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Provisión para la vida: Recopilación de sermones

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2. Sólo los que obtienen la verdad y entran en la realidad son verdaderamente salvados

¿Qué es precisamente salvarse o alcanzar la salvación? Este es el gran misterio de la fe en Dios. En el pasado, todas las personas que creían en Dios se aferraban a nociones e imaginaciones humanas sobre esto. Creían que mientras las personas creyeran sinceramente en Dios, no lo abandonaran o traicionaran, cuando les sobrevinieran las catástrofes podrían recibir habitualmente la protección de Dios y, por lo tanto, sobrevivir a los desastres, lo cual significa que habrían alcanzado la salvación. Particularmente durante la Era de la Gracia, las personas que creían en el Señor Jesús pensaban: “Mientras creas en el Señor Jesús tus pecados serán perdonados y, una vez salvado, lo serás para siempre”. Había demasiadas personas con estas nociones e imaginaciones. ¿Es realmente tan simple ser salvado y alcanzar la salvación? En realidad, la salvación genuina se refiere a liberarse de la influencia oscura de Satanás, volverse genuinamente a Dios, ser capaz de someterse a Él y estar en sintonía con Él. Se refiere a personas que obtienen la verdad como su vida de forma que conseguimos una liberación de las ataduras y del tormento de la carne corrupta, y para que, en la verdad, podamos ser libres y liberados. Aún más, se refiere a personas capaces de amar a Dios sinceramente, lograr la sintonía con Él y ser ganadas por Él. Sólo aquellos creyentes en Dios que logran estos resultados son personas realmente salvadas. Para ser más precisos, los creyentes en Dios deben obtener la verdad y entrar en la realidad antes de ser salvados. Esto es cierto sin ninguna duda.

Experimentamos la obra de juicio y castigo de Dios en los últimos días, en un sentido, aceptando el juicio y el castigo de las palabras de Dios; en otro, pasando por mucha poda y trato, así como sufriendo pruebas y refinamientos, y finalmente entendemos muchas verdades. No sólo entendemos que el verdadero sentido de la obra de Dios en los últimos días es salvar y perfeccionar a las personas, sino que también tenemos un verdadero entendimiento del carácter justo de Dios y Su omnipotencia y sabiduría al dominarlo todo, y desarrollamos un corazón que ama genuinamente a Dios. A causa de esto somos totalmente capaces de erogarnos sinceramente por Dios, evangelizar y dar testimonio de Él con todas las fuerzas, y finalmente, en nuestros corazones, probar la dulzura de la transformación de nuestro carácter vital que viene después de que entendamos la verdad y conozcamos a Dios. Finalmente sabemos qué es la salvación genuina, y ya no estamos dominados por la confusión acerca de qué es alcanzar la salvación y si podemos o no ser salvados. Vemos genuinamente que sólo alcanzando el entendimiento de la verdad y la obtención de la verdad en la aceptación y el sometimiento a la obra de juicio y castigo de Dios en los últimos días podemos romper genuinamente las ataduras de la influencia oscura de Satanás y de nuestra naturaleza carnal corrupta. Entonces podemos volvernos realmente a Dios y amarlo, obedecerlo y adorarlo genuinamente. Esta es la única manera de que la humanidad corrupta se salve. No hay otra sino esta. La encarnación de Dios en los últimos días para llevar a cabo la obra de juicio y castigo tiene el fin de salvar a la humanidad: “La etapa final de la conquista tiene el propósito de salvar a las personas y también de revelar los finales de las personas. Es revelar la degeneración de ellas por medio del juicio y de esta forma hacer que se arrepientan, se levanten, y busquen la vida y la senda correcta de la vida humana. Es despertar los corazones de las personas adormecidas y obtusas y mostrar, a través del juicio, su rebeldía interior. Sin embargo, si las personas siguen siendo incapaces de arrepentirse, de buscar el camino correcto de la vida humana y de abandonar estas corrupciones, entonces pasarán a ser objetos imposibles de rescatar que Satanás se tragará. Este es el sentido de la conquista, salvar a las personas y también mostrar sus finales. Buenos finales, malos finales, la obra de conquista los revela todos. Si las personas se salvarán o serán malditas, se revela todo durante la obra de conquista”.

Creer en Dios es esencial para ser salvado y vivir una vida verdadera, pero las personas deben entender que alcanzar la salvación a través de la creencia en Dios no es en absoluto tan simple como imaginan, porque después de haber sido corrompidas por Satanás, se vuelven humanos corruptos que son de Satanás y se oponen a Dios. La humanidad corrupta siempre está resistiéndose, atacando y blasfemando a Dios porque el veneno de Satanás, la filosofía satánica y la forma de vida satánica controlan completamente el corazón de las personas. Estas cosas conforman la vida de las personas, su naturaleza, y provocan que acaben siendo personas de la especie de Satanás. Esa es la razón por la que las personas son capaces de resistirse a Dios y rebelarse contra Él. En términos concretos, viviendo según la filosofía de Satanás, sus leyes, su lógica, conocimiento y razonamiento, la humanidad corrupta sólo es capaz de negar a Dios, rebelarse contra Él, e incluso convertirse en demonios que odian la verdad y se resisten a Dios, sin ningún rastro de humanidad en ella. Esto es un hecho, tal como Dios Todopoderoso ha dicho: “Todos vosotros vivís en un lugar de pecado y libertinaje; todos sois personas libertinas y pecadoras. Hoy no sólo podéis ver a Dios, sino lo que es más importante, habéis recibido castigo y juicio, una salvación tan profunda, esto es, el amor más grande de Dios. Todo lo que Él hace es amor verdadero por vosotros; no tiene malas intenciones. Él os juzga por vuestros pecados, para que os examinéis y recibáis esta tremenda salvación. Todo esto se hace para obrar al hombre. De principio a fin, Dios ha hecho todo lo posible para salvar al hombre, y sin duda no está dispuesto a destruir completamente al hombre que creó con Sus propias manos. Ahora, Él ha venido entre vosotros para obrar; ¿no es esto aún más salvación? Si Él os odiara, ¿seguiría haciendo una obra de tal magnitud para guiaros personalmente? ¿Por qué iba a sufrir así? Dios no os odia ni tiene ninguna mala intención hacia vosotros. Deberíais saber que el amor de Dios es el más verdadero de todos. Es sólo por culpa de la desobediencia de las personas que Él tiene que salvarlas por medio del juicio; de lo contrario, no se salvarían. Como no sabéis cómo llevar una vida o cómo vivir, vivís en este lugar libertino y pecador, y sois diablos libertinos e inmundos, Él no soporta dejar que os volváis aún más depravados; tampoco soporta veros vivir en un lugar inmundo como este, pisoteados por Satanás a su antojo, o para dejaros caer en el Hades. Él sólo quiere ganar a este grupo de vosotros y salvaros totalmente. Este es el propósito principal de hacer la obra de conquista en vosotros, es sólo para salvación”. “Cuando Dios se hace carne esta vez, Su obra es expresar Su carácter, principalmente por medio del castigo y el juicio. Usando esto como el fundamento, trae más verdad al hombre, muestra más formas de práctica, y por tanto logra Su objetivo de conquistar al hombre y salvarlo de su carácter corrupto. Esto es lo que hay detrás de la obra de Dios en la Era del Reino”. Si la humanidad corrupta no acepta la obra de salvación de Dios de juicio y castigo en los últimos días, es imposible que reciba la purificación y alcance la salvación, y es imposible que obtenga la verdad y viva de la misma manera que las personas verdaderas porque el carácter de Dios no tolera la ofensa. Cuando las personas poseen la naturaleza satánica de resistencia a Dios, son capaces de odiar la verdad, de negar a Dios, rebelarse contra Él, juzgarlo y resistirse a Él, y el resultado de oponerse a Dios de estas formas es la autodestrucción. Los humanos de la era antigua y prehistórica fueron destruidos por resistirse a Dios, y ahora que Él viene en estos últimos días juzgando y castigando a la humanidad corrupta con el fin de salvarla, esta es también la última oportunidad para que la humanidad se salve. Si los creyentes en Dios no pueden aceptar la salvación y el perfeccionamiento de Su juicio y castigo en los últimos días, Él los destinará a la destrucción. La obra de Dios en los últimos días sirve para resolver el problema crucial de que la humanidad sea controlada y guiada por una naturaleza pecadora que le resulta imposible quitarse. Sirve para guiar a la humanidad fuera de la oscura influencia de Satanás para que se vuelva a Él y se someta a Su obra de forma que pueda convertirse en personas que obedecen a Dios, lo adoran y están en sintonía con Sus intenciones. Para lograr tales resultados, las personas deben aceptar el juicio y el castigo de Dios en los últimos días y obtener, a partir de la obra de Dios, la verdad de Sus palabras como su vida. Esto es crucial para despojarse de las restricciones y ataduras que su naturaleza satánica corrupta impone sobre su carne. Sólo si poseen una vida de verdad pueden las personas derrotar a Satanás, vencer a la carne y vivir según las palabras de Dios, obedecer, amar y adorar genuinamente a Dios y, de esta forma, ser capaces de vencer a la naturaleza satánica que hay en su interior y que está formada por el veneno y la filosofía de Satanás, despojándose completamente de las ataduras y restricciones de la carne corrupta, obteniendo liberación y libertad en la verdad y viviendo una vida verdadera. Esto es lo crucial para que la creencia en Dios alcance la salvación por medio de Él.

