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Cuestiones de principio que se deben entender para servir a Dios

Que las personas cumplan sus deberes de servir a Dios no es llevar a cabo su propia obra, sino más bien llevar a cabo la obra que Dios ha comisionado. Para llevar a cabo la obra que Dios ha comisionado, debe realizarse de acuerdo con los requisitos de Dios con el fin de satisfacer la voluntad de Dios. Si es su propia obra, entonces las personas pueden realizarla de acuerdo con su propia voluntad. Pueden llevarla a cabo como quieran y otras personas no tienen derecho a interferir. Por ejemplo, si eres un oficial del Gobierno, entonces tienes que trabajar según las leyes del país para ser conservado. Si trabajas en una fábrica, tienes que trabajar según las reglas de la fábrica para que te paguen. De la misma forma, si trabajas en las comisiones de Dios en la casa de Dios, tienes que llevarlas a cabo de acuerdo con los requisitos de Dios y las palabras de Dios para no ser eliminado. Es como la expresión china: “Si no trabajas según las órdenes de tu empleador, no se te recompensará, aunque mueras de agotamiento”. Ahora, muchas personas que están trabajando como líderes aún no entienden este principio. Este tipo de personas son verdaderamente necias, ignorantes y carentes de conocimiento.

Si las personas llevaran a cabo la obra de la casa de Dios de acuerdo con su propia voluntad, eso alteraría definitivamente la obra de Dios. No alcanzaría en absoluto el efecto que Dios exige. Si las personas hacen esto, ¿no se convertirán entonces en personas que sirven a Dios pero lo desafían? Como la obra que Dios lleva a cabo es la obra de salvación, únicamente hablando de tu propia experiencia y conocimiento de acuerdo con los requisitos de Dios, de tu esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo y señalando una forma clara de práctica a los demás puedes traer a las personas a la realidad de la palabra de Dios. Si las personas no entienden verdaderamente la verdad durante la experiencia de creer en Dios, entonces no pueden obrar para llevar a las personas a entrar en la verdad. Las imaginaciones, preferencias y formas de actuar del hombre no son la verdad. Independientemente de cuán bien puedas hablar de letras y doctrinas, no puedes salvarte a ti mismo de la corrupción. Por muchos rituales religiosos que hagas, no puedes guiar a las personas a entender la verdad. Por muy grandes que sean las insignificantes políticas y reglas que establezcas, si no pueden dejar que las personas entiendan la verdad y alcancen un entendimiento de Dios, entonces lo que tú haces es completamente inútil y habrás malgastado tus esfuerzos. Por tanto, el trabajo más fundamental para los líderes es guiar a las personas a la realidad de la verdad en la que Dios exige que entren las personas. Esta es la tarea más urgente y no puede demorarse ni siquiera un segundo. Para creer en Dios, la verdad que debe entenderse primero es que la obra de Dios es la obra de salvar y purificar al hombre. Es la obra de purificar y cambiar al hombre juzgándolo, castigándolo, poniéndolo a prueba y refinándolo. Cuando las personas tienen un verdadero entendimiento de Dios, entonces es fácil someterse a la obra de Dios. Están dispuestas a comer y beber la palabra de Dios y buscar la verdad, y cuando comen y beben la palabra de Dios es fácil entender la verdad. De esta manera, entran en la realidad sin saberlo. Si los líderes hacen bien su trabajo básico, entonces el cumplimiento de sus deberes es cualificado. Si no hacen bien este trabajo, entonces el cumplimiento de sus deberes no es cualificado. Ahora, muchos líderes no tienen clara la verdad en la que se debe entrar, así que cuando se trata de llevar a cabo esta importante tarea, todos ellos parecen incapaces e ineptos, por lo que sólo pueden llevar a cabo alguna obra administrativa en la medida de sus posibilidades para cubrir el vacío que sienten en su corazón. Realmente, por muy ocupados que estén en asuntos externos, eso no vale mucho. Si no se equipan rápidamente con la verdad ni llevan a cabo apropiadamente la tarea fundamental de servir a Dios, tarde o temprano serán eliminados.

