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9. Debes tener una fe genuina en el Dios práctico

En estos días, hay muchas personas que creen en el Dios encarnado. Y cada vez hay más de estas personas. Sin embargo, así es como Dios revela la fe del hombre en Él: “Exteriormente, parecéis ser todos muy obedientes a este Cristo en la tierra, pero en esencia no tenéis fe en Él ni lo amáis. Lo que quiero decir es que realmente tenéis fe en ese Dios confuso de vuestros sentimientos, y realmente amáis al Dios que anheláis día y noche, pero nunca habéis visto en persona. En cuanto a este Cristo, vuestra fe es simplemente una fracción, y vuestro amor por Él no es nada. Fe significa creencia y confianza; amor significa adoración y admiración en el corazón, que nunca parten. Sin embargo, vuestra fe en el Cristo de este día y vuestro amor a Él están lejos de esto. Cuando se trata de la fe, ¿cómo tenéis fe en Él? Cuando se trata del amor, ¿cómo es que lo amáis? No conocéis en absoluto Su carácter, mucho menos Su esencia, así que ¿cómo es que tenéis fe en Él? ¿Dónde está la realidad de vuestra fe en Él? ¿Cómo lo amáis? ¿Dónde está la realidad de vuestro amor por Él?”. Con estas palabras, Dios revela completamente la parte más importante y esencial de las personas. No hay nada más que podamos decir. Quizás haya algunas personas que no entiendan en absoluto por qué nuestra fe en el Dios práctico sólo es ínfima y nuestro amor por Él no es nada. Este problema es bastante simple. La razón principal es que “No conocéis en absoluto Su carácter, mucho menos Su esencia”. Así que, ¿cómo puede tener una persona fe y amor genuinos a Dios?

Desde una perspectiva externa, las personas siguen a Dios sin vacilar. Aunque experimentaron persecución y tribulaciones, hasta hoy, no se han marchado. Sin embargo, la relación entre el hombre y Dios está en ruinas y es bastante terrible. Hay incluso muy pocas personas que sean verdaderamente compatibles con Dios. Ni siquiera hay muchas personas que sean conformes al corazón de Dios. Esto se debe a que la mayoría de las personas aún tienen nociones, una detrás de otra. No tienen una obediencia ni una devoción genuinas a Dios. Está claro que las personas no tienen un entendimiento de Dios, del carácter de Dios ni de la esencia de Dios. A juzgar por estos aspectos, se puede llegar a la siguiente conclusión: “En lugar de decir que tenéis fe en Mí, sería más adecuado decir que todos estáis tratando de obtener Mi favor y me aduláis. Vuestros motivos son muy simples —seguiré a quienquiera que pueda recompensarme, creeré en quienquiera que pueda permitirme escapar de los grandes desastres, sea Dios o cualquier Dios determinado—. Nada de esto me importa lo más mínimo. Hay muchos hombres entre vosotros, y esta situación es muy grave”. Esta es la mayor impureza que las personas tienen hoy en su fe en el Dios práctico. Las personas no dejan a Dios porque tienen estos motivos e intenciones, no porque entiendan la esencia de Cristo, crean genuinamente en Él y lo sigan. Este es un estado sumamente lamentable del hombre.

A partir de las palabras de Dios que dan a conocer el estado del hombre, podemos ver cuán terrible es la relación del hombre con Dios. Es casi impensable tener una relación basada en una fe y un amor genuinos. La razón principal es que las personas tienen en su corazón a otro Dios que es vago y que no puede ser visto. Resulta que este es el Dios en quien creen las personas y a quien sirven. Esto ha dado lugar al resultado de que actualmente dejan de lado al Dios práctico. Este es el mayor obstáculo entre las personas y el Dios práctico. Por tanto, sacar a este Dios vago del corazón de las personas es de una importancia vital y exige acción inmediata.

