41. He encontrado un hogar verdadero

Por Yangyang, Estados Unidos

Mi padre falleció cuando yo tenía tres años. En ese entonces, mi madre recién había dado a luz a mi hermano menor, y mi abuela, por superstición, dijo que mi madre y mi hermano menor habían provocado la muerte de mi padre. Al no tener una alternativa mejor, mamá tuvo que llevar a mi hermano menor a vivir a casa de su padre, así que, desde que tengo memoria, viví con mis abuelos. Aunque ellos me trataban bien, me sentía sola y quería estar con mi mamá y con mi hermanito. Anhelaba el mismo tipo de amor maternal que recibían otros niños. En realidad, no estaba pidiendo demasiado; lo único que quería era una familia de verdad, y una madre que me amara muchísimo, que pudiera compartir sus sentimientos conmigo. Pero, aunque era tan poco lo que pedía, se convirtió en una esperanza exagerada, porque solo podía ver a mi madre los fines de semana. Cada vez que tenía problemas en la escuela, mamá tampoco estaba a mi lado, era como si yo fuera una brizna de hierba al costado del camino, en la que nadie tenía ningún interés. Con el paso del tiempo, me volví una persona que se humillaba mucho, me guardaba todo dentro del corazón y no podía tomar la iniciativa de interactuar con los demás. Cuando tenía 16 años, una gente de mi pueblo fue al extranjero a trabajar, y la idea me tentó. Pensé: “La situación en mi casa no es muy buena. Si fuera al extranjero, podría ganarme la vida e incluso dar parte de mis ingresos a mi familia. Así podría ayudar a mi familia a vivir un poco mejor”.

En agosto de 2000, vine a Estados Unidos para salir adelante sola. Aquí, me levantaba temprano en la mañana y trabajaba todo el día hasta muy tarde en la noche, sin nadie a mi lado con quien compartir mis pensamientos. Mantenía una apariencia ruda, pero por dentro, me sentía muy sola y desconsolada. Cada vez que me sentía así, extrañaba mucho a mi familia, y más anhelaba poder tener una familia feliz.

Cuando tenía 21 años, conocí a mi esposo mientras trabajaba en un restaurant. Era un buen muchacho y leal a sus padres, así que me causó una impresión favorable. Una vez, me lastimé el pie por no tener cuidado y, para mi sorpresa, renunció a su trabajo para cuidarme, lo que me conmovió mucho. De a poco, comencé a depender de él. En abril de 2008, nos casamos. Sentía que había encontrado a alguien a quien podía confiarle mi vida, y finalmente sentía que tenía una familia propia. Sentía gran alegría en el corazón, lo que había esperado tantos años, finalmente se había hecho realidad. Después de casarnos, la hermana de mi esposo y yo nos asociamos para abrir una empresa de materiales de construcción, pero, como yo era la única en mi familia que sabía inglés, yo era la que prácticamente hacía todo en la empresa. Cuidaba a toda mi familia, y también manejaba la empresa. Mediante muchos años de esfuerzo, no solo pude ayudar a mi esposo a pagar sus antiguas deudas, sino que también pude obtener unos ahorros para mi familia. Al principio creía que mis esfuerzos me harían merecedora del respeto de la familia de mi esposo, pero la realidad fue como una bofetada. Una vez que el negocio empezó a tener éxito, decidimos tener un hijo, pero no podía quedar embarazada. Entonces, tomé mucha medicación y vi a varios doctores, pero no encontré ningún tipo de esperanza. Mi esposo era el mayor en su familia, y sus padres y otros familiares estaban muy desilusionados porque no les habíamos dado un nieto. Ante este tipo de presión, la actitud de mi esposo hacia mí también cambio drásticamente. Y todos en la familia de mi esposo hicieron lo mismo y también cambiaron su actitud hacia mí. La hermana mayor de mi esposo a menudo decía cosas para excluirme, y hasta distorsionaba los hechos para decir cosas malas de mí delante de mi esposo. Me sentí agraviada, así que le dije a mi esposo cómo me sentía. No solamente no fue nada comprensivo conmigo, sino que a veces, también me gritaba, lo que me hacía sentir aún más dolida y agraviada. Más tarde, fuimos al hospital para otro chequeo, y finalmente nos enteramos de que en realidad era mi esposo el del problema. Sin embargo, ya no importaba, porque después de años de pelear, nuestra relación había comenzado a deteriorarse. A partir del inicio de 2012, mi esposo empezó a regresar a menudo a China, a ver médicos y hacer negocios, y solo volvía a casa una vez cada seis meses. Cada vez que volvía, era solo para buscar dinero y decirme que la empresa que gestionaba en China necesitaba financiamiento para cubrir sus costos, pero era totalmente indiferente hacia mí. Así, apenas estuvimos juntos en tres años, y nuestra relación se volvió aún más distante.

