6. ¿Qué es una persona malvada? ¿Cómo se puede identificar a las diversas personas malvadas?

Las palabras relevantes de Dios:

Aquellos entre los hermanos y hermanas que siempre están dando rienda suelta a su negatividad son lacayos de Satanás y perturban a la iglesia. Tales personas deben ser expulsadas y eliminadas un día. En su creencia en Dios, si las personas no tienen un corazón reverente a Dios, si no tienen un corazón obediente a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y lo desafían. Creer en Dios, pero no obedecerlo ni venerarlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor desgracia para un creyente. Si los creyentes son tan casuales y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los incrédulos, entonces son todavía más malvados que los incrédulos; son demonios arquetípicos. Aquellos que dan rienda suelta a su conversación venenosa y maliciosa dentro de la iglesia, que difunden rumores, fomentan la desarmonía y forman grupitos entre los hermanos y hermanas deben ser expulsados de la iglesia. Sin embargo, como esta es una era diferente de la obra de Dios, estas personas son restringidas, pues enfrentan una segura eliminación. Todos los que han sido corrompidos por Satanás tienen un carácter corrupto. Algunos no tienen nada más que un carácter corrupto, mientras que otros son diferentes: no solo su carácter ha sido corrompido por Satanás, sino que su naturaleza también es extremadamente maliciosa. No solo sus palabras y acciones revelan su carácter corrupto y satánico; además, estas personas son el auténtico diablo Satanás. Su comportamiento interrumpe y perturba la obra de Dios, perjudica la entrada a la vida de los hermanos y hermanas y daña la vida normal de la iglesia. Tarde o temprano, estos lobos con piel de oveja deben ser eliminados; debe adoptarse una actitud despiadada, una actitud de rechazo hacia estos lacayos de Satanás. Solo esto es estar del lado de Dios y aquellos que no lo hagan se están revolcando en el fango con Satanás.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cada iglesia tiene personas que le provocan problemas o que se inmiscuyen en la obra de Dios. Todas ellas son satanases que se han infiltrado en la casa de Dios disfrazadas. Este tipo de personas son buenas para actuar. Vienen delante de Mí con gran reverencia, inclinándose y haciendo chirridos, viviendo como perros sarnosos y dedicando “todo” lo que son a lograr sus propios objetivos, pero ante los hermanos y hermanas, muestran su lado feo. Cuando ven a personas que practican la verdad, las eliminan y las hacen a un lado; cuando ven a alguien más formidable que ellos, lo adulan y son serviles con él. Proliferan en la iglesia. Puede decirse que esos “bravucones locales”, esos “perros falderos”, existen en la mayoría de las iglesias. Se unen en sus actos diabólicos, se guiñan el ojo y se envían señales secretas, y ninguno de ellos practica la verdad. Quien tiene más veneno es el “demonio jefe”, y quien tiene el más alto prestigio los conduce y lleva su estandarte en alto. Estas personas alborotan la iglesia, esparciendo su negatividad, emitiendo muerte, haciendo lo que les place, diciendo lo que les place, y nadie se atreve a detenerlas. Rebosan del carácter de Satanás. Tan pronto como comienzan a causar disturbios, un aire de muerte entra en la iglesia. Aquellos que están dentro de la iglesia y practican la verdad son echados fuera, incapaces de darlo todo, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte hacen vandalismo en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son dirigidas por Satanás, lisa y llanamente, y el diablo es su rey. Si los congregantes no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellos también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los congregantes de una iglesia son capaces de practicar un poco de verdad, pero no buscan hacerlo, entonces esa iglesia será eliminada. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad y nadie que pueda dar testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “muerte por sepultura”; eso es lo que significa expulsar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones y son seguidos por “pequeñas moscas” que no pueden distinguir lo que son, y si los congregantes, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos tontos serán eliminados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho nada terrible, pero son aún más astutas, aún más resbaladizas y evasivas y todos los que son como ellas serán eliminados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá piedad para estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra favoritismo hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas que no se esfuerzan por progresar siempre desean que otros sean tan negativos e indolentes como ellos mismos. Aquellos que no practican la verdad están celosos de aquellos que sí lo hacen y siempre tratan de engañar a aquellos que están confundidos y carecen de discernimiento. Las cosas que estas personas expresan pueden provocar que te degeneres, que resbales, que desarrolles un estado anormal y que te llenes de oscuridad. Provocan que te distancies de Dios y que valores la carne y seas indulgente contigo mismo. Las personas que no aman la verdad y que son superficiales con Dios no tienen autoconciencia y el carácter de tales personas seduce a los demás para que cometan pecados y desafíen a Dios. No practican la verdad y tampoco permiten que otros la practiquen. Atesoran el pecado y no se menosprecian a sí mismas. No se conocen a sí mismas y evitan que otros se conozcan a sí mismos; también impiden que otros anhelen la verdad. Aquellos a los que ellos engañan no pueden ver la luz: caen en la oscuridad, no se conocen a sí mismos, no tienen claridad acerca de la verdad y se alejan cada vez más de Dios. No practican la verdad e impiden que otros la practiquen, y llevan a todas esas personas necias ante ellos. En lugar de decir que creen en Dios, sería mejor decir que creen en sus antepasados o que en lo que creen es en los ídolos de su corazón. Sería mejor que aquellas personas que dicen que siguen a Dios abrieran los ojos y miraran bien para ver exactamente en quién creen: ¿Realmente es en Dios en quien crees o en Satanás? Si sabes que no es en Dios en quien crees sino en tus propios ídolos, entonces sería mejor que no afirmaras que eres un creyente. Si realmente no sabes en quién crees, entonces, una vez más, sería mejor que no dijeras que eres un creyente. ¡Decirlo sería una blasfemia! Nadie te está obligando a creer en Dios. No digáis que creéis en Mí; ya que he oído bastante esa plática y no deseo volver a oírla, porque en lo que creéis es en los ídolos que están en vuestro corazón y en los bravucones locales que están entre vosotros. Aquellos que sacuden la cabeza cuando oyen la verdad, que sonríen cuando oyen hablar de la muerte son la simiente de Satanás, y son quienes serán eliminados. Muchos en la iglesia no tienen discernimiento: cuando sucede algo engañoso, inesperadamente se ponen del lado de Satanás; incluso se ofenden cuando se les llama lacayos de Satanás. Aunque las personas podrían decir que no tienen discernimiento, siempre se ponen del lado donde no está la verdad, nunca se ponen de pie y defienden la verdad. ¿Acaso no carecen verdaderamente de discernimiento? ¿Por qué se ponen inesperadamente del lado de Satanás? ¿Por qué nunca dicen una palabra que sea justa y razonable a favor de la verdad? ¿Ha surgido esta situación auténticamente como resultado de su confusión momentánea? Cuanto menos discernimiento tienen las personas, menos capaces son de ponerse del lado de la verdad. ¿Qué muestra esto? ¿Acaso no muestra que los que no tienen discernimiento aman el mal? ¿Acaso no muestra que son la simiente leal de Satanás? ¿Por qué siempre pueden ponerse del lado de Satanás y hablan su idioma? Todas sus palabras y acciones, la expresión en su rostro, todo ello es suficiente para probar que no son amantes de la verdad; más bien, son personas que detestan la verdad. Que puedan ponerse del lado de Satanás basta para probar que Satanás realmente ama a estos insignificantes demonios que pasan la vida luchando a favor de Satanás. ¿No son todos estos hechos sumamente claros? Si en verdad eres una persona que ama la verdad, entonces ¿por qué no tienes consideración por aquellos que practican la verdad y por qué sigues inmediatamente a aquellos que no practican la verdad en el instante en el que te dirigen la mirada? ¿Qué tipo de problema es este? No me importa si tienes discernimiento o no. No me importa cuán grande sea el precio que pagaste. No me importa cuán grandes sean tus fuerzas y no me importa si eres un bravucón local o un líder que enarbola la bandera. Si tus fuerzas son grandes, es sólo con la ayuda de la fuerza de Satanás. Si tu prestigio es alto, es simplemente porque hay demasiados a tu alrededor que no practican la verdad. Si no has sido expulsado es porque ahora no es el momento para la obra de expulsión; sino que es tiempo para la obra de eliminación. No hay prisa por expulsarte ahora. Simplemente estoy esperando el día en el que te castigaré después de que hayas sido eliminado. ¡Quienquiera que no practique la verdad será eliminado!

