2. ¿Qué nociones alberga el hombre sobre Dios y Su obra?

Las palabras relevantes de Dios:

Todos los hombres desean ver el verdadero rostro de Jesús y todos desean estar con Él. No creo que ningún hermano o hermana diría que no desea ver a Jesús o estar con Él. Antes de que hayáis visto a Jesús, antes de que hayáis visto al Dios encarnado, es probable que tengáis todo tipo de ideas, como por ejemplo, sobre la apariencia de Jesús, Su forma de hablar, Su forma de vida, etcétera. Sin embargo, una vez que realmente lo hayáis visto, vuestras ideas cambiarán rápidamente. ¿Por qué ocurre esto? ¿Deseáis saberlo? El pensamiento del hombre no puede pasarse por alto, eso es cierto; pero aún más la esencia de Cristo no tolera alteración alguna por parte del hombre. Consideráis que Cristo es un inmortal o un sabio, pero nadie lo considera un hombre normal con esencia divina. Por tanto, muchos de los que día y noche anhelan ver a Dios son, en realidad, enemigos de Dios e incompatibles con Él. ¿Acaso no es esto un error por parte del hombre? Incluso en estos momentos seguís pensando que vuestra creencia y lealtad son suficientes para haceros dignos de ver el rostro de Cristo, ¡pero os exhorto a que os equipéis con más cosas prácticas! Esto se debe a que, en el pasado, en el presente y en el futuro, muchos de los que han entrado en contacto con Cristo han fracasado o fracasarán; todos ellos juegan el papel de los fariseos. ¿Cuál es la razón de vuestro fracaso? Se debe, precisamente, a que tenéis el concepto de un Dios excelso y merecedor de admiración. Sin embargo, la verdad no es como el hombre desea. Cristo no sólo no es excelso, sino que es particularmente pequeño; no sólo es un hombre, sino que es un hombre común; no sólo no puede ascender al cielo, sino que ni siquiera puede transitar libremente por la tierra. Y siendo así las cosas, las personas lo tratan como un hombre común; lo tratan con indiferencia cuando están con Él y le hablan a la ligera, al tiempo que siguen esperando la venida del “verdadero Cristo”. Tomáis al Cristo que ya ha venido por un hombre común y a Sus palabras como las de un hombre común. Por esta razón no habéis recibido nada de Cristo y, en cambio, habéis expuesto plenamente vuestra propia fealdad a la luz.

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

A lo largo de muchos años de trabajo, habéis visto muchas verdades, pero ¿sabéis lo que han oído Mis oídos? ¿Cuántos entre vosotros estáis dispuestos a aceptar la verdad? Todos vosotros creéis que estáis dispuestos a pagar el precio por la verdad, pero ¿cuántos habéis sufrido verdaderamente por la verdad? Lo único que hay en vuestros corazones es iniquidad y, por lo tanto, creéis que cualquiera, no importa quién sea, es tan engañoso y torcido como vosotros, hasta el punto en que creéis que el Dios encarnado podría, como cualquier persona normal, carecer de un corazón bondadoso o de amor benevolente. Más aún, creéis que el temperamento noble y la naturaleza misericordiosa y benevolente solo existen en el Dios del cielo. Creéis que un santo así no existe, y que solo la oscuridad y el mal reinan sobre la tierra, mientras que Dios es algo donde se alberga el anhelo humano de lo bueno y lo hermoso, una figura legendaria inventada por el hombre. En vuestra mente, el Dios del cielo es sumamente recto, justo y grandioso, digno de adoración y admiración, pero este Dios en la tierra es apenas un sustituto y un instrumento del Dios del cielo. Creéis que este Dios no puede ser equivalente al Dios del cielo, mucho menos mencionarse junto con Él. En lo que respecta a la grandeza y el honor de Dios, estos le pertenecen a la gloria del Dios en el cielo, pero en cuanto a la naturaleza y la corrupción del hombre, estos son atributos que forman parte del Dios en la tierra. El Dios del cielo es eternamente sublime, mientras que el Dios en la tierra es para siempre insignificante, débil e incompetente. El Dios del cielo no es dado a las emociones, tan solo a la justicia, mientras que el Dios en la tierra tan solo tiene motivos egoístas y carece de justicia y razón alguna. El Dios en el cielo no tiene ni la más mínima tortuosidad y es siempre fiel, mientras que el Dios en la tierra tiene siempre un lado deshonesto. El Dios en el cielo ama profundamente al hombre, mientras que el Dios en la tierra le ofrece al hombre un cuidado deficiente, incluso abandonándolo por completo. Hace mucho tiempo que este conocimiento erróneo está guardado en vuestros corazones y quizás también continúe en el futuro. Consideráis todas las acciones de Cristo desde el punto de vista de los injustos y evaluáis toda Su obra, así como Su identidad y Su esencia, desde la perspectiva de los malvados. Habéis cometido un grave error y hecho lo que los que vinieron antes que vosotros jamás hicieron. Es decir, solo servís al Dios sublime en el cielo con una corona sobre Su cabeza, pero jamás le prestáis atención al Dios al cual consideráis tan insignificante, al punto de que os resulta invisible. ¿No es acaso este vuestro pecado? ¿No es este un ejemplo clásico de vuestra ofensa contra el carácter de Dios? Vosotros adoráis al Dios del cielo. Adoráis imágenes sublimes y estimáis a aquellos que se distinguen por su elocuencia. Te dejas mandar con alegría por el Dios que te llena las manos de riquezas y languideces por el Dios que puede satisfacer todos tus deseos. El único al que no adoras es a este Dios que no es sublime; lo único que detestas es asociarte con este Dios a quien ningún hombre puede tener en alta estima. Lo único que no estás dispuesto a hacer es servir a este Dios que nunca te dio ni un centavo y el único que no puede hacer que lo anheles es este Dios sin encanto. Esta clase de Dios no puede permitirte que amplíes tus horizontes, que te sientas como si hubieses encontrado un tesoro, mucho menos satisfacer tus deseos. Entonces, ¿por qué lo sigues? ¿Has considerado preguntas como estas? Lo que haces no ofende solo a este Cristo; lo más importante es que ofende al Dios del cielo. ¡Creo que este no es el propósito de vuestra fe en Dios!