En setiembre de 2015, finalmente nos divorciamos. Lo que más me dolió fue que, cuando estábamos dividiendo nuestros bienes, mi esposo llegó al punto de autorizar a un abogado a hacerme firmar un contrato mediante el cual, si el tribunal no aprobaba nuestro divorcio, yo tendría que darle todos mis bienes en el plazo de una semana. Otro abogado me hizo considerarlo cuidadosamente. Firmar ese contrato sería muy perjudicial para mí. También me dijo que podía ayudarme a escribir un acuerdo para obtener una pensión alimenticia. Al ver la fría crueldad de mi esposo, me sentí muy desilusionada. Desde que me enamoré hasta que me casé, y por casi una década, le di todo a mi esposo y a esta familia, algo que no puede compararse con ninguna cantidad de dinero ni posesiones materiales. Pero ahora, como mi esposo no pudo dejarme embarazada, él y su familia me echaron toda la culpa a mí y se volvieron despiadados conmigo, sin considerar mis sentimientos en lo más mínimo. Lo que recibí a cambio de lo que di fue mucho dolor y disgustos. Me sentía agotada. No quería tener más nada que ver con esta familia. Solo quería irme de esa casa lo antes posible y alejarme de esa gente que me había lastimado tanto. Entonces, sin dudarlo un segundo, firmé.

Después de divorciarme, me sentí desamparada. No sabía en quién podía creer, y no sabía a quién acudir para compartir mis sentimientos. Cada vez que pensaba en mi matrimonio fallido, me sentía muy desanimada y afligida. Volví a analizar mi situación. Para tener un hijo, había tomado tanta medicación y hormonas que había aumentado la mitad de mi peso original. Tenía tanto miedo de que la gente me viera en apuros, en la situación tan difícil en la que estaba. Por fuera, fingía ser fuerte, pero en mi corazón me sentía sumamente débil. En verdad anhelaba que llegara el día en que pudiera vivir la vida, y mi espíritu fuera liberado. Fue a partir de este momento que empecé a tener deseos de creer en Dios.

Poco tiempo después, me encontré con Carmen en el centro comercial, un día que fui a comprar ropa. Me ayudó con gran entusiasmo, e intercambiamos números telefónicos. Después, vi un mensaje que publicó en WeChat, y me enteré de que era cristiana. Carmen a menudo compartía conmigo el amor de Dios por la humanidad, y mi corazón se conmovía. De a poco, fui descubriendo que yo, que siempre había sido tan cerrada, ahora estaba dispuesta a abrir mi corazón e interactuar con otra gente. A medida que Carmen y yo nos íbamos conociendo, todo el sufrimiento que había sentido en mi corazón todos estos años comenzó a brotar. Carmen realmente entendía mi sufrimiento y compartió conmigo una situación parecida que había vivido. Sentí que había encontrado a alguien que realmente se interesaba, y me alegró el corazón. Un día, Carmen me invitó a la casa de otra hermana, donde conocí al hermano Kevin y a otras hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Mientras estaba con ellos, sentía que eran muy distintos a la gente que había conocido antes. Siempre que estaba con otra gente, aunque fueran familiares o amigos, sentía que en realidad no me entendían cuando les abría mi corazón. Al contrario, me preocupaba que se burlaran de mis contratiempos, así que me volví reacia a compartir mis sentimientos. Sin embargo, cuando estaba con Carmen y los demás, me sentía muy cómoda, porque todos podían entender mi sufrimiento, y también compartían conmigo sus experiencias. Nunca hubiera imaginado cuán sinceramente pude abrir mi corazón y hablar con todos cuando los conocí y cómo todos compartimos nuestras experiencias. Sentí que esos hermanos y hermanas me trataban más como un familiar que mi propia familia, algo que nunca había podido disfrutar antes en mi vida en este mundo en las últimas décadas, y eso me conmovió profundamente.

