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Provisión para la vida: Recopilación de sermones

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6. Discutiendo el cambio de carácter

La obra de salvación de Dios es la obra de cambiar el carácter del hombre. El resultado final de la aceptación y obediencia del hombre a la obra de Dios es lograr el cambio de carácter. También podemos decir que el cambio de carácter es una señal que mide si cada hombre pertenece o no a Dios. Ver si un hombre se ha vuelto compatible con las intenciones de Dios es ver cómo su carácter ha cambiado. De hecho, con respecto a la conciencia de uno mismo, al abandono de la carne, a la obediencia a Dios, al conocimiento de Dios, a amar a Dios, a luchar por la vida, a luchar por la santidad y a buscar ser vencedores, que los hombres han buscado en el pasado, todos ellos se refieren al cambio de carácter. En tanto que el carácter del hombre cambie, entonces llegará a todos estos diferentes estados. La base que produjo estos diferentes argumentos fue la estatura del hombre en aquel entonces, el entorno en el que vivió en ese momento y su práctica por entonces. Se conformaron completamente con la realidad y fueron precisamente eso que el Espíritu Santo exigió del hombre en aquel entonces y el resultado final que alcanzaron fue el cambio de carácter. En esta etapa de la obra de Dios, todas las maneras en las que Dios obra y cada paso de Su obra son con el fin de cambiar las cosas dentro del hombre que no concuerdan con Sus intenciones. No están destinadas a tratar al hombre como un juguete y hacerlo sufrir deliberadamente, sino que son con el fin de cambiar el carácter del hombre y, una vez que el hombre haya llegado al estándar que Dios requiere de él, el corazón de Dios quedará satisfecho. Nosotros ahora entendemos las intenciones sinceras de Dios y estamos infinitamente complacidos, nuestros corazones llenos de agradecimiento y alabanza.

Debido a que el hombre ha sido tan profundamente corrompido por Satanás, su carácter de ninguna manera puede cambiar completamente durante un período de tiempo de unos cuantos años y en cambio requiere de toda una vida. Durante el periodo de experimentar la obra de Dios, el cambio de carácter del hombre es orquestado, procediendo gradualmente de una manera ordenada paso a paso. Se basa totalmente en la obra de Dios y en Sus palabras, primero con un cambio en la conciencia de uno mismo y después con un cambio en el conocimiento de Dios, de un cambio en la manera de ver las cosas hasta ser completamente compatible con Dios. El cambio en la conciencia de uno mismo es una transformación de creer que uno es bueno en todo, que uno es grandioso, que se puede estar sin obedecer nunca a los demás y estar muy por encima de la gente ordinaria, a reconocer la propia desobediencia, corrupción, arrogancia desenfrenada y falta de razón, y el propio envilecimiento y mezquindad. El cambio en el conocimiento de Dios es una transformación de creer que Dios es particularmente vago y confuso o creer que Dios es sólo el tipo de Dios descrito en leyendas, a conocer la existencia práctica de Dios, conocer las acciones de Dios, conocer el carácter de justicia y majestad de Dios que no se puede ofender, conocer la sabiduría omnipotente de Dios y la maravilla de Su dominio del universo entero, y también es una transformación de todas las diferentes concepciones que se tienen de Dios, a un conocimiento práctico; de doctrinas, a la verdad; una transformación de la suposición y la vaguedad, a genuinamente ver y reverenciar y alabar que provienen del fondo del corazón. Para resumir, el cambio en el conocimiento de Dios es un cambio