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Las siete clases de personas que deben ser totalmente purgadas de entre los líderes y colaboradores

Aunque, después de pasar por la revisión, la mayoría de los líderes y colaboradores de todos los niveles de la iglesia están a la altura, aún hay una pequeña cantidad de ellos que no son aptos. Si estas personas no aptas no se sustituyen sin demora, la entrada en la vida del pueblo escogido de Dios puede resultar perjudicada. Porque, mientras que exista un líder que no sea apto, como mínimo él retrasará la entrada en la vida de decenas, cientos o incluso miles de personas y si existe un colaborador no apto, él tendrá un efecto sobre la entrada en la vida de algunos del pueblo escogido de Dios y este es un hecho objetivo que nadie puede negar. Dios lleva a cabo la obra de salvar al hombre y aquellos a quienes Dios usa deben ser los aprobados por Él que buscan genuinamente la verdad, que pueden exaltar a Dios y dar testimonio por Él, que son expertos en hablar acerca de la verdad, en usar la verdad para resolver problemas y en llevar a personas ante Dios —sólo las personas así son capaces de llevar a cabo la voluntad de Dios. Si un líder o colaborador de una iglesia no es alguien que busque la verdad, entonces no podrá hablar acerca de la esencia de la verdad y no tendrá un conocimiento verdadero de Dios y después no podrá exaltar a Dios o dar testimonio por Él. ¿Cómo pueden personas así llevar gente ante Dios? Todo el mundo tiene claro que todos los no aprobados por Dios y que no busquen la verdad serán incapaces de tener la obra del Espíritu Santo. Si un líder no tiene la verificación del Espíritu Santo, entonces esto es suficiente para mostrar que Dios no aprueba a esta persona. Independientemente de cómo pueda usar alguien a esta persona, el Espíritu Santo no obra en ella, así que ¿de qué es ella capaz? Por tanto, las personas así no pueden llevar a cabo la obra que Dios les comisiona y por muchos años que obren, aún serán incapaces de lograr el resultado de llevar al pueblo escogido de Dios a la realidad de las palabras de Dios. Está fuera de toda duda que todo el que no tiene la obra del Espíritu Santo es un falso líder o un falso colaborador y puede decirse que estas personas son los lacayos de Satanás enviados para perturbar e interrumpir la obra de Dios. Así pues, todos los que elevan a quienes no aman la verdad, que son incapaces de exaltar a Dios o dar testimonio por Él y que hacen el mal y perturban la obra de la iglesia, no los sustituyen tan pronto como sea posible para recuperar la pérdida que han causado. Son personas descaradamente malvadas que desafían a Dios. Este tipo de falso pastor también debe ser purgado, sustituido y eliminado junto con los siete tipos de personas, sin dejar a ninguno en el lugar. Sólo esto puede garantizar que el pueblo escogido de Dios coma y beba las palabras de Dios con normalidad y que entre en la verdad y alcance la salvación de Dios. Para facilitar el discernimiento de estas personas que deben ser sustituidas y eliminadas, se enumeran seguidamente breves descripciones de estos siete tipos de personas:

1. Todos los que han sido poseídos por demonios y trabajados por espíritus malignos (incluyendo a los homosexuales y a los que persisten en ser promiscuos), independientemente de cuánto tiempo fueron afligidos, deben ser purgados y sustituidos;

2. Todos los que son extremadamente engañosos, que no abren su corazón a nadie, que sólo trabajan para sostener su propia posición, fama y fortuna, que son egoístas y despreciables, que recurren fácilmente al engaño, engañan a superiores y subordinados y son persistentemente descuidados en sus deberes, deben ser purgados y sustituidos;

3. Todos los que son especialmente arrogantes y engreídos, que tienen una opinión elevada de sí mismos, que no obedecen a nadie, que actúan indecentemente, hacen lo que les viene en gana y actúan de forma tiránica, que no obran de acuerdo con las disposiciones de la obra de los de arriba sino que hacen otra cosa y son hipócritas, deben ser purgados y sustituidos;

4. Todos los que siempre albergan conceptos sobre Dios, que no tienen lugar para Cristo en su corazón, que no tienen verdadera obediencia a Dios, que aún creen en un Dios vago, que esperan en vano controlar al pueblo escogido de Dios y establecer su propio reino independiente y que caminan por la senda del anticristo, deben ser purgados y sustituidos;

5. Todos los que son propensos a predicar letras y doctrinas y a enseñar a otros a seguir las reglas, que se enseñorean de los demás para limitarlos, que, como no tienen conocimiento verdadero de Dios, son incluso menos capaces de dar testimonio por Dios o de exaltarlo, que trabajan confiando en el conocimiento y en medios turbios, que exhiben sus dones y son personas sin vida, deben ser purgados y sustituidos;

6. Todos los que, en el desempeño de sus deberes, no practican la verdad, no acatan los principios ni asumen la responsabilidad, que lidian con los problemas de forma taimada y evasiva, que son sumisos temerosos de desagradar a alguien, que no tienen ningún sentido de la justicia y que no tienen ninguna consideración en absoluto por la voluntad de Dios, deben ser purgados y sustituidos;

7. Todos los que son propensos a castigar, atacar y vengarse de las personas en su obra, que son incapaces de tratar justamente a los demás, que siempre trabajan para conseguir posición, fama y fortuna, cuyo corazón es malicioso y no tiene compasión, que siempre quieren controlar a los demás y estar por encima de ellos, que codician las bendiciones del estatus —este tipo de parásito que no busca en absoluto la verdad debe ser purgado y sustituido.