Como el hombre tiene a este Dios vago en su corazón, eso ha afectado a su relación normal con el Dios práctico. Eso obstaculiza gravemente el entendimiento de la esencia y el carácter del Dios práctico y retrasa el cambio del carácter vital del hombre. En el pasado, Dios era un Espíritu. Actualmente, Dios se ha hecho hombre. La Palabra se ha aparecido en carne. Debemos fijar nuestra atención y mirar al Dios encarnado. Toda palabra que proviene de la boca de Dios prevalecerá como principio en todo lo que hagamos. Debemos obedecer absolutamente y consagrarnos a Dios. El hombre no puede simplemente creer en el Espíritu y reconocer la Palabra, pero ignorar la carne. Aunque esto es una mejora de la creencia en un Dios vago, no te permitirá lograr los resultados de la obra de Dios. Sólo los que hacen frente a los hechos y resuelven cada obstáculo que se interpone entre el hombre y Dios pueden lograr un entendimiento de Dios, tener un cambio en su carácter y ser compatibles con Dios. Vincular el Espíritu de Dios y las palabras de Dios hoy, pero dejar de lado a la carne encarnada, es una ofensa aún más grave a Dios. El Espíritu, la Palabra y la Persona son un mismo ser. Este es el significado de la encarnación. Si la fe del hombre separa a Dios, ¿no está realmente resistiéndose a Dios esta fe? Aunque el hombre invierta más energía en esta clase de fe, esta no puede ocupar el lugar de un entendimiento del carácter y la esencia de Cristo. Además, no puede ocupar el lugar de un cambio en el carácter del hombre y el ser compatible con Dios. Esta clase de fe nunca resultará en un entendimiento de Dios. Durante la era del Dios encarnado, la obra del Espíritu Santo protege principalmente la obra de Dios encarnado. Dios detesta que el hombre tenga incluso un poco de espacio para este Dios vago en su corazón. Dios es un Dios santo. Es un Dios que odia el mal. Él no permite en absoluto la existencia de un lugar para este Dios vago en el corazón del hombre.

La fe que el hombre tiene en el Dios práctico debe edificarse sobre el fundamento de un entendimiento genuino de la esencia de Cristo. Aunque Cristo tenga una humanidad normal, esto no influye en absoluto en Su esencia divina, la esencia del Espíritu. Por muy normal que sea Su humanidad, la esencia del Espíritu (la cual es la divinidad) funciona y hace que Él se exprese a sí mismo cuando debe hacerlo. Básicamente, esto no evita que el hombre lo entienda a Él. Si el hombre observara Sus palabras y acciones con detalle, no sería difícil ver que dentro de ellas está lo que Su divinidad es, especialmente la paciencia, la perseverancia y la serenidad de Cristo, las cuales no posee ningún hombre. De principio a fin, cuando Cristo cumple Su ministerio, Él nunca se jacta de Su propio estatus. Cualquiera que haya entrado en contacto con Él antes puede reconocer este hecho. Cristo lleva a cabo Su obra de una manera así de humilde y oculta. Él nunca se exhibe. Lo más sorprendente es que nadie que haya entrado en contacto con Él antes no lo ha oído decir nunca: “Yo soy Dios…”. Él nunca ha revelado ni la más mínima arrogancia, engreimiento ni soberbia. Debemos avergonzarnos de haber revelado realmente muchas de estas cosas. El hombre no puede compararse con Él. Él es la encarnación del Espíritu de Dios y Su origen es totalmente del Espíritu. Esto se verifica mejor por ese hecho. Estoy completamente convencido. Aunque hayamos experimentado tanto juicio y castigo, hasta ahora aún tenemos corrupción que revelar. Sin embargo, no he encontrado ninguna en Él. De hecho, Él está libre de pecado. Dios es santo. Aquello de lo que el Espíritu Santo da testimonio es totalmente preciso. Dios es en quien las personas pueden creer y confiar más. Aparte del hecho de que la obra que Él lleva a cabo no es sobrenatural ni milagrosa, hay muchas cosas que Él posee y que el hombre no. Aparte de lo que Su humanidad normal tiene y es, también está lo que Su divinidad tiene y es. Además, Él no posee en absoluto la arrogancia y la corrupción que el hombre tiene. Yo veo esto como algo milagroso. Lo que ocurre es que el hombre simplemente no ha descubierto esto. Todo ello ilustra que la esencia de Cristo es la esencia del Espíritu. Él tiene humanidad y divinidad. La verdad, el camino y la vida existen en Él y se originan en Él. Una vez que el hombre tenga algún entendimiento de la esencia divina de Cristo, sentirá en lo más profundo de su corazón cuán temible es Dios. Sentirá temor y temblará al llevar a cabo sus deberes. Él puede sentir en su corazón que Dios observa todas las cosas, que Dios no puede ser engañado. Orará a Dios en todos los asuntos. Sólo entonces habrá entrado en el camino correcto de la fe en Dios. Si no tienes un entendimiento de la esencia de Cristo (divinidad), no has entrado en el camino correcto.

