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74. Niño, vuelve a casa

I

Solías ser tan sencillo e ingenuo;

solías estar lleno de ideales.

Una brillante sonrisa asomaba en tu rostro.

Un niño durmiendo profundo en los brazos de tu madre,

niño rodeándola por ambos lados.

Eras el orgullo y la alegría de tu madre, y ella era tu apoyo.

Ahora que la juventud se ha ido deslizando lentamente,

y su sonrisa brillante ya no se puede ver,

ni escuchar el hermoso sonido de su canto.

Oh mi bebé, ¿dónde estás?

¿No puedes oír a tu mamá llorando?

¡Ven a casa, mi bebé! ¡Ven a casa, mi bebé!

¿Quién puede salvar a mi bebé?

¿Quién puede traerlo a casa?

II

Él Está tan solo y tan indefenso;

ha perdido su inocencia original,

y arrojó sus ideales al borde del camino.

Se ve tan agotado, y su voz suena sombría;

ya no es el orgullo y la alegría de su madre,

y ella ya no es su apoyo.

Mi bebé, ¿quién fue el que robó tu corazón?

¡Oh! Mi bebé, ¿quién fue el que aplastó tus sueños?

¿Quién te arrancó de los brazos de tu mamá?

Oh mi bebé, ¿dónde estás?

¿No puedes oír a tu mamá llorando?

¡Ven a casa, mi bebé! ¡Ven a casa, mi bebé!

¿Quién puede salvar a mi bebé?

¿Quién puede traerlo a casa?

 

¡Ven a casa, mi niño! Tu mamá te está esperando.

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