1. Qué es conocer a Dios y cuál es el significado de conocerlo

Las palabras relevantes de Dios:

Creer en Dios y conocerle es lo que el cielo dispone y la tierra acepta y, hoy, durante una era en la que el Dios encarnado está haciendo Su obra en persona, es un momento especialmente oportuno para conocer a Dios. Satisfacerle es algo que se consigue sobre el fundamento de entender Su voluntad y, para ello, es necesario tener cierto conocimiento de Dios. Este conocimiento de Dios es la visión que quien cree en Dios debe tener; es la base de la creencia del hombre en Dios. Si faltara este conocimiento, la creencia en Dios del hombre sería imprecisa, en medio de una teoría vacía. Aunque este tipo de persona esté decidida a seguir a Dios, no conseguirá nada. Todos aquellos que no logran nada por este camino son los que serán eliminados; son aprovechadores. Cualquiera que sea el paso de la obra de Dios que experimentes, debería acompañarte una poderosa visión. De otro modo, te resultaría difícil aceptar cada paso de la nueva obra, porque la nueva obra de Dios excede la capacidad del hombre para imaginarla, y está fuera de los límites de su concepción. Por tanto, sin un pastor que cuide al hombre, sin un pastor que comparta enseñanzas sobre las visiones, el ser humano es incapaz de aceptar esta nueva obra. Si el hombre no puede recibir las visiones, no podrá recibir la nueva obra de Dios, y si no puede obedecerla, entonces será incapaz de entender Su voluntad y por tanto su conocimiento de Dios no servirá de nada. Antes de que el hombre obedezca las palabras de Dios, debe conocerlas, es decir, comprender Su voluntad; solo así podrá llevarse a cabo la palabra de Dios con precisión y según Su voluntad. Todo aquel que busca la verdad debe poseer esto, y también es el proceso que todo el que procura conocer a Dios debe experimentar. El proceso de conocer las palabras de Dios es el de conocerle a Él, y también el de conocer Su obra. Por tanto, conocer las visiones no solo alude a conocer la humanidad del Dios encarnado, sino que también incluye conocer las palabras y la obra de Dios. De Sus palabras, las personas llegan a entender Su voluntad y, a partir de la obra de Dios, a conocer Su carácter y lo que Él es. Creer en Dios es el primer paso para conocerle. El proceso de avanzar desde la creencia inicial en Dios hasta llegar a una más profunda es el proceso de conocerle y de experimentar Su obra. Si te limitas a creer en Él por creer, y no lo haces para conocerle, no habrá realidad en tu creencia, que no podrá llegar a ser pura; de esto no cabe la menor duda. Si, durante el proceso por el cual experimenta la obra de Dios, el hombre llega progresivamente a conocerle, su carácter irá cambiando de igual modo y su creencia será cada vez más verdadera. De este modo, cuando el hombre logra el éxito en su creencia en Dios, le habrá ganado por completo. La razón por la que Dios llegó a tales extremos como hacerse carne por segunda vez y llevar a cabo Su obra de forma personal, es para que el hombre fuera capaz de conocerle y de verle. Conocer a Dios[a] es el efecto final que debe lograrse al final de Su obra; es el requisito final de Dios para la humanidad. La razón por la que hace esto es por el bien de Su testimonio final y para que el hombre pueda finalmente volverse a Él por completo. El ser humano solo puede llegar a amar a Dios conociéndolo, y para amarle debe conocerle. Independientemente de cómo lo busque, o de lo que procure ganar, debe ser capaz de obtener el conocimiento de Dios. Solo así puede satisfacer Su corazón. Solo conociendo a Dios puede el hombre creer de verdad en Él, venerarlo y obedecerle de verdad. Los que no conocen a Dios no le obedecerán nunca ni lo venerarán de verdad. Conocer a Dios incluye conocer Su carácter, entender Su voluntad y saber lo que Él es. A pesar de ello, cualquiera sea el aspecto de Dios que uno llegue a conocer, cada uno de ellos requiere que el hombre pague un precio y exige la voluntad de obedecer, sin la cual nadie sería capaz de seguir hasta el final.

