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48. Los principios de abandonarse y maldecirse

1. En tu entendimiento de la verdad, debes conocer la esencia de tu propia naturaleza satánica. Sólo al conocerte verdaderamente puedes abandonarte y maldecirte.

2. Sólo al conocer realmente a Dios puedes odiar de verdad a Satanás. Es mejor maldecirte que quejarte ante Dios y debes mantenerte firme en el testimonio para satisfacer a Dios;

3. Al odiar realmente al gran dragón rojo, entonces te puedes odiar y maldecir y luego serás capaz de abandonar al gran dragón rojo y de entregar todo para llevar a cabo la voluntad de Dios;

4. Maldecir la carne es, de hecho, maldecir a Satanás. Si no practicas la verdad ni amas a Dios, entonces debes ser maldecido, y esta es la ley del Cielo y un principio de la tierra.

Las palabras relevantes de Dios:

Si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, será imposible resolver problemas y el carácter de su vida no cambiará en absoluto. Es necesario conocerse a uno mismo en profundidad, y esto significa conocer la propia naturaleza y saber qué elementos están incluidos en ella, de dónde surgen éstos y cómo se producen. Es más, ¿realmente eres capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma desagradable y tu naturaleza malvada? Si una persona es capaz de ver en realidad la verdad sobre sí misma, empezará a detestarse. Cuando te aborreces y después practicas la palabra de Dios, serás capaz de renunciar a la carne y tendrás la fuerza de llevar a cabo la verdad sin dificultad. ¿Por qué eran las personas capaces de seguir la carne en otros tiempos? Porque consideraban que eran bastante buenas. Se sentían justas y justificadas, sin defectos; de hecho, totalmente correctas. Por tanto, podían actuar con la suposición de que la justicia estaba de su parte. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, lo desagradable, despreciable y lastimosa que es, no se sentirá demasiado orgulloso de sí mismo, no será tan extremadamente arrogante ni estará tan contento de sí mismo como antes. Siente: “Tengo que ser serio y tener los pies sobre la tierra, y practicar algo de la palabra de Dios. De no ser así, no estaré a la altura de las exigencias del ser humano, y me avergonzará vivir en la presencia de Dios”. Se ve realmente miserable, insignificante. Esta vez le resulta fácil llevar a cabo la verdad y parece más un ser humano. Sólo cuando la persona se detesta de verdad a sí misma es capaz de renunciar a la carne. Si uno no se detesta, será incapaz de renunciar a la carne. Odiarse a uno mismo conlleva unas cuantas cosas: primero, conocer la naturaleza propia; segundo, verse necesitado y lastimoso, tan pequeño e insignificante y ver la propia alma lastimosa y sucia. Cuando uno ve plenamente lo que es de verdad y se logra este resultado, entonces se conoce realmente, y podemos decir que ha llegado a conocerse por completo. Sólo entonces puede de verdad odiarse a sí mismo, llegar tan lejos como para maldecirse, y sentir de verdad que ha sido corrompido demasiado profundamente por Satanás, de tal manera que ya no parece un ser humano. Entonces, un día, cuando aparece la amenaza de la muerte inminente, siente: “¡Oh! Es el justo castigo de Dios. Dios es realmente justo. ¡De verdad merezco morir!”. Llegados a este punto, no presentará quejas y menos aún culpará a Dios; sintiendo sencillamente que es demasiado lastimoso, demasiado sucio y corrupto, que debería ser barrido por Dios y que un alma así no es adecuada para vivir en la tierra. Por tanto, no se resistirá y mucho menos traicionará a Dios ni se quejará de Él.

de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Cuando tienes algún entendimiento de Dios, cuando puedes ver la corrupción del hombre y reconocer la arrogancia y el engreimiento, despreciable y desagradable, te sientes indignado, asqueado y angustiado. Serás capaz de hacer conscientemente algunas cosas para satisfacer a Dios y, al hacerlo, sentirás satisfacción. Podrás testificar de Dios de forma consciente y, al hacerlo, sentirás gozo. Te desenmascararás deliberadamente y dejarás al descubierto tu fealdad; al hacerlo, te sentirás bien por dentro y tu estado mental mejorará. Así pues, el primer paso para buscar un cambio en tu carácter es procurar entender la palabra de Dios y entrar en la verdad. Sólo puedes tener discernimiento cuando entiendes la verdad; sólo puedes entender por completo las cosas si tienes discernimiento; sólo puedes abandonar la carne si comprendes del todo las cosas y, paso a paso, caminarás por el camino correcto de la creencia en Dios.

