3. El nombre de Dios puede cambiar, pero Su esencia nunca cambia

Las palabras relevantes de Dios:

Cada vez que Dios llegue a la tierra, cambiará Su nombre, Su género, Su imagen, y Su obra; Él no repite Su obra, y siempre es nuevo y nunca viejo. Cuando vino anteriormente, se le llamó Jesús; ¿se le podría seguir llamando Jesús cuando venga de nuevo esta vez? Cuando vino anteriormente, era un varón; ¿podría ser de nuevo un varón esta vez? Cuando vino durante la Era de la Gracia Su obra fue ser clavado en la cruz; ¿seguirá redimiendo a la humanidad del pecado cuando venga de nuevo esta vez? ¿Volverá a ser clavado en una cruz? ¿No sería eso una repetición de Su obra? ¿No sabías que Dios es siempre nuevo y nunca viejo? Están aquellos que dicen que Dios es inmutable. Eso es correcto, pero se refiere a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios. Los cambios en Su nombre y obra no demuestran que Su esencia se haya alterado; en otras palabras, Dios siempre será Dios, y esto nunca cambiará. Si dices que la obra de Dios siempre permanece igual, ¿sería entonces capaz de terminar Su plan de gestión de seis mil años? Sólo sabes que Dios es eternamente inmutable, ¿pero sabes que Él es siempre nuevo y nunca viejo? Si la obra de Dios nunca cambió, ¿podría haber traído a la humanidad hasta hoy? Si Dios es inmutable, ¿por qué ha hecho ya la obra de dos eras? Su obra siempre está progresando hacia adelante, es decir, Su carácter se manifiesta gradualmente al hombre y lo que se revela es Su carácter inherente. En el principio, el carácter de Dios se escondió del hombre. Él nunca reveló abiertamente Su carácter al hombre, y este simplemente no tenía conocimiento de Él. Por ello, usó Su obra para revelar poco a poco Su carácter al hombre, pero esto no significa que este cambie en cada era. No es el caso que el carácter de Dios esté cambiando constantemente, porque Su voluntad siempre lo esté haciendo, sino que al ser diferentes las eras de Su obra, Su carácter inherente se revela poco a poco al hombre en su totalidad, de forma que este pueda conocerle. Pero esto no demuestra en absoluto que Dios no tenga originalmente un carácter particular y que este haya ido cambiando de forma gradual con el paso de las eras; ese entendimiento es erróneo. Dios le revela al hombre Su carácter inherente y particular, lo que Él es, de acuerdo con el paso de las eras. La obra de una sola era no puede expresar todo el carácter de Dios. Por tanto, las palabras “Dios es siempre nuevo y nunca viejo” hacen referencia a Su obra, y las palabras “Dios es inmutable” tienen relación con lo que Dios inherentemente tiene y es. En cualquier caso, no puedes hacer depender la obra de seis mil años en un punto, o representarla con simples palabras muertas. Tal es la estupidez del hombre. Dios no es tan simple como el hombre imagina, y Su obra no puede detenerse en una era. Jehová, por ejemplo, no puede representar siempre el nombre de Dios; Él también puede hacer Su obra bajo el nombre de Jesús. Esto es una señal de que la obra de Dios siempre progresa hacia adelante.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos dicen que el nombre de Dios no cambia. ¿Por qué, entonces, pasó a ser Jesús el nombre de Jehová? Se profetizó la venida del Mesías, ¿por qué vino, entonces, un hombre con el nombre de Jesús? ¿Por qué cambió el nombre de Dios? ¿No se llevó a cabo esa obra hace mucho tiempo? ¿Acaso no puede realizar Dios una obra más nueva hoy? La obra de ayer puede alterarse y la obra de Jesús puede seguir a la de Jehová. ¿No puede, entonces, la obra de Jesús ser sucedida por otra obra? Si el nombre de Jehová puede cambiar al de Jesús, entonces, ¿no puede cambiarse también el nombre de Jesús? Nada de esto es extraño, es solo que las personas son así de simples. Dios siempre será Dios. Sin importar cómo cambie Su obra e independientemente de cómo pueda cambiar Su nombre, Su carácter y sabiduría nunca cambiarán. Si crees que solo se puede llamar a Dios por el nombre de Jesús, tu conocimiento es demasiado limitado. ¿Te atreves a afirmar que Jesús será para siempre el nombre de Dios, que a Dios eternamente y para siempre se le llamará por el nombre de Jesús y que esto nunca cambiará? ¿Te atreves a afirmar con certeza que es el nombre de Jesús el que concluyó la Era de la Ley y también concluirá la era final? ¿Quién puede decir que la gracia de Jesús puede llevar la era a su fin?

Extracto de ‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios es siempre Dios, y nunca se volverá Satanás; Satanás siempre es Satanás, y nunca se volverá Dios. La sabiduría, lo maravilloso, la justicia y la majestad de Dios nunca cambiarán. Su esencia y lo que Él tiene y es nunca cambiarán. Sin embargo, Su obra siempre está progresando hacia adelante y siempre va profundizando, porque Él siempre es nuevo y nunca viejo. En cada era Dios adopta un nuevo nombre, hace una obra nueva y permite a Sus criaturas ver Su nueva voluntad y Su nuevo carácter. Si las personas no ven la expresión del nuevo carácter de Dios en la nueva era, ¿acaso no lo clavarían eternamente en la cruz? Y al hacerlo, ¿no definirían a Dios?

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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