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Práctica y ejercicios para el comportamiento con principios

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19. Los principios que deben seguir los líderes y colaboradores durante las enseñanzas y sermones

1. Debes exaltar a Dios y dar testimonio de Dios de acuerdo a las palabras de Dios y comunicar la verdad con claridad para que las personas conozcan la obra de Dios y cumplan con sus deberes;

2. Debes entender y captar los problemas ubicuos al pueblo escogido de Dios, practicar usar la verdad para resolverlos y evitar predicar doctrinas vacías;

3. Comunicar la verdad debe seguir la guía del Espíritu Santo y no te debes aferrar a reglas ni aplicarlas mecánicamente; debes dar lo mejor para comunicar la verdad con perfecta claridad para que las personas puedan tener una senda para practicarla;

4. Debes seguir de cerca los arreglos de la obra, los sermones y enseñanzas de los de arriba, mantenerte al día con la obra del Espíritu Santo y guiar al pueblo escogido de Dios en la realidad de la verdad.

Las palabras relevantes de Dios:

Debes tener un entendimiento de las muchas condiciones en las que los hombres estarán cuando el Espíritu Santo lleve a cabo la obra en ellos. En particular, quienes se coordinan para servir a Dios deben tener una comprensión incluso mejor de las muchas condiciones ocasionadas por la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo en los hombres. Si sólo hablas sobre muchas experiencias y muchas formas de entrar, esto demuestra que tu experiencia es demasiado parcial. Sin que en realidad comprendas muchas situaciones, eres incapaz de conseguir la transformación en tu carácter. Si has comprendido muchas condiciones, podrás entender diversas manifestaciones de la obra del Espíritu Santo, y comprender claramente la obra de los espíritus malignos, y de discernir gran parte de ella. Debes dejar al descubierto las muchas nociones de los hombres, e ir directamente al corazón del asunto; también debes señalar muchas de las desviaciones en la práctica de las personas o sus problemas al creer en Dios para que puedan reconocerlos. Como mínimo, no debes hacer que se sientan negativas o pasivas. Sin embargo, debes entender las muchas dificultades que existen, de un modo objetivo para las personas, no debes ser irrazonable ni “intentar enseñar a cantar a un cerdo”; esa conducta es insensata. Para resolver las muchas dificultades de los hombres, debes entender la dinámica de la obra del Espíritu Santo, cómo la lleva Él a cabo en diferentes personas, las dificultades y las deficiencias de los hombres, identificar los asuntos clave del problema, y llegar a la fuente del mismo sin desviaciones ni errores. Sólo esta clase de persona está cualificada para coordinarse y servir a Dios.

Que seas capaz de comprender los asuntos clave, y de discernir muchas cosas con claridad, depende de tus experiencias individuales. Tu forma de experimentar afecta a cómo guías a los demás. Si entiendes letras y doctrinas, guías a los demás a entender letras y doctrinas. La forma en que experimentas la realidad de las palabras de Dios es tu forma de guiar a otros a entrar en la realidad de las palabras de Dios. Si eres capaz de entender muchas verdades y de discernir muchas cosas en las palabras de Dios, eres capaz de guiar a los demás a entender muchas verdades, y aquellos a quienes guíes tendrán un claro entendimiento de las visiones […] .

de ‘Con qué debería estar equipado el pastor adecuado’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tú eres capaz de hablar de tanto conocimiento como hay arena en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. En esto, ¿no estás engañando a las personas? ¿No es esto mucho ruido y pocas nueces? ¡Actuar de esta manera es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría, más desprovista está de la realidad y más incapaz es de llevar a las personas a la realidad; cuanta más alta la teoría, más te hace desafiar a Dios y oponerte a Él. No trates las teorías más sublimes como un precioso tesoro; ¡son perniciosas y no sirven para nada! Tal vez algunas personas pueden hablar de las teorías más elevadas, pero tales teorías no contienen nada de la realidad, porque estas personas no las han experimentado personalmente y, por lo tanto, no tienen ningún sendero para practicar. Tales personas no pueden llevar al hombre por el camino correcto y sólo lo llevarán por el camino equivocado. ¿No es esto perjudicial para las personas? Por lo menos debes poder resolver los problemas presentes y permitirles a las personas lograr la entrada; sólo esto cuenta como devoción y sólo entonces estarás calificado para trabajar para Dios. No hables siempre palabras exageradas y fantasiosas y no obligues a las personas y hagas que te obedezcan con tus muchas prácticas inadecuadas. Hacerlo así no tendrá ningún efecto y sólo puede aumentar la confusión de las personas. Guiar a las personas de esta manera producirá muchas reglas, lo que hará que la gente te abomine. Esta es la deficiencia del hombre y realmente es insoportable. Por tanto, habla más de los problemas que existen ahora. No trates las experiencias de otras personas como si fueran propiedad privada, y sácalas a relucir para que otros las aprecien. Debéis buscar una salida individualmente. Esto es lo que cada persona debería poner en práctica.

