3. ¿Cómo hay que buscar la verdad para alcanzar la transformación del carácter y la perfección?

Las palabras relevantes de Dios:

En la búsqueda de cambio en el carácter de vida de una persona, la senda de práctica es sencilla. Si, en tu experiencia práctica, eres capaz de seguir las palabras actuales del Espíritu Santo y experimentar la obra de Dios, entonces tu carácter puede cambiar. Si sigues todo lo que dice el Espíritu Santo y buscas lo que sea que el Espíritu Santo diga, entonces eres alguien que lo obedece, y tendrás un cambio de carácter. El carácter del hombre cambia con las palabras actuales del Espíritu Santo; si siempre te aferras a tus antiguas experiencias y reglas del pasado, tu carácter no puede cambiar. Si las palabras del Espíritu Santo de hoy le piden a la gente que entre a la vida de la humanidad normal, pero tú sigues obsesionado con las cosas externas y estás confundido en cuanto a la realidad y no lo tomas en serio, entonces eres alguien que no está siguiendo el ritmo de la obra del Espíritu Santo, alguien que no ha entrado a la senda de la guía del Espíritu Santo. Si tu carácter puede o no cambiar depende de si puedes mantener el ritmo o no de las palabras actuales del Espíritu Santo y de si tienes verdadero conocimiento. Esto es diferente a lo que entendíais antes. El cambio en tu carácter que entendiste antes era que tú, que juzgas rápidamente, has dejado de hablar sin pensar a través de la disciplina de Dios; pero ese es solo un aspecto del cambio. Justo ahora, el punto más crítico es seguir la guía del Espíritu Santo: seguir lo que sea que Dios diga y obedecer lo que sea que Él diga. Las personas no pueden cambiar su propio carácter; deben someterse al juicio y castigo, y al sufrimiento y refinamiento de las palabras de Dios, o ser tratadas, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Solo entonces pueden lograr la obediencia y lealtad a Dios y dejar de ser indiferentes hacia Él. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través de la revelación, el juicio, la disciplina y el trato de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmadas y compuestas. El punto más importante es que puedan someterse a las palabras actuales de Dios, obedecer Su obra, e incluso si esta no coincide con las nociones humanas, que puedan hacer a un lado estas nociones y someterse por su propia voluntad. En el pasado, el discurso sobre el cambio de carácter se refería principalmente a ser capaz de renunciar a uno mismo, permitir que la carne sufra, disciplinar el cuerpo y deshacerse de las preferencias carnales, que es un tipo de cambio de carácter. Hoy, todo el mundo sabe que la verdadera expresión de un cambio de carácter es obedecer las palabras actuales de Dios y conocer de verdad Su nueva obra. De esta manera, el conocimiento anterior de Dios por parte de las personas, influenciado por sus propias nociones, puede ser eliminado y pueden conseguir un verdadero entendimiento de Dios y obediencia a Él. Solo esta es una expresión genuina de un cambio de carácter.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son los que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si deseas purificarte de la corrupción y someterte a una transformación de tu carácter vital, debes tener amor por la verdad y la capacidad de aceptarla. ¿Qué significa aceptar la verdad? Aceptar la verdad significa que sean cuales sean el tipo de carácter corrupto que tengas o los venenos del gran dragón rojo presentes en tu naturaleza, lo reconoces cuando lo revelan las palabras de Dios y te sometes a estas palabras; las aceptas incondicionalmente, sin excusas ni vacilación, y llegas a conocerte a partir de lo que Él dice. Esto significa aceptar las palabras de Dios. Diga lo que diga, por mucho que Sus palabras se te claven en el corazón y sean cuales sean las palabras que emplee, puedes aceptarlas siempre que lo que Él diga sea la verdad y reconocerlas siempre que se ajusten a la realidad. Puedes someterte a las palabras de Dios sin importar la profundidad con la que las entiendas, y aceptas y te sometes a la luz revelada por el Espíritu Santo y compartida por tus hermanos y hermanas. Cuando una persona así ha buscado la verdad hasta cierto punto, puede recibirla y alcanzar la transformación de su carácter.