App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

Testimonios de experiencia del juicio de Cristo

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

54. Los libros de Satanás pueden corrompernos

Peihe    Ciudad de Xianning, provincia de Hubei

Siempre he creído que mi esposo y yo pasamos nuestra vida “mirando al suelo y con el sol a las espaldas” porque no estudiamos lo suficiente cuando éramos jóvenes y porque no teníamos ningún conocimiento. Por eso decidí que, independientemente de lo mucho que tuviera que sufrir o de lo difícil que fuera, mandaría a mis hijos e hijas a la universidad para que pudieran lograr algo y no tuvieran que seguir nuestros pasos. Con aquello como guía, mi esposo y yo comíamos y nos vestíamos de manera sencilla. Exprimimos cada centavo para mandar a nuestra hija mayor a la escuela técnica y a nuestro hijo mayor a la universidad. Pero teníamos otros dos hijos. Así que, para poder enviarlos a la universidad, mi marido tuvo que irse de casa para trabajar durante años cada vez. Yo tampoco estaba ociosa. Cuidaba de los campos y los cerdos en casa de sol a sol. Cuando el trabajo en la granja resultaba demasiado agotador, deseaba poder detenerme sin más. Sin embargo, ante la idea de lo competitiva que es la sociedad hoy en día y de qué ocurriría si no mandaba a mis hijos a la universidad, de que sólo tendrían futuro trabajando en el barro como yo, de cómo nunca conseguirían nada y les mirarían por encima del hombro, y de que sólo superando las pruebas de acceso a la universidad encontrarían un buen trabajo o llegarían a convertirse en funcionarios, conseguirían algo, se ganarían un futuro y ganarían prestigio para nosotros, todo el dolor y el agotamiento que sufría parecían valer la pena. Y así, cada mañana al levantarme me mantenía tan ocupada con mi trabajo que a menudo no tenía tiempo para comer y beber de las palabras de Dios ni para una vida espiritual normal. Tenía incluso menos tiempo para una vida normal en la iglesia o para cumplir con mis deberes, pero no pensaba en ello, y seguí trabajando hasta el cansancio por mis hijos… hasta que recientemente oí estas palabras de la enseñanza de Dios: “Las personas esperan todas que sus hijos puedan tener éxito. Todos esperan que sus hijos puedan ir a una universidad famosa, cursar estudios avanzados, obtener un grado, y después destacar sobre los demás y tener un punto de apoyo firme en la sociedad. Todas las personas tienen este punto de vista y quieren que sus hijos busquen una educación más elevada por el dicho: ‘El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas’. Además, la rivalidad en esta sociedad moderna es especialmente intensa. Si no tienen un grado universitario ni un punto de apoyo firme en la sociedad, ganarse el sustento pasa a ser un problema en el futuro. Este es el pensamiento y el punto de vista de todos. […] ¿Pero pensaste, tras ellos aceptar esa educación, en cuántas toxinas, cuántas ideas y teorías de Satanás se les inculcarán? […] Hasta que un día, tus hijos vuelven y les hablas de creer en Dios, y muestran aversión. Después de hablarles de la verdad, dicen que eres necio, se ríen de ti, y se burlan de lo que dices. En ese momento pensarás: ‘Oh, enviar a mis hijos a esas escuelas para que recibieran esa educación fue la senda equivocada. Escogí la senda errónea, pero es demasiado tarde para arrepentirse’. […] nadie está dispuesto a traerlos delante de Dios para aceptar por completo los puntos de vista y las ideas que Dios exige, o ser la clase de persona que Él requiere. Las personas no están dispuestas a hacer esto ni se atreven. Tienen un miedo profundo a que, si lo hacen, sus hijos no serán capaces de ganar un sustento ni de tener un futuro en la sociedad. ¿Qué representa este punto de vista? Representa y confirma que la humanidad no tiene interés, confianza ni fe genuina en la verdad ni en Dios. El corazón de los hombres sigue mirando a este mundo, y en su corazón siguen adorando a este mundo, y piensan que las personas que lo dejen no serán capaces de sobrevivir. […] son una traición y un rechazo a Él, y son incompatibles con la verdad” (‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Todas y cada una de las palabras de Dios me conmovieron profundamente. Tantos años de amargo ahorro y trabajo duro y laborioso, renunciando a todo para que mis hijos pudieran ir a la universidad, ¿y por qué? ¡Porque creía que las palabras de Satanás sobre que “El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas” eran una regla de supervivencia! Bajo la influencia de la ponzoña de Satanás, puse el conocimiento por encima de todo lo demás. Pensaba que sólo con conocimientos una persona podría destacarse, conseguir cosas, tener un futuro y ganar estatus en la sociedad. Pensaba que aquellos sin formación eran una clase inferior que merecía desdén, lo más bajo de entre lo bajo. Así que, para asegurarme de que mis hijos pudieran alcanzar el éxito en el mundo y evitar que vivieran “mirando al suelo y con el sol a las espaldas”, hice todo lo que estaba en mi mano para poder mandarlos a estudiar y proporcionarles una educación superior. Durante muchos años, antepuse mi objetivo a todo lo demás en mi corazón. Mientras tanto, relegaba las palabras de Dios, mis obligaciones y mi propia salvación al fondo de mi mente. ¡La ponzoña de Satanás me hizo mucho daño! La razón principal por la que pagué un precio tan alto para enviar a mis hijos a la universidad era mi propio remordimiento por no haber estudiado lo suficiente cuando era joven, de modo que proyecté mis esperanzas en mis hijos e hijas porque quería que terminasen el sueño que yo no había podido cumplir por mí misma. Durante décadas viví y luché por una cosa, el conocimiento, sin siquiera percatarme de ello. Aunque he seguido a Dios durante años, no he alcanzado la verdad y mis puntos de vista no han cambiado en absoluto. Lo que sigo adorando es el conocimiento y lo que anhelo y en lo que confío es Satanás. ¡Sigo siendo una infiel que persigue las tendencias mundanas y se resiste a Dios!