Este es el Dios práctico en el que creemos hoy. Es un Dios que podemos ver, sentir y seguir. Se puede decir que Él es en quien se puede creer más fácilmente. Él lleva a cabo Su obra según las necesidades reales del hombre. Él nos provee en el momento correcto. De vez en cuando, Él expresa Sus palabras. Nosotros creemos con mucha satisfacción. ¡Es un gran gozo! Es 100 veces mejor que creer en un Dios vago. ¡10 000 veces mejor! Ya hemos experimentado tanta abundancia que simplemente no nos podemos contener. Mientras que el hombre obedezca a Dios y esté dispuesto a aceptar la verdad y a ponerla en práctica, será perfeccionado por Dios. Los que no aman la verdad ni participan en una obra honesta son demonios. Por supuesto, serán revelados y eliminados. Esta es una ley natural. Cada etapa de la obra de Dios es así.

¿Cómo se debe creer en el Dios práctico? El proceso de creer en Dios es también el de entender a Dios. Cuanto más entiendes a Dios, más fácil es obedecer y amar a Dios. En el pasado, las personas tenían frecuentemente nociones porque estaban llenas de estas cuando estaban en diversos cultos y denominaciones. Además, tenían una naturaleza de desobediencia a Dios y se convirtieron en enemigos de Cristo. Si tienes un entendimiento de la esencia divina de Cristo, podrás tener una fe genuina y ya no tendrás tantas nociones. Si no tienes un entendimiento genuino de la esencia de Cristo, tendrás naturalmente muchas nociones. Algunas personas incluso tienen dudas y hacen conjeturas sobre Cristo. Estas personas bajunas piensan a menudo que un caballero es tan mezquino como ellas mismas. Este es un tipo de fe que Dios no reconoce. Naturalmente, estas personas no cuentan a los ojos de Dios. Son objetivos que serán eliminados.

Todos los que no aman toda la verdad que Cristo expresa son falsos creyentes e incrédulos. Definitivamente aman otra cosa y están llenos de nociones. Les gustan las doctrinas vagas y vacías. Son los soñadores más absurdos e inútiles de todos. Son realmente anticristos y deben ser castigados por Dios. Ahora bien, ¿cuáles son las manifestaciones de una fe genuina en el Dios práctico?

Primero, para tener una fe genuina en el Dios práctico, una persona debe obedecer completamente todo el juicio y el castigo de Dios. Cuanto más severo e intenso sea el juicio y cuanto más doloroso el castigo, más debes soportarlos. En realidad, independientemente de si el hombre puede soportar o no el juicio y el castigo de Dios, Dios sigue siendo absolutamente justo. Las palabras que Dios expresa son la verdad absoluta. Esto es un hecho que nunca puede alterarse. El hombre se convencerá tarde o temprano. Además, una persona debe aceptar el trato y la poda de Dios. Esto también es algo absolutamente necesario. Esta forma de práctica es muy beneficiosa para el cambio del carácter del hombre, la práctica de la verdad y el cumplimiento de sus deberes. Puede decirse que, sin la poda y el trato, el hombre no podría cumplir los requerimientos aunque cumpliera sus deberes.

Segundo, para tener una fe genuina en el Dios práctico, una persona debe creer firmemente que sólo Cristo es la verdad, el camino y la vida. Aparte de Cristo, ninguna otra persona es la verdad, el camino y la vida. Por muy bien que alguien hable o por muy buenas que sean sus teorías, estas sólo pueden engañar a las personas. No pueden en absoluto salvar al hombre. Independientemente de qué clase de persona sean, si dejan a Cristo o si lo abandonan, perecerán. Por muchas nociones que el hombre tenga de Cristo, eso no influye en absoluto en el hecho de que Cristo es la verdad, el camino y la vida. Eso no mancha a Cristo en absoluto. Resistirse y condenar a Cristo lleva inevitablemente a una persona a caer en el olvido. Cristo es Dios encarnado. Cristo también es un hombre. Los que crean firmemente en Cristo serán salvados. Todos los que creen en el Dios del cielo, pero no se someten a Cristo, son las personas más estúpidas. Serán definitivamente eliminadas y sentirán una profunda vergüenza.