Extracto de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Alguna gente dice: “No puedo aceptar que Cristo diga que soy malo. Solo aceptaría que el Dios del cielo dijera que hay algo malo en mí. El Dios encarnado tiene una humanidad normal; Sus juicios pueden ser a menudo equivocados, y mucho de lo que hace no es cien por cien correcto. Se puede cuestionar que Él se equivoque en Su evaluación y condena de las personas, o en cómo las maneja y hace arreglos para ellas. Así que no tengo miedo de lo que Cristo, el Dios de la tierra, diga de mí, porque Él no puede condenarme o determinar mi fin”. ¿Existen tales personas? ¡Claro que sí! Cuando trato con ellos, dicen: “¡El Dios del cielo es justo!”. Cuando trato con ellos, dicen: “¡Creo en Dios, no en una persona!”. Usan estas palabras para rechazarme. ¿Y qué son esas palabras? Son una negación de Dios y de Cristo. Lo que significan es: “Esto no depende de ti, sino del Dios del cielo”. En sus nociones y en su comprensión de Dios, estas personas nunca se darán cuenta de la conexión entre el Cristo encarnado y el Dios en el cielo, de cuál es la relación entre la carne y el Espíritu en el cielo. A sus ojos, esta pequeña persona en la tierra nunca será más que una persona, y no importa cuántas verdades exprese, cuántos sermones predique, sigue siendo un ser humano; incluso si hace completas a algunas personas y les trae la salvación, seguirá estando en la tierra, seguirá siendo una persona incapaz de trascender al Dios del cielo. Así, estas personas creen que la fe en Dios debe ser la fe en el Dios del cielo; para ellos, solo la creencia en el Dios del cielo es la verdadera creencia en Dios. Creen como les da la gana. Creen en lo que les hace felices, y Dios es lo que ellos imaginan que es. También siguen su propia imaginación cuando se trata del Cristo encarnado: “Si este Dios en la tierra fuera un poco más amable conmigo, si me complaciera, entonces lo respetaría y lo amaría. Si Él no es bueno conmigo, si tiene un problema conmigo, si tiene una mala actitud hacia mí y siempre me poda y trata, entonces no es mi Dios; elijo creer en el Dios del cielo”. La gente con esta actitud no es una minoría. Os incluye también a vosotros, ya que me he encontrado con gente así. Cuando todo va bien, son muy amables conmigo y atentos en su servicio, pero en cuanto me ocupo de ellos, se vuelven contra Mí. Así que cuando están siendo buenos con Dios, ¿de verdad creen que esto es Dios y Cristo? No. Lo que están viendo es la identidad y el estatus de Dios, cada uno de sus movimientos no es más que una adulación del estatus y la identidad de Dios. En su mente, el Dios invisible del cielo en el que creen siempre será el verdadero Dios; da igual cuántas verdades exprese este Dios en la tierra, lo edificante y beneficioso que sea para el hombre, el mero hecho de que viva en medio de la humanidad normal y sea de un cuerpo carnal significa que, independientemente de cómo lo adulen, sirvan y respeten, en sus corazones estas personas siguen creyendo que el Dios del cielo es el único Dios verdadero. ¿Qué pensáis de este punto de vista? Es justo decir que tal punto de vista existe en lo profundo del corazón de muchas personas, que está enterrado en lo profundo de su subconsciente. Al mismo tiempo que aceptan la provisión de Cristo y todos los sermones que Él predica y las palabras que dice, también están estudiando, cuestionando y observando a Cristo, al tiempo que también esperan que el Dios justo en el cielo venga a juzgar todo lo que han hecho. ¿Y por qué quieren que el Dios del cielo los juzgue? Porque sus nociones e imaginaciones dan rienda suelta a su deseo de que el Dios del cielo —el Dios de su imaginación— se comporte con ellos según sus deseos, mientras que el Dios de la tierra no hará tal cosa; el Dios de la tierra solo dice la verdad, las palabras de Dios, y habla de cómo comportarse con las personas y tratarlas según los principios. Piensan: “El amor hacia el hombre del Dios en el cielo es desinteresado, incondicional y sin límites, mientras que en cuanto dices o haces algo y el Dios en la tierra lo descubre, Él te usa como material de enseñanza en Sus sermones y comienza a analizarte, así que la gente debe tener cuidado con Él, debe mantenerse oculta de Él, y no puede hacerle saber cuándo pasa algo”. ¿Qué decís, que no tengo que analizar las cosas que tratáis de ocultarme? No necesito analizar tus acciones; analizo tu carácter y tus estados, y no tengo que depender de esas cosas para decir la verdad, dar sermones y hacer que la gente entienda la verdad. A ojos de algunos incrédulos, esta carne, este Dios, no es consciente de nada que no vea con Sus propios ojos, ni siquiera lo que tiene que ver con la verdad. Es decir, Él no sabe las cosas que hacen las personas, movidas por su esencia corrupta y, por lo tanto, no sabe nada de tal esencia corrupta. Esto es lo que la gente cree según sus nociones. Su actitud hacia Cristo es siempre de estudio, duda e incluso incredulidad. Al mismo tiempo, miden a Cristo usando los criterios con los que se mide a la gente normal, según los cuales es accesible y comprensible para las personas corrientes.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La mayoría de las personas que creen en Dios lo consideran un soplo de aire y algo que parece existir un minuto y al siguiente, no. ¿Por qué lo expreso así? Porque cuando os enfrentáis a un problema, desconocéis la voluntad de Dios. ¿Por qué no conocéis Su voluntad? No solo ahora, sino que de principio a fin ignoráis cuál es la actitud de Dios respecto a este problema. No puedes entenderlo e ignoras cuál es la actitud de Dios, pero ¿te has puesto a pensar mucho en ello? ¿Has buscado saber cuál es? ¿Has hablado al respecto? ¡No! Esto confirma un hecho: el Dios de tu fe no tiene conexión con el de la realidad. En tu fe en Dios, solo consideras tus propias intenciones y las de tus líderes; dedicas tus pensamientos meramente al significado superficial y doctrinal de las palabras de Dios, sin intentar en absoluto conocer o buscar realmente Su voluntad. ¿No es este el caso? ¡La esencia de este asunto es bastante terrible! Después de tantos años, he visto a numerosas personas que creen en Dios. ¿En qué ha transformado a Dios la creencia que tienen en su mente? Algunos creen en Dios como si se tratara simplemente de un soplo de aire. Estas personas no tienen respuesta a preguntas sobre la existencia de Dios, porque no pueden sentir ni percibir Su presencia o Su ausencia, y, no digamos ya, verla o entenderla claramente. A nivel subconsciente, piensan que Dios no existe. Otros creen en Él como si se tratara de un hombre. Le creen incapaz de hacer todo lo que ellos tampoco pueden hacer, y opinan que Dios debería pensar como ellos. Su definición de Dios es la de “una persona invisible e intocable”. Existe, asimismo, un grupo de personas que cree en Dios como si se tratara de un muñeco. Consideran que no tiene emociones. Creen que es una estatua de barro, y que, cuando se enfrenta a un asunto, Dios no tiene actitud, punto de vista o ideas; creen que Él está a merced de la humanidad. Las personas creen simplemente lo que quieren creer. Si lo engrandecen, entonces Él es grande; si lo empequeñecen, entonces es pequeño. Cuando pecan y necesitan la misericordia de Dios, Su tolerancia y Su amor, asumen que Dios debería extender Su misericordia. Estas personas inventan