de pasividad a actividad, de lo negativo a lo positivo, de la imagen de Satanás a la realidad y la hermosura de Dios. Esta es el área clave de cambio en el hombre que exige la obra de Dios. Cuando decimos que el cambio de carácter que el hombre es capaz de lograr en su vida es vivir una humanidad normal, la mayoría de las personas sienten como si esto fuera inalcanzable, como si no se pudiera lograr, o tal vez algunas personas creen que si ya no son desobedientes ni resisten a Dios, entonces ¿no es esto un cambio de carácter? De hecho, estos dos argumentos son correctos en un aspecto y no sin razón. Sin embargo, para decirlo más exactamente, el cambio de carácter es vivir la semejanza del hombre, y aquello que ha sido perfeccionado a través de las palabras de Dios y de Su obra es esta semejanza del hombre. En el pasado, Dios resumió la naturaleza corrupta del hombre en cuatro palabras: arrogancia, soberbia, prepotencia y santurronería. Este es un resumen de la naturaleza de Satanás y es la imagen exacta de Satanás. ¿Por qué Dios dice que el hombre es el descendiente de Satanás, la prole del gran dragón rojo? Esto se dice sobre la base de la naturaleza del hombre. Si el hombre ha sido corrompido hasta este punto por Satanás, ¿dónde podemos encontrar una pizca de la semejanza del hombre? ¿Por qué el hombre ha sido despreciado por Dios? ¿Por qué Dios ha detestado y rechazado al hombre? ¿No es porque todo lo que el hombre expresa es la imagen de arrogancia, soberbia, santurronería y prepotencia de Satanás? Si la humanidad vive la semejanza del hombre, entonces no hay manera de que Dios maldiga a la humanidad. Por lo tanto, podemos decir con certeza que Dios salva al hombre principalmente cambiando la naturaleza de Satanás del hombre y guiando al hombre a vivir la semejanza del hombre. Bueno, ¿por qué decimos que esta obra es una obra de conquista? La obra de conquista se dirige a las fuerzas hostiles. La arrogancia, santurronería, prepotencia y soberbia son precisamente resistencia contra Dios. Según la naturaleza del hombre, el hombre es exactamente una fuerza hostil que se opone a Dios. No es fácil para el hombre obedecer totalmente a Dios. Esto no se puede hacer sin la obra de conquista. Este método se debe usar para empezar, seguido por ser perfeccionado progresivamente a través de las dificultades de todo tipo de pruebas y tribulaciones. Sólo de esta manera el hombre puede deshacerse de su carácter corrupto de arrogancia, soberbia, prepotencia y santurronería. Sin embargo, dentro del espacio de varios años, alcanzará, como máximo, diferentes niveles de cambio y no será capaz de cambiar completamente. El cambio de carácter no es tan sencillo como las personas imaginan, Dios tiene Sus estándares y niveles en Su obra. Al luchar por el cambio de carácter el hombre debe prestar atención a su propia naturaleza de arrogancia, ya que esta es un área clave que es sumamente fácil que el hombre ignore. Si la naturaleza arrogante del hombre no cambia, sin importar cuántas doctrinas entienda, no servirá de nada. Esto involucra la esencia de vida y si el hombre puede o no ser rescatado. Si estas cuestiones no se resuelven, el hombre no sólo será grandemente despreciado por Dios sino que otros hombres también lo aborrecerán y lo abandonarán completamente. Esta naturaleza corrupta del hombre será tan repulsiva para todos como una rata cruzando la calle. Si los hombres ven a alguien revelando su arrogancia y santurronería, simplemente es lo mismo que comer una mosca muerta, nauseabundo y repugnante. Este carácter de arrogancia, soberbia, santurronería y prepotencia es precisamente la naturaleza del gran dragón rojo, son cosas que