Si una persona tiene una fe genuina en el Dios práctico, puede tratar a Dios como Dios. Podrá adorar a Dios normalmente y darle su corazón. Puede orar a Dios a diario, acercarse a Dios, esforzarse en leer la palabra de Dios, estar en silencio ante Dios, aceptar la observación de Dios, satisfacer a Dios en todos los asuntos, poner a Dios el primero en su corazón, preocuparse por los asuntos de Dios, cumplir todos los aspectos de sus deberes y convertirse en una persona piadosa que adora a Dios. Adorar al Dios práctico significa que la persona lo hace frente a Cristo. No tiene ni el más mínimo indicio de una religión vaga, ora a Cristo, da su corazón a Cristo y se mantiene en silencio ante Cristo. Levanta su mano hacia Cristo, hace un voto y obedece absolutamente ante Cristo. Adorar genuinamente al Dios práctico implica todo esto. Si una persona ora a un Dios vago o a otro Dios, está blasfemando al Dios práctico. Sólo la exaltación del Dios práctico es tratar al Dios práctico como Dios.

Si una persona tiene una fe genuina en el Dios práctico, puede sin duda ponerse a sí mismo en las manos de Dios y permitir que Dios tome el control. Independientemente de cómo la trate Dios, no se queja. Independientemente de en qué entorno esté, puede confiar en Dios y no se vuelve negativa ni débil. Puede buscar las intenciones de Dios, abandonar su deseo de obtener bendiciones y no centrarse en sus planes individuales. Por mucho que sufra, no abandona su búsqueda de Dios. No siente remordimiento por mucho que haya perdido a causa de su fe en Dios. Disfruta entendiendo a Dios y obteniendo la verdad. Goza cumpliendo bien sus deberes y satisfaciendo a Dios. Esta es la clase más pura de fe.

Si una persona tiene una fe genuina en el Dios práctico, podrá sin duda amar a Dios, ser considerada con las intenciones de Dios en todo momento, preocuparse por aquello por lo que Dios se preocupa, considerar lo que Dios considera y ser de un mismo sentir con Dios. Busca las intenciones de Dios en todos los asuntos, intenta satisfacer a Dios y hacer todo lo posible por cooperar con la obra de Dios. Busca un entendimiento de Dios de forma que pueda lograr un cambio en su carácter, ser compatible con Dios y convertirse en alguien conforme al corazón de Dios. Esta es la meta que debe perseguir el hombre. Este tipo de práctica es la que más puede consolar el corazón de Dios.

Para tener una fe genuina en el Dios práctico, debes entregarte totalmente a Dios y esforzarte por Dios. Haz todo lo posible por exaltar a Dios y dar testimonio de Dios. Ignora la pérdida o la ganancia y la seguridad individuales y considera la obra de la casa de Dios como lo más importante. Obedece los arreglos de Dios y conságrate a la obra de expansión de Dios hasta el final. Ofrece tu corazón sincero a Dios. No obtengas unas pocas personas y pienses que eso es una gran contribución. No empieces a codiciar recompensas ni a hacer lo que te plazca. No pienses que tú mismo estás cualificado y que lo estás haciendo increíblemente bien. No pienses que nadie tiene derecho a interferir en tu disfrute. Los que son verdaderamente racionales no harían tales cosas vergonzosas. Los que tienen una fe genuina en Dios siempre creen que deben mucho a Dios. Piensan que la salvación que reciben es demasiado grande y que nunca podrán devolver el amor que Dios tiene por ellos durante su vida. Por tanto, siempre se centran en entrar en profundidad en la verdad. Intentan entender su propia alma desagradable y repulsiva y buscar un cambio en su carácter. Tienen cuidado de no desobedecer ni hacer daño de nuevo al corazón de Dios o de no hacer algo despreciable que causaría que Satanás se burlara de ellos. Los que tienen una fe genuina y sincera en el Dios práctico no tienen dudas ni sospechas sobre Dios. Además, no intentan engañar a Dios. Aunque hay ocasiones en las que desobedecen a Dios, tienen sus propias nociones o actúan por inercia cuando están cumpliendo sus deberes, pueden buscar la verdad y obtener un entendimiento de sí mismos. A partir de esto, pueden cambiar y comenzar de nuevo. Pueden sustituir todas sus transgresiones anteriores poniendo en práctica la verdad y cumpliendo gradualmente los requerimientos de Dios.