Todas las personas que entienden la verdad tras pasar por el juicio y el castigo de Dios en los últimos días poseen un conocimiento genuino y preciso de las dos etapas de la redención y el juicio en la obra de Dios de salvación de la humanidad. Desde que el Señor Jesús llevó a cabo la obra de redención en la Era de la Gracia, aunque los pecados de la humanidad recibieron el perdón, los problemas de los orígenes pecaminosos y la naturaleza satánica de los humanos nunca se han resuelto. Por tanto, la humanidad no se ha salvado realmente. La salvación, tal como se expuso en la Era de la Gracia, sólo se refería realmente a obtener el perdón de los pecados, lo que significa que Dios ya no consideraba a los humanos como pecadores y, gracias al perdón de los pecados, la humanidad podía orar directamente a Dios y disfrutar de Su gracia. Este es el verdadero significado de la salvación en la Era de la Gracia. Cuando vino, Dios Todopoderoso reveló claramente el propósito de la obra de la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Dios Todopoderoso tuvo que decir esto acerca de la salvación en la Era de la Gracia: “En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto se oponía a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado”. Así pues, ser salvado se refiere únicamente al perdón de los pecados, y esta clase de salvación no puede permitir a las personas obtener la entrada en el reino del cielo. De hecho, durante la Era de la Gracia, el Señor Jesús sugirió que sólo las personas que recibieran la salvación podían entrar en el reino del cielo. El Señor Jesús dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Estas palabras se refieren a recibir la salvación. Es evidente que en la Era de la Gracia ser salvado era simplemente establecer un fundamento y allanar el camino para recibir la salvación en la Era del Reino. Esto confirma lo que Pedro dice en la Biblia sobre esas personas: “que sois protegidos por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo” (1 Pedro 1:5). Así pues, la obra de redención que el Señor Jesús hizo ha sido para allanar el camino y establecer el fundamento para la obra de salvación de Dios en los últimos días. La obra de juicio y castigo en los últimos días que Dios Todopoderoso —el Jesús retornado— emprende es el núcleo y el punto focal de la obra de salvación de Dios. Es simplemente como Dios Todopoderoso dice: “Al rescatar al hombre de la cruz, Jesús sólo estaba cumpliendo la obra de redención; no estaba realizando la obra de perfección. Así, sólo se estaba llevando a cabo la mitad de la obra de Dios, y acabar la obra redentora sólo fue la mitad de la totalidad de Su plan”. Por tanto, Dios se hizo carne en los últimos días para juzgar y castigar a las personas con palabras, para obrar en las personas toda la verdad que necesitan, permitiéndoles conocerlo realmente, permitiendo que su carácter vital se transforme y que se conviertan en personas que obedecen a Dios, lo adoran y que están en sintonía con Su intención. Sólo entonces completa Dios Su plan de gestión para salvar a la humanidad. Sólo cuando las personas acepten la obra de Dios en los últimos días, experimenten el juicio y el castigo de Dios, Su poda y trato, las pruebas y el refinamiento, obtengan la verdad de Dios y posean las palabras de Dios como la realidad de la vida, la humanidad tendrá la capacidad de triunfar sobre Satanás y vencerá a la naturaleza pecaminosa para nacer de nuevo como una nueva creación. De esta manera, Satanás ya no es capaz de engañar y corromper a esta humanidad que tiene la verdad como su vida, porque cuando las personas obtienen la verdad por la cual vivir son capaces de forma natural de vivir de acuerdo con las palabras de Dios, obedecer, adorar genuinamente a Dios, y obtener una vida verdadera. Esta es la verdadera salvación. Alcanzar la salvación significa que al obtener la verdad las personas han obtenido una nueva vida. Satanás parece no tener poder frente a las personas que han obtenido la verdad. Sus falacias, filosofía y maquinaciones son repudiados y rechazados por quienes han obtenido la verdad. Satanás ya no tiene ningún medio para engañarlas y corromperlas. Todas sus herejías y falacias son totalmente ineficaces en las personas que han obtenido la verdad, y totalmente inútiles. Satanás tampoco tiene estatus alguno en las mentes de estas personas, y ya no es idolatrado. Como se ha descubierto su esencia malvada, las personas que han obtenido la verdad han derrotado y rechazado a Satanás. Una humanidad así es la que se salva, la humanidad que derrota a Satanás, que da testimonio y que está en sintonía con las intenciones de Dios. Este es el significado genuino de ser salvado, y es precisamente lo que la obra de Dios en los últimos días tiene que lograr. Dios Todopoderoso ha dicho: “La obra en los últimos días deja al descubierto la de Jehová y la de Jesús así como todos los misterios no entendidos por el hombre. Además, revela el destino y el final de la humanidad, y concluye toda la obra de salvación en medio de la humanidad. Esta etapa de la obra en los últimos días pone fin a todo. Todos los misterios no entendidos por el hombre deben descifrarse para permitir al hombre obtener una perspectiva de los mismos y tener un entendimiento claro en su corazón. Sólo entonces puede el hombre ser dividido según sus tipos”.