el gran dragón rojo ha incrustado en los hombres. Estas cosas son los seguidores acérrimos de los hombres y el enemigo declarado de Dios. Lo que Dios desprecia son esas cosas en los hombres que Satanás ha corrompido profundamente y lo que Dios desprecia enormemente es la naturaleza de Satanás que hace al hombre incapaz de obedecer a Dios e incapaz de amarlo. Esto entonces es la arrogancia, soberbia, santurronería y prepotencia del hombre. Estos venenos en el hombre lo han convertido en el enemigo de Dios y en una humanidad que es sumamente aborrecida y maldecida por Dios. Por lo tanto, la obra más fundamental en la salvación del hombre por parte de Dios es cambiar el carácter de Satanás del hombre para transformarlo en un hombre que le agrade a Dios, un hombre que es compatible con las intenciones de Dios, un hombre que ya no le pertenece a Satanás, sino que se ha vuelto a Dios. Lo que la obra de Dios extermina es al gran dragón rojo y eso que es derrotado es el verdadero enemigo de Dios: Satanás; mientras que la que es salvada es la humanidad que ha sido corrompida por Satanás. Por lo tanto, cualquier paso en la obra de Dios, ya sea redención o conquista o perfeccionamiento y obtención, todos son con el fin de lograr el objetivo de cambiar el carácter del hombre y también son con el fin de lograr el objetivo de que el hombre sea completamente salvo. Satanás ha corrompido a la humanidad por miles de años y ha plantado las raíces de su veneno profundo en el corazón del hombre al punto que el veneno del gran dragón rojo fluye a través de la sangre y los huesos de los hombres. Es obvio cuán profundamente Satanás ha corrompido a la humanidad. La salvación del hombre por parte de Dios no es un asunto fácil, es como tratar un cáncer. Arrancar las raíces del veneno requiere varios años de obra y eliminar el veneno toma un tiempo aún más largo. Durante estos varios años de obra, los hombres han reconocido la importancia del cambio de carácter pero todos han sentido que lo más difícil de manejar para el hombre es que la naturaleza de arrogancia del hombre no es fácil de ser cambiada: Sus propios esfuerzos no funcionarán. Él mismo se desprecia pero aún es incapaz de resolver el problema porque este es un problema de la naturaleza del hombre. Realmente es más fácil cambiar el paisaje de lo que es transformar la naturaleza del hombre. El problema del cambio de carácter sólo se puede resolver en última instancia a través de la obra de salvación de Dios junto con la cooperación del hombre. La razón por la cual el carácter del hombre no se cambia fácilmente es porque la naturaleza de Satanás se ha convertido en la naturaleza del hombre. Si no fuera por la obra de conquista y perfeccionamiento de Dios mismo, el ingenio del hombre no serviría, y este es el verdadero significado de que Dios es el Único que es capaz de salvar al hombre. La arrogancia, soberbia, santurronería y prepotencia en el hombre se han convertido en la naturaleza del hombre que no se puede resolver en el espacio de varios años, al punto que no es seguro que el hombre pueda ser purificado de estos durante toda una vida. Este es un asunto dentro de la vida que es tan difícil como volver a nacer y ser devuelto de los muertos. La arrogancia del hombre convirtiéndose en su naturaleza es lo mismo que Satanás convirtiéndose en la vida del hombre y lo que se vive es, por supuesto, la imagen de Satanás y nadie puede negar esto. Si el hombre puede realmente conocerse a sí mismo, entonces reconocerá este hecho y será capaz de decir que es un Satanás que vive y respira. Llegado el momento en que el hombre vea su verdadero rostro, entonces sabrá cuál es la imagen de Satanás.

