4. Qué significa haber recibido la vida y qué es no tener vida

Las palabras relevantes de Dios:

Cuando la gente entiende la verdad y vive con ella como su vida, ¿a qué vida se refiere esto? Se refiere a su capacidad de basar su modo de vida en las palabras de Dios; significa que tiene un conocimiento real de las palabras de Dios y auténtico entendimiento de la verdad. Cuando la gente tiene esta nueva vida en su interior, establece su manera de vivir sobre la base de la verdad-palabra de Dios, y vive en el ámbito de la verdad. La vida de las personas consiste en llegar a conocer y experimentar la verdad y, basándote en esto, en no sobrepasar ese ámbito; esta es la vida a la que se alude cuando se habla de recibir la vida-verdad. El que vivas con la verdad como tu vida no quiere decir que la vida de la verdad esté dentro de ti, ni tampoco que tú, si tienes la verdad por vida, te conviertas en la verdad y tu vida interior se vuelva la vida de la verdad; menos aún que tú seas la vida-verdad. A fin de cuentas, tu vida sigue siendo la vida de un ser humano. Simplemente se trata de que un ser humano puede vivir según las palabras de Dios, tener conocimiento de la verdad y entenderla en profundidad; no te pueden quitar este entendimiento. Tú experimentas y comprendes plenamente estas cosas con la impresión de que son muy buenas y valiosas, y llegas a aceptarlas como fundamento de vida; además, vives al amparo de ellas y nadie puede cambiar eso: esta es, entonces, tu vida. Es decir, tu vida solamente alberga estas cosas —entendimiento, experiencia y percepciones de la verdad— y, hagas lo que hagas, en ellas basarás tu manera de vivir y no irás más allá de este ámbito ni de estas fronteras; esta es justamente la clase de vida que tendrás. El objetivo final de la obra de Dios es que la gente tenga esta clase de vida.

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Retener las palabras de Dios y poder explicarlas sin temor no significa que poseas la realidad; las cosas no son tan simples como te las imaginas. Tener la realidad no se basa en lo que dices, sino en lo que vives. Solo cuando las palabras de Dios se convierten en tu vida y en tu expresión natural, se puede decir que tienes la realidad, y solo entonces puede contarse como haber recibido el verdadero conocimiento y la estatura real. Debes ser capaz también de soportar la prueba por largos períodos de tiempo y de vivir la semejanza que Dios requiere. No debe ser solo una pose, sino que debe fluir naturalmente de ti; solo entonces tendrás realmente realidad y solo entonces habrás ganado vida. Permíteme usar el ejemplo de la prueba de los hacedores de servicios con la que todo el mundo está familiarizado; cualquiera puede sugerir las teorías más elevadas con respecto a los hacedores de servicios y todos tienen un nivel decente de entendimiento con respecto a este asunto; hablan sobre ello y cada discurso supera al anterior, como si se tratara de una competición. Sin embargo, si una persona no ha experimentado una prueba importante, entonces es muy difícil que tenga un buen testimonio que ofrecer. En resumen, el vivir del hombre es todavía muy pobre, completamente contrario a su entendimiento. Por lo tanto, todavía tiene que convertirse en la estatura real del hombre, no es todavía la vida del hombre. Debido a que el entendimiento del hombre no ha sido introducido en la realidad, su estatura es como un castillo de arena, balanceándose y al borde del colapso. Las personas tienen muy poca realidad; es casi imposible encontrar algo de realidad en ellas. Hay muy poca realidad que fluye naturalmente del hombre y toda la realidad en su vivir ha sido forzada. Esta es la razón por la que digo que las personas no poseen ninguna realidad. Aunque las personas afirmen que su amor por Dios no cambia nunca, esto es solo lo que dicen antes de haberse enfrentado a ninguna prueba pruebas. Cuando se enfrentan repentinamente a alguna prueba un día, las cosas de las que hablan de nuevo volverán a ser incompatibles con la realidad y esto demostrará una vez más que las personas no poseen realidad. Se puede decir que cuando te encuentras con cosas que no encajan con tus concepciones y que te exigen hacerte a un lado, esas cosas son tus pruebas. Antes de que la voluntad de Dios se revele, todo el mundo se somete a una evaluación rigurosa y una inmensa prueba. ¿Puedes comprender este asunto? Cuando Dios quiere probar a las personas, siempre deja que ellas tomen sus decisiones antes de que la verdad real sea revelada. Esto quiere decir que, cuando Dios somete al hombre a pruebas, Él nunca te dirá la verdad; esta es la manera en la que las personas quedan expuestas. Esta es una manera en la que Dios lleva a cabo Su obra, para ver si conoces al Dios de hoy, así como para ver si posees algo de realidad.