Las personas pueden alcanzar la salvación buscando la verdad y obteniéndola. Si las personas no la han obtenido, seguirán viviendo sin duda bajo el dominio de Satanás, esclavizadas por la carne corrupta, viviendo en pecado y cometiendo siempre ofensas. Como en la Era de la Gracia, aunque sus pecados recibieron perdón, las personas seguían cometiendo ofensas continuamente, se rebelaban contra Dios y se resistían a Él. Su vida era un ciclo de pecado y confesión, confesión y después pecado. Nadie puede negar esta realidad. La tarea que el Señor Jesús emprendió era la obra de redención para la humanidad. Los que creen en Jesús sólo han disfrutado de una vida de paz y gozo que viene cuando los pecados han sido perdonados. Aunque han sido capaces de disfrutar mucho de la gracia de Dios, su naturaleza corrupta no ha cambiado, y han seguido adelante como siempre resistiéndose a Dios y rebelándose contra Él. ¿Cómo podemos decir que esos humanos han sido completamente salvados? Especialmente en los últimos días, la corrupción humana se ha intensificado hasta el punto de que toda la era ha llegado a tal extremo de tinieblas y mal que la comunidad religiosa también se encuentra en una oscuridad total. Las personas creen en un Dios vago y lo adoran, por lo que los creyentes de las comunidades religiosas no pueden vivir realmente como verdaderos humanos, sino que se pasan los días viviendo en el ciclo de cometer pecados y confesarse después, de confesarse y, después, cometer pecados. Es evidente que Satanás ha convertido a la humanidad en demonios y diablos inmundos que no tienen la menor semejanza de verdaderos humanos, y que sólo son capaces de cometer pecados y confesarlos después, pero que son incapaces de practicar la verdad. La mayoría de los líderes y pastores de la comunidad religiosa que sirven a Dios se han resistido a Él desde el principio. Incluso hasta el presente, siguen resistiéndose a la obra de Dios en los últimos días. Ellos ya han sido las fuerzas malvadas de Satanás que están enemistadas con Dios. Permíteme preguntarte, ¿son las personas que no pueden liberarse del pecado quienes han recibido la salvación? ¿Son las personas que creen en Dios, pero se resisten a Él, quienes han recibido la salvación? Los que disfrutan de la gracia de Dios, pero llevan a cabo maquinaciones para resistirse a Él y obran mano a mano con el gran dragón rojo para perseguir y cazar a Cristo encarnado y condenar la obra de Dios en los últimos días, ¿son ellos quienes han alcanzado la salvación? Si las personas creen en Dios, pero siguen rebelándose contra Él y resistiéndose a Él continuamente, si cumplen sus deberes, pero siguen jugando con Dios actuando por inercia y engañándolo, ¿son ellas las salvadas? Al llevar a cabo sus deberes, algunos ni siquiera pueden evitar actuar por inercia, ser codiciosos, maliciosos, destructivos y perjudiciales, y hacen todo lo posible por actuar de forma inmoral e ilícita hasta el grado en que están sin la menor semejanza de los humanos. ¿Cómo podemos decir que han alcanzado la salvación? Si lo hacemos, eso es extremadamente absurdo, ¡es volver lo blanco negro! Pero la obra de Dios no es tan simple como las personas imaginan, porque Dios es un Dios justo y santo, y Su carácter no tolera las ofensas humanas, tal como Dios Todopoderoso ha dicho:

Como creó al hombre, lo guía; como lo salva, lo hará de manera concienzuda y lo ganará por completo; como dirige al hombre, lo llevará al destino adecuado; y como creó al hombre y lo gestiona, debe asumir la responsabilidad por el sino y la perspectiva del ser humano. Esta es, precisamente, la obra realizada por el Creador. Aunque la obra de conquista se alcanza purgando al hombre de su perspectiva, es este en última instancia al que se lleva al destino adecuado que Dios preparó para él”. “Ya sea un juicio justo o un refinamiento y castigo crueles, todo es en aras de la salvación. Independientemente de si hoy existe la clasificación de cada uno de acuerdo con su especie, o el dejar al descubierto las categorías del hombre, todas las declaraciones y la obra de Dios son con el fin de salvar a aquellos que verdaderamente aman a Dios. El juicio justo es con el fin de purificar al hombre, el refinamiento cruel es con el fin de limpiar al hombre, las palabras severas o el castigo, todo es con el fin de purificar y en aras de la salvación”.

El propósito de la obra de juicio de Dios en los últimos días es eliminar el carácter satánico corrupto de los humanos, para permitirles obtener la verdad, de forma que ya no cometan pecados y se resistan a Dios, sino que sean capaces de vivir según las palabras de Dios, derrotar totalmente la influencia de Satanás y liberarse del pecado. Este es el resultado que logrará finalmente la obra de Dios. Después de haber pasado por varios años de obra de Dios en los últimos días, si seguimos sin entender Sus intenciones y aún no hemos logrado los resultados que Él exige, ¿cómo podemos decir que hemos alcanzado la salvación? Recibir la salvación no es en absoluto tan simple como las personas imaginan. Depende de que una persona pase por el juicio y castigo de las palabras de Dios y por Sus pruebas y refinamientos paso a paso, y después de ello, siga cada paso de la obra de Dios, y finalmente alcance la verdad y el cambio de carácter para convertirse en una persona recién creada. Entonces, esas personas pueden derrotar a Satanás por sí mismas y vencer al pecado usando la verdad. Deben desarrollar una forma de vida en la cual puedan seguir conscientemente las palabras de Dios, someterse completamente a Él y alcanzar la sintonía con Él antes de poder derrotar realmente a Satanás, vencer al pecado y ser ganadas por Dios. Si una persona puede conseguir este resultado a través de la experiencia de la obra de Dios, eso es realmente alcanzar la salvación. Si alguien cree en Dios sin obtener la verdad, no se mantendrá firme cuando se encuentre con pruebas extraordinarias, porque no tiene la verdad como su vida, y sigue habiendo un cien por cien de posibilidades de que traicione a Dios. Uno no puede experimentar la obra de Dios a través de su propia imaginación, pensando que alcanzar la salvación es cien por cien seguro ya que seguirá sin duda a Dios hasta el final y no lo traicionará en absoluto. De hecho, para alcanzar realmente la salvación uno debe completar cada paso de la obra de Dios en los últimos días. Un paso menos, un eslabón de la cadena menos, no es suficiente. Algunas personas, cuando se enfrentan a la persecución, los arrestos y la opresión del gran dragón rojo, no se atreven a creer en Dios porque están muy intimidadas. ¿Pueden alcanzar la salvación de esta forma? Hay un dicho: “Por un clavo se pierde una herradura”. La obra de Dios de probar y refinar a las personas en los últimos años especialmente es el paso más crucial y es indispensable. Los creyentes en Dios deben pasar por la prueba de derrotar al gran dragón rojo antes de poder despojarse de la esclavitud y el control de la influencia de Satanás, volver genuinamente a Dios y ser verdaderos vencedores. Si alguien sólo experimenta la obra de Dios a medias, quienquiera que sea está abandonando a mitad de camino. Por ejemplo, las gallinas deben sentarse sobre sus huevos durante 21 días para incubarlos antes de que estén listos para eclosionar como polluelos, pero si dejan de hacerlo unos días antes, los huevos no producirán polluelos. Y aquí, también, la cantidad de tiempo es importante. Cuando experimentamos la obra de Dios debemos seguir el camino hasta el final, porque sólo podemos garantizar la recepción de la salvación si experimentamos todos los pasos en la obra de Dios al final de los días. No funcionará si nos perdemos un paso. Debemos experimentar juicios y castigos, soportar la poda y el trato, así como pruebas y refinamientos, antes de entender realmente la verdad, de obtenerla, y sólo entonces puede cambiar nuestro carácter vital. Quienes creen en Dios durante muchos años, pero no experimentan genuinamente el juicio y el castigo de Dios, nunca buscan la verdad en absoluto durante toda clase de pruebas y refinamientos, sino que siguen viviendo de manera innoble bajo la malvada influencia del gran dragón rojo, intentando simplemente sobrevivir, siguiendo las tendencias del mundo de Satanás, no obtendrán en absoluto la verdad ni alcanzarán la salvación. Esto es cierto sin duda alguna.

