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Pregunta 32: Los fariseos con frecuencia exponían la Biblia a las personas en las sinagogas, pareciendo piadosos y compasivos y no parecían hacer nada obviamente ilegal. Así que ¿por qué los fariseos fueron maldecidos por el Señor Jesús? ¿Cómo se manifestó su hipocresía? ¿Por qué se dice que los pastores y ancianos religiosos caminan la misma senda que los fariseos hipócritas?

Respuesta:

La gente que cree en el Señor sabe que el Señor Jesús odiaba especialmente a los fariseos, que los maldijo y les dictó siete maldiciones. Esto es muy importante para que los creyentes en el Señor sepan distinguir a los fariseos hipócritas, y para que puedan liberarse de su esclavitud y su control y recibir la salvación de Dios. Sin embargo, es una pena que muchos creyentes sean incapaces de distinguir la esencia hipócrita de los fariseos. Ellos ni siquiera comprenden por qué el Señor Jesús los odiaba y los maldecía tanto. Hoy hablaremos un poco de estos problemas. Los fariseos solían interpretar la Biblia para otros en la sinagoga. Solían orar ante ellos y utilizaban las normas de la Biblia para condenar a las personas. En la superficie, parecían guardianes reverentes de la Biblia. Entonces, ¿por qué el Señor los odiaba y los maldecía tanto? En realidad, el principal motivo es que, a los fariseos sólo les preocupaba celebrar ceremonias religiosas y seguir las normas, y que sólo interpretaban las normas y doctrinas bíblicas y nunca hablaban sobre la voluntad de Dios, ni se centraban en practicar Sus palabras u obedecer Sus mandamientos. De hecho, hacían caso omiso de estos. Todo lo que hacían era totalmente opuesto a la voluntad y a las exigencias de Dios. Esa es la esencia hipócrita de los fariseos. Este es el principal motivo por el cual el Señor Jesús los odiaba y los maldecía. Justo lo que dijo el Señor Jesús cuando los puso en evidencia: “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? Porque Dios dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre,’ y: ‘Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera’. Pero vosotros decís: ‘Cualquiera que diga a su padre o a su madre: “Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado,” no necesitará más honrar a su padre o a su madre’. Y así invalidasteis la palabra de Dios por causa de vuestra tradición. ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: ‘Este pueblo con los labios me honra, pero su corazon esta muy lejos de mi’. ‘Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.’” (Mateo 15:3-9). ¡Amén! Ahora que el Señor Jesús ha dejado al descubierto a los fariseos, podemos ver claramente que, aunque solían interpretar la Biblia para otros en la sinagoga, ellos no temían ni engrandecían a Dios en absoluto. no seguían Sus mandamientos y los habían sustituido por las tradiciones de los hombres; se habían olvidado de los mandamientos de Dios. Ellos se oponían abiertamente a Él. ¿No es esta la prueba irrefutable de que los fariseos servían a Dios pero también se oponían a Él? ¿Cómo podrían haber evitado las maldiciones y el odio de Dios? Los mandamientos de Dios decían claramente: “No matarás”. “No darás falso testimonio contra tu prójimo”. Pero los fariseos despreciaban Sus mandamientos. Ellos, públicamente, daban falso testimonio y condenaban y mataban a los profetas y a los justos enviados por Dios; se oponían a Él directamente. Por tanto, el Señor Jesús los condenó y maldijo, diciéndoles: “¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio del infierno? Por tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribas: de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, para que recaiga sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra” (Mateo 23:33-35). Los fariseos se oponían a Dios de forma fanática y mataban a los profetas y a los justos enviados por Él. Trataban de destruir la obra de Dios y de impedir que se cumpliera Su voluntad. Enfurecieron gravemente al carácter de Dios. ¡¿Cómo no iba Él a maldecirlos?! ¿Acaso todos los actos de los fariseos no son hechos reales? ¿No vemos la hipocresía de la esencia y de la conducta de los fariseos?

