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El problema del juicio y la condenación arbitrarios en la iglesia se debe resolver

La obra de Dios en los últimos días ha entrado a su etapa final de perfeccionar y exponer al hombre. Aquellos que buscan la verdad se están enfocando cada vez más en entrar en la realidad, cada vez más tienen fe en Dios, cada vez más son fieles en ejecutar sus deberes y tienen una humanidad cada vez más normal; todos pueden ver la salvación de Dios y Su amor, todos están haciendo su máximo esfuerzo por buscar la verdad y por resolver su propia corrupción y tanto sus opiniones sobre las cosas como su carácter de vida han comenzado a cambiar. Los que no buscan la verdad, sin embargo, siempre tratan de hacer tratos y son descuidados en sus deberes, creen en Dios solamente para obtener bendiciones y su carácter corrupto permanece igual, sin el más mínimo cambio en absoluto; todos son personas que no han obtenido la verdad y que no tienen vida. Entre los líderes y colaboradores de todos los niveles, los falsos líderes y falsos colaboradores que están sin la obra del Espíritu Santo, los poseídos por demonios y que son trabajados por espíritus malos, así como las personas perversas de la categoría del anticristo que tienen un carácter arrogante, que están obsesionados con la ambición y que siempre quieren tomar el poder y reinar como reyes, desde hace mucho todos han sido expuestos. Casi todas estas personas están causando disturbios a la obra de Dios y también quieren ocupar el poder y codiciar las bendiciones del estatus. Y, sin embargo, sus corazones están vacíos, viven en temor e incertidumbre y ya están al final de su camino, dando su último suspiro. Parece que las personas ahora han sido separadas, cada una hacia su propia especie. Bajo estas circunstancias, sólo aquellas que conocen la obra de Dios y que entienden la verdad son capaces de discernir y ver con exactitud todos los diferentes tipos de personas y de saber cuáles son los hermanos y hermanas genuinos, que pueden alcanzar la salvación; también saben cuáles son las personas perversas que deben ser expuestas y descartadas. Todos los que sólo han creído en Dios por unos cuantos años y que todavía no entienden la verdad son incapaces de diferenciar a estas personas, no pueden ver las intenciones de la obra de todos los diferentes espíritus malos y no pueden ver las intenciones de todos los diferentes tipos de personas. Si alguien es incapaz de discernir claramente cuál tipo de persona puede alcanzar la salvación, cuál está más allá de la salvación, cuál hace todo tipo de mal y debe ser castigado y cuál pertenece a la categoría de líder falso o anticristo, entonces fácilmente será engañado, tomará el lado equivocado y seguirá a las personas equivocadas; también llegará fácilmente a juzgar y a condenar a otros arbitrariamente, confundiendo el bien y el mal, diciendo que lo negro es blanco, considerando a las personas buenas como malas y a las personas perversas como buenas. Por lo tanto, no puede distinguir claramente entre quién es un hermano o hermana genuino, con quién se debe comprometer en amor y apoyo mutuos y quién es erradicado y debe ser rechazado. Fácilmente es engañado y controlado por personas perversas y las consecuencias son terribles. Existen demasiados ejemplos en la iglesia del juicio y la condenación arbitrarios de otros y esto demuestra que la entrada del pueblo escogido de Dios en la verdad es demasiado superficial y que todavía no ha logrado un entendimiento genuino ni captado la verdad. En un entorno mediante el cual todo tipo de personas perversas ya ha sido expuesto, cuando se agregan las inclinaciones corruptas a las personas que no están en posesión de la verdad, entonces tienen una propensión a seguir sus propios deseos para juzgar y condenar a otros y son engañadas y no tienen discernimiento, a tal punto que son embaucadas y confundidas a seguir personas perversas y a ser restringidas por ellas; este es un asunto en el cual no tienen libre albedrío. Cuando la obra de Dios llegue a un final, sólo aquellos que sinceramente crean en Dios y que busquen la verdad serán capaces de alcanzar la salvación y tú debes tener un claro entendimiento de este punto. Todos los que son bondadosos, que tienen una humanidad relativamente buena, que pueden practicar la verdad y están dedicados a sus deberes pueden alcanzar la salvación. Aunque estas personas aún expresen su corrupción, son capaces de saberlo y de arrepentirse, cada vez cometen menos transgresiones y, sin importar con qué desastres o pruebas se encuentren, no se vuelven negativas y no se quejan. De verdad, estas son las que pueden alcanzar la salvación y sólo estas personas son hermanos y hermanas genuinos. Todas las que no buscan la verdad de manera natural siempre tendrán conceptos y siempre se quejarán. Están reticentes a ejecutar su deber y todas son falsos creyentes e incrédulos. A estas personas especialmente les gusta juzgar y condenar a otros, indiscriminadamente hacen comentarios acerca de otros y le echan la culpa tanto al cielo como a la tierra. En particular, la mayoría de los falsos líderes y colaboradores que están sin la obra del Espíritu Santo reprenden y castigan, juzgan, condenan y controlan a otros. Los que no tienen la verdad perturban la vida eclesiástica de esta manera y el pueblo escogido de Dios debe tener discernimiento y debe aprender a distinguir claramente entre cuáles personas pueden alcanzar la salvación y cuáles deben ser expuestas y descartadas; esto es muy importante.