a un “Dios” en su mente, y entonces hacen que este “Dios” cumpla sus exigencias y satisfaga todos sus deseos. Independientemente del momento, del lugar o de lo que estas personas hagan, adoptarán esta fantasía en su trato con Dios y en su fe. Incluso están aquellos que, después de haber ofendido Su carácter, siguen creyendo que Él puede salvarlos porque asumen que el amor de Dios es ilimitado y que Su carácter es justo, y que no importa cuánto ofenda una persona a Dios, Él no se acordará de nada. Creen que ya que los errores, las transgresiones y la desobediencia humanas son expresiones momentáneas del carácter de una persona, Dios le dará oportunidades, y será tolerante y paciente con ella; creen que seguirá amándola como antes. Así, tienen grandes esperanzas de alcanzar la salvación. En realidad, no importa cómo crean las personas en Dios: mientras no busquen la verdad, Dios tendrá una actitud negativa hacia ellas. La razón es que, a lo largo de tu fe en Dios, aunque has aceptado el libro de Sus palabras y lo atesoras y lo estudias y lo lees cada día, dejas de lado al Dios real. Lo consideráis como un simple soplo de aire o una simple persona, y algunos de vosotros lo consideráis como no más que un muñeco. ¿Por qué lo expreso de esta forma? Lo hago así porque, según lo veo Yo, ya sea que os enfrentéis a un problema u os encontréis con una circunstancia, estas cosas que existen en tu subconsciente, las que se originan internamente, nunca han tenido relación alguna con la palabra de Dios ni con buscar la verdad. Lo único que sabes es lo que estás pensando, cuál es tu propio punto de vista y, a continuación, le impones a Dios tus propias ideas y opiniones. En tu mente, se convierten en los puntos de vista de Dios y haces de ellos los estándares a los que te adhieres firmemente. Con el tiempo, proceder de esta forma te aleja cada vez más de Dios.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hasta que Su plan de gestión de 6000 años llegue a su término —antes de que revele el destino de cada categoría del hombre— la obra de Dios en la tierra será en aras de la salvación; el único propósito es hacer totalmente completos a aquellos que lo aman y hacerlos someterse bajo Su dominio. No importa cómo Dios salve a las personas, todo se logra haciéndolas escapar de su antigua naturaleza satánica; es decir, Él las salva haciéndolas buscar la vida. Si ellas no buscan la vida, entonces no tendrán manera de aceptar la salvación de Dios. La salvación es la obra del mismo Dios y la búsqueda de vida es algo que el hombre debe asumir con el fin de aceptar la salvación. A los ojos del hombre, la salvación es el amor de Dios y el amor de Dios no puede ser castigo, juicio y maldiciones; la salvación debe contener amor, compasión y, además, palabras de consuelo y bendiciones ilimitadas otorgadas por Dios. Las personas creen que cuando Dios salva al hombre lo hace conmoviéndolo con Sus bendiciones y Su gracia, de tal modo que puedan entregar su corazón a Dios. Es decir, tocar al hombre es salvarlo. Esta clase de salvación se hace mediante un trato. Solo cuando Dios le conceda cien, el hombre llegará a someterse ante el nombre de Dios y luchará por hacer el bien por Él y darle gloria. Esto no es lo que pretende Dios para la humanidad. Dios ha venido para obrar en la tierra con el fin de salvar a la humanidad corrupta, no hay falsedad en esto. Si la hubiera, Él ciertamente no habría venido a cumplir con Su obra en persona. En el pasado, Su medio de salvación implicaba mostrar el máximo amor y compasión, tanto que le dio Su todo a Satanás a cambio de toda la humanidad. El presente no tiene nada que ver con el pasado: La salvación que hoy se os otorga ocurre en la época de los últimos días, durante la clasificación de cada uno de acuerdo a su especie; el medio de vuestra salvación no es el amor ni la compasión, sino el castigo y el juicio para que el hombre pueda ser salvado más plenamente. Así, todo lo que recibís es castigo, juicio y golpes despiadados, pero sabed que en esta golpiza cruel no hay el más mínimo castigo. Independientemente de lo severas que puedan ser Mis palabras, lo que cae sobre vosotros son solo unas cuantas palabras que podrían pareceros totalmente crueles y, sin importar cuán enfadado pueda Yo estar, lo que viene sobre vosotros siguen siendo palabras de enseñanza y no tengo la intención de lastimaros o haceros morir. ¿No es todo esto un hecho? Sabed esto hoy, ya sea un juicio justo o un refinamiento y castigo crueles, todo es en aras de la salvación. Independientemente de si hoy cada uno es clasificado de acuerdo con su especie, o de que las categorías del hombre se dejen al descubierto, el propósito de todas las palabras y la obra de Dios es salvar a aquellos que verdaderamente aman a Dios. El juicio justo se realiza con el fin de purificar al hombre, y el refinamiento cruel con el de limpiarlo; las palabras severas o el castigo se hacen ambos para purificar y son en aras de la salvación.

Extracto de ‘Debes dejar de lado las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para traer la salvación al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué nociones hay en vuestro corazón que rigen vuestra conducta? Cuando te sucede algo que no es de tu agrado, estas nociones aparecen de forma natural y hacen que te quejes ante Dios, polemices y compitas con Él, y provocan una rápida transformación en tu relación con Él: de pronto pasas de sentir que amas y eres fiel a Dios y querer dedicarle toda tu vida como querías al principio, a no desear serle fiel, a no desear cumplir con tu deber, y te arrepientes de tu fe en Dios, te arrepientes de haber elegido esta senda e incluso te quejas de que Dios te haya elegido. ¿Qué nociones pueden provocar de repente un cambio tan grande en tu relación con Dios? (Cuando Dios dispone una situación para probarme y creo que es posible que no obtenga ningún resultado, me formo nociones sobre Dios. Creo que, mientras yo no me aparte de Dios en mi fe, Él no me abandonará a mí). Ese es un tipo de noción. ¿Soléis tener esa clase de nociones? ¿Qué entendéis por ser abandonados por Dios? Creer que, si Dios os abandona, no os quiere ni os salvará, es un tipo de noción. ¿Y cómo surge una noción así? ¿Proviene de vuestra imaginación o tiene algún fundamento? ¿Cómo sabes que Dios no te da ningún resultado? ¿Te lo dijo personalmente? Has esbozado tú esos pensamientos, ¿verdad? Ahora sabes que es una noción; la cuestión clave es cómo subsanarla. La manera más sencilla es esta: como sabes que es una noción, debes dejarla de lado y buscar la verdad para ver qué te pide Dios. Cuando tus nociones son contrarias a lo que te pide Dios y te das cuenta, pese a lo cual te aferras a ellas, no tendrás entrada en la vida; te falta demasiada estatura. Además, la gente es especialmente sensible respecto a su propio fin y destino, y respecto a los ajustes de su deber y a ser relevada de él. Hay quienes con frecuencia sacan conclusiones precipitadas de estas cosas, pues creen que, en cuanto los releven del deber, y no tengan estatus o Dios diga que ya no lo agradan ni los quiere, es el fin para ellos. Esta es la conclusión a la que llegan. Creen que no tiene sentido creer en Dios y que, dado que su fin es definitivo y Dios no los quiere, no tiene sentido vivir. Otros, al oír esas ideas, las consideran razonables y respetables, pero ¿qué mentalidad es