Pregunta 14: La Biblia dice: “porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). Creemos que el Señor Jesús ha absuelto nuestros pecados y nos ha hecho justos por medio de la fe. Además, creemos que si alguien es salvado una vez, entonces ha sido salvado para siempre y cuando el Señor regrese, de inmediato seremos arrebatados y entraremos al reino de los cielos. Así que ¿por qué dais testimonio de que debemos aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días antes de poder ser salvados y llevados al reino de los cielos?

Respuesta:

Todos los creyentes en el Señor piensan: El Señor Jesús logró la redención por Su crucifixión, entonces estamos perdonados de todos nuestros pecados. Como el señor ya no nos considera como pecadores, somos justificados por la fe. Por tanto, siempre que soportemos hasta el final, seremos salvos, Y seremos arrebatados al reino de los cielos directamente al regreso del Señor. ¿Es ese punto de vista del hombre correcto o incorrecto? ¿Está basado en la palabra de Dios? Si este punto de vista no está de acuerdo con la verdad, ¿en qué resultará? Como creyentes del Señor, debemos actuar de acuerdo con Su palabra en todas las cosas. Especialmente hacia el regreso del Señor, debemos tratarla según Su palabra aún más. Nunca debemos manejarlo de acuerdo a los conceptos y fantasías del hombre, de lo contrario, sólo podremos imaginar la consecuencia. Como los fariseos clavaron al Señor Jesús a la cruz mientras esperaban por el Mesías. ¿Qué resultado se obtendrá? Es cierto que el Señor Jesús ha completado la obra de redención de la humanidad. ¿Significa que la obra de Dios de salvar a la humanidad ha sido concluida? ¿Puede el hombre ser directamente arrebatado al reino de los cielos por su fe en el Señor Jesús? Ningún hombre puede comprender su problema. El Señor Jesús dijo una vez, “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). “[…] Seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45). Desde la palabra de Dios, podemos ver que Todos siguen el camino de Dios, obedecen, aman y adoran a Dios. Porque Dios es santo, entrar en el reino de los cielos es para vivir junto con Dios. A menos que seamos santificados, no podemos ser calificados para entrar en el reino de Dios. Así que la gente piensa que uno puede entrar en el reino de los cielos simplemente después de que sus pecados fueron perdonados. Es un entendimiento completamente errado de la voluntad de Dios y es meramente el concepto y la fantasía del hombre. El Señor Jesús ha perdonado el pecado del hombre. Es cierto. Pero Él nunca ha dicho que el pecado del hombre al ser perdonado significa que el hombre está siendo purificado y capacitado para entrar al reino de los cielos. Ninguno puede negar este hecho. ¿Por qué todos los creyentes del Señor piensan que pueden entrar en el reino de los cielos ya que su pecado ha sido perdonado? ¿En que se basan para pensar así? ¿Qué les da la autoridad para decir eso? Mucha gente dirá que ellos sacan tal conclusión de acuerdo a las palabras de Pablo y otros apóstoles. Entonces decidme, ¿pueden sus palabras representar al Señor Jesús? ¿Pueden ellos representar al Espíritu Santo? Las palabras del hombre, a pesar de estar registradas en la Biblia, ¿pueden ser tratadas como la palabra de Dios? Podemos ver claramente un hecho de la Biblia: La gente aprobada por Dios puede toda escuchar Su palabra y obedecer Su obra. Ellos siguen el camino de Dios y sólo tal gente está capacitada para heredar la promesa de Dios. Ninguno puede negar tal hecho. Todos sabemos, que a pesar de que los pecados del hombre fueron perdonados por su fe, ellos no han sido purificados y aún a menudo pecan y se resisten a Dios. Dios claramente nos dijo, “[…] Seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45). “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). De la palabra de Dios, podemos determinar que el hombre no está calificado para entrar en el reino de los cielos aún cuando sus pecados fueron perdonados. Ellos tienen que adquirir la santidad y convertirse en quienes hacen la voluntad de Dios antes de que puedan hacerlo. Eso está más allá de la duda. Así que no es una cosa fácil entender la voluntad de Dios. Nuestros pecados siendo perdonados no significa que estamos purificados. El hombre debe poseer algunas realidades de la verdad y convertirse en los aprobados por Dios. Sólo entonces estarán preparados para entrar en el reino de los cielos. Si el hombre disgusta la verdad e incluso se aborrece u odia la verdad, sólo luchando por recompensas y la corona pero nunca ocupándose de la voluntad de Dios ni de hacer la voluntad de Dios, ¿no son los que hacen el mal? ¿Cómo puede el Señor aprobarlos? Justo como los hipócritas fariseos, quienes fracasaban en entrar en el reino de los cielos aún si sus pecados fuesen perdonados. Es incuestionable.

