Pregunta 15: Seguimos el ejemplo de Pablo y trabajamos muy duro para el Señor, esparciendo el evangelio, dando testimonio del Señor y pastoreando las iglesias del Señor, así como hizo Pablo: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). ¿No es esto hacer la voluntad de Dios? Este tipo de práctica debería significar que estamos calificados para ser arrebatados y entrar al reino de los cielos, así que ¿por qué debemos aceptar la obra de juicio y purificación de Dios en los últimos días antes de que podamos ser llevados al reino de los cielos?

Respuesta:

La pregunta que planteáis es muy crucial. Entraña la duda de si podemos ser llevados al reino de los cielos por creer en el Señor. Muchos creyentes del Señor piensan que seguir el ejemplo de Pablo en su dedicación y trabajo para el Señor es tanto como seguir el camino del Señor y merecer entrar en el reino de los cielos cuando Él regrese. Mucha gente ha llegado a tener esta noción. ¿Se basa esta noción en la palabra del Señor? ¿Complace al corazón de Dios que lo busquemos de este modo? ¿Estamos siguiendo verdaderamente el camino del Señor al trabajar para Él como lo hacía Pablo? ¿Seremos aptos para entrar en el reino de los cielos? El Señor Jesús dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad’” (Mateo 7:21-23). El Señor Jesús lo dijo muy claro. Sólo quienes sigan la voluntad de Dios podrán entrar en el reino de los cielos. El Señor Jesús no dijo que pudieran entrar en el reino de los cielos aquellos que se sacrifican por el Señor, se dedican a Él y trabajan para Él. Muchos de los que predican, expulsan a los demonios y obran prodigios en el nombre del Señor son gente que trabaja. El Señor no sólo no los elogia, sino que les declara hacedores de maldad. Pablo dijo: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor […]” (2 Timoteo 4:7-8). Esta frase contradice la palabra del Señor Jesús. Es esencialmente incompatible con la intención del Señor. Para ser llevados al reino de los cielos sólo hay un camino confirmado, que es lo que había dicho claramente el Señor Jesús: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). “Comer con el Señor” se refiere a recibir la obra del juicio de Dios en los últimos días. Al recibir el juicio y castigo de Dios, comprendemos todas las verdades y somos purificados y perfeccionados; estos son los resultados de comer con el Señor. Por tanto, podemos estar seguros de que podemos entrar en el reino de los cielos sólo si somos purificados por el juicio y castigo de Dios Todopoderoso en los últimos días.

Todos sabemos que sólo el Señor Jesucristo es la verdad, el camino y la vida. Por tanto, el modo de entrar en el reino de los cielos debe basarse solamente en la palabra definitiva del Señor Jesús. Pablo sólo era un apóstol que difundía el evangelio. No podía hablar en nombre del Señor. El camino que él escogió no era necesariamente el camino al reino de los cielos, pues el Señor Jesús no dio testimonio de que fuera correcto. Además, el Señor Jesús no le dijo a la gente que siguiera el ejemplo de Pablo. Si sólo seguimos la palabra de Pablo al escoger el camino al reino de los cielos, es fácil que nos perdamos. ¡Es muy importante este pasaje de la palabra del Señor Jesús que acaba de leer! “sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Esta frase nos dice que debemos creer en la palabra del Señor. El único camino hacia el reino de los cielos pasa por seguir la voluntad de Dios. Cuando regrese el Señor Jesús en los últimos días para realizar la obra del juicio comenzando por la casa de Dios, si oímos la voz de Dios, recibimos Su obra en los últimos días y logramos recibir la purificación y el perfeccionamiento mediante Su juicio y castigo, estaremos entre las personas obedientes a Su voluntad y aptas para entrar en el reino de los cielos. Quienes solamente se amparan en su entusiasmo para predicar para el Señor, expulsar a los demonios y obrar prodigios en el nombre del Señor, ni están atentos a practicar Su palabra ni buscan recibir la obra de Dios