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre experimenta la obra de Dios, se conoce a sí mismo, se despoja de su carácter corrupto y busca el crecimiento en la vida, todo por conocer a Dios. Si solo buscas conocerte a ti mismo y tratar con tu propio carácter corrupto, sin tener conocimiento de la obra que Dios hace en el hombre, de lo grande que es Su salvación ni de cómo experimentas la obra de Dios y das testimonio de Sus hechos, entonces tu experiencia es absurda. Si crees que uno alcanza la madurez en la vida solamente porque es capaz de poner la verdad en práctica y soportar, significa que sigues sin comprender el verdadero sentido de la vida ni el propósito de Dios al perfeccionar al hombre. Un día, cuando estés en las iglesias religiosas, entre miembros de la Iglesia del Arrepentimiento o la Iglesia de la Vida, encontrarás a muchos devotos cuyas oraciones contienen “visiones” y que se sienten tocados y tienen palabras que los guían en su búsqueda de vida. Y, lo que es más, en muchos asuntos son capaces de soportar y renunciar a sí mismos, y no ser guiados por la carne. En ese momento no serás capaz de ver la diferencia: creerás que todo lo que hacen es correcto, que es la expresión natural de la vida, y que es una pena que crean en el nombre equivocado. ¿No son necias tales creencias? ¿Por qué se dice que muchas personas no tienen vida? Porque no conocen a Dios, y por ello se dice que no tienen a Dios en su corazón y que no tienen vida. Si tu creencia en Dios ha alcanzado un punto en el que eres capaz de conocer a conciencia los hechos de Dios, Su realidad y cada fase de Su obra, entonces posees la verdad.

