32. La persecución y la adversidad me ayudaron a crecer

Por Baituo, provincia de Shandong

Antes, sólo sabía que la sabiduría de Dios se ejercía basada en las conspiraciones de Satanás, que Dios es un Dios sabio y que en teoría Satanás siempre será el enemigo derrotado de Dios, pero no tenía entendimiento ni conocimiento real. Después, sólo dentro de un ambiente arreglado por Dios adquirí alguna experiencia real de este aspecto de la verdad.

Estaba en una junta una tarde cuando de repente un líder de distrito corrió apresuradamente hacia mí y dijo, “El gran dragón rojo se ha llevado a tu madre. No vayas a casa por un tiempo. La iglesia arreglará una familia anfitriona para ti”. Esta noticia me golpeó repentina e inesperadamente y me estremeció tanto que de repente me quedé estupefacta: ¿Qué? ¿El gran dragón rojo se ha llevado a mi madre? ¿Cómo la torturará el gran dragón rojo? ¿Podrá soportarlo? Puede que nunca vea a mi madre otra vez. ¿Qué debo hacer? Pensando en estas cosas, mi corazón estaba en tormento y no podía contener mis lágrimas. Después de que la junta terminó, me llevaron con mi familia anfitriona arreglada y, después de que me instalé, mis pensamientos regresaron otra vez a mi madre. En casa, era muy cercana a mi madre. Aunque mi padre incrédulo trató de obligarme a renunciar a Dios, mi hermana mayor me ignoró por mi creencia en Dios y todos mis otros parientes me abandonaron, nunca me sentí sola, porque todavía tenía a mi madre que también creía en Dios. Ya fuera espiritual o físicamente, mi madre siempre me cuidaba, me arreaba y muchas veces me ayudaba. Cada vez que tenía algún problema siempre podía hablar con ella al respecto; podías decir que ella era mi roca. Pero ahora la única en quien podía depender el gran dragón rojo se la había llevado. Sentí como si de repente me hubiera convertido en una huérfana, sin saber cómo caminar el camino por delante, sin saber a quién dirigirme cuando me encontrara con dificultades. Los días siguientes los pasé llorando, viví en constante dolor y me sentí muy deprimida. Cuando estaba viviendo en este estado, incapaz de liberarme, me sobrevino una guía interior: “¿Realmente estás dispuesta a vivir siempre en la oscuridad, permitiéndole a Satanás hacer de ti una tonta? ¿Y realmente no estás dispuesta a entender a Dios en Su obra y vivir en la luz?” Estas palabras me despertaron de inmediato. Es correcto, pensé. ¿Realmente siempre voy a vivir así en la oscuridad, permitiéndole a Satanás hacer de mí una tonta? ¡No, no puedo! Esta situación que me ha ocurrido seguramente debe tener la bondad de Dios. Luego, fui delante de Dios muchas veces para orar y buscar a Dios, pidiéndole a Dios que me esclareciera para que pudiera entender Su voluntad.