El objetivo de Satanás al corromper al hombre es para hacer que el hombre deje a Dios y lo traicione, para evitar que el hombre disfrute de las bendiciones de Dios y de todo lo que Dios otorga, para llevar al hombre a romper completamente sus relaciones con Dios, para estar completamente divorciado de la verdad, para quedar envuelto en la oscuridad, ignorante de la justicia y la verdad y aún menos consciente de lo que es la humanidad, incapaz de distinguir entre aquellas que son cosas positivas y aquellas que son cosas negativas. Él sólo sabe cómo hacerles trampas y hacerles daño a las personas, luchar por la fama y aprovechar las ventajas, maquinar una contra otra y masacrarse entre ellas. Esto finalmente lleva a la humanidad al olvido. Lo que se expresa en común por todos los hombres que han sido corrompidos por Satanás es que no sólo niegan la existencia de Dios, sino que también hacen su máximo esfuerzo por resistir a Dios y por resistir la verdad. Y, aquellos hombres corrompidos por Satanás, que veneran a Satanás, se apartan de Dios, niegan a Dios, el carácter que expresan es arrogancia y soberbia desenfrenadas, toda su charla es delirante, son voluntariamente rebeldes y completamente anárquicos. Por lo tanto, al resolver nuestra arrogancia desenfrenada podemos lograr la obediencia a Dios y la adoración de Dios. Cuando se hayan logrado estos dos puntos, las dificultades del hombre se habrán resuelto. Cambiar el carácter del hombre comienza con cambiar la arrogancia desenfrenada y soberbia del hombre. Si eres desenfrenadamente arrogante, entonces ciertamente te considerarás como todo importante; si eres desenfrenadamente arrogante, entonces sin duda eres irracional y no escucharás la razón; si eres desenfrenadamente arrogante, entonces te es definitivamente difícil obedecer a cualquier persona y te es aún más difícil obedecer toda la obra de Dios y a Dios encarnado; si eres desenfrenadamente arrogante, entonces eres incapaz de aceptar la verdadera situación fáctica y eres incapaz de aceptar la verdad; si eres desenfrenadamente arrogante, entonces eres incapaz de cumplir tu deber leal y honestamente en la familia de Dios. La persona desenfrenadamente arrogante siempre tiene concepciones con respecto a Dios, siempre delimita a Dios, como si sólo ella pudiera ver las intenciones de Dios y Dios debiera obrar como a ella le parezca conveniente. Ya que el hombre desenfrenadamente arrogante está hinchado de soberbia y mira por encima del hombro a los demás, no es amigable con los demás y es incapaz de tratar a los demás como iguales, así que nunca puede vivir en armonía con otras personas. La arrogancia desenfrenada es la raíz de la enfermedad del hombre. Si un carácter desenfrenadamente arrogante no puede ser mudado, entonces eres incapaz de conocerte, no puedes conocer a Dios y no puedes llevar a cabo tus deberes con dedicación. Si un carácter desenfrenadamente arrogante no se resuelve, incluso si en el exterior pareces ser obediente a Dios, no tienes una obediencia esencial a Dios porque todavía tienes las raíces del veneno en tus huesos y en tu sangre. Esto quiere decir que la naturaleza de la desobediencia aún no ha sido resuelta; si sólo es hablar palabras simbólicas y estar dispuesto de corazón, entonces me temo que una parte tan pequeña de obediencia no se podrá mantener por mucho tiempo y no se puede decir con certeza en qué momento la vieja enfermedad ya no podrá ser controlada y de repente saldrá. Las palabras dentro de eso están llenas de concepciones y quejas, sentimientos que se vuelven negros y blancos al revés, palabras en vindicación de uno mismo y que dan rienda suelta al rencor personal, además de palabras demoníacas culpando al cielo y a la tierra y a todos menos a uno mismo, prorrumpirán y el resultado final será tu destrucción en la manera de reventar en pedazos en el centro. Si la naturaleza del hombre de arrogancia y soberbia desenfrenadas no se resuelve, él no se puede ofrecer a Dios ni puede dar testimonio de Dios porque siempre tiene un olor apestoso a su alrededor y hará que los demás se sientan asqueados. No puede edificar a otros, no puede traer beneficios a otros; por el contrario, traerá a otros la miseria de la corrupción. Esto es lo que todos los hombres sentirán en común. When people really know God’s disposition and all that the life of God