Diferenciación entre la obra del Espíritu Santo y la de los malos espíritus

Las palabras relevantes de Dios:

Dios no repite Su obra, Él no hace obras que no sean realistas, Él no hace exigencias excesivas al hombre, y Él no hace la obra que vaya más allá del sentido del hombre. Toda la obra que hace está dentro del ámbito del sentido normal del hombre, y no supera el sentido de la humanidad normal, y Su obra se hace de acuerdo a las necesidades normales del hombre. Si se trata de la obra del Espíritu Santo, la gente se hace cada vez más normal, y su humanidad se vuelve cada vez más normal. La gente gana un conocimiento cada vez mayor de su carácter corrupto satánico y de la esencia del hombre, y también gana un anhelo cada vez mayor de la verdad. Es decir, la vida del hombre crece y crece, y el carácter corrupto del hombre llega a ser cada vez más capaz de cambiar, todo lo cual es el significado de que Dios se convierta en la vida del hombre. Si un camino es incapaz de revelar aquellas cosas que son la esencia del hombre, es incapaz de cambiar el carácter del hombre y, más aún, es incapaz de a la gente ante Dios o de proporcionarle una verdadera comprensión de Dios, e incluso hace que su humanidad se vuelva cada vez más humilde y su sentido cada vez más anormal, entonces este no debe ser el camino verdadero, y puede que sea obra de un espíritu maligno, o sea el camino antiguo. En pocas palabras, no puede pertenecer a la presente obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debes entender lo que viene de Dios y lo que viene de Satanás. Lo que viene de Dios te permite tener visiones con una mayor claridad y te acerca cada vez más a Dios; compartes un amor sincero con tus hermanos y hermanas, eres capaz de mostrar consideración hacia la carga de Dios y tu corazón que ama a Dios jamás se apaga. Tienes un camino por delante para recorrer. Lo que viene de Satanás provoca que las visiones que tienes desaparezcan y que pierdas todo lo que tenías; te alejas de Dios, no tienes amor por tus hermanos y hermanas y tienes un corazón lleno de odio. Te desesperas, ya no deseas vivir la vida de la iglesia y tu corazón que ama a Dios ya no existe. Esta es la obra de Satanás y es también la consecuencia causada por la obra de los espíritus malignos.

Extracto de ‘Capítulo 22’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

La obra del Espíritu Santo es una guía proactiva y una iluminación positiva, es no permitirles a las personas ser pasivas, trayéndoles consuelo, dándoles fe y resolución y permitiéndoles buscar que Dios las perfeccione. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar de un modo activo; no son pasivas ni son forzadas, sino que actúan por iniciativa propia. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y preparadas, y están dispuestas a obedecer y son felices de humillarse. Aunque sufran y sean frágiles por dentro, tienen la determinación de cooperar; sufren voluntariamente, pueden obedecer y la voluntad humana no las contamina, son sin mancha del pensamiento del hombre y ciertamente son sin mancha de los deseos y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente santas por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor a Dios y, el amor a sus hermanos y hermanas; se deleitan en las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo tienen una humanidad normal y constantemente buscan la verdad y poseen una humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, su condición se vuelve cada vez mejor y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser imprudente, sus motivos son correctos, su entrada es positiva, no tratan de provocar perturbaciones y no hay malevolencia en ellas. La obra del Espíritu Santo es normal y real, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo con las reglas de la vida normal del hombre y Él lleva a cabo el esclarecimiento y la guía dentro de las personas de acuerdo con la búsqueda real de las personas normales. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las ilumina de acuerdo con las necesidades de las personas normales. Él las provee de acuerdo con sus necesidades y las guía y esclarece de manera positiva según lo que carecen y según sus deficiencias. La obra del Espíritu Santo sirve para esclarecer y guiar a las personas en la vida real; solo si experimentan las palabras de Dios en sus vidas actuales pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, cuando comen y beben las palabras de Dios, tienen fe; cuando oran, son inspiradas; cuando se topan con algo, no son pasivas, y, a medida que las cosas suceden, dentro de esas cosas pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan. No son pasivas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a obedecer todos los arreglos de Dios.

