269 La exhortación que Dios nos hace

1 Estoy lleno de esperanza por Mis hermanos y hermanas, y creo que no estáis descorazonados ni desanimados; independientemente de lo que Dios haga, sois como una olla de fuego: nunca sois tibios y podéis persistir hasta el final, hasta que la obra de Dios se revele plenamente, y hasta que la obra que Dios quiere ensayar llegue a su conclusión final. No os impongo otras exigencias. Lo único que espero es que podáis seguir manteniéndoos firmes, que no estéis ansiosos por ver resultados.

2 Que cooperéis conmigo para que la obra que Yo debería realizar se haga bien, y que nadie cause interrupciones ni molestias. Cuando esta parte de la obra se complete, Dios os lo revelará todo. Después de que Mi obra haya llegado a su fin, Yo presentaré vuestro mérito ante Dios para rendirle cuentas. ¿No es eso mejor?

3 Lo que Dios te permite conocer y entender es Su voluntad. Él no te permite considerar Su obra futura. Lo único que debemos hacer es creer en Dios, y hacer las cosas según Su dirección; manejar con practicidad las dificultades reales, no dificultarle las cosas a Dios ni causarle problemas. Deberíamos ir a hacer simplemente lo que deberíamos hacer; ¡mientras podamos estar en la obra presente de Dios, con eso basta!

4 La senda por la que os estoy guiando es Mi obra, Mi responsabilidad, y Dios la ordenó hace mucho tiempo, para que fuéramos predestinados a llegar hasta aquí, hasta hoy, que hayamos sido capaces de hacer esto es nuestra gran bendición,y aunque no ha sido una senda llana, nuestra amistad es eterna, y se transmitirá a lo largo de las eras.

5 ¡Tanto si hubo regocijo y risa, como tristeza y lágrimas, todo ello constituye nuestros hermosos recuerdos! Quizás deberíais saber que no tengo muchos días para Mi obra. Tengo muchos proyectos de trabajo, y no puedo acompañaros con frecuencia. Espero que podáis entenderme, porque nuestra amistad original sigue siendo la misma. Espero que las cosas que compartimos en el pasado puedan convertirse en la flor de nuestra amistad.

Adaptado de ‘La senda… (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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Dios una vez dijo: “La naturaleza del hombre rebosa de la naturaleza de Satanás; los hombres se centran por completo en sí mismos; son egoístas, codiciosos, y extravagantes” (‘Las personas le ponen demasiadas exigencias a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”).

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