de momento. ¿Pueden esas personas conocer al Señor? ¿Siguen la voluntad de Dios? ¿Por qué dijo esto el Señor Jesús?: “Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad” (Mateo 7:23). ¡Este pasaje da mucho que pensar! Todos sabemos que en aquel tiempo, cuando los judíos fariseos cruzaron mar y tierra para predicar el evangelio, soportaron muchas dificultades y pagaron un alto precio. En apariencia, eran leales a Dios, pero, en realidad, sólo se empeñaban en celebrar rituales religiosos y seguir las normas en lugar de practicar la palabra de Dios. No seguían Sus mandamientos. Incluso los abolieron. Lo que hacían contradecía totalmente la voluntad de Dios y se desviaba de Su camino, así que el Señor Jesús los condenó y maldijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:15). Esto puede verse en lo que nosotros pensamos: “Si una persona trabaja mucho para el Señor, será llevada al reino de los cielos cuando Él venga”. Este punto de vista no es más que una noción y una fantasía del hombre que, sencillamente, no concuerda con la palabra del Señor. Hacemos bien en buscar la salvación y nuestra entrada en el reino de los cielos, pero debemos hacerlo según la palabra definitiva del Señor Jesús. Si ignoramos Sus palabras pero adoptamos las palabras de Pablo como principio y su práctica como objetivo de búsqueda, ¿cómo podemos ganarnos el elogio del Señor? Si comprendemos estos dos pasajes de la escritura, acabaremos conociendo el camino hacia el reino de los cielos.

De hecho, antes de recibir la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, todos nosotros teníamos esta noción y esta fantasía de que si defendemos el nombre del Señor, nos dedicamos a Él, predicamos y trabajamos para Él, estamos practicando Su palabra y siguiendo Su camino y seremos llevados al reino de los cielos cuando Él venga. Más tarde, yo recibí la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días y vi Sus palabras: “Cuando se habla de la obra, el hombre cree que se trata de correr de un lado a otro para Dios, predicar en todos los lugares y gastarse para Él. Aunque esta creencia es correcta, es demasiado parcial; lo que Dios le pide al hombre no es únicamente que viaje de aquí para allá para Él; es más el ministerio y la provisión adentro del espíritu. […] La obra no alude a correr de un lado a otro para Dios, sino a que la vida del hombre y lo que vive sean para Su disfrute. Se trata de que el hombre use su lealtad hacia Dios y el conocimiento que tiene de Él para testificar de Él y ministrar al hombre. Esta es la responsabilidad del hombre y lo que todo hombre debería entender. En otras palabras, vuestra entrada es vuestra obra; estáis buscando entrar en el transcurso de vuestra obra para Dios. Experimentarle a Él no sólo es ser capaz de comer y beber Su palabra; lo más importante es que seáis capaces de testificar de Él, servirle, ministrar y proveer para el hombre. Esto es obra y también vuestra entrada; es lo que todo hombre debería alcanzar. Son muchos los que sólo se centran en viajar de aquí para allá para Dios, y en predicar en todas partes, mientras pasan por alto su experiencia personal y descuidan su entrada a la vida espiritual. Esto es lo que hace que quienes sirven a Dios se conviertan en aquellos que se resisten a Él” (‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Al ver la palabra de Dios Todopoderoso me di cuenta de que el trabajo que Dios nos exige no se refiere solamente a sufrir, correr de aquí para allá y dedicarnos a Él. Se refiere, sobre todo, a nuestra capacidad de practicar y experimentar Su palabra, de expresar nuestra comprensión de Su palabra a partir de la experiencia práctica y a que guiemos a los hermanos y hermanas para que se adentren en la realidad de la palabra de Dios. Sólo este tipo de obra satisfará Su voluntad. Ahora que rememoro mi fe en el Señor durante muchos años, aunque haya predicado en Su nombre por todas partes, lloviera o nevase, haya soportado dificultades y pagado un cierto precio, no he estado atento a practicar