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Al creer en Dios, si las personas desean la transformación de su carácter, entonces no se deben separar de la vida real. En la vida real, debes conocerte, renunciar a ti mismo, practicar la verdad, así como aprender los principios, el sentido común y las reglas de conducta propia en todas las cosas antes para poder lograr la transformación gradual. Si solo te enfocas en el conocimiento teórico y solo vives entre ceremonias religiosas sin profundizar en la realidad, sin entrar en la vida real, entonces nunca entrarás en la realidad, nunca conocerás a ti mismo, la verdad ni a Dios y siempre serás ciego e ignorante. La obra de Dios de salvar a la gente no consiste en permitirles tener vidas humanas normales tras un breve periodo de tiempo ni en transformar sus nociones y doctrinas erróneas. Más bien, Su propósito es cambiar el antiguo carácter de la gente, cambiar la totalidad de su antigua forma de vida y cambiar su pensamiento y actitud mental. Enfocarse solo en la vida de la iglesia no cambiará los viejos hábitos de vida de las personas ni cambiará las viejas maneras de las que han vivido por tanto tiempo. Pase lo que pase, las personas no se deben desprender de la vida real. Dios pide que las personas vivan una humanidad normal en la vida real, no sólo en la vida de la iglesia; que vivan la verdad en la vida real, no sólo en la vida de la iglesia; y que cumplan sus funciones en la vida real, no sólo en la vida de la iglesia. Para entrar en la realidad, uno debe enfocar todo hacia la vida real. Si, al creer en Dios, las personas no pueden llegar a conocerse a sí mismas mediante la entrada en la vida real, y si no pueden vivir la humanidad normal en la vida real, entonces se convertirán en fracasos. Todos los que desobedecen a Dios son personas que no pueden entrar en la vida real. Todos son personas que hablan de la humanidad, pero viven la naturaleza de los demonios. Todos son personas que hablan de la verdad, pero viven las doctrinas. Aquellos que no pueden vivir la verdad en la vida real son los que creen en Dios, pero Él los aborrece y los rechaza. Tienes que practicar tu entrada en la vida real, conocer tus propias deficiencias, desobediencia e ignorancia y conocer tu humanidad anormal y tus debilidades. De esa manera, tu conocimiento se integrará en tu condición y dificultades presentes. Sólo este tipo de conocimiento es real y puede permitirte comprender verdaderamente tu propia condición y lograr una transformación del carácter.

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Una transformación de carácter indica que has entendido y experimentado la verdad, y que esa verdad se ha convertido en tu vida. En el pasado, entendías la verdad relativa a este asunto, pero eras incapaz de ponerla en práctica; la verdad solo era para ti una doctrina que no permanece. Ahora, tu carácter se ha transformado, y no solo entiendes la verdad, sino que también practicas en conformidad con ella. Ahora eres capaz de librarte de las cosas a las que tenías cariño en el pasado, las cosas que estabas dispuesto a hacer, tus imaginaciones y tus nociones personales. Ahora eres capaz de abandonar las cosas a las que no eras capaz de renunciar en el pasado. Esto es una transformación del carácter y es el proceso de transformarlo. Puede sonar bastante simple, pero, en realidad, alguien que está en medio de este proceso debe sufrir muchas dificultades, vencer a su cuerpo y abandonar los aspectos de la carne que son parte de su naturaleza. Una persona así debe pasar por el trato y la poda, por el castigo y el juicio y las pruebas y el refinamiento. Solo después de experimentar todo esto puede una persona entender algo de su propia