Se puede confirmar que los siete tipos de personas anteriores son personas que no buscan la verdad y que no tienen en absoluto la obra del Espíritu Santo. Son incapaces de emprender la obra de un líder de iglesia de cualquier nivel y no son aptas para ser líderes o colaboradores del pueblo escogido de Dios. Esto se debe a que estas personas no aman la verdad, sino que aman el estatus, aman estar por encima de los demás, codician las bendiciones del estatus y desean gobernar y controlar a los demás. Que estas personas sirvan como líderes y colaboradores representa totalmente que Satanás toma el poder. La capacidad de las personas de escoger como líderes a quienes pertenecen a Satanás significa, más allá de toda duda, que están entregando al pueblo escogido de Dios a Satanás —¿no es esta precisamente una expresión de perturbación y demolición de la obra de Dios así como de estar oponiéndose a Él? Si el pueblo escogido de Dios estuviera completamente bajo el control de los que pertenecen a Satanás, ¿cómo podría llevarse a cabo la voluntad de Dios? Si el pueblo escogido de Dios no puede alcanzar un pastoreo o un riego genuino, ¿cómo no iba Dios a estar apenado o preocupado por causa de Su pueblo escogido? Algunos líderes seleccionan y usan personas de una forma que es simplemente desconsiderada con la voluntad de Dios y en su lugar hacen lo que quieren y actúan desde sus emociones. Para ellos, mientras que seleccionar y usar personas se haga según su propia voluntad, está bien y no prestan atención a lo que Dios desea. Después de que han seleccionado a alguien, no les importa si el Espíritu Santo está obrando en esa persona y les importa incluso menos si el pueblo escogido de Dios sufrirá o no pérdidas. Simplemente son inmensamente soberbios y piensan que han llevado a cabo una gran obra y que deben disfrutar de las bendicines de Dios. ¿Son dignos de servir a Dios este tipo de degenerados egoístas y despreciables sin conciencia ni razón? Al seleccionar y usar personas —un asunto de importancia primordial­— no acatan los principios, sino que tienen la audacia de ir en contra de la voluntad de Dios, tomándose en serio problemas pequeños sin principios y trabajándolos con cuidado, como si estuvieran siendo muy responsables. ¿No es esta una forma de hacer las cosas hipócrita y que intenta engañar a Dios? Puede decirse que, en términos de seleccionar y usar personas, todos los que no pueden ser considerados con la voluntad de Dios o lidiar con los problemas de acuerdo con los principios no son buenos en absoluto, todos ellos son expertos en ser descuidados y en engañar a Dios y caminan por la senda del anticristo. ¿Cómo pueden alcanzar la salvación o ser perfeccionadas personas así? Si no se arrepienten verdaderamente, serán sin duda castigadas por Dios.

Actualmente, estos siete tipos de personas existen en mayor o menor medida en todos los distritos pastorales y deben ser totalmente purgadas, ¡por muchas que haya! Esta obra supera en importancia a todas las cosas. Si estos siete tipos de personas no son purgadas ni sustituidas, los del pueblo de Dios que estén bajo su control no podrán alcanzar un riego y una provisión genuinos y entonces será muy difícil para ellos alcanzar la salvación. Por tanto, sólo purgando y sustituyendo totalmente a estos siete tipos de personas y designando líderes y colaboradores adecuados tan pronto como sea posible, puede el pueblo escogido de Dios tener la esperanza de disfrutar de la vida de iglesia normal y entrar en la vía correcta de creer en Dios. Si los que son líderes pueden ser verdaderamente considerados con la voluntad de Dios, tratar como urgente lo que Dios trata como urgente y pensar como Dios piensa, entonces deben moverse rápidamente para purgar y sustituir a estos siete tipos de personas a quienes Dios detesta. Sólo haciendo esto puede ser confortado el corazón de Dios y puede resolverse la mayor dificultad del pueblo escogido de Dios, ya que hay una necesidad urgente de que se resuelva. Sólo cumplir la obra esencial de servir a Dios es servir en conformidad con la voluntad de Dios. Llevar a cabo obra que no puede satisfacer la necesidad de entrada en la vida del pueblo escogido de Dios y que no puede llevar al pueblo escogido de Dios a la vía correcta de la creencia en Dios, no es servir en conformidad con la voluntad de Dios y por eso los que hacen esto no son aptos para ser usados por Dios.