Extracto de ‘Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

La lección de conocer a Dios es más elevada que cualquiera de las ciencias naturales de la humanidad. Es una lección que solo puede aprender un número extremadamente pequeño de aquellos que buscan conocer a Dios, y no puede aprenderla cualquier persona talentosa. Por tanto, no debéis considerar el conocer a Dios y buscar la verdad como si fueran cosas que un simple niño puede lograr. Quizás hayas sido completamente exitoso en tu vida familiar, en tu carrera o en tu matrimonio, pero cuando se trata de la verdad y de la lección de conocer a Dios, no tienes nada que mostrar por ti mismo y no has conseguido nada. Se puede decir que poner la verdad en práctica es de gran dificultad para vosotros, y conocer a Dios es un problema aún mayor. Esta es vuestra dificultad y también es la dificultad que enfrenta toda la humanidad. Entre aquellos que han tenido algunos logros en el transcurso de conocer a Dios, no hay casi nadie que esté a la altura. El hombre no sabe lo que significa conocer a Dios ni por qué es necesario conocerle ni qué grado se debe alcanzar para conocer a Dios. Esto es lo que confunde tanto a la humanidad, y es simplemente el mayor acertijo al que se enfrenta; nadie es capaz de responder a esta pregunta ni está dispuesto a hacerlo porque, hasta la fecha, nadie de toda la humanidad ha tenido éxito en el estudio de esta obra. Quizás, cuando a la humanidad se le dé a conocer el acertijo de estas tres etapas de la obra, aparecerá sucesivamente un grupo de personas talentosas que conozcan a Dios. Por supuesto, espero que este sea el caso; además, me encuentro en el proceso de llevar a cabo esta obra, y espero ver la aparición de más personas talentosas de ese tipo en un futuro cercano. Pasarán a ser quienes den testimonio de la realidad de estas tres etapas de la obra y, por supuesto, también serán los primeros en dar testimonio de las mismas. Pero nada sería más angustiante y lamentable que si estas personas talentosas no surgen el día en que la obra de Dios llegue a su fin o si solo hay una o dos que han aceptado personalmente ser perfeccionadas por el Dios encarnado. Sin embargo, este es el peor de los casos. Cualquiera que sea el caso, sigo esperando que quienes buscan sinceramente puedan obtener esta bendición. Desde el principio de los tiempos, nunca ha habido una obra como esta ni ha existido un proyecto así en la historia del desarrollo humano. Si en verdad puedes llegar a ser uno de los primeros que conocen a Dios, ¿no sería el mayor honor entre todas las criaturas? ¿Elogiaría Dios más a cualquier criatura entre la humanidad? Semejante obra no es fácil de lograr, pero seguirá cosechando recompensas en última instancia. Independientemente de su género o nacionalidad, todos los que sean capaces de lograr tener conocimiento de Dios recibirán al final Su mayor honra, y serán los únicos que posean Su autoridad. Esta es la obra de hoy, y también es la obra del futuro; es la última y más elevada obra que debe cumplirse en 6.000 años de obra, y es una forma de obrar que revela cada categoría de hombre. A través de la obra de hacer que el hombre conozca a Dios se revelan las diferentes clases de hombre: los que conocen a Dios son aptos para recibir Sus bendiciones y aceptar Sus promesas, mientras que quienes no lo conocen no son aptos para ello. Los que conocen a Dios son Sus íntimos y los que no conocen a Dios no pueden ser llamados así; los íntimos de Dios pueden recibir cualquiera de Sus bendiciones, pero los que no lo son no son dignos de ninguna de Sus obras. Ya sea por tribulaciones, refinamiento o juicio, todas estas cosas se producen en aras de permitir al hombre obtener, en última instancia, un conocimiento de Dios y para que pueda someterse a Él. Este es el único efecto que se conseguirá finalmente. Nada de las tres etapas de la obra se esconde, y esto es una ventaja para que el hombre conozca a Dios, y le ayuda a obtener un conocimiento más completo y exhaustivo de Él. Toda esta obra es beneficiosa para el hombre.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por el bien de Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no podría conocer Su carácter justo que no permite ofensa, y no podría apartarse de su viejo conocimiento de Dios para adoptar el nuevo. Por el bien de Su testimonio y de Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para lograr el conocimiento de Dios, que su carácter sea transformado y que dé resonante testimonio de Él por medio de Su aparición pública. El cambio en el carácter del hombre se logra a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. El cambio en el carácter del hombre significa que se ha liberado de la atadura de Satanás y de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón. Hoy, el Dios encarnado ha venido a hacer Su obra en la tierra, y exige que el hombre logre conocerle, obedecerle, y dé testimonio de Él; que conozca Su obra práctica y normal, que obedezca todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y dé testimonio de toda Su obra de salvación del hombre, y todos los hechos que Él hace para conquistar al hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; solo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio y Su castigo, por Su trato y Su poda, para que den testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; así también usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que se han ganado, así, Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe de palabra, ni necesita la alabanza y el testimonio de quienes son de la clase de Satanás, que no han sido salvados por Él. Solo aquellos que conocen a Dios son aptos para dar testimonio de Él y aquellos cuyo carácter ha sido transformado también lo son. Dios no permitirá que el hombre acarree vergüenza sobre Su nombre deliberadamente.