Extracto de ‘Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué manifestaciones exhiben aquellos que carecen de la vida-verdad? Sin la verdad estarán sujetos, como es natural, a las limitaciones y ataduras de su naturaleza satánica; revelarán, como es natural, un carácter arrogante y engreído, egoísta y ruin, imprudente y caprichoso, y susceptible de decidir y actuar por sí solo. Dichas personas mentirán y engañarán, serán falsas, traicioneras y proclives a sospechar de los demás, a atacarlos y a juzgarlos; siempre los evaluarán desde la óptica de sus prejuicios y motivaciones. Esas personas siempre se basarán en sus preferencias, tanto de palabra como de obra, y cuando afronten reveses o fracasos se volverán negativas. Unas veces serán sumamente arrogantes, y otras caerán en tal negatividad que prácticamente se enterrarán en ella. Esta gente se va a los extremos y nunca es normal. Cuando no enseña los colmillos, pone cara de cordero degollado. Este es el estado en que te encuentras actualmente: estás dispuesto a sufrir y a pagar un precio; tu decisión y determinación son absolutas, pero aún no posees la realidad-verdad. ¿Cómo se expresan aquellos que han hecho de la realidad-verdad su vida? Te daré algunas indicaciones importantes. Cuando la gente posee la realidad-verdad, por un lado ha comprendido algo de la verdad; por otro, ha empezado a mostrar ciertas transformaciones de carácter. Los cambios de carácter tienen una particularidad, que es ser capaz de someterse a lo que es correcto y se corresponde con la verdad. No importa quién te haga sugerencias, si son jóvenes o viejos, si te llevas bien y si la relación que tenéis es buena o mala, siempre y cuando digan algo que sea correcto y acorde con la verdad, y también es beneficioso para la obra de la casa de Dios, entonces puedes escuchar, adoptarlo y aceptarlo, y no ser afectado por ningún otro factor. Este es el primer aspecto de esa característica. Primero puedes aceptar la verdad, así como las cosas que son correctas y se corresponden con la verdad. Otro aspecto es ser capaz de buscar la verdad siempre que te encuentres con un problema. No solo debes ser capaz de aceptar la verdad, sino que también debes ser capaz de buscarla. Por ejemplo, si te encuentras con un nuevo problema que nadie comprende, entonces puedes buscar la verdad y ver lo que debes hacer o practicar para que el asunto se corresponda con los principios-verdad y cumpla con los requisitos de Dios. Otro aspecto es obtener la habilidad de ser considerado con la voluntad de Dios. ¿Cómo debes ser considerado con Su voluntad? Esto depende del deber que estés cumpliendo y de los requisitos que Él tiene del deber. Debes entender este principio: cumplir con tu deber de acuerdo con las exigencias de Dios, y llevarlo a cabo para satisfacerlo. También debéis entender la voluntad de Dios, y cuál es el resultado deseado de vuestro deber, y debéis ser capaces de actuar con responsabilidad y fidelidad. Todas estas son formas de ser considerado con la voluntad de Dios. Si no sabes cómo ser considerado con la voluntad de Dios en lo que estás haciendo actualmente, debes emprender algo de búsqueda para lograrlo y satisfacerlo. Si puedes poner en práctica estos tres principios, medir lo bien que realmente estás viviendo de acuerdo con ellos y encontrar una senda de práctica, entonces estarás manejando los asuntos de una manera basada en principios. No importa con qué te puedas encontrar ni con qué problemas tengas que lidiar, siempre debes buscar cuáles son los principios correctos con los que practicar, qué detalles incluye cada uno y cómo deben practicarse para que no violes los principios. Una vez que tengas un entendimiento claro de estas cosas, podrás practicar de manera natural la verdad.