Externamente, los fariseos parecían piadosos, pero su esencia era maliciosa y astuta; eran expertos en aparentar y en engañar a otros. Si el Señor Jesús no hubiera revelado todas sus maldades, como su traición y su abandono de los mandamientos de Dios, no podríamos ver la esencia de la hipocresía de los fariseos. Veamos nuevamente cómo el Señor Jesús dejó al descubierto y condenó a los fariseos. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!” (Mateo 23:23-24). “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad” (Mateo 23:27-28). Ante los demás, los fariseos aparentaban ser muy piadosos. Oraban a propósito en la sinagoga yen las esquinas de las calles. Cuando ayunaban, ponían adrede cara de tristeza. Escribían escrituras en las borlas de sus vestiduras. Cuando daban limosna, se aseguraban de que otras personas los vieran hacerlo. Se cercioraban de no olvidar el pago del diezmo de menta, comino y anís. Incluso seguían muchas normas tradicionales, como “No comas si no te has lavado las manos bien”, etc. Los fariseos se ocupaban de muchos pequeños detalles de forma exquisita. Sin embargo, no obedecían las exigencias de la Ley de Dios, como amar a Dios, amar al prójimo, ser justo, misericordioso y fiel. Ellos no obedecían los mandamientos de Dios en absoluto. Se limitaban a hablar de conocimientos bíblicos y teoría teológica, a celebrar ceremonias religiosas y a obedecer las normas. Esa era la cumbre de su hipocresía y el modo en que engañaban a otros. Su conducta nos muestra claramente que todo lo que hacían los fariseos formaba parte de sus intentos de engañar y limitar a los demás. Sólo pretendían imponerse para ser adorados. Su única preocupación era administrar y consolidar su posición y sustento. Ellos recorrían un camino de hipocresía y de oposición a Dios. Por ese motivo, su oposición a Dios hizo que Él los maldijera.

Los fariseos no amaron la verdad. Nunca se han centrado en practicar las palabras de Dios ni en seguir Sus mandamientos. Sólo se centraban en celebrar ceremonias religiosas y seguían un camino de oposición a Dios. Por eso, cuando el Señor Jesús vino a obrar y a predicar, Dios reveló plenamente su naturaleza satánica de hipocresía y hostilidad hacia Él. Los fariseos sabían perfectamente que las palabras del Señor Jesús tenían autoridad y poder. No sólo evitaron buscar la esencia y la fuente de las palabras y la obra del Señor Jesús, sino que lo atacaron y difamaron maliciosamente; afirmaron que el Señor Jesús expulsaba demonios a través del príncipe de los demonios; y determinaron que Su obra, llena del poder y la autoridad de Dios, era una locura. Cometieron el pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo y ofendieron gravemente al carácter de Dios. No sólo los propios fariseos blasfemaron contra el Señor Jesús y lo condenaron, sino que incitaron y engañaron a los creyentes para que se opusieran a Él y lo condenaran. Hicieron que los fieles perdieran la salvación del Señor y que se convirtieran en sus víctimas y en sus objetos fúnebres. Por tanto, cuando el Señor Jesús, los condenó y los maldijo, les habló así: “Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13). “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:15). Por tanto, vemos que los fariseos eran unos hipócritas que se oponían a Dios y blasfemaban contra Él, unos anticristos enemigos declarados de Dios. Eran un grupo malvado que devoraba las almas de los hombres y los tentaba para que fueran al infierno. Debido a su malvado comportamiento, el Señor Jesús pronunció contra ellos las “Siete maldiciones”. ¡Esto muestra plenamente la santidad de Dios y Su carácter justo, que no admite ofensa!

Ya hemos adquirido algo de discernimiento respecto a la esencia hipócrita de los fariseos. Ahora, estudiemos a los pastores y a los ancianos actuales. Ellos sólo interpretan los conocimientos bíblicos y la teoría teológica. Se limitan a celebrar ceremonias religiosas y a seguir las normas. Nunca practican las palabras de Dios ni cumplen Sus mandamientos. Son como los fariseos y siguen un camino de servicio, pero también de oposición a Dios. El Señor Jesús dijo: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu projimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39). Los que aman a Dios deben practicar Sus palabras y ser considerados con Su voluntad. Deben responsabilizarse de las vidas de sus hermanos y hermanas. Los pastores y ancianos afrontan ahora la desolación de las iglesias y la pérdida de la fe y del amor de los creyentes. No buscan el agua de vida para los creyentes. Cuando Dios Todopoderoso viene a expresar la verdad y a proveer vida a las personas, no la investigan ni la aceptan. Siguen oponiéndose a ella y la condenan, e impiden que los creyentes busquen el camino verdadero. Ellos no permiten que los creyentes contacten con gente de la Iglesia de Dios Todopoderoso ni que lean Sus palabras. Y lo que es peor, maldicen o atacan a los hermanos y hermanas que difunden el evangelio de Su reino. Pueden incluso llamar a la policía para que los detenga. ¿Acaso no hacen el mal y se oponen a Dios en todo lo que hacen? ¿En qué se diferencian sus actos del modo en que los fariseos se opusieron y condenaron al Señor Jesús? Para proteger su posición y sustento, los pastores y ancianos impiden que los creyentes acepten la salvación de Dios en los últimos días. ¿No nos están arrastrando al infierno? ¿No son ellos los malos siervos de los que habló el Señor Jesús? ¿No son los fariseos modernos?