Extracto de ‘Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué significa conocer a Dios? Significa ser capaz de comprender Su alegría, rabia, tristeza y felicidad, y así conocer Su carácter, esto es conocer verdaderamente a Dios. Aseguras que lo has visto, pero no entiendes la alegría, la rabia, la tristeza y la felicidad de Dios y no entiendes Su carácter. Tampoco entiendes Su justicia ni Su misericordia y tampoco sabes lo que le gusta o lo que detesta. Esto no es tener conocimiento de Dios. Por tanto, alguna gente puede seguir a Dios, pero no son necesariamente capaces de creer en Él de verdad; ahí está la diferencia. Si conoces a Dios, lo entiendes y puedes comprender parte de Su voluntad, entonces puedes creer verdaderamente en Él, someterte verdaderamente a Él, amarlo verdaderamente y adorarlo verdaderamente. Si no entiendes estas cosas, entonces sólo eres un seguidor que corre de un lado a otro y se deja llevar por la corriente. No puede decirse que eso sea sumisión o adoración verdaderas. ¿Cómo surge la verdadera adoración? Sin excepción, todo el que conoce auténticamente a Dios lo adora y venera cuando lo ve; se ven obligados a postrarse y adorarle. Actualmente, mientras Dios encarnado está obrando, cuanto más entendimiento tengan las personas de Su carácter y de lo que Él tiene y es, más atesorarán estas cosas y más lo venerarán. Generalmente, mientras menos entendimiento tenga la gente, más descuidados son y, por tanto, tratan a Dios como humano. Si las personas realmente conocieran a Dios y lo vieran, temblarían de miedo. “El que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias”, ¿por qué dijo esto Juan? Aunque en el fondo no tenía un entendimiento muy profundo, él sabía que Dios es asombroso. ¿Cuántas personas son capaces hoy en día de venerar a Dios? Si no conocen Su carácter, entonces ¿cómo pueden venerar a Dios? Las personas no conocen la esencia de Cristo ni el carácter de Dios, son todavía menos capaces de adorar verdaderamente a Dios. Si ven únicamente la apariencia externa común y normal de Cristo y sin embargo no conocen Su esencia, entonces es fácil que traten a Cristo como si fuera un mero hombre común. Pueden adoptar una actitud irreverente hacia Él y engañarle, oponerse a Él, desobedecerle y pronunciar un juicio sobre Él. Pueden ser santurrones y no tomarse en serio Sus palabras, pueden incluso hacer que surjan nociones, condenas y blasfemias contra Dios. Para resolver estos asuntos, uno debe conocer la esencia y la divinidad de Cristo. Este es el principal aspecto de conocer a Dios; es en lo que todos los que creen en el Dios práctico deben entrar y deben lograr.

Extracto de ‘Cómo conocer a Dios encarnado’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Qué deberías saber acerca del Dios práctico? El Espíritu, la Persona y la Palabra forman el Dios mismo práctico, y este es el verdadero significado del Dios mismo práctico. Si sólo conoces la Persona, si conoces Sus hábitos y Su personalidad, pero no conoces la obra del Espíritu, lo que hace en la carne, y sólo prestas atención al Espíritu, a la Palabra, limitándote a orar delante de Él, pero no conoces la obra del Espíritu de Dios en el Dios práctico, eso demuestra que no le conoces. Conocerle implica saber y experimentar Sus palabras, así como comprender las normas y los principios de la obra del Espíritu Santo, y cómo obra el Espíritu de Dios en la carne. También implica saber que el Espíritu gobierna toda acción de Dios en la carne, y que las palabras que pronuncia son la expresión directa del Espíritu. Por tanto, para conocer al Dios práctico, es crucial saber cómo obra Él desde lo humano y desde lo divino; esto, a su vez, concierne a las expresiones del Espíritu, con las que todas las personas tienen contacto.

