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433 La encarnación de Dios expone a todas las personas

1 Una por una cumpliré, mediante Mi divinidad, todas las cosas de las cuales he hablado desde Mi humanidad normal. Esta es la razón por la que sigo diciendo que lo que Yo digo pasará sin ninguna ambigüedad; más bien, todo será muy claro y obvio. Todas las cosas que digo se cumplirán y ciertamente no se harán descuidadamente. Yo no hablo palabras vanas y no cometo errores. Quienquiera que se atreva a medirme será juzgado y sin duda no podrá escapar de la palma de Mi mano. Tan pronto como Mis palabras son habladas, ¿quién se atreve a resistirse? ¿Quién se atreve a engañarme o a ocultarme algo?

2 Lo he dicho antes: Yo soy un Dios sabio. Uso Mi humanidad normal para poner al descubierto a todas las personas y el comportamiento satánico, para exponer a los que tienen intenciones equivocadas, a aquellos que actúan de una manera frente a los demás y, de otra, cuando están a sus espaldas, a aquellos que se resisten a Mí, a aquellos que me son desleales, a aquellos que codician el dinero, a aquellos que no son considerados con Mi carga, a aquellos que se involucran en el engaño y la deshonestidad con los hermanos y hermanas, a aquellos que hablan con labia para hacer que las personas se regocijen y a aquellos que no se pueden coordinar con los hermanos y hermanas unánimemente en corazón y mente. Así que muchas personas, debido a Mi humanidad normal, secretamente me resisten y se involucran en el engaño y el torcimiento, suponiendo que Mi humanidad normal no lo sabe.

3 Y tantas personas prestan especial atención a Mi humanidad normal, dándome cosas buenas para comer y beber, sirviéndome como siervos y diciéndome lo que hay en sus corazones, actuando todo el tiempo completamente diferente a Mis espaldas. ¡Humanos ciegos! Simplemente no me conocen: el Dios que mira profundo en el corazón del hombre. Sigues sin conocerme incluso ahora; sigues pensando que no soy consciente de lo que estás tramando. Pensad en ello: ¿cuántas personas se han arruinado a sí mismas a causa de Mi humanidad normal? ¡Despierta! No me engañes más. Debes poner ante Mí toda tu conducta y comportamiento, todas tus palabras y hechos, y aceptar Mi inspección de todo ello.

Adaptado de ‘Capítulo 76’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

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