Alcanzar la salvación es el resultado definitivo que se logra cuando las personas aceptan el juicio y el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios. Porque sólo entender la verdad y obtenerla trae el cambio al carácter vital de una persona. Así pues, las personas que alcanzan la salvación son sin duda personas que entienden mucho de la verdad y entran verdaderamente en la realidad de la verdad. Son personas cuyo punto de vista de las cosas, visión de la vida y valores han experimentado una transformación genuina, y son personas que practican continuamente la verdad y son capaces de obedecer realmente a Dios. Especialmente al llevar a cabo sus deberes, veneran a Dios, son fieles a Él y lo hacen según las normas sin actuar por inercia ni engaño. Estas personas son verdaderamente quienes alcanzan la salvación. Si las personas quieren evaluar si alcanzan o no la salvación deben sopesar primero si han obtenido o no la verdad. Sólo quienes han obtenido la verdad y han entrado en la realidad son las personas que obtienen vida y alcanzan la salvación. Como sólo la verdad puede cambiar el punto de vista de las personas sobre las cosas, sólo la verdad puede cambiar el carácter de las personas y convertirse en su vida, por tanto obtener la verdad puede cambiar todo lo relativo a una persona. Expresándolo de forma más concreta, al entender la verdad uno puede discernir los engaños de la obra de toda clase de espíritus malignos; al entender la verdad uno puede discernir toda clase de falacias y herejías; al entender la verdad uno puede descubrir las maquinaciones de Satanás, ver claramente la esencia malvada y el verdadero rostro de Satanás y del gran dragón rojo. Al entender la verdad uno puede conocer realmente el verdadero rostro de su corrupción propia, conocer la esencia de su propia naturaleza y alcanzar un arrepentimiento genuino. Al entender la verdad uno puede discernir los engaños de los falsos líderes y los anticristos, y no caer bajo su control. Al entender la verdad uno puede discernir toda forma de engaños y perturbaciones de los espíritus y demonios malvados, ser capaz de romper definitivamente con las fuerzas de Satanás y de rebelarse totalmente contra el gran dragón rojo y volverse verdaderamente a Dios. Al entender la verdad uno puede comprender las intenciones de Dios durante todos los desastres y pruebas, no perder la dirección y saber cómo ser capaz de mantenerse firme y dar testimonio para glorificar a Dios. Por tanto, sólo las personas que obtienen realmente la verdad y entran en la realidad son quienes derrotan verdaderamente a Satanás, se libran de la influencia de este y alcanzan la salvación. Lo crucial para saber si las personas alcanzan o no la salvación reside en si entienden y obtienen la verdad o no. Si estas pecan continuamente y siempre se resisten y rebelan contra Dios, eso es suficiente para demostrar que aún no han obtenido la verdad y que aún no han alcanzado la salvación. Si las personas no entienden la verdad, si siguen sometidas a los engaños y las corrupciones de Satanás y siguen resistiendo a Dios, ¿son personas salvadas? Si las personas no entienden la verdad, siguen sometidas al engaño de falsos Cristos y anticristos, son incapaces de seguir a Dios, sino que siguen a los anticristos y se resisten a Dios, ¿son personas que han alcanzado la salvación? Si las personas están sin la verdad, y pueden seguir cayendo en toda clase de falacias y herejías, sin discernimiento, y aceptan falacias como verdad y siguen resistiéndose a Dios, ¿son personas salvadas? Si no tienen la verdad, son incapaces de ver las intenciones del rostro insidioso y malvado del gran dragón rojo, de rebelarse realmente contra él, y siguen resistiéndose a Dios, ¿son personas que alcanzan la salvación? Si no tienen la verdad, son incapaces de ver las intenciones de la esencia de las tendencias del mundo, y las siguen, ansían cosas materiales mientras rechazan la verdad y se oponen a Dios, ¿son personas salvadas? Si no tienen la verdad, sino que continuamente se crean nociones sobre Dios, malinterpretan, e incluso juzgan y delimitan a Dios mientras siguen imaginando que son leales a Él, si se resisten a Dios sin saberlo mientras siguen esperando para recibir recompensas de Él, ¿son personas que alcanzan la salvación? Si no conocen la verdad, se resisten a Dios mientras lo sirven, se someten públicamente, pero lo desobedecen en privado y hacen lo que les conviene, llevando a cabo numerosos actos pecaminosos a Sus espaldas, diciendo que creen en Dios y que lo siguen, pero se mantienen al lado de Satanás para resistirse a Dios, ¿son personas que alcanzan la salvación? En resumen, las personas que no conocen la verdad no tienen una vida de verdades, por tanto, sus acciones vulneran la verdad y se resisten a Dios. Así pues, si las personas no entienden la verdad, su carácter satánico sigue existiendo en ellas y no cambiará en absoluto. Y su naturaleza satánica de resistencia y traición a Dios sigue existiendo y nunca puede resolverse. Por tanto, ninguna de esas personas que no conocen la verdad y no la han obtenido han alcanzado la salvación. Sólo quienes han obtenido la verdad y entrado en la realidad al experimentar la obra de Dios en los últimos días son las personas que son salvadas y perfeccionadas, justo como Dios Todopoderoso ha dicho: “Los perfeccionados son personas justas, hechas santas y puras; son cristalizaciones de la obra de gestionar al hombre, o productos finales. Aunque no son humanos intachables, son personas que buscan vivir vidas llenas de sentido. ¿Y qué hay de los conquistados? Sólo reconocen verbalmente que Dios existe; reconocen que Dios se ha encarnado, que la Palabra aparece en la carne, y que Dios ha venido a la tierra para hacer la obra de juicio y castigo. También reconocen que el juicio y el castigo de Dios, así como Su golpe y refinamiento son todos beneficiosos para el hombre. Esto es, están tan sólo comenzando a tener la semejanza humana, y tienen algún entendimiento de la vida pero aún están confusos sobre el mismo. En otras palabras, están justo empezando a poseer humanidad. Estos son los resultados de ser conquistado”.