Existen casos de juicio y condenación en todas las iglesias y esto se puede demostrar por varios ejemplos. Algunas personas, porque han tenido una pesadilla o han visto algo inusual, son etiquetadas como que están siendo “trabajadas por espíritus malos”; algunas personas, porque pueden discernir a los falsos líderes y colaboradores y tienen opiniones de ellos, son etiquetadas como “anticristos”; algunas personas, porque expresan un carácter corrupto arrogante y vanidoso, son etiquetadas como “personas perversas”; y algunas personas exponen a los falsos líderes y colaboradores que están sin la obra del Espíritu Santo y sin embargo son etiquetadas como que “desafían a Dios”. Sin la verdad, las personas no pueden llegar a comprender las cosas; sólo pueden hablar de cosas y juzgarlas en base a sus conceptos e imaginaciones. Algunas personas incluso confían en sus propias intenciones y preferencias personales, juzgando y condenando a otros indiscriminadamente para dar rienda suelta a su rencor personal. La consecuencia de actuar de esta manera sólo puede ser para perjudicar a las personas y para traer desastre sobre ellas. Si uno trata a toda clase de personas de acuerdo con la verdad y confía en las palabras de Dios, y además pasa por un proceso de investigación, entonces el error de juzgar y condenar a las personas será improbable que suceda. Sin la verdad, por lo tanto, las personas con demasiada facilidad cometen el error de juzgar y condenar arbitrariamente a otros y con demasiada facilidad hacen cosas que perjudican, restringen y atan a otros. El daño causado a las personas por una propensión a juzgarlas y condenarlas arbitrariamente es sumamente cruel. Poner un cargo en contra de alguien es como colocar una bomba en su cabeza; puede ser desastrosamente catastrófico para él. Algunas personas, porque no pueden ver ninguna esperanza para sí mismas de alcanzar la salvación, son incapaces de soportarlo y quieren suicidarse, terminando de este modo sus vidas. Así que se puede ver que si aquellas que están sin la verdad juzgan y condenan a las personas arbitrariamente, entonces les provocan un daño y lo que traen sobre ellas es desastre. Las personas así tienen corazones insidiosos y maliciosos y quienquiera que se mezcle con alguien que juzga y condena a otros ha encontrado así a un villano y ha sido atormentado. Se puede decir que, a todos los que les gusta juzgar y condenar a otros, tienen algunas partes en su carácter que son insidiosas y maliciosas. Aunque no sean personas perversas no son nada buenas. Cuando las que tienen humanidad ven que otros se quedan cortos o transgreden, siempre quieren ayudarlos con un corazón amoroso y conseguir que se arrepientan y cambien. Sin importar qué errores alguien cometa, las personas con un corazón amoroso siempre lo quieren ayudar a arrepentirse y a cambiar compartiendo la verdad y usando la verdad para resolver sus problemas; este es el estado mental de una persona bondadosa. Pero cuando una persona perversa ve que alguien expresa un poquito de corrupción o que comete una transgresión, se aprovecha de eso y después quiere condenarla y controlarla para hacerla sentir como si no tuviera ninguna cualidad compensadora en absoluto; este es el estado mental de una persona perversa. El gran dragón rojo sobresale en castigar a las personas, trata de encontrar algo que pueda usar en contra de las personas y las ejecuta, sin consideración por la vida humana, matando personas sin parpadear; esta es la naturaleza del diablo. Como personas que creen en Dios, debes confiar en el amor de Dios en tu trato hacia los hermanos y hermanas. Si Dios tratara a la humanidad sin perdón ni absolución, entonces cada persona debería morir cien muertes. Pero Dios es amor y Él repetidamente le da al hombre oportunidades para arrepentirse y salva al hombre en grado sumo. Esto nos permite ver que sólo Dios es verdadero amor, que la humanidad corrupta está sin compasión y que aquellos con una pequeña humanidad, que pueden ser empáticos y comprensivos hacia los demás, son buenas personas. ¿Cómo puede algo, que los que no tienen compasión hagan para otras personas, beneficiarlas en lo más mínimo? En resumen, si alguien no puede practicar la verdad ni vivir por las palabras de Dios, entonces no es de beneficio para otros y no tiene amor por ellos. Todos los que etiquetan a otros y hacen cargos en contra de otros indiscriminadamente son personas a las que les gusta juzgar y condenar a otros y todas están sin la verdad y todas son hacedoras de maldad. Aquellas que genuinamente buscan la verdad ven a todas las