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20. Los principios de exaltar a Dios y dar testimonio de Dios

1. Debes venerar a Dios como grande y supremo, tener un corazón que tema a Dios y sólo obedecer y adorar a Dios; no debes adorar al hombre ni ser restringido por el hombre;

2. Debes comunicar la verdad y el conocimiento de Dios de acuerdo a las palabras de Dios, guiar a las personas a entender la verdad y entrar en la realidad y llevarlas ante Dios;

3. Ser capaz de mantenerte firme en la verdad y defender la obra de Dios; no comprometer ni conceder la derrota a las fuerzas de Satanás, sino usar la verdad para resolver todos los problemas del pueblo escogido de Dios;

4. Tu enfoque debe estar en practicar la verdad y en entrar en la realidad al hacer tu deber, para que puedas manejar los asuntos con principios y vivir una verdadera semejanza humana para dar gloria a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

1. El hombre no debería magnificarse ni exaltarse. Debería adorar y exaltar a Dios.

[…]

8. Las personas que creen en Dios deberían obedecerle y adorarle. No deberías exaltar o admirar a ninguna persona; no deberías dar el primer lugar a Dios, el segundo a las personas que admiras, y el tercero a ti. Ninguna persona debería tener un lugar en tu corazón, y no deberías considerar a las personas —particularmente las que veneras— a la par con Dios, como Sus iguales. Esto es intolerable para Él.

de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si no puedes dar testimonio de la historia interior y de la sustancia de la obra de Dios mismo, ¡entonces no estás dando testimonio! Sobre todo, dar testimonio exige que hables de tu conocimiento de la obra de Dios, de cómo Dios conquista a las personas, de cómo salva a las personas, de cómo cambia a las personas, y cómo guía a las personas para que entren, permitiéndoles ser conquistadas, ser hechas perfectas y ser salvas. Dar testimonio quiere decir hablar de Su obra y de todo lo que has experimentado. […] Es sólo porque habéis experimentado cada paso de Su obra que Él os pide que deis testimonio de Él, y si no habéis experimentado esto, entonces Él no haría tales demandas de vosotros. Así, cuando des testimonio de Dios, no es dar testimonio de Su exterior de humanidad normal, sino de la obra que Él hace y la senda que Él guía, es dar testimonio de cómo has sido conquistado por Él y en qué aspectos has sido hecho perfecto. Esta es la clase de testimonio que debes dar. […] Has experimentado cada paso del castigo, juicio, refinamiento, pruebas, contratiempos y tribulaciones y has alcanzado la conquista y has hecho a un lado las perspectivas de la carne, tus motivaciones personales y los intereses personales de la carne, en otras palabras, los corazones de todas las personas han sido conquistados por las palabras de Dios. Aunque tu vida no ha crecido hasta el punto que Él pidió, sabes estas cosas y estás completamente convencido por lo que Él hace, ¡entonces esto es testimonio y este testimonio es real! La obra que Dios ha venido a hacer —juicio y castigo— es con el fin de conquistar al hombre, pero Él también concluye Su obra, termina la era, lleva a cabo el capítulo final de Su obra. Él termina toda la era, salva a toda la raza humana, rescata totalmente a la raza humana del pecado y gana completamente a la raza humana que Él creó. Esto es todo de lo que debes dar testimonio.

En el futuro, cuando el evangelio sea esparcido, debes poder hablar de tu propio conocimiento, dar testimonio de todo lo que has ganado en tu corazón y no escatimar esfuerzos. Esto es lo que debe ser alcanzado por un ser creado. ¿Cuál es la importancia de esta etapa de la obra de Dios? ¿Cuál es su efecto? ¿Y qué tanto de ella se lleva a cabo en el hombre? ¿Qué deben hacer las personas? Cuando podáis hablar claramente de toda la obra hecha por Dios encarnado después de venir a la tierra, entonces vuestro testimonio estará completo. Cuando puedas hablar claramente de estas cinco cosas, la importancia, contenido, sustancia de Su obra, Su carácter representado por ella y Sus principios de la obra, entonces esto probará que eres capaz de atestiguar y que verdaderamente posees el conocimiento. […] Si estás resuelto a ser uno de los testigos de Dios, debes entender lo que Dios detesta y lo que Dios ama. Has experimentado mucho de Su obra y por medio de esta obra, debes llegar a conocer Su carácter y lo que Él detesta y ama, y entender Su voluntad y Sus requerimientos para la humanidad y usar esto para dar testimonio de Él y desempeñar tu deber.

