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25. Sólo los buenos líderes de iglesia pueden crear una vida de iglesia satisfactoria

¿Qué se considera una vida de iglesia satisfactoria exactamente? Muchas personas creen que siempre que vayan a la iglesia con normalidad, hablen de la palabra de Dios sin limitaciones ni alteraciones y sientan que disfrutan de las congregaciones, entonces de eso se trata una buena vida de iglesia. En realidad, esta forma de pensar no da totalmente en el blanco. Una buena vida de iglesia significa que muchas personas pueden disfrutar de la palabra de Dios con normalidad y vivir en el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo, así como bajo el reinado de la verdad. Las personas son capaces de experimentar la obra de Dios con normalidad y de seguir profundizando en el entendimiento de su propia esencia corrupta a medida que su conocimiento de Dios se hace más profundo. Son capaces de sencillamente sincerarse, amarse y ayudarse mutuamente y de buscar la verdad. Harán progresos constantes mientras que su carácter de vida sigue sufriendo transformaciones. Pueden adquirir un entendimiento integral de la verdad y, gradualmente, tendrán una buena comprensión de la verdad. Se sienten enriquecidas y ven que verdaderamente están salvadas; están llenas de júbilo y paz. Llegan a temer a Dios y son capaces de someterse realmente a Él y de adorarlo. Esto sí se considera una vida de iglesia verdaderamente satisfactoria. En una vida de iglesia así, quienes verdaderamente creen en Dios serán nutridos y se les proveerá para que puedan crecer espiritualmente y llevar una vida significativa. Por lo tanto, una vida de iglesia que posibilita el crecimiento espiritual de las personas se considera una vida de iglesia verdaderamente satisfactoria.

Aquellos que verdaderamente creen en Dios sólo pueden ser salvados y perfeccionados cuando tienen una vida de iglesia satisfactoria. Ahora bien, ¿cómo se produce tal vida de iglesia? Sin duda, a medida que experimentamos la obra de Dios, sólo los buenos líderes de iglesia pueden crear una vida satisfactoria en la iglesia. ¿Qué constituye un buen líder de iglesia? Es alguien que busca la verdad, alguien en quien el Espíritu Santo obra constantemente y alguien que verdaderamente sigue a Dios y se somete a Su obra. Un buen líder de iglesia se toma en serio lo que la iglesia le ha confiado. Considera que la madurez espiritual de los hermanos y hermanas es su responsabilidad. Por lo tanto, participa a menudo en la comunión sobre la palabra de Dios con los hermanos y hermanas, además de compartir las propias experiencias en su vida, lo cual ayuda a llevar a otros a la verdad. Cuando encuentra a alguien que muestra corrupción, él ofrece apoyo y ayuda. Cuando encuentra a alguien que está experimentando dificultades o que se desvía en su práctica, rápidamente le proporciona consejo y resuelve los problemas comunicándole la verdad. Evidentemente, el Espíritu Santo obra constantemente en un líder de iglesia como este, por lo que posee experiencia real y es capaz de expresar verdadero conocimiento de Dios. Él es capaz de identificar rápidamente los problemas de los demás y de resolverlos con la palabra de Dios. Cuando una iglesia es dirigida por una persona como esta, los efectos de la congregación serán estupendos y la vida de iglesia sólo mejorará. Esto se debe a que un líder de iglesia como este elige la senda correcta, es capaz de llevar a las personas a la palabra de Dios y de resolver problemas por medio de la verdad en la palabra de Dios; es capaz de convencer a las personas para que se pongan de acuerdo con él y lo apoyen, y también puedan edificar su fe en Dios. Si un líder de iglesia no es una persona correcta, entonces la senda que elija no será la correcta. Será incapaz de invitar al Espíritu Santo a que obre en él. Las personas no recibirán de este líder apoyo ni sustento en su vida espiritual. Cada acción que tome alterará sin duda la obra de Dios y el pueblo elegido de Dios estará naturalmente bajo su influencia y control. ¿Cómo podría considerarse buena la vida en una iglesia así?