personas, asuntos y cosas de acuerdo a las palabras de Dios y las definen de acuerdo a la verdad. Son capaces de tratar a las buenas personas y a las que pueden ser salvas con un corazón amoroso. Sólo abandonan a las personas perversas y a las personas que están más allá de la salvación, odian el mal como su enemigo y practican amar lo que Dios ama y odiar lo que Dios odia. Sólo de esta manera pueden ser con principios, justas y razonables hacia los demás. Si alguien está sin la verdad y no puede ver las cosas de acuerdo a las palabras de Dios, entonces alguien así debe tener aún más la sensatez de no hablar descuidadamente acerca de cosas que no entiende y no definir ni alcanzar veredictos prematuros sobre las personas. Aquellos que no tienen la verdad deben buscar la verdad y no deben juzgar ni condenar arbitrariamente a las personas. Esta es la razón y conciencia que alguien con una humanidad normal debe poseer. De hecho, todos los que realmente buscan la verdad son relativamente buenos y tienen un poco de sensatez; todos aquellos que juzgan y condenan a otros arbitrariamente todos son comparativamente maliciosos y arrogantes y son sumamente santurrones. Las personas perversas son más propensas a juzgar y condenar a otros. Sólo cuando las personas poseen malicia o diferentes intenciones personales pueden fácilmente juzgar y condenar a las personas; uno sólo tiene que mirar a las personas en la iglesia que a menudo juzgan y condenan a otros para saber esto. Si alguien no tiene la verdad, entonces debe ser bien portado y bien disciplinado. Todos los que están sin la verdad, que no pueden compartir la realidad y que siempre juzgan y condenan a otros son personas que no se portan bien, que son sumamente arrogantes y que están sin razón. Aunque no sean personas perversas, no llegan a ser nada bueno. Se puede ver que la propensión a juzgar y a condenar a otros es un problema de caracteres corruptos, un problema de naturalezas maliciosas y se debe resolver; no se puede ignorar. En particular, si los líderes y colaboradores de la iglesia de todos los niveles no poseen la verdad, entonces con mucha facilidad seguirán reglas a ciegas, etiquetarán a otros y los oprimirán indiscriminadamente y estos son realmente ellos reprendiendo y castigando a otros y haciendo falsas acusaciones contra ellos. La obra de Dios es salvar a las personas. Aquellos que no tienen la verdad que sirven a Dios con mucha facilidad lo desafiarán y algunos con humanidades maliciosas también harán cosas que reprendan, castiguen y perjudiquen a otros. En verdad, ¿no causa esto interrupciones y disturbios a la obra de Dios? En verdad, ¿no es esta la manera de desafiar a Dios? Algunos líderes y colaboradores condenan a hermanos y hermanas que tienen un discernimiento de ellos como “anticristos”, y los expulsan. Los que son expulsados aún perseveran en creer en Dios y en difundir el evangelio y ganan a muchos otros, queriendo siempre regresar a la iglesia. Pero los que sirven como líderes no lo permitirán y ni siquiera les darán la oportunidad de arrepentirse. Por lo tanto, se puede ver que este tipo de líder es demasiado malicioso. ¿Es este tipo de líder alguien que practica la verdad y obedece a Dios? ¿Puede este tipo de líder guiar a las personas delante de Dios? Como líderes, no sólo no pueden guiar al pueblo escogido de Dios en comer y beber las palabras de Dios y equiparlo con la verdad sino que, al contrario, juzgan y condenan a los hermanos y hermanas y arbitrariamente expulsan a los hermanos y hermanas. ¿No son ellos los que tratan de demoler la obra de Dios y de entrar en rivalidad con Dios? Dios quiere salvar al hombre pero él impide que Dios salve al hombre y, además, expulsa a los que Dios quiere salvar. ¡Realmente son ateos y desafían cada ley en el cielo o en la tierra! ¿Cómo exactamente sirve a Dios este tipo de líder? Simplemente son anticristos que reinan como reyes y que han tomado el poder y que han comenzado a poner en peligro a otros. Algunos líderes hasta se atreven a testificar abiertamente que ellos mismos son personas perfeccionadas por Dios y que han sido designados por Dios. El problema entonces se vuelve serio. Si realmente fueran personas perfeccionadas por Dios, que necesariamente deben ser personas que exalten a Dios, que den testimonio de Él y que obedezcan a Dios absolutamente, ¿dónde, entonces, está su realidad de la verdad? ¿Son capaces de conseguir que el pueblo escogido de Dios las reconozca y las apruebe? ¡Son realmente desvergonzadas! ¡Considerando su arrogancia y malas obras, no hay mucha diferencia entre ellas y los anticristos!

