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Provisión para la vida: Recopilación de sermones

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11. Debes entender que la naturaleza humana es la traición

Dios dijo: “La razón por la que Satanás fue arrojado al aire por Mí es porque Me traicionó, así que ¿cómo podrían los humanos escapar ellos mismos de esto? Esta es la razón por la que la naturaleza humana es traición”. Las palabras de Dios dan en el clavo. Señalan directamente la razón por la que la naturaleza humana es la traición. En efecto, este es un hecho indiscutible. La razón por la que Satanás ha sido arrojado al aire se basa en la traición. Este caso no sólo alude a una porción de los ángeles que han sido engañados por Satanás, sino que también alude a la humanidad que ha sido coaccionada y corrompida por Satanás. Después de ser corrompida por Satanás, la humanidad le pertenecía completamente y se convirtió en su cómplice y herramienta. Se convirtió involuntariamente en el juguete de Satanás y era controlada a su voluntad. Así, la naturaleza de la humanidad se transformó por completo en la naturaleza de Satanás, es decir, en una naturaleza de traición. El verdadero rostro de la humanidad es completamente igual que el de Satanás. Este quiere elevarse al lugar más alto y controlarlo todo. La humanidad también quiere elevarse al tercer cielo y ejercer el poder junto con Dios. Satanás quiere liberarse del control de Dios para poder hacer lo que le plazca. El hombre también quiere hacer a un lado a Dios para poder tener control total de sí mismo. Satanás quiere crear su propio cielo y tierra y el hombre quiere crear su propio patio de juegos. Satanás odia a Dios y ha estado muriéndose de ganas de derrocar a Dios. La humanidad también odia particularmente a Dios y crucifica a Dios encarnado dos veces. La ambición de Satanás es grande, pero la del hombre es aún mayor. ¿De qué manera es distinto el hombre a Satanás? Es aún peor que Satanás. ¡El hombre es demasiado cruel! El hombre simplemente ejecutaría a Dios y no le daría una vía de escape. La naturaleza de Satanás es la traición. Todo lo que hace es traición. La humanidad, a quien Satanás ha coaccionado y corrompido, también rechaza, abandona y se resiste a Dios. Todas las clases distintas de malos espíritus que siguen a Satanás se hacen pasar por ángeles de luz y adoptan el nombre de Dios para engañar y corromper al hombre. El objetivo que desean lograr es impedir que la humanidad adore al verdadero Dios Creador. Sólo permiten al hombre que los adore a ellos. La humanidad ha sido corrompida por Satanás y por toda clase de malos espíritus durante seis mil años. Esto ha causado que la humanidad se resista, contradiga y traicione a Dios. Aparte de las personas que adoran a Satanás y a los demonios, está el ateísmo que domina el mundo y que obstruye cada etapa de la obra de Dios de manera significativa. La humanidad ha sido profundamente corrompida por Satanás y se ha convertido en la personificación de Satanás. La naturaleza del hombre también es una de traición, naturalmente. Todas las conductas y obras de la humanidad también traicionan a Dios.

También debemos entender claramente qué significa traición. Las palabras de Dios lo explican con bastante claridad: “En resumen, la traición es una forma de comportamiento en la que uno rompe una promesa, viola principios morales o va contra la ética humana y que demuestra una pérdida de humanidad”. “La traición no es sólo una forma de comportamiento inmoral en la superficie, sino que es algo que está en conflicto con la verdad. Este tipo de cosas es precisamente la fuente de la resistencia y desobediencia de la humanidad hacia Mí. Es por esta razón que lo he resumido en la siguiente declaración: la traición es la naturaleza del hombre. Esta naturaleza es el enemigo natural de cada persona que es compatible conmigo”. El origen de los comportamientos traicioneros de resistirse y contradecir a Dios se debe al hecho de que el hombre tiene una naturaleza de traición. Como el hombre ha traicionado a Dios y sigue a Satanás, es capaz de resistirse y contradecir a Dios y de violar la verdad. Hemos experimentado la obra del Dios encarnado y hemos visto con nuestros propios ojos los desafíos que implica el hecho de que Dios conquiste a esta banda de personas que tienen una naturaleza de traición. Dios ha soportado una humillación significativa por nuestra causa y Su carne ha experimentado todo tipo de dolor. Entonces, vemos claramente que nuestra naturaleza y todo lo que hacemos es traicionarlo. En el pasado, Satanás nos ha corrompido hasta el punto de que somos arrogantes, engreídos, orgullosos y condescendientes. No hay lugar para Dios en nuestros corazones y hemos perdido el sentido y la conciencia de un ser humano normal. ¿De qué manera tenemos la semejanza de un ser humano? Nos hemos convertido completamente en la personificación de Satanás. Siempre tenemos opiniones sobre la obra y las palabras de Dios. Estamos en contra de esto y nos oponemos a aquello. Siempre sentimos que somos buenos. Aunque descubramos que, de hecho, estamos equivocados, encontramos una razón para defendernos o para dar un pretexto. Cuando cumplimos con nuestros deberes, creemos que somos devotos de Dios, pero con frecuencia simplemente hacemos las cosas mecánicamente y engañamos a Dios. Nos volvemos arrogantes cuando hemos hecho un poco de trabajo para Dios. Usamos nuestro estatus para regañar a las personas. Nos aferramos ciegamente a las bendiciones del estatus y sacamos lo mejor de todo. Nunca tenemos conciencia de nosotros mismos. Hablamos enérgicamente y con arrogancia y creemos que, si tenemos la verdad, podemos ir donde queramos. Servimos a Dios, pero al mismo tiempo nos elevamos y nos embellecemos a nosotros mismos. También deseamos que otras personas nos sigan y obedezcan. Hemos ocupado la posición de Dios desempeñando el papel de un anticristo. Puede decirse que todo el que ha sido corrompido por Satanás es así. Todos caminan esta senda. Ni uno de ellos es una excepción. ¿Acaso no tienen una naturaleza de traición estas personas? ¿No es esta la naturaleza de Satanás? Dios ha dado una definición muy precisa de la naturaleza del hombre, que es la traición. Este hecho ha sido probado más allá de toda duda.

