4. ¿Por qué es el conocimiento de Dios la única vía para temerlo y evitar el mal?

Las palabras relevantes de Dios:

Si no comprendes el carácter de Dios, entonces te será imposible realizar la labor que deberías hacer para Él. Si no conoces la esencia de Dios, entonces te será imposible tener reverencia y temor por Él; antes bien, solo habrá indiferencia y prevaricación despreocupadas, y lo que es más, blasfemia incorregible. Aunque comprender el carácter de Dios es sin duda importante, y conocer la esencia de Dios no puede tomarse a la ligera, nadie jamás ha examinado o indagado a fondo estas cuestiones. Es evidente que todos vosotros habéis descartado los decretos administrativos que Yo he decretado. Si vosotros no comprendéis el carácter de Dios, entonces será muy probable que ofendáis Su carácter. Ofender Su carácter equivale a provocar la ira de Dios mismo, en cuyo caso, el fruto final de tus acciones será la transgresión de los decretos administrativos. Ahora debes darte cuenta de que cuando conoces la esencia de Dios, también puedes entender Su carácter, y cuando entiendes Su carácter, también habrás comprendido Sus decretos administrativos. No hace falta decir que, mucho de lo que contienen los decretos administrativos alude al carácter de Dios, pero no todo Su carácter es expresado en dentro de ellos. En consecuencia, debéis ir un paso más allá en el desarrollo de vuestra comprensión del carácter de Dios.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Llegar a conocer la esencia de Dios no es un asunto trivial. Debes comprender Su carácter. De esta manera, poco a poco y sin saberlo, llegarás a conocer la esencia de Dios. Cuando hayas tenido acceso a este conocimiento, te encontrarás dando un paso más hacia un estado más elevado y hermoso. Al final, llegarás a sentirte avergonzado de tu alma horrible, y aún más, sentirás que no hay un solo lugar en el cual esconderte de tu vergüenza. En ese momento, cada vez habrá menos cosas en tu conducta que ofendan el carácter de Dios, tu corazón estará cada vez más cerca del de Dios, y un amor por Él crecerá poco a poco en tu corazón. Esto es señal de que la humanidad está entrando a un estado hermoso. Pero hasta ahora vosotros no habéis obtenido esto. Conforme os movéis afanosamente de un lado a otro buscando el bien de vuestro destino, ¿quién tiene algo de interés en intentar conocer la esencia de Dios? Si esto continúa, transgrediréis sin querer los decretos administrativos, ya que comprendéis demasiado de poco el carácter de Dios. Por lo tanto, ¿lo que hacéis ahora no está poniendo acaso una base para vuestras ofensas contra el carácter de Dios? Que Yo os pida que comprendáis el carácter de Dios no es incompatible con Mi obra. Pues si a menudo transgredís los decretos administrativos, entonces ¿quién de vosotros escapará del castigo? ¿Acaso Mi obra no habría sido entonces completamente en vano? Por consiguiente, sigo pidiendo que, además de escudriñar vuestra propia conducta, seáis cautelosos en los pasos que deis. Esta es la exigencia suprema que os hago, y espero que todos vosotros la consideréis con cuidado y la sopeséis con seriedad. Si llegare el día en que vuestras acciones provocaran en Mí una ira terrible, entonces os corresponderá únicamente a vosotros considerar las consecuencias y no habrá nadie más que soporte el castigo en vuestro lugar.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué significa conocer a Dios? Significa ser capaz de comprender Su alegría, rabia, tristeza y felicidad; esto es conocer a Dios. Aseguras que lo has visto, pero no entiendes la alegría, la rabia, la tristeza y la felicidad de Dios y no entiendes Su carácter. Tampoco entiendes Su justicia ni Su misericordia y tampoco sabes lo que le gusta o lo que detesta. Esto no es tener conocimiento de Dios. Por tanto, alguna gente puede seguir a Dios, pero no son necesariamente capaces de creer en Él de verdad; ahí está la diferencia. Si conoces a Dios, lo entiendes y puedes comprender parte de Su voluntad, entonces puedes creer verdaderamente en Él, someterte verdaderamente a Él, amarlo verdaderamente y adorarlo verdaderamente. Si no entiendes estas cosas, entonces sólo eres un seguidor que corre de un lado a otro y se deja llevar por la corriente. No puede decirse que eso sea sumisión o adoración verdaderas. ¿Cómo surge la verdadera adoración? Sin excepción, todo el que conoce auténticamente a Dios lo adora y venera cuando lo ve; se ven obligados a postrarse y adorarle. Actualmente, mientras Dios encarnado está obrando, cuanto más entendimiento tengan las personas de Su carácter y de lo que Él tiene y es, más atesorarán estas cosas y más lo venerarán. Generalmente, mientras menos entendimiento tenga la gente, más descuidados son y, por tanto, tratan a Dios como humano. Si las personas realmente conocieran a Dios y lo vieran, temblarían de miedo. “El que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias”, ¿por qué dijo esto Juan? Aunque en el fondo no tenía un entendimiento muy profundo, él sabía que Dios es asombroso. ¿Cuántas personas son capaces hoy en día de venerar a Dios? Si no conocen Su carácter, entonces ¿cómo pueden venerar a Dios? Las personas no conocen la esencia de Cristo ni el carácter de Dios, son todavía menos capaces de adorar verdaderamente a Dios. Si ven únicamente la apariencia externa común y normal de Cristo y sin embargo no conocen Su esencia, entonces es fácil que traten a Cristo como si fuera un mero hombre común. Pueden adoptar una actitud irreverente hacia Él y engañarle, oponerse a Él, desobedecerle y pronunciar un juicio sobre Él. Pueden ser santurrones y no tomarse en serio Sus palabras, pueden incluso hacer que surjan nociones, condenas y blasfemias contra Dios. Para resolver estos asuntos, uno debe conocer la esencia y la divinidad de Cristo. Este es el principal aspecto de conocer a Dios; es en lo que todos los que creen en el Dios práctico deben entrar y deben lograr.