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

En su creencia en Dios, si las personas no tienen un corazón reverente a Dios, si no tienen un corazón obediente a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y lo desafían. Creer en Dios, pero no obedecerlo ni venerarlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor desgracia para un creyente. Si los creyentes son tan casuales y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los incrédulos, entonces son todavía más malvados que los incrédulos; son demonios arquetípicos.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tal vez en todos tus años de fe en Dios, nunca hayas maldecido a nadie ni cometido una mala acción, sin embargo, en tu relación con Cristo, no puedes decir la verdad, actuar honestamente u obedecer la palabra de Cristo. En ese caso, Yo digo que tú eres la persona más siniestra y malévola del mundo. Quizás eres excepcionalmente amable y dedicado a tus parientes, tus amigos, tu esposa (o esposo), tus hijos e hijas y tus padres, y nunca te aprovechas de nadie, pero si eres incapaz de ser compatible con Cristo, si eres incapaz de relacionarte en armonía con Él, entonces, aun si gastas todo lo que tienes ayudando a tus vecinos, o si le brindas a tu padre, a tu madre y a los miembros de tu casa un cuidado meticuloso, te diría que sigues siendo un ser malvado y, más aún, lleno de trucos astutos.

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué significa tener un buen corazón? Solo los que aman la verdad y las cosas positivas tienen un buen corazón. ¿Acaso los malvados aman las cosas positivas? A los malvados les gustan las cosas malvadas, perversas, maliciosas; aman todo lo que está relacionado con las cosas negativas. Al mencionar las positivas, cuando se les dice que algo es beneficioso para la gente, que viene de Dios, no les gusta lo que oyen y pierden interés. Siendo así, no hay manera de que puedan salvarse. No importa lo elocuente que la verdad o lo auténtico que sea este camino, esto no despierta su interés, pero se entusiasman ante la mención de la comida, la bebida, la diversión, la promiscuidad, divertirse, apostar, robar y hurtar. Este es un carácter perverso y malvado, no existe bondad en sus corazones, y por lo tanto son incapaces de amar las cosas positivas. ¿Cómo consideran las cosas positivas en sus corazones? Con desprecio. Las desprecian y se burlan de ellas. A la mención de ser honestos, piensan para sí: “La gente honesta no hace más que sufrir. No voy a ser honesto. Eres un necio por ser honesto, mira lo difícil que te resulta cumplir con tu deber. Nunca has pensado en proporcionarte una salida, nunca has considerado tu salud. ¿Quién cuidará de ti cuando estés exhausto? No puedo permitirme acabar exhausto”. Algunos dicen: “Tenemos que proporcionarnos una salida; no podemos seguir trabajando a ciegas con el sudor de nuestra frente. Tenemos que preparar una salida, entonces podemos hacer un esfuerzo simbólico”. Hablar de su propia mentalidad les hace felices, pero cualquier mención de obediencia absoluta, de esforzarse fielmente y cumplir con su deber, les disgusta, son reacios a ella y hacen oídos sordos. ¿Acaso no son despiadadas estas personas? No hay nada más que maldad en sus corazones. Al mencionar la verdad y practicarla, si se infringen sus propios intereses, se vuelven reacios, no quieren oírla: “Hablas todo el día de la verdad, de los principios de la práctica y de ser honesto. ¿Acaso ser honesto te pone la comida en la mesa? ¿Puedo ganar dinero siendo honesto? Mintiendo puedo obtener beneficios”. ¿Qué lógica es esta? Es la “lógica del bandolero”. ¿No es ese un carácter perverso? ¿Son bondadosos los corazones de estas personas? (No). Tales personas no pueden obtener la verdad. Así, existe un objetivo en lo poco que se dedican, esfuerzan y a lo que renuncian. Lo han pensado bien: dedicarán una parte y recibirán diez a cambio. Solo eso les parece que merece la pena. ¿Qué clase de carácter es este? Es maldad y perversidad.

Extracto de ‘Sólo cuando te conoces a ti mismo puedes buscar la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Cómo se llevan los anticristos y los malvados? En general, ríen y bromean juntos, se halagan entre sí y ganan los favores del otro. Los malvados se dirigen hacia donde estén los anticristos; siempre están juntos, como moscas que siguen el hedor. Cuando están juntos, no trabajan en serio; solo chismosean sobre quién habló mal de quién, quién arremetió contra los líderes o, si ven personas que les desagradan, pensarán cómo deshacerse de ellas. Solo hablan de cómo molestar a los demás. También discuten cómo oponerse a lo alto, cómo saber de antemano si alguien planea informar de un problema con ellos y qué hacer al respecto cuando lo sepan. De estas cuestiones habla este grupo de malvados. Cuando están juntos, nunca conversan sobre qué hermanos y hermanas podrían ser débiles o negativos, carecen de convicción al cumplir con su deber o han sido engañados por algo, y tampoco discuten sobre la mejor forma de ayudar y apoyar a esos hermanos y hermanas o en qué áreas podría mejorar la iglesia. Cuando están juntos, los anticristos no discuten formas y métodos para resolver estos problemas; no hablan de tales cuestiones. Solo chismosean sobre quién está a disgusto con ellos, quién amenaza su estatus, quién informará de un problema con ellos y quién está en contacto con lo alto. Tras discutir algo, los anticristos lo implementan en las iglesias y su intromisión en ellas las altera. Luego, todos entran en pánico, y, al final, los hermanos y hermanas empiezan a sospechar y a tener celos entre sí, se hacen trizas y se exponen unos a otros, y, así, se alcanzan los objetivos de los anticristos. Así lideran las iglesias los anticristos. Si los malvados hacen lo que les dicen, los anticristos los protegen. Si los malvados no obedecen, entonces, ellos serán los primeros en ser tratados. Si esos malvados siguen a los anticristos y pueden ser reclutados y atraídos, los anticristos convertirán a dichos malvados en cómplices e informantes que realizarán actos malvados por ellos. Colocarán a esos malvados entre los hermanos y hermanas para descubrir quién habla mal de ellos a sus espaldas, quién tiene quejas sobre ellos, quién tiene percepciones sobre las palabras de Dios y quiere discernir sobre ellas y sobre ciertas cosas que podrían exponerlos por lo que son realmente; quién, por debajo de ellos, planea informar sobre ellos, y quién a menudo quiere estar en contacto con lo alto. Vigilan estas cosas específicamente, y, cuando están juntos, discuten sobre contramedidas, deliberan acerca de a quién pueden expulsar cada día y luego lo hacen parecer oficial al someterlo a votación. Son las cosas que hacen los anticristos, así lideran las iglesias. En los lugares con anticristos y malvados, las iglesias apestan a podredumbre. A esto se llama que el diablo esté a cargo. ¿Puede salir algo bueno de que el diablo esté a cargo? Solo puede traer calamidad a los escogidos de Dios.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (3)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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