Extracto de ‘Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como criatura de Dios, si deseas cumplir el deber de una criatura de Dios y entender la voluntad de Dios, debes comprender Su obra, Su voluntad para las criaturas, Su plan de gestión y la importancia de la obra que realiza. ¡Los que no entienden esto no son aptos para ser criaturas de Dios! Como criatura de Dios, si no entiendes de dónde viniste ni la historia de la humanidad y toda la obra realizada por Dios y, además, tampoco entiendes cómo se ha desarrollado la humanidad hasta hoy ni quién la domina en su totalidad, eres incapaz de cumplir tu deber. Dios ha guiado a la humanidad hasta hoy, y desde que creó al hombre sobre la tierra nunca lo ha abandonado. El Espíritu Santo nunca deja de obrar, nunca ha dejado de guiar a la humanidad y nunca la ha abandonado. Pero esta no es consciente de que existe un Dios, y, menos aún, lo conoce. ¿Hay algo más humillante para todas las criaturas de Dios? Él guía personalmente al hombre, pero este no entiende Su obra. Eres una criatura de Dios, pero no entiendes tu propia historia ni eres consciente de quien te ha guiado en tu viaje, ignoras la obra que Él ha llevado a cabo y, por tanto, no puedes conocerlo. Si no lo sabes ahora, nunca serás apto para dar testimonio de Él. Hoy, el Creador guía de nuevo, personalmente, a todas las personas y hace que todas ellas vean Su sabiduría, Su omnipotencia, Su salvación y lo maravilloso que es. Sin embargo, sigues sin ser consciente y sin entender. ¿No eres tú, pues, quien no recibirá la salvación? Los que pertenecen a Satanás no entienden las palabras de Dios, mientras que los que pertenecen a Dios pueden oír Su voz. Todos los que son conscientes de las palabras que hablo y las entienden son los que se salvarán y darán testimonio de Dios; todos aquellos que no entienden las palabras que hablo no pueden dar testimonio de Dios, y son los que serán eliminados. Los que no entienden la voluntad de Dios ni son conscientes de Su obra son incapaces de adquirir el conocimiento de Dios y tales personas no darán testimonio de Él. Si deseas dar testimonio de Él, debes conocerlo, y ese conocimiento de Dios se logra a través de Su obra. En resumen: si deseas conocer a Dios, debes conocer Su obra: esto es de la mayor importancia. Cuando las tres etapas de la obra lleguen a su fin, se formará un grupo de personas que darán testimonio de Dios, que lo conocerán. Todas estas personas conocerán a Dios y serán capaces de poner en práctica la verdad. Poseerán humanidad y razón, y todas conocerán las tres etapas de la obra de salvación de Dios. Esta es la obra que se cumplirá al final, y estas personas son la cristalización de la obra de 6.000 años de gestión, y son el testimonio más poderoso de la derrota definitiva de Satanás.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre experimenta la obra de Dios, se conoce a sí mismo, se despoja de su carácter corrupto y busca el crecimiento en la vida, todo por conocer a Dios. Si solo buscas conocerte a ti mismo y tratar con tu propio carácter corrupto, sin tener conocimiento de la obra que Dios hace en el hombre, de lo grande que es Su salvación ni de cómo experimentas la obra de Dios y das testimonio de Sus hechos, entonces tu experiencia es absurda. Si crees que uno alcanza la madurez en la vida solamente porque es capaz de poner la verdad en práctica y soportar, significa que sigues sin comprender el verdadero sentido de la vida ni el propósito de Dios al perfeccionar al hombre. Un día, cuando estés en las iglesias religiosas, entre miembros de la Iglesia del Arrepentimiento o la Iglesia de la Vida, encontrarás a muchos devotos cuyas oraciones contienen “visiones” y que se sienten tocados y tienen palabras que los guían en su búsqueda de vida. Y, lo que es más, en muchos asuntos son capaces de soportar y renunciar a sí mismos, y no ser guiados por la carne. En ese momento no serás capaz de ver la diferencia: creerás que todo lo que hacen es correcto, que es la expresión natural de la vida, y que es una pena que crean en el nombre equivocado. ¿No son necias