esta realmente? Es rebeldía contra Dios, derrotismo. ¿Cuál es la esencia de su derrotismo? La ignorancia acerca de cómo Dios trata a la gente. ¿Sabe Dios cuándo se hunde la gente en la desesperación? ¿Cómo trata Dios a esas personas? Algunos dicen: “Dios ha pagado un precio muy penoso por el hombre, ha obrado mucho en cada persona y se ha esforzado mucho; no le resulta fácil elegir y salvar a una persona. Dios estará muy dolido si esta persona se hunde en la desesperación y esperará cada día que recobre el ánimo”. Este es el significado a nivel superficial, pero en realidad también es una noción del hombre. Dios adopta una actitud determinada hacia esas personas: si te hundes en la desesperación y no tratas de salir adelante, dice que puedes quedarte donde estás si quieres; Él no te presionará. Si dices: “Aún deseo llevar a cabo el deber de un ser creado, hacer todo lo posible por practicar como Dios me pide y satisfacer Su voluntad. Haré cuanto esté en mi mano y dentro de mis capacidades; no desistiré de lo que Dios me pide”, Dios dice que, si estás dispuesto a vivir así, continúa, pero has de hacer lo que Él te pida; los criterios de los requisitos y principios de Dios no cambian. ¿Qué significan estas palabras? Que solamente las personas pueden abandonarse a sí mismas; Dios nunca abandonaría a nadie. Para cualquiera capaz de obtener la salvación y contemplar a Dios en última instancia, que cree una relación normal con Él y al final pueda presentarse ante Dios, esto no es algo que pueda lograr tras fracasar, ser podado y tratado una sola vez, o tras haber sido juzgado y castigado una sola vez. Pedro fue refinado cientos de veces antes de ser perfeccionado. De aquellos que perduren después de servir hasta el final, no habrá ni uno que solo haya experimentado pruebas y refinamiento ocho o diez veces hasta llegar al final. ¿Acaso no es este el amor de Dios? Esta es la actitud de Dios hacia el hombre.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Cómo surgen las nociones de la gente sobre la obra de Dios? Algunas provienen de su comprensión previa de la fe, y otras de sus propias imaginaciones sobre la obra de Dios. Por ejemplo, la gente comenzó imaginando la obra del juicio de Dios como un gran trono blanco en el cielo, con Dios en el trono juzgando a todos los pueblos. En la actualidad, todo el mundo sabe que tales imaginaciones no son realistas, tales cosas son imposibles. Sea cual sea el caso, la gente tiene muchas imaginaciones sobre la obra, la gestión y el tratamiento del hombre por parte de Dios, y la mayoría de estas imaginaciones provienen de las predilecciones humanas. ¿Por qué digo esto? Porque la gente no quiere sufrir. Siempre quieren alcanzar con facilidad el éxito en su fe en Dios, aceptar la obra de Dios, disfrutar de Su gracia, recibir Sus bendiciones, y luego entrar en el reino de los cielos. ¡Qué maravilla! La idea más común e indulgente que la humanidad corrupta tiene sobre la obra de Dios es entrar en el reino de los cielos sentado en un palanquín. Además, cuando la gente se encuentra con la obra de Dios, la mayoría de las veces es incapaz de entenderla; no sabe la verdad que contiene, o cuál es el objetivo de Dios al hacer esta obra y por qué Dios se comporta así con el hombre. Por ejemplo, he descrito previamente el amor de Dios usando las palabras “vasto” e “inmenso”, pero creo que es probable que nunca hayáis entendido lo que quería decir con estas dos palabras. ¿Cuál fue Mi objetivo al usar estas dos palabras? Era llamar la atención de todos, que os pusierais a reflexionar sobre ellas. Superficialmente, estas palabras parecen casi vacías. Tienen un cierto significado, pero no importa cuánto piense la gente en ellas, lo único que se les ocurre es: “Vasto, significa tan infinito como el cielo; es decir, el corazón de Dios es infinito, ¡no existen límites para Su amor!”. El amor de Dios no es el tipo de amor que puede imaginar la mente del hombre. Las personas son incapaces de imaginar este amor, no deben usar el aprendizaje y el conocimiento para interpretar esta palabra, sino que deben usar otro método para apreciarla y experimentarla. En última instancia, llegas a sentir verdaderamente que el amor de Dios es diferente del amor del que hablan las personas mundanas, que el verdadero amor de Dios es diferente a todo lo demás, a diferencia del amor que entiende toda la humanidad. Entonces, ¿qué es este amor de Dios? Primero, no debes abordarlo con las nociones e imaginaciones del hombre. Consideremos el amor de una madre, por ejemplo: el amor de una madre hacia sus hijos es incondicional, es protector y cálido. Ahora mismo, ¿está al mismo nivel de sensación y significado el amor que sentís por parte de Dios hacia el hombre que el amor de una madre? (Sí). Entonces esto es un problema, está mal. Debes distinguir el amor de Dios del amor de los padres, de un esposo, esposa o hijos, de tu familia, de la preocupación de los amigos, y llegar a conocer el amor de Dios de nuevo. ¿Qué es el amor de Dios? El amor de Dios no tiene emociones y no se ve afectado por las relaciones de sangre. Es el amor puro y simple. Entonces, ¿cómo debe la gente entender el amor de Dios? ¿Por qué hemos venido a discutir el amor de Dios? El amor de Dios está encarnado en la obra de Dios, de modo que la gente lo reconoce, lo acepta y lo experimenta, y finalmente se da cuenta de que es el amor de Dios, y reconoce que no son palabras vacías, ni cualquier forma de comportamiento por parte de Dios, sino la verdad. Cuando lo aceptas como la verdad, eres capaz de reconocer este aspecto de la esencia de Dios a partir de él. Si lo tratas como una forma de comportamiento, tendrás dificultades para reconocerlo. ¿Qué se entiende por “comportamiento”? Tomemos como ejemplo a las madres: entregan su juventud, su sangre, sudor y lágrimas para criar a sus hijos, les dan lo que quieren, sin importar si han hecho el bien o el mal o qué senda toman. Una madre da desinteresadamente, nunca enseña, ayuda o guía al niño para que camine por la senda correcta, solo lo cuida, lo ama y lo protege indiscriminadamente, hasta el punto de que, en última instancia, el niño no puede diferenciar el bien del mal. Este es el amor de una madre o cualquier tipo de amor nacido de la sangre caliente, las emociones y las relaciones carnales del hombre. El amor de Dios, por su parte, es exactamente lo contrario. Si Dios te ama, lo expresa a menudo castigándote y disciplinándote, podándote y tratándote. Esto puede hacer que las cosas te sean incómodas, tus días pueden pasar entre castigos y disciplina, pero una vez que hayas experimentado esto, descubrirás que has aprendido mucho, que puedes tener discernimiento y eres sensato a la hora de relacionarte con otras personas, y también que has llegado a comprender algunas verdades. Si el amor de Dios fuera como te imaginas, como el amor de una madre o un padre, si Él fuera tan escrupuloso en Su cuidado e invariablemente indulgente, ¿podrías conseguir estas cosas? No. Así, las personas deben acercarse a lo que se manifiesta del amor de Dios en Su obra usando la perspectiva de la verdad, y dentro de esto, deben buscarla. Si no buscan la verdad, ¿cómo podría alguien que es corrupto conjurar de la nada una comprensión de lo que es el amor de Dios, de cuál es el objetivo de Su obra en el hombre y dónde están sus meditadas intenciones? La gente nunca entendería