Para resolver el problema del juicio y la condenación arbitrarios uno debe buscar la verdad y tener una opinión de las cosas que esté en línea con las palabras de Dios. Un aspecto es que uno debe entender la verdad para llegar a comprender la esencia del problema. En momentos en que uno no puede garantizar que pueda llegar a comprender el problema, debe compartir más con los que entienden la verdad y buscar la verdad para resolver el problema. Sólo de esta manera puede uno asegurar que sus palabras y opiniones sean objetivas y prácticas, que uno sea justo y razonable con otros y, además, que uno sea también capaz de aplicar la verdad para resolver problemas. La propensión a juzgar y condenar es un carácter satánico que es arrogante, vanidoso, insidioso y malicioso y es el veneno del gran dragón rojo. Cuando las personas juzgan y condenan a otros, sólo demuestran que no tienen una pizca de la verdad, que no conocen la obra de Dios en lo más mínimo y que no entienden la voluntad de Dios. Su habla y acciones siguen estando dominados por sus naturalezas satánicas y aún tienen el carácter del viejo Satanás, el viejo diablo. A los que les gusta juzgar y condenar a otros no tienen compasión por las personas y son incapaces de asociarse con las personas como si estuvieran por encima de todo lo demás, que son mejores que todos los demás, que son buenos en todos los sentidos y que todo lo que hacen está bien. Si las personas así, que son arrogantes, vanidosas y santurronas, no buscan la verdad, entonces ¿son capaces de aceptar el juicio, castigo, poda y trato de Dios? ¿Son capaces de realmente conocerse a sí mismas? Si el problema de querer juzgar y condenar a las personas no se resuelve, las personas desafiarán a Dios y perjudicarán a otros con demasiada facilidad. Por lo tanto, a todos los que les gusta juzgar a otros son personas que realmente no han experimentado la obra de Dios y cuyo carácter no ha cambiado; ¿cómo, entonces, pueden las personas así no desafiar a Dios? Se puede ver que en el momento que a los que les gusta juzgar y condenar a otros toman el poder, ¡el daño causado al pueblo escogido de Dios se vuelve muy grande! Realmente son personas de la categoría del anticristo. Los que no poseen ninguna realidad de la verdad son indignos de ser líderes y colaboradores. Aunque puedan actuar como líderes y colaboradores, ciertamente son falsos líderes y falsos colaboradores y no llegarán a un buen fin.

El carácter de Dios es justo; los que experimentan la obra de Dios y alcanzan la salvación deben ser justos y razonables con todas las personas, deben tratar a todas las personas, asuntos y cosas de acuerdo a la verdad y deben amar lo que Dios ama y odiar lo que Dios odia. Todos los que sinceramente creen en Dios y buscan la verdad son hermanos y hermanas; todos los que están sin la obra del Espíritu Santo, que no piensan nada del arrepentimiento y que aún hacen el mal, confundiendo a otros, haciendo cargos falsos en contra de otros y reprendiendo y castigando a otros, todas son personas perversas. Todos aquellos que siempre quieren engañar y controlar a otros y establecer reinos independientes son anticristos y todo el pueblo escogido de Dios los debe distinguir claramente y rechazar totalmente para no tratar injustamente a las personas buenas y no dejar que la personas malvadas sean libres de culpa. El pueblo escogido de Dios debe practicar con exactitud y ser justo y razonable y sólo de esta manera será capaz de ser de un mismo sentir con los que sinceramente creen en Dios y que buscan la verdad, estar totalmente dedicado a Dios y seguirlo hasta el fin.

1 de diciembre de 2010

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