¿Qué efectos logra la obra del Espíritu Santo? Puedes ser necio y puedes carecer de discernimiento, pero el Espíritu Santo tiene que obrar y habrá fe en ti, y siempre sentirás que no puedes amar lo suficiente a Dios. Estarás dispuesto a cooperar, sin importar qué tan grandes sean las dificultades venideras. Te pasarán cosas y no te quedará claro si vienen de Dios o de Satanás, pero podrás esperar y no serás ni pasivo ni negligente. Esta es la obra normal del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de ti, sigues topándote con dificultades reales; algunas veces se te llenarán los ojos de lágrimas y, otras, habrá cosas que eres incapaz de vencer, pero todo esto no es más que una etapa de la obra ordinaria del Espíritu Santo. Aunque no venciste esas dificultades y aunque en aquel momento fuiste débil y estabas lleno de quejas, posteriormente seguiste siendo capaz de amar a Dios con fe absoluta. Tu pasividad no puede impedirte tener experiencias normales y, sin importar lo que las demás personas digan y cómo te ataquen, sigues pudiendo amar a Dios. Durante la oración, siempre sientes que en el pasado estuviste muy en deuda con Dios y tomas la decisión de satisfacer a Dios y renunciar a la carne cuandoquiera que te encuentras nuevamente con tales cosas. Esta fortaleza muestra que la obra del Espíritu Santo está dentro de ti. Este es el estado normal de la obra del Espíritu Santo.

¿Cuál es la obra que proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones dentro de las personas son vagas; las personas no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos provocan una interferencia constante en su interior, restringiendo el crecimiento de su vida e impidiéndoles ir delante de Dios en la condición normal. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está dentro de las personas, su corazón ya no puede estar en paz delante de Dios. Tales personas no saben qué hacer consigo mismas: cuando ven que las personas se reúnen, quieren huir y no pueden cerrar sus ojos cuando otros oran. La obra de los malos espíritus arruina la relación normal entre el hombre y Dios y perturba las visiones anteriores de las personas o su antigua senda de entrada en la vida; en su corazón nunca se pueden acercar a Dios, siempre pasan cosas que les causan trastornos y las encadenan. Su corazón no puede encontrar la paz y se quedan sin fuerza para amar a Dios y su espíritu se hunde. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. Las manifestaciones de la obra de Satanás son: que no puedas mantenerte firme y dar testimonio y hace que te conviertes en alguien que es culpable delante de Dios y que no tiene lealtad hacia Dios. Cuando Satanás interfiere, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Dios, no buscas la verdad ni el mejoramiento de ti mismo, involucionas, te haces pasivo, te complaces a ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado; además, la interferencia de Satanás te vuelve disoluto, hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y hace que te quejes de Dios y te pongas en Su contra y te lleva a cuestionar a Dios; incluso existe el riesgo de que abandones a Dios. Todo esto viene de Satanás.

Extracto de ‘La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios obra de un modo amable, delicado, amoroso y afectuoso, de una manera extraordinariamente medida y adecuada. Sus formas no te causan intensas reacciones emocionales como: “Dios debe dejarme hacer esto” o “Dios debe dejarme hacer aquello”. Dios nunca te da esa clase de intensidad mental o emocional que vuelve las cosas insoportables. ¿No es así? Incluso cuando aceptas las palabras de juicio y castigo de Dios, ¿cómo te sientes entonces? Cuando sientes la autoridad y el poder de Dios, ¿cómo te sientes? ¿Sientes que Dios es divino e inviolable? (Sí). ¿Sientes la distancia entre Dios y tú en esos momentos? ¿Sientes el temor de Dios? No, en su lugar, sientes temerosa reverencia hacia Dios. ¿Acaso no sienten las personas todas estas cosas debido a la obra de Dios? […]