estas cosas. Esto se relaciona con una parte de la obra de Dios, un aspecto de la esencia de Dios que las personas son más propensas a malinterpretar, y tienen una gran dificultad para comprender y apreciar. Así, también, es a lo que las personas pueden dedicarse con profundidad, empatía y práctica. En términos generales, el amor significa dar a las personas lo que quieren, no darles algo amargo cuando quieren algo dulce o para tratar una enfermedad; en resumen, implica el egoísmo, las emociones y la sangre caliente del hombre; implica un aspecto de los objetivos y las motivaciones. Pero no importa lo que Dios haga en ti, aunque lo malinterpretes, e incluso te quejes de Él en tu corazón, Dios, con paciencia inagotable, seguirá obrando en ti. ¿Cuál es el objetivo final de Dios al actuar así? Él usa este método para despertarte, o para que llegue el día en que entiendas la voluntad de Dios, pero cuando Dios ve ese resultado, en realidad no ha ganado nada. ¿Y por qué digo esto? Porque todo tu ser viene de Dios. Dios no necesita ganar nada. Lo único que necesita es que sigas y entres de acuerdo con lo que Él requiere mientras realiza Su obra, para finalmente ser capaz de vivir la realidad-verdad, para vivir con la semejanza del hombre y no volver a ser engañado, confundido y tentado por Satanás, para poder darle la espalda a este, obedecer y temer a Dios, para que Dios te gane y se haga Su gran obra. Este es el amor y la obra de Dios. ¿Existe este nivel de significado para vuestra comprensión del amor de Dios como vasto e inmenso? (No). Vuestra comprensión no ha llegado a ese punto. Incluso cuando alguien le rompe a Dios el corazón, y otros piensan que no hay manera de que Dios pueda salvarlos, ¿cuál es la actitud de Dios cuando reflexionan sobre sí mismos, se arrepienten y dejan de lado el mal en sus manos y aceptan Su salvación? Dios les da la bienvenida como antes; mientras la gente tome la senda correcta, Dios no les pedirá cuentas. Este es el amor de Dios. ¿Qué noción del hombre debe remediarse aquí? La gente debe dejar atrás las diversas nociones que tiene sobre cómo Dios ama al hombre. Dejarlas atrás es fácil; cambiar no lo es. Cuando de verdad te sucede algo, no resulta fácil hacerte dejar de lado tus nociones y que aceptes esta forma en que te ama Dios. Esto requiere que las personas busquen la verdad cuando algo les sucede, para así experimentar y sentir realmente el amor de Dios.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En la actualidad, debéis analizar qué son las nociones acerca de la obra de Dios, cuáles existen y, sobre todo, debéis resumir las diversas imaginaciones, la oposición y las exigencias que tenéis respecto a la obra de Dios, a Su soberanía y Sus arreglos, y a la forma en que Dios obra. Estas cosas se interponen en el camino de tu obediencia a las orquestaciones y arreglos de Dios, y hacen que malinterpretes y te resistas a todo lo que Dios ha hecho en ti. Tales nociones son muy serias, y vale la pena analizarlas. Por ejemplo, algunas personas dicen: “Dios dice que no le gusto, así que tal vez no me salve”. ¿Acaso no es esto una noción? Tales nociones deben ser resueltas, porque este tipo de nociones pueden impedirte avanzar, pueden paralizarte y hacer que te rindas a la desesperación, e incluso pueden provocar que renuncies a Dios. En algunas iglesias, los anticristos y los malvados que causan perturbaciones han engañado a ciertas personas. ¿Esto es bueno o malo? ¿Es esto el amor de Dios, o es Dios jugando con la gente y exponiéndola? ¿Te queda esto claro? Dios emplea todas las cosas y todos los asuntos a Su servicio para perfeccionar y salvar a aquellos a quienes desea salvar; aquellos que verdaderamente buscan y practican la verdad la ganarán finalmente, mientras que otros que no buscan la verdad se quejan y dicen: “No está bien que Dios obre así. ¡Cuántos agravios he padecido! Estuve a punto de irme con los anticristos. Si de verdad esto fue el acto de Dios, ¿cómo pudo Él permitir que la gente se marchara con los anticristos?”. Que no te marcharas es una prueba de tu salvación por parte de Dios; los que lo hicieron han sido expuestos y eliminados. Entonces, ¿son las perturbaciones causadas por estos anticristos y la gente malvada en las iglesias algo bueno o malo? Cuando sean expuestos, podrás decirles lo que son realmente, después de lo cual serán purgados de la iglesia y crecerá tu estatura, y cuando te encuentres de nuevo con tales personas, los rechazarás antes de que muestren su verdadero rostro. Esto es algo bueno. Dios obra de maneras extraordinarias, maneras que están más allá de la imaginación de la gente normal. Entonces, ¿por qué he usado esas palabras para definir la obra de Dios? Porque la humanidad corrupta no entiende estas cosas; la verdad, la forma en que obra Dios, la sabiduría de la batalla de Dios con Satanás; la gente no entiende ninguna de estas cosas, y toda la humanidad se queda en blanco. Entonces, ¿por qué la gente sigue teniendo sus propias ideas? Porque estudian cosas o también tienen sus propias predilecciones, lo que lleva a que les surjan ideas. Para la gente de hoy, el Creador obra así por primera vez desde la creación del cielo y la tierra: Él actúa a la vista de toda la humanidad, revelando abiertamente Su plan de gestión, y ejecutándolo y poniéndolo en práctica entre la humanidad por primera vez. Las percepciones de la humanidad sobre la mentalidad de Dios, Su esencia y Su forma de obrar son inherentemente vacías; son cosas ajenas a ellos, y por tanto es muy normal que en la gente surjan nociones en este ámbito. Sin embargo, que estas nociones sean normales no significa que sean correctas; da igual lo normales que sean, deben y han de ser abordadas, pues por muy normales que sean, son nociones antitéticas e incompatibles con el Creador. En última instancia, ¿qué debe hacer la humanidad? La gente debe aceptar y obedecer, así logrará el cambio, ganará la verdad y satisfará las exigencias del Creador.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunas personas creen que, mientras sus aspiraciones sean buenas, positivas y proactivas, el Creador debería cumplirlas, y que no deberían ser privadas del derecho a luchar por tener una hermosa vida. Esto es una noción. ¿Concuerda el cumplimiento del Creador con los deseos del hombre, con sus esperanzas, con sus imaginaciones? No. Entonces, ¿de qué manera actúa el Creador? Independientemente de quién seas, de lo que has planeado, de lo perfectas y honorables que sean tus imaginaciones, o de hasta qué punto coincide con la realidad de tu vida, Dios no mira ninguna de estas cosas ni se involucra en ellas; más bien, las cosas se logran, se orquestan y se arreglan de acuerdo con los métodos y leyes ordenados por Dios. Este es el carácter justo de Dios. Algunos piensan: “Después de las innumerables dificultades que he experimentado en mi vida, ¿acaso no tengo derecho a una buena vida? Cuando acuda ante el Creador, ¿acaso no tendré capital para pedir y aspirar a una vida y un destino hermosos?”