Nadie puede negar que la calidad de vida en la iglesia está directamente relacionada con la calidad de sus líderes. Si una iglesia tiene líderes buenos, la vida en la iglesia será buena, sin duda. De lo contrario, no será buena en absoluto. La vida en la iglesia sólo puede ser buena cuando el Espíritu Santo obra en su líder y lo esclarece e ilumina constantemente. Esto le posibilita apoyar y nutrir a los demás por medio de la comunicación. La gente puede obtener apoyo y alimento espiritual del líder, así como entrar en la vía correcta de su fe en Dios. Si el Espíritu Santo no está obrando en un líder de iglesia, esto sugiere que dicho líder no busca realmente la verdad y no es un buen líder. Sin la obra del Espíritu Santo, un líder habla y lleva a cabo la obra únicamente según las ideas humanas. Tratará a los demás con prepotencia hablando elocuentemente de textos y doctrinas, pero no resolverá ningún problema con la verdad. Sólo alterará la obra de Dios, causará problemas a la vida de iglesia y será incapaz de crear una vida de iglesia de calidad. Si el Espíritu Santo no obra en un líder, todo será palabras vacías. A falta de la obra del Espíritu Santo, un líder sólo puede controlar y limitar a los demás dedicándose a una verborrea inútil. No resolverá verdaderamente la corrupción de las personas, así que es improbable que el pueblo elegido de Dios madure en su vida espiritual. Si un líder de iglesia no es alguien que busca la verdad, nunca puede llevar a los demás a la palabra de Dios, por no hablar de guiarlos hacia la vía correcta de su fe en Dios. Los que crean en Dios en una iglesia como esta, sólo hablarán palabras y doctrinas sin ninguna realidad de la creencia en Dios. Su carácter de vida nunca sufrirá ninguna transformación real. Esta es la consecuencia a la que se enfrenta una iglesia dirigida por alguien en quien no obra el Espíritu Santo. Sobra decir que un buen líder de iglesia es la persona adecuada. Eso significa que es alguien que busca la verdad y que es un ejemplo de humanidad. Es una persona que verdaderamente sigue a Dios y experimenta Su obra. Aunque es posible que muestre corrupción y cometa transgresiones ocasionalmente, el Espíritu Santo está obrando en ella porque es una persona que busca la verdad y toma la senda correcta. Su experiencia, entendimiento y transformación son pruebas de la obra del Espíritu Santo. Otros pueden ver en ella una demostración de fe y sumisión a Dios verdaderas. Cuando cometa transgresiones o de muestras de corrupción, entonces se dedicará a la reflexión y al remordimiento verdaderos y se arrepentirá realmente. Por lo tanto, los demás pueden ver que ella es alguien que verdaderamente cree en Dios y que se arrepiente de verdad. Su búsqueda y aspiración son correctas. Una persona así es una persona adecuada. Es alguien en quien obra el Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obra en una persona, esta es capaz de someterse verdaderamente a la obra de Dios y de tener verdaderas experiencias vitales, así como de proporcionar un verdadero testimonio de Dios. Es capaz de expresar su verdadero conocimiento de Dios y de convencer a los demás. Puede apoyar completamente a la gente y abordar sus problemas de corrupción, así como de guiarlos hacia la vía correcta de su fe en Dios. Si un líder de iglesia es una persona adecuada, definitivamente es alguien en quien obra el Espíritu Santo, lo cual le permite hablar y actuar de manera muy diferente a los demás. Su experiencia, comunicación y testimonio apoyarán y ayudarán a los demás. Se puede decir que ella es edificante y beneficiosa para los demás. Las personas se sentirán inspiradas y llenas de fe como consecuencia de su alimento y apoyo. Se sentirán más cómodas y podrán entrar en la realidad de la verdad, así como seguir madurando en su vida espiritual.