Extracto de ‘Solo poniendo en práctica la verdad es posible deshacerse de las cadenas de un carácter corrupto’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando la verdad se convierte en tu vida, si alguien blasfema contra Dios, si no tiene reverencia hacia Él, si es descuidado en el deber, provoca interrupciones o perturba la obra de la casa de Dios, y cuando ves que esto ocurre, entonces puedes discernirlo y exponerlo cuando sea necesario y abordarlo de acuerdo con el principio-verdad. Si la verdad no se ha convertido en tu vida y todavía vives inmerso en tu carácter satánico, cuando te encuentres con inicuos y demonios que interrumpan y perturben el trabajo de la casa de Dios, harás la vista gorda y oídos sordos; los apartarás sin que te lo reproche tu conciencia. Llegarás a creer que quien perturba el trabajo de la casa de Dios no tiene nada que ver contigo. Por mucha que sea la pérdida para la obra de Dios y los intereses de Su casa, no sentirás ningún reproche de tu conciencia, lo que significa que serás una persona que vive de acuerdo con su carácter satánico. Satanás te controla y hace que vivas como algo que no es ni completamente humano ni completamente demoníaco. Comes de lo que es de Dios, bebes de lo que es de Dios y gozas de todo cuanto proviene de Él; ahora bien, cuando la obra de la casa de Dios sufre alguna pérdida, crees que no tiene nada que ver contigo y, cuando ocurre, incluso ayudas utilizando a tu propia gente y tú no tomas partido por Dios ni defiendes Su obra ni los intereses de Su casa. Esto quiere decir que Satanás tiene poder sobre ti, ¿no? Las personas que son así, ¿viven como seres humanos? Es evidente que son demonios, ¡no seres humanos! Sin embargo, cuando la verdad impera en tu corazón y se ha convertido en tu vida, cuando ves aparecer algo pasivo, negativo o malvado, la reacción de tu corazón es totalmente distinta. Primero sientes un reproche y cierto sentido de intranquilidad, seguidos inmediatamente por este sentimiento: “No puedo quedarme parado y hacer la vista gorda. Debo levantarme y hablar, levantarme y asumir la responsabilidad”. Entonces puedes levantarte y poner fin a estas malas acciones delatándolas, esforzándote por salvaguardar los intereses de la casa de Dios y por evitar que perturben Su obra. No solo tendrás este valor y esta determinación y serás capaz de comprender el asunto del todo, sino que también cumplirás con la responsabilidad que te corresponde en la obra de Dios y en los intereses de Su casa, con lo que cumplirás con tu deber. ¿Cómo se cumplirá? Se cumplirá cuando la verdad surta efecto en ti y se convierta en tu vida. De esta manera, una vez que hayas cumplido con tu deber, no preguntarás si Dios puede concederte una recompensa, si ha visto tus acciones ni si las acepta. En cambio, simplemente creerás que esa era la responsabilidad que debes asumir ¿No vivirás, por tanto, con conciencia, razón, humanidad, integridad y dignidad? Tus acciones y conducta serán el “temor de Dios y la evitación del mal” de los que Él habla. Estarás practicando la esencia de estas palabras y viviendo su realidad. Cuando la verdad se convierte en la vida de una persona, esta es capaz de vivir esta realidad. Sin embargo, si tú aún no has entrado en esta realidad, cuando evidencias falsedad, mentira o fingimiento, o cuando ves que actúan los inicuos o que las fuerzas malignas perturban e interrumpen la obra de Dios, no sientes ni percibes nada. Incluso cuando estas cosas suceden delante de tus narices, eres capaz de reírte, comer y dormir con la conciencia tranquila y no te lo reprochas lo más mínimo. De estas dos vidas que podéis vivir, ¿cuál elegís? ¿Qué vida tiene auténtica semejanza humana, con la que vivís la realidad de las cosas positivas, y qué vida es malvada y diabólica? La respuesta es evidente. Cuando la verdad no se ha convertido en la realidad ni en la vida de las personas, lo que viven es bastante lamentable y triste y no están al mando de su vida. Como la verdad no se ha convertido en su vida interior, lo que hacen no está bajo su control y, aunque esto les dé algo de tristeza, el sentimiento se les pasa muy rápido y no sienten ningún remordimiento en absoluto. Así de grande es la diferencia entre estos dos tipos de vida.

Extracto de ‘Solo quienes practican la verdad temen a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que lleva a cabo su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y puede entrar la realidad-verdad en todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han sido completamente eficaces para esta persona, que las palabras de Dios se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento mismo de su existencia original— se sacudirá y se derrumbará. Después de que uno tiene las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Si las palabras de Dios se vuelven su vida, si la visión de la obra de Dios, Sus requisitos hacia la humanidad, Sus revelaciones a los humanos y los estándares para una vida verdadera que Dios le exige al hombre cumplir se convierten en su vida, si vive conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces esta persona es perfeccionada por las palabras de Dios. Tal persona ha renacido y se ha convertido en alguien nuevo a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro buscó la verdad; fue la senda de ser perfeccionado, perfeccionado por las palabras de Dios y de ganar la vida a partir de ellas. La verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y solo entonces él pasó a ser una persona que obtuvo la verdad.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Si las personas tienen una comprensión auténtica del carácter de Dios y pueden alabar sinceramente Su santidad y Su justicia, entonces significa que verdaderamente conocen a Dios y poseen la verdad; solo entonces viven en la luz. Solo una vez que cambia la visión que tiene una persona del mundo y de la vida, se transforma de manera sustancial. Cuando uno tiene una meta en la vida y se comporta de acuerdo con la verdad; cuando uno se somete absolutamente a Dios y vive según Sus palabras; cuando uno se siente en paz e iluminado hasta las profundidades del alma, cuando el corazón de uno está libre de oscuridad y cuando uno vive por completo y sin ataduras en la presencia de Dios, solo entonces uno lleva una verdadera vida humana y sólo entonces se convierte en alguien que posee la verdad. Además, todas las verdades en tu poder proceden de las palabras de Dios y de Dios mismo. El Soberano de todo el universo y de todas las cosas —el Dios Altísimo— te aprueba como una persona real que vive una verdadera vida humana. ¿Qué podría ser más significativo que la aprobación de Dios? Esto es lo que significa estar en posesión de la verdad.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

