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47. Aparentar servir a Dios pero en realidad desafiar a Dios: Cinco comportamientos enormemente malvados que se deben entender

Durante los desastres y las pruebas algunos líderes hacen mucho mal y, sin embargo, no expresan un arrepentimiento verdadero y hace mucho tiempo perdieron la obra del Espíritu Santo, exponiéndolos, por consiguiente, como personas que no buscan la verdad. El pueblo escogido de Dios debería ser capaz de distinguir a los líderes falsos y colaboradores que hayan perdido la obra del Espíritu Santo y que no tengan una pizca de la realidad de la verdad y sólo entonces podrán escapar de las garras malvadas de Satanás y del control de los perversos: esta es la premisa y la garantía para entrar en el camino correcto de la creencia en Dios. Los comportamientos malvados que se relacionan con aparentar servir a Dios pero que en realidad lo desafían se expresan de muchas maneras. Todos los falsos líderes y colaboradores que no tienen la obra del Espíritu Santo son personas que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían y esto es seguro. Pero también hay algunos líderes y colaboradores que sí tienen la obra del Espíritu Santo, que tienen algunas expresiones que causan perturbaciones e interrupciones a la obra de Dios, y existe una diferencia esencial entre estas personas y aquellos falsos líderes, falsos colaboradores o anticristos que desafían a Dios. De ninguna manera uno debe definir a alguien como un líder o colaborador falso que no tiene la obra del Espíritu Santo, basado en una expresión momentánea y singular que interrumpe o perturba la obra de Dios. Esto es algo que el pueblo escogido de Dios debe discernir claramente. Si las personas pueden discernir y ver claramente los cinco comportamientos enormemente malvados que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían, entonces sabrán exactamente lo que es un líder falso, un falso colaborador y un anticristo. Explicaciones específicas de estos cinco comportamientos enormemente malvados se dan a continuación:

1. Siempre predicar letras y doctrinas cuando hablan o trabajan, sermonear frecuentemente a otros, hacer que otros sigan reglas y restringirlos, nunca ser capaz de compartir experiencias prácticas o conocimiento verdadero de Dios y mucho menos saber cómo exaltar a Dios, dar testimonio para Dios o usar la verdad para resolver problemas Por lo tanto, han trabajado por muchos años, pero no han guiado al pueblo escogido de Dios en la realidad de las palabras de Dios ni en el camino correcto de la creencia en Dios. Sin embargo, están completamente sin remordimiento y continúan aferrándose a su posición, jactándose, hablando y trabajando siempre en aras de su propia reputación y posición. Si las personas así han trabajado por varios años pero no han cambiado, entonces su humanidad seguramente es mala y de ninguna manera son personas que busquen la verdad. Las personas así hace tiempo que perdieron la obra del Espíritu Santo y son personas que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían. Han trabajado por varios años pero no pueden guiar al pueblo escogido de Dios en la realidad y son insensibles al remordimiento. Además, son condescendientes y disfrutan ávidamente las bendiciones del estatus, hablan y trabajan por su propio bien, siempre hablan letras y doctrinas para engañar a las personas y esto perjudica al pueblo escogido de Dios e interfiere severamente con su entrada a la vida. Este es el primer comportamiento enormemente malvado de aquellos que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían.

2. Como líderes y colaboradores, ellos son insensibles y no tienen un corazón amoroso hacia los hermanos y hermanas. Independientemente de qué dificultad o carencia tenga alguien, son completamente indiferentes y no hacen caso; son incapaces de enseñar la verdad para resolver las dificultades de las personas y son aún menos capaces de proveer para las vidas de las personas. Si descubren a alguien con un problema o una transgresión, sólo son capaces de sermonearlos o de podarlos y tratar con ellos e incluso los atacan sin piedad, sin preocuparse por si viven o mueren; incluso desean expulsarlos, como el que esa persona fuera capaz de alcanzar o no la salvación no tuviera nada que ver con ellos en absoluto. Las personas así son tan desalmadas como los animales de sangre fría y llevan a cabo sus deberes como funcionarios, como si fueran la policía de la iglesia. Hacen que las personas tengan miedo de acercarse más y son aún menos capaces de abrir sus corazones con ellos y este tipo de persona es completamente incapaz de hacer trabajo práctico. Nada de lo que hacen está llevando a otros a creer en Dios sino que, por el contrario, se vuelven funcionarios religiosos, entrometidos que actúan con prepotencia sobre los demás y que no tienen humanidad. Este tipo de persona, que es negligente con sus deberes, siempre intimida a las personas, perjudica al pueblo escogido de Dios e interfiere severamente con su entrada a la vida. Este es el segundo comportamiento enormemente malvado de aquellos que aparentan servir a Dios pero que en realidad los desafían.