En la enseñanza de Dios, también llegué a comprender que Satanás utiliza el estudio y el aprendizaje para engañarlos para que reciban su educación y acepten su veneno y pensamientos en sus mentes. Una vez que se absorbe el veneno, la gente se deja llevar por completo por ideas ateas y falacias que niegan y se resisten a Dios. Así es como Satanás consigue sus objetivos de corromper y engullir a las personas. Porque no podía ver el engaño de Satanás, mandé entusiasmada a mis hijos a recibir una educación satánica; se los entregué al mal sin siquiera plantearme cómo llevarlos ante Dios o hacer que aceptaran la verdad que viene de Él y que vivieran de acuerdo con las exigencias de Dios. Mi hijo se graduó recientemente en una universidad prestigiosa. Cuando volvió a casa, aunque había adquirido muchos conocimientos, también había caído por completo en el camino de la muerte. Cuando menciono cualquier cosa sobre la creencia en Dios, hace alarde de toda clase de conocimientos científicos y teorías para refutarme, me llama inculta, ignorante y dice que no tengo criterio. Incluso me advierte de que podrían estafarme y dice que debería creer en la ciencia en lugar de la superstición… Sólo cuando me arrepentí de ello me di cuenta de que mandar a mis hijos a recibir una educación superior fue un error. La realidad por fin me hizo comprender que toda la cultura y el conocimiento mundanos son opuestos a Dios y contrarios a la verdad. Son las herramientas que utiliza Satanás para corromper y controlar a la gente. Cuanto mayor es la educación que reciben las personas y los conocimientos que adquieren, más es la ponzoña de Satanás que hay en ellos, más se alejan de Dios, más se convierten en enemigos de Dios y es más difícil para ellos recibir Su salvación. Podría decirse que cuantos más libros lee una persona y cuantos más conocimientos tiene, mayor es su resistencia a Dios. ¡El conocimiento es una cosa muy peligrosa!

La iluminación de Dios por fin me hizo comprender que “El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas” es una falacia satánica, simplemente una de las mentiras de Satanás para engañar, mentir y corromper a la gente. También comprendí que enviar a mis hijos a la escuela de Satanás fue igual que empujarlos al abismo de la muerte y a los fuegos del infierno. Dios, ya no quiero seguir siendo sierva de las maquinaciones de Satanás, quiero buscar la verdad y cambiar mis propias ideas equivocadas. Quiero que Tu palabra sea la base de mi existencia y quiero traer a mis dos hijos pequeños ante Ti para que puedan recibir Tu salvación y llegar a ser como deben ser los hombres.

Anterior:¿Qué significa realmente aceptar la verdad?

Siguiente:La única manera de evitar el desastre

También podría gustarte