Indudablemente, los pastores y ancianos no son verdaderos creyentes ni siervos de Dios. Constantemente traicionan las palabras del Señor, abandonan Sus mandamientos y lo consideran un enemigo. El Señor Jesús dijo que sólo quienes hagan la voluntad del Padre Celestial serán admitidos en Su reino. Sin embargo, los pastores y ancianos dicen que, puesto que la gente se justifica por la fe y se salva por la gracia, ellos entrarán en el reino celestial. ¿Acaso ellos no traicionan las palabras del Señor y lo contradicen directamente? El Señor Jesús exigió “Antes bien, sea vuestro hablar: ‘Sí, sí’ o ‘No, no’” (Mateo 5:37). Sin embargo, los pastores y ancianos difunden mentiras, condenan a Dios Todopoderoso y blasfeman contra Él. Dan falso testimonio y difaman a la Iglesia de Dios Todopoderoso. El Señor Jesús dijo claramente: “el que recibe al que yo envíe, me recibe a mí” (Juan 13:20). Los pastores y ancianos no permiten que los creyentes acojan a los hermanos y hermanas que difunden el evangelio del reino. Aquel que los acoge es expulsado de la iglesia. El Señor Jesús pide a las personas que sean vírgenes prudentes, que al escuchar la voz del novio salgan a recibirlo. Sin embargo, cuando los pastores y ancianos oyen que alguien da testimonio del regreso del Señor Jesús, lo juzgan y condenan sin profundizar en ello jamás. La verdad es que no sé qué frase de las palabras del Señor ponen en práctica los pastores y ancianos. Si los pastores y ancianos creyeran realmente en Dios, si le temieran, aunque fuera un poco, no difundirían estas mentiras ni condenarían y se opondrían a Dios Todopoderoso de forma fanática. Esta es la verdad. Los pastores y ancianos son los fariseos modernos. ¡Esto es totalmente cierto!

