1. ¿Qué es el pueblo de Dios? ¿Cómo se manifiesta?

Las palabras relevantes de Dios:

La situación no es la que era, y Mi obra ha entrado en un nuevo punto de partida. Siendo así, habrá un nuevo enfoque: todos aquellos que ven Mi palabra y la aceptan como su vida misma son el pueblo en Mi reino y, como están en Mi reino, son el pueblo de Mi reino. Como aceptan la guía de Mis palabras, aunque se hace referencia a ellos como Mi pueblo, no están en absoluto por debajo de Mis “hijos”. Habiéndose convertido en el pueblo de Dios, todos deben servir con la mayor devoción en Mi reino y cumplir sus deberes en él. Quienquiera que ofenda Mis decretos administrativos debe recibir Mi castigo. Este es Mi aviso para todos.

Extracto de ‘Capítulo 1’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Puesto que vosotros os llamáis Mi pueblo, debéis ser capaces de glorificar Mi nombre; es decir, de manteneros firmes en el testimonio en medio del juicio. Si alguien intenta adularme y ocultarme la verdad, o involucrarse en negociaciones vergonzosas a Mis espaldas, todas estas personas, sin excepción, serán expulsadas y se las echará de Mi casa a la espera de que Yo trate con ellas. Los que me han sido infieles hijos desobedientes en el pasado, y hoy en día se levantan de nuevo para juzgarme abiertamente, ellos también serán expulsados de Mi casa. Aquellos que son Mi pueblo tienen que demostrar consideración constantemente por Mis cargas, así como buscar conocer Mis palabras. Yo sólo esclareceré a gente como esta, y ellos con seguridad vivirán bajo Mi guía y esclarecimiento, y nunca encontrarán castigo. Aquellos que fallen en demostrar consideración por Mis cargas, se concentren en la planificación de su futuro, es decir, aquellos que no orienten sus acciones a satisfacer Mi corazón, sino que más bien busquen limosnas, esas criaturas que son como mendigos, me rehúso rotundamente a utilizarlas, porque desde el día en que nacieron no saben nada de lo que significa demostrar consideración por Mis cargas. Son personas que carecen de un sentido normal; gente como esta sufre de “desnutrición” del cerebro, y necesitan regresar a su casa para “alimentarse”. No tengo ningún uso para esa clase de gente. Entre Mi pueblo, se requerirá a todos que consideren conocerme como un deber obligatorio a ser cumplido hasta el final, como comer, vestirse y dormir, algo que nunca se olvida por un instante, por lo que al final conocerme se convierta en algo tan habitual como comer, algo que haces sin esfuerzo, con mano diestra. En cuanto a las palabras que pronuncio, cada una debe ser tomada con la mayor fe y completamente asimilada; no puede haber medias tintas de indiferencia. Cualquiera que no preste atención a Mis palabras se considerará directamente Mi opositor; cualquiera que no coma de Mis palabras, o que no busque conocerlas, será considerado como alguien que no me presta atención, y será directamente barrido fuera de la puerta de Mi casa. Eso se debe a que, como ya he dicho en el pasado, lo que quiero no es una gran cantidad de personas, sino la excelencia. Si de un centenar de personas, sólo uno es capaz de conocerme a través de Mis palabras, entonces Yo estaré dispuesto a echar a todos los demás para centrarme en esclarecer e iluminar a esta única persona. De aquí se puede ver que no es necesariamente cierto que sólo mayores números puedan manifestarme y puedan vivirme. Lo que quiero es trigo (a pesar de que los granos puedan estar vacíos) y no cizaña (aun cuando los granos estén lo suficientemente llenos como para despertar admiración). En cuanto a los que no dan ninguna importancia a buscar, sino que se comportan como vagos, deben irse por su propia voluntad; no quiero verlos nunca más, para que no sigan trayendo desgracia a Mi nombre. En cuanto a lo que requiero de Mi pueblo, me detendré en estos preceptos por ahora, y esperaré para establecer más sanciones en función de cómo cambien las circunstancias.

Extracto de ‘Capítulo 5’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Una persona que puede estar verdaderamente en paz en la presencia de Dios es capaz de liberarse de todas las ataduras mundanas y lograr que Dios la posea. Todas las personas incapaces de estar en paz en la presencia de Dios son, sin lugar a duda, disolutas y desenfrenadas. Todos los que son capaces de estar en paz delante de Dios son los piadosos que están delante de Él y que anhelan a Dios. Solo los que están en paz delante de Dios valoran la vida, valoran compartir en el espíritu, tienen sed de las palabras de Dios y buscan la verdad. Los que no valoran estar en paz delante de Dios, y no lo practican, son personas vanas y superficiales, atadas al mundo y sin vida; aunque afirmen creer en Dios, solo lo hacen de labios para afuera. Aquellos a los que Dios perfecciona y completa en última instancia son personas que pueden estar en paz en Su presencia. Por tanto, los que están en paz delante de Dios son agraciados con grandes bendiciones. Las personas que durante el día apenas dedican tiempo a comer y beber las palabras de Dios, que están muy preocupadas por los asuntos externos y que valoran poco entrar en la vida, son, todas ellas, unas hipócritas sin perspectiva de crecimiento futuro. Los que pueden estar en paz delante de Dios y pueden tener una comunión genuina con Él, son Su pueblo.

Extracto de ‘Acerca de acallar el corazón delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre será hecho completamente perfecto en la Era del Reino. Después de la obra de conquista, el hombre será sometido al refinamiento y la tribulación. Los que puedan vencer y mantenerse firmes en el testimonio durante esta tribulación son los que al final serán hechos completos; son los vencedores. Durante esta tribulación, al hombre se le exige aceptar este refinamiento y este refinamiento es la última ocasión de la obra de Dios. Es la última vez que el hombre será refinado antes de la consumación de toda la obra de la gestión de Dios y todos los que sigan a Dios deben aceptar esta prueba final y deben aceptar este último refinamiento. Los que son asediados por la tribulación no tienen la obra del Espíritu Santo y la guía de Dios, pero los que han sido realmente conquistados y ciertamente buscan a Dios, al final se mantienen firmes; son los que poseen humanidad y verdaderamente aman a Dios. No importa qué haga Dios, estos victoriosos no serán despojados de las visiones y seguirán poniendo en práctica la verdad sin fallar en su testimonio. Son los que al final emergerán de la gran tribulación.

Extracto de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Miembro de la casa y el reino de Dios; ¿de dónde proviene esta denominación? ¿Cómo se obtiene? Proviene de haber pagado un precio y, al comprender la verdad, haberla buscado y haber alcanzado cierto nivel de transformación de tu carácter; ya puedes someterte y venerar a Dios y te has convertido en miembro de Su casa. Al igual que Job y Pedro, ya no tienes que sufrir la persecución y corrupción de Satanás. Puedes vivir libremente en la casa de Dios y en Su reino y ya no es preciso que luches contra tu carácter corrupto; eres, a ojos de Dios, un auténtico objeto de la creación y un verdadero ser humano. Esto quiere decir que han terminado por completo los días de penurias de una persona corrompida por Satanás; ahora es tiempo de paz, gozo y felicidad, en el que una persona puede vivir a la luz del rostro del Creador y junto a Dios.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (17)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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