. ¿Acaso no es esta una noción humana? ¿Qué son tales nociones y formas de pensar humanas para Dios? Son demandas irrazonables. ¿Cómo se producen tales demandas irrazonables? (La gente no conoce la autoridad de Dios). Que la gente no conozca la autoridad de Dios es una razón objetiva; la razón subjetiva es que tienen un carácter rebelde. ¿La vida que el Creador dispone para la gente es una vida de penurias o una feliz y despreocupada? (Una vida de penurias). La mayoría de la gente vive una vida de penurias, con demasiadas dificultades y demasiado dolor. ¿Cuál es el propósito del Creador con estos arreglos y cuál es su significado? Por un lado, estos arreglos tienen por objeto permitir que la gente experimente y conozca la soberanía, los arreglos y la autoridad de Dios; por otro, Su propósito principal es permitir que la gente experimente lo que la vida realmente es, y así darse cuenta de que el destino del hombre está controlado por la mano de Dios, y que no lo decide ninguna persona ni se modifica a raíz de los cambios en la voluntad subjetiva de la gente. Sea lo que sea que haga el Creador y sea cual sea el tipo de vida o destino que haya dispuesto para las personas, les hace reflexionar sobre la vida y sobre lo que realmente es el destino del hombre y, al reflexionar sobre todas estas cosas, les hace presentarse ante Dios. Cuando Dios expresa la verdad y le dice a la gente qué es todo esto, hace que la gente se presente ante Él, acepte lo que Dios dice, lo experimente, entienda cuál es la relación real entre todo lo que Él dice y todas las cosas que la gente experimenta en su vida real. Él permite a la gente verificar la practicidad, exactitud y validez de estas verdades, después de lo cual el hombre las gana y reconoce que está controlado por la mano del Creador, que su destino es gobernado y arreglado por Dios. Una vez que el hombre haya comprendido todo esto, ya no tendrá planes para su vida que no sean prácticos, y no pretenderá ir en contra de los deseos del Creador ni de lo que Él ha ordenado y dispuesto. Por el contrario, tendrá una evaluación y comprensión cada vez más exactas, o una comprensión y un plan de cómo debe vivir su vida y el camino que debe tomar.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Dios hizo al hombre con libre albedrío. El hombre tiene un cerebro, pensamientos e ideas. Después de ser corrompido por Satanás, el hombre se sumergió en los sonidos y las vistas de este mundo y, después de ser educado por sus padres, influenciado por su familia y educado por la sociedad, en los pensamientos del hombre surgen muchas cosas; cosas que nacen de su propio corazón y que lo hacen naturalmente. ¿Cómo se forman estas cosas que surgen naturalmente en el hombre? En primer lugar, una persona debe tener la capacidad de pensar en los problemas; esta es la base que uno debe tener para ser capaz de dar lugar a estas cosas. Luego, mediante las influencias del entorno —como ser educado por la propia familia y la sociedad—, así como el impulso del propio carácter corrupto y las ambiciones y deseos, estas cosas toman forma poco a poco. ¿Cómo trata Dios estos pensamientos e ideas así formados, ya se conformen a la realidad o sean vacíos? ¿Los condena? No, ni tampoco les quita a las personas tales pensamientos. La gente tiene una noción: imaginan que su pensamiento cambiará con un leve toque de la gran mano sin forma de Dios. ¿Acaso no es esta noción vaga, sobrenatural y vacía? Es una noción que tiene la gente de cómo obra Dios. En lo profundo de sus corazones, la gente a menudo tiene fantasías de la obra de Dios y los métodos de Su obra, aunque no les dan voz. La gente se imagina al Creador acercándose suavemente al hombre y, con un movimiento de su gran mano y un soplo de Su aliento mágico, o con un pensamiento, las cosas negativas dentro del hombre desaparecerán en un instante, con la silenciosa quietud de un gran viento que sopla una nube. ¿Cómo trata Dios estas ideas del hombre, estas cosas a las que da lugar la mente del hombre? Dios no las resuelve con métodos sobrenaturales y vacíos, sino que dispone el entorno del hombre. ¿Qué clase de entorno dispone Él? No es algo vacío, Dios no hace nada sobrenatural que rompa todas las leyes. Más bien, Él dispone un ambiente que obliga a la persona a entender la materia y a reflexionar sin cesar, después de lo cual Dios hace uso de todo tipo de gente, eventos y cosas para iluminar el camino de esa persona, con lo cual esta llega a un entendimiento. Dios les hace entender estas cosas de acuerdo con su destino, añadiendo algunos incidentes al curso de este. ¿Cuáles son las nociones del hombre respecto a esto? Sobrenaturales, vacías, vagas, discordantes con la realidad, es decir, divorciadas de esta. Digamos por ejemplo que alguien tiene hambre y le gustaría comer. Hay quienes dirían: “Si Dios estuviera realmente actuando, lo único que tendría que hacer sería echarme su aliento y yo ya estaría lleno y así permanecería durante un año o dos. ¿No sería eso agradable?”. ¿No es eso poco realista? Si le dijeras a Dios que tienes hambre, ¿qué te diría Él? Dios te diría que buscaras algo de comida, te diría que comieras. Si dijeras que no tienes comida y no sabes cocinar, ¿qué haría Dios? Te diría que aprendieras a cocinar. Este es el lado práctico de la obra de Dios. Cuando os encontráis con algo que os resulta oscuro, al no decir más oraciones vacías ni depender vaga y confiadamente en Dios, cuando ya no consignes tus esperanzas a tales cosas, entonces sabrás qué es lo que debes hacer; conocerás tu deber, tu responsabilidad y tu obligación.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Dios habla con el hombre cara a cara y le dice lo que debe y no debe hacer, qué camino debe tomar, cómo debe obedecer a Dios, los principios en los que debe entrar en cada parte de Su obra. Dios le dice claramente al hombre todas estas cosas, pero el hombre a menudo sigue esperando, anticipando que Dios le dirá lo que realmente quiere decir por otros medios que no sean Sus palabras, con la esperanza de poder alcanzar resultados antes inimaginables y de ser testigo de milagros. ¿No es esta la noción del hombre? ¿Qué hace Dios, de hecho? Cuando Dios utiliza un lenguaje claro para decirle al hombre cómo actuar, cómo vivir, cómo obedecerle y cómo experimentar todo tipo de acontecimientos, si el hombre continúa sin entender, Dios no hace más que crear un entorno, proporcionarle al hombre un esclarecimiento especial o hacerle pasar por algunas experiencias especiales. Ese es el fin de lo que Dios puede, debe y está dispuesto a hacer. Hay quienes preguntan: “¿Acaso no quiere Dios que todas las personas se salven y que nadie sufra la perdición? Si Dios usara tal método para actuar, ¿cuántas personas podrían salvarse?”. A modo de respuesta, Dios preguntaría: “¿Cuánta gente presta atención a Mis palabras y sigue Mi camino?”