[…] Dios obra en el hombre y le valora tanto con Su actitud como en Su corazón. Por el contrario, ¿aprecia Satanás al hombre? No lo aprecia. Al contrario, dedica mucho tiempo a pensar en dañar al hombre. ¿No es cierto? Cuando está pensando en cómo hacerle daño al hombre, ¿lo hace en un estado mental apremiante? (Sí). Entonces, respecto a la obra de Satanás en el hombre, aquí tengo dos frases que pueden describir con amplitud su maliciosa y malvada naturaleza, que pueden permitiros conocer de verdad su odiosidad: en el encaramiento de Satanás al hombre, siempre quiere ocupar y poseer con fuerza a todos y cada uno de los hombres, hasta el punto en el que pueda obtener un control total del hombre y dañarlo gravemente, para poder conseguir su objetivo y satisfacer su salvaje ambición. ¿Qué significa “ocupar con fuerza”? ¿Es algo que sucede con tu consentimiento o sin él? ¿Ocurre con tu conocimiento o sin él? ¡La respuesta es que pasa sin que tú lo sepas en absoluto! Sucede en situaciones en las que no te das cuenta, posiblemente sin que Satanás te diga o te haga nada, sin premisas ni contexto; ahí está Satanás a tu alrededor, rodeándote. Busca aprovechar cualquier oportunidad y, después, te ocupa y posee violentamente, logrando su objetivo de obtener un control total sobre ti e infligirte daño. Esta es una intención y conducta más que típica en Satanás durante su lucha para apartar a la humanidad de Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay momentos en los que Él debe comer y debe descansar, ya no digamos los seres humanos. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, están exentos de emoción, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra de los espíritus malignos es sobrenatural, ¡ningún humano podría conseguir tales cosas! Aquellos a los que les falta discernimiento se sienten envidiosos cuando ven a tales personas: dicen que tienen tanto vigor en su creencia en Dios, poseen una gran fe y ¡nunca muestran el menor signo de debilidad! De hecho, todas estas son manifestaciones de la obra de un espíritu maligno. Se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; esta es la condición normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

La obra principal del Espíritu Santo es esclarecimiento e iluminación, permitiendo que uno entienda las palabras de Dios y entre en las palabras de Dios; es decir, es para guiar a las personas a entender la verdad y entrar en la verdad, alumbrando e iluminando a las personas en medio de todo tipo de pruebas, permitiéndoles entender la voluntad de Dios. Por supuesto, por medio de varias personas, cosas y objetos el Espíritu Santo también expone a las personas, las poda, las disciplina y las castiga, todo con el objetivo de llevarlas a la salvación. El Espíritu Santo gobierna sobre todo, arreglando todo tipo de situaciones para cambiar a las personas, perfeccionándolas. En la obra de la salvación de Dios, aunque la obra del Espíritu Santo es multifacética, sin excepción se refiere de alguna manera a la salvación. Aunque la obra del Espíritu Santo está escondida y para nada parece sobrenatural en la superficie, los que tienen experiencia entienden claramente en sus corazones. Por el contrario, la obra de los espíritus malignos es fantásticamente sobrenatural, es visible, se puede sentir y es muy anormal. De los hechos de los espíritus malignos se puede ver que los espíritus malignos aman, en particular, revelarse, son increíblemente malos sin el menor rastro de verdad. No importa cuántos años los espíritus malignos obren en una persona, su carácter corrupto no cambia en lo más mínimo. Más bien cada vez se vuelve menos normal, perdiendo incluso la razón humana normal. Este es el resultado de la obra de los espíritus malignos. Así es como Satanás y los espíritus malignos de todo tipo corrompen a las personas, entrampan a las personas y las engañan. Al final, las personas se vuelven demonios y aquellas que han sido engañadas por los espíritus malignos son abandonadas y devoradas por Satanás. Toda la obra del Espíritu Santo se trata de la salvación de la humanidad y cuanto más obra del Espíritu Santo tiene una persona, más es capaz de entender la verdad; su humanidad se vuelve cada vez más normal y cada vez se vuelve más humana. Al final ganará la salvación de Dios, volviéndose una persona en posesión de la verdad y de la humanidad. Las principales diferencias entre la obra del Espíritu Santo y la de los espíritus malignos son: los espíritus malignos sólo pueden corromper a las personas, entrampar a las personas y, en última instancia, convertirlas en demonios; la obra del Espíritu Santo purifica al corrupto en la salvación, dándole la verdad y la humanidad. La obra del Espíritu Santo puede hacer personas genuinamente santas de aquellas corrompidas por Satanás y contadas entre los diablos, y uno podría simplemente decir que toma a aquellos que han sido corrompidos en demonios por Satanás y los vuelve a convertir en personas. Esta es la diferencia entre la obra del Espíritu Santo y la de los espíritus malignos.

Extracto de La comunicación desde lo alto

Las claras diferencias entre las diversas obras de los malos espíritus y la obra del Espíritu Santo se manifiestan específicamente en los siguientes aspectos. El Espíritu Santo escoge a personas honestas que buscan la verdad, que tienen conciencia. Esta es la clase de personas en las que Él obra. Los malos espíritus escogen personas que son astutas y absurdas, que no tienen amor por la verdad y que no tienen conciencia ni sentido. Esas son las personas en las que los malos espíritus obran. Cuando comparamos a los que son escogidos para la obra del Espíritu Santo con los que son escogidos para la obra de los malos espíritus, podemos ver que Dios es santo y justo, que los que Dios escoge buscan la verdad y tienen conciencia y sentido, que son comparativamente honestos y aman lo que es justo. Los que los malos espíritus escogen son astutos, son egoístas y despreciables, no tienen amor por la verdad, no tienen conciencia ni sentido, no buscan la verdad y no son la humanidad verdadera. Los malos espíritus sólo escogen cosas negativas, de lo que vemos que los malos espíritus aman la maldad y la oscuridad, que hacen lo que sea para evitar a los que buscan la verdad y son prontos para poseer a los que son astutos y retorcidos, que están enamorados de la injusticia y que son fácilmente hechizados. Aquellos en los que los malos espíritus escogen obrar no pueden ser salvados y Dios los elimina. ¿Cuándo y contra qué trasfondo obran los malos espíritus? Obran cuando las personas se han apartado de Dios y se han rebelado contra Él. La obra de los malos espíritus hechiza a las personas. Cuando las personas pecan, cuando están muy débiles, sobre todo cuando tienen un gran dolor en sus corazones, cuando se sienten turbadas y confusas, los espíritus malos aprovechan esta oportunidad para introducirse para hechizarlas y corromperlas, para sembrar discordia entre ellas y Dios. Cuando las personas claman a Dios, cuando sus corazones se vuelven a Dios, cuando necesitan a Dios, cuando se arrepienten ante Dios, o cuando buscan la verdad, entonces el Espíritu Santo comienza a obrar en ellas. Todo lo que el Espíritu Santo obra es con el fin de salvar al hombre, y Él busca oportunidades para salvar al hombre, mientras que los malos espíritus buscan oportunidades para corromper y engatusar a las personas. Dios es amor y los malos espíritus odian a las personas. Los malos espíritus son despreciables y malvados, son insidiosos y siniestros. Todo lo que los malos espíritus hacen es con el fin de devorar, corromper y hacer daño al hombre y todo lo que el Espíritu Santo hace es por el amor y la salvación del hombre. Los efectos de la obra del Espíritu Santo son para purificar a las personas, para salvarlas de su corrupción, para permitirles conocerse y conocer a Satanás, para poderse rebelar contra Satanás, para buscar la verdad y, por último, para vivir la semejanza del hombre. Los malos espíritus corrompen, contaminan y atan a las personas, las hunden cada vez más en el pecado y traen un dolor cada vez mayor a sus vidas, y por eso cuando los malos espíritus obran en las personas, están acabadas; finalmente, Satanás las devora, que es el resultado de la obra de los malos espíritus. El efecto de la obra del Espíritu Santo es finalmente salvar a las personas, hacer que vivan una vida real, que sean completamente libres y libertadas y que reciban las bendiciones de Dios. Los malos espíritus llevan al hombre a la oscuridad, lo llevan al abismo; el Espíritu Santo saca al hombre de la oscuridad a la luz y a la libertad. La obra del Espíritu Santo esclarece y guía a las personas, les da oportunidades, y cuando son débiles y tienen trasgresiones, Él les da consuelo. Él permite que las personas se conozcan, les permite buscar la verdad, no obliga a las personas a hacer cosas, sino que las deja escoger por ellas mismas su camino y, por último, las lleva a la luz. Los malos espíritus obligan a las personas a hacer cosas y se las ordenan. Todo lo que dicen es falso y hechizan a las personas, las engañan y las atan; los malos espíritus no les dan a las personas libertad, no les permiten escoger, las fuerzan en el camino a la ruina y, por último, las hunden más y más profundo en el pecado, llevándolas a la muerte.