y experimentar la palabra del Señor, así que no podía compartir las experiencias y los testimonios de cómo la practicaba. Cuando predicaba sólo podía hablar de algunas palabras y doctrinas vacías de la Biblia, y enseñar a los hermanos y hermanas a seguir rituales y normas religiosos. ¿Cómo podrían haberse adentrado así los hermanos y hermanas en la realidad de la palabra de Dios? No sólo eso, al predicar solía alardear para que me admiraran, y a menudo me oponía a las exigencias de Dios obrando según mis propias ideas. Al sacrificarme un poco, soportar algunas dificultades y pagar cierto precio por el Señor, creía que yo era el que más lo amaba y más fiel le era. Era tan descarado que exigía la bendición de Dios para entrar en el reino de los cielos, mientras me subía a un pedestal y menospreciaba a los hermanos y hermanas pasivos y débiles. Como sólo me fijaba en mi entusiasmo para trabajar para el Señor sin estar atento a practicar ni experimentar Su palabra, tras creer muchos años en Él, acabé por no tener el menor conocimiento sobre el Señor ni temor de Dios en mi corazón, por no hablar de la transformación de mi carácter de vida. Como había creído muchos años en el Señor, me había dedicado a Él y soportado muchas dificultades, cada vez era más arrogante y desobediente con todo el mundo. Incluso cometí fraudes y engaños, lo que revelaba el carácter de Satanás en todos los sentidos. En realidad, mi forma de trabajar no tenía nada que ver con la realidad de practicar la palabra del Señor ni de obedecerlo a Él. ¿Cómo iba a lograr comprender al Señor de este modo? Para alguien como yo, sin la realidad de la verdad ni la comprensión del Señor, ¿acaso lo que hacía no era humillar al Señor y oponerme a Él? ¿Cómo iba a ser eso exaltar al Señor y dar testimonio de Él? Como dijo el Señor Jesús: “Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad’” (Mateo 7:22-23). ¿Acaso todos esos hacedores de maldad condenados por el Señor Jesús no se entregaron externamente al Señor? No habían violado ninguna ley ni cometido ningún pecado. ¿Por qué el Señor Jesús los llamó hacedores de maldad? Porque todo su duro trabajo era con la intención de recibir bendiciones. No eran verdaderamente obedientes a Dios. Tras experimentar la obra de Dios Todopoderoso, me di cuenta de que por muchos años que alguien crea en el Señor y por mucho que trabaje, si no experimenta el juicio y castigo de Dios en los últimos días, es imposible que esa persona se convierta en seguidora de la voluntad de Dios ni en alguien que de verdad lo obedezca y adore. Esto es completamente cierto.

Echemos un vistazo a esos pastores y ancianos religiosos. Aunque lo han dejado todo para trabajar para el Señor, ¿qué clase de trabajo han estado haciendo? ¿Cuál es la naturaleza de su trabajo? Nunca han buscado la verdad en los muchos años que llevan creyendo en el Señor. No han recibido la obra del Espíritu Santo ni nos han explicado cómo resolver los problemas prácticos de nuestra fe y de la entrada en la vida. Suelen hablar de doctrinas bíblicas vacías para engañar a los creyentes y aprovechan cualquier oportunidad para dar testimonio de lo lejos que han viajado a predicar para el Señor, de cuánto han trabajado, de cuánto dolor han soportado, de cuántas iglesias han construido, etc., para hacer que los demás los veneren y sigan. A consecuencia de ello, tras trabajar durante tantos años, no sólo no han guiado a los hermanos y hermanas para que comprendan la verdad y conozcan a Dios, sino que han hecho que los veneren y sigan, de manera inconsciente los han embarcado en el camino de venerar al hombre y traicionar a Dios. ¿Siguen estos pastores y ancianos el camino del Señor con su trabajo y dedicación? ¿Acaso no le hacen el mal al Señor? Especialmente por cómo consideran la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, en realidad, la mayoría de pastores y ancianos se dan cuenta de que la palabra de Dios Todopoderoso es la verdad y de que Su obra es la obra del Espíritu Santo, pero no la buscan ni la