Lo crucial para si los creyentes en Dios pueden o no alcanzar la salvación es que obtengan la verdad y una vida nueva mientras experimentan la obra de Dios. No importa cuánto puedan decir las personas acerca de su experiencia y conocimiento de las palabras de Dios, lo que cuenta es si sus acciones cumplen o no las exigencias de Dios, están en sintonía con las intenciones de Dios y si han entrado o no en la realidad de la verdad. Si las personas viven la realidad de las palabras de Dios, son personas que han obtenido la verdad y, sin duda, son personas que conocen y obedecen a Dios. Actualmente el gran dragón rojo está arrestando frenéticamente al pueblo escogido de Dios, condenando de forma generalizada la obra de Dios, distorsionando los hechos, haciendo lo blanco negro, cometiendo crímenes de una magnitud enorme. Es realmente un tiempo que está haciendo pasar a la gente por pruebas y poniendo a prueba su obra. Las personas con la realidad de la verdad pueden dar un testimonio glorioso y resonante de Dios a través de todas estas pruebas, y todas las que se mantienen firmes para dar un testimonio glorioso son las personas verdaderamente salvadas, que son capaces de obtener la protección y las bendiciones de Dios, y ser guiadas a la nueva era para obtener un maravilloso destino final. Sigue habiendo esperanza de alcanzar la salvación para las personas que en el presente no han entrado aún en la realidad, pero que son capaces de ponerse al día. Si al final aún no han sido capaces de obtener la verdad y entrar en la realidad, tendrán problemas. Serán eliminadas sin duda, y no alcanzarán en absoluto la salvación. Por tanto, al buscar la verdad uno debe lograr los resultados de obtener la verdad y entrar en la realidad, de conocer y obedecer a Dios y de amar genuinamente a Dios. Sólo entonces puede ser uno una persona que entra verdaderamente en la realidad de la verdad, que alcanza verdaderamente la salvación y que es perfeccionada. Algunas personas han creído durante más de diez o veinte años, pero han sido expulsadas por la casa de Dios y eliminadas a causa de sus muchos actos malvados, por lo cual han perdido completamente cualquier esperanza de ser salvadas. Estas personas no fueron leales al realizar el servicio y fueron incapaces de llevarlo a cabo hasta el final, fueron absolutamente inútiles, y el castigo es el único final para ellas. La base más importante para juzgar si las personas alcanzan la salvación es si poseen la verdad. Dios Todopoderoso ha dicho esto: “Yo decido el destino de cada hombre no en base a su edad, antigüedad, cantidad de sufrimiento ni, mucho menos, según el grado de compasión que provoca, sino en base a si posee la verdad. No hay otra decisión que esta. Vosotros debéis daros cuenta de que todos aquellos quienes no siguen la voluntad de Dios serán castigados. Este es un hecho inmutable. Por lo tanto, todos aquellos quienes son castigados, reciben castigo por la justicia de Dios y como retribución por sus acciones malvadas”. Esto muestra que no hay esperanza de alcanzar la salvación si uno cree en Dios, pero no busca la verdad. Dios es justo, así que por muchos años que uno crea en Él o por muy respetadas que sean sus credenciales, si no busca la verdad, al final será eliminado. Aquellos cuyos actos malvados sean numerosos recibirán castigo, y aunque crean en Dios no sólo son inelegibles para la salvación, sino que encontrarán infortunio. Así que esa es la razón por la que digo que recibir la salvación de Dios no es un asunto simple, y si uno aún no ha seguido a Dios hasta el final del camino es prematuro decir que ha alcanzado la salvación de Dios. Si las personas no han buscado la verdad no están calificadas para decir que ya han alcanzado la salvación. Si han creído durante muchos años sin entrar en la realidad de las palabras de Dios, sin ninguna verdad, sin el menor cambio en su carácter corrupto, son sin duda personas que serán eliminadas y que ya han perdido completamente cualquier esperanza de alcanzar la salvación. “Porque la obra de Dios es la salvación completa del hombre —ese que ha sido redimido, que sigue viviendo bajo las fuerzas de oscuridad, y que nunca se ha despertado— de este lugar de reunión de los demonios. Esto es para que el hombre pueda ser liberado del pecado a lo largo de los siglos, sea amado por Dios, abata por completo al gran dragón rojo, establezca el reino de Dios y traiga un pronto reposo a Su corazón. Es para desahogar, sin reservas, el odio que hincha vuestro pecho; para erradicar esos gérmenes mohosos, para permitiros que dejéis esta vida que no es distinta a la de un buey o un caballo; que no seáis más esclavos, que el gran dragón rojo deje de pisotearos y de daros órdenes de manera arbitraria; ya no perteneceréis a esta nación fracasada ni al abyecto gran dragón rojo; ya no os esclavizará más. Con seguridad, Dios hará pedazos el nido de los demonios, y estaréis al lado de Dios; le pertenecéis a Él y no a este imperio de esclavos”. “Dios creó al hombre y este debe adorar a Dios, pero el hombre en realidad le dio la espalda a Dios y adoró a Satanás. Satanás se convirtió en ídolo en el corazón del hombre. De esta manera Dios perdió Su posición en el corazón del hombre, lo que quiere decir que Él perdió la relevancia de Su creación del hombre, y para restaurar la relevancia de Su creación del hombre Él debe restaurar la semejanza original del hombre y desechar del hombre su carácter corrupto. Para rescatar al hombre de Satanás, debe salvar al hombre del pecado. Sólo de esta manera puede poco a poco restaurar la semejanza original del hombre y restaurar la función original del hombre y al final restaurar Su reino”. “El reino que anhela establecer es Su propio reino. La humanidad que espera es una que lo adore y lo obedezca por completo y tenga Su gloria. Si no salva a la humanidad corrupta, la relevancia de Su creación del hombre quedará en nada; no tendrá más autoridad entre los hombres y Su reino ya no será capaz de existir en la tierra. Si no destruye a esos enemigos que le son desobedientes, no podrá obtener toda Su gloria ni tampoco podrá establecer Su reino sobre la tierra. Estos son los símbolos de la terminación de Su obra y los símbolos de la terminación de Su gran logro: destruir completamente a aquellos entre la humanidad que lo desobedecen y llevar al reposo a los que han sido perfeccionados”.

Mi obra final es no sólo castigar al hombre, sino ordenar el destino del hombre. Adicionalmente, es recibir reconocimiento de todos por todo lo que he hecho. Quiero que cada hombre vea que todo lo que he hecho es lo correcto y que es una expresión de Mi carácter; no es la obra del hombre, ni mucho menos toda la naturaleza, la que creó a la humanidad. Por el contrario, soy Yo el que nutre cada ser vivo entre todas las cosas. Sin Mi existencia, la humanidad sólo puede morir y sufrir la invasión de plagas. Nadie podrá ver nunca más la belleza del sol y la luna o el mundo verde; la humanidad sólo se enfrentará a la noche frígida y al valle inexorable de la sombra de la muerte. Yo soy la única salvación de la humanidad. Soy la única esperanza de la humanidad y, aún más, Yo soy aquel sobre quien descansa la existencia de toda la humanidad. Sin Mí, la humanidad se detendrá de inmediato y por completo. Sin Mí, la humanidad sufrirá una catástrofe y será pisoteada por todo tipo de fantasmas, aunque nadie me presta atención. He realizado una obra que no puede ser realizada por nadie más, sólo con la esperanza de que el hombre me retribuya con buenas acciones. Aunque pocos puedan retribuirme, siempre concluyo Mi viaje en el mundo y comienzo con la obra que se desarrollará seguidamente, ya que Mi viaje entre los hombres durante todos estos años ha sido fructífero, y estoy muy satisfecho. No me importa el número de hombres, sino más bien sus buenas acciones. En cualquier caso, espero que preparéis suficientes buenas obras para vuestro propio destino. Entonces Yo me sentiré satisfecho; de lo contrario, ninguno de vosotros escaparéis del desastre. El desastre se origina en Mí y, por supuesto, Yo lo orquesto. Si no podéis parecer buenos a Mis ojos, entonces no escaparéis de sufrir el desastre. En tiempos de tribulación, vuestras acciones y hechos no fueron del todo apropiados, ya que vuestra fe y vuestro amor eran huecos, y vosotros sólo os mostrasteis tímidos o fuertes. Con respecto a esto, sólo haré un juicio de lo bueno o lo malo. Toda Mi preocupación continúa siendo por vuestras acciones y comportamientos, y es sobre ello que se fundamenta Mi determinación de vuestro fin. Sin embargo, debo dejar claro que no daré más misericordia a los que han sido totalmente desleales a Mí en tiempos de tribulación, ya que Mi misericordia llega sólo hasta allí. Además, no me siento complacido hacia aquellos quienes alguna vez me han traicionado, y mucho menos deseo asociarme con los que venden los intereses de los amigos. Este es Mi carácter, independientemente de quién sea la persona. Debo deciros esto: cualquiera que quebrante Mi corazón no volverá a recibir clemencia, y cualquier que me haya sido fiel permanecerá por siempre en Mi corazón”.