Después, todos nos juntamos a ver el musical La historia de Xiaozhen de la Iglesia de Dios Todopoderoso, y mi corazón se conmovió. La historia de la película era tan real: Cuando era niña, la protagonista jugaba con sus amistades pura e inocentemente, pero una vez que crecieron y empezaron a tener intereses en conflicto, cada uno comenzó a cambiar en su corazón. Comenzaron a confabularse unos contra otros, volviéndose enemigos y peleando entre sí. Ya no podía hablarse de afecto o amistad. No pude evitar pensar en todos los años en que mi esposo y yo luchamos juntos. Sin embargo, como no podíamos tener hijos, nuestra relación se quebró, y al final, mi esposo realmente luchó por cada centavo cuando llegó el momento de dividir nuestros bienes. Me hizo pensar en lo terrible que es la gente; cada vez que están en juego sus propios intereses, se olvidan todos los sentimientos. Afortunadamente, la protagonista de la película finalmente encuentra a Dios y regresa a Su familia, donde Él se convierte en el único en quien ella puede confiar, y ya no está sola, ni se siente indecisa e indefensa. Me sentí tan conmovida después de ver eso que se me llenaron los ojos de lágrimas. Pensé: “Cuando Xiaozhen regresó a Dios, se quitó la máscara que había usado para sobrevivir; realmente vivió en la presencia de Dios, recibió Su salvación y pudo vivir una vida libre y liberada. Dios Todopoderoso seguramente me salvará también, para que pueda vivir tan feliz como Xiaozhen”. En la película, oí a Dios Todopoderoso decir: “La humanidad, que abandonó el suministro de vida del Todopoderoso, no sabe por qué existe y, sin embargo, teme a la muerte. Están sin la ayuda o apoyo, pero siguen renuentes a cerrar los ojos; y se arman de valor para alargar una existencia innoble en este mundo, sacos de carne sin tener ni idea de sus propias almas. Tú vives así, sin esperanza, como hacen otros, sin ningún objetivo. Sólo existe el Santo de la leyenda que vendrá a salvar a los que gimen por el sufrimiento y anhelan desesperadamente Su llegada. Hasta ahora, las personas que no tienen conciencia no pueden realizar esta creencia. No obstante, ellas siguen anhelando que así sea. El Todopoderoso tiene misericordia de estas personas que sufren profundamente. Al mismo tiempo, está harto de estas personas que no tienen conciencia, porque tiene que esperar demasiado para obtener la respuesta por parte de los humanos. Él desea buscar, buscar tu corazón y tu espíritu. Él quiere traerte alimento y agua y despertarte, de modo que ya no tengas sed ni hambre. Cuando estés cansado y cuando comiences a sentir la desolación de este mundo, no te quedes perplejo, no llores. Dios Todopoderoso, el Vigilante, acogerá tu llegada en cualquier momento. Está vigilando junto a ti, esperando que des marcha atrás. Está esperando el día en el que recuperes la memoria de repente: que te hagas consciente del hecho de que viniste de Dios, que, de algún modo y en algún lugar, te perdiste, cayendo inconsciente a un lado del camino y que luego, sin darte cuenta, tuviste un padre. Además, te diste cuenta de que el Todopoderoso ha estado vigilando en ese lugar, esperando todo el tiempo tu regreso” (‘El suspiro del Todopoderoso’ en “La Palabra manifestada en carne”). Al oír estas palabras, fue como si mi madre me estuviera llamando, y parecía que había regresado al lado de ella, donde sentí una calidez incomparable en el corazón. Al final resultó que Dios siempre había estado a mi lado, cuidando de mí, esperando mi regreso. Ya no estaba sola. Dios conocía mi difícil situación y mis necesidades. En mi momento de mayor necesidad, cuando mi espíritu más sufría, a través de estos hermanos y hermanas que me predicaban el evangelio, Él me trajo de regreso a la casa de Dios, donde recibí Su salvación y disfruté del amor que Él tiene por mí. En ese momento, me sentí como una niña perdida que finalmente había encontrado su hogar, que había encontrado a su familia, ¡y realmente me sentí muy feliz!