¿Con qué realidades de la verdad hay que equiparse para servir a Dios?

Primero, al servir a Dios, las personas deben conocer la obra de Dios, entender el propósito de la obra de Dios, esto es, el efecto final que Dios desea lograr en las personas a través de Su obra. Deben tener claros los requisitos concretos que Dios tiene para las personas y comprender las verdades que deben entenderse para cumplir estos requisitos. Independientemente de cuán profundamente o cuán superficialmente hayan experimentado estas verdades, deben comunicar la realidad de las verdades en las que entran y su verdadero conocimiento, de forma que las personas puedan ser beneficiadas y edificadas. Al servir a Dios, deben asumir este trabajo como su deber principal, deben proveer a las personas comunicando estas verdades. Este trabajo es fundamental y toda la demás obra es secundaria. Las personas que están actuando como líderes deben cumplir apropiadamente este deber fundamental y entender que toda la obra está al servicio de esta obra fundamental y central. Este es el principio que las personas que sirven a Dios deben comprender. Al servir a Dios, las personas deben asumir como su deber principal el comunicar la verdad y el guiar a las personas a entrar en la realidad de la palabra de Dios. Deben usar todas sus energías para llevar bien a cabo esta tarea fundamental. Sólo esta clase de servicio está en línea con la voluntad de Dios.

Segundo, como toda la obra llevada a cabo por las personas que sirven a Dios es para que las personas puedan entender la verdad y entrar en la realidad de la palabra de Dios, entonces esto requiere que todas las personas que actúan como líderes entiendan primero la verdad ellas mismas. Si las personas que están actuando como líderes no entienden la verdad, ¿cómo podrán entonces resolver los problemas de la gente? ¿Cuál es la fuente de todos los problemas de las personas? Estos se deben a que las personas no tienen la verdad. Si las personas poseen realmente la verdad, entonces todos los problemas no serán problemas y ni siquiera necesitarán ser resueltos. Realmente, sin la verdad, las personas nunca podrían resolver problemas. Cuando las personas entienden realmente la verdad, todos los problemas también se disipan. Por tanto, usar la verdad para resolver problemas es también una senda necesaria para guiar a las personas a la verdad. Si los líderes no tienen la verdad, entonces puedes decir que ellos no pueden resolver ningún problema ni llevar a cabo obra alguna, mucho menos guiar a las personas al entendimiento de la verdad. ¿Cuál es entonces el sentido de su obra? Si las personas que actúan como líderes no están equipadas primero con la verdad ellas mismas, entonces no pueden llevar a cabo la obra de servir a Dios. Aunque lo hicieran, no pueden lograr el efecto que Dios exige, así que tampoco pueden recibir la aprobación de Dios.

Tercero, una persona que está sirviendo a Dios debe comprender Su voluntad en todas las cosas. Cuando se encuentre con cualquier problema, debe buscar la verdad, y toda la obra debe ser hecha sobre la base de la palabra de Dios. Sólo de esta manera puede asegurar que sus acciones se conformen a la voluntad de Dios. Hablar de teorías vacías y no tener la realidad llevaría inevitablemente a grandes desastres y ellas serían finalmente abandonadas y eliminadas por el pueblo escogido de Dios. Toda la obra realizada en el servicio a Dios tiene principios. Toda obra tiene relación con la verdad, contiene la voluntad de Dios, tiene los requisitos de Dios para el hombre y tiene las realidades en las que el hombre debe entrar. Si el hombre no puede comprender la voluntad de Dios sobre estos asuntos, entonces no tendrá una senda por la que caminar. Si actúa de acuerdo con sus propias preferencias y voluntad, entonces esto desobedece la voluntad de Dios, así que todo lo que hace se convierte en un desafío a Dios y en hacer el mal. Por ejemplo, sobre el asunto de limpiar la iglesia, algunas personas no comprendieron que la voluntad de Dios es salvar al hombre en la mayor medida posible. Según la voluntad de Dios, si las personas tienen una señal de esperanza, entonces no podemos empujarlas fuera de la iglesia. Algunas personas no entendían la voluntad de Dios, así que crearon una norma por la cual las personas son purgadas de la iglesia si no van a las reuniones un total de tres veces. Pensaron que eso inspiraría la positividad de las personas y esto es obrar según su propia voluntad. Esta clase de comportamiento no estaba basado en absoluto en la palabra de Dios y, al final, trajo grandes pérdidas a la casa de Dios. Las personas que no tienen la verdad siempre obran de acuerdo con su propia voluntad. Esto desobedece el principio del servicio a Dios y es hacer el mal, así como resistirse a Dios.