Si lo que dices puede darles a las personas una senda que transitar, entonces esto equivale a que tienes la realidad. Digas lo que digas, debes traer a las personas a la práctica, y darles a todas una senda que puedan seguir. No sólo se trata de hacerlo de forma que las personas tengan conocimiento, sino más importante aún, de tener la senda por la que andar.

de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Con frecuencia habéis experimentado la situación de estar en una reunión, y sentir que no tienes nada sobre lo que predicar; por fin te armas de valor, y dices algo superficial. Sabes perfectamente bien que estas palabras superficiales son doctrinas, pero predicas sobre ellas de igual manera, y al final sientes que no tienes entusiasmo, y que las personas de rango inferior escuchan y sienten que es demasiado aburrido. ¿No ha ocurrido esto? Si te tienes que obligar a predicar, por un lado, el Espíritu Santo no obrará y, por otro, no hay beneficio para las personas. Si no has experimentado la verdad, pero sigues queriendo predicar sobre ella, digas lo que digas no predicarás con claridad; estarás predicando simplemente sobre cosas superficiales. Puedes pensar que las palabras que estás pronunciando están esclarecidas, pero no son más que doctrinas; no son realidad, y las personas que escuchan no serán capaces de tocar las cosas reales; pueden estar sintiendo que lo que dices es correcto cuando lo escuchen, pero después lo olvidarán por completo. Si aquello sobre lo que estás predicando no es la condición real, no podrás tocar los corazones de las personas; lo olvidarán aunque quieran recordarlo, y no podrás ayudarlas. Si te encuentras con una situación en la que quieres predicar, pero sientes que no puedes predicar de forma exhaustiva sobre las cosas; en la que tienes algún conocimiento doctrinal, pero no sabes nada sobre las cosas de la esencia; y si no eres capaz de responder a las preguntas sobre la esencia que otros plantean, es mejor que no prediques en absoluto. También hay momentos en los que comenzarás a exponer un tema en una reunión, sentirás que lo conoces bastante bien, y que puedes hablar acerca de algunas cosas reales. Pero una vez que lo has expuesto a nivel superficial todo el mundo lo entiende, y no te queda nada más que predicar a un nivel más profundo. Es posible que lo que los demás no saben tú tampoco lo sepas Por tanto, no te obligues a predicar, sino haz que todos comuniquen sobre el tema. Si piensas que es la doctrina, es inútil que prediques sobre ello, porque no proveerá edificación para los demás; en esta situación, independientemente de lo que digas, el Espíritu Santo no hará Su obra. Cuando te armes sencillamente de valor, y prediques, puedes decir cosas absurdas y desviadas, y puedes hacer que las personas se descarríen. […] Si eres una persona que entiende la verdad, te harás reproches a ti mismo. Tienes que dejar de predicar así, y deberías cambiar de tema. Puedes comunicar de algo sobre lo que tienes experiencia, o también de algún conocimiento que tengas sobre la verdad. Si no puedes predicar con claridad sobre algo, ¡es mejor comunicar en grupo! Nunca es bueno que predique una sola persona. Como careces de experiencia, por muy bien que puedas imaginar y concebir algo, a fin de cuentas estarás hablando tan sólo de doctrina, y esto es algo que forma parte de los conceptos humanos. Las cosas que pertenecen a la verdad deben experimentarse; sin experiencia, nadie puede entender por completo la sustancia de la verdad, y mucho menos explicar con claridad las condiciones de experimentar una verdad. Se debe tener experiencia con la verdad para tener algo de lo que predicar. No tener experiencia no es aceptable; aunque tengas experiencia será dentro de un ámbito limitado, y puedes hablar según unas condiciones limitadas; pero no puedes decir más. Si una reunión siempre gira alrededor de un tema, o dos, tras hablar una y otra vez sobre estos, algunas personas acabarán por entender un poco. O quizás cuando comiences a predicar, creas estar haciéndolo de una forma muy práctica, pero en realidad quienes están abajo siguen sin entender, porque tu condición es la que es, y las condiciones de las personas que están abajo no son exactamente las mismas que las tuyas. Además, tú estás experimentando esto en la actualidad, pero quienes están abajo no están experimentando esas mismas cosas en este momento, por lo que piensan que lo que estás predicando no es adecuado para ellas. ¿Qué deberías hacer en esta situación? Deberías formularles algunas preguntas para entender sus situaciones. Preguntarles qué harían al enfrentarse a esta situación. ¿Cómo debería practicar uno en línea con la verdad? Al comunicarles más o menos así, se abrirá una senda, y se podrá orientar a las personas hacia el tema, y comunicándoles más, lograrás resultados.