Después de eso, comencé a vivir la vida de iglesia, y al leer la palabra de Dios Todopoderoso, sentí que había encontrado algo en lo que realmente podía confiar, y que ahora tenía un propósito y dirección en mi vida. Sin embargo, como entendía tan poco de la verdad, cada vez que pensaba en mi matrimonio fallido, sentía dolor en el corazón. Odiaba la forma en que me había tratado la familia de mi esposo, y cada vez que pensaba en ello, me quedaba atrapada en el dolor. Entonces, oré a Dios sobre mis problemas, y me abrí con los hermanos y hermanas y hablé con ellos de mis problemas, buscando la verdad para resolverlos. Una vez, el hermano Kevin compartió conmigo el siguiente pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso: “El hombre caminó con Dios durante las épocas, sin embargo, el hombre no sabe que Dios gobierna el destino de todas las cosas y de los seres vivos ni sabe cómo Dios orquesta y dirige todas las cosas. Esto es algo que el hombre ha eludido desde los tiempos inmemoriales hasta el día presente. En cuanto a la razón del porqué, no es porque los hechos de Dios sean demasiado esquivos, o porque el plan de Dios todavía se tenga que ejecutar, sino porque el corazón y el espíritu del hombre están muy distantes de Dios. Por lo tanto, incluso si el hombre sigue a Dios, sin saberlo permanece al servicio de Satanás. Ninguno busca activamente las huellas o la aparición de Dios y nadie desea existir bajo el cuidado y la custodia de Dios. Más ellos están dispuestos a depender de la corrosión de Satanás y el maligno con el fin de adaptarse a este mundo y a las reglas de vida que sigue la malvada humanidad. A estas alturas el corazón y el espíritu del hombre se sacrifican a Satanás y se convierten en su sustento. Además, el corazón y el espíritu humanos se convierten en un lugar en el cual Satanás puede residir y en una zona de recreación apropiada para este. De esta manera, sin darse cuenta, el hombre pierde su comprensión de los principios de ser humano y del valor y el sentido de la existencia humana. Las leyes de Dios y el pacto entre Dios y el hombre gradualmente se desvanecen en el corazón del hombre y el hombre no busca más a Dios ni le pone atención. A medida que el tiempo pasa, el hombre ya no entiende por qué Dios creó al hombre ni tampoco entiende las palabras que salen de la boca de Dios ni se da cuenta de todo lo que proviene de Dios. El hombre comienza a resistir las leyes y decretos de Dios; el corazón y el espíritu del hombre se insensibilizan… Dios pierde al hombre de Su creación original y el hombre pierde la raíz de su principio. Este es el dolor de esta humanidad” (‘Dios es la fuente de la vida del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”). El hermano Kevin entonces enseñó sobre esto, y me dijo: “La razón por la que en nuestras vidas hay tanto dolor es porque aceptamos las ideas, opiniones y axiomas de vida de Satanás, y porque estamos dañados y corrompidos por él. De hecho, la humanidad ha sido corrompida por Satanás por miles de años. Desde hace ya mucho tiempo, estamos acostumbrados a todas las cosas que Satanás nos inculca. Confiamos en las leyes de supervivencia de Satanás para vivir, lo que no nos deja ver nada más que nuestro propio beneficio y nos vuelve egoístas, despreciables e inconscientes. La familia de tu exesposo pudo tratarte de la forma en que lo hizo porque ellos también estaban controlados por pensamientos feudales como “Continuar el linaje ancestral”, “Hay tres formas de ser un mal hijo y no tener hijos es la peor”, “Criar hijos para que te cuiden cuando seas anciano”, que les había inculcado Satanás. Y cuando tu esposo estaba dividiendo los bienes, no consideró para nada los años que habían estado juntos como marido y mujer, y esto también es porque él estaba afectado y controlado por reglas de supervivencia como ‘El dinero es lo primero’ y ‘Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda’ y se volvió egoísta e insensible. Debido a la corrupción de Satanás, la gente simplemente no puede llevarse bien, y no hay felicidad de la que hablar en nuestras vidas. Todo el sufrimiento que experimentamos es causado por las aflicciones de Satanás. Satanás también aflige a todas nuestras familias, toda la raza humana está bajo el campo de acción de Satanás, y no puede hacer nada para evitar ser perjudicada por Satanás. Por lo tanto, sin la guía de Dios, la gente que vive de acuerdo con las filosofías y los axiomas de Satanás vive vidas sin alegría y felicidad verdaderas. Lo que más necesitamos en nuestras vidas no es riquezas materiales o el amor de nuestras familias, sino la salvación de Dios. Lo que necesitamos es tener la provisión de la palabra de Dios. Solo Dios puede llevarnos a escapar de la corrupción y aflicción de Satanás, y restaurar nuestra conciencia y nuestra razón, lo que nos permite vivir como personas verdaderas y obtener libertad y liberación”. Después de escuchar la enseñanza del hermano Kevin, de repente me di cuenta de que no era la única que había vivido con dolor, sino que toda la raza humana fue engañada y corrompida por Satanás, y todos estamos luchando y sufriendo. La gente solo puede escapar de la aflicción de Satanás y vencer el sufrimiento yendo ante Dios y aceptando Su salvación. Es la única manera de obtener felicidad y libertad. Una vez que entendí esto, sentí que mi mente estaba muy clara, y me sentí muy liberada.