naturaleza. Aunque poseer algún entendimiento no significa ser capaz de cambiar inmediatamente, hay que soportar dificultades en el proceso. De igual manera, ¿puedes simplemente empezar a practicar la verdad inmediatamente después de obtener cierto entendimiento acerca de un asunto? No puedes empezar a practicarlo de inmediato. Mientras posees entendimiento, otros te podan y tratan contigo, y luego tu entorno te obliga y te fuerza a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Algunas veces, las personas no están dispuestas a pasar por esto y dicen: “¿Por qué no puedo hacerlo de esa manera? ¿Tengo que hacerlo de esta otra manera?”. Otros dicen: “Si crees en Dios, entonces deberías hacerlo de esta manera. Hacerlo de esta manera es acorde con la verdad”. Cuando las personas lleguen a un determinado punto en el que hayan pasado por algunas pruebas y hayan terminado comprendiendo la voluntad de Dios y algunas verdades, en ese momento estarán en cierto modo feliz y dispuestas a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Al inicio, las personas son reacias a practicar la verdad. Tomemos como ejemplo el cumplimiento de los deberes propios con lealtad: tienes cierto entendimiento acerca de cumplir tus deberes y ser leal a Dios, y también entiendes las verdades relacionadas, pero ¿cuándo podrás dedicarte por completo a Dios? ¿Cuándo podrás cumplir tus deberes tanto de palabra como de obra? Esto requerirá un proceso. Durante este proceso podrías padecer muchas dificultades. Tal vez algunas personas te traten y otras te critiquen. Todo el mundo tendrá sus ojos puestos en ti y será entonces cuando empieces a comprender que te equivocas, que, a decir verdad, eres tú quien lo ha hecho mal, que es inaceptable la ausencia de devoción en el cumplimiento de tu deber y que no has de ser descuidado ni superficial. El Espíritu Santo te esclarecerá desde dentro y te reprochará cuando cometas un error. Durante este proceso, comprenderás algunas cosas sobre ti mismo y sabrás que eres demasiado impuro, que albergas demasiados motivos personales y que tienes demasiados deseos inmoderados cuando cumples tus deberes. Una vez que hayas entendido la esencia de estas cosas, puedes ir delante de Dios en oración y arrepentirte verdaderamente; de esta manera podrán ser purificadas esas impurezas. Si frecuentemente buscas la verdad de esta manera para resolver tus propios problemas prácticos, poco a poco pondrás los pies en la senda correcta en tu fe. Cuanto más sea purificado el carácter corrupto de alguien, más se transformará su carácter de vida.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Mientras mayor sea el refinamiento que Dios lleve a cabo, más pueden los corazones de las personas amar a Dios. El tormento en sus corazones es beneficioso para sus vidas, son más capaces de estar en paz delante de Dios, su relación con Él es más cercana y están más capacitados para ver el amor supremo de Dios y Su suprema salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si queréis que Dios os perfeccione, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; solo si pasáis por este proceso, y dependéis de este paso, podréis ser capaces de satisfacer la voluntad de Dios y de que Dios os haga perfectos. El refinamiento es el mejor medio por el cual Dios hace perfectas a las personas; solo el refinamiento y las pruebas amargas pueden suscitar el verdadero amor por Dios en los corazones de las personas. Sin las dificultades, las personas carecen de verdadero amor por Dios; si no son probadas en su interior ni son realmente sometidas al refinamiento, entonces sus corazones siempre estarán fuera, a la deriva. Después de haber sido refinado hasta cierto punto, verás tu propia debilidad y tus dificultades, verás tus carencias, no podrás vencer los muchos problemas con los que te encuentres y verás lo grande que es tu desobediencia. Las personas solo pueden conocer realmente su verdadera condición durante las pruebas, estas las capacitan mejor para ser perfeccionadas.