Con una naturaleza que traiciona a Dios, el hombre siempre utilizará sus nociones naturalmente para sondear a Dios. Además, le resulta fácil tener nociones sobre lo que Dios hace. Inconscientemente, empieza a contradecir a Dios y a resistirse a Él. Si el hombre tienen una naturaleza que traiciona a Dios, naturalmente abandonará a Dios en toda clase de entornos y buscará su propio camino. Traicionará a Dios, venderá a Dios y se apartará de Dios. Con una naturaleza de traición, el hombre naturalmente pensará en su propio beneficio en todas las situaciones y no pensará en cómo ser considerado con las intenciones de Dios. Las conductas y obras de un hombre pueden verificar completamente que en su corazón no hay lugar para Dios. Si al hombre se le dan varias opciones, él ni siquiera guardaría el último lugar para Dios. ¿Qué indica esto? Esto indica que el hombre traiciona a Dios y que le resulta muy difícil poner en práctica la verdad y satisfacer a Dios incluso una única vez. A pesar de que el hombre vuelve ante Dios hoy, es santificado, obtiene la protección de Dios y se aleja de la influencia de Satanás, ya que su naturaleza es una que traiciona a Dios, todas sus conductas y obras siguen llenas de traición. Su sangre y sus huesos siguen llenos del veneno de la traición de Satanás. Verdaderamente, es más fácil cambiar montañas y ríos que alterar la propia naturaleza. Cuando el hombre tiene la obra del Espíritu Santo, a pesar de que tiene el corazón para buscar un entendimiento de la verdad y de que está dispuesto a erogarse por Dios, el hombre tiene demasiadas impurezas. Contradice y se resiste demasiado. Hace demasiadas cosas perversas y egoístas. No pone demasiado en acción la verdad. Su amor a Dios y su consideración con las intenciones de Dios son insuficientes. No defiende la obra de la familia de Dios ni obedece a Dios. ¿Qué indica esto? Indica que la naturaleza del hombre es la traición. No es de extrañar que, en su corazón, el hombre diga que es muy difícil amar a Dios y ser un ser humano. Traicionar la naturaleza de la carne es lo más difícil de hacer, por supuesto. Para buscar un cambio en el propio carácter, es obligatorio buscar un entendimiento de la esencia de la naturaleza de traición del hombre. Cuando Dios reveló la esencia de la naturaleza del hombre, dijo: “La naturaleza del hombre es completamente diferente a Mi esencia; esto se debe a que la naturaleza corrupta del hombre se origina por completo de Satanás y la naturaleza del hombre ha sido procesada y corrompida por Satanás. Es decir, el hombre sobrevive bajo la influencia de la maldad y fealdad de Satanás. El hombre no crece en un mundo de verdad o en un ambiente santo y además no vive en la luz. Por lo tanto, no es posible que la verdad se posea de manera innata dentro de la naturaleza de cada persona y, además, no pueden nacer con una esencia que tema a Dios y obedezca a Dios. Por el contrario, son poseedores de una naturaleza que resiste a Dios, desobedece a Dios y no tiene amor por la verdad. Esta naturaleza es el problema del que quiero hablar —la traición—”. Esta es la esencia que cada uno de nosotros debe entender cuando se trata de nuestra naturaleza. Puesto que el hombre existe bajo la fea y perversa influencia de Satanás y ha crecido en la corrupción de Satanás, la naturaleza de este se ha arraigado profundamente en la carne del hombre hace mucho tiempo. No es fácil liberarse de ella. Cuando el hombre ha experimentado la obra de conquista de Dios, este punto queda aún más claro: para el hombre, es muy fácil traicionar a Dios. Cuando el hombre se resiste y contradice a Dios, es algo que se hace inconscientemente. El hombre traiciona involuntariamente a Dios porque su naturaleza es una de traición. Nadie puede liberarse de ella. Si Dios no viniera a hacer Su obra, es imposible que el hombre pudiera salvarse. Después de haber sido corrompido por Satanás, el hombre tiene una naturaleza que se resiste a Dios, desobedece a Dios y no ama la verdad. Si el hombre tiene esta clase de naturaleza, es alguien que traiciona a Dios. Por las obras y las conductas del hombre no podemos ver la esencia de reverenciar y obedecer a Dios. De hecho, es todo lo contrario, lo que podemos ver es una naturaleza que se resiste y contradice a Dios y que no ama la verdad. Todos deben examinarse a fondo y ver si sus propias conducta y obras se resisten y contradicen a Dios y si en ellas está la verdad. Entonces verán claramente la naturaleza corrupta del hombre. Deja que ponga dos ejemplos. Ambos son cuestiones de poca importancia que son muy comunes y bastan para explicar el problema. Había un líder que al comunicar con otras personas, a menudo decía: “Cuando fulano hizo tal cosa, tuve una mala impresión de él. Fulano me dio una mala impresión”. Le gusta hablar de sus impresiones de otras personas. ¿Hay verdad en esto? ¿Es posible que su impresión sea tan importante? ¿Acaso su impresión puede tomar el lugar del carácter de Dios? Independientemente de si su impresión es correcta o no, el colaborador que dijo estas cosas no tiene sentido común. Esto indica que su naturaleza es arrogante, llena de orgullo y de santurronería. ¿Acaso no revela esto una naturaleza que se resiste a Dios, contradice a Dios y no ama la verdad? También hay algunos líderes que, cuando hacen la obra, dicen con frecuencia: “Haz esto por mí. Haz aquello por mí. Haz un buen trabajo para mí, de lo contrario tengo derecho a tratarte”. Estas palabras revelan un carácter que es arrogante y orgulloso. Aunque estos son asuntos sin importancia en tiempos corrientes, en efecto revelan una naturaleza que se resiste y contradice a Dios y no ama la verdad. Sólo he elegido dos pequeños hechos frecuentes a los que las personas normalmente no prestan atención para analizarlos. En cuanto a que las personas juzguen a Dios en secreto y contradigan a Dios, estos asuntos son demasiado obvios y no es necesario analizarlos. Cualquiera puede distinguirlos. Independientemente de que seas un líder o un creyente normal, debes reflexionar sobre ti mismo y analizarte con frecuencia. Sólo entonces serás capaz de tener un entendimiento más profundo de cómo es tu naturaleza. Sólo buscando de esta manera serás capaz de lograr un cambio en tu carácter y de llegar a ser compatible con Dios. Puede decirse que nadie acaba de entender bien su propia naturaleza. Básicamente no la ven claramente. De lo contrario, no harían tantas cosas irrazonables que causan que Dios los desprecie, se sienta disgustado y deje de estar dispuesto a relacionarse con ellos.