de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dirás que la obra de Dios está llena de sabiduría, Su obra en ti te ha convencido realmente y ha conquistado tu corazón. ¡Tú siempre lo amarás, porque Él es más que digno del amor de la humanidad! Si puedes decir estas cosas, puedes conmover los corazones de las personas. Todo esto es dar testimonio. Si eres capaz de ser un testimonio grandísono, de conmover a las personas hasta las lágrimas, eso muestra que eres verdaderamente alguien que ama a Dios. Esto se debe a que eres capaz de dar un testimonio del amor hacia Dios y Sus acciones pueden expresarse a través de ti. A través de tu expresión, otras personas pueden buscar las acciones de Dios, experimentarle a Él, y serán capaces de estar firmes en cualquier entorno en el que se encuentren. Dar testimonio de esta forma es dar un testimonio genuino, y esto es exactamente lo que se te exige ahora. Deberías decir que las acciones de Dios son extremadamente valiosas y dignas de ser valoradas por las personas, que Dios es tan valioso y abundante; Él no sólo puede hablar sino que, además, puede refinar el corazón de las personas, proporcionarles disfrute, y puede ganarlos, conquistarlos, y perfeccionarlos. A partir de tu experiencia verás que Dios es adorable. Entonces, ¿cuánto amas a Dios ahora? ¿De verdad puedes decir estas cosas desde tu corazón? Cuando seas capaz de expresar estas palabras desde el fondo de tu corazón serás capaz de dar testimonio. Una vez que tu experiencia haya alcanzado este nivel serás capaz de dar testimonio de Dios, y estarás cualificado para ello.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando dais testimonio de Dios, deberíais hablar principalmente de cómo juzga y castiga Dios a las personas, de las pruebas que utiliza Él para refinar a los seres humanos y para cambiar su carácter, de cuánto habéis soportado, de cuánta rebeldía y corrupción se ha revelado dentro de vosotros y de qué formas os habéis resistido a Dios. A continuación, podéis hablar de cómo Dios os conquistó finalmente y cómo deberíais compensarle por ello. Poned sustancia en este tipo de lenguaje, expresadlo de una manera simple y no habléis sobre teorías vacías. Hablad de sustancia, hablad desde el corazón, con esto os basta para experimentar. No preparéis teorías vacías adornadas de una aparente y gran profundidad. Esto parecería demasiado arrogante y absurdo. Hablad más de las verdades de las experiencias prácticas en la realidad, de las palabras de vuestro corazón. Son las que más benefician a las personas y las más adecuadas a las que exponerse.

de ‘El sentido básico que el hombre debería poseer’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Aquellos a los que Dios alude como vencedores son los que siguen siendo capaces de mantenerse como testigos, de conservar su confianza, y su devoción a Dios cuando están bajo la influencia de Satanás y bajo su asedio, es decir, cuando están entre las fuerzas de las tinieblas. Si sigues siendo capaz de mantener un corazón puro y tu amor genuino por Dios pase lo que pase, te mantienes como testigo ante Él, y esto es a lo que Él se refiere como ser un vencedor.

de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todos aquellos interruptores religiosos y aquellos que demuelan la construcción de la iglesia no deben ser tolerados en lo más mínimo y los juzgaré inmediatamente. Exponer a Satanás, pisotearlo, destruirlo completamente y no permitirle que se esconda en ninguna parte. Toda clase de demonios y fantasmas ciertamente revelarán sus verdaderas formas ante Mí y los arrojaré a todos en el pozo del abismo de donde nunca saldrán libres; todos están bajo nuestros pies. Si quieres pelear la buena batalla por la verdad, entonces, antes que nada, no hay que darle a Satanás ninguna oportunidad de obrar, y para hacer esto habrás que pensar unánimemente y ser capaz de hacer las cosas coordinadamente, renunciar a las propias nociones, opiniones, puntos de vista y maneras de hacer las cosas, tranquilizar el corazón dentro de Mí, enfocarte en la voz del Espíritu Santo, estar atento a la obra del Espíritu Santo y experimentar las palabras de Dios en detalle. Debes tener sólo una intención, y es que Mi voluntad se pueda llevar a cabo. No debes tener otra intención. Debes mirarme con todo tu corazón, observar con atención Mis acciones y la forma en que hago las cosas, y no ser negligente en absoluto. Tu espíritu debe ser agudo y tus ojos deben estar abiertos. Comúnmente, aquellos cuyas intenciones y objetivos no son correctos, aquellos que aman ser vistos por otros, aquellos que están ansiosos por hacer cosas, los que son propensos a interrumpir, los que son fuertes en la doctrina religiosa, los lacayos de Satanás, etc., cuando estas personas se levantan, se convierten en dificultades para la iglesia y el comer y beber de los hermanos y hermanas no llega a nada; cuando te encuentres con este tipo de personas haciendo su juego, expúlsalas inmediatamente. Si no cambian a pesar de las repetidas amonestaciones entonces sufrirán mucho. Si aquellos que persisten obstinadamente haciendo lo suyo vienen en su propia defensa y tratan de encubrir sus pecados, la iglesia debe sacarlos inmediatamente y no darles espacio para maniobrar. No hay que perder mucho intentando salvar poco, y hay que mantener los ojos en el panorama completo.