de ‘Respuestas a preguntas del guión cinematográfico

En aquel tiempo, los fariseos judíos solían explicar las Escrituras y orar por los creyentes en las sinagogas. Ellos parecían bastante devotos, ¿verdad? Entonces, ¿por qué el Señor Jesús los dejó en evidencia y los maldijo diciéndoles “¡Ay de vosotros, […] fariseos, hipócritas!”? ¿Acaso el Señor Jesús los agravió? ¿No creemos que la palabra del Señor Jesús es la verdad? ¿Todavía sospechamos que el Señor Jesús actuó mal? No se puede discernir si los pastores y ancianos son o no unos fariseos hipócritas y unos anticristos con tan sólo observar desde fuera cómo tratan a la gente. Lo principal es observar de qué modo tratan al Señor y la verdad. Desde fuera, pueden ser afectuosos con los creyentes, pero ¿aman al Señor? Si son bastante afectuosos con la gente, pero rebosan aburrimiento y odio hacia el Señor y la verdad, juzgan y condenan a Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, ¿no son unos fariseos hipócritas? ¿No son unos anticristos? De cara al exterior parece que predican y trabajan mucho, pero lo hacen para ser coronados y premiados; ¿significa esto, entonces, que obedecen y son leales al Señor? Para discernir si una persona es hipócrita, ante todo debemos mirar el interior de su corazón y ver sus intenciones. Eso es lo más importante para discernir. Dios examina el corazón de las personas. Por tanto, para comprobar si alguien ama y obedece verdaderamente al Señor, lo principal es observar si practica Su palabra y se atiene a ella, si respeta Sus mandamientos y, fijarse, además, en si enaltece al Señor Jesús, si da testimonio de Él y si obedece la voluntad de Dios. Vemos que los fariseos normalmente explicaban las Escrituras a la gente en las sinagogas, se aferraban a las normas de la Biblia para todo y, asimismo, eran afectuosos con los creyentes. No obstante, en realidad, las cosas que hacían no eran para poner en práctica la palabra de Dios ni para respetar Sus mandamientos, sino para que la gente las viera. Tal como dijo el Señor Jesús cuando los dejó al descubierto: “Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos” (Mateo 23:5). Incluso se colocaban adrede en las sinagogas y las esquinas de las calles para hacer largas oraciones. Durante el ayuno ponían intencionadamente cara de estar muy tristes para que la gente notara que ayunaban. Hasta hacían a propósito buenas obras por la calle para que toda la gente las viera. Incluso seguían aferrándose a tradiciones y rituales religiosos de la Antigüedad, tales como “no comer sin haberse lavado bien las manos”. Para engañar a la gente y que esta los apoyara e idolatrara, los fariseos no hacían más que exagerar cosas sin importancia para fingir y solamente orientaban a la gente para que participara en adoraciones, cánticos y alabanzas religiosos o para que conservara algunas tradiciones ancestrales, pero no para que practicara la palabra de Dios, respetara Sus mandamientos y entrara en la realidad de la verdad. Tampoco la guiaban hacia la práctica de la verdad ni hacia la obediencia y la adoración a Dios. ¡Simplemente utilizaban algunos actos externos para confundir y engañar a los creyentes! Cuando el Señor Jesús vino a predicar y realizar Su obra, con tal de proteger su estatus y sustento, lo que hicieron estos fariseos aparentemente devotos fue abandonar públicamente los mandamientos y leyes de Dios con el pretexto de “defender la Biblia”. Se inventaron rumores, dieron falso testimonio y condenaron e incriminaron violentamente al Señor Jesús, a la vez que hacían todo cuanto podían por impedir que los creyentes lo siguieran. ¡Al final llegaron a confabularse con los que ostentaban el poder para crucificar al Señor Jesús! En consecuencia, quedó totalmente al descubierto su esencia hipócrita y de odio a la verdad. Con ello se reveló completamente su esencia de anticristos. Esto demuestra que la esencia de los fariseos era hipócrita, traicionera, mentirosa y maligna. ¡Todos eran unos falsos pastores que abandonaron el camino de Dios, engañaban a la gente y la tenían atrapada! Engañaban y mantenían aprisionados a los creyentes, controlaban el mundo religioso para oponerse a Dios, renegaban de Cristo encarnado, lo condenaban y lo odiaban ferozmente. ¡Esto basta para demostrar que ellos eran los anticristos que querían erigir su propio reino independiente!

Bueno, ya vemos con claridad las diversas expresiones de la hipocresía de los fariseos. Si los comparamos con los actuales pastores y ancianos religiosos, ¿no descubriríamos que, sencillamente, son como los fariseos, todos ellos gente que no practica la palabra del Señor, no sigue Sus mandamientos y que, encima, no enaltece al Señor ni da testimonio de Él? No son más que unas personas que creen en la Biblia, la idolatran y la enaltecen ciegamente. Simplemente conservan diversos rituales religiosos, tales como asistir a los servicios habituales, celebrar la vigilia matutina, partir el pan, comulgar , etc. Lo único que les importa es hablar a la gente acerca de ser humilde, paciente, devoto y afectuoso, pero no aman a Dios de corazón ni tampoco lo obedecen ni tienen un corazón mínimamente temeroso de Él. Su trabajo y su predicación se centran exclusivamente en sostener y explicar conocimientos bíblicos y teorías teológicas. Sin embargo, cuando se trata de practicar y experimentar la palabra del Señor; de respetar Sus mandamientos, de difundir Su palabra y dar testimonio de ella; de cómo hay que obedecer la voluntad del Padre celestial; de cómo amar, obedecer y adorar verdaderamente a Dios y de todas esas cosas diversas que el Señor Jesús le pide a la humanidad, ellos no buscan, no analizan ni averiguan los designios del Señor y, para colmo, no orientan a la gente para que practique o cumpla. Cuando van por todas partes predicando conocimientos bíblicos y teorías teológicas, lo que pretenden es presumir, erigirse por encima de los demás y que la gente los admire e idolatre. Por consiguiente, cuando Dios Todopoderoso ha venido a expresar verdades y realizar Su obra del juicio de los últimos días, estos pastores y ancianos, con tal de alcanzar el poder permanente dentro del mundo religioso y por su ambición de controlar a los creyentes y crear su propio reino independiente, han vulnerado de manera ostensible la palabra del Señor Jesús, mientras se inventan rumores, juzgan a Dios Todopoderoso, lo atacan y blasfeman contra Él, haciendo así todo lo posible por impedir que los creyentes busquen y estudien el camino verdadero. Por ejemplo, el Señor Jesús nos enseñó a ser vírgenes prudentes: cuando oigamos que alguien grita “¡Aquí está el novio!”, debemos salir a recibirlo; pero, por el contrario, cuando los pastores y ancianos se enteraron de la segunda venida del Señor Jesús, ¡hicieron todo lo posible por cerrar la iglesia e impedir que los creyentes buscaran y estudiaran el camino verdadero! El Señor Jesús dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Sin embargo, ellos han incitado a los creyentes a calumniar y pegar a los hermanos y hermanas que dan testimonio de la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. El Señor Jesús nos dijo que no mintiera, que no diera falso testimonio, pero los pastores y ancianos se han inventado toda clase de mentiras para calumniar a Dios Todopoderoso y han llegado a confabularse con el diabólico PCCh para oponerse a la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y condenarla, así como para difamar a la Iglesia de Dios Todopoderoso. Con esto vemos que lo que han dicho y hecho los pastores y ancianos religiosos vulnera totalmente las enseñanzas del Señor. Son, sencillamente, como los fariseos hipócritas. Todos ellos son personas que guían a la gente a ciegas, la engañan y se oponen a Dios.