Hay otro asunto. El señor Jesús ha perdonado el pecado del hombre, ¿a qué se refiere aquí el “pecado”? ¿Qué pecados confiesa el hombre después que creen en el Señor? Los pecados que el hombre principalmente comete se refieren a los pecados que violan las leyes de Dios y los mandamientos y van en contra de la palabra de Dios. El hombre sería condenado y severamente castigado por la ley cuando ellos desobedezcan la ley de Dios y mandamientos. Eso es por lo que el Señor Jesús vino a hacer el trabajo de redención. Por lo tanto, mientras el hombre oró en el nombre del Señor Jesús y confesaron sus pecados y se arrepintieron, sus pecados serían perdonados y ellos ya no serían condenados y castigados por la ley. Dios ya no considerará al hombre como un pecador. Entonces, el hombre podría directamente orar y clamar a Dios y disfrutar Su abundante gracia y verdad. Este es el verdadero significado de “ser hombres salvos” comúnmente llamado en la Época de la Gracia. Este “ser salvos” no es equivalente a la salvación final del hombre y la entrada en el reino de los cielos. Se puede decir que son completamente diferentes. Porque el Señor Jesús nunca dijo que el hombre puede entrar en el reino de los cielos después de que fuesen salvos y que sus pecados fuesen perdonados. Si el hombre no es santo… Leamos algunas palabras de Dios Todopoderoso: “En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado” (‘La visión de la obra de Dios (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado.Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. […] Aunque el hombre ha sido redimido y se le han perdonado sus pecados, sólo se considera que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre vive en la carne y no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando interminablemente el carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayoría de los hombres pecan durante el día y se confiesan por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para ellos, no podría salvarlos del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto […]” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso lo hacen muy claro, ¿verdad? La palabra de Dios Todopoderoso realmente lo explica claramente. Se siente tan comprensible. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús sólo hizo la obra de redención. Los pecados del hombre fueron perdonados y fueron justificados por la fe. Y así fueron salvos. Sin embargo, el Señor Jesús nunca dijo que el hombre puede entrar al reino de los cielos después de que sus pecados fuesen perdonados. Eso es porque el Señor Jesús perdonó el pecado del hombre, Pero Él no perdonó la naturaleza satánica del hombre. Arrogancia, egoísmo, engaño, maldad y otros caracteres pervertidos se mantienen con nosotros, y son más profundos y tercos que los pecados. Si nuestra naturaleza satánica de oponernos a Dios y nuestro carácter pervertido se mantiene irresoluto podemos seguir cometiendo muchos pecados no por nuestra propia voluntad e incluso cometer pecados más severos y repugnantes que la violación de las leyes. ¿Por qué los fariseos condenaron al Señor Jesús, oponerse a Él e incluso clavarlo a la cruz? Este hecho muestra suficientemente que si la naturaleza satánica del hombre permanece irresoluta, pueden todavía pecar, oponerse a Dios y traicionar a Dios.

Eso es, aunque nuestros pecados sean perdonados, aún podemos cometer pecados a pesar de nosotros mismos. Decimos mentiras o hacemos cosas engañosas por fama, fortuna y posición, hacemos excusas y usamos subterfugios en todas las cosas, e incluso incriminar o re echar la culpa a otros para evitar responsabilidad. En varios desastres, pruebas y tribulaciones, podemos seguirnos quejando en contra y traicionar a Dios, Cuando la obra de Dios no está conforme con nuestros conceptos, podemos todavía negar, juzgar y oponernos a Dios. A pesar de que creemos en Dios nominalmente, podemos aún adorar y seguir al hombre; una vez que asumimos esa posición, aún podemos exaltar y testificar a nosotros mismos justo como los sacerdotes jefes, los escribas y los fariseos, ponernos en el lugar de Dios, dejando que otros nos adoren y admiren. E incluso pueden robar el gozo de los ofrecimientos a Dios; podemos aún envidiar a los talentosos y actuar de acuerdo a nuestra preferencia personal; peor aún, podemos seguir la carne y la emoción, formar facciones y grupos, enarbolar otra bandera, formar las camarillas de los nuestros y establecer nuestros propios reinos. Todos estos son hechos reconocidos. Esto muestra que si la naturaleza satánica del hombre y carácter permanecen