de ‘Capítulo 17’ en “La Palabra manifestada en carne”

Durante el proceso de buscar entrar, cada asunto debe investigarse y compararse con la palabra de Dios y con la verdad; debe sopesarse minuciosamente para saber cómo hacerlo de una forma que sea totalmente conforme a la voluntad de Dios. Es entonces cuando puedes renunciar a las cosas que surgen de tu propia voluntad. Sabrás cómo hacer las cosas en conformidad con la voluntad de Dios, e irás y las harás, como si todo estuviera tomando su curso natural, y sentirás que es extremadamente fácil. Las personas que tienen la verdad hacen las cosas así. En realidad, puedes mostrarles a los demás que has cambiado genuinamente tu carácter; ellos verán que, sin duda, posees algunas buenas obras, que haces las cosas con principios y que lo haces todo bien. Verán que eres alguien que entiende la verdad, que sin duda tienes alguna semejanza humana y que, en efecto, la palabra de Dios ha dado resultados contigo.

de ‘Sólo puedes obtener cambios en tu carácter buscando la verdad’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Es decir, ya que reconocéis que sois contados en medio de la casa de Dios, entonces debéis traer tranquilidad mental y satisfacción a Dios en todas las cosas. En otras palabras, debéis ser personas de principios en vuestras acciones y que estas sean conformes a la verdad. Si esto va más allá de tu capacidad, entonces serás detestado y rechazado por Dios y despreciado por todos. Una vez que te encuentres en una situación como esta, entonces no serás contado entre los que están en la casa de Dios. Esto es lo que significa el no ser aprobado por Dios.

de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tan pronto como Dios pasa a ser la vida en las personas, estas se vuelven incapaces de dejarlo. ¿No es esto un hecho de Dios? ¡No hay un testimonio mayor! Dios ha obrado hasta un cierto punto; ha dicho que las personas hagan servicios, que sean castigadas o que mueran, y ellas no se han retirado, lo que muestra que ellas han sido conquistadas por Dios. Las personas que tienen la verdad son aquellas que, en sus experiencias reales, pueden mantenerse firmes en su testimonio, en su posición, permanecer en el lado de Dios, sin retirarse nunca, y pueden tener una relación normal con las personas que aman a Dios, que, cuando les acontecen cosas, son capaces de obedecer totalmente a Dios y pueden hacerlo hasta la muerte. Tu práctica y tus revelaciones en la vida real son el testimonio de Dios, forman parte del vivir del hombre y del testimonio de Dios, y esto es disfrutar verdaderamente de Su amor; cuando hayas experimentado hasta este punto, el efecto esperado sería alcanzado. Estarás poseído de vivir realmente y cada una de tus acciones será vista por otros con admiración. Tu apariencia es ordinaria, pero vives una vida de piedad total, y cuando comunicas las palabras de Dios, eres guiado y esclarecido por Él. Eres capaz de transmitir la voluntad de Dios a través de tus palabras, de comunicar la realidad, y entiendes mucho sobre servir en espíritu. Hablas con sinceridad, eres decente y recto; no buscas confrontaciones y eres decoroso; eres capaz de obedecer los arreglos de Dios y de mantenerte firme en tu testimonio cuando te ocurren cosas, y te sientes tranquilo y sereno, independientemente de aquello con lo que estés lidiando. Este tipo de persona en verdad ha visto el amor de Dios. Algunas personas aún son jóvenes, pero actúan como si fueran de mediana edad; son maduras, poseen la verdad y otros las admiran. Estas son las personas que tienen testimonio, y que son la manifestación de Dios.