is, they will also know what they are. They really know their true conditions. At that time, they may be humble. I see it as having to be put down. What does a piece of smelly dung have to be arrogant about? Is this not an irrational moron? Although these words of mine are vulgar, this is the truth and I will not beat around the bush. I myself have experienced this. After knowing myself, I became more obedient, spoke in a more honest manner and reduced my arrogant airs and manner of speaking. I am also simple and straightforward and a bit naive. Satan’s toxins in me have greatly reduced and I am much more relaxed and natural than before. When communicating the truth, I speak more objectively and accurately, more realistically, without mixture. I do things in a more steady and sophisticated manner and pay attention to effectiveness. I can correctly deal with other people and have love and confidence. I stand in an appropriate position and I speak rationally. Work is work and getting along is getting along. When I do work, I do it with sense. When I get along with others, there is a personality for getting along. In working, besides talking about work, even when I fellowship about truth of life, you cannot see me behaving as a worker, because I stand as equal to the others. When someone’s own disposition has changed, it also brings others great benefits. Their work and speech can always produce results. You see, when someone’s arrogant disposition has changed, do they not live in the likeness of man? They particularly have truth, humanity, and personality. What they say, do and show is seen by people as being appropriate and people will all welcome this kind of person. People like to get on with whoever has the truth because they are of benefit and edification to people and can bring a supply of life and communication of the truth. This can all be lived out after one’s disposition has changed. En el cambio de los hombres cuya naturaleza satánica es desenfrenadamente soberbia y arrogante, prepotente y santurrona, en hombres que tienen la verdad y humanidad y en hombres que pertenecen a Dios, puedo ver la inmensidad de la gracia salvadora de Dios y que el hombre es realmente resucitado de entre los muertos. La resolución del problema de la desenfrenada arrogancia, soberbia, prepotencia y santurronería en los hombres, para que él no pueda resistir a Dios y ser desobediente a Dios otra vez y, además, para que él tenga una vida de humanidad normal y sea capaz de cumplir formalmente sus deberes, esto es la salvación completa y tal hombre es compatible con las intenciones de Dios. Es sólo con el cambio de carácter que existe la semejanza de una persona normal y sólo entonces lo podemos llamar alguien que ha obtenido la vida y que se ha convertido en una nueva persona que pertenece completamente a Dios. Si el carácter del hombre no ha cambiado, independientemente de cuán humilde pueda ser o cuán compasivo, solamente se está haciendo pasar por bueno. Debido a que su naturaleza es desenfrenadamente arrogante, soberbia, prepotente y santurrona, no tiene forma de no actuar como él mismo y, además, lo hace a pesar de sí mismo. Incluso si él mismo se manifiesta, no puede tener conocimiento de sí mismo y todavía cree que él mismo tiene la verdad y que es extremadamente brillante. El hombre con un carácter desenfrenadamente arrogante siempre piensa que está por encima de todos los demás y no está dispuesto a estar bajo el control de los demás, más bien él quiere controlar a otras personas. El hombre con un carácter desenfrenadamente arrogante siempre se considera mejor que los demás y nadie es su igual. Es incapaz de ver las fortalezas y los puntos buenos de los demás, e incluso si los ve, no los acepta en absoluto y sólo incrementa sus ataques y los denigra. Ve las fallas y defectos de los demás con una claridad inusual y los esparce cuando quiere. En especial le gusta hablar de sus propias fortalezas, particularmente le gusta elogiarse y exaltarse mientras denigra a los demás. El hombre con un carácter desenfrenadamente arrogante siempre es extremadamente soberbio, inclinado a ser egocéntrico, haciendo que los demás lo tengan en alta estima y que se reúnan a su alrededor. Independientemente de lo que diga y haga, los demás deben escucharlo y prestarle mucha atención. Al hombre desenfrenadamente