Para que las personas que creen en Dios alcancen la salvación deben saber que Cristo es la verdad, el camino y la vida. Si no pueden aceptar y someterse a toda la verdad que Cristo ha expresado será imposible que la humanidad corrupta alcance nunca la salvación. “Cristo de los últimos días trae la vida y trae el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás calificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia”. “Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que las personas que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios las detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, que nadie puede evitar. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No debes simplemente pensar en obtener bendiciones sin recibir la verdad o sin aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a quemarte por la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te opones al Cristo de los últimos días y lo niegas, entonces no hay nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te opones no es a un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Eres consciente de estas consecuencias? No has cometido un pequeño error, sino que has cometido un crimen atroz. Y así les aconsejo a todos que no tengan una reacción violenta contra la verdad, o hagan críticas descuidadas, porque sólo la verdad te puede dar la vida y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y contemplar el rostro de Dios”.

Si las personas creen en Dios y quieren alcanzar la salvación deben aceptar y seguir la aparición y la obra de Cristo en los últimos días, y deben someterse al juicio y castigo de Cristo en los últimos días. Este es el único camino para alcanzar la salvación. Entonces, cuando las personas experimentan la obra de juicio de Dios en los últimos días, ¿cómo deberían buscar después de todo la verdad para poder recibir la salvación?

Primero, deben aceptar honestamente el juicio y el castigo de las palabras de Dios. Mientras pasan por el juicio y el castigo de las palabras de Dios, deben entender genuinamente su propio carácter corrupto, su propia naturaleza corrupta y satánica, ver el verdadero rostro y la esencia satánicos de la corrupción humana, y alcanzar un entendimiento totalmente claro de la fuente de la resistencia de la humanidad a Dios. Sólo de esta manera pueden entender la fuente de la furia de Dios hacia la humanidad corrupta, y el propósito del juicio y el castigo de los humanos por parte de Dios y Sus exigencias para ellos. Sólo de esta manera pueden someterse absolutamente a la obra de Dios, y al mismo tiempo entender Su carácter justo inherente que no tolera ofensa. El carácter justo de Dios se expresa cuando Él revela, juzga y castiga la corrupción humana. Si no aceptas el juicio y el castigo de Dios, nunca entenderás Su carácter justo inherente. Podemos decir también que si las personas no experimentan realmente la obra de juicio y castigo de Dios nunca obtendrán la verdad, y nunca serán capaces de llegar a un entendimiento genuino de Él.

Algunas personas aceptan la obra de Dios en los últimos días, pero no dan importancia a aceptar el juicio y el castigo de Dios. En particular, adoptan una actitud de elusión y evasión de las duras palabras de juicio de Dios, y sólo aceptan Sus palabras de bendición, de revelación de misterios y sobre la entrada en la experiencia. De esta manera, las personas que creen en Dios no están experimentando Su obra de juicio y castigo, y han perdido completamente el sentido de creer en Dios y recibir Su salvación. Dios no concederá en absoluto la salvación a las personas que creen en Él de esta forma. Sólo al aceptar genuinamente todas las verdades que Dios ha expresado y al pasar realmente por el juicio y el castigo de Dios pueden las personas resolver verdaderamente su carácter corrupto, alcanzar una obediencia genuina a Dios, adorar a Dios y llegar definitivamente a estar en sintonía con Cristo. La búsqueda de la verdad se consigue en la experiencia de aceptar y obedecer el juicio y el castigo de Dios. Aún más, el cambio de carácter se logra a través de un entendimiento de Dios paso a paso durante el transcurso de la aceptación y la obediencia del juicio y el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios. El proceso de someterse al juicio y el castigo de Dios es el proceso de buscar la verdad, y de la transformación del carácter. Buscar la verdad y obtenerla sólo puede lograrse a través de la experiencia del juicio y el castigo de Dios. Esto es lo que deben entender las personas que creen en Dios. No puede pasarse en absoluto por alto que aceptar honestamente el juicio y el castigo de Dios es el comienzo de la experiencia de la obra de Dios y la entrada en el camino correcto de la creencia en Dios.

Segundo, para experimentar la obra de Dios y que Él conceda la salvación uno debe cumplir su deber. Esta es una condición importante de actuar en concierto con la obra de Dios. Cumplir tu deber también es una señal de creer genuinamente en Dios, y la prueba de que crees en Él es ser capaz de cumplir fielmente tu deber. Si las personas no cumplen su deber reciben poco de la obra del Espíritu Santo, y es casi imposible para ellas obtener el perfeccionamiento del Espíritu Santo. Sólo al cumplir el deber propio puede uno experimentar plenamente la obra de Dios y recibir fácilmente la obra y el perfeccionamiento del Espíritu Santo. Sólo al cumplir el deber propio puede uno recibir más de la obra del Espíritu Santo y ser capaz de entender más profundamente su propia esencia corrupta, y tener más confianza en sí mismo para buscar la salvación de Dios. Sólo al cumplir el deber propio puede uno experimentar de forma más exhaustiva el juicio y el castigo de Dios, entender la naturaleza de su resistencia y rebelión contra Dios, y obedecer y adorar sinceramente a Dios. Sólo cuando uno ha cumplido su deber puede entender de forma más genuina la sabiduría y la omnipotencia de Dios y eliminar sus propias nociones religiosas y falsedades. Sólo cuando uno ha cumplido su deber puede tener una interacción vital más rica con los hermanos y hermanas de la iglesia, lograr un mayor entendimiento propio de la verdad para alcanzar el conocimiento genuino de Dios y lograr la transformación del carácter vital. Sólo cuando hemos cumplido nuestro deber somos capaces de volver generoso nuestro corazón, ampliar nuestra visión, ensanchar nuestro conocimiento, completar nuestra sabiduría, adecuándonos así paso a paso para ser usados por Dios. Sólo cuando hemos cumplido nuestro deber podemos entender más profundamente la verdad y entrar en la realidad para alcanzar la transformación de nuestro carácter y ser perfeccionados por Dios. En resumen, cumplir nuestro deber es de gran importancia mientras experimentamos la obra de Dios. Si podemos o no cumplir nuestro deber está directamente relacionado con los grandes asuntos de si podemos recibir o no la salvación de Dios y ser o no perfeccionados por Él.