Después de un tiempo, descubrí que había comenzado a entrar en algo de la verdad que antes no había entendido y que no había podido poner en práctica. Solía estar consentida en casa y la comida, la ropa y divertirme ocupaban la mayor parte de mi tiempo. Mi carne no podía sufrir agravio y no podía soportar la menor dificultad. En los pocos días después de que me fui de casa y estaba viviendo con la familia anfitriona, ya no podía hacer todo lo que quería, ya no podía hacer lo que yo quisiera como lo había hecho en casa. Poco a poco, mi naturaleza mimada y mis malos hábitos disminuyeron y llegué a saber que tener ropa y comida en la vida es estar contento. También obtuve un discernimiento de la esencia de la carne, para nunca más seguir buscando la satisfacción de la carne, y llegué a saber que buscar satisfacer a Dios es lo más importante que una creación puede hacer. Antes, cuando mi madre estaba en casa, no importaba si tenía problemas físicos o problemas en mi vida, siempre dependía de ella y la dejaba que me ayudara a resolverlos. Cuando me encontraba con los problemas, no oraba a Dios ni buscaba la verdad ni tampoco tenía una relación normal con Dios. Después de que se llevaron a mi madre, no tenía a nadie de quién depender cuando me encontraba con las dificultades. Sólo podía ir delante de Dios más seguido a orarle, comer y beber más las palabras de Dios, buscar Su voluntad más a menudo. Poco a poco, el lugar que mi madre ocupaba en mi corazón se hizo más pequeño, mientras que el lugar de Dios en mi corazón creció más. Sentí que Dios me podía ayudar en cualquier momento que necesitara, que no podía dejar a Dios ni por un momento. Además, también aprendí a confiar en la oración y a confiar en mi búsqueda de la verdad para resolver mis problemas, y saboreé el sentimiento de paz, seguridad y confiabilidad que viene de tener a Dios conmigo. Cuando vivía en casa, aunque sabía que creyentes e incrédulos eran dos tipos de personas que eran incompatibles entre sí, todavía sentía como si sólo mis padres y mi hermana mayor fueran mi familia, y siempre veía a mis hermanos y hermanas en la iglesia como extraños, sintiendo siempre alguna distancia entre nosotros. Después de que Dios había usado el ambiente para “echarme” de mi casa, estaba junto con mis hermanos y hermanas en mi familia anfitriona desde la mañana hasta la noche, y sentía su interés y cuidado por mí, su tolerancia y comprensión. Hablábamos el mismo idioma, compartíamos las mismas aspiraciones y nos ayudábamos entre nosotros por la vida; desde mi corazón sentí que esta era mi única familia verdadera, que sólo mis hermanos y hermanas en la iglesia eran mi padre, madre y hermanos. Ya no había más un alejamiento entre mí y mis hermanos y hermanas en la iglesia, ninguna distancia, y experimenté el calor que viene de tener una familia grande. Por medio de este ambiente con mis hermanos y hermanas, también aprendí cómo nos podíamos amar entre nosotros, perdonarnos y soportarnos por la vida, por lo que mi humanidad normal se recuperó. Esta verdad era lo que no podía poner en práctica antes, cuando vivía en casa y confiaba en las juntas y sermones. Después de que el gran dragón rojo se llevara a mi madre me vi obligada a irme de casa, en estas circunstancias excepcionales y sin yo saberlo, Dios forjó esta verdad dentro de mí y poco a poco profundizó mi entendimiento de ella. A raíz de mi entrada a esta verdad, mi corazón que buscó amar y agradar a Dios cada vez se volvió más fuerte y mi voluntad para vivir toda mi vida para Dios se volvió cada vez más decidida. La persona que había sido, que creía en Dios pero que no tenía ningún propósito, que se debilitaba siempre que se presentaba algún problema, estaba sufriendo un cambio gradual. Lo que Dios me otorgó realmente fue más de lo que nunca pude haber pensado, y mi corazón se llenó de gratitud y alabanza para Él.

Un día, durante mis devociones espirituales, leí las palabras de Dios que dicen: “Al hacer toda esta obra, Él no sólo ha permitido a la humanidad, que ha sido corrompida por Satanás, recibir Su gran salvación, sino que también le ha permitido ver Su sabiduría, omnipotencia y autoridad, y al final Él permitirá a la humanidad ver Su carácter justo —castigar a los malvados y recompensar a los buenos—. Él ha luchado contra Satanás hasta el día de hoy y nunca ha sido derrotado, porque Él es un Dios sabio, y Su sabiduría se ejerce sobre la base de las tramas de Satanás. […] Aún sigue llevando a cabo Su obra de esta misma manera realista en el presente; adicionalmente, a medida que Él desempeña Su obra paralelamente revela Su sabiduría y omnipotencia […]” (‘Deberías saber cómo la humanidad completa se ha desarrollado hasta el día de hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios de repente encendieron mi corazón, y no pude evitar soltar un suspiro desde el fondo: ¡Dios realmente es un Dios sabio! ¡Las obras de Dios realmente son maravillosas e imprevistas! Esta situación me ha tocado hoy, en la superficie parece como si el gran dragón rojo se ha llevado a mi madre, me ha quitado mi única roca, me ha hecho difícil regresar a casa, ha tratado en vano de usar esto para obstruir mi creencia en Dios y para hacerme colapsar o debilitarme y rendirme al asustarme con su influencia. Pero la sabiduría de Dios se ejercita basada en las conspiraciones de Satanás y Dios lo usó con gran efecto. Me sacó de mi nido cómodo y, a través de este ambiente, templó mi voluntad, perfeccionó mi voluntad para padecer el sufrimiento, me entrenó para tener la habilidad para vivir independientemente, me enseñó cómo vivir la humanidad normal y cómo ser una persona real: esta verdad era algo que no tenía manera de entender, no tenía manera de obtener en un ambiente de reposo y comodidad. A través de este ambiente, Dios forjó Su verdad y lo que Él es en la vida dentro de mí, de modo que no sólo no me rindiera por causa de la persecución del gran dragón rojo sino que, por el contrario, obtuviera la verdad que Dios me había otorgado y fuera llevada bajo la salvación de Dios. Además, a través de la persecución del gran dragón rojo, vi aún más claramente su rostro salvaje y cruel y su naturaleza reaccionaria que se opone a Dios. Desde mi corazón lo odié aún más y mi corazón que buscó amar a Dios se hizo aún más fuerte.

