pruebas, tu confianza es muy baja, y no sabes exactamente qué necesitas hacer para cumplir las intenciones de Dios, porque tu entendimiento respecto a la verdad es limitado. Sin embargo, si aún puedes orar genuina y sinceramente a Dios, y si puedes estar dispuesto a darle tu corazón, a hacer de Él tu soberano y a ofrecerle todas aquellas cosas que te parecen más valiosas, entonces ya le habrás dado a Dios tu corazón. A medida que vayas escuchando más sermones y entiendas más de la verdad, tu estatura también irá madurando poco a poco. En ese momento, el estándar de las exigencias de Dios no será el mismo que cuando eras inmaduro; Él exigirá un estándar más alto de ti. Cuando las personas le entregan a Dios su corazón gradualmente, poco a poco este se va acercando cada vez más a Él; a medida que las personas verdaderamente puedan irse acercando a Dios, su corazón lo venerará cada vez más. Lo que Dios quiere es un corazón así.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Que se reciban bendiciones o se sufran desgracias estará determinado según la esencia de uno, no según la esencia común que uno pueda compartir con otros. Este tipo de dicho o de regla simplemente no tiene lugar en el reino. Si alguien es al final capaz de sobrevivir es porque ha cumplido los requisitos de Dios, y si alguien es al final incapaz de permanecer hasta el tiempo de reposo, es porque esta persona ha sido desobediente a Dios y no ha satisfecho Sus requisitos. Todos tienen un destino adecuado. Estos destinos se determinan según la esencia de cada individuo y no tienen nada que ver con otras personas. La conducta malvada de un hijo o una hija no puede ser transferida a sus padres, y la justicia de un hijo o una hija no puede ser compartida con sus padres. La conducta malvada de los padres no puede ser transferida a los hijos, y la justicia de los padres no puede compartirse con los hijos. Cada cual carga con sus respectivos pecados y cada cual disfruta de su respectiva fortuna. Nadie puede sustituir a nadie; esto es justicia. Desde la perspectiva del hombre, si los padres tienen buena fortuna, también sus hijos deberían poder tenerla, y si los hijos hacen el mal, sus padres deben expiar por esos pecados. Esta es una perspectiva humana y la forma en la que el hombre hace las cosas. No es la perspectiva de Dios. El resultado de cada uno se determina de acuerdo a la esencia que surge de su propia conducta y siempre se determina apropiadamente. Nadie puede cargar con los pecados de otro; más aún, nadie puede recibir castigo en lugar de otro. Esto es incuestionable. El cuidado cariñoso de los padres por sus hijos no indica que pueden hacer obras justas en lugar de sus hijos, ni el afecto obediente de un hijo o hija por sus padres quiere decir que puede realizar obras justas en lugar de sus padres. Este es el verdadero significado detrás de las palabras: “Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada”. La gente no puede llevar a sus hijos malhechores al reposo sobre la base de su profundo amor por ellos, ni nadie puede llevar a su esposa (o esposo) al reposo sobre la base de su propia conducta justa. Esta es una norma administrativa; no puede haber excepciones para nadie. Al final, los hacedores de justicia son hacedores de justicia y los malhechores son malhechores. A los justos se les permitirá sobrevivir al final, mientras que los malhechores serán destruidos. Los santos son santos; no son inmundos. Los inmundos son inmundos y ni una parte de ellos es santa. Las personas que serán destruidas son todas malvadas y las que sobrevivirán son todas justas, incluso si los hijos de las malvados hacen obras justas e incluso si los padres de los justos hacen obras malvadas. No existe relación entre un esposo creyente y una esposa incrédula y no existe relación entre los hijos creyentes y los padres incrédulos; son dos tipos de personas completamente incompatibles. Antes de entrar al reposo, se tienen parientes físicos, pero una vez que se ha entrado en el reposo, ya no se tendrán parientes físicos de los cuales hablar. Los que cumplen su deber son enemigos de los que no; los que aman a Dios y los que lo odian se oponen entre sí. Los que entrarán en el reposo y los que habrán sido destruidos son dos clases incompatibles de criaturas. Las criaturas que cumplen su deber podrán sobrevivir y las que no cumplen su deber serán objeto de destrucción; lo que es más, esto durará toda la eternidad.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Entiendes ahora lo que es el juicio y lo que es la verdad? Si es así, te exhorto a someterte obedientemente a ser juzgado, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de ser elogiado por Dios o de ser llevado por Él a Su reino. Aquellos que solo acepten el juicio, pero que nunca puedan ser purificados, es decir, los que huyan en medio de la obra del juicio, serán detestados y rechazados para siempre por Dios. Sus pecados son más numerosos y más graves que los de los fariseos, ya que han traicionado a Dios y son rebeldes contra Él. Tales personas que no son dignas de realizar servicio recibirán un castigo más severo, un castigo que es, además, eterno. Dios no eximirá a ningún traidor que alguna vez evidenció lealtad con palabras, pero que luego lo traicionó. Personas como estas recibirán retribución por medio del castigo del espíritu, del alma y del cuerpo. ¿Acaso no es esta precisamente una revelación del carácter justo de Dios? ¿Acaso no es este el propósito de Dios al juzgar y exponer al hombre? Dios consigna a todos los que realizan todo tipo de acciones perversas durante el tiempo del juicio a un lugar infestado de espíritus malignos, y deja que estos espíritus malignos destruyan sus cuerpos carnales como deseen, y los cuerpos de estas personas despiden hedor de cadáver. Tal es su apropiada retribución. Dios escribe en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de aquellos falsos creyentes desleales, falsos apóstoles y falsos colaboradores; entonces, cuando llegue el momento apropiado, Él los arrojará en medio de los espíritus inmundos, dejando que estos espíritus inmundos contaminen sus cuerpos enteros a voluntad para que nunca puedan ser reencarnados y nunca más vean la luz. Aquellos hipócritas que realizan servicio durante un tiempo, pero son incapaces de permanecer leales hasta el final, son contados por Dios entre los malvados a fin de que caminen en el consejo de los malvados y se conviertan en parte de su desordenada chusma; al final, Dios los aniquilará. Dios echa a un lado y no presta atención a aquellos que nunca han sido leales a Cristo ni han contribuido nada de su fuerza, y en el cambio de era Él los aniquilará a todos. Ya no existirán en la tierra ni mucho menos obtendrán paso al reino de Dios. Aquellos que nunca han sido sinceros con Dios, pero que han sido obligados por las circunstancias a lidiar indiferentes con Él, serán contados entre los que realizan servicio para Su pueblo. Solamente un pequeño número de tales personas podrán sobrevivir, mientras que la mayoría perecerá junto con los que ni siquiera son aptos para realizar servicio. En última instancia, Dios llevará a Su reino a todos aquellos que son de la misma mente que Él, al pueblo y los hijos de Dios, y también a los predestinados por Él para ser sacerdotes. Serán la síntesis de la obra de Dios. En cuanto a los que no puedan ser clasificados en ninguna de las categorías establecidas por Dios, serán contados entre los incrédulos, y con toda seguridad os imaginaréis cómo terminarán. Ya os he dicho todo lo que debo decir; el camino que elijáis queda solo a vuestra elección. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera a nadie que no pueda seguir Su ritmo y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre.

Extracto de ‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

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