Aquellos que verdaderamente creen en Dios no pueden permanecer alejados del liderazgo de alguien en quien obra el Espíritu Santo. Se considera una bendición para los hermanos y hermanas cuando alguien que verdaderamente se somete a la obra de Dios y busca la verdad es elegido líder de una iglesia. Entonces el pueblo elegido de Dios podrá obtener apoyo y beneficiarse de él. Tal vez sea capaz de guiar a unas cuantas personas hacia la senda correcta de su fe en Dios y a alcanzar la salvación de Dios. Esto es un hecho innegable. Si no hay nadie en la iglesia que busque la verdad realmente ni en quien obre el Espíritu Santo, la iglesia debe, como mínimo, elegir a una persona adecuada para que sea su líder, es decir, a alguien que busque la verdad sinceramente. Como la estatura de las personas es limitada, está bien que alguien sea una persona adecuada. Es una desgracia cada vez que los miembros de la iglesia eligen al líder equivocado. Una persona que no es adecuada definitivamente no busca la verdad y el Espíritu Santo no obra en ella. Algunas personas ciertamente se volverán débiles y tropezarán como resultado de un liderazgo erróneo, y ni siquiera los hermanos y hermanas devotos podrán gozar de su apoyo. Nunca se corregirán muchas de las ideas ridículas y desviaciones en la práctica de las personas ni tampoco encontrarán soluciones para sus transgresiones o revelaciones de corrupción. ¿Puede ser buena la vida en una iglesia así? ¿Acaso no es probable que una mala persona que asuma el papel de liderazgo en una iglesia haga algo atroz o ridículo que altere la obra de Dios? ¿No es cierto que los creyentes de esa iglesia serían conducidos hacia la senda de la maldad? Un mal liderazgo corresponde a alguien que no busca la verdad, al Señor Simpatía o a alguien que no puede entender a asuntos espirituales. Si un individuo en quien obran malos espíritus o un anticristo asume el liderazgo de una iglesia, esto supone un gran problema. Una iglesia como esa nunca alimentará una vida satisfactoria. Sólo será arrastrada por la senda del anticristo, que es enemigo de Dios, y será maldecido por Él. Es como cuando los padres son ladrones; todos los miembros de la familia sufrirán desgracias. En resumen, cuando el Espíritu Santo no obra en una persona, esta alterará la obra de Dios independientemente de lo que haga. Nunca guiará a los demás hacia la senda correcta de la fe en Dios. ¿No es una calamidad para la iglesia que una persona como esta asuma un papel de liderazgo en la iglesia? Si no hay ni una sola persona en toda la iglesia en quien obre el Espíritu Santo, entonces su congregación es como un grupo de huérfanos deplorables a quienes nadie cuida. Es un problema grave cuando la iglesia no encuentra a nadie en quien obre el Espíritu Santo para asumir el liderazgo. Muchos no se dan cuenta de lo grave que es en realidad. El día en que las grandes calamidades caigan es cuando las personas se darán cuenta de que por fin llega el tiempo de Dios pero no han sido salvadas. Finalmente entrarán en razón y se darán cuenta de que han sido engañadas por falsos líderes y colaboradores. Malvados y embaucadores les habrán mentido, pero entonces será demasiado tarde para arrepentirse.