3. Ser injusto con las personas, ser egoísta, despreciable y trabajar sólo por estatus; en aras de proteger su propia posición, cultivan a sus seguidores de confianza y atacan a aquellos cuyas opiniones difieren de las suyas, excluyen a aquellos que están progresando en su búsqueda de la verdad, envidian a los que son mejores que ellos y hacen su máximo esfuerzo por oprimir y condenar a los que genuinamente buscan la verdad y que son especialmente dignos de cultivar. Una vez que se aprovechan de sus defectos o transgresiones, presentan cargos sobre ellos de que son “arrogantes y vanidosos” y los expulsan para librarse de la preocupación. Incluso expulsan o purgan arbitrariamente a aquellos con los que no se llevan bien y son completamente desconsiderados para con el corazón de Dios que ama y salva a las personas. De hecho algunos son capaces de expulsar en privado a las personas sin la aprobación de la mayoría de la iglesia, echando a las personas que están en el proceso de ser salvadas por Dios fuera de la iglesia y en manos de Satanás. Esta forma de hacer las cosas perturba e interrumpe la obra de Dios, perjudica al pueblo escogido de Dios e interfiere severamente con su entrada a la vida. Este es el tercer comportamiento enormemente malvado de aquellos que aparentan servir a Dios pero que en realidad los desafían.

4. No preocuparse en absoluto durante los desastres y las pruebas, de cómo va la entrada a la vida de los hermanos y hermanas, si tienen o no dificultades y problemas, si necesitan o no apoyo y provisión, si pueden o no vivir la vida eclesiástica, si los que están siendo cazados y que no pueden regresar a su hogar han sido colocados apropiadamente o no o si están o no preocupados por algo. En particular, no les importa si las ofrendas dedicadas a Dios por Su pueblo escogido están siendo salvaguardadas correctamente o no y lo ignoran cuando una familia guardiana se ve amenazada, como si no tuvieran nada que ver con ellos. Sólo se preocupan por sus propios intereses, son completamente irresponsables con respecto a que las ofrendas para Dios estén seguras o no, y esto resulta en que la familia de Dios sufra pérdidas económicas graves; las personas así simplemente no tienen conciencia ni razón. Aquellos que no se hacen responsables de estos pocos trabajos presentes y muy necesarios sólo buscan sus propias ganancias y protegen su propia reputación; no les preocupa en absoluto si el pueblo escogido de Dios vive o muere y defienden aún menos el trabajo de la familia de Dios. Su egoísmo y mezquindad han llegado a tal punto que perjudican al pueblo escogido de Dios e interfieren severamente con su entrada a la vida. Este es el cuarto comportamiento enormemente malvado de aquellos que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían.

5. Nunca trabajar de acuerdo con los arreglos de la obra de los de arriba, sino seguir los propios deseos y actuar desenfrenadamente; mantener una actitud de duda y conflicto hacia los sermones, enseñanza y arreglos de la obra de los de arriba, ser incapaz de obedecer absolutamente y actuar como si los arreglos de la obra, sermones y enseñanza de los de arriba tuvieran que ser revisados y acordados por ellos mismos antes de dárselos a los hermanos y hermanas. Son incapaces de resolver las dificultades que los hermanos y hermanas tienen con la entrada a la vida, pero no permiten que los hermanos y hermanas acepten tan pronto como sea posible los sermones, enseñanza y los arreglos de la obra de los de arriba e incluso se niegan a aceptarlos o publicarlos bajo el argumento de que dudan de su veracidad. Sólo quieren dar muerte al pueblo escogido de Dios y hacer que muera de agotamiento porque no recibe riego ni provisión, ¡tan malas intenciones! Y algunos de hecho dudan de las grabaciones de los sermones de los de arriba, ¡tan absurdos! Esta es una manera de hacer las cosas que interfiere deliberadamente con la entrada a la vida de los hermanos y hermanas e impide que la voluntad de Dios se lleve a cabo. Las personas que hacen esto son en verdad lacayos de Satanás y albergan siniestras intenciones. Este tipo de persona espera en vano obtener dominio sobre el pueblo escogido de Dios y establecer su propio reino independiente y, al hacerlo, perjudica al pueblo escogido de Dios e interfiere severamente con su entrada a la vida. Este es el quinto comportamiento enormemente malvado de aquellos que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían.

