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83. Los principios de ser un diácono de la iglesia

1. Debes trabajar armoniosamente con los líderes de la iglesia y ser capaz de aceptar ser podado y tratado. Cuando tengas dificultades, darlas a conocer a tus líderes sin demora para evitar causar demoras a tu trabajo;

2. Debes enfocarte en tu entrada personal a la vida, enfocarte en buscar la verdad y en cambiar tu carácter, cumplir con tus deberes y ser leal a las comisiones de Dios;

3. Debes supervisar el trabajo de los líderes de la iglesia en concordancia con los arreglos de la obra. Si descubres que no están haciendo trabajo práctico, entonces les debes dar consejo o informar a los niveles más altos;

4. Debes defender el orden normal de la vida de iglesia. Cuando surja un asunto mediante el cual alguien esté causando confusión, debes proteger al pueblo escogido de Dios de ser engañado.

Las palabras relevantes de Dios:

Hoy la exigencia de vosotros para trabajar juntos armoniosamente es similar a cómo Jehová les exigió a los israelitas que le sirvieran. De lo contrario, sólo terminad vuestro servicio. […] Sobre todo aquellos que trabajan en la iglesia, ¿se atrevería alguno de los hermanos y hermanas de abajo a tratar con vosotros? ¿Se atrevería alguien a deciros vuestros errores cara a cara? ¡Estáis muy por encima de todo, realmente estáis reinando como reyes! ¡Ni siquiera estudiáis ni entráis en tal lección práctica y todavía habláis de servir a Dios! Al presente se te pide que dirijas a varias iglesias y no sólo no te rindes, hasta te aferras a tus propias nociones y opiniones […]. Nunca te haces responsable de muchas cosas con las que se debe tratar, o sólo te las ingenias, cada persona externando su propia opinión, protegiendo prudentemente su propio estatus, reputación e imagen. Nadie está dispuesto a humillarse, ninguna persona tomará la iniciativa de entregarse para corregir al otro y ser corregida para que la vida pueda progresar más rápidamente. Muy rara vez, cuando estáis trabajando juntos, alguno de vosotros decís: Me gustaría oírte platicar conmigo acerca de este aspecto de la verdad porque no lo tengo claro. O decir: Tú tienes más experiencias de las que yo tengo sobre este asunto; ¿me puedes dar alguna orientación, por favor? ¿No sería esta una buena manera de hacerlo? Vosotros en los niveles superiores escucháis mucha verdad y entendéis mucho acerca del servicio. Si vosotras las personas que os coordináis para trabajar en las iglesias no aprendéis las unas de las otras y os comunicáis, compensando las deficiencias los unos con los otros, ¿de dónde podéis aprender lecciones? Cuando encontréis algo, debéis comunicaros entre vosotros para que vuestra vida se pueda beneficiar. Y debéis hablar cuidadosamente acerca de cosas de cualquier tipo antes de tomar decisiones. Sólo al hacerlo así estáis siendo responsables a la iglesia y no estáis siendo superficiales. Después de que visitéis todas las iglesias, os debéis reunir y hablar de todos los asuntos que descubráis y problemas que encontréis en la obra y comunicar la inspiración e iluminación que hayáis recibido; esta es una práctica indispensable del servicio. Debéis lograr la cooperación armoniosa para el propósito de la obra de Dios, para el beneficio de la iglesia y para alentar a los hermanos y hermanas. Tú coordinas con él y él coordina contigo, cada uno corrigiendo al otro, llegando a un mejor resultado de la obra, para cuidar de la voluntad de Dios. Sólo esta es una verdadera cooperación y sólo tales personas tienen una verdadera entrada. Puede haber alguna charla que no sea adecuada durante la cooperación, pero eso no importa. Habla de eso después y obtén un claro entendimiento de ello; no lo descuides. Después de este tipo de comunicación puedes compensar las deficiencias con los hermanos y hermanas. Sólo yendo incesantemente más profundo como esto en tu trabajo puedes lograr mejores resultados. Cada uno de vosotros, como personas que servís, debéis ser capaces de defender los intereses de la iglesia en todas las cosas que hagáis, en vez de mirar por tus propios intereses. Es inaceptable actuar por separado, donde tú lo minas y él te mina. ¡Las personas que actúan de esta manera no son aptas para servir a Dios!

de ‘Sirve como lo hicieron los israelitas’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra no alude a correr de un lado a otro para Dios, sino a que la vida del hombre y lo que vive sean para Su disfrute. Se trata de que el hombre use su lealtad hacia Dios y el conocimiento que tiene de Él para testificar de Él y ministrar al hombre. Esta es la responsabilidad del hombre y lo que todo hombre debería entender. En otras palabras, vuestra entrada es vuestra obra; estáis buscando entrar en el transcurso de vuestra obra para Dios. Experimentarle a Él no sólo es ser capaz de comer y beber Su palabra; lo más importante es que seáis capaces de testificar de Él, servirle, ministrar y proveer para el hombre. Esto es obra y también vuestra entrada; es lo que todo hombre debería alcanzar. Son muchos los que sólo se centran en viajar de aquí para allá para Dios, y en predicar en todas partes, mientras pasan por alto su experiencia personal y descuidan su entrada a la vida espiritual. Esto es lo que hace que quienes sirven a Dios se conviertan en aquellos que se resisten a Él.

de ‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios, más pesada será tu carga; cuanto mayor sea tu carga, más rica será tu experiencia. Cuando seas consciente de la voluntad de Dios, Él te dará esta carga y te esclarecerá sobre las cosas que te ha confiado. Después de que Dios te haya dado esta carga, empezarás a prestar atención a las verdades relativas a tu carga cuando comas y bebas las palabras de Dios. Si esta carga guarda relación con las condiciones de vida de los hermanos y hermanas, es una carga que Dios te ha confiado y tus oraciones diarias también llevarán esta carga. Lo que Dios hace se te ha confiado, estás dispuesto a llevar a cabo lo que Él necesita hacer, y esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios. En este punto, comer y beber de las palabras de Dios será para ti centrarte en los problemas de estos aspectos y pensarás: ¿Cómo voy a resolver estos asuntos? ¿Cómo voy a permitir que los hermanos y hermanas se liberen, que tengan gozo en su espíritu? Te centrarás en resolver estos problemas cuando hables, te centrarás en comer y beber palabras relativas a estos asuntos cuando estés comiendo y bebiendo las palabras de Dios, estarás comiendo y bebiendo las palabras de Dios mientras llevas esta carga y entenderás Sus exigencias. En este punto, estarás más claro con la senda que tienes que caminar. Tu carga ha dado lugar al esclarecimiento y a la iluminación del Espíritu Santo, y esto es que Dios te provee Su dirección. ¿Por qué digo esto? Si no estás llevando ninguna carga, no prestas atención cuando comes y bebes las palabras de Dios; cuando estás comiendo y bebiendo las palabras de Dios mientras llevas una carga, puedes comprender la esencia de las palabras de Dios, encontrar tu camino y ser consciente de la voluntad de Dios.

de ‘Sé consciente de la voluntad de Dios y alcanza la perfección’ en “La Palabra manifestada en carne”

En su trabajo, los obreros deben prestar atención a dos puntos: uno es realizar el trabajo exactamente según los principios estipulados en las disposiciones para el trabajo. Los obreros no deben violar estos principios ni trabajar según su propia imaginación, ni de acuerdo con su propia voluntad. Deberían mostrar preocupación por la obra de la familia de Dios y poner los intereses de ésta por delante en todo lo que hagan. El otro punto también es clave y es que, hagan lo que hagan, presten atención a seguir la dirección del Espíritu Santo y hacerlo todo estrictamente en armonía con la palabra de Dios. Si desobedeces la orientación del Espíritu Santo, si sigues con obcecación tu propia mente y haces las cosas de acuerdo con tu propia imaginación, esto constituye una oposición más grave a Dios. Con frecuencia, desobedecer al esclarecimiento y la dirección del Espíritu Santo conduce a un callejón sin salida. No hay forma de seguir con el trabajo si uno ha perdido la obra del Espíritu Santo y, aunque se realice trabajo, no se logra nada. […] Con el fin de realizar la obra que Dios os encomienda es necesario comprender estos dos principios. Debéis cumplir estrictamente las disposiciones de arriba para el trabajo, y debéis prestar atención a obedecer la dirección del Espíritu Santo. Sólo cuando se han comprendido estos dos principios puede ser el trabajo eficaz y satisfacerse la voluntad de Dios.

de ‘Principios básicos de cómo trabajan los obreros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

2. Deberías hacer todo lo beneficioso para la obra de Dios, y nada que vaya en detrimento de los intereses de la misma. Deberías defender el nombre, el testimonio y la obra de Dios.

de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis estar despiertos y esperando en cada momento, y debéis orar más delante de Mí. Debéis reconocer las diversas tramas y argucias engañosas de Satanás, conocer el espíritu, conocer a la gente y ser capaces de discernir todo tipo de personas, asuntos y cosas; debéis comer y beber más de Mis palabras y, lo que es más importante, debéis ser capaces de comerlas y beberlas por vosotros mismos. Equipaos con toda la verdad, venid delante de Mí para que Yo pueda abrir vuestros ojos espirituales y permitiros ver todos los misterios que se encuentran dentro del espíritu… Cuando la iglesia entra en su fase de construcción, se produce una batalla de los santos contra Satanás[a]. Los muchos horribles rasgos de Satanás son colocados delante de vosotros; ¿os detenéis y retrocedéis, u os levantáis y camináis hacia adelante confiando en Mí? ¡Expón a fondo los rasgos corruptos y feos de Satanás, no escatimes sentimientos y no muestres misericordia! ¡Lucha contra Satanás hasta la muerte!

de ‘La decimoséptima declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original omite “contra Satanás”.

Comunión del hombre:

Debemos esforzarnos para entender la verdad y buscar un cambio en nuestro carácter vital. Esto es buscar la entrada positivamente. Hacer esto reducirá gradualmente las transgresiones que cometes en tu obra y producirá un cambio en ti cuando obres que hará que tu estado se vuelva cada vez más normal. Esta es la forma más efectiva de evitar transgresiones. Si no buscas la verdad en tu obra y cuanto más llevas a cabo, más piensas: “Sé cómo llevar a cabo estas cosas, puedo llevar bien a cabo estas cosas confiando puramente en mi propia experiencia”, eso es una mala señal. Es peligroso. Cuando te sientas así, debes presentarte ante Dios y reflexionar sobre ti mismo o caerás sin duda, porque la experiencia no es una sustituta de la verdad ni un cambio de carácter. Un conocimiento superficial de la verdad no es entender la verdad y, si careces del conocimiento de Dios, te resistirás a Dios.

de ‘Una persona debe tener principios al servir a Dios’ en “Provisión para la vida: Recopilación de sermones”

Todo el trabajo de la iglesia se debe llevar a cabo de acuerdo con los arreglos de la obra. De ninguna manera se permite ir por el camino propio y es necesario practicar la supervisión mutua. La supervisión mutua es un principio. Hacer el trabajo de acuerdo con los arreglos de la obra, con cada uno sometiéndose al otro y apoyándose mutuamente. Al cooperar en armonía de esta manera se lograrán resultados. Si hay una persona que viole los arreglos de la obra y siga su propio camino, ahí es donde entran la restricción y la supervisión mutuas. Está perfectamente justificado sacar a relucir el problema abiertamente y preguntar: “¿Por qué lo hiciste de esta manera? Debemos compartir acerca de esto; ¿eres consciente de que esto va en contra de los arreglos de la obra?” ¿Se debe tolerar más este asunto? Se debe sacar a relucir y se debe compartir abiertamente; este es el principio. Tú dices: “Normalmente te perdono, te tolero y soy paciente contigo. Ahora bien, ha ocurrido un problema contigo. Has estado interrumpiendo y perturbando la obra de Dios y estás yendo por tu propio camino. No puedo tolerar esto. Sería un pecado contra el pueblo escogido de Dios tolerar esto, lo que se opondría a Dios. Me niego a estar del lado de Satanás. No lo haré”. Este principio se debe defender.

de ‘Siete principios para servir en coordinación’ en “Sermones y enseñanza sobre la entrada a la Vida (VIII)”

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