2. Qué es una persona mentirosa y cómo se manifiesta

Las palabras relevantes de Dios:

Cuando las personas viven en su carácter satánico corrupto, se dedican a desempeñar un papel, a adornarse y a recurrir a trucos subrepticios en cualquier cosa que hacen; utilizan el engaño para todo, les parece que no hay nada mejor que practicarlo y urdir estratagemas. Hay personas que se sirven del engaño incluso en una cosa tan normal como comprar algo. Por ejemplo, tal persona adquiere un par de zapatos muy a la moda. Piensa: “Si los hermanos y hermanas me ven con estos zapatos, sin duda dirán que me gasto el dinero en cosas que no merecen la pena, así que no me los pondré delante de ellos. Esperaré a ponérmelos cuando no tengamos una reunión, y esperaré a que pasen de moda y no parezcan tan caros para usarlos”. Independientemente de cómo actúes respecto a esto, lo mires como lo mires, ¿acaso no estás practicando el engaño con esta mentalidad tan calculadora? Ya vives en el engaño, ya estás preparado para actuar de esta manera. Entonces, ¿por qué practicas el engaño? ¿Te controlan tus propias motivaciones y objetivos? ¿Y acaso son válidos estos objetivos tuyos? ¿Cuál es su esencia? Te controla tu carácter satánico, ¿verdad? Adoptas ciertas tácticas y practicas el engaño para lograr tu objetivo, ¿no es así? Actúas de una manera delante de la gente y de otra a su espalda. Estás siendo ladino, jugando a dos bandas; ese tipo de comportamiento es practicar el engaño. ¿Qué opináis al respecto? La gente astuta es estúpida, ¿no es cierto? ¿Por qué se estresan algunas personas cuando se les pide que se diseccionen? Porque esas pequeñas artimañas suyas parecen estúpidas, torpes e innobles; son demasiado vergonzosas para mostrárselas a los demás, son asuntos turbios propios de gente vil. Los asuntos de la gente astuta nunca pueden salir a la luz para quedar a ojos de todos. ¿Por qué? Porque, justo cuando están a punto de ponerse en evidencia, se dan cuenta de repente: “¿Cómo he podido ser tan estúpido y hacer eso? ¿Cómo he podido ser tan repugnante?”. Incluso sienten repugnancia hacia sí mismos. Pero mientras lo están haciendo no pueden evitarlo; desean comportarse siempre así, ya que son astutos por naturaleza y, hagan lo que hagan, revelan su naturaleza astuta como algo natural; revelarían esa naturaleza astuta incluso en un asunto insignificante. No pueden contenerse con nada; ese es su talón de Aquiles. […] Aquellos que son astutos no pueden evitar revelar su engaño, es más, lo hacen en cualquier momento y lugar. No es algo que tengan que aprender o que requiera de la enseñanza de otros. Aunque se trate de un asunto perfectamente simple, que no requiera ser retorcido ni contar mentiras, acabarán por tomar el camino tortuoso e inventando mentiras para engañar a la gente.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

La característica principal de las personas astutas es que nunca se abren al hablar con nadie; se ocultan muy dentro de sí mismas. Además, nadie logra comprender si lo que dicen es verdadero o falso. Es más, son particularmente hábiles en la simulación y la sofistería; fingen ser personas de bien, virtuosas, ingenuas, amadas y veneradas por los demás. Al relacionarte con ellas, nunca sabes lo que piensan en su fuero interno; no le cuentan a nadie cuál es en realidad su visión o actitud ante las cosas, y ni siquiera sus más allegados lo saben. No abren sus corazones ni revelan nada. No solo eso, sino que además fingen poseer humanidad, ser muy espirituales, buscar la verdad. Nadie imaginaría que no es ese el caso.

Extracto de ‘No creen en la existencia de Dios y niegan la esencia de Cristo (I)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Si eres muy deshonesto, entonces te protegerás y sospecharás de todas las personas y asuntos y por esta razón, tu fe en Mí estará edificada sobre un cimiento de sospecha. Esta clase de fe es una que jamás podría reconocer. Al faltarte la fe verdadera, estarás incluso más lejos del verdadero amor. Y si puedes dudar de Dios y especular sobre Él a voluntad, entonces sin duda eres la persona más engañosa de todas. Especulas si Dios puede ser como el hombre: imperdonablemente pecaminoso, de temperamento mezquino, carente de imparcialidad y de razón, falto de un sentido de justicia, entregado a tácticas despiadadas, traicioneras y arteras, y que se deleita en el mal y la oscuridad y ese tipo de cosas. ¿Acaso el hombre no tiene tales pensamientos porque no conoce a Dios en lo más mínimo? ¡Esta forma de fe no se diferencia del pecado! Es más, hay incluso quienes creen que los que me agradan son precisamente los más aduladores y lisonjeros, y que todo aquel que carezca de estas habilidades no será bienvenido y perderá su lugar en la casa de Dios. ¿Es este el único conocimiento que habéis cosechado en todos estos años? ¿Es esto lo que habéis obtenido? Y vuestro conocimiento de Mí no termina en estas malas interpretaciones; peor aún es vuestra blasfemia contra el Espíritu de Dios y la calumnia sobre el cielo. Por eso afirmo que esta fe como la vuestra solo hará que os alejéis cada vez más de Mí y que os opongáis cada vez más a Mí.

Extracto de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Puede que alguien nunca se abra y no comunique a los demás lo que piensa, y que en todo lo que haga nunca consulte con nadie, sino que se cierre y parezca estar en guardia hacia los demás en todo momento. Se protege todo lo posible. ¿No es esta una persona astuta? Por ejemplo, se le ocurre una idea que le parece ingeniosa, y piensa: “Por ahora, me la guardo para mí. Si la comparto, a lo mejor la usáis y me quitáis protagonismo. Os la ocultaré”. O si hay algo que no entiende del todo, piensa: “No hablaré ahora. Si hablo y alguien dice algo más sublime, ¿no pareceré tonto? Todos me conocerán, verán mi debilidad en esto. No debo decir nada”. Así pues, independientemente de la perspectiva o el razonamiento, sea cual sea el motivo subyacente, tiene miedo de que todos lo conozcan. Siempre se plantea el deber y la gente, las cosas y los acontecimientos con esta perspectiva y esta actitud. ¿Qué tipo de carácter es este? Un carácter torcido, mentiroso y malvado. A primera vista, parecen haberle dicho a los demás todo lo que creen que pueden decir, pero bajo la superficie, se guardan algunas cosas. Nunca dicen nada que afecte a su reputación e intereses, a nadie, ni siquiera a sus padres. Nunca dicen tales cosas. ¡Esto es un problema!

Extracto de ‘Solo al practicar la verdad se puede poseer una humanidad normal’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Algunas personas no le dicen la verdad a nadie. A veces ni siquiera ellos saben si lo que dicen es verdadero o falso, se confunden. Cuando hablan con los demás, siempre están pensando y tienen la mente en constante agitación por las consecuencias que tendrá lo que digan. Antes de hablar, evalúan y predicen lo que podrían conseguir diciéndolo de una manera y lo que podrían conseguir expresándolo de otra, lo que engañará al otro y le impedirá comprender la verdad del asunto. ¿Qué carácter es este? El engaño. ¿Es fácil transformar un carácter astuto? Ningún carácter es fácil de transformar. Algunos, tras revelar algo de sí mismos, piensan: “Les he dicho lo que realmente pensaba. Esto está mal. Tengo que encontrar la manera de dar marcha atrás, de expresarlo de otro modo para que no sepan la verdad”. Así lo piensan y planean y, cuando se disponen a actuar, revelan cierto tipo de carácter, que es el engaño. Van a hacer algo diabólico. Incluso antes de hacer nada han revelado su engaño. Este es un tipo de carácter. Da igual si has dicho algo o no, si lo has hecho o no; este carácter está siempre dentro de ti, controlándote, haciéndote urdir tretas y engañar, jugar con la gente, encubrir la verdad y presentarte bien ante los demás. En eso consiste el engaño. ¿Qué cosas concretas hace la gente astuta? Supón que dos personas están conversando, por ejemplo, y una dice: “Últimamente estoy pasando por algunas circunstancias y siento que estos años de fe en Dios han sido realmente en vano. ¡He fracasado como persona! ¡Soy una ruina, soy lamentable! Hace tiempo que no rindo bien. Voy a esforzarme por redimirme a partir de ahora”. ¿Qué efecto tendrá que diga esto? El otro lo oye, y piensa: “Este se ha arrepentido, de una manera profunda. Es sincero. No me cabe duda. Ha cambiado a mejor. Incluso ha dicho que ha fracasado como ser humano y que todos los problemas que ha afrontado últimamente han sido orquestados por Dios. Es capaz de someterse”. Al provocar ese efecto en el oyente, ¿ha logrado su objetivo el interlocutor? (Sí). Entonces, ¿es su verdadero estado exactamente el que ha dicho? No necesariamente. Lo que ha dicho ha conseguido ese efecto, pero él no ha hecho lo que ha dicho. Su intención al decirlo es la manera en que lo dice, el resultado que quiere alcanzar. Al hablar, siempre intenta conseguir algo, siempre tiene alguna motivación, siempre emplea determinado método o determinadas palabras para conseguir sus propios objetivos. ¿Qué clase de carácter es este? Se trata del engaño, ¡y es verdaderamente ruin! Y en realidad él no es en absoluto consciente de que es malo y es una ruina lamentable. Simplemente utiliza un lenguaje y unas palabras espirituales para ganarse tu favor, para darte buena impresión, para que creas que se ha entendido a sí mismo y se ha arrepentido. ¿Acaso no es ese efecto un engaño?

Extracto de ‘Hay que entender seis aspectos de un carácter corrupto para poder transformarlo’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando las personas astutas ponen la verdad en práctica, ¿utilizan la astucia? Poner la verdad en práctica les exige pagar un precio, renunciar a sus propios intereses, desnudarse delante de los demás. Pero ellas retienen algo; cuando hablan, solo dicen medias verdades y retienen el resto. Otros siempre tienen que adivinar lo que quieren decir, siempre tienen que conectar los puntos para resolver su significado. Se dan siempre espacio para moverse, se reservan cierto margen de maniobra. Tan pronto como los demás notan que éstas son astutas, no quieren interactuar con ellas, siempre toman precauciones cuando tratan con ellas y no creen nada de lo que dicen, por lo que se preguntan si lo que dicen es cierto o falso y qué parte de ello es imprecisa. Y, así, en sus corazones, las personas pierden a menudo la confianza en ellas, no las tienen en gran estima ni les tienen ninguna consideración. Estos son tu estatura y el peso que tienes en el corazón de las personas. Y, entonces, ¿cómo te considerará Dios cuando estés en Su presencia? En comparación con el hombre, Dios ve a las personas con mayor precisión, de una forma más incisiva y más realista.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Siempre piensas en tu carne y en tu propio futuro, siempre quieres aminorar el sufrimiento de la carne, realizar menos esfuerzos, dedicar menos, pagar un precio inferior y siempre te permites cierta flexibilidad de maniobra; ésta es tu astuta actitud. Cuando te erogas para Dios, también lo piensas dos veces, y dices: “¿Qué? ¿Dedicarme a Dios? Todavía tengo que hacerme una buena vida; ¿qué voy a hacer si la obra de Dios no acaba? Por ello, no puedo entregarme a fondo. No sé cuándo las palabras de Dios se cumplirán, de modo que debo ser cuidadoso; tengo que pensarlo dos veces. Una vez que haya organizado la vida de mi familia, y una vez planeado mis perspectivas de futuro y las tenga solucionadas, me dedicaré a Dios”. Semejante reticencia también es astucia, y actuar con ardides, y no es una actitud honesta. Al interactuar con sus hermanos y hermanas, algunas personas temen que se averigüen las dificultades que hay en su corazón y que los hermanos y hermanas tengan algo que decir sobre ellas o que las miren por encima del hombro. Cuando hablan, siempre tratan de dar la impresión de que son verdaderamente fervientes, que de verdad quieren a Dios y que están ansiosas por poner en práctica la verdad, pero, en realidad, en su corazón son extremadamente débiles y pasivas. Fingen ser fuertes para que nadie pueda ver más allá. Esto también es engaño. En resumen, independientemente de lo que hagas —ya sea en la vida, en el servicio a Dios o al llevar a cabo tu deber—, si les presentas a las personas una cara falsa y la utilizas para despistarlas, para conseguir que tengan mejor opinión de ti o que no te miren con superioridad, estás siendo astuto.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Qué decís de esto? Vivir junto a gente astuta es agotador, ¿verdad? (Sí, lo es). ¿Y a ellos también les resulta agotador? Sí, porque ser astuto es diferente de ser honesto. Una persona honesta es sencilla, su pensamiento no es tan complicado. Pero en el caso de una persona astuta, siempre tiene que hablar de manera indirecta, nunca van de cara en nada de lo que dicen. Para ellos también es agotador; urdir tretas constantemente y encubrir sus mentiras es extenuante. Se devanan los sesos una y otra vez y se comen la cabeza, temiendo que se les escape algo en un momento de descuido. ¿Sabes hasta dónde llegan algunas personas para urdir sus tretas? Entran en disputas con todo el mundo. Se esfuerzan hasta el punto de sufrir colapsos mentales y ni siquiera pueden dormir por las noches. Con esto se puede palpar el nivel de su engaño. Vivir la vida como una persona honesta no resulta agotador, una persona honesta dice lo que tiene en mente, revela lo que piensa y actúa de acuerdo con sus pensamientos, buscando la voluntad de Dios en todo y actuando de acuerdo con ella. Puede que haya lugares en los que sean ignorantes, así que en el futuro han de ser más sabios y nunca deben dejar de crecer. Pero las personas astutas no son así. Viven según la filosofía de Satanás y su propia naturaleza y esencia astutas. Tienen que ser cautos en todo lo que hacen para que los demás no tengan nada que reprocharles. En todo lo que hacen, han de servirse de sus propios métodos, de sus propias artimañas astutas y retorcidas, para así tapar su verdadera cara, por miedo a que tarde o temprano quede al descubierto; pero cuando acaban mostrando esa verdadera cara, han de intentar revertir las cosas. Hay momentos en los que no es tan fácil intentar salvar su tapadera, y se ponen nerviosos cuando las cosas no salen bien, temiendo que los demás les descubran. Y cuando eso ocurre, les parece que han perdido prestigio ante los demás, y entonces han de pensar en algo que decir para revertir la situación. ¿Acaso no les resulta agotador todo este ir y venir? Tienen el cerebro en constante agitación; si no fuera así, ¿de dónde sacarían tantas palabras? Si eres honesto y no tienes segundas intenciones en tus palabras y tus actos, todo lo que haces acaba cuando acaba, sin necesidad de preocuparte de que se muestre tu verdadera cara. ¿Cómo vas a estar agotado entonces? Sin embargo, siempre hay un motivo oculto detrás de las cosas que la gente astuta dice y hace, y una vez que sale a la luz, se apresuran a pensar maneras de mantener su tapadera, y entonces construyen otra fachada para engañarte y hacerte creer que es un asunto totalmente diferente. Esto les resulta especialmente agotador. Al interactuar con ellos, te das cuenta de lo estúpido que es que actúen de esta manera, y lo innecesario que resulta que digan todo eso. Hay cosas que en realidad no les hace falta explicar, ni siquiera te habían parecido extrañas, pero ellos se lanzan a soltar explicaciones para salvar la situación, hasta que te hartas de escucharlos. Además, existe en ellos la sensación de que, si no tuvieran que explicarlo todo, no resultaría tan agotador. Sus cerebros se esfuerzan constantemente para averiguar cómo evitar que los malinterpretes, para convencerte de que no hay mala voluntad detrás de sus palabras o acciones, para que las aceptes y te las creas. Y no paran de darle vueltas. Cuando no pueden dormir por la noche, piensan en ello; durante el día, si no pueden comer, están pensando en ello; o, cuando consultan a alguien respecto a otro asunto, siguen empeñados en indagar en el tema. Construyen siempre una fachada para que te parezca que no son de ese tipo de personas, que son buenos, o para hacerte creer que eso no era lo que querían decir. Así son las personas astutas.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Los asuntos de la naturaleza no son cosas que se hacen exclusivamente en un momento de debilidad, sino que persisten a lo largo de la vida. Todo lo que una persona hace lleva su aroma y los elementos de su naturaleza. Aunque estos elementos no sean evidentes en ocasiones, están presentes en su interior. Por ejemplo, cuando una persona astuta habla sinceramente en un caso, sigue habiendo realmente palabras en su discurso y la astucia se entremezcla en él. La persona astuta emplea sus artimañas con cualquiera, incluidos sus familiares, y hasta con sus hijos. Por muy franco que seas con ella, procurará jugar contigo. Este es el verdadero rostro de su naturaleza, ella es de esta naturaleza. Es difícil que cambie y es así todo el tiempo. Las personas honestas pueden decir algunas veces algo astuto y deshonesto, pero esa persona normalmente es relativamente honesta; maneja los asuntos directamente y no se beneficia injustamente de los demás en sus tratos con ellos. Cuando habla con otros, no dice cosas de manera intencionada para ponerlos a prueba; puede abrir su corazón y comunicarse con los demás, todos dicen que es una persona honesta. Hay momentos en los que habla con cierta falsedad, esa es simplemente una manifestación de un carácter corrupto y no representa su naturaleza, porque no es una persona engañosa.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Entre esa clase de personas que son los anticristos, la doblez empedernida es uno de los principales atributos que revela su humanidad. A través de su lenguaje, de las cosas que dicen y de la forma en que las dicen, de su manera de expresarse, del significado de sus palabras y de la motivación subyacente a ellas, se ve que estas personas carecen de una humanidad normal, que no tienen la honestidad que Dios exige de una humanidad normal. Es más, la doblez empedernida de la humanidad de estas personas es mucho más grave que las mentiras y los engaños de la gente normal. No se trata de un carácter corrupto corriente ni de la manifestación de una humanidad anormal corriente; les salen las mentiras más fácilmente que a la mayoría de la gente y tienen más práctica. La mayoría de la gente, cuando miente, tiene que inventarse la mentira, pensarla detenidamente; sin embargo, una persona de este tipo no tiene que inventarse ni pensar nada: abre la boca, le sale y, para cuando quieres darte cuenta, ya te la has tragado. Tales son sus mentiras y engaños que las personas que reaccionan con lentitud tardan dos o tres días en darse cuenta de las cosas; hasta entonces no comprenden lo que quería decir esa persona. Es posible que los torpes o aquellos con un bajo cociente intelectual sigan sin darse cuenta de las cosas varios años después; puede que nunca en la vida sepan lo que quiso decir con esas palabras. Los anticristos están acostumbrados a mentir. ¿Cuál es su naturaleza humana? Es evidente que no es algo que forme parte de una humanidad normal. Para ser exactos, es la naturaleza de un demonio. Su doblez empedernida, sus mentiras y engaños, ¿son maneras de hacer las cosas aprendidas en la escuela? ¿Son el resultado de un exceso de conocimiento? ¿Se deben a la enseñanza e influencia de los padres? (No). Estas cosas son su naturaleza inherente. Nacieron con ellas; nadie se las impuso ni se las enseñó. Simplemente son así: habitualmente tramposos. Es más, nunca sienten vergüenza ni preocupación por sus mentiras, nunca se mortifican ni se inquietan. No solo no les preocupan sus mentiras, sino que suelen creerse muy listos, inteligentísimos; se sienten afortunados, orgullosos y disimuladamente alegres de ser capaces de manipular y engañar a los demás con mentiras y otras tácticas. Los anticristos son una clase de personas que constantemente utilizan la mentira para manipular y engañar al prójimo. Cuando terminan de escuchar el sermón y las enseñanzas de otros acerca de cómo convertirse en una persona honesta, ¿se preocupan? ¿Se hacen algún reproche? (No). ¿Y cómo se sabe que no sienten culpa, que no están preocupados? Porque nunca se analizan a sí mismos. Nunca se sinceran y ponen sus mentiras al descubierto ni reconocen jamás que son deshonestos. Aparte, continúan mintiendo y engañando a la gente como y cuando lo consideran necesario. Esa es su naturaleza y no hay modo de cambiarla. Esta naturaleza no es la expresión de una humanidad normal; en sentido estricto, es la naturaleza de un demonio.

Extracto de ‘Anexo cuatro: Resumen de la naturaleza humana de los anticristos y de la esencia de su carácter (I)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

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