El punto más importante cuando se trata de tener una fe genuina en el Dios práctico es que uno debe creer que sólo hay un único Dios. El único Dios verdadero ya se ha encarnado en el Dios práctico. Aparte de Dios Todopoderoso, cuyo Espíritu se mueve por todo el universo, no hay ningún otro Dios. El Dios práctico incluye la carne, la Palabra y el Espíritu. Su nombre es Dios Todopoderoso. Su carne habla y lleva a cabo obra, y Su Espíritu se mueve por todo el universo y gobierna sobre todas las cosas. Sólo hay un Dios que pueda hacer esto. No debemos dividir a Dios en varias partes. Eso es una manifestación de blasfemar a Dios. En quien nosotros creemos es Dios Todopoderoso. Él es el Dios práctico encarnado. Su Espíritu abarca todo el universo y gobierna sobre todas las cosas. El hombre debe tener un entendimiento de esto. Actualmente, aparte de las palabras y la obra de Dios Todopoderoso, nadie más en ninguna parte puede realizar otro comienzo. Cree que la palabra de Dios nunca es errónea. Algunas personas creen que el Espíritu de Dios es el Dios del cielo. Creen que la carne que habla y obra es el Dios que está en la tierra. Realmente, sólo hay un único Dios. Dios encarnado habla y lleva a cabo obra en la tierra. Él puede ser visto y sentido y se le llama el Dios práctico. Su Espíritu se mueve por todo el universo. No podemos ver Su Espíritu, que es llamado el Dios del cielo. En resumen, son las acciones de un solo Dios. Un Espíritu lleva a cabo esta obra. Es ridículo e increíble que las personas dividan a Dios en un Dios que está en el cielo y un Dios que está en la tierra. También lo dividan en uno que está encarnado y lleva a cabo obra y un Espíritu que lleva a cabo obra. Esto es cometer el mismo error que el mundo religioso que ve a Dios como una trinidad y causa que Dios se enoje. ¿Por qué no tenemos una fe simple? Cuando Jesús vino, creímos en Jesús. Hoy, Dios Todopoderoso ha venido, por tanto, creamos en Dios Todopoderoso. Él es tanto hombre como Dios. Él lleva a cabo obra en la tierra y también se mueve por todo el universo. En resumen, todo ello es un solo Dios. Por eso debemos mirar a Cristo y orar de esta forma: “Oh, Dios Todopoderoso, Tú eres carne y Espíritu. Estás en la tierra y en el cielo. Te mueves por todo el universo y lo gobiernas todo. Tú eres Dios Todopoderoso y yo te adoro”. El Dios Todopoderoso en quien creemos es el único Dios verdadero. No hay ningún otro Dios sino Él. Este es el fundamento de la creencia en Dios. Una vez que resuelvas este punto, tu entendimiento de Dios será más profundo y habrás conseguido una fe genuina en Dios. Si tienes una fe genuina en Dios, tu fe será naturalmente firme y real. Tendrás la determinación de buscar y estarás dispuesto a buscar un entendimiento de Dios, un entendimiento más profundo de la verdad, un cambio en tu carácter, un amor genuino por Dios y una obediencia absoluta a Dios. Estarás incluso dispuesto a seguir a Dios devotamente hasta tu muerte. Este tipo de fe es definitivamente aceptable para Dios y será bendecida por Dios. Todos los que no tienen una fe genuina en Dios se sentirán naturalmente confundidos. El resultado es que fracasarán totalmente y serán eliminados por Dios. Aunque ahora haya una brecha entre la fe de las personas y la fe genuina, tan pronto como puedas entender la esencia de Cristo y el carácter de Dios, podrás lograr el criterio de una fe genuina. Si puedes resolver todas tus nociones sobre Dios, eliminar todos los obstáculos existentes entre ti y un entendimiento de Dios y lograr una relación normal con Dios, alcanzarás definitivamente el éxito en tu fe. Que Dios se encarne y lleve a cabo la obra de salvación es precisamente una buena oportunidad para que entiendas a Dios. Si no buscas un entendimiento de Dios en tu fe, tendrás una fe confusa. Si crees hasta el final y sigues sin poder entender a Dios ni ser compatible con Dios, habrás fracasado como creyente de Dios. Sólo serás salvado a través de la búsqueda de un entendimiento de Dios. Sólo a través de la búsqueda de un entendimiento de Dios podrás obtener la verdad y la vida. Si no buscas un entendimiento de Dios, serás un completo fracaso y nunca podrás tener una fe genuina en Dios, y tu obediencia no será absoluta.

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