de ‘Sólo puedes obtener cambios en tu carácter buscando la verdad’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Si en verdad amas a Dios en tu corazón, haz este juramento a Dios: “Dios, que estás en los cielos, en la tierra y en todas las cosas, te juro: que Tu Espíritu examine todo lo que hago, me proteja y me cuide en todo momento. Haz posible que todo lo que hago permanezca en Tu presencia. Si mi corazón dejara de amarte o te traicionara, dame Tu más severo castigo y maldición. ¡No me perdones ni en este ni en el próximo mundo!”. ¿Te atreverías a hacer tal juramento? Si no te atreves, esto demuestra que eres cobarde y que aún te amas a ti mismo. ¿Tenéis esta resolución?

de ‘Dios perfecciona a quienes siguen Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

Comunión del hombre:

Una persona que se conozca verdaderamente a sí misma puede aborrecerse a sí misma y maldecirse. En última instancia, puede abandonarse a sí misma. Si una persona se aborrece a sí misma hasta el punto en que se atreva a maldecirse, y se atreve a jurar ante Dios que se maldice a sí misma de forma que la reprensión y las maldiciones de Dios le sobrevengan, causando que no pueda tener una muerte natural, golpeada por un relámpago y partida en dos, este tipo de persona se aborrece verdaderamente. Actualmente, nadie ha logrado un conocimiento auténtico de su propia esencia. Nadie ha logrado el conocimiento de su propia naturaleza. Por tanto, no se aborrece a sí misma. Si no hay aborrecimiento, no puede maldecirse a sí misma y aborrece maldecirse. Sigue queriendo permitir que ese tozudo Satanás continúe viviendo y sigue queriendo que Dios bendiga a este Satanás para poder resistir aún más a Dios. El carácter de esta clase de persona sigue siendo el carácter de Satanás. Si ella puede ver que mientras vive no es otra cosa que Satanás, que sólo puede resistirse a Dios y ser rebelde contra Dios, es una clase de persona que debe recibir las maldiciones de Dios, y esta clase de persona no está calificada para vivir en la tierra, si el entendimiento ha alcanzado este punto, este entendimiento de sí misma ha logrado un resultado. Ha logrado completamente el resultado que Dios requiere. Por tanto, se dice que una persona que se conoce verdaderamente puede conocer su propia esencia corrupta y lo que es su propia naturaleza corrupta, puede lograr un aborrecimiento genuino de sí misma y puede jurar maldecirse a sí misma. Sólo esta es una persona que se conoce verdaderamente a sí misma.

de ‘Cómo lograr un verdadero conocimiento de uno mismo’ en “Sermones y comunicación sobre la entrada en la vida (I)”

Cuando ves que eres rebelde, puedes maldecirte a ti mismo. Esto puede incentivar tu fuerza de voluntad, animarte a practicar la verdad, a amar a Dios y a ir hacia la justicia. Que puedas maldecirte a ti mismo y a tu propia carne muestra que aborreces genuinamente a Satanás. Si sólo maldices a Satanás y no a tu propia rebeldía ni a tu propia carne corrupta, esto indica que tu odio a Satanás no es genuino. Tu propia carne misma también es Satanás, ¿por qué no ibas a maldecirla entonces? En ocasiones te maldices a ti mismo, lo cual muestra que aborreces genuinamente a Satanás. Aborreces genuinamente al gran dragón rojo y a su fuerza oscura y perversa. Este tipo de oración de maldecir a tu propia carne, es completamente conforme al corazón de Dios. Si tu rebeldía es demasiado grande, debes suplicar a Dios que te castigue y te ayude a entender Su carácter justo, de forma que tengas un corazón que reverencie a Dios. Sólo de esta forma podrás estar lejos del mal. De lo contrario, la carne humana, la cual es demasiado corrupta, es difícil de tratar. Dime, ¿es este un buen tipo de oración? Diríais que tiene mucha utilidad para que seamos plenamente salvados? Es buena sin duda alguna y su utilidad es inmensa.

de ‘Tres etapas relativas a la oración’ en “Sermones y comunicación sobre la entrada en la vida (II)”

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