Lo más importante al elegir un líder de iglesia es elegir a alguien en quien obre el Espíritu Santo. Esto significa que la congregación debe elegir a alguien que busque la verdad y que sea bueno comunicando la palabra de Dios; alguien capaz de resolver problemas por medio de la verdad, que verdaderamente pueda ofrecer apoyo a los demás. Si la iglesia elige a una persona como esta, ha elegido a la persona adecuada. Es algo bueno en cuanto a la propia salvación personal. También es bueno para los demás. Cuando la iglesia elige a la persona adecuada para asumir el liderazgo, los hermanos y hermanas también se beneficiarán de ello; se beneficiarán aún más si el líder de la iglesia resulta ser alguien que ha sido perfeccionado: aquellos que creen en Dios verdaderamente pueden ser salvados y entrar en el reino. ¡Nada puede ser más beneficioso que esto! Por lo tanto, si una iglesia elige a la persona adecuada para asumir su liderazgo, todos recibirán bendiciones y se beneficiarán de ello. Sin embargo, si se elige a la persona equivocada para el puesto, todos estarán en problemas y sufrirán desgracias como consecuencia. Cuando una iglesia elige al líder equivocado, significa que muchas personas en esa congregación tienen algunos problemas. Son incapaces de ver qué hay en las personas. Traen la desgracia sobre sí mismas cuando eligen al líder equivocado basándose en sus propias preferencias. Si una iglesia consigue elegir a un falso Cristo como líder, significa que la gente de esa congregación todavía puede ser engañada por falsos Cristos. Si consigue elegir a un anticristo como líder, significa que la gente de esa congregación aún puede ser engañada por anticristos. Si consigue elegir a alguien malvado, significa que la gente de esa congregación no puede discernir el bien del mal y que aún puede ser manipulada por personas malvadas. Cualquier iglesia capaz de elegir al líder equivocado es una iglesia en peligro. Tales iglesias podrían rebelarse contra Dios en cualquier momento y volver a ser capturadas por Satanás. Esto es un problema bastante grave. Si hay una iglesia así en cualquier distrito, los líderes y colaboradores del distrito deben responsabilizarse de abordar estos problemas. De lo contrario, no estarán haciendo su trabajo. Por lo tanto, la casa de Dios ha resumido las siguientes normas para lidiar con casos como estos: los líderes y colaboradores del distrito deben presidir las elecciones de los líderes de iglesia y deben garantizar que las elecciones se celebren adecuadamente.

Ahora hemos comprendido del todo que una vida satisfactoria en la iglesia la crean los buenos líderes de iglesia. Si estos son mediocres, la vida en la iglesia también será mediocre en el mejor de los casos. Si el líder de la iglesia es una mala persona sin humanidad, entonces la vida en la iglesia sin duda será triste y deprimente y todos se verán afectados por ello. Si las personas quieren una vida satisfactoria en la iglesia, deben elegir a la persona adecuada para asumir el papel de liderazgo de la iglesia. Sólo puede haber una vida satisfactoria en la iglesia cuando se elige a un buen líder. Está demostrado desde hace mucho tiempo que deben darse tres condiciones para crear una vida satisfactoria en la iglesia. Primero, elige a una buena persona para asumir el papel de liderazgo de la iglesia. Un buen líder es una persona del mismo sentir que Dios para que el Espíritu Santo obre en ella. Esto es totalmente así. Elegir a alguien en quien obra el Espíritu Santo es lo más importante. Segundo, expulsa a las personas malvadas que alteran la vida de iglesia. Asegúrate de que, como mínimo, nadie poseído por demonios (incluidos aquellos en quienes a menudo han sido trabajados por los malos espíritus) ni ningún anticristo se encuentre en la iglesia para que la vida en la iglesia no se vea perturbada. Esto también es un factor crucial. Tercero, organiza reuniones en grupos pequeños. Tres grupos son preferibles, A, B y C (o al menos, dos grupos: un grupo A, un grupo B si no hay personas malvadas alterando la iglesia). Esto también es necesario. Cuando se cumplen estas tres condiciones, podemos esperar una vida en la iglesia normal y satisfactoria. Las reuniones serán agradables y la vida en la iglesia sólo mejorará. El resultado final será que la palabra de Dios reinará y la verdad gobernará, y en la iglesia no habrá lugar para Satanás en absoluto. Aquellos que creen en Dios serán capaces de prever la realidad del reino en la iglesia. Gradualmente, todos los que conozcan la verdad serán capaces de ver esta senda con claridad. A menos que se cumplan estas tres condiciones, nunca habrá una vida satisfactoria en la iglesia. Esto ha sido demostrado por innumerables ejemplos.