Una vez que entendí qué es lo que verdaderamente causa que el hombre viva con dolor, me di cuenta de que la aflicción de Satanás había causado el resentimiento que había con la familia de mi ex esposo, y hasta estuve dispuesta a intentar perdonarlos y dejar de guardarles rencor. Cuando comencé a poner en práctica la palabra de Dios, sentí mucha más alegría en el corazón. Un día de agosto de 2016, me encontré con mi exesposo en la calle. Nos saludamos y sentí claramente en mi interior que ya no le guardaba rencor, porque sabía que él había estado viviendo bajo la aflicción de Satanás, que había sido engañado y atormentado por Satanás. Si tuviera oportunidad, le compartiría el evangelio de Dios de los últimos días, para que él también pueda venir ante Dios y recibir la salvación del Creador. En ese momento, sentí que Dios es realmente tan adorable, y que Su palabra es la verdad. Mientras vayamos ante Dios y recibamos Su salvación, podremos librarnos de las ataduras de Satanás y obtener libertad y liberación, y vivir una vida de alegría y bendición.

Cada vez que miro el vídeo de canciones y danza La felicidad en la buena tierra de Canaán, me siento tan feliz, y creo que las palabras de este himno expresan exactamente cómo me siento: “Vuelvo a la casa de Dios, emocionada y feliz. He conocido al verdadero Dios, y le he entregado mi corazón. He pasado un Valle de Lágrimas, y he visto la belleza de Dios. Mi amor por Él crece día a día, y me alegra el corazón. Es tanta la belleza de Dios, mi corazón se aferra a Él. Nunca amaré lo suficiente a Dios, alabanzas por Él cantaré. En la bendita tierra de Canaán, todo es fresco, todo es vida. […] Canaán es la tierra de las palabras de Dios, nos llena de felicidad. La fragancia de los frutos llena aire. Los amarás si vienes unos días, amarás la tierra de Canaán, no querrás marcharte de aquí”. Cuando recuerdo la senda que he seguido, independientemente de lo que viví en el camino, Dios siempre estuvo a mi lado, cuidándome, y al final, me llevó de nuevo a Su familia. Ahora, todos los días disfruto el riego y la provisión de la palabra de Dios Todopoderoso. El dolor que sentía en mi interior se ha ido, encontré una dirección para mi vida y obtuve libertad y alegría verdaderas. Gracias a Dios por salvarme. Me esforzaré para buscar la verdad y cumplir con mi deber como ser creado lo mejor que pueda para retribuirle a Dios Su amor.

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