. Los que hay son los que hay; este es el punto de vista de Dios y el método de Su obra. Él no hace más que eso. ¿Cuál es la noción del hombre sobre este asunto? “Dios se apiada de esta humanidad; se preocupa por ella y aceptará la responsabilidad hasta el final. Si el hombre lo sigue hasta el final, inevitablemente se salvará”. Dios te ha dicho todas estas verdades. Si al final sigues diciendo que no entiendes Su voluntad y no sabes cómo practicar, entonces estas son palabras de rebeldía. Dios debería abandonar a esas personas. Es una noción absolutamente humana describir o ilustrar la realidad de la gloria de Dios en términos de cantidad de personas, nivel de poder o diversidad racial. En la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, en total, ¿cuántos fueron salvados y hechos perfectos? Es decir, ¿quién fue capaz de temer a Dios y rechazar el mal al final? (Job y Pedro). Fueron los únicos. Como Dios lo ve, temerle a Él y rechazar el mal es, de hecho, cumplir con el estándar de conocerle, de conocer al Creador. Gente como Abraham y Noé eran justos a los ojos de Dios, pero aun así estaban en un nivel inferior al de Job y Pedro. Por supuesto, Dios no hizo tanta obra entonces. No proveyó a la gente como lo hace ahora, ni dijo palabras tan claras ni hizo la obra de salvación a tan gran escala. Puede que no haya ganado a mucha gente, pero eso no es algo malo. ¿Qué aspecto del carácter del Creador puede verse en esto? Dios espera ganar a muchas personas, pero si, de hecho, mucha gente no puede ser ganada —si Dios no puede ganar a esta humanidad durante Su obra de salvación— entonces Él preferiría abandonarlas y desecharlas. Así es como lo ve el Creador. En este sentido, ¿qué exigencias o nociones tiene el hombre de Dios? “Eres Tú quien me salva, así que eres responsable hasta el final, y Tú me prometiste bendiciones, así que debes dármelas y dejarme ganarlas”. Dentro del hombre hay muchos “debe”, muchas exigencias, y esta es una noción entre ellas. Otros dicen: “Dios hace una obra tan grande, un plan de gestión de seis mil años, y al final solo gana a dos personas. Qué lástima. ¿Acaso no fueron Sus acciones en vano?”. El hombre piensa que no debería ser así, pero Dios está contento de ganar incluso a dos personas. El verdadero propósito de Dios no es solo ganar a esos dos, sino ganar más, y si la gente no entiende y todos malinterpretan y se oponen a Dios, entonces Dios preferiría no ganarlos. Tal es Su carácter. Algunas personas dicen: “Eso no serviría. ¿Acaso no se reiría Satanás?”. Puede que Satanás se ría, pero ¿acaso no es el enemigo vencido de Dios de todos modos? Dios sigue habiendo ganado al hombre, a muchos de ellos que pueden abandonar a Satanás y no sufrir su control. Dios ha ganado verdaderos seres creados. ¿Son capturados por Satanás aquellos que no han sido ganados por Dios? No habéis sido hechos perfectos; ¿seguís a Satanás? (No). Es la gloria de Dios que ninguno de aquellos a los que Él no ha ganado siga a Satanás. Algunas personas dicen: “Si Dios no me quiere, de todos modos no seguiré a Satanás. Aunque me ofreciera bendiciones, no las aceptaría”. ¿No gana Dios así la gloria? La gente tiene nociones sobre la cantidad de personas que Dios gana o la escala en la que Él lo hace; creen que Dios no debería ganar solo a esas pocas. El hecho de que el hombre pueda dar lugar a tales nociones se debe a que, por un lado, el hombre no puede comprender la mente de Dios, el Creador, y no puede entender el tipo de personas que Él quiere; siempre hay una distancia entre el hombre y Dios; por otro lado, tener tales nociones es una manera de que el hombre se consuele y se libere en lo que respecta a su propio destino y futuro. El hombre cree: “Dios ha ganado a muy pocas personas, ¡qué glorioso sería para Él ganarnos a todos! Si Dios no descartara a ninguna persona, sino que las conquistara a todas, y todas acabaran siendo hechas perfectas, y la charla sobre la elección de personas por parte de Dios no quedara en nada, ni tampoco Su obra de gestión, entonces ¿acaso no sería Satanás más humillado todavía? ¿No ganaría Dios una gloria mayor? ¿No sería una prueba fehaciente de la derrota de Satanás? ¡Tres pájaros de un tiro!”. El hombre sabe el resultado, ¿no es así? Que pueda decir esto se debe en parte a que no conoce al Creador y en parte a que tiene su propio motivo egoísta: está preocupado por su futuro, así que lo conecta a la gloria del Creador, y así su corazón se encuentra tranquilo. El hombre tiene motivos egoístas, y ¿acaso no hay algo de rebeldía en ellos? ¿Acaso no es una exigencia a Dios? Hay en ella una resistencia no expresada contra Dios que dice: “Tú nos has elegido, nos has guiado, has trabajado mucho en nosotros, nos has concedido Tu vida y Tu integridad, nos has dado Tus palabras y Tu verdad, y nos has hecho seguirte todos estos años. Sería una gran pérdida que al final no pudieras ganarnos”. Tal excusa es un intento de chantajear a Dios para obligarle a ganar al hombre. Ahí están las demandas del hombre, así como sus imaginaciones y nociones: la obra que hace Dios es tan grande que debe ganar a muchas personas. ¿De dónde viene este “debe”? Viene de las nociones e imaginaciones del hombre, de sus demandas irrazonables y su corazón vanidoso, unidos a una mezcla de su carácter duro y feroz.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuando uno cree en Dios, tiene una vaga imagen de reverencia y estima por Él. Creen que es todopoderoso, omnipotente y que, como Él ha elegido a un grupo de personas de entre esta humanidad corrupta, ciertamente los hará completos. Por lo tanto, estamos destinados a ser bendecidos, es una certeza. ¿No hay tras esa “certeza” una mentalidad de probar suerte? Desear ganar la aprobación de Dios sin buscar la verdad o someterse al juicio y castigo de Dios es la actitud que menos debe tener el hombre. No adoptes la mentalidad de probar suerte; la suerte es el gran enemigo. ¿Qué clase de mentalidad es esta de probar suerte? ¿Qué estados, pensamientos, ideas y nociones, actitudes y puntos de vista puede tener una persona que muestran que sus acciones y el fondo de su corazón albergan una mentalidad basada en la suerte? Solo puedes cambiar cuando sabes estas cosas; si no sabes que todavía existen dentro de ti, ¿cómo ibas a poder cambiar? ¿Cómo podrías resolverlas? ¿Qué es, entonces, una mentalidad de probar suerte? “Creo en Dios. He dejado a mi familia y he renunciado a mi trabajo. No importa lo que pase, he sufrido, sudado y trabajado, y si sigo hasta el final, podría convertirme en uno de los vencedores, uno de los salvados, uno de los bendecidos, uno del pueblo del reino de Dios”. Esta es la mentalidad de probar suerte. ¿No está eso en el corazón de cada persona? La mayoría de los que dejan todo atrás y vienen a la casa de Dios para cumplir con su deber a tiempo completo tienen algo de este tipo de mentalidad. ¿Acaso la mentalidad de probar suerte no es una especie de noción? (Lo es). ¿Por qué digo que es una especie de noción? Porque cuando no has entendido o comprendido la intención y la actitud que el Señor de la creación tiene hacia este asunto, solo tienes buenos pensamientos y buscas subjetivamente, y así es cómo lo abordas. Es una especie de noción. Para el Señor de la creación, ¿acaso no es esa noción una especie de chantaje? ¿No es una demanda irrazonable? Es como decir: “Desde que te he seguido, y desde que dejé todo atrás y vine a Tu casa para cumplir con mi deber a tiempo completo, se me debe considerar alguien que se ha sometido a los arreglos del Señor de la creación, ¿cierto? Entonces, ¿puedo ahora tener un futuro prometedor? Mi futuro no debe ser oscuro, debería estar claro”. Esta es una mentalidad de probar suerte. ¿Cómo se resuelve esta mentalidad? En un aspecto, uno debe conocer el carácter de Dios. Todos entienden fundamentalmente lo que estoy diciendo ahora. “Así que eso es lo que Dios piensa. Ese es el punto de vista de Dios y Su actitud. Entonces, ¿qué debemos hacer?”