Extracto de ‘Conocer la obra del Espíritu Santo es de suma importancia para la salvación del hombre’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida II”

La característica más evidente de la obra de los espíritus malignos es que es sobrenatural, que las palabras que dicen los espíritus malignos o las cosas que les piden a las personas que hagan son anormales, ilógicas e incluso traicionan los principios morales básicos de la humanidad normal y de las relaciones humanas, y que no tienen otra intención que engañar a las personas, perturbarlas y corromperlas. Cuando los espíritus malignos poseen a las personas, algunas sienten un enorme miedo, otras se vuelven anormales; otras caen en el aturdimiento y, otras más, se vuelven increíblemente ansiosas e incapaces de quedarse quietas. Sea como sea, cuando los espíritus malignos poseen a las personas, estas cambian, se convierten en algo que no es ni humano ni demoniaco y pierden su humanidad normal. Esta es prueba suficiente de que la esencia de los espíritus malignos es malvada y horrible, que es, precisamente, la esencia de Satanás. Los espíritus malignos hacen que las personas los aborrezcan y desprecien, y no tienen en absoluto ningún beneficio ni ayuda para las personas. Lo único que Satanás y todo tipo de espíritus malignos son capaces de hacer es corromper, dañar y devoran a las personas.

Las principales manifestaciones de aquellos que tienen la obra de los espíritus malignos (aquellos que están poseídos por demonios) son:

La primera es que los espíritus malignos les dicen con frecuencia a las personas que hagan esto y aquello o que le digan algo a alguien o dirigen a las personas para que emitan falsas profecías.

La segunda es que, cuando oran, las personas a menudo hablan en las así llamadas “lenguas”, que nadie entiende, ni siquiera quienes las hablan. Algunos de los hablantes incluso pueden “interpretar lenguas”.

La tercera es que, muchas veces, una persona recibe revelaciones con gran frecuencia y, en este momento, es dirigida de esta forma por espíritus malignos y, al siguiente momento, es dirigida de otra forma, en un estado de constante ansiedad.

La cuarta es que las personas que tienen la obra de los espíritus malignos desean urgentemente hacer esto o aquello, y son demasiado impacientes para esperar, no toman en consideración si las condiciones lo permiten, incluso salen corriendo a mitad de la noche y su conducta es particularmente anormal.

La quinta es que las personas que tienen la obra de los espíritus malignos son extremadamente arrogantes, carecen de razón y todo su discurso es condescendiente y proviene de una posición de mando. Desconciertan a las personas y, al igual que los demonios, fuerzan a las personas a hacer cosas.

La sexta es que las personas que tienen la obra de los espíritus malignos son incapaces de hablar acerca de la verdad y, mucho menos, prestar atención a la obra de Dios, y desafían a Dios y actúan de forma arbitraria, cometiendo todo tipo de atrocidades para destruir el orden normal de la iglesia.

La séptima es que una persona que tiene la obra de los espíritus malignos se hace pasar por alguien diferente sin razón alguna o afirma que fue enviada por alguien y que las personas deben escucharla. Nadie puede averiguar de dónde vino.

La octava es que las personas que tienen la obra de los espíritus malignos generalmente no tienen un razonamiento normal ni tampoco entienden ninguna verdad; no poseen ninguna capacidad de recibir y tampoco son esclarecidas por el Espíritu Santo, y lo que las personas ven es que, al recibir cosas, estas personas son excepcionalmente absurdas y no están en lo correcto en lo más mínimo.

La novena es que las personas que tienen la obra de los espíritus malignos prestan particular atención a sermonear a otras personas durante el trabajo, siempre se comportan salvajemente y siempre provocan perturbaciones y disturbios; todo lo que hacen y dicen ataca, ata y corrompe a otras personas e incluso llegan al extremo de destruir la determinación de las personas y hacer que se vuelvan negativas de modo que no puedan volver a levantarse. Pura y llanamente, son demonios que dañan a otras personas, que juegan con ellas y las devoran, y que se sienten felices por dentro cuando se salen con la suya. Este es el principal objetivo de la obra de los espíritus malignos.

La décima es que las personas que tienen la obra de los espíritus malignos viven una vida completamente anormal. Sus ojos despiden un brillo criminal y las palabras que dicen son extremadamente repugnantes, como si un demonio hubiera descendido al mundo. No existe orden en la vida de este tipo de personas; son muy inestables y son tan impredecibles como un animal salvaje que no ha sido adiestrado. Son extremadamente repulsivas y odiosas para con los demás. Así es precisamente como se ve una persona a quien los demonios han atado.

