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Uno debe centrarse en hablar las veinte verdades fundamentals cuando difunde el evangelio y da testimonio de Dios

Se puede decir que el tiempo en que el evangelio del reino se está difundiendo es el tiempo que más revela si las personas tienen o no la realidad de la verdad y han cumplido adecuadamente sus obligaciones. Por tanto estas cosas están directamente relacionadas. Si uno tiene o no la realidad de la verdad se revelará completamente al final a través de la difusión del evangelio del reino. Los que tienen la realidad de la verdad pueden dar verdaderamente testimonio de Dios, mientras que los que no la tienen sólo pueden decir algunas cosas sobre doctrinas o teorías vacías para intentar salir del paso. ¿Han cumplido adecuadamente su obligación estas personas? Las palabras de Dios mencionaron una vez que cuando el evangelio del reino se está difundiendo, si no se puede hacer buen uso de una persona, esto es, si no cumple su obligación, tal persona será eliminada. La casa de Dios no quiere personas inútiles y no permite que las personas inútiles existan. Todos los que no pueden cooperar en lo más mínimo con la difusión del evangelio del reino son catalogados como personas inútiles. Sin duda tales personas no sobrevivirán; el reino de Dios no permite que tales personas existan. Como Dios dijo: “Dios quiere el testimonio de los vivos, no de los muertos, y Él pide que los vivos trabajen para Él, no los muertos”. “Los muertos no pueden dar testimonio de Dios; los vivos pueden, pero la mayoría de las personas hoy están muertas, demasiadas de ellas viven en la jaula de la muerte, viven bajo la influencia de Satanás y no pueden obtener la victoria, y entonces, ¿cómo podrían dar testimonio de Dios? ¿Cómo podrían esparcir la obra del evangelio?”. Todos podemos ver con mucha claridad que independientemente de si es en la vida de iglesia o en la difusión del evangelio del reino, hablar teorías vacías no beneficia en absoluto a las personas, y no produce resultados. ¿No es ese el caso? Esa es la razón por la que difundir el evangelio del reino deja al descubierto a todos en cuanto a si tienen la realidad de la verdad. Especialmente los que actúan como líderes y obreros —si no tienen la realidad de la verdad, no saben cómo cooperar con la obra de difusión del evangelio del reino, no pueden regar personalmente a los nuevos creyentes con la verdad, o proveer para nuevas iglesias y apoyarlas, todos pertenecen entonces a la categoría de falsos líderes y falsos obreros. Toda la obra de la casa de Dios se basa en los requerimientos de Dios, está en sintonía con las necesidades de la difusión del evangelio del reino, y se lleva a cabo bajo la dirección del Espíritu Santo. No es la obra de ningún ser humano —está dirigida por el Espíritu Santo, dirigida por Dios. Es Dios que controla y dispone personalmente Su propia obra. Debemos ver claramente esta realidad. ¡Esa es la razón por la que la obra de difusión del evangelio del reino es extremadamente importante! Si la obra de un líder u obrero no puede cumplir los requerimientos y ayudar a lograr la difusión del evangelio del reino, entonces se revelará claramente que esta persona no tiene la realidad de la verdad. Todos vosotros podéis ver que yo también estoy llevando a cabo personalmente la obra de difusión del evangelio del reino. Yo os comunico la verdad y comunico cómo llevar a cabo la obra de difusión del evangelio del reino, cómo difundir el evangelio y dar testimonio de Dios, y qué métodos y sabiduría aplicar. Esta es la disposición universal de la casa de Dios. Además, yo también predico personalmente, regando y proveyendo para los nuevos creyentes en diversas iglesias. Después de cada sermón, también pregunto a todas las nuevas iglesias si siguen alguna pregunta y qué ideas persistentes siguen teniendo. ¿Por qué pregunto sobre estas cosas? Es por causa de la obra de difusión del evangelio. Más específicamente, es poner remedio a todas las ideas y problemas de estos nuevos seguidores. ¿Cuál es el efecto de poner remedio a todos sus problemas? Es ayudar a todos los que aman la verdad a ser capaces de entenderla, a estar convencidos de la obra de Dios, y por tanto ser capaces de mantenerse firmes en el camino verdadero. ¿No es práctico obrar así? Yo pongo remedio personalmente a los problemas de las nuevas iglesias y a las ideas de todos los nuevos seguidores, ¿no deberían por tanto los líderes de todos los niveles hacer también un poco de esta clase de obra? ¿Quién entre vosotros ha llevado a cabo esta clase de obra y ha dicho: “Debo visitar las nuevas iglesias y entender sus situaciones. Debo sentarme con los nuevos seguidores y ser franco con ellos, hablar sobre nuestras experiencias personales y conocimiento”? ¡Ninguno de vosotros! ¿Qué problema demuestra esto? No os preocupáis de la obra de difusión del evangelio. ¿Me equivoco al decir esto?