estudian. Para proteger su estatus y sustento, se inventan rumores de manera desenfrenada, difunden todo tipo de absurdos y falacias para condenar y oponerse a Dios Todopoderoso, y encierran al mundo religioso en un estado de hermetismo impenetrable. No dejan que nadie busque ni estudie el camino verdadero e impiden que la gente entre en la iglesia a dar testimonio de la obra de Dios. Incluso se confabulan con el malvado Partido Comunista de China para capturar y perseguir a quienes dan testimonio de Dios Todopoderoso. ¿Acaso no obran descaradamente contra Dios? Sus pecados contra Dios son todavía peores que los de los fariseos contra el Señor Jesús en el pasado. Según estos hechos, ¿podemos continuar diciendo que seguimos la voluntad de Dios al dedicarnos al Señor y trabajar en Su nombre? ¿Podemos continuar diciendo que si nos aferramos al nombre del Señor, seguimos Su camino, viajamos por Él y nos dedicamos a Él seremos aptos para ser llevados al reino de los cielos? Lo comprenderemos mejor tras leer varios pasajes más de la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Dices que siempre has sufrido mientras sigues a Dios, que lo has seguido contra viento y marea y que has compartido con Él los buenos y los malos momentos, pero no has vivido las palabras pronunciadas por Dios; sólo quieres ir de un lado a otro por Dios y esforzarte por Dios todos los días, y nunca has pensado vivir una vida que tenga sentido. También dices: ‘En cualquier caso, creo que Dios es justo. He sufrido por Él, he ido de un lado a otro por Él y me he dedicado a Él y he trabajado duro a pesar de no recibir ningún reconocimiento; seguro se debe acordar de mí’. Es verdad que Dios es justo, pero Su justicia no está manchada con ninguna impureza: no contiene voluntad humana alguna y no está manchada por la carne o por las transacciones humanas. Todos los que son rebeldes y se oponen y no actúan de conformidad con Su camino serán castigados; ¡ninguno será perdonado y ninguno será pasado por alto!” (‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, no pueden mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y has obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se congracia conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla! Debes buscar vida. Hoy, las personas que serán perfeccionadas son del mismo tipo que Pedro; son las que buscan cambios en su carácter y están dispuestas a dar testimonio de Dios y a cumplir con su deber como criatura de Dios. Sólo las personas así serán perfeccionadas. Si sólo esperas recompensas y no buscas cambiar tu propio carácter vital, entonces todos tus esfuerzos serán en vano. ¡Y esta verdad es inalterable!” (‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”). La palabra de Dios Todopoderoso lo dice claramente. Dios es santo y justo. Dios prohíbe completamente la entrada en Su reino a los inmundos y pervertidos.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Muchas personas están preguntando: “Trabajamos duro para el Señor y nos adherimos a Su nombre y Su camino. ¿Por qué no podemos entrar al reino de los cielos?” No sólo se trata de si seguimos la voluntad de Dios. Lo más importante es que nuestra naturaleza pecaminosa no se ha resuelto. Por lo tanto, es necesaria la experiencia del juicio de Dios en los últimos días para recibir la purificación para lograr un cambio en el carácter de vida y convertirse en una persona que obedece la voluntad del Padre celestial. Sólo así puede ser elegible para entrar al reino de los cielos. ¿Podemos ahora entender por qué a menudo cometemos pecados durante el día y los confesamos en la noche y nunca conseguimos renunciar al pecado? La raíz es nuestra naturaleza de Satanás, que a menudo nos domina para resistir a Dios y rebelarnos contra Él. Incluso si confesamos a menudo nuestros pecados y nos arrepentimos ante el Señor, no podemos romper con las ataduras del pecado. Tal es el dilema y el estatus quo de todos los creyentes en el Señor. Porque en la Era de la Gracia, el Señor Jesús sólo