Una vida satisfactoria en la iglesia hace entrar a las personas en el entrenamiento práctico del reino. En una vida satisfactoria en la iglesia, el carácter de vida de las personas sufrirá transformaciones constantes y ellas se volverán más santas a medida que la senda en la que se embarcan se vuelva más luminosa. En una vida satisfactoria en la iglesia, las personas sentirán la presencia de Dios, así como al Espíritu Santo obrando entre ellas. Cuando las personas tengan una vida satisfactoria en la iglesia, su conocimiento de Dios aumentará día tras día y se volverán cada vez más claras con respecto a todos los aspectos de la verdad. Sin saberlo, ellas escaparán del pecado y alcanzarán la salvación de Dios. Sin saberlo, se embarcarán en la senda que lleva a ser perfeccionadas por Dios. Una vida satisfactoria en la iglesia es extremadamente crucial para que las personas mantengan su fe en Dios, así como para que sean salvadas y perfeccionadas por Él. Por lo tanto, es una obligación elegir a una buena persona que sea adecuada para asumir el papel de liderazgo de una iglesia. Esto es algo que complace a Dios. También es algo que hay que celebrar. Sería una desgracia muy grave que una iglesia eligiera como líder a alguien en quien no obra el Espíritu Santo, o que elija al Señor Simpatía que no busca la verdad o a una persona malvada que, o bien es un falso Cristo o un anticristo. Tal iglesia permanecería bajo el gobierno de Satanás, al igual que ocurre con otros lugares de encuentro religioso donde no obra el Espíritu Santo, pero donde a cada paso se encuentran las labores de las personas y de Satanás. En tales iglesias, las personas sufrirían las consecuencias y desgracias y no habría esperanza de que ellas fueran salvadas por Dios. Por lo tanto, cuando una iglesia elige como líder a una persona malvada o a alguien en quien no obra el Espíritu Santo, se considera un acto de resistencia a Dios. Él lo desprecia y lo detesta. Elegir como líder a una persona malvada no sólo nos hará daño a nosotros mismos, sino también a los demás, por no mencionar la ofensa que le causará a Dios. Tiene el mismo efecto que hacer malas obras, cuyas consecuencias debemos sufrir.

Un buen líder de iglesia es, sin duda alguna, alguien que busca la verdad y que tiene un sentido de justicia. Cuando una persona que tiene sentido de justicia está dispuesta a buscar la verdad, puede actuar como defensor de la justicia y tratar justamente a los demás. Alguien con sentido de justicia hablará según la palabra de Dios y siempre defenderá unos principios. Puede hablar con imparcialidad para consolar a los demás y convencerlos. Sólo una persona con sentido de justicia es capaz de tratar a los demás con sinceridad y sin engaño. Cuando cometa un error, se sentirá muy arrepentida y estará dispuesta a disculparse en público. Sólo cuando una persona así asuma el liderazgo de una iglesia, se sentirán más cómodos sus miembros. Sólo cuando una persona así asuma el liderazgo de una iglesia, serán liberados los corazones de las personas. Las reuniones empezarán a parecerles agradables y entrarán en la vía correcta de su fe en Dios. Es comparable con una nación que tiene un buen líder que lleva a los ciudadanos a adorar a Dios. Sólo entonces prosperará la nación, se desarrollará y recibirá las bendiciones de Dios. Ya hemos descubierto que el reinado del gran dragón rojo —es decir, de Satanás y los demonios— es totalmente responsable de la pobreza, falta de progreso, decadencia, interminables desastres e incontables calamidades de China. Esta es una desgracia tremenda para la humanidad. El gran dragón rojo se resiste a Dios con frenesí y persigue al pueblo elegido de Dios sin piedad. En las ciudades y pueblos, reinan las fuerzas de la oscuridad. Demonios y malos espíritus se han convertido en algo incontrolable y actúan sin reservas. Es aún peor que Sodoma. ¿Cómo no iba a maldecirlo y a castigarlo Dios? Aunque los antiguos chinos no creían en Dios, tenían la práctica de adorar al cielo y hacer ofrendas al cielo. Solían decir: “Quien ofende al cielo no tiene a nadie a quien orarle”. El gran dragón rojo no sólo niega la existencia de Dios, sino que también desafía la voluntad divina oponiéndose a ella. Se resiste abiertamente a Dios y provoca que Dios desate Su ira sobre él. Así que ahora se están produciendo desastres por todo el país. Estos humanos que están resistiéndose a Dios se enfrentan a la mayor de todas las calamidades. ¿Quién puede escapar al castigo de Dios? Habiendo sido corrompidos por Satanás, somos lo bastante afortunados, por la gracia de Dios, para experimentar la obra de Dios y Su juicio y castigo. También nos encontraríamos con Su castigo y moriríamos en los desastres si no fuéramos temerosos de Dios ni escucháramos Su palabra. El carácter de Dios es justo. Nosotros, los creyentes, también seremos eliminados por Él si no escuchamos Su palabra ni nos sometemos a Su obra. Pereceremos como los incrédulos en los desastres venideros. Este es un hecho que nadie puede negar. Cualquier creyente que no busque la verdad y que no haya sido salvado por Dios, sin duda morirá en los desastres, igual que los israelitas que murieron en el desierto. Esto se debe a que Dios es justo. Será inútil quejarse a Dios o juzgarlo cuando llegue ese momento. ¿No pertenecerías a Satanás si te quejaras y te resistieras a Dios cuando te enfrentases a Su justo castigo?