¡Le doy gracias a Dios! De esta experiencia, obtuve algún entendimiento práctico de la omnipotencia y soberanía de Dios, y obtuve alguna experiencia práctica del hecho de que la sabiduría de Dios se ejercita basada en las conspiraciones de Satanás. Entendí que todo lo que pasa que no se conforma a las nociones del hombre contiene la buena intención de Dios. No importa cómo Satanás imponga sus conspiraciones, Dios siempre será un Dios sabio y Satanás siempre será el enemigo derrotado de Dios. ¡Entendiendo esto, mi voluntad de seguir a Dios es ahora más decidida, y estoy llena de fe para el camino por delante!

Anterior: 26. ¿Por qué usar artimañas para servir a Dios?

Siguiente: 33. Un giro favorable en el camino de creer en Dios

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado

2. Una Breve Introducción a los Antecedentes de la Aparición y Obra de Cristo de los Últimos Días en China

China es la tierra donde reside el gran dragón rojo y es el lugar que se ha resistido y ha condenado a Dios más severamente a lo largo de la historia. China es como una fortaleza de demonios y una prisión impenetrable e impermeable controlada por el diablo. Además, el régimen del gran dragón rojo vigila todos los niveles y ha instalado defensas en cada casa. Como resultado, no hay lugar donde sea más difícil difundir el evangelio de Dios y llevar a cabo la obra de Dios. Cuando el Partido Comunista Chino llegó al poder en 1949, la creencia religiosa en China Continental fue totalmente suprimida y prohibida. Millones de cristianos sufrieron humillación pública, tortura y encarcelamiento. Todas las iglesias fueron completamente cerradas y vaciadas. Hasta las reuniones en las casas fueron prohibidas. Si sorprendían a alguien participando en una reunión, era encarcelado e incluso podía ser decapitado. En esos tiempos, las actividades religiosas desaparecieron casi sin dejar rastro. Solamente un pequeño número de cristianos continuó creyendo en Dios, pero sólo podían orar silenciosamente a Dios y cantarle himnos de alabanza en sus corazones, suplicando a Dios que reviviera la iglesia. Finalmente, en 1981, la iglesia fue verdaderamente revivida y el Espíritu Santo comenzó a obrar a gran escala en China. Las iglesias surgieron como brotes de bambú después de una lluvia de primavera y cada vez más personas comenzaron a creer en Dios. En 1983, cuando el renacimiento de la iglesia alcanzó su clímax, el Partido Comunista Chino comenzó una nueva ronda de cruel represión. Millones de personas fueron arrestadas, detenidas y educadas por medio del trabajo. El régimen del gran dragón rojo sólo permitía a los creyentes en Dios unirse a la iglesia del Movimiento Patriótico de Tres Autonomías creado y controlado por el gobierno. El gobierno del PCCh estableció el Movimiento Patriótico de Tres Autonomías en un intento por eliminar completamente la iglesia doméstica clandestina y tener a aquellos creyentes en el Señor bajo el firme control del gobierno. Creía que ésta era la única manera de lograr su objetivo de prohibir la fe y convertir a China en una tierra sin Dios. Pero el Espíritu Santo continuó realizando Su obra a gran escala en la iglesia doméstica y en aquellas personas que en verdad creían en Dios, lo cual el gobierno del PCCh no tenía manera de detener. En ese entonces, en la iglesia doméstica donde obraba el Espíritu Santo, Cristo de los últimos días aparecía en secreto para obrar; empezó a expresar la verdad y a realizar Su obra de juicio, comenzando con la casa de Dios.

99. Una juventud que no se lamenta

Si bien los mejores años de mi juventud los pasé en prisión, durante esos siete años y cuatro meses sufrí mucho debido a mi creencia en Dios. Pero no tengo quejas ni lamentos, porque comprendo algo de la verdad y he experimentado el amor de Dios. Siento que hay un significado y valor en mi sufrimiento, que esta es una excepción de exaltación y gracia que Dios ha hecho por mí.

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro