3. ¿En qué se diferencian los resultados de los hacedores de servicio y los del pueblo de Dios?

Las palabras relevantes de Dios:

En este preciso momento, la mayoría de los humanos (es decir, todos excepto los hijos primogénitos) están en este estado. He señalado estas cosas con bastante claridad, pero estas personas no muestran ningún tipo de reacción y siguen preocupándose por sus placeres carnales. Comen y, después, duermen; duermen y, después, comen. No ponderan Mis palabras. Incluso cuando están motivadas, es solo por un momento y después siguen igual que antes, sin cambiar ni un poco, como si no me hubieran escuchado en absoluto. Estos son los típicos humanos inútiles que no tienen cargas; los gorrones más obvios. Más adelante, los abandonaré uno por uno, ¡no te preocupes! Uno por uno los enviaré de vuelta al pozo sin fondo. El Espíritu Santo nunca ha obrado en estas personas, y todo lo que hacen fluye de los dones que han recibido. Cuando hablo de dones, quiero decir que estas son personas sin vida, que son Mis hacedores de servicio. No quiero a ninguna de ellas y las eliminaré (pero, en este preciso momento, todavía son un poco útiles). Vosotros que sois hacedores de servicio, ¡escuchad! No pienses que Yo te favorezco porque te estoy usando. No es tan fácil. Si quieres que Yo te favorezca, entonces debes ser alguien a quien Yo apruebe y perfeccione personalmente. Esta es la clase de persona que amo. Aunque las personas digan que Yo he cometido una equivocación, nunca incumpliré nada. ¿Lo sabes? Los que rinden servicio son simple ganado y caballos. ¿Cómo pueden ser Mis hijos primogénitos? ¿No sería eso un sinsentido? ¿No sería una violación de las leyes de la naturaleza? Quienesquiera que tengan Mi vida y Mi calidad, esos son Mis hijos primogénitos. Esto es algo razonable; nadie puede refutarlo. Debe ser así, o de lo contrario no habría nadie que pudiera desempeñar este papel y nadie que pudiera sustituirlo. No es algo sobre lo que se actúe desde las emociones, porque Yo soy el Dios mismo justo; Yo soy el Dios mismo santo; ¡Yo soy el Dios mismo majestuoso a quien no se puede ofender!