Dejad que os lea un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Si tus motivos no son en aras de obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, van a estar en contra de Dios. Puedes ser de voz suave y apacible, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer correctas, puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus motivos y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Dios y es malo. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyos corazones albergan malas intenciones, son lobos con piel de cordero, ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo pondrá de manifiesto a cada una de ellas para que todos puedan ver que cada una de esas que son hipócritas, el Espíritu Santo seguramente las aborrecerá y las rechazará. No te preocupes: Dios ajustará cuentas y corregirá a cada una de ellas, una por una” (‘Deberías obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La palabra manifestada en carne”). Desde fuera, estos pastores y ancianos religiosos parecen humildes, pacientes y afectuosos, pero tienen el corazón lleno de deslealtad , mentira y malicia. Con el pretexto de “defender el camino verdadero y proteger al rebaño”, se oponen y condenan abiertamente a Dios Todopoderoso y se proponen controlar a los creyentes, a fin de lograr su objetivo de tener el poder permanente del mundo religioso e instaurar su propio reino independiente. Estos fariseos hipócritas, que odian la verdad y a Dios, son precisamente el conjunto de los tozudos anticristos que se oponen a Dios y quedan al descubierto con la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Así pues, todos aquellos que creen de verdad en Dios deben aprender a discernir su esencia hipócrita y su naturaleza satánica de anticristos. Que no os sigan engañando, confundiendo, aprisionando ni controlando. Debemos buscar e investigar el camino verdadero, aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días ¡y regresar ante el trono de Dios!

de ‘Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino

Anterior:Pregunta 31: En el Libro de Zacarías en la Biblia se profetiza: “Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente […]” El regreso del Señor con toda seguridad será en el monte de los Olivos en Judea y, sin embargo, vosotros dais testimonio de que el Señor Jesús ya ha regresado, apareciendo y obrando en China. China es una nación atea y es la nación más oscura y retrasada que desafía a Dios más severamente, así que ¿cómo puede ser que el regreso del Señor sea en China? Realmente no podemos comprender esto, así que por favor contestadnos esto.

Siguiente:Pregunta 33: En ese momento, cuando el Señor Jesús vino a llevar a cabo Su obra, los fariseos judíos enérgicamente lo desafiaron, lo condenaron y lo clavaron en la cruz. Cuando Dios Todopoderoso de los últimos días llega a realizar Su obra, los pastores y ancianos religiosos también lo desafían enérgicamente y lo condenan, clavando a Dios otra vez en una cruz. ¿Por qué los fariseos judíos y los pastores y ancianos religiosos odian tanto la verdad y se ponen en contra de Cristo de esta manera? ¿Cuál exactamente es su esencia inherente?

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