de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

La obra de un obrero calificado puede llevar a las personas al camino correcto y permitirles profundizar en la verdad. La obra que hace puede llevar personas delante de Dios. Además, la obra que hace puede variar de individuo a individuo y no está sujeta a reglas, permitiéndoles a las personas libertad y liberación. Además, pueden crecer poco a poco en la vida y progresivamente profundizar en la verdad. La obra de un obrero no calificado se queda demasiado corta; su obra es necia. Sólo puede llevar a las personas a las reglas; lo que demanda de las personas no varía de individuo a individuo; no obra de acuerdo a las necesidades actuales de las personas. En este tipo de obra hay demasiadas reglas y demasiadas doctrinas y esto no puede llevar a las personas a la realidad o a la práctica normal del crecimiento en la vida. Sólo les puede permitir apoyar unas cuantas reglas inútiles. Este tipo de guía sólo puede liderar a las personas a que se descarríen.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las pisadas de Dios, de tal manera que sigan a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra presente del Espíritu Santo, no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto corran, nada de esto quiere decir algo para Dios y Él no los elogiará. […] Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden la voluntad de Dios y los que no entienden la voluntad de Dios no pueden servir a Dios. Dios quiere un servicio que sea conforme a Su corazón; no quiere un servicio que sea de las concepciones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de concepciones y el servicio de tales personas interrumpe y perturba. Tal servicio va en contra de Dios y así, los que no son capaces de seguir las pisadas de Dios no pueden servir a Dios; los que no pueden seguir las pisadas de Dios con mucha seguridad se oponen a Dios y no son compatibles con Dios.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En su trabajo, los obreros deben prestar atención a dos puntos: uno es realizar el trabajo exactamente según los principios estipulados en las disposiciones para el trabajo. Los obreros no deben violar estos principios ni trabajar según su propia imaginación, ni de acuerdo con su propia voluntad. Deberían mostrar preocupación por la obra de la familia de Dios y poner los intereses de ésta por delante en todo lo que hagan. El otro punto también es clave y es que, hagan lo que hagan, presten atención a seguir la dirección del Espíritu Santo y hacerlo todo estrictamente en armonía con la palabra de Dios. Si desobedeces la orientación del Espíritu Santo, si sigues con obcecación tu propia mente y haces las cosas de acuerdo con tu propia imaginación, esto constituye una oposición más grave a Dios. Con frecuencia, desobedecer al esclarecimiento y la dirección del Espíritu Santo conduce a un callejón sin salida. No hay forma de seguir con el trabajo si uno ha perdido la obra del Espíritu Santo y, aunque se realice trabajo, no se logra nada. Éstos son los dos principios básicos por los que hay que regirse cuando se está trabajando: uno es llevar a cabo el trabajo exactamente según la disposición de arriba y realizar las tareas con los principios que se han presentado desde arriba. El otro punto es seguir la dirección del Espíritu Santo que está en el interior. Una vez entendidos estos dos puntos, es muy poco probable errar el blanco en el trabajo. […] Es necesario prestar cuidadosa atención a la dirección o al esclarecimiento del Espíritu Santo; en las cuestiones claves, en particular, deber tener cuidado con el fin de entenderlas. Lo más probable es que las personas que piensan demasiado, a las que les gusta actuar siguiendo sus propias ideas, se lo pierdan. Los buenos obreros, los obreros prometedores, prestan atención a la obra del Espíritu Santo. Las personas que obedecen al Espíritu Santo temen a Dios y buscan incansablemente la verdad. Para satisfacer a Dios y dar testimonio de Él, se debería investigar la propia obra en busca de elementos de adulteración e intenciones, e intentar ver cuánto se está motivado por los deseos personales, cuánto ha nacido del esclarecimiento del Espíritu Santo y cuánto está en armonía con la palabra de Dios. Debes examinar de forma constante, y en todas las circunstancias, tus palabras y tus hechos. Practicar con frecuencia de esta manera te pondrá en la senda correcta de servir a Dios.