Los cinco comportamientos anteriores enormemente malvados que aparentan servir a Dios pero que en realidad lo desafían son de una naturaleza importante. Cada uno de ellos es capaz de interferir severamente con la entrada a la vida del pueblo escogido de Dios, tanto que lo pueden matar. Las personas que son capaces de provocar tales consecuencias al pueblo escogido de Dios definitivamente son demonios con una disposición maliciosa e insidiosa; sólo los lacayos y anticristos de Satanás son capaces de hacer tales cosas. Cada uno de estos cinco tipos de comportamiento enormemente malvados es más serio que el anterior. Hay realmente bastantes líderes y colaboradores que se han involucrado en el primer mal comportamiento y la mayoría de ellos tienen este problema en diferentes grados. Pero la mayoría de las personas son capaces de arrepentirse, de aceptar ser podadas y tratadas y de buscar la verdad para entrar gradualmente en la realidad por lo que sus estados que desafían a Dios se vuelven cada vez menos. Si alguien nunca busca la verdad ni entra en la realidad y no logra resultados continuamente en su trabajo, entonces este es un problema serio. Sin embargo, si alguien continúa involucrándose en el segundo y el tercer mal comportamiento, entonces este ya no es un problema común. Las personas que son capaces de atacar y de excluir a las personas buenas, y que falsamente incriminan a las que son mejores que ellas porque tienen un corazón envidioso, son en realidad personas despreciables con corazones maliciosos e insidiosos y de ninguna manera tienen la obra del Espíritu Santo y deben ser reemplazadas. Si alguien se involucra en el cuarto y quinto malos comportamientos, entonces debe ser reemplazado inmediatamente, sin dejar lugar para la consideración; aquellos que cometan violaciones graves serán expulsados. En particular, aquellos que se involucran en el quinto mal comportamiento ya han formado las fuerzas del anticristo que impiden que voluntad de Dios se lleve a cabo y que intentan establecer un reino separado para que puedan actuar como reyes. ¡Las personas así son anticristos genuinos y esto es absolutamente correcto! Todos los que siempre desean controlar al pueblo escogido de Dios y establecer sus propios reinos independientes son anticristos y cuando uno sea descubierto debe ser tratado; esto nunca puede estar mal. Por lo tanto, aquellos que se involucran en el quinto mal comportamiento deben ser reemplazados y aquellos que cometen violaciones graves deben ser expulsados. Si alguien que se ha involucrado en el quinto mal comportamiento ha sido enganchado en él o ha sido engañado por otros y ha cometido errores, si no se ha involucrado en ningún otro aspecto del mal comportamiento y la mayoría del pueblo escogido de Dios dice que aparentaba estar haciéndolo bien anteriormente, entonces puede ser usado en un nivel inferior. Pero nunca debe ser un líder principal; esto es absoluto y no se puede cambiar. En resumen, el pueblo escogido de Dios puede discernir y hacer comparaciones entre las “expresiones de los cinco comportamientos enormemente malos que aparentan servir a Dios pero que realmente lo desafían” y los líderes y colaboradores de todos los niveles en la familia de Dios. Si alguien se involucra en tres o más de los comportamientos enormemente malos, si también tiene una mala humanidad y no busca la verdad, entonces será reemplazado y rechazado. Aquellos que se involucran completamente en cuatro comportamientos enormemente malos, luego de la confirmación confiable y apropiada por la mayoría de las personas, incluidos aquellos que conocen el asunto al derecho y al revés, y si todos ellos confirman que la persona en cuestión tiene una mala humanidad y no busca la verdad, será reemplazada sin misericordia. Si alguien se ha involucrado en los cinco comportamientos enormemente malos, entonces sin lugar a dudas esta persona es un anticristo y debe ser expulsada. Aquellos que se involucran en el quinto comportamiento enormemente malo deben ser reemplazados o expulsados si se puede determinar que no buscan la verdad. Si alguien simplemente se queda un poco corto con estos aspectos, pero aun así logra algunos resultados en su trabajo y es alguien que sinceramente cree en Dios y busca la verdad, entonces esto pertenece a los estados normales y no debe ser condenado como alguien que se involucra en los cinco tipos de mal comportamiento. El pueblo escogido de Dios debe entender que aquellos que tienen humanidad simplemente pueden tener algunas impurezas y transgresiones en su trabajo, pero son incapaces hacer algo enormemente malo, mientras que todos aquellos que son capaces de participar en los cinco tipos de mal comportamiento seguramente tienen naturalezas maliciosas y de ninguna manera son buenas personas. Tú puedes ayudar con un corazón amoroso a las personas buenas que tengan deficiencias, pero no debes mostrar benevolencia hacia los malvados que hacen el mal; sólo al manejarlos de acuerdo con los principios, el pueblo escogido de Dios puede ser salvado de su control. Por lo tanto, los perversos deben ser expulsados y actuar de esta manera se conforma completamente a la voluntad de Dios. Dios ha dicho: “Los malvados deben ser castigados”. Por lo tanto, todos los que simpatizan y tienen piedad de los perversos están simpatizando con Satanás y los diablos y esta es una expresión de desafío hacia Dios.

Los líderes y colaboradores de todos los niveles de la iglesia deben investigar exactamente cuántos casos hay en su iglesia local según los cuales las personas se nieguen a aceptar los arreglos de la obra, los sermones y enseñanza de los de arriba, exactamente con cuánta de la obra de la iglesia se interfiere y si existe o no alguien que desee establecer su propio reino independiente. Luego lo deben informar todo a los de arriba junto con los resultados de su manejo de estas personas; el de arriba quiere comprender plenamente la situación y obtener un entendimiento confiable de ella.

22 de mayo de 2010

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