Extracto de ‘Capítulo 102’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando termine la obra de Dios, si una persona se ha despojado de la denominación de “hacedor de servicio”, la ha dejado de lado y superado, es un motivo de celebración, ¿no? ¿Qué significa esto? Significa que esta persona, a ojos de Dios, ya no es laica ni incrédula; ahora es miembro de la casa y el reino de Dios. Miembro de la casa y el reino de Dios; ¿de dónde proviene esta denominación? ¿Cómo se obtiene? Proviene de haber pagado un precio y, al comprender la verdad, haberla buscado y haber alcanzado cierto nivel de transformación de tu carácter; ya puedes someterte y venerar a Dios y te has convertido en miembro de Su casa. Al igual que Job y Pedro, ya no tienes que sufrir la persecución y corrupción de Satanás. Puedes vivir libremente en la casa de Dios y en Su reino y ya no es preciso que luches contra tu carácter corrupto; eres, a ojos de Dios, un auténtico objeto de la creación y un verdadero ser humano. Esto quiere decir que han terminado por completo los días de penurias de una persona corrompida por Satanás; ahora es tiempo de paz, gozo y felicidad, en el que una persona puede vivir a la luz del rostro del Creador y junto a Dios. Esto es digno de celebración, ¿no? (Sí). Sin embargo, hay otros que, al final, todavía no se han despojado de la denominación de “hacedores de servicio” y en el momento en que concluye la obra de Dios aún no se han librado de dicha denominación, de esa “corona de laurel” que llevan en la cabeza. ¿Qué significa esto? Significa que seguirán siendo laicos, que, a ojos de Dios, seguirán siendo incrédulos. ¿Por qué significa estas dos cosas? Porque esas personas no practican la verdad, no han logrado transformar su carácter y no pueden someterse a Dios, y ni mucho menos venerarlo; en consecuencia, no formarán parte de la casa y el reino de Dios. Si no forman parte de ellos, ¿dónde morarán? Morarán fuera del reino de Dios. A esas personas aún se les denominará “hacedores de servicio”, lo que quiere decir que Dios no las considerará seguidoras suyas y no se han convertido en miembros de Su casa. Asimismo, quiere decir que nunca podrán ser seguidoras de Dios y que Él no las reconoce; nunca más podrán recibir Sus bendiciones ni Su gracia. Por supuesto, también significa que nunca tendrán la oportunidad de beneficiarse de las buenas bendiciones del reino de Dios junto a Él ni de recibir paz y gozo. Dichas oportunidades se habrán terminado. Entonces, para estas personas, ¿será este un momento alegre, digno de celebración, o trágico? Será trágico. En cuanto a cómo se las tratará fuera de la casa y el reino de Dios bajo esa denominación de “hacedores de servicio”, eso es algo que vendrá posteriormente y de lo que no hablaremos por ahora. En resumen, la forma en que las traten será enormemente distinta de cómo se tratará al pueblo del reino de Dios; será diferente en cuanto a categoría y tratamiento recibido y en todos los demás aspectos. ¿No son lamentables estas personas por no haber recibido la verdad ni logrado transformar su carácter mientras Dios obraba y traía la salvación a la humanidad? ¡Son muy lamentables! Estas son algunas cosas que se han dicho sobre la denominación de “hacedores de servicio”.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (17)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Los hacedores de servicio también deben ser leales. Independientemente de tus orígenes, o de por qué te escogió Dios, debes ser leal a Dios, a lo que Él te comisiona, así como a la obra de la que eres responsable y el deber que cumples. Si los hacedores de servicio son capaces de ser leales, y satisfacer a Dios, ¿cuál será entonces su fin? Podrán permanecer. ¿Es una bendición ser alguien que presta servicio y que permanece? ¿Qué significa permanecer? ¿Qué significa esta bendición? En estatus parecen diferentes a las personas escogidas por Dios, parecen distintas. En realidad, sin embargo, ¿no es lo que disfrutan en esta vida lo mismo que las personas escogidas por Dios? Como mínimo, en esta vida es lo mismo. No negáis esto, ¿verdad? […] Si puedes ser un hacedor de servicio leal, si puedes servir hasta el final y puedes llevar a cabo la comisión que Dios te dio, entonces vivirás una vida de valor. Si puedes hacer esto, podrás permanecer. Si pones un poco más de esfuerzo, si lo intentas con más fuerza, eres capaz de doblar tus esfuerzos para conocer a Dios, puedes hablar un poco del conocimiento de Él, puedes dar testimonio de Él y si, además, puedes entender algo de Su voluntad, puedes cooperar en Su obra y ser de alguna forma consciente de Su voluntad, tú, el que presta servicio, tendrás un cambio de fortuna. ¿Y cuál será este cambio de fortuna? Dejarás de ser capaz de permanecer sencillamente. Basándose en tu conducta y en tus aspiraciones y tus búsquedas personales, Dios te convertirá en uno de los escogidos. Este será tu cambio de fortuna. Para los que prestan servicio, ¿qué es lo mejor de esto? Es que puedan llegar a ser una de las personas escogidas por Dios. Se conviertan en una de las personas escogidas por Dios, significa que ya no se reencarnan más como animal tal como ocurre con el incrédulo. ¿Es eso bueno? Lo es, y son buenas noticias. Es decir, los hacedores de servicio pueden moldearse. No es el caso de que cando Dios destina a un hacedor de servicio a servir, él lo hará eternamente; eso no es necesariamente así. Basándose en la conducta individual, Dios lo manejará y le contestará de forma diferente.