Algunos dicen: “Estoy muy ocupado con mi trabajo básico, no tengo tiempo de regar a nuevos seguidores”. ¿Se sostiene esta afirmación? ¿Qué queréis decir con “no tengo tiempo”? ¿Tenéis tiempo de emitir órdenes, pero no para la obra actual? ¿Cuál es el problema con decir que estáis demasiado ocupados con el trabajo y no podéis reuniros y hablar con los nuevos seguidores, o predicarles? Aunque sólo tengáis una reunión con los nuevos seguidores una vez al mes, eso cuenta al menos como asumir alguna responsabilidad para la difusión del evangelio del reino. ¿Habéis estado siquiera una vez? Os sentáis en alto, indiferentes y sin preocuparos por los nuevos seguidores. En las palabras de los incrédulos, esto se llama “haber perdido el contacto con el sentimiento del público y no ser capaz de identificarse con él”. ¿No son así los burócratas? Así son exactamente los burócratas, ¡no hacen ninguna obra real! Me niego a creer que líderes y obreros estén tan ocupados. Estos deben tener una reunión con nuevos seguidores cada dos semanas, entender cómo se las están arreglando los mismos, y ayudar a resolver sus problemas. Los líderes que no tienen reuniones con nuevos seguidores deben dimitir automáticamente. Todos los líderes y obreros de distrito y regionales deben practicar de esta forma, tal como deberían hacerlo líderes de la iglesia y especialmente predicadores. Todas estas personas deben reunirse con nuevos seguidores cada medio mes. Esta es una norma de la casa de Dios. Cualquiera que no haga esto es una persona que no se preocupa de los propósitos de Dios y no comparte la carga de la obra de difusión de los evangelios. Me niego a creer que no tengas un día o medio día libre cada medio mes. ¿Con qué estás todo ocupado? Infórmame. Quiero ver lo que habéis hecho realmente, cómo organizáis cada día, y qué resultados habéis logrado. ¿Te atreverías a darme esos informes? Las personas que no hacen obra real, que comen y beben a expensas de otros todo el día, que se involucran en asuntos generales todo el día —¡tales personas son falsos líderes al cien por cien! Esto es lo que llamamos gorronear a otros, ser un cristiano de bol de arroz. Esa persona no es en absoluto alguien que busca la verdad ni una persona de acción. Algunas personas comen y beben a expensas de otros todo el día, y consiguen que alguien los invite a una comida hoy y otro los invite a una comida mañana. Comen y beben cada día para contentamiento de su corazón, y se ven tan hermosas como las flores y el jade. ¿Qué son ellas? Son cristianos de bol de arroz, los zorros en las viñas, ratas y perros, falsos líderes o falsos obreros. ¡Los que siguen gorroneando a otros en las casas de las personas escogidas de Dios o los hogares de familias de acogida son todos buenos para nada y deben ser eliminados! ¿Entiendes? En el futuro, si alguien en la casa de Dios invita a líderes y obreros a una comida, las personas escogidas de Dios tienen el derecho de denunciar a esa persona. Denúncialo y deja que la casa de Dios lo trate. Quién de qué familia de acogida está yendo con qué persona a comer a un hotel o a la casa de alguien, cuántas comidas, qué se come en las mismas —anota estas cosas de forma simple e infórmame de ello. Permíteme ver quién está gorroneando a otros y no haciendo obra real alguna. Inhabilitaré a esos líderes y obreros, los rechazaré, y expulsaré de la iglesia. Informa también de quién habla sólo doctrinas en la reuniones y no abre su corazón a otros o no resuelve los problemas reales de la gente. Los líderes de las nuevas iglesias deben informar de qué líderes u obreros hablan con realidad y ponen remedio a las ideas y problemas reales de los nuevos seguidores, y de cuáles son las reacciones y experiencias de las personas escogidas de Dios. Informa de estas cosas urgentemente. Cuando los líderes de distrito asisten a una reunión, los líderes de la iglesia deberían informar verazmente de la situación de la misma —si los líderes de distrito resolvieron o no los problemas reales, qué problemas resolvieron, cómo reaccionaron las personas escogidas de Dios, y si ganaron algo de ello. Infórmame de todo esto. Quiero ver quién entre los líderes y obreros tiene la realidad de la verdad y puede usar la verdad para resolver problemas reales en reuniones. Quiero saber acerca de esto. ¡Un líder u obrero que sólo habla doctrinas pero no puede resolver ningún problema real debe ser despedido y reemplazado! Ser un líder o un obrero en la casa de Dios implica una competición justa. Es necesario que haya una eliminación y una selección continuas de nuevas personas de forma que sólo quienes busquen la verdad y presten atención a la realidad permanezcan al final. Sólo los líderes y los obreros que queden al final de todo son líderes u obreros verdaderamente cualificados. Todos los líderes y obreros no apoyados por las personas escogidas de Dios deben ser destituidos y despreciados. Necesitan ir a experimentar las cosas en la base, y si ganan experiencia y las personas escogidas de Dios los reeligen son entonces los cualificados. ¿Es esto una buena práctica? ¿Quieres ser un líder o un obrero que no tiene la realidad pero sigue queriendo ocupar una posición elevada como cristiano de bol de arroz? ¡No hay posibilidad! Lo que la casa de Dios necesita son personas de acción, personas que trabajen duro y puedan soportar dificultades, personas que hagan obra real. Deben ser personas a quienes las personas escogidas de Dios admiren desde el corazón. Los que no pueden llevar a cabo obra real deben dimitir rápidamente y dejar su lugar a personas que busquen la verdad.