tales creencias? ¿Por qué se dice que muchas personas no tienen vida? Porque no conocen a Dios, y por ello se dice que no tienen a Dios en su corazón y que no tienen vida. Si tu creencia en Dios ha alcanzado un punto en el que eres capaz de conocer a conciencia los hechos de Dios, Su realidad y cada fase de Su obra, entonces posees la verdad. Si desconoces la obra y el carácter de Dios, tu experiencia sigue siendo carente. La forma en que Jesús llevó a cabo aquella etapa de Su obra, cómo se está realizando esta fase, cómo hizo Dios Su obra en la Era de la Gracia, qué obra se hizo, cuál se está haciendo en esta fase, si no posees un conocimiento profundo de estas cosas, jamás te sentirás persuadido ni seguro. Si tras un periodo de experiencia eres capaz de conocer la obra hecha por Dios y cada etapa de Su obra, y posees un conocimiento concienzudo de los objetivos de Dios al expresar Su palabra, y de por qué tantas palabras que Él pronunció no se han cumplido, entonces puedes perseguir con valentía el camino que tienes por delante, sin guardarte nada, libre de preocupación y refinamiento.

Extracto de ‘Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Conocer el carácter de Dios, y lo que Él tiene y es, puede tener un impacto positivo en las personas. Puede ayudarles a tener mayor confianza en Él, a lograr obedecerle y temerle de verdad. Entonces, dejarán de seguirlo o adorarlo ciegamente. Dios no quiere necios ni aquellos que siguen a tientas a la multitud, sino que quiere un grupo de personas que tengan en su corazón un entendimiento y un conocimiento claros de Su carácter y que puedan actuar como Sus testigos, personas que, por Su hermosura, por lo que Él tiene y es, y por Su carácter justo, jamás lo abandonarían. Como seguidor de Dios, si en tu corazón aún careces de claridad o si existe ambigüedad o confusión sobre la verdadera existencia de Dios, sobre Su carácter y lo que Él tiene y es, así como Su plan para salvar a la humanidad, tu fe no podrá conseguir el elogio de Dios. Él no quiere que este tipo de persona le siga ni que comparezca ante Él, porque alguien así no entiende a Dios ni puede entregarle su corazón, que está cerrado a Él y, así, su fe en Dios está llena de impurezas. Su forma de seguir a Dios solo puede definirse como ciega. Las personas solo pueden lograr una fe verdadera y ser seguidores genuinos si poseen un entendimiento y un conocimiento verdaderos de Dios, que engendre dentro de ellos la verdadera obediencia y el auténtico temor de Dios. Solo así pueden entregarle su corazón y abrirlo a Él. Esto es lo que Dios quiere, porque todo lo que las personas hacen y piensan puede soportar la prueba de Dios y dar testimonio de Él.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Llegar a conocer la esencia de Dios no es un asunto trivial. Debes comprender Su carácter. De esta manera, poco a poco y sin saberlo, llegarás a conocer la esencia de Dios. Cuando hayas tenido acceso a este conocimiento, te encontrarás dando un paso más hacia un estado más elevado y hermoso. Al final, llegarás a sentirte avergonzado de tu alma horrible, y aún más, sentirás que no hay un solo lugar en el cual esconderte de tu vergüenza. En ese momento, cada vez habrá menos cosas en tu conducta que ofendan el carácter de Dios, tu corazón estará cada vez más cerca del de Dios, y un amor por Él crecerá poco a poco en tu corazón. Esto es señal de que la humanidad está entrando a un estado hermoso. Pero hasta ahora vosotros no habéis obtenido esto. Conforme os movéis afanosamente de un lado a otro buscando el bien de vuestro destino, ¿quién tiene algo de interés en intentar conocer la esencia de Dios? Si esto continúa, transgrediréis sin querer los decretos administrativos, ya que comprendéis demasiado de poco el carácter de Dios. Por lo tanto, ¿lo que hacéis ahora no está poniendo acaso una base para vuestras ofensas contra el carácter de Dios? Que Yo os pida que comprendáis el carácter de Dios no es incompatible con Mi obra. Pues si a menudo transgredís los decretos administrativos, entonces ¿quién de vosotros escapará del castigo?