sin resolución, no seremos de ninguna manera calificados para entrar en el reino de los cielos aún si nuestros pecados sean perdonados mil o diez mil veces. El hecho de que podemos aún pecar y oponernos a Dios comprueba que aún somos de Satanás, opuestos a Dios y siendo enemigos de Dios, por lo cual, seguramente seremos condenados por Dios y recibiremos castigo. Justo como lo dice la Biblia, “Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios” (Hebreos 10:26-27). Leamos algunas de las palabras de Dios Todopoderoso: “Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios” (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Puede ser visto que el hombre ha sido redimido por el Señor Jesús, pero aún sigue con su carácter satánico y constantes pecados y se resiste a Dios. Debe ser juzgado y purificado en los últimos días así para ser completamente librado de sus pecados y ser conforme al corazón de Dios. Sólo así puede él ser calificado para entrar en el reino de los cielos. De hecho, el Señor Jesús dijo, “Porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros” (Juan 14:2-3). El Señor fue a preparar un lugar para nosotros, y una vez esté listo, Él vendrá a recogernos Aquí “tomaré” realmente significa que Dios arregla para que nosotros nazcamos en los últimos días, y cuando el Señor regrese a obrar, Él nos arrebatará ante Su trono para recibir el juicio, la purificación y la perfección de Su palabra, y entonces seamos vencedores antes del desastre. El proceso de recogida es el proceso de purificación y de perfección. Ahora el Señor ha venido a la tierraparahacer la obra del juicio de los últimos días y hemos sido llevados ante el trono de Dios, viviendo juntos con Él. ¿No está verificado completamente la profecía del Señor recibiéndonos? Cuando terminen los grades desastres, el reino de Cristo se cumplirá en la tierra. Y cada uno de los que sobreviven los desastres y las pruebas se convertirán en parte del reino de los cielos.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Aún cuando nuestros pecados hayan sido perdonados por nuestra fe en el Señor, y estemos entre los que van a ser salvados, a los ojos de Dios el hombre sigue siendo sucio y corrupto y no se ha alejado lo suficiente del pecado como para recibir la purificación. Que nos perdonen los pecados sólo significa que no nos condene la ley. Esto es precisamente lo que significa “salvado por la gracia”. Dios puede haber perdonado nuestros pecados y otorgado muchas bendiciones, permitiéndonos disfrutar de la paz y felicidad de ser perdonados de nuestros pecados, y otorgándonos el derecho de rezar a Dios, conversar y comunicarnos con Dios, pero no podemos negar que a menudo pecamos y nos enfrentamos a Dios, y no hemos alcanzado la santidad. Aún necesitamos el retorno de Dios de los últimos días para realizar su tarea de purificar a fondo y salvar a la humanidad. En otras palabras, la obra de redención de Jesús Nuestro Señor es meramente para abrir camino a la obra del juicio de Dios de los últimos días. La obra de Dios de salvar a la humanidad no acaba ahí. El hombre debe saber esto. Como acabáis de decir, ¿cómo es posible que después de ser perdonados los pecados del hombre al creer en el Señor, los hombres no puedan evitar cometer pecados, y no puedan evitar vivir en pecado? Es porque la corrupción de la humanidad ejercida por Satanás es muy profunda, hasta el punto que todos tenemos una naturaleza satánica, llena de su carácter. Por ello el hombre no puede evitar cometer pecados. Si no se elimina esta naturaleza satánica, el hombre todavía puede pecar y enfrentarse a Dios incluso cuando sus pecados han sido perdonados. De esa forma el hombre nunca podrá conseguir la compatibilidad con Dios. Por eso ha dicho Jesús Nuestro Señor que debe regresar. Es para que pueda realizar su obra del juicio de los últimos días de purificar a fondo al hombre y salvarle. Como dice Dios Todopoderoso: “Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de conquista así como la segunda etapa de la salvación. Dios gana al hombre por medio del juicio y el castigo por la palabra; por medio del uso de la palabra para refinar, juzgar y revelar, todas las impurezas, las nociones, los motivos y las esperanzas individuales dentro del corazón del hombre se revelan completamente” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de una ofrenda por el pecado, pero el hombre ha sido incapaz de resolver el problema de cómo no pecar más y cómo poder desechar completamente su naturaleza pecaminosa y ser transformado. Los pecados del hombre fueron perdonados gracias a la