Hay otro problema crucial: la comunicación de la verdad por muchas personas que predican el evangelio y dan testimonio de Dios tiene desviaciones y no da en el blanco. ¿A qué se refiere tener desviaciones y no dar en el blanco? Se refiere a comunicar demasiado poco sobre las verdades clave de dar testimonio de Dios, mientras se habla demasiado sobre verdades sin importancia, o verdades que no son las más cruciales o básicas. Eso es lo que significa no dar en el blanco. Si disparas una pistola y la bala se desvía demasiado e impacta en el anillo exterior, ¿no significa eso que no has dado en la diana? No has dado en el punto vital, en el corazón del enemigo. Ser herido en los brazos y las piernas no es fatal. Cuando comunicas la verdad, si no comunicas las verdades más fundamentales y básicas, ¿serás capaz de ganar personas? ¿Podrá esto convencer a la gente? No, no lo hará. Cuando algunas personas difunden el evangelio, hablan acerca de que Dios no se implica en política y hablan mucho sobre ello —¿es esta una verdad fundamental de dar testimonio de Dios? Algunos lugares que celebran predicaciones en masa hacen recreaciones, como la historia del Arca de Noé —¿es esta una verdad fundamental de dar testimonio de Dios? ¿No está el director del evangelio que habla sobre tales cosas durante los sermones y la predicación en masa organizándolas ciegamente? Estas personas no tienen la verdad, no saben cómo dar testimonio de Dios, y no saben cuáles son las verdades fundamentales. También es posible que estos testigos tengan un entendimiento superficial o poco claro de las verdades fundamentales e importantes de dar testimonio de Dios, o que sólo entiendan el sentido superficial de las verdades. Esta es la razón por la que no pueden explicarlas totalmente y evitan hablar sobre las verdades fundamentales. Elegirán específicamente hablar sobre cualquier tipo de asunto que puedan explicar de forma exhaustiva y clara. ¿Piensas que esto ocurre? Podría muy bien ser que ocurriera esta clase de situación. Les gusta hablar, y el asunto es relativamente superficial y fácil de explicar totalmente, por lo que eligen hablar mucho sobre estos tipos de asuntos simples. En cuanto a las verdades fundamentales no pueden explicarlas totalmente o no entienden, evitan hablar sobre ellas porque tienen miedo de que si lo que están diciendo no está claro se avergonzarán y quedarán mal. ¿Es esa persona alguien que da testimonio de Dios? No, no están cualificadas para dar testimonio de Dios, no son adecuadas para dar testimonio de Dios, y no pueden ser testigos verdaderos. Los testigos verdaderos se especializan en comunicar las verdades más fundamentales de dar testimonio de Dios. ¿Cuáles son las verdades más fundamentales de dar testimonio de Dios? Esta pregunta es inmensamente crucial. La mayoría de las personas no saben la respuesta, así que comuniquemos primero hoy sobre las verdades más cruciales de dar testimonio de Dios.

Hay veinte verdades que son las más cruciales cuando se difunde el evangelio y se da testimonio de Dios. Quienquiera que pueda comunicar estas veinte verdades claramente es una persona que da testimonio de Dios. Si una persona no puede comunicar claramente estas verdades de ningún modo, por muchos años que haya creído en Dios, no es entonces alguien que da testimonio de Dios.

La primera de las verdades cruciales cuando se da testimonio de Dios es la verdad del retorno del Señor. El retorno del Señor es un tema muy simple que no necesita más explicación. ¿Pero cómo regresa el Señor? Él regresa encarnado como el Hijo del hombre. ¿Cuál de los tres temas —“el retorno del Señor”, “la encarnación”, y “como el Hijo del hombre” —es entonces el más fundamental? “La encarnación” es la verdad más fundamental. El retorno del Señor no es el más fundamental, como lo es allanar el camino para la encarnación de Dios. El Hijo del hombre es la aparición de la encarnación de Dios y permite a las personas ver la realidad de que Él es el Hijo del hombre. Por tanto comunicar sobre el regreso del Señor y como el Hijo del hombre no es el asunto principal o central, como lo es allanar el camino para la verdad de la encarnación de Dios. La base, el fundamento de dar testimonio de la obra de Dios, es la verdad de la encarnación de Dios. Esa es la verdad más fundamental,, la más crucial. ¿Qué debe implicar la comunicación acerca de que Dios se encarne? Implica comunicar el regreso del Señor —las profecías del retorno del Señor, la manera del retorno del Señor. Después de que estas profecías se hayan explicado, ¿cómo se cumplirán? Se cumplen a través de la encarnación de Dios. ¿Qué aspecto tiene desde fuera el Dios encarnado? Dios se hace hombre —esa es la explicación para el Hijo del hombre. Cuando hablamos del Hijo del hombre, eso significa haber nacido de un humano y tener padres, pero tener el Espíritu que se origina en Dios. Dios vestido de carne humana —eso es el Hijo del hombre. Algunas personas dicen: “¿No debería ser un niño varón el Hijo del hombre? Sólo un varón es llamado ‘hijo’; una hembra debería llamarse ‘hija’”. Pero no estamos hablando sobre hijos e hijas. Tanto un hijo como una hija pueden ser un Hijo del hombre. Ambos nacen de los humanos. ¿No es “hijo” la designación general para un descendiente humano, sea varón o hembra? Esto verifica la explicación para el “Hijo del hombre”. ¿Qué es entonces el Dios encarnado? Es Dios vestido de carne humana para convertirse en hombre, lo cual es la razón por la que se le llama el Hijo del hombre. ¿Es esa una buena explicación? ¿Qué es estar encarnado? Primero, es nacer de un humano, de padres. Segundo, Dios mismo entra en la carne. Tercero, Dios se viste de carne humana para convertirse en hombre. Este es el sentido de “el Hijo del hombre”. Ahora es más concreto, ¿verdad? En términos simples, el Hijo del hombre es Dios vestido de carne humana para convertirse en hombre.