llevó a cabo la obra de redención para que el hombre pudiera ser perdonado de su pecado y apto para orar a Dios, tener comunión con Él y disfrutar de Su gracia y bendiciones. Pero la obra de redención del Señor Jesús sólo perdonó nuestros pecados sin absolver nuestra naturaleza satánica. Aunque pudiéramos trabajar duro en el nombre del Señor, ir de acá para allá y entregarnos, seguiríamos sin poder liberarnos del control y las ataduras del pecado. Entonces el Señor Jesús dijo que en los últimos días regresaría, para resolver nuestra naturaleza pecaminosa y carácter satánico. En los últimos días, Dios Todopoderoso ha venido para llevar a cabo Su obra de juicio y purificación del hombre con base en el fundamento de la obra de redención en la Era de la Gracia. Al expresar la verdad, Dios revela y juzga la naturaleza satánica del hombre y purifica su carácter satánico, para que podamos ser completamente liberados de la influencia de Satanás y Él nos pueda salvar y ganar. Leamos las palabras de Dios Todopoderoso: “Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de conquista así como la segunda etapa de la salvación. Dios gana al hombre por medio del juicio y el castigo por la palabra; por medio del uso de la palabra para refinar, juzgar y revelar, todas las impurezas, las nociones, los motivos y las esperanzas individuales dentro del corazón del hombre se revelan completamente” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). De las palabras de Dios Todopoderoso, nos damos cuenta de que hemos sido profundamente corrompidos por Satanás. La naturaleza de Satanás está profundamente metida en nosotros. Aunque nuestros pecados fueron perdonados por medio de la obra de redención del Señor Jesús, y pudimos vivir ante Dios por la gracia del Señor Jesús, seguimos viviendo en el carácter satánico y no podemos practicar la palabra de Dios y llevar nuestras vidas según la palabra de Dios, porque la naturaleza de Satanás en nosotros no se ha resuelto. Este no es el tipo de personas que Dios finalmente ganará. Las personas que Dios ganará son aquellas que han sido purificadas de su carácter corrupto, aquellas que están libres de corrupción y son obedientes a la voluntad de Dios. Entonces seguimos necesitando la obra de juicio de Dios Todopoderoso para resolver las raíces de nuestros pecados, es decir, el carácter satánico dentro de nosotros. Cuando nuestro carácter satánico ha sido purificado, nuestra separación de la influencia de Satanás ha sido completa, y podemos verdaderamente obedecer y adorar a Dios, entonces realmente seremos salvos y ganados por Dios, y seremos aptos para la promesa de Dios de entrar en Su reino. No hay duda al respecto.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Anterior: Pregunta 14: La Biblia dice: “porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). Creemos que el Señor Jesús ha absuelto nuestros pecados y nos ha hecho justos por medio de la fe. Además, creemos que si alguien es salvado una vez, entonces ha sido salvado para siempre y cuando el Señor regrese, de inmediato seremos arrebatados y entraremos al reino de los cielos. Así que ¿por qué dais testimonio de que debemos aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días antes de poder ser salvados y llevados al reino de los cielos?

Siguiente: Pregunta 16: Decís que los que creen en Dios deben aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días, y sólo entonces su carácter corrupto puede ser purificado y ellos mismos podrán ser salvados por Dios. Pero, de acuerdo con los requerimientos del Señor, nosotros practicamos la humildad y la paciencia, amamos a nuestros enemigos, llevamos nuestras cruces, abandonamos las cosas terrenales, trabajamos y predicamos el evangelio para el Señor y así sucesivamente. Así que ¿no son todos estos nuestros cambios? Siempre hemos buscado de esta manera, así que ¿acaso no podemos también alcanzar la purificación, y ser arrebatados para entrar al reino de los cielos?

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