obra de la crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en el viejo carácter satánico y corrupto. Así pues, el hombre debe ser completamente salvo de este carácter satánico corrupto para que la naturaleza pecadora del hombre sea del todo desechada y no se desarrolle más, permitiendo así que el carácter del hombre cambie. Esto requiere que el hombre entienda la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También necesita que el hombre actúe de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y que pueda hacer todas las cosas de acuerdo con la voluntad de Dios, desechar el carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, aflorando de este modo totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa. […] Por tanto, después de completarse esa etapa, aún queda la obra de juicio y castigo. Esta etapa hace al hombre puro por medio de la palabra al darle una senda que seguir. La misma no sería fructífera ni tendría sentido si continuase con la expulsión de demonios, porque la naturaleza pecaminosa del hombre no sería abandonada y el hombre sólo se detendría tras el perdón de los pecados. A través de la ofrenda por el pecado, estos se le han perdonado al hombre, porque la obra de la crucifixión ya ha llegado a su fin y Dios ha vencido a Satanás. Pero el carácter corrupto del hombre sigue en él y este todavía puede pecar y resistir a Dios; Dios no ha ganado a la humanidad. Esa es la razón por la que en esta etapa de la obra Dios usa la palabra para revelar el carácter corrupto del hombre y pide a este que practique de acuerdo con el camino adecuado. Esta etapa es más significativa que la anterior y también más fructífera, porque, ahora, la palabra es la que provee directamente la vida del hombre, y permite que su carácter sea completamente renovado; es una etapa de obra más concienzuda” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso son muy claras: en la Era de la Gracia, Jesús Nuestro Señor sólo llevó a cabo su obra de redención. Nuestros pecados fueron perdonados por creer en el Señor, pero nuestra naturaleza pecaminosa no se ha eliminado. La naturaleza pecaminosa es la naturaleza de Satanás. Se ha enraizado profundamente en nosotros, convirtiéndose en nuestra vida. Esa es la razón por la que no podemos evitar pecar y resistirnos a Dios. Nuestra naturaleza satánica es la causa fundamental detrás de nuestra resistencia a Dios. Nuestros pecados pueden ser perdonados, ¿pero puede perdonar Dios nuestra naturaleza satánica? El carácter satánico se opone frontalmente a Dios y a la verdad. Dios nunca podría perdonarlo. Por lo tanto, Dios tiene que salvar completamente al hombre de la esclavitud y el control de su naturaleza satánica, y debe juzgar y castigar a la humanidad. El juicio y castigo de Dios en los últimos días es la obra dirigida al carácter y naturaleza satánica dentro de la humanidad corrupta. Alguno podría preguntar, ¿nuestra naturaleza satánica sólo se puede solucionar por medio del juicio y el castigo? ¿No podemos nosotros, pagando el precio del sufrimiento, dominando nuestro cuerpo y con voluntad de autocontrol, resolver nuestra naturaleza satánica? Definitivamente no. Echemos un vistazo a los muchos santos a lo largo de la historia que pagaron el precio del sufrimiento y dominaron sus cuerpos, todos ellos querían escapar del cautiverio y el control del pecado, y trascender la carne. ¿Quién de ellos consiguió vencer a Satanás para convertirse en alguien que obedece a Dios de verdad? Casi ninguno. Aunque los hubo, eran personas especiales a las que Dios había completado. ¿Pero cuántos había así? Era precisamente porque no había juicio ni castigo de Dios, por lo que el carácter satánico del hombre no podía ser purificado. Nuestro carácter vital era incapaz de transformarse. Este hecho prueba que los medios humanos son insuficientes para eliminar nuestra naturaleza satánica. Debemos pasar por el juicio y castigo, podando y tratándonos, probando y depurando, antes de poder ganar la verdad y la vida, y recibir el camino de la vida eterna. Sólo entonces se paodrá eliminar completamente nuestra naturaleza satánica. Por eso, según la obra de redención de Jesús Nuestro Señor, Dios Todopoderoso realiza su obra del juicio y castigo en los últimos días para salvar completamente a la humanidad de la esclavitud y control de la naturaleza humana, para que la humanidad pueda ser purificada y recibir la salvación de Dios, y ser ganada para Dios. Así podemos ver que es el juicio y castigo de Dios en los últimos días lo que purifica completamente y salva a la humanidad. Esta es la verdad.