Cuarto, los que sirven a Dios deben poner en alto a Dios en todas las cuestiones y ser los testigos de Dios. Sólo así pueden alcanzar el fruto de guiar a los demás a conocer a Dios. Sólo poniendo en alto a Dios y testificando para Él, pueden llevar a los demás a la presencia de Dios. Este es uno de los principios del servicio a Dios. El máximo fruto de la obra de Dios es precisamente la obra de llevar a las personas a conocer la obra de Dios y de ese modo entrar en Su presencia. Si los que están en posiciones de liderazgo no están poniendo en alto a Dios y no están dando testimonio de Dios, sino que constantemente se están exhibiendo, limitando constantemente a los demás, controlándolos, encerrándolos y obligándolos a obedecerles, entonces están realmente oponiéndose a Dios. Se sientan en la posición de Dios y hacen que las personas los traten como a Dios. Están realmente compitiendo con Dios por el alma de las personas. ¿No es así exactamente como Satanás resiste a Dios? Ahora, muchos líderes tienen un séquito de seguidores bajo cada uno de ellos y están usando su propia voluntad para promover y desarrollar a las personas. Al final, Dios no ha ganado a nadie que conozca Su corazón. ¿Para quién llevan a cabo toda su obra las personas? ¿Cuántas personas han desarrollado que sean de la misma voluntad y pensamientos que Dios? ¿Cuántas personas han guiado a conocer y amar verdaderamente a Dios? Por lo tanto, si el servicio de las personas no está poniendo en alto a Dios y dando testimonio de Dios, entonces ciertamente están presumiendo. Aunque llevan la bandera del servicio a Dios, realmente están trabajando para su propio estatus; realmente están trabajando para la satisfacción de la carne. De ninguna manera están poniendo en alto a Dios ni están dando testimonio de Dios en su trabajo. Si cualquiera traiciona este principio de servicio a Dios, simplemente prueba que resiste a Dios.

Cuanto más ha entrado en la verdad una persona que sirve a Dios, menos arrogante y farisaica es. Al mismo tiempo, siente que es cada vez más pequeña, piensa que ni siquiera es digna de ser esclava de Dios y su servicio se debe a la elevación de Dios. Cuando ella posee este sentido, ya no se elevará a sí misma. Independientemente de a quién use Dios y de quién le guste, no siente envidia. Cuando alguien es mejor que ella, no se enfrenta a él. Cuando alguien está en desacuerdo con ella o la traiciona, no se siente incómoda y puede afirmar que él está haciendo lo correcto. Es capaz de ser consciente de que debería ser tratada de esta manera a causa de su propia rebelión y desafío a Dios. Espera que otros sean mejores que ella, que puedan alcanzar la aprobación de Dios. Es feliz y le satisface que Dios haya ganado personas, lo hace todo con el fin de satisfacer a Dios y vive para devolver el amor de Dios, sintiendo que, si pudiera satisfacer a Dios, estaría dispuesta a morir sin pesar. Sólo las personas cuyo carácter vital ha cambiado de esta forma, son personas que tienen la realidad al creer en Dios. Sólo las personas que han logrado un cambio en el carácter pueden levantar a Dios y dar testimonio de Él sin jactarse. Las personas despreciables nunca logran dar testimonio de Dios ni levantar a Dios.