de ‘Principios básicos de cómo trabajan los obreros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Comunión del hombre:

Para ser un líder al servicio de Dios debes tener principios. Algunos dicen: “Hay muchas verdades con las que, por mucho que intente comunicarlas, aún carezco de claridad acerca de ellas”. Careces de claridad, pero tus intenciones aún deben ser correctas; pase lo que pase, debes seguir dando testimonio de Dios y exaltándolo. Di tanto como entiendas, exalta a Dios y da testimonio de Él en la mayor medida que puedas y no te exaltes a ti mismo ni permitas que otros te adoren bajo ninguna circunstancia. Esta es la primera y más fundamental regla que debes seguir. Segundo, nunca intentes buscar trucos ni confiar en tus propias ideas. Sigue estrictamente los arreglos de los de arriba. Si eres realmente serio en tu obra y quieres lograr resultados, debes invertir mucho tiempo y energía en todos los arreglos de la obra y dedicar el máximo esfuerzo.

de “Una persona debe tener principios al servir a Dios” en “Provisión para la vida: Recopilación de sermones”

El servicio que está en armonía con la voluntad de Dios es para exaltar a Dios y para dar testimonio de Él en todas las cosas y cuestiones, para comunicar al hombre la voluntad de Dios y los requisitos para las personas, para hacer que las personas actúen de acuerdo con la palabra de Dios en lugar de con sus propias doctrinas, reglas y dichos. De esta manera, a través de tu comunicación, las personas pueden presentarse ante Dios y obedecer Su voluntad y seguir Sus palabras para finalmente conocerlo y obedecerlo. Quienes sirven a Dios deben practicar y trabajar así para que se puedan conformar a la voluntad de Dios. Los que sirven como líderes y colaboradores deben tomar esto como un lema: ya sea tratar con algún problema o comunicar y dar sermones, el 100 % de lo que digan debe dar testimonio de Dios y exaltar a Dios, comunicar más acerca de la voluntad de Dios y liberar más de Su voluntad y de Sus requisitos para las personas. Nunca deben decir sus propias palabras, sus propias doctrinas, reglas o regulaciones. Llevar a las personas a Dios y hacer que obedezcan a Dios, que reciban la verdad y que adoren a Dios es la encomienda de Dios para los colaboradores. Si los colaboradores fallaran en preocuparse por la voluntad de Dios y en guiar a las personas a regresar a Dios y a conocerlo de acuerdo con los requisitos de Dios, defraudarían la voluntad de Dios y se convertirían en personas que se resisten a Dios y lo traicionan.