Las diez características que se mencionan arriba son las principales expresiones de la obra de los espíritus malignos. Cualquier persona que manifieste una de estas expresiones ciertamente tendrá la obra de los espíritus malignos. Para ser precisos, todos los que manifiesten las expresiones de la obra de los espíritus malignos arriba mencionadas, independientemente de cuál posea, son personas que tienen la obra de los espíritus malignos. Una persona que tiene la obra de los espíritus malignos a menudo odia y se mantiene alejada de las personas en quienes está obrando el Espíritu Santo y que pueden hablar acerca de la verdad. A menudo, cuanto mejor es una persona, más quiere atacarla y condenarla. Cuanto más tonta es una persona, más trata de adularla y elogiarla, y, especialmente, desea entrar en contacto con ella. Cuando los espíritus malignos obran, siempre confunden la verdad con la falsedad, y dicen que lo positivo es lo negativo y que lo negativo es lo positivo. Así es precisamente como actúan los espíritus malignos.

Extracto de ‘12 Problemas que todas las iglesias necesitan resolver urgentemente’ en “Anales selectos de los arreglos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

Cualquier espíritu cuya obra sea visiblemente sobrenatural es un espíritu malo, y la obra y las declaraciones de cualquier espíritu que lleve a cabo una obra sobrenatural en las personas es la obra de un espíritu malo; todos los medios por los cuales los malos espíritus obran son anormales y sobrenaturales, y principalmente se manifiestan de las siguientes seis maneras:

1. Control directo de la habla de las personas, lo que claramente muestra que el espíritu malo está hablando, no las personas mismas que están hablando normalmente;

2. La sensación de que el espíritu malo está instruyendo a las personas y ordenándoles que hagan esto y aquello;

3. Las personas que, cuando están en un cuarto, pueden decir que alguien está por entrar;

4. Personas que muchas veces escuchan voces que les hablan que los demás no pueden escuchar;

5. Personas que pueden ver y oír cosas que otros no pueden;

6. Personas que siempre están inquietas, hablando con ellas mismas y que no pueden tener una conversación normal o que no pueden interactuar con las personas.

Todos aquellos en los que un espíritu malo está obrando inevitablemente tienen estas seis manifestaciones. Son irracionales, están en ascuas, no pueden interactuar normalmente con las personas; es como si fueran intratables para razonar, y hay algo distante y místico acerca de ellas. Esas personas las ha poseído un espíritu malo o tienen un espíritu malo obrando en ellas, y toda la obra de los malos espíritus es manifiesta y sobrenatural. Esta es la obra que más fácilmente se distingue de los malos espíritus. Cuando un espíritu malo posee a alguien, juega con ellos para que se enreden completamente. Se vuelven irracionales, como zombis, lo que prueba que en esencia, los malos espíritus son espíritus malvados que corrompen y devoran a las personas. Las declaraciones de los malos espíritus son fáciles de distinguir: sus declaraciones epitomizan completamente su esencia malvada, son estáticos, turbios y apestosos, emanan el hedor de los muertos. Para las personas que son de buen calibre, las palabras de los malos espíritus se sienten huecas y no son interesantes, no edifican, sólo son mentiras y palabrería vacía, se sienten confusas y retorcidas, como un montón de tonterías. Esta es una de las tonterías de los malos espíritus que se distingue con mayor facilidad. Para hechizar a las personas, algunos de los malos espíritus de “más alto rango” pretenden ser Dios o Cristo cuando hablan, mientras que otros pretenden ser ángeles o personajes famosos. Cuando hablan, estos malos espíritus son expertos en imitar ciertas palabras o frases de Dios, o el tono de Dios, y las personas que no entienden la verdad fácilmente son engañadas por esos malos espíritus de “alto rango”. El pueblo escogido de Dios debe tener claro que, en esencia, los malos espíritus son malvados y desvergonzados y que si incluso son los malos espíritus de “alto rango”, se les ha despojado completamente de la verdad. Los malos espíritus, después de todo, son malos espíritus, la esencia de los malos espíritus es malvada y es de un tipo con Satanás.

Extracto de ‘Cómo discernir el discurso demoniaco y las falacias de los espíritus malignos, falsos Cristos y anticristos’ en “Anales selectos de los arreglos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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