Extracto de ‘Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor’ en “La Palabra manifestada en carne”

En resumen, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer el sendero de la búsqueda de la verdad, que es también el de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Sólo al transitar por el camino de Pedro una persona estará en la senda de ser perfeccionada por Dios. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe poner a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que dedicarse de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de la intención de Dios en Sus palabras e intentar comprender la voluntad de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús y sólo practicando de esta manera se logran los mejores resultados. La devoción sincera a las palabras de Dios implica, principalmente, buscar la verdad, buscar las intenciones de Dios en Sus palabras, centrarse en comprender la voluntad de Dios y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico; más bien, se concentró en comprender la verdad y captar la voluntad de Dios y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, así como la naturaleza corrupta del hombre y sus verdaderas deficiencias, cumpliendo, así, con todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre para que lo satisfaga. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo totalmente alineado con la voluntad de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas provenientes de Dios, Pedro se autoexaminó de un modo estricto contra cada palabra del juicio de Dios hacia el hombre, cada palabra de la revelación de Dios al hombre y cada palabra de Sus exigencias al hombre e intentó desentrañar el significado de esas palabras. Intentó reflexionar sinceramente en cada palabra que Jesús le dijo y memorizarla y tuvo muy buenos resultados. Mediante esta forma de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también comprendió la esencia, la naturaleza y los diversos tipos de defectos del hombre. Esto es lo que significa verdaderamente entenderse a uno mismo. A partir de las palabras de Dios, Pedro no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, a partir de las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias hacia la humanidad—, a partir de ellas llegó a conocer a Dios completamente. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No solo llegó a entenderse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocerlo. Además, se enfocó particularmente en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras. En los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para alinearse con Su voluntad, en esos aspectos Pedro hizo un gran esfuerzo y alcanzó la claridad completa; esto fue extremadamente beneficioso en relación con su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieron convertirse en su vida y pertenecieron a la verdad, Pedro fue capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y apreciarlas. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios. El servicio de Pedro estuvo en armonía con la voluntad de Dios, principalmente porque hizo esto.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Lo que Pedro buscó fue llegar a conocerse a sí mismo, y ver lo que se había revelado en él a través del refinamiento de las palabras de Dios y dentro de las diversas pruebas que Dios le suministró. Cuando de verdad llegó a entenderse a sí mismo, Pedro se dio cuenta de lo corruptos, lo inútiles y lo indignos de servir a Dios que son los humanos, y de que no merecen vivir delante de Él. Pedro se postró entonces ante Dios. Al final, pensó: “¡Conocer a Dios es lo más preciado! Sería una lástima que muriese sin conocerlo. Siento que conocer a Dios es lo más importante y lo más valioso que hay. Si el hombre no conoce a Dios, entonces no merece vivir y no tiene vida”. Para cuando la experiencia de Pedro había alcanzado este punto, él ya había llegado a ser bastante consciente de su propia naturaleza y obtenido un conocimiento relativamente bueno de ella. Aunque quizá no habría sido capaz de explicarlo a fondo como las personas de hoy se imaginan, Pedro había llegado a este estado. Por consiguiente, la senda de la búsqueda de la vida y de alcanzar la perfección por Dios implica obtener un entendimiento más profundo de la propia naturaleza a partir de las declaraciones de Dios, así como comprender los aspectos de la propia naturaleza y describirla en palabras. Entender a fondo la antigua vida de una persona –la vida de esa vieja naturaleza satánica– significa haber obtenido los resultados que Dios exige. Si tu conocimiento no ha llegado a este punto todavía, pero afirmas conocerte a