¿No es la verdad de que Dios esté encarnado la primera verdad fundamental? La encarnación de Dios es la primera verdad cuando se da testimonio de Él. ¿Qué aspectos de la verdad de la encarnación de Dios hay que exponer? Empezamos exponiendo las profecías del retorno del Señor y explicándolas todas exhaustivamente, después confirmamos que el Dios encarnado es el Hijo del hombre. Después de que esta exposición se complete, deberíamos hablar seguidamente sobre el corazón del asunto. El retorno del Señor y Sus profecías son fáciles de entender para las personas, y todo lo que necesitan hacer es entenderlas. Ese no es el corazón del asunto o una verdad fundamental. Es sólo la introducción, allanar allí el camino por delante. Simplemente ¿cómo viene el Señor en las profecías de Su retorno? Sólo la verdad de la encarnación de Dios es la clave. Esa es la razón por la que las exposiciones sobre la verdad de la encarnación de Dios deben basarse en las profecías del Señor Jesús, y después de exponer esto apropiadamente podemos ir entonces al tema principal. Una vez que estas profecías se entienden, será también igual para la llegada del Hijo del hombre. “Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación” (Lucas 17:25). “Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene. Pero comprended esto: si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara en su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” (Mateo 24:42-44). Muéstrales los pasajes de este tipo que demuestran que las personas no sabrán cuando desciende Dios por segunda vez. Esto es, el Hijo del hombre vendrá cuando las personas estén totalmente desprevenidas. ¿Qué problema resuelve comunicar este aspecto? Resuelve el problema de las personas que dicen: “¿Cómo es que no supimos cuándo vino el Señor? ¿Cómo es que no hubo ninguna indicación en absoluto?”. Diles que la profecía del Señor afirma: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24:36). Los ángeles no saben, y ni siquiera el Hijo sabe. ¿Qué significa que el Hijo no sabe? Significa que ni siquiera el Cristo encarnado mismo sabrá en el principio. Puedes darles un ejemplo. Cuando el Señor Jesús vino, no sabía en el principio que Él mismo era Dios: “yo estoy en el Padre, y el Padre en mí” y “Yo y el Padre somos uno”. El Señor Jesús sólo se enteró de ello tres años antes de la crucifixión. Antes de estos tres años, el Señor Jesús no sabía que Él era la encarnación de Dios. Cuando vino Dios Todopoderoso de los últimos días, Él tampoco sabía que era Dios en el principio. ¿Cuando se enteró? Él sólo fue consciente de ello después de haber expresado verdades hasta un determinado grado, esto es, cuando habló sobre la encarnación. Él no sabía esto cuando empezó a expresar palabras al principio. Estas dos realidades demuestran que cuando el Señor volvió, nadie supo de ello. Ni los ángeles del cielo, ni siquiera el Hijo mismo, sino sólo el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios. ¿Qué pensáis acerca de hablar así? Esas personas os oirán y pensarán: “No es de extrañar que los americanos no supieran, no es de extrañar que los británicos no supieran, no es de extrañar que nadie en ningún país o región supiera. Resultó que Dios vino como un ladrón y nadie supo de ello”. Sus ideas caerán por sí mismas y ellas entenderán. ¿No es así? Cuando esta verdad haya sido comunicada totalmente, debéis preguntarles: “Muchas personas que entienden esta verdad solían preguntarse: ‘¿Cómo es que no supimos que el Señor vino? ¿Cómo lo supisteis vosotros?’. ¿Es fácil de responder esta pregunta?”. Después de escucharte decir esto, las personas que tenían esta pregunta dirán: “Ah, sí. ¿No es esta pregunta que mencionas la misma que tengo yo? Eso es lo que yo solía pensar. El Señor vino como un ladrón, por lo que por supuesto no supe. Si el Señor llegó públicamente, sin duda todos en el mundo lo sabrían. Si el Señor no llegó públicamente sino en secreto, es normal entonces que ninguno de nosotros supiera. No sólo nosotros no supimos, nadie supo”. Entonces alguien podría decir: “Eso no es correcto. Dices que nadie supo, ¿cómo supisteis vosotros entonces?”. Esto se debe a que las personas oyen testimonios de Dios de los que difunden el evangelio en diferentes momentos. Algunos los reciben antes, algunos los reciben después. Esa es la diferencia. Los que los reciben antes sabrán un poco antes, mientras los que los reciben después sabrán un poco después. ¿No es ese el caso? ¿No resuelve eso el problema fácilmente?

La verdad de la encarnación de Dios es la primera verdad fundamental cuando se da testimonio de Dios. Acabo de explicar cómo comunicar esto. Primero, empieza a partir de las profecías y da testimonio de la encarnación, después intenta lograr el resultado —el Dios encarnado es el Hijo del hombre. Este es el primer resultado. Después intenta lograr el segundo resultado, que es que la reencarnación es la aparición de Dios. El tercer resultado de la encarnación es que Dios entra personalmente en contacto con el hombre y vive entre los hombres para regarlos, proveer para ellos y pastorearlos, para perfeccionarlos en personas que se conformen a Sus propósitos. Esta es la obra más importante de la encarnación. Una vez que estos tres aspectos se describan exhaustivamente, la verdad de la encarnación de Dios se habrá explicado totalmente. No necesitáis que yo hable sobre los detalles, ¿verdad? Si queréis entender la verdad de la encarnación, podéis ver las películas “El misterio de la piedad” y “El misterio de la piedad: la secuela”. Ved estas dos películas y entenderéis.