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si no comprendes el carácter de Dios, entonces te será imposible realizar la labor que deberías hacer para Él. Si no conoces la esencia de Dios, entonces te será imposible tener reverencia y temor por Él; antes bien, solo habrá indiferencia y prevaricación despreocupadas, y lo que es más, blasfemia incorregible. Aunque comprender el carácter de Dios es sin duda importante, y conocer la esencia de Dios no puede tomarse a la ligera, nadie jamás ha examinado o indagado a fondo estas cuestiones. Es evidente que todos vosotros habéis descartado los decretos administrativos que Yo he decretado. Si vosotros no comprendéis el carácter de Dios, entonces será muy probable que ofendáis Su carácter. Ofender Su carácter equivale a provocar la ira de Dios mismo, en cuyo caso, el fruto final de tus acciones será la transgresión de los decretos administrativos. Ahora debes darte cuenta de que cuando conoces la esencia de Dios, también puedes entender Su carácter, y cuando entiendes Su carácter, también habrás comprendido Sus decretos administrativos. No hace falta decir que, mucho de lo que contienen los decretos administrativos alude al carácter de Dios, pero no todo Su carácter es expresado en dentro de ellos. En consecuencia, debéis ir un paso más allá en el desarrollo de vuestra comprensión del carácter de Dios.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si las personas obtienen conocimiento y llegan a comprender el carácter de Dios y lo que Él tiene y es, entonces lo que obtendrán será la vida que procede de Dios. Una vez que esta vida se haya forjado en ti, tu temor de Dios se hará cada vez mayor. Esto se logra de manera muy natural. Si no quieres comprender ni saber nada sobre el carácter o la esencia de Dios; si ni siquiera deseas reflexionar ni centrarte en estas cosas, puedo decirte con seguridad que la forma en que estás buscando hoy tu fe en Dios jamás te permitirá cumplir con Su voluntad, ni conseguir Su elogio. Es más, no podrás alcanzar verdaderamente la salvación; estas son las consecuencias finales. Cuando las personas no comprenden a Dios y no conocen Su carácter, su corazón no puede abrirse jamás de veras a Él. Una vez hayan entendido a Dios, empezarán a apreciar y a saborear, con interés y fe, lo que hay en Su corazón. Cuando aprecias y saboreas lo que hay en el corazón de Dios, tu corazón se abre a Él gradualmente, poco a poco. Al hacerlo, sentirás lo vergonzosos y despreciables que eran tus intercambios con Dios, lo que le exigías a Dios y tus propios deseos extravagantes. Cuando tu corazón se abra de veras a Dios, verás que el Suyo es un mundo tan infinito y entrarás en una esfera que nunca antes has experimentado. Allí no hay engaño, no hay astucia, no hay oscuridad, ni maldad. Solo hay sinceridad y fidelidad; solo luz y rectitud; solo justicia y amabilidad. Está lleno de amor y cuidado, de compasión y tolerancia, y a través de él sientes la felicidad y el júbilo de estar vivo. Estas cosas son las que Dios te revela cuando le abres el corazón a Él. Ese mundo infinito está lleno de la sabiduría de Dios y de Su omnipotencia; de Su amor y de Su autoridad. Aquí puedes ver cada aspecto de lo que Dios tiene y es, de lo que le produce júbilo, de por qué se preocupa y se entristece, de por qué se enoja… Esto es lo que puede ver cada persona que abre su corazón y le permite entrar. Él solo puede entrar en tu corazón si se lo abres. Solo puedes ver lo que Dios tiene y es, y cuáles son Sus intenciones para ti si Él ha entrado en tu corazón. En ese momento descubrirás que todo lo que tiene que ver con Dios es muy precioso, que lo que Él tiene y es, es muy digno de valorar. Comparados con esto, las personas que te rodean, los objetos y los acontecimientos de tu vida y hasta tus seres queridos, tu pareja y las cosas que amas, apenas merecen ser mencionados. Son tan pequeños y precarios; sentirás que no habrá objeto material que pueda ser capaz de volver a atraerte ni ninguno que pueda volver a seducirte para que pagues un precio por él. En la humildad