Tercero, uno sólo tendrá un buen destino si acumula suficientes buenas obras. Los que no tengan suficientes buenas obras no recibirán en absoluto la salvación de Dios. Él determinó esto hace mucho tiempo. Todos los deberes que las personas deberían cumplir son buenas obras, pero uno debe cumplir bien el deber en aras de que el mismo sea una buena obra. Si uno cumple el deber sin devoción y se ocupa de él simplemente apañándoselas, eso no es una buena obra. Si uno es destructivo o perturbador en el cumplimiento de su deber, eso es totalmente malvado. No hay regateo en la realización de buenas obras, y uno no busca nada a cambio de ellas, sino que las hace completamente por voluntad propia. Cuando las personas tienen buenas obras genuinas, Dios las recuerda. Algunas personas han donado dinero, después se han arrepentido y han pedido que se les devuelva. Eso no es una buena obra. Albergar resentimientos por acoger a otros durante un largo período de tiempo y quejarse continuamente por ello no equivale a una buena obra. Hacer algo bueno por la casa de Dios y buscar algo a cambio tampoco está a la altura de una buena obra. Otras personas, después de entregarse durante varios años por la casa de Dios, piensan que eso las está apartando de cosas más importantes y empiezan a quejarse. Eso no cuenta sin duda como una buena obra. Sin importar qué buenas obras prepares, estas se deben hacer de buena gana, fielmente hasta el final, y deben poder ganar a aprobación de los demás. Es un acto de bondad y también un testimonio del arrepentimiento verdadero de una persona. Hay muchos ejemplos de buenas obras que ganan la conmemoración de Dios en la Biblia que se pueden seguir. Por ejemplo: al servir a Dios, puedes agotarte mentalmente y no escatimar en esfuerzos, ser fiel hasta el punto de la muerte, estar sin pesar o queja —eso es una buena obra—; estar fielmente consagrado a tu deber, sin desgano o descuido, y lograr buenos resultados —eso es una buena obra—; brindar hospitalidad durante varios años como si fuera un día, tratar a los hermanos y hermanas como familia, sin demandar nada o buscar retribución —eso es una buena obra—; estar completamente dispuesto independientemente de la cantidad de dinero ofrecida, sin demandar nada o buscar retribución —eso es una buena obra—; entregarte y consagrarte a Dios, no por fama ni riqueza, sin buscar remuneración, sin queja —eso es una buena obra—; ser atrapado y enviado a prisión por hacer tu deber, sufrir gran agonía sin quejarte y seguir siendo fiel a Dios y seguir cumpliendo fielmente tu deber —eso es una buena obra—; poder difundir el evangelio y ganar a más buenas personas, llevar delante de Dios a los que buscan la verdad y permitirles construir un fundamento en el camino verdadero —eso es una buena obra incluso mucho mayor—; si, además, después puedes llevar al pueblo escogido de Dios hasta la realidad de la verdad, para que den testimonio rotundo de Dios, entonces no hay mayor buena obra; ser fiel a Dios sin importar qué deber estés cumpliendo, sin desgano o descuido, retribuyendo sinceramente el amor de Dios y complaciendo a Dios —eso es una buena obra—. En resumen, todo lo que las personas puedan hacer que sea beneficioso para difundir el evangelio del reino, y que se haga con sinceridad, sin buscar recompensa y sin hacer intercambios, todo cuenta como una buena obra. Si haces todo lo posible para llevar a cabo todas las buenas obras que debes poseer, y que puedes poseer, sin buscar la compensación y sólo con el propósito de retribuir el amor de Dios, entonces eso es poseer suficientes buenas obras. ¿Por qué quiere recordar Dios las buenas obras? Porque estas son una demostración del arrepentimiento genuino de las personas, una evidencia de la fidelidad a Dios y algo que puede consolar a Dios. Él ama y bendice a las personas que tienen suficientes buenas obras acumuladas.

Las afirmaciones anteriores son tres aspectos de la realidad que debemos tener con el fin de lograr que se nos conceda la salvación. Sólo quienes tengan estos tres aspectos de la realidad son las personas a quienes se les concede la salvación. A lo largo del camino de la búsqueda de la verdad para alcanzar la salvación sigue habiendo muchas dificultades y peligros que las personas deben afrontar, como la ruptura de familias, los desastres naturales y provocados por el hombre, y toda clase de infortunios y pruebas. No es en absoluto un camino de rosas. Los que no tienen la verdad titubean, y la posibilidad de rebelarse contra Dios sigue siendo del cien por cien. En este punto nadie puede ir tan lejos como para decir que Dios ya le ha concedido la salvación, porque sigue quedando por terminar la última etapa y la más difícil —bajo la persecución del gran dragón rojo— para cumplir fielmente con el deber de uno. Esto es, cuando el evangelio del reino se difunda, el cumplimiento del deber de uno, la acumulación de suficientes buenas obras, la obtención de la verdad y el dar testimonio son los pasos cruciales que determinan si Dios puede conceder verdaderamente la salvación a las personas, y también podemos decir que es el período crucial para determinar el destino de las mismas. Que las personas puedan o no obtener la verdad y alcanzar la salvación depende de cómo busquen la verdad y experimenten la obra de juicio y castigo de Dios. Depende de cuán bien hayan cumplido su deber para satisfacer a Dios; depende de cómo hayan acumulado buenas obras para retribuir el amor de Dios; depende de si, cuando el evangelio del reino se difunda, han sido o no capaces de ganar más personas evangelizando y dando testimonio de Dios; y depende de si pueden o no completar lo que Dios les ha encomendado hacer para guiar a Su pueblo escogido por el camino correcto de la creencia en Él, y alcanzar finalmente el entendimiento de Dios, la obediencia a Él, y el ser testigos. Esas son las personas que recibirán la salvación y serán perfeccionadas.

De entre todas las personas que creen en Dios, las que buscan la verdad constituyen sólo una minoría, y es seguro que finalmente muchas serán eliminadas por no hacerlo. También es seguro que algunas recibirán el castigo por cometer toda clase de maldades. De entre las personas que queden, algunas recibirán la salvación por buscar la verdad. Otras, que son nombradas “fieles hacedoras de servicio” por llevar a cabo fielmente el servicio hasta el final —también constituirán una parte del total—, mientras que el resto será eliminado por medio de la perdición o la destrucción. Estas tres clases de personas constituyen aproximadamente un tercio del total. Este es un hecho que se hará realidad, como se ve en las palabras de Dios. Por tanto, no imagines que permanecer en la casa de Dios actualmente significa que es seguro que se te concederá la salvación. De hecho, las personas pueden distinguir claramente qué clase de gente puede salvarse y qué clase de gente será eliminada. Todo el mundo tiene una idea acerca de esto. Las personas que se han aferrado a conceptos religiosos e ilusiones son las más insensatas. La obra de juicio y castigo de Dios en los últimos días es la de poner fin a la era. No es como la Era de la Gracia cuando las personas podían creer como quisieran y nadie intervenía. La era final es diferente. Dios escogerá exhaustivamente de entre la humanidad quién debe permanecer y quién debe sufrir destrucción y quién perdición para concluir la era. Las personas que no buscan la verdad sólo se están estafando y engañando a sí mismas. Sólo quienes buscan y obtienen la verdad recibirán la salvación de Dios. De hecho, es más realista decir que se salvan a sí mismas en lugar de decir que Dios les concede la salvación. Si tú no buscas la verdad el Espíritu Santo no llevará a cabo Su obra, ni Dios te reconocerá. Si buscas la verdad, el Espíritu Santo llevará a cabo Su obra, y Dios tendrá misericordia de ti. Como entrar en el cielo depende del esfuerzo por buscar la verdad, si Dios concede o no la salvación a una persona depende del propio esfuerzo de uno, de buscar realmente la verdad, de pagar un precio honestamente, de abandonar la carne y practicar la verdad, de coordinarse activamente con la obra del Espíritu Santo, así como de soportar los tormentos de toda clase de sufrimientos, tribulaciones y refinamiento. Esta es la única forma de recibir la obra del Espíritu Santo y el cuidado y la protección de Dios. Si uno no paga ningún precio y no puede soportar el sufrimiento todo se ha acabado, y no hay nada más de lo que hablar. Esta es la realidad de recibir la salvación; así son las cosas. No albergues ninguna de estas nociones religiosas o ilusiones. Sólo las personas que buscan la verdad, experimentan la obra de Dios y obtienen realmente la verdad al final, están llenas con el testimonio de la victoria. Estas personas son las que realmente se salvan y pueden recibir el cuidado y la protección de Dios. Para poner fin a la era, Dios completará primero a las personas que buscan la verdad, después traerá la destrucción sobre el mundo. Las personas a las que Dios concedió la salvación recibirán el refinamiento y obtendrán pureza durante las catástrofes y sobrevivirán finalmente, mientras que las que no han obtenido la verdad se derrumbarán cuando se encuentren con desastres o pruebas y morirán todas durante las calamidades. Esto es lo que hay reservado para las personas que no buscan la verdad. “Sólo conociendo a Dios puede el hombre creer de verdad en Él, reverenciarlo y obedecerle de verdad. Los que no conocen a Dios no le obedecerán nunca de verdad ni lo reverenciarán. Conocer a Dios incluye conocer Su carácter, entender Su voluntad y saber lo que Él es. A pesar de ello, cualquiera que sea el aspecto de conocer a Dios, cada uno de ellos requiere que el hombre pague un precio y exige la voluntad de obedecer, sin la cual nadie sería capaz de seguir hasta el final. La obra de Dios es demasiado incompatible con los conceptos humanos; el carácter de Dios y lo que Él es, son cosas demasiado difíciles para la capacidad del hombre, y todo lo que Dios dice y hace le resulta incomprensible por demás al ser humano; si el hombre desea seguir a Dios, pero no está dispuesto a obedecerlo, no conseguirá nada. Desde la creación del mundo hasta hoy, Dios ha realizado mucha obra que es incomprensible para el hombre y que le ha resultado difícil aceptar, y Dios ha dicho muchas cosas que hacen que sus conceptos sean complicados de sanar. Con todo, las muchas dificultades que representa Su obra para el hombre, Él no la ha dejado nunca, sino que ha seguido obrando y hablando; y aunque un gran número de ‘guerreros’ han ido cayendo a los lados del camino, Él sigue realizando Su obra y sigue escogiendo a un grupo de personas tras otro que esté dispuesto a obedecer Su nueva obra. No se compadece de esos ‘héroes’ caídos, sino que atesora a aquellos que aceptan Su nueva obra y Sus nuevas palabras. ¿Pero con qué fin obra de esta forma, paso a paso? ¿Por qué está siempre eliminando y escogiendo a personas? ¿Por qué emplea siempre un método así? El objetivo de Su obra es que el hombre le conozca y, así, poder ganarlo. El principio de Su obra es trabajar en aquellos que son capaces de obedecer la obra que Él hace hoy, y no obra en los que obedecieron Su obra pasada y se oponen a la presente. Esta es exactamente la razón por la que ha eliminado a tantas personas”.