La gente suele decir que permite que Dios se convierta en su vida, pero su experiencia aún no ha llegado a ese punto. Tú te limitas a afirmar que Dios es tu vida, que cada día te guía, comes y bebes de Sus palabras y le oras, por lo que se ha convertido en tu vida. Quienes afirman esto tienen un conocimiento bastante superficial. Muchas personas no tienen una base; las palabras de Dios han sido plantadas en ellas, pero aún tienen que germinar, y ni mucho menos han dado fruto. ¿Hasta dónde ha llegado tu experiencia hoy? Ahora que Dios te ha obligado a llegar hasta aquí es cuando te sientes incapaz de abandonarlo. Algún día, cuando tu experiencia haya alcanzado cierto punto, si Dios te obligara a abandonarlo, no podrías. Siempre sentirás que no puedes estar sin Dios dentro de ti; puedes estar sin marido, sin mujer, sin hijos, sin familia, sin madre o padre o sin goce carnal, pero no sin Dios. Estar sin Dios sería como perder la vida; no podrías vivir sin Él. Cuando tu experiencia haya llegado hasta aquí, tu fe en Dios habrá sido un éxito y, así, Él se habrá convertido en tu vida, en la base de tu existencia. Nunca más podrás abandonar a Dios. A estas alturas de tu experiencia habrás disfrutado de verdad del amor de Dios y, cuando tu relación con Él sea lo bastante estrecha, Él será tu vida, tu amor, momento en que le orarás para decirle: “¡Oh, Dios mío! No puedo abandonarte. Eres mi vida. Puedo prescindir de todo lo demás, pero no puedo continuar viviendo sin Ti”. Esta es la auténtica estatura de las personas, la vida real. Algunas se han visto obligadas a llegar hasta aquí hoy: tienen que seguir quieran o no y siempre se sienten atrapadas entre la espada y la pared. Tienes que experimentar de tal manera que Dios sea tu vida; de tal manera que, si te lo arrebataran del corazón, sería como si perdieras la vida; Dios debe ser tu vida y tú has de ser incapaz de abandonarlo. Así habrás experimentado realmente a Dios y, ahora que lo amas, lo amarás sinceramente con un amor único y puro. Un día, cuando tu experiencia te haya conducido hasta cierto punto en la vida, cuando ores a Dios y comas y bebas de Sus palabras, no podrás dejártelo dentro ni olvidarte de Él aunque quieras. Dios se habrá convertido en tu vida; puedes olvidarte del mundo, de tu esposa, tu esposo o tus hijos, pero te costará olvidarte de Dios. Sería imposible, esta es tu verdadera vida y tu verdadero amor por Dios. Cuando el amor de las personas por Dios alcanza determinado punto, nada lo iguala; primero está su amor por Dios. De este modo eres capaz de renunciar a todo lo demás y estás dispuesto a aceptar todo el trato y la poda de Dios. Cuanto tu amor por Dios haya llegado a prevalecer sobre cualquier otra cosa, vivirás en la realidad y en el amor de Dios.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

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