de Dios verás Su grandeza y Su supremacía. Además, en algo que Él haya hecho y que antes te había parecido bastante pequeño, verás Su infinita sabiduría y Su tolerancia, y contemplarás la paciencia, la indulgencia que tiene contigo y cómo te comprende. Esto engendrará en ti adoración hacia Él. En ese día, sentirás que la humanidad está viviendo en un mundo tan sucio que las personas que están a tu lado y las cosas que suceden en tu vida, y hasta aquellos a quienes amas, el amor de ellos por ti y su pretendida protección o su preocupación por ti ni siquiera son dignas de mencionar; solo Dios es tu amado y solo a Él es a quien más valoras. Cuando llegue el día, sé que habrá algunos que dirán: ¡El amor de Dios es tan grande y Su esencia tan santa! En Dios no hay astucia ni maldad, ni envidia, ni lucha, sino solo justicia y autenticidad, y los seres humanos deberían anhelar todo lo que Dios tiene y es. Tendrían que luchar por ello y aspirar a ello. ¿Sobre qué base se fundamenta la capacidad de la humanidad para lograr esto? Se apoya en el entendimiento que tienen del carácter de Dios y de Su esencia. Por tanto, entender el carácter de Dios y lo que Él tiene y es supone una lección de vida para cada persona; es un objetivo de vida a ser logrado por cada persona que se esfuerza por cambiar su carácter y por conocer a Dios.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

“Temer a Dios y apartarse del mal” y conocer a Dios son cosas que están indivisiblemente conectadas por miles de hilos, y la conexión entre ellas es evidente en sí misma. Si uno desea conseguir apartarse del mal, debe sentir primero un temor real de Dios; si uno desea lograr tener un temor real de Dios, debe tener primero un conocimiento real de Dios; si uno desea conseguir el conocimiento de Dios, debe experimentar primero las palabras de Dios, entrar en la realidad de Sus palabras, experimentar Su reprensión y Su disciplina, Su castigo y juicio; si uno desea experimentar las palabras de Dios, primero debe encontrarse cara a cara con las palabras de Dios, encontrarse cara a cara con Dios, y pedirle que proporcione oportunidades para experimentar Sus palabras en la forma de todas las clases de entornos que impliquen a personas, acontecimientos y objetos; si uno desea encontrarse cara a cara con Dios y con Sus palabras, debe poseer primero un corazón sencillo y sincero, la actitud a aceptar la verdad, la voluntad de soportar el sufrimiento, la determinación y la valentía de apartarse del mal, y la aspiración de convertirse en un ser creado genuino… De esta forma, si avanzas paso a paso te acercarás cada vez más a Dios, tu corazón será cada vez más puro y tu vida y el valor de estar vivo, junto con tu conocimiento de Dios, estarán cada vez más llenos de sentido y serán cada vez más radiantes. Hasta que, un día, sentirás que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca ha ocultado Su rostro de ti, que no está en absoluto lejos de ti, que ya no es Aquel al que anhelas constantemente en tus pensamientos, pero que no puedes alcanzar con tus sentimientos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu izquierda y a tu derecha, proveyendo tu vida y controlando tu destino. Él no se encuentra en el lejano horizonte ni se ha escondido en lo alto en las nubes. Está justo a tu lado, presidiendo sobre la totalidad de ti. Él es todo lo que tienes y lo único que tienes. Ese Dios te permite amarlo desde el corazón, aferrarte a Él, tenerlo cerca, admirarlo, temer perderlo y no estar dispuesto a renunciar más a Él ni a desobedecerle, evitarlo o alejarlo de ti. Lo único que quieres es preocuparte por Él, obedecerle, retribuirle todo lo que te da y someterte a Su dominio. Ya no te niegas a que Él te guíe, te provea, te cuide y te guarde; ya no rechazas lo que Él te dicta y ordena. Lo único que quieres es seguirle, caminar a Su lado, aceptarlo como tu única vida, como tu único Señor, como tu único Dios.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original dice: “La obra de conocer a Dios”.

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