arrogante le encanta sobremanera ponerse al descubierto. Independientemente de la ocasión, siempre que algo suceda será el primero en presumir y expresar una opinión para que los demás la disfruten, para hacer que otros lo respeten. Además, es propenso a exponer las fallas y defectos de los demás para hacer resaltar su propia brillantez, sin dar testimonio de Dios en lo más mínimo. El hombre de carácter desenfrenadamente arrogante nunca toma a otras personas en serio ya que a sus ojos todas las otras personas son estúpidas y buenas para nada, con quienes él pueda jugar a su antojo, de quienes él pueda burlarse y ni siquiera respeta a sus propios padres, realmente nunca se somete a ninguna persona. Debido a que la persona desenfrenadamente arrogante no tiene razón, no puede oír la verdad y es como si ella fuera la verdad, está por encima de la verdad; si otros comunican la verdad, es completamente incapaz de oírla y de someterse a ella, sólo considera que ella misma está en lo correcto. Al hombre de carácter desenfrenadamente arrogante le gusta ser el amo de los demás y no le gusta en absoluto oír a otros hablar; después de haber estado en contacto con él por un período de tiempo, puedes sentir en particular que tiene muy poca consideración por los demás, rara vez escucha a los demás respetuosamente, rara vez se somete a los demás, tiene muy poco respecto por otros, tiene poco aprecio por los demás, como un asesino de sangre fría, lo que dice siempre es instruir a los demás, siempre es sacar conclusiones, siempre es hacer definiciones, siempre es condenar a las personas, tiene una percepción bastante cruel y despiadada de ello. Debido a que desprecia la verdad y no reverencia a Dios, ¿cómo puede el hombre de carácter desenfrenadamente arrogante tratar a Dios como Dios? Él sólo está preocupado por su prestigio personal y sólo está preocupado de si las personas son capaces o no de obedecerlo y escucharlo, y de qué posición ocupa en las mentes de las personas. ¡Mira! ¿No son aquellos, cuya arrogancia desenfrenada está en este nivel, precisamente el anticristo? El trabajo de aquellos de carácter desenfrenadamente arrogante es reprender a las personas, tratar a las personas y debilitar su entusiasmo. Cuando derriban a las personas, las golpean hasta someterlas a la pasividad y las golpean hasta que se quejan, las personas los deben abandonar y su trabajo se detiene. Debido a que el hombre de carácter desenfrenadamente arrogante no tiene la verdad y no tiene experiencia de vida, mucho menos sabe de qué se trata el cambio de carácter, es completamente incapaz de hablar de la esencia de la verdad y sólo puede recurrir a letras y doctrinas y reglas para medir a las personas y hacer exigencias de la gente; en absoluto puede suministrar la vida y comunicar la verdad, su trabajo no es nada sino hacerles trampa a las personas, hacerse daño a sí mismo y avergonzar a Dios y, por lo tanto, Dios detesta su servicio y la manera en que se comporta. El hombre desenfrenadamente arrogante no tiene razón, ha perdido su humanidad, es la completa personificación de Satanás. Se puede decir que todo lo que tiene y es, todo lo que revela, es completamente una naturaleza demoniaca, no tiene la más mínima humanidad y todo lo que revela es diseminación de muerte y corrupción del hombre, ¡aceptar su instrucción es sufrir un gran daño! Ahora que las personas han aceptado la obra y las palabras del Dios práctico, han expandido la amplitud de su conocimiento y tienen discernimiento, saben lo que es la verdad y lo que es falacia y son capaces de distinguir entre las cosas positivas y las cosas negativas, protegiéndose así enormemente. De lo contrario, las personas serían conducidas al abismo de la muerte por estos falsos apóstoles y falsos colaboradores que son arrogantes y soberbios. Lo que necesitamos entender ahora es en qué aspectos se plasma el cambio de carácter, qué áreas son importantes, si el poder discutir doctrinas y seguir algunas reglas representa el cambio de carácter y cuál es la semejanza que uno puede vivir después del cambio de carácter. Estas cosas se deben conocer. Es el camino correcto en la entrada a la vida y la clave para recibir la salvación. Sólo aquellos cuyo carácter ha cambiado son compatibles con las intenciones de Dios.

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