. La gente debería dejar de lado su mentalidad de probar suerte. Para dejar de lado esta mentalidad, ¿basta con decir: “Lo he dejado de lado y no tendré más esos pensamientos. Trataré mi deber seriamente, aceptaré la responsabilidad y trabajaré más duro”? No es tan sencillo, cuando alguien desarrolla una mentalidad de probar suerte, surgen en ellos algunos pensamientos y prácticas, y, más que eso, se revelan algunas actitudes. Estas cosas deben poderse solucionar. Algunos dicen, “Si he entendido la voluntad y la actitud de Dios, ¿no me he librado de la mentalidad de probar suerte?”. ¿Qué clase de palabras son estas? Son ignorantes en materia espiritual; son palabras vacías. ¿Cómo, entonces, se resuelve este problema? Debes considerar: “¿Qué debo hacer si Dios me lo quita todo? ¿Son dadas voluntariamente estas cosas que le dedico y le entrego a Dios o son intentos de negociar con Él? No es bueno intentar negociar con Él. Tendré que orar y cambiar eso”. Además, a medida que alguien practica y cumple con su deber, deben entender qué principios-verdad no entienden, qué hacen que va en contra de los requerimientos de Dios y Su voluntad, qué tipo de senda es la equivocada y la que conduce al desastre, y qué tipo de senda puede contar con la aprobación de Dios. ¿Qué más encontramos en lo que se refiere a la mentalidad de probar suerte? Hay personas que caen gravemente enfermas a las que Dios salva y dejan de estar enfermas. Piensan: “Todos creéis en Dios para perseguir las bendiciones. Yo soy diferente. Fue el gran amor de Dios el que me trajo aquí; me concedió circunstancias y experiencias especiales que me llevaron a creer en Él, así que Él me ama más que a vosotros y, al final, tendré más oportunidades de sobrevivir que vosotros”. Piensan que tienen una relación extraordinaria y especial con Dios, que son diferentes de la gente común. Debido a su experiencia especial, se sienten extraordinarios y poco comunes, y por lo tanto mantienen una especie de certeza de que tendrán éxito. Se definen a sí mismos como ciertamente diferentes de los demás, y están seguros de su capacidad para sobrevivir; esta también es una mentalidad de probar suerte. Hay otros que han asumido un importante deber y cuyo estatus es alto. Sufren algo más que los demás, son podados y tratados un poco más que los otros, se mantienen un poco más ocupados que el resto y hablan algo más que ellos. Piensan: “Dios y Su casa me han colocado en una posición importante y tengo el favor de mis hermanos y hermanas. Esto es un honor. ¿Acaso no significa que seré bendecido antes que los demás?”. Esa también es una mentalidad de probar suerte y una especie de noción.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Las personas dicen que Dios es un Dios justo, y en tanto que el hombre lo siga hasta el final, seguramente será imparcial hacia el hombre porque Él es el más justo. Si un hombre lo sigue hasta el final, ¿lo podría desechar? Soy imparcial con todos los hombres y juzgo a todos los hombres con Mi carácter justo, sin embargo, hay condiciones adecuadas para las exigencias que le hago al hombre, y lo que Yo exijo, todos los hombres lo deben cumplir, sin importar quiénes sean. No me importa cómo sean tus aptitudes ni cuánto tiempo las hayas tenido; solo me importa si vas por Mi camino y si tienes o no amor y sed por la verdad. Si careces de la verdad y más bien traes vergüenza sobre Mi nombre y no actúas de acuerdo a Mi camino y solo lo sigues sin cuidado ni interés, entonces en ese momento te derribaré y te castigaré por tu maldad y ¿qué tendrás que decir entonces? ¿Podrás decir que Dios no es justo? Hoy, si has cumplido con las palabras que he hablado, entonces eres la clase de persona que apruebo. Dices que siempre has sufrido mientras sigues a Dios, que lo has seguido contra viento y marea y que has compartido con Él los buenos y los malos momentos, pero no has vivido las palabras pronunciadas por Dios; solo quieres ir de un lado a otro por Dios y esforzarte por Él todos los días y nunca has pensado vivir una vida que tenga sentido. También dices: “En cualquier caso, creo que Dios es justo. He sufrido por Él, he ido de un lado a otro por Él y me he dedicado a Él y me he esforzado mucho a pesar de no recibir ningún reconocimiento; seguro se debe acordar de mí”. Es verdad que Dios es justo, pero Su justicia no está manchada con ninguna impureza: no contiene voluntad humana alguna y no está manchada por la carne o por las transacciones humanas. Todos los que son rebeldes y se oponen y no actúan conforme a Su camino serán castigados; ¡ninguno será perdonado y ninguno será pasado por alto! Algunas personas dicen: “Hoy voy de aquí para allá por Ti; cuando llegue el fin, ¿me puedes dar una pequeña bendición?”. Así que te pregunto: “¿Has cumplido Mis palabras?”. La justicia de la que hablas se basa en una transacción. Tú solo piensas que Yo soy justo e imparcial con todos los hombres y que todos los que me siguen hasta el final están seguros de ser salvos y ganar Mis bendiciones. Hay un significado interno en Mis palabras cuando digo “todos los que me siguen hasta el final están seguros de ser salvos”: los que me siguen hasta el final son a los que Yo ganaré íntegramente; son los que, después de que los haya conquistado, buscan la verdad y son perfeccionados. ¿Qué condiciones has alcanzado? Solo has conseguido seguirme hasta el final, pero ¿qué más? ¿Has cumplido Mis palabras? Has alcanzado uno de Mis cinco requisitos, pero no tienes la intención de cumplir los cuatro restantes. Sencillamente has encontrado el camino más sencillo y fácil, y la has seguido con la esperanza de tener suerte. Con una persona como tú, Mi justo carácter es solo castigo y juicio, es solo una retribución justa, y es el castigo justo de todos los hacedores de maldad; todos los que no siguen Mi camino, con toda seguridad van a ser castigados, incluso si siguen hasta el final. Esta es la justicia de Dios. Cuando este carácter justo se exprese en el castigo del hombre, el hombre se quedará boquiabierto y lamentará que, mientras siguió a Dios, no siguió Su camino. “En aquel momento solo sufrí un poco mientras seguía a Dios, pero no seguí el camino de Dios. ¿Qué excusas hay? ¡No hay opción sino la de ser castigado!”. Pero en su mente está pensando: “De todos modos, he seguido hasta el final, por lo que incluso si me castigas, no puede ser un castigo demasiado severo, y después de imponer este castigo todavía me querrás. Sé que Tú eres justo y que no me vas a tratar de esa manera para siempre. Después de todo, no soy como los que serán exterminados; los que serán exterminados recibirán un fuerte castigo, mientras que mi castigo será más leve”. El justo carácter no es como dices. No es que los que son buenos para confesar sus pecados son tratados con indulgencia. La justicia es santidad y es un carácter que no tolera que el hombre ofenda, y todo lo que es inmundicia y que no ha cambiado es blanco de la indignación de Dios. El justo carácter de Dios no es una ley sino un decreto administrativo: es un decreto administrativo dentro del reino, y este decreto administrativo es el castigo justo para cualquiera que no posee la verdad y no ha cambiado, y no hay margen para la salvación. Porque cuando cada uno sea clasificado de acuerdo a su especie, los buenos serán recompensados y los malos serán castigados. Es cuando el destino del hombre se aclarará; es el momento en que la obra de salvación llegará a su fin, después de lo cual, la obra de salvar al hombre ya no se hará y la retribución vendrá sobre todos los que hagan el mal.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

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