Sin embargo, algunos de los hacedores de servicio son incapaces de servir hasta el final; durante su servicio, algunos se rinden a mitad de camino y abandonan a Dios, algunos hacen muchas cosas malas, y otros incluso causan un daño y un deterioro tremendos a la obra de Dios; algunos hasta llegan a maldecir a Dios, y así sucesivamente; ¿y qué significan estas consecuencias irremediables? Cualquiera de tales actos malvados significa la finalización de su servicio. Como tu conducta durante tu servicio ha sido demasiado deficiente, como te has excedido, cuando Dios vea que tu servicio no cumple los requisitos te despojará de tu elegibilidad para servir, no te dejará hacerlo, te quitará de delante de Sus ojos y de la casa de Dios. ¿Acaso no es que no quieres servir? ¿No deseas siempre hacer el mal? ¿No eres siempre infiel? Bien, entonces hay una solución fácil: se te despojará de tu elegibilidad para servir. Para Dios, despojar a quien presta servicio de su elegibilidad para servir significa que se ha proclamado el final de esta persona, y ya no se le podrá elegir más para servir a Dios, Él ya no necesita más su servicio, y por muchas cosas agradables que diga sus palabras serán en vano. Cuando las cosas han llegado a este punto, la situación se ha vuelto irremediable; los que prestan servicio así no tienen vuelta atrás. ¿Y cómo trata Dios a estas personas? ¿Hace simplemente que dejen de servir? No. ¿Impide simplemente que permanezcan? ¿O los pone a un lado, y espera que rectifiquen? No lo hace. Dios no es tan amoroso con los hacedores de servicio, de verdad. Si una persona tiene este tipo de actitud en su servicio a Dios, como consecuencia de esta actitud Él la despojará de su elegibilidad para servir, y la echará de nuevo entre los incrédulos. ¿Y cuál es el destino de quien presta servicio y ha sido echado entre los incrédulos? Es el mismo que el de estos: reencarnarse como un animal y recibir el castigo de los incrédulos en el mundo espiritual. Y Dios no tendrá ningún interés personal en su castigo, porque ya no tendrán ninguna relevancia para Su obra. Este no es sólo el final de su vida de fe en Dios, sino también el de su propio destino, la proclamación de este. Por tanto, si los hacedores de servicio sirven deficientemente, ellos mismos tendrán que pagar las consecuencias. Si uno de ellos es incapaz de servir hasta el final o es despojado de su elegibilidad para servir a mitad de camino, será echado entre los incrédulos; y, si esto ocurre, será tratado como el ganado, y de la misma forma como las personas sin intelecto o racionalidad. Cuando lo expreso así, lo entendéis, ¿verdad?

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el futuro, las personas que sobrevivirán en un estado de reposo, todas habrán soportado el día de la tribulación y también habrán dado testimonio de Dios; todas serán personas que hayan cumplido su deber y se hayan sometido intencionadamente a Dios. A los que simplemente desean usar la oportunidad de servir con la intención de evitar practicar la verdad no se les permitirá permanecer. Dios tiene estándares apropiados para disponer el resultado de todos los individuos; Él simplemente no toma estas decisiones de acuerdo a palabras y conductas, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. De ninguna manera será indulgente con toda la conducta malvada de alguien debido al servicio pasado que haya hecho para Él, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por haberse gastado una vez para Dios. Nadie puede evadir el castigo por haber sido malvados y nadie puede cubrir su comportamiento malvado y, por lo tanto, evadir los tormentos de la destrucción. Si las personas pueden cumplir con su propio deber, esto quiere decir que son eternamente fieles a Dios y no buscan recompensas, independientemente de si reciben bendiciones o sufren desgracias. Si las personas son fieles a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su fidelidad cuando no pueden ver bendiciones, y si al final todavía son incapaces de dar testimonio de Dios y cumplir los deberes que les corresponden, entonces serán objeto de la destrucción, a pesar de haber prestado servicio fiel a Dios. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir a la eternidad ni tampoco pueden entrar en el reposo; solo los justos son los maestros del reposo.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

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