de ‘Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Exaltar a Dios y dar testimonio de Él es el principio supremo de la existencia humana. Si la práctica de exaltar a Dios y dar testimonio de Él está ausente de la vida de una persona, esta perderá la vida real. No habrá valor en su existencia. Exaltar a Dios y dar testimonio de Él también es un requisito de Dios para el hombre. Los que pueden exaltar a Dios y dar testimonio de Él en medio de los hombres son los conformes a la voluntad de Dios. Existen fundamentalmente cinco principios de práctica para exaltar a Dios y dar testimonio de Él:

El primer artículo es dejar que Dios esté en primer lugar. Tanto en la vida personal como en la buena relación con los demás y el servicio en coordinación, se debe honrar a Dios por su grandeza y exaltarlo, obedecer absolutamente bajo la autoridad de Dios, no ver a ningún hombre como la cabeza, no adular, loar ni adorar a nadie ni defender el estatus de nadie. Se debe defender la verdad y dejar que Dios esté en primer lugar, exaltar a Dios para que las personas lo adoren, obedecer a Dios, obedecer lo que proviene de Él, y no ser gobernado por las personas a partir de las emociones abandonando la verdad y haciendo transacciones con los intereses de la casa de Dios.

El segundo artículo es usar la palabra de Dios como guía en todo, dejar que la palabra de Dios tome el poder, abandonar la carne para renunciar a la voluntad propia, excluir todos los conceptos y prácticas humanos. No sólo debe practicar de esta forma uno mismo, sino también aprender a llevar a otros a hacerlo y siempre comunicar la palabra de Dios con los demás para entender la verdad y progresar con ellos. Vivir entre las personas o interactuar con los demás requiere que se tome la palabra de Dios como la base de la supervivencia y la verdad como un principio. Al vivir de esta forma, habrá un testimonio.

El tercer artículo es dejar que la palabra de Dios posea plenamente el corazón propio, poder ver cosas mediante la palabra de Dios, actuar según la palabra de Dios, vivir por la palabra de Dios y dejar que la palabra de Dios se convierta en la vida de uno y en el fundamento de su existencia. Sólo cuando uno tiene la verdad puede liderar a las personas. Sólo cuando tiene testimonio puede testificar de Dios, y traer mayores beneficios a las personas tomando el liderazgo en la práctica de la verdad.

El cuarto artículo es que uno debe resolver todos los problemas mediante la palabra de Dios, con respecto a su familia, matrimonio, hijos, obra, desempeño del deber y trato con los demás. Debe encontrar las sendas de la práctica en la palabra de Dios, abandonar todos los planes de la carne y eliminar las opiniones mundanas e ideas absurdas de los incrédulos con el fin de actuar con principios y vivir con la verdad. Esta es la mejor práctica de exaltación de Dios y de testimonio para Dios.

El quinto artículo es enfrentarse a la justicia, defender la verdad y mantener la obra de Dios, no transigir con las fuerzas de las tinieblas, poder usar la palabra de Dios para revelar la verdad detrás de toda la obra de Satanás, resolver todas las perturbaciones y la esclavitud de Satanás, de forma que Dios pueda ser exaltado, disfrutar de la alabanza del hombre y obtener plenamente la gloria. No importa quién esté en la casa de Dios, independientemente de su estatus o cualificaciones, siempre y cuando su práctica no coincida con la verdad y dañe los intereses de la casa de Dios, debemos hablar sobre la palabra de Dios para permitir que las personas entiendan la verdad y actúen según la palabra de Dios, llevando personas a Dios con Su palabra. Así es alguien que exalta a Dios y da testimonio de Dios.

Los cinco aspectos anteriores son los principios de exaltar a Dios y dar testimonio de Él. Cualquiera que ame verdaderamente a Dios debe tener un corazón que tema a Dios. Debe exaltar a Dios y dar testimonio de Él en cualquier asunto y momento, para permitir que las personas vivan en la luz. Poseer la práctica de estos cinco aspectos es dar un buen testimonio por Dios. Sin practicar ni entrar en estos cinco aspectos, uno no es apto para ser testigo de Cristo. Naturalmente, la práctica de estos cinco aspectos requiere un entendimiento claro de la verdad. Eso debe hacerse discretamente, con sabiduría, para que sea beneficioso y aceptable para las personas. También es necesario aprender a ir a favor de la corriente y beneficiarse de la situación, para que los resultados puedan ser aún mejores.

de La comunión de los de arriba

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