de La comunión de los de arriba

Como líder, aparte de comunicar la verdad y buscar la verdad, su trabajo principal es resolver los problemas con la verdad. Cuantos más problemas resuelva con la verdad, más beneficios obtienen las personas de él y más valioso es su trabajo. Si muy poco del trabajo que hace como líder implica resolver problemas con la verdad, no hay valor en lo que hace. Se puede decir que está actuando de manera imprudente y completamente contrario a la voluntad de Dios. Además de comunicar la verdad para resolver problemas personales, el trabajo de un líder es resolver los problemas con la verdad para todos durante la congregación. Si su comunicación y sermones no se hacen relativos a ciertos problemas, no habrá resultado del que hablar. Sólo se puede llamar estrategia de salón y parloteo teórico. Como líder, si es incapaz de manejar los problemas en la iglesia y los problemas personales asociados con el trabajo de la iglesia, ¿qué otro trabajo puede hacer? Solamente asignando trabajo, culpando a las personas y tratando con ellas por sus errores, ¿puede realmente resolver cualquier problema? ¿Puede lograr algún resultado en su trabajo? Si alguien sólo hace este tipo de trabajo es demasiado incompetente. Arreglar y asignar trabajo junto con culpar a las personas y tratar con ellas por sus errores es sólo la práctica más superficial y aparente. No puede proveer de vida a las personas o resolverles problemas fundamentales. Con sólo un trato y culpas superficiales, eso no es resolver problemas con la verdad. Tampoco es convincente para las personas. Si tienes la verdad y revelas los problemas de las personas con la verdad, estarán convencidas cuando las podes y trates con ellas, logrando así los resultados deseados.

de La comunión de los de arriba

Cuando uno es realmente competente en el servicio a Dios, todas las dificultades pueden resolverse allí donde va, e independientemente de qué problemas tengan las personas él puede explicarlos en detalle y señalar el camino. Ello llena de deleite a las personas como si la carga fuera aliviada. Por muy difícil que sea la situación de un lugar, si él se queda allí durante algunos días y junta a las personas para algunas reuniones, el corazón de estas brillará entonces. Ellas se llenan de energía cuando la verdad es entendida y su negatividad se resuelve completamente. El conflicto de la carne se sofocará y la vida de la iglesia tomará la senda correcta. Una persona que sirve realmente a Dios puede descubrir las deficiencias de la gente, y sabe qué proveer a las diferentes personas, dónde empezar, y cómo resolver completamente los problemas. Independientemente de que sea un creyente nuevo o viejo, anciano o joven, que lidera o que sigue, él puede proveer plenamente para ellos. Todos los problemas de ellos pueden resolverse y él puede comunicar con toda la gente. Para los que sirven realmente a Dios, la comunicación de la verdad no tiene reglas y ellos no hacen esto de memoria. Hablarán desde cada lado y desde cada ángulo. Hablarán en diferentes lenguas y combinarán todo tipo de hechos. Personas de todas las clases entenderán y cosecharán los beneficios. […]

Quienes sirven realmente a Dios saben lo que les falta y siempre pueden equiparse y al mismo tiempo comunicar la verdad a otros, y aun más, se centran en entrar en la verdad ellos mismos y conocerse a sí mismos con más profundidad. Pueden guardarse de ser arrogantes, farisaicos y de exhibirse y también están dispuestos a abrir su corazón para permitir que otras personas conozcan sus debilidades y deficiencias. Por tanto su comunicación es sincera y auténtica, sin falsas pretensiones. Las personas tendrán convicción en ellos, los respetarán y obedecerán la verdad que ellos transmiten.

de ‘El verdadero significado del servicio y los deberes de los colaboradores’ en “Provisión para la vida: Recopilación de sermones”

Los arreglos de la obra, sermones y enseñanzas de los de arriba representan los nuevos pasos y la dirección de la obra del Espíritu Santo. Por tanto, líderes y colaboradores de todos los niveles deben seguir de cerca los arreglos de la obra, sermones y enseñanzas de los de arriba para comunicar la verdad y cumplir sus deberes. Este es un principio de servir a Dios y también la senda correcta del servicio. Uno que se desvíe de los arreglos de la obra, sermones y enseñanzas de los de arriba para hacer lo que quiera está perturbando e interrumpiendo la obra de Dios. Tal persona es alguien que resiste a Dios. […] Si un líder o colaborador puede aceptar los arreglos de la obra, sermones y enseñanzas de los de arriba, entonces podrá comunicar la verdad y realidad en la iglesia, podrá coordinarse con la obra del Espíritu Santo y guiará al pueblo escogido de Dios a la realidad de la verdad.

de ‘La relevancia y la explicación de los diez principios de la vida de iglesia establecidos por la familia de Dios’ en “Anales selectos de los arreglos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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