Quinto, los que servimos a Dios debemos ser capaces de reconocer nuestra propia bajeza, nuestra fealdad y que no poseemos nada. Debemos saber quiénes somos exactamente y tener claro que Dios ha hecho una excepción al exaltar a personas tan sucias y corruptas como nosotros, de forma que pudiéramos realizar algunos deberes para Dios. Por tanto, las personas deben tener la conciencia y la razón para gastar voluntariamente por Dios, no tienen ningún derecho de comerciar o negociar con Dios. Si aún hay deseos extravagantes en las personas y hay sus propios objetivos e intenciones, eso es lo más peligroso. Una vez enfrentadas a las pruebas, las personas sufrirían grandes reveses y causarían grandes problemas. Por tanto, al servir a Dios no puede haber objetivos ni intenciones personales, ni tampoco gestiones personales. Sólo podemos llevar a cabo la obra que Dios nos ha encomendado realizar y aspirar a satisfacer a Dios en todo lo que hacemos. Este también es un principio para servir a Dios. Las personas sin el comercio en su corazón están dispuestas a pagar cualquier precio. Aunque no consigan nada, están dispuestas y no pesarosas. Si las personas que actúan como líderes siempre actúan para su propia posición y fama, si siguen mezclando las motivaciones personales en su obra, esta es la cosa más ofensiva para Dios, porque es lo que más afecta a los resultados de la obra y es lo que más altera la obra de la casa de Dios. Si las personas que sirven a Dios desobedecen los principios, esto sólo ofendería a Dios. No obtendrían en absoluto la aprobación de Dios. Todas las personas así son demonios egoístas, despreciables y desvergonzados.

Sexto, con el fin de garantizar que no sufrirán reveses, las personas que sirven como líderes deben resolver primero su propia arrogancia y fariseísmo, así como sus propios diversos tipos del carácter corrupto. Esto requiere que las personas reconozcan su propia naturaleza de resistencia a Dios; qué toxinas del gran dragón rojo son aún capaces de llevarlas a desafiar y traicionar a Dios; y, especialmente, que reconozcan sus propias deficiencias fatales, que sepan dónde podrían sufrir reveses, lo cual las llevaría a la perdición y la muerte. Algunas personas sufren reveses en el aspecto de la posición. Después de conseguir una posición, son arrogantes, engreídas, farisaicas, vanidosas y desobedecen a todos. Por mucho que las palabras de otras personas puedan corresponder con la verdad, no las aceptan. Piensan que pueden hacer cualquier cosa y quieren que todos las escuchen y obren según su voluntad. Esto es lo que significa “delante de la caída, la altivez de espíritu”. Algunas personas no pueden resistir la tentación adúltera. Piensan que esta transgresión no es muy grave, pero quizás un día se encontrarán con una situación y sufrirán reveses. Y otras personas codician demasiado el dinero y arden de deseo por él, como si perder dinero significara perderlo todo y no pudieran vivir sin dinero. Estas personas también están en el mayor de los peligros. Como demasiadas personas han caído a causa de estos tres aspectos, las que son comparativamente más débiles en estos aspectos son quienes están en la situación más peligrosa. Una vez que tengan posición y una oportunidad de la que aprovecharse, estos tres aspectos de la naturaleza se activarán simultáneamente, llevándolas a la perdición y la muerte. Si las personas que sirven como líderes pueden garantizar la pureza en estos tres aspectos y no se contaminan, si pueden mantenerse firmes y además poseen un corazón de búsqueda de la verdad, entonces tienen esperanzas de ser perfeccionadas por Dios.

18 de noviembre de 2005

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