Ahora, todos pueden ver claramente que, independientemente del nivel del que alguien sea líder, sólo los que tienen la verificación de la obra del Espíritu Santo son los aprobados por Dios. Los que son aprobados por Dios poseen como mínimo estos tres criterios: 1. Deben ser personas que busquen la verdad y que tengan sentido de la justicia; 2. Deben tener experiencia práctica y pueden hablar sobre la verdad para resolver problemas prácticos; 3. Pueden dar testimonio por Dios y exaltar a Dios, así como llevar personas a la realidad de las palabras de Dios para que conozcan a Dios. Sólo personas como estas tienen la aprobación de Dios y son adecuadas para ser usadas por Dios y sólo quienes cumplen estos tres criterios pueden tener la verificación de la obra del Espíritu Santo. Si los que son líderes y colaboradores no tienen verdadera experiencia de vida, entonces no podrán hablar acerca del verdadero conocimiento de Dios, no podrán dar testimonio por Dios ni exaltar a Dios, no podrán usar la verdad para resolver problemas y por tanto no podrán llevar al pueblo escogido de Dios a la realidad de la verdad. Todos los que no son expertos en hablar acerca de la verdad ni en usar la verdad para resolver problemas, por tanto, no son aprobados ni usados por Dios y tampoco los necesita el pueblo escogido de Dios. Si alguien ha experimentado varios años de la obra de Dios pero sigue sin entender la verdad, entonces es sin duda alguien que no busca la verdad. En particular, si alguien que ha sido un líder durante varios años no puede hablar acerca del verdadero conocimiento de Dios, entonces no podrá capacitar al pueblo escogido de Dios para que obtenga genuinamente riego y provisión, será sin duda una persona hipócrita que no ama la verdad y será una persona malvada que parece servir a Dios pero que realmente desafía a Dios. Quienquiera que seleccione y use a alguien así para ser un líder o un colaborador está ciego, ¿verdad? ¿Y no causa esto precisamente interrupciones y perturbaciones a la obra de Dios?

Si aún se pueden encontrar en una región algunas personas de estos siete tipos actuando todavía como líderes y colaboradores, entonces esto es suficiente para mostrar que los líderes en esta región son líderes ciegos y que están actuando como cómplices de Satanás pero no lo saben, pues piensan aún que son personas que se conforman a la voluntad de Dios y están consagradas a Dios —¿no muestra esto que no tienen vergüenza? Si son realmente personas que entienden la verdad y tienen sentido de la justicia, entonces deben purgar totalmente estos siete tipos de personas de todos los niveles de líderes y colaboradores tan pronto como sea posible, ¡sin dejar ni uno en el lugar! Sólo haciendo esto pueden ser personas genuinamente consagradas a Dios y que obedecen genuinamente a Dios y asumen la responsabilidad por el pueblo escogido de Dios. Cuando seleccionan personas, algunos líderes siempre escogen a quienes les gustan y a quienes piensan parecido a ellos. Cuando descubren un problema y alguien debe ser sustituido, temen desagradar a cualquiera y por tanto no se atreven a hacerlo. No temen hacer daño al pueblo escogido de Dios ni evitar que la voluntad de Dios se lleve a cabo y que Él quede apenado. Sólo pueden designar personas pero no sustituirlas. Sólo pueden adular a las personas pero no desagradarlas. ¿Son este tipo de lacayos egoístas y despreciables, verdaderamente carentes de conciencia o razón, dignos aún de servir a Dios? Ellos ni siquiera están dispuestos a hacer cosas que sean abiertas y honestas, que sean completamente justas y que se conformen a la verdad —¿pueden personas como estas vencer a Satanás y abandonar al gran dragón rojo? ¿Y cómo pueden entonces este tipo de personas cobardes e injustas ser de un mismo sentir con Dios? Nadie que tema desagradar a personas y que no esté dispuesto a agarrarse firmemente a la verdad es bueno ni está en absoluto consagrado a Dios. Los que sólo pueden adular a personas pero no practicar la verdad ni obedecer a Dios no podrán alcanzar la salvación ni ser perfeccionados.

Para cumplir el requerimiento de garantizar que el pueblo escogido de Dios entre en la vía correcta de creer en Dios tan pronto como sea posible, para que pueda comer y beber las palabras de Dios y entrar en toda la realidad de la verdad sin perturbaciones, en un período de tres meses a partir de ahora, los líderes y colaboradores deben purgar totalmente estos siete tipos de personas de todos los niveles de los líderes y colaboradores, ¡sin dejar ni un solo en el lugar! De lo contrario, no serán personas que obedecen a Dios, que están consagradas a Dios, sino degenerados que hacen daño al pueblo escogido de Dios, enemigos que venden al pueblo escogido de Dios y personas malvadas que parecen servir a Dios pero que se resisten realmente a Dios. Como estas personas interrumpen y demuelen la obra de Dios y hacen daño al pueblo escogido de Dios por su arbitraria selección y uso de los demás, la esencia de este problema es que el pueblo escogido de Dios está siendo vendido encubiertamente; esto es regatear con las vidas del pueblo escogido de Dios, actuar como lacayos de Satanás y es una grave traición a Dios. Entregar al pueblo escogido de Dios a Satanás —tanto si se hace de forma intencionada como si no— tendrá consecuencias para el pueblo escogido de Dios. Esto es evidente y creo que todos podéis ver claramente la esencia de los hechos.

15 de diciembre de 2008

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