Al mismo tiempo que buscamos la verdad para alcanzar la salvación de Dios, debemos recordar las palabras de Dios: “Todas las almas corrompidas por Satanás están bajo el control del ámbito de Satanás. Sólo aquellos que creen en Cristo han sido separados, salvados del campo de Satanás y traídos al reino de hoy. Estas personas ya no viven bajo la influencia de Satanás. Aun así, la naturaleza del hombre todavía está enraizada en la carne del hombre. Esto quiere decir que, aunque vuestras almas hayan sido salvadas, vuestra naturaleza sigue siendo de su antigua apariencia y la probabilidad de que Me traicionaréis se queda en cien por ciento. Es por eso que Mi obra es tan duradera, porque vuestra naturaleza es demasiado inconmovible. Ahora todos vosotros estáis sufriendo tanto como podéis en cumplir vuestros deberes, pero un hecho innegable es éste: Cada uno de vosotros es capaz de traicionarme y regresar al ámbito de Satanás, a su campo, y regresar a vuestras antiguas vidas. En ese momento no será posible que tengáis una pizca de humanidad o la apariencia de un ser humano como la tenéis ahora. En casos serios, seréis destruidos y además seréis condenados eternamente, para nunca más ser encarnados sino severamente castigados. Este es el problema planteado ante vosotros”. Actualmente, nuestra fe y nuestra búsqueda se enfrentan a un gran reto. Para todas y cada una de las personas, entender nuestra propia naturaleza de traición es de suma importancia. Esta es la cuestión más profunda a la hora de entendernos a nosotros mismos. Además, es algo que debemos tener para buscar un cambio en nuestro carácter. También debemos entender cómo resolver el problema realista, el estado peligrosísimo al que nos enfrentamos, para satisfacer las exigencias finales de Dios. Esta es una cuestión de vital importancia que exige atención inmediata. Este es el tiempo final para la obra de salvación de Dios. Que nuestra fe en Dios pueda tener éxito o no depende crucialmente de si podemos satisfacer los requisitos finales de Dios.

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