Uno debe buscar la verdad para que se le conceda la salvación, y que una persona cumpla un deber, sea cual sea este, depende de la búsqueda de la verdad para lograr resultados. Las personas que llevan a cabo deberes sin buscar la verdad sólo están rindiendo servicio y no lograrán en absoluto buenos resultados. Por ejemplo, si quienes trabajan como líderes o colaboradores en la iglesia no entienden la verdad, es imposible que sirvan a las intenciones de Dios. Si no entendemos la verdad también es imposible resolver los problemas de los diversos tipos de corrupción y nociones entre el pueblo escogido de Dios, o evangelizar y dar testimonio de Dios. Discernir la obra de los espíritus malignos y los engaños de los falsos Cristos y anticristos depende todo de entender la verdad. Discernir todas las formas de doctrinas y falacias malvadas de Satanás, y el ver las intenciones de sus maquinaciones depende totalmente de entender la verdad. Ser capaz de rebelarse contra el gran dragón rojo durante las pruebas, y escapar así de la esclavitud de Satanás y seguir firmemente a Dios depende todo de entender la verdad. Ser capaz de ganar más personas buenas difundiendo el evangelio y dando testimonio de Dios depende totalmente de entender la verdad. Ser capaz de lograr un desempeño satisfactorio del deber propio y acumular suficientes buenas obras depende todo de entender la verdad. Ser capaz de ser testigo y no abandonar a Dios durante los grandes desastres y pruebas que vendrán depende todo de entender la verdad. Si las personas no buscan la verdad, hay un peligro de que en cualquier momento abandonen y dejen a Dios. Al experimentar el juicio y el castigo de Dios, cuantas más pruebas y sufrimientos experimentan las personas más beneficiosas y valiosas son estas para que ellas entiendan la verdad y conozcan la obra de Dios. Las experiencias vitales genuinas —principalmente, las de juicio y castigo, de poda y trato, de pruebas y refinamiento, de persecución y opresión de Satanás, de fracasos y reveses, y de rechazo y abandono de sus familiares— son las más valiosas para las personas que buscan la verdad. Cuanto más profunda y exhaustivamente experimentan las personas la obra de Dios, más conocimiento de Dios tienen y más claramente entienden la verdad. Su carácter vital habrá cambiado inconscientemente, y no tendrán malinterpretaciones y nociones sobre Dios, no tendrán rebelión contra Él o resistencia a Él, y no intentarán engañarlo más. Además, son capaces de ser fieles a Él, de obedecerlo, de adorarlo cuando oran a Él. Son capaces de ser fieles a Dios al cumplir su deber, de obedecer a Dios incondicionalmente, e incluso si tienen que ofrecer su vida por Dios, están dispuestas a hacerlo alegremente. Tales personas ya han alcanzado completamente la salvación. ¿No son estas personas a quienes las palabras de Dios han perfeccionado? ¿No son estas la cristalización de la obra de Dios? Aunque el camino para que Dios conceda la salvación parezca muy difícil, y las personas deban sufrir mucho y pagar un precio tan grande, lo que ganamos es todo muy valioso. Eso es la bendición y la promesa de Dios. ¿Dirías que ser castigado y condenado a la perdición y la destrucción no es sufrir? ¿A cuánto equivale nuestro sufrimiento? Es todo lo que deberíamos soportar. Si las personas no sufren lo que deberían por creer en Dios, sufrirán entonces las llamas eternas del infierno, ¡y eso es una verdadera agonía! Así que el sufrimiento que soportamos en aras de buscar la verdad y alcanzar la salvación es ligero y momentáneo. Tal sufrimiento es totalmente en aras de obtener la verdad, dar testimonio y satisfacer a Dios, así que por mucho que suframos nuestra mente está en paz, consolada, tranquila, y no se siente turbada. Si no buscamos la verdad y no estamos en sintonía con la obra de Dios, aunque no sintamos dolor físico, nuestro sufrimiento espiritual es de lo más insoportable, y también están el castigo y la condenación, el sufrimiento de la muerte eterna, de la perdición y la destrucción. Ese es el mayor sufrimiento, y es un sufrimiento eterno. ¿Quieres eso? Cuando haya un camino al cielo no lo tomarás, ¡sino que en su lugar insistirás en ir al infierno sin nadie a quien volverte! Esta es la elección de las personas que pertenecen a Satanás. Si crees en Dios deberías ir por el camino que Él guía. Cuanto más lejos vas por este camino más brillante se vuelve, y cuanto más lejos llegas más feliz eres, ¡porque no hay nada que temer cuando estás junto a Dios! Dios Todopoderoso ha dicho: “Finalmente, todas las naciones serán benditas por Mis palabras, y también hechas pedazos por ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que soy el Salvador que ha vuelto, que soy el Dios Todopoderoso que conquista toda la humanidad, que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero en los últimos días también me convertiré en las llamas del sol que quema todas las cosas, así como el Sol de justicia que revela todas las cosas. Esa es Mi obra de los últimos días”.

¿Entiendes ahora qué es el juicio y qué es la verdad? Si ahora lo entiendes, te exhorto a que te sometas obedientemente al juicio, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te elogie o de que Dios te lleve a Su reino. Los que sólo aceptan el juicio pero nunca han sido purificados, es decir, los que huyen en medio de la obra de juicio, Dios siempre los detestará y los rechazará. Sus pecados son muchos más, y más graves, que los de los fariseos, porque han traicionado a Dios y le son rebeldes. Esos hombres que no son dignos ni siquiera de servir van a recibir un castigo más severo, además de eterno. Dios no perdonará a ningún traidor que en algún momento afirmó lealtad con palabras pero después lo traicionó. Tales hombres recibirán la retribución por medio del castigo del espíritu, el alma y el cuerpo. ¿No revela esto el carácter justo de Dios? ¿No es este el propósito de que Dios juzgue y desenmascare al