Extracto de ‘Cómo conocer a Dios encarnado’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Las posesiones y el ser de Dios, Su esencia, Su carácter, todo ello ha sido dado a conocer en Sus palabras a la humanidad. Cuando el hombre experimente las palabras de Dios, en el proceso de ponerlas en práctica llegará a comprender el propósito subyacente a las palabras que Dios habla, a comprender la fuente y el trasfondo de Sus palabras, y a entender y apreciar el efecto deseado de dichas palabras. Para la humanidad, todas estas son cosas que el hombre debe experimentar, captar y lograr a fin de obtener la verdad y la vida, captar las intenciones de Dios, ser transformado en su carácter y ser capaz de obedecer la soberanía y las disposiciones de Dios. Cuando el hombre experimente, capte y logre estas cosas, obtendrá gradualmente un entendimiento de Dios y, en ese momento, también alcanzará diferentes grados de conocimiento sobre Él. Este entendimiento y este conocimiento no surgen de algo que el hombre haya imaginado o compuesto, sino, más bien, de lo que valora, experimenta, siente y confirma dentro de sí mismo. Solo después de valorar, experimentar, sentir y confirmar estas cosas adquiere contenido el conocimiento que el hombre tiene de Dios; solo el conocimiento que el hombre obtiene en este momento es exacto, práctico y preciso, y este proceso —de alcanzar un entendimiento y un conocimiento genuinos de Dios mediante la valoración, la experimentación, la sensación y la confirmación de Sus palabras— no es otro que la comunión verdadera entre el hombre y Dios. En medio de esta clase de comunión, el hombre llega a entender y comprender verdaderamente las intenciones de Dios, llega verdaderamente a comprender y conocer las posesiones y el ser de Dios, llega a comprender y conocer verdaderamente la esencia de Dios, llega a comprender y conocer gradualmente el carácter de Dios, llega a una certeza real y a una definición correcta de la realidad del dominio de Dios sobre toda la creación, y obtiene una orientación y un conocimiento esenciales de la identidad y la posición de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre cambia paso a paso sus ideas sobre Dios; ya no imagina que sale de la nada ni da rienda suelta a sus propias sospechas sobre Él, ni lo malinterpreta, lo condena, lo juzga o duda de Él. Por tanto, el hombre tendrá menos disputas con Dios, menos conflictos con Él, y habrá menos ocasiones en las que se rebelará contra Él. Por el contrario, la preocupación del hombre por Dios y su obediencia a Él se incrementarán, y su reverencia por Dios se volverá más real y más profunda. En medio de esta comunión, el hombre no solo obtendrá la provisión de la verdad y el bautismo de vida, sino que obtendrá, al mismo tiempo, el verdadero conocimiento de Dios. En medio de esta comunión, el hombre no solo será transformado en su carácter y recibirá la salvación, sino que al mismo tiempo conseguirá la reverencia y la adoración verdaderas de un ser creado hacia Dios.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

“Temer a Dios y apartarse del mal” y conocer a Dios son cosas que están indivisiblemente conectadas por miles de hilos, y la conexión entre ellas es evidente en sí misma. Si uno desea conseguir apartarse del mal, debe sentir primero un temor real de Dios; si uno desea lograr tener un temor real de Dios, debe tener primero un conocimiento real de Dios; si uno desea conseguir el conocimiento de Dios, debe experimentar primero las palabras de Dios, entrar en la realidad de Sus palabras, experimentar Su reprensión y Su disciplina, Su castigo y juicio; si uno desea experimentar las palabras de Dios, primero debe encontrarse cara a cara con las palabras de Dios, encontrarse cara a cara con Dios, y pedirle que proporcione oportunidades para experimentar Sus palabras en la forma de todas las clases de entornos que impliquen a personas, acontecimientos y objetos; si uno desea encontrarse cara a cara con Dios y con Sus palabras, debe poseer primero un corazón sencillo y sincero, la actitud a aceptar la verdad, la voluntad de soportar el sufrimiento, la determinación y la valentía de apartarse del mal, y la aspiración de convertirse en un ser creado genuino… De esta forma, si avanzas paso a paso te acercarás cada vez más a Dios, tu corazón será cada vez más puro y tu vida y el valor de estar vivo, junto con tu conocimiento de Dios, estarán cada vez más llenos de sentido y serán cada vez más radiantes. Hasta que, un día, sentirás que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca ha ocultado Su rostro de ti, que no está en absoluto lejos de ti, que ya no es Aquel al que anhelas constantemente en tus pensamientos, pero que no puedes alcanzar con tus sentimientos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu izquierda y a tu derecha, proveyendo tu vida y controlando tu destino. Él no se encuentra en el lejano horizonte ni se ha escondido en lo alto en las nubes. Está justo a tu lado, presidiendo sobre la totalidad de ti. Él es todo lo que tienes y lo único que tienes. Ese Dios te permite amarlo desde el corazón, aferrarte a Él, tenerlo cerca, admirarlo, temer perderlo y no estar dispuesto a renunciar más a Él ni a desobedecerle, evitarlo o alejarlo de ti. Lo único que quieres es preocuparte por Él, obedecerle, retribuirle todo lo que te da y someterte a Su dominio. Ya no te niegas a que Él te guíe, te provea, te cuide y te guarde; ya no rechazas lo que Él te dicta y ordena. Lo único que quieres es seguirle, caminar a Su lado, aceptarlo como tu única vida, como tu único Señor, como tu único Dios.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

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