¿Por qué Dios hace el trabajo de juzgar y castigar a la raza humana corrupta en los últimos días? Para entender esta cuestión debemos saber que Dios no salva completamente a la raza humana con sólo una o dos etapas de la obra, sino que esto es a través de tres etapas de la obra: la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. Sólo estas tres etapas de la obra pueden salvar totalmente a la humanidad del dominio de Satanás, y sólo estas constituyen la obra completa de la salvación de la humanidad por parte de Dios. Durante la Era de la Ley, Jehová Dios dio leyes y mandamientos con el fin de guiar al hombre en su vida en la tierra y, a través de estos, la humanidad pudo saber qué tipo de personas bendice Dios, qué tipo de personas maldice, así como lo que es justo y lo que es pecaminoso Sin embargo, durante las etapas posteriores de la Era de la Ley, todas las personas vivían en pecado porque Satanás había corrompido cada vez más profundamente a la raza humana. No pudieron cumplir las leyes y se enfrentaron al peligro de ser condenadas y maldecidas por estas leyes. Es por eso que el Señor Jesús de la Era de la Gracia vino a hacer la obra de redención, permitiéndole al hombre confesar sus pecados, arrepentirse y ser perdonado, eximiendo así al hombre de ser condenado y maldecido por la ley y permitiéndole ser apto para venir ante Dios y orar, tener comunión con Él y disfrutar de Su abundante gracia y verdad. Este es el verdadero significado de “ser salvo”. Sin embargo, el Señor Jesús sólo perdonó nuestros pecados; no perdonó nuestra naturaleza pecaminosa ni nuestro carácter satánico. Nuestra naturaleza satánica todavía existe. Continuamos existiendo dentro del círculo vicioso de cometer pecados, confesarlos y luego cometerlos una vez más sin ninguna forma de liberarnos de las restricciones y el control de nuestra naturaleza pecaminosa. Le gritamos a Dios con dolor: “¡Realmente estoy sufriendo! ¿Cómo puedo liberarme de las restricciones y del control del pecado?” Esta es una experiencia, un entendimiento que todos nosotros compartimos como creyentes en el Señor. Sin embargo, nosotros mismos somos incapaces de resolver nuestra naturaleza pecaminosa. Ningún ser humano puede hacer la obra de salvar a la raza humana. Sólo Dios, el Creador, puede salvar a la humanidad y liberarnos de Satanás y del pecado. Sólo Él puede salvarnos del campo de acción de Satanás. Dios Todopoderoso dice: “Como creó al hombre, lo guía; como lo salva, lo hará de manera concienzuda y lo ganará por completo; como dirige al hombre, lo llevará al destino adecuado; y como creó al hombre y lo gestiona, debe asumir la responsabilidad por el sino y la perspectiva del ser humano. Esta es, precisamente, la obra realizada por el Creador” (‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios es fiel. Ya que Dios salva al hombre, lo hará por completo. Ciertamente no se rendiría a la mitad de camino. Es por eso que Dios Todopoderoso expresa todas las verdades para purificar y salvar a la humanidad en los últimos días con el fin de salvarla totalmente. Él hace la obra de juicio comenzando por la casa de Dios para resolver completamente el problema de la naturaleza y carácter satánicos de la humanidad. Él hace esto para que la humanidad pueda liberarse del pecado, alcanzar la salvación y ser ganada por Dios. La obra de juicio que hace Dios Todopoderoso de los últimos días es precisamente lo que la humanidad corrupta necesita, y también es la etapa clave de la obra que debe llevar a cabo Él para salvar a la humanidad. Esto cumple la profecía del Señor Jesús: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad […]” (Juan 16:12-13). “El Espíritu de verdad” se refiere a Dios encarnado en un cuerpo humano en los últimos días, expresando la verdad y haciendo la obra de juicio. Todo lo que necesitamos hacer es aceptar y obedecer la obra de juicio de Dios de los últimos días para poder alcanzar la salvación y ser ganados por Dios. Esto es algo que todos los que realmente han experimentado la obra de juicio de Dios de los últimos días pueden confirmar.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Anterior: Pregunta 13: La mayoría de las personas en el mundo religioso creen que cuando el Señor Jesús dijo “¡Consumado es!” (Juan 19:30) en la cruz, es prueba de que la obra de salvación de Dios ya ha sido completamente terminada. Aun así, dais testimonio de que el Señor ha regresado en la carne para expresar la verdad y llevar a cabo la obra de juicio, comenzando con la casa de Dios, con el fin de salvar completamente a la humanidad. Así que exactamente, ¿cómo se debe entender la obra de Dios para salvar a la humanidad? No estamos claros con este aspecto de la verdad, así que por favor habladnos esto.

Siguiente: Pregunta 15: Seguimos el ejemplo de Pablo y trabajamos muy duro para el Señor, esparciendo el evangelio, dando testimonio del Señor y pastoreando las iglesias del Señor, así como hizo Pablo: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7). ¿No es esto hacer la voluntad de Dios? Este tipo de práctica debería significar que estamos calificados para ser arrebatados y entrar al reino de los cielos, así que ¿por qué debemos aceptar la obra de juicio y purificación de Dios en los últimos días antes de que podamos ser llevados al reino de los cielos?

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