Así que nosotros, los creyentes, ¡ahora nos encontramos en una situación de peligro extremo e inminente! Si no elegimos a buenos líderes de iglesia, perderemos nuestra única oportunidad de ser salvados y nuestra esperanza de recibir las bendiciones de Dios también se desvanecerá. La elección de los líderes de iglesia es un asunto muy importante porque concierne directamente al hecho de que podamos ser salvados o no, que es lo más importante en nuestras vidas. Sin buenos líderes de iglesia, nunca habrá una vida satisfactoria en la iglesia. Sin esta, nuestro desarrollo espiritual se retrasará y nuestra esperanza de ser salvados se esfumará. ¿No es este un asunto muy peligroso? Como un león rugiente, los falsos Cristos y anticristos están ahí fuera hoy en día, engañando y devorando a la gente. Sin una vida satisfactoria en la iglesia es fácil llevar a la gente por el mal camino, hacer que suban a bordo del barco equivocado y que terminen naufragando. Los creyentes que también creen en falsos Cristos o anticristos son las personas más patéticas y tontas. Son como paja lanzada al viento que va a la deriva sin objetivo. Como dice el refrán: “Dios los cría y ellos se juntan”. Al final, confunden a enemigos con amigos y renuncian a su propio futuro. ¡Qué vidas tan desdichadas tienen! Por lo tanto, nunca pienses que la elección de buenos líderes de iglesia no tiene nada que ver contigo. Cualquier iglesia que elija a un buen líder alimentará, sin duda, una vida de iglesia satisfactoria. Los creyentes sólo pueden experimentar adecuadamente la obra de Dios y alcanzar el camino, la verdad y la vida, así como sufrir transformaciones en su carácter de vida, gozando de una vida satisfactoria en la iglesia. Y esta es una bendición que todos los creyentes tienen derecho a recibir. Todos los creyentes entienden la frustración y el dolor de no tener una vida satisfactoria en la iglesia, así que deben representar su papel en la creación de la misma. También es su deber como creyentes en Dios, ya que las personas sólo pueden entrar en la vía correcta de su fe en Dios y ser salvadas, si tienen una vida satisfactoria en la iglesia. Cuando los creyentes son engañados por falsos Cristos o anticristos, quiere decir que han subido a bordo del barco equivocado, que han tomado un callejón sin salida. ¿Por qué hablar de salvación si han sido capturados por Satanás? Para estar en la senda correcta y entrar en la vía correcta de la fe en Dios, la gente debe tener buenos líderes de iglesia. ¡No puedo sobreestimar la importancia de elegir buenos líderes de iglesia!

28 de noviembre de 2006

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