ti mismo y haber ganado vida, ¿no es esto entonces una simple fanfarronada? No te conoces a ti mismo ni sabes lo que eres delante de Dios, si has cumplido de verdad con los estándares de un ser humano o cuántos elementos satánicos sigues teniendo en ti. Sigues sin tener claro a quién perteneces y ni siquiera tienes autoconocimiento; entonces, ¿cómo puedes tener razón frente a Dios? Cuando Pedro buscaba la vida, se centraba en conocerse a sí mismo y en transformar su carácter a lo largo de sus pruebas. Se esforzó por conocer a Dios y, al final, pensó: “Las personas deben buscar entender a Dios en vida; conocerlo es lo más crítico. Si no conozco a Dios, no podré descansar en paz cuando muera. Una vez que lo conozca, si Dios determina que yo muera, entonces sentiré que es lo más gratificante; no me quejaré en lo más mínimo y mi vida entera se habrá colmado”. Pedro no fue capaz de obtener este nivel de entendimiento ni alcanzar este punto inmediatamente después de empezar a creer en Dios; primero tuvo que pasar por multitud de grandes pruebas. Su experiencia tuvo que llegar a un cierto hito y tuvo que entenderse a sí mismo por completo antes de poder sentir el valor de conocer a Dios. Por tanto, la senda que Pedro tomó fue la de obtener la vida y ser perfeccionado; este era el aspecto en el que se centró su práctica específica principalmente.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si, en su creencia en Dios, el hombre no es serio acerca de los asuntos de la vida, no busca la entrada a la verdad, no busca los cambios en su carácter y mucho menos busca tener un conocimiento de la obra de Dios, entonces no puede ser perfeccionado. Si quieres ser perfeccionado, debes entender la obra de Dios. En particular, debes entender el significado de Su castigo y juicio, y por qué esta obra se lleva a cabo en el hombre. ¿Los puedes aceptar? Durante el castigo de este tipo, ¿puedes alcanzar las mismas experiencias y conocimiento que Pedro? Si buscas tener un conocimiento de Dios y de la obra del Espíritu Santo, y buscas cambios en tu carácter, entonces tienes la oportunidad de ser perfeccionado.

Para los que van a ser perfeccionados, es indispensable este paso de la obra de ser conquistados; solo cuando el hombre ha sido conquistado puede experimentar la obra de ser perfeccionado. No hay gran valor en solo desempeñar el papel de ser conquistado, ya que no te hará apto para que Dios te use. No tendrás los medios para cumplir tu rol de esparcir el evangelio, porque no buscas la vida y no buscas el cambio y la renovación de ti mismo, y por eso no tienes una experiencia real de vida. Durante esta obra paso a paso, hubo una vez que actuaste como hacedor de servicio y como un contraste, pero si últimamente no buscas ser Pedro, y tu búsqueda no es de acuerdo al camino por el cual Pedro fue perfeccionado, entonces, naturalmente, no experimentarás cambios en tu carácter. Si eres alguien que busca ser perfeccionado, entonces habrás dado testimonio y dirás: “En esta obra paso a paso de Dios, he aceptado Su obra del castigo y el juicio, y aunque he soportado gran sufrimiento, he llegado a conocer cómo Dios perfecciona al hombre, he obtenido la obra que Él hace, he adquirido el conocimiento de Su justicia y Su castigo me ha salvado. Su carácter justo ha venido sobre mí y me ha traído bendiciones y gracia; es Su juicio y castigo lo que me ha protegido y purificado. Si Dios no me hubiera castigado y juzgado, y si Sus palabras duras no hubieran venido sobre mí, no hubiera llegado a conocer a Dios ni tampoco hubiera sido salvado. Hoy veo que, como criatura, no solo uno disfruta de todas las cosas que el Creador hizo, sino que, lo más importante, todas las criaturas deben disfrutar el justo carácter de Dios y Su justo juicio, porque el carácter de Dios es digno de que el hombre lo disfrute. Como una criatura a la que Satanás ha corrompido, uno debe disfrutar el justo carácter de Dios. En Su justo carácter hay castigo y juicio y, lo que es más, hay mucho amor. Aunque hoy soy incapaz de obtener completamente el amor de Dios, he tenido la buena fortuna de verlo y en esto he sido bendecido”. Esta es la senda que caminan los que experimentan ser perfeccionados, y este es el conocimiento del que hablan. Tales personas son las mismas que Pedro; tienen las mismas experiencias que Pedro. Tales personas son también las que han ganado la vida, y las que poseen la verdad. Cuando experimentan hasta el final, durante el juicio de Dios, seguramente se liberarán por completo de la influencia de Satanás, y Dios las ganará.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

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