La segunda verdad fundamental cuando se da testimonio de Dios es las tres etapas de la obra de Dios. ¡La verdad de estas tres etapas de la obra es increíble! Algunos dicen: “Las tres etapas de la obra son lo más importante y deberían colocarse en primer lugar”. ¿Es esto apropiado? ¿Es correcto? Algunos de vosotros decís que no. ¿Por qué no? No han aceptado aún a Dios. Si pueden aceptar la encarnación de Dios y aceptar después a Dios y unirse a la iglesia, entonces les cuentas sobre las tres etapas de la obra. Si no aceptan a Dios, darles un testimonio de las tres etapas de la obra no tiene sentido. Explicar las tres etapas de la obra se refiere a dar un resumen de qué es cada etapa de la obra, cúal es la naturaleza de la obra, la relación entre cada etapa de obra, el sentido de cada etapa de obra, qué resultados consiguen ellas, y cuál es la conexión entre las tres etapas de la obra. Estas son una escalinata que va cada vez más alto con cada paso.

Primero, da un resumen de la historia interna de la obra en la Era de a Ley, las revelaciones en la Era de la Gracia, y la obra en la Era del Reino. La obra en la Era de la Ley era Dios guiando al hombre para vivir en la tierra. ¿Qué exigía Él del hombre? ¿Qué prácticas había? Guardar los Diez Mandamientos y el nombre de Dios, así como diversos tipos de métodos de sacrificio y las costumbres y cosas que los israelitas mantenían —todo esto era la obra de Dios en la Era de la Ley. Puedes decir ahora mismo a partir de cómo se practicaban estas cosas que era Dios guiando a la humanidad, diciéndole cómo vivir en la tierra, cómo guardar los mandamientos, los principios de ser un ser humano, que no pecaran ni se resistieran a Él, y si pecaban, cómo redimirse por medio de ofrendas por el pecado, ofrendas quemadas, ofrendas de paz, etc. si no das ofrendas, serás entonces maldecido y condenado por la ley. Esto refleja el carácter justo y que no no se puede ofender de Dios. Si adoras a Dios, serás bendecido; si amas a Dios, no sólo serás bendecido sino que las bendiciones de Dios se darán a mil generaciones tuyas. Si haces el mal y resistes a Dios, tus pecados tendrán que ser redimidos por ti y por tus descendientes hasta la tercera y la cuarta generación. Cuando Dios estaba guiando a la humanidad en la Era de la Ley, Él reveló Su carácter por medio de las leyes y los mandamientos. Era Dios guiando a la humanidad para vivir en la tierra, permitiendo a la humanidad saber qué clase de persona sería bendecida, qué clase de persona sufriría infortunio, y cómo poner remedio a las transgresiones si las cometían. Ofrecer sacrificios era una salida del pecado que Dios dio al hombre. Es como si Dios dijera: “¿No habéis cometido transgresiones y pecados? Si no quieres que se te dé muerte, debes ofrecer sacrificios. Es la única salida. Si ofreces sacrificios, Dios te perdonará y no se te dará muerte por la ley, no se te apedreará hasta la muerte”. Esta obra era la obra de Dios guiando a la humanidad para vivir en la tierra.

Al pasar a la Era de la Gracia, para las personas de ese tiempo, tener que matar siempre ganado y ovejas para los sacrificios se convirtió en demasiado engorroso. En la Era de la Gracia, el Dios encarnado fue clavado en la cruz, perdonó para siempre los pecados del hombre de una vez y se convirtió en la ofrenda por el pecado de la humanidad. Con esta única ofrenda por el pecado, la humanidad ya no tenía que ofrecer más sacrificios por cometer pecados. Todo lo que tenía que hacer era orar al Señor Jesús y sus pecados serían perdonados. Sin tener que dar una variedad de ofrendas, todos los engorrosos problemas de dar ofrendas se resolvieron. Dios se sacrificó a sí mismo por el hombre y cargó personalmente con nuestros pecados, ¿no es la obra de la Era de la Gracia una etapa más elevada que la obra de la Era de la Ley? Además, las personas podían orar a Dios si tenían alguna dificultad, y Dios las ayudaría a resolverlas. Él trata tu enfermedad si estás enfermo, te exorciza si estás poseído, resuelve tus problemas, y abre sendas para ti. Mira, que Dios se encarnara y entrara en contacto con la humanidad no sólo perdonó directamente los pecados de esta a través de Su autoridad para perdonar pecados, sino que también asumió sus pecados. Todo lo que tienes que hacer es orar y confesar. ¿Puedes ver que la relación entre Dios y la humanidad se estrechó más de la Era de la Ley a la Era de la Gracia? ¿Podían ver las personas a Dios en la Era de la Ley? No. Dios simplemente usaba leyes para guiarlas. Las leyes eran promulgadas por Dios, estaban determinadas por Él para la humanidad, y Él usó al hombre para transmitirlas. ¿Por qué podían creer en Dios las personas en la Era de la Ley durante varios miles de años aunque no pudieran verlo? Porque veían el carácter justo de Dios. Los que quebrantaban la ley eran verdaderamente ejecutados, apedreados hasta la muerte, maldecidos y castigados, mientras los que ofrecían sacrificios y temían a Dios recibían realmente bendiciones. Job vio a Dios aparecer y Abraham oyó a Dios hablarle, y ambos recibieron Sus bendiciones. Por tanto aunque las personas en la Era de la Ley no veían a Dios con sus propios ojos, sentían claramente en su corazón que Él los estaba guiando y que era el único Dios verdadero. Esa es la razón por la que podían creer en Dios durante varios miles de años y no dejarlo. Todo esto es la obra de Dios. Los resultados logrados por cada etapa de Su obra se ven claramente. En la Era de la Gracia, Dios se encarnó y vivió directamente entre la humanidad, pasó tiempo con ella, conversó directamente con ella, le puso exigencias directamente, la guió y regó, y esa es la razón por la que el Señor Jesús tenía tanto que decir. En la montaña, el Señor Jesús dijo a Sus discípulos qué clase de personas son bienaventuradas de forma que estos discípulos tenían una meta que buscar, principios que practicar, y por tanto tenían una meta para ser humanos. “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados”. Después de que Él dijera estas palabras, las personas pensaron: “Debemos ser esas personas. Quienquiera que sea más bienaventurado es la clase de persona que seremos”. ¿No es esto tener un objetivo para ser humano? Más específicamente, es tener un objetivo para creer en Dios y entender los propósitos de Dios, entender qué clase de persona gusta a Dios, a qué clase de persona bendice Dios, y con qué clase de persona tiene Dios misericordia. Esto da a las personas una meta para ser humanas. Este es el resultado logrado en la Era de la Gracia —la relación del hombre y Dios estrechándose un paso más.

En la Era del Reino, las cosas son incluso más diferentes. Dios lleva a cabo la obra de la palabra para revelar todos los misterios de la salvación de la humanidad por Dios en los seis mil años. Esto es algo que no ocurrió en la Era de la Gracia o la Era de la Ley, por lo que esta es la primera cosa principal, ¿no es así? Todos los misterios han sido revelados: qué clase de personas se salvará, qué clase de personas tendrá un buen destino, qué clase de personas entrará en el reino del cielo, qué personas serán castigadas, cómo terminará la humanidad, la actitud de Dios hacia los incrédulos —Dios traerá todos los desastres, los sufrimientos que las personas a ser perfeccionadas al final deben experimentar, en cuántas categorías se dividen estas personas salvadas por Dios, la forma en que estas categorías se determinan, etc— todo esto se explica con mucha claridad. Esto hace que las cosas sean más transparentes para las personas en la senda de su búsqueda. Cuando veas las disposiciones de Dios para cada tipo de persona, exclamarás en tu corazón: “Dios es muy justo. ¡Él es ecuánime y justo con cada persona!”. Y después de que hayas terminado de leer las palabras expresadas por Dios en los últimos días, entenderás completamente los propósitos de Dios. Entenderás completamente la obra de Dios de seis mil años, la naturaleza de cada etapa de Sus tres etapas de obra, y qué etapa de Su obra logra qué resultados. Tendrás muy claras todas estas cosas. En particular, puedes conseguir el verdadero conocimiento de Dios por medio de estas verdades expresadas por Él en los últimos días. Estas verdades representan el carácter de Dios, y son una expresión de todo lo que Él tiene y es. Esta es la primera vez desde que Dios creó a la humanidad, los cielos y la tierra y todas las cosas, que Él ha expuesto todo Su propósito para la humanidad. Esa es la razón por la que estas palabras son tan valiosas para todos los creyentes en Dios. Estas palabras no se declararon en la Era de la Ley o la Era de la Gracia sino que Dios las ha expresado todas en los últimos días. Esto es una cosa maravillosa que Él ha hecho por la humanidad, ¡verdaderamente la más maravillosa de todas las cosas!

Si alguien dice: “No he visto a Dios hacer nada maravilloso”, eso se debe a que no ha presenciado mingún gran desastre. Los ojos humanos no pueden ver la verdad. ¿Qué es por tanto lo que pueden ver? Pueden ver terremotos, tsunamis, grandes desastres, muertes terribles en algunos lugares. ¿Qué más pueden ver las personas aparte de estos fenómenos materiales? ¿Pueden ver la gloria de Dios? ¿Pueden ver los hechos de Dios? ¿Pueden ver las declaraciones de Dios? ¿Pueden ver Su omnipotencia y sabiduría? No, la humanidad no puede ver nada de todo lo que Dios tiene y es o lo que Él expresa. ¡La humanidad es ciega! Todo lo que esta ve son cambios en el mundo material, los últimos avances científicos, acontecimientos recientes en el país que sea, etc. Eso es todo lo que pueden ver. ¿Puede la humanidad ver cosas relacionadas con Dios, como Su venida, Su obra, o la importancia de lo que Él está haciendo? No, no puede ver nada de esto. Algunas personas dirán entonces: “¡Hemos experimentado la obra de Dios, pero no hemos visto mucho tampoco!”. Eso se debe a que no entiendes la verdad y no has descubierto estas cosas. ¿Sabes qué pretende conseguir Dios al expresar estas verdades? ¿Sabes qué desenlace traerán? No puedes ver qué resultados lograrán estas visiones, estas verdades, estas palabras, o qué cambios traerán. No has visto la autoridad de Dios. No has visto lo que estas palabras deben lograr o cumplir, por lo que no eres consciente de ningún cambio después de leer Sus palabras. El cielo sigue siendo el mismo cielo, y el sol sigue levantándose por la mañana y poniéndose por la noche. ¿No eres alguien que no conoce a Dios? ¿Serás capaz de ver los hechos de Dios si no conoces Sus palabras o no reconoces Su autoridad, si no sabes el significado de estas verdades o el desenlace final que Él logrará expresándolas? No, no serás capaz de ver nada. Echa un vistazo a las palabras de Dios en “¿Sabes? Dios ha hecho una cosa maravillosa entre los hombres”. ¡Qué gran cosa ha hecho Dios! Pero, ¿puedes verlo sin ojos espirituales? ¿Puedes ver esta cosa maravillosa que ha acontecido en el mundo espiritual con esos ojos que usas para observar el mundo material? No serás capaz de verlo aunque te agotes de mirar. No serás capaz de verlo por mucho que abras los ojos. Alguien dice: “Tú dices que Dios está trayendo a Oriente Su gloria en Israel, pero, ¿cómo es que yo no lo he visto? Independientemente de cómo mire hacia Israel, todo lo que veo son nubes. No vi la gloria brillando desde el Oriente”. ¿Es la gloria de Dios algo que los ojos físicos puedan ver? ¿Sabes entonces qué clase de ojos pueden verla? Puede verse con el ojo del corazón, los ojos espirituales; los ojos carnales no pueden ver nada. Si no me crees, frótate los ojos con fuerza y mira una línea de las palabras de Dios —no serás capaz de ver su luz. No serás capaz de ver la luz que brilla a través de las palabras de Dios por muy brillante o resplandeciente que sea. ¿Me crees? ¿Por qué es eso entonces? Es porque sin el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo no puedes ver cómo brillan y resplandecen las palabras de Dios. No puedes ver nada.

La tercera verdad es dar testimonio de qué clase de obra es la obra de Dios de los últimos días, qué problemas resuelve. Centra la comunicación en el sentido y la esencia de la obra de juicio de Dios de los últimos días así como en los diversos desenlaces que logra. Por un lado, la obra de Dios de los últimos días es purificar a la humanidad, salvarla, y también perfeccionar a un determinado grupo de personas. Por otro lado, la obra de Dios de los últimos días es la obra de terminar una era, y es la obra de determinar el final de la humanidad y el destino definitivo. Esto es crucial. El juicio de Dios de los últimos días determina el final de la humanidad y dispone el destino definitivo para cada clase de persona. Esta es la obra de Dios de los últimos días: la obra de designar a cada cual en su propia clase.

La cuarta verdad: ¿cuáles son las diferencias claras entre la obra de Dios en la Era del Reino y Su obra en la Era de la Gracia?

La quinta verdad: ¿qué es exactamente la salvación? ¿Cuáles son los resultados logrados por cada etapa de las tres etapas de obra de Dios? ¿Qué significa “ser salvado” en la Era de la Gracia? ¿Qué es “salvación” en la Era del Reino? ¿Cuál es la diferencia entre “ser salvado” y “salvación”?

La sexta verdad: la relación entre el nombre de Dios y Su obra.

La séptima verdad: ¿qué es la verdadera creencia en Dios? ¿Cuál es la relación entre creer en la Biblia y creer en Dios, esto es, la relación entre la Biblia y Dios?

La octava verdad: ¿cómo debería tratar la Biblia la humanidad? ¿Cuál es la verdadera función de la Biblia? ¿Puede la Biblia sustituir a la obra de Dios?

La novena verdad: ¿qué es la religión? ¿Qué es una iglesia? ¿Por qué bendice Dios sólo a las iglesias que creen en Él? ¿Por qué maldice Dios la religión?

La décima verdad: ¿Por qué es perseguido el camino verdadero? ¿Por qué desempeña siempre el mundo religioso el papel de resistir a Dios? ¿Por qué son incapaces de obedecer a Dios todos los que están en el poder, sino que en su lugar resisten a Dios?

La undécima verdad: ¿cuál es la diferencia entre la obra de Dios y la del hombre? ¿Cómo reconocemos a los falsos Cristos y los falsos profetas?

La duodécima verdad: ¿qué es la verdad? ¿Qué son el conocimiento bíblico y las doctrinas? ¿Por qué puede ser la verdad la vida del hombre pero el conocimiento bíblico y las doctrinas no pueden serlo? ¿Cuál es el desenlace y el final definitivo para una persona que vive por el conocimiento bíblico y las doctrinas?

La decimotercera verdad: ¿cuál es el camino de la vida eterna? Cristo de los últimos días ha traído el camino de la vida eterna, pero, ¿por qué no estaba el camino de la vida eterna durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia?

La decimocuarta verdad: ¿cómo puede uno distinguir la voz de Dios? ¿Cómo llega uno a distinguir la verdad? ¿Qué viene de Dios? ¿Qué viene de Satanás?

La decimoquinta verdad: ¿por qué se encarnó Dios en China? ¿Qué profecías y palabras bíblicas proveen la base para esto? ¿Cuál es el sentido y el propósito de que Dios se encarne en China?

La decimosexta verdad: ¿por qué maldijo el Señor Jesús a los fariseos? ¿Cuál era la esencia de los fariseos? ¿Cuál fue el principal pecado cometido por los fariseos? ¿No estaban compitiendo los fariseos con Dios por las personas escogidas de Dios? ¿Por qué decimos que todos los pastores religiosos están recorriendo la misma senda que los fariseos al competir también con Dios por las personas escogidas por Él? ¿Y cuál es la esencia de los pastores religiosos?

La decimoséptima verdad: ¿por qué damos testimonio de que Cristo es Dios mismo? ¿Es Cristo el Hijo de Dios o Dios mismo? ¿Cómo llegamos a conocer la esencia divina de Cristo? ¿Cuál es el desenlace de no tratar a Cristo como Dios? ¿Cuál es la naturaleza del problema de que la humanidad no sea capaz de obedecer las palabras de Cristo? ¿Es resistir a Dios sólo tratar a Cristo como el Hijo de Dios y no Dios mismo?

La decimoctava verdad: ¿es Dios un Dios trino o el único Dios verdadero?

La decimonovena verdad: ¿cómo ha guiado Dios a la humanidad hasta la actualidad? ¿Cómo gobierna Dios a la humanidad? ¿En qué maneras se manifiestan principalmente la omnipotencia y la sabiduría de Dios?

La vigésima verdad: ¿qué significa realmente el arrebatamiento? Ser arrebatado en el aire o al cielo es una idea, una invención de la imaginación de la humanidad. El arrebatamiento del que el Señor Jesús habló es que el Señor está a la puerta y llama, y si alguien oye Su voz y abre la puerta, Él entrará y comerá con esa persona, y ella estará con Él. Ese es el verdadero sentido de ser arrebatado. El Señor Jesús nunca dijo que alguien sería arrebatado en el aire o al cielo. Eso lo dijo un humano, y lo que dicen los humanos no cuenta, ya que son sólo su idea y sus imaginaciones. Encuentra las dos fuentes de lo que el Señor Jesús dice que es ser arrebatado, y lo que Dios Todopoderoso dice que es ser arrebatado. Las personas religiosas podrían decir: “Si el Señor vino, ¿por qué no pudimos haber sido arrebatados?”. El Señor no dijo que vendría para que las personas fueran arrebatadas. Él vendría para que las personas puedan aceptarlo, venir ante Él, venir cara a cara con Él, experimentar Su obra, y experimentar el juicio y el castigo de Sus palabras. Eso es ser arrebatados. Las personas que pueden ver que el Señor ha vuelto, pueden ver al Hijo del hombre, pueden vivir con el Hijo del hombre, seguir a Cristo, y nunca alejarse un paso de Él —todas esas personas serán arrebatadas. Esto tiene relación con la verdad del arrebatamiento. Nunca ha habido ninguna afirmación sobre ser arrebatado en el aire o al cielo, y nunca la habrá. En el futuro, cuando las personas hayan terminado de experimentar la obra de Dios en la tierra y hayan sobrevivido a los grandes desastres, las naciones de la tierra pasarán a ser el reino de Cristo. En ese momento, todos los que hayan sobrevivido entrarán en el reino de Dios, el reino de Cristo, y se convertirán en el pueblo del reino de Cristo. Los que no sobrevivan —todos los incrédulos, ateos y anticristos— serán destruidos y echados en el infierno. Es así de simple. Así es como termina esta era. Ese es el verdadero sentido del final de la era.

Estas son las veinte verdades necesarias cuando se da testimonio de la obra de Dios. Centra tu comunicación en estas veinte verdades, explicando las tres primeras exhaustivamente antes de exponer las siguientes diecisiete. No hables sobre las últimas verdades sin haber explicado antes las tres primeras de forma exhaustiva. Las tres verdades más fundamentales que hacen que las personas acepten el camino verdadero son la encarnación, las tres etapas de la obra de Dios, y la obra de Dios de los últimos días. Al principio, toma la iniciativa y explica estas tres verdades completamente. Una vez hayas explicado exhaustivamente estas tres verdades, tus oyentes deberían preguntarte sobre las restantes diecisiete cuestiones. Te preguntarán aunque tú no digas nada, y una vez que lo hagan está bien empezar a hablar sobre ellas. Entre las veinte verdades, las primeras tres son las más importantes. Las tres primeras son las más difíciles. Si puedes explicar exhaustivamente las tres primeras verdades, serás capaz de dar testimonio de Dios. Será fácil dar testimonio de todo el resto ya que son cuestiones en cierto modo formularias. Con respecto a las verdades necesarias para predicar el evangelio, debes estar principalmente equipado con las tres primeras. Estas son las verdades fundamentales y deben explicarse con claridad, cuanto más claro mejor. Si explicas exhaustivamente las tres primeras verdades, las personas que buscan y estudian el camino verdadero y tienen sed y hambre de justicia serán entonces capaces de aceptarlas. Todo el resto es secundario. Si no explicas las tres primeras verdades exhaustivamente, por muy bien que expliques las otras diecisiete, su corazón no estará a gusto, no quedará claro para ellas, y no aceptarán el camino verdadero. Dar testimonio de Dios requiere exponer estas verdades. No expongas otros temas. ¡No hay utilidad en eso! Lo básico de dar testimonio de Dios reside en estas tres verdades. Si puedes comunicar estas tres verdades con claridad, serás capaz de dar testimonio y serás catalogado como alguien que da testimonio de Dios. Si no puedes comunicar estas tres verdades con claridad —si no posees esta base o esta no es sólida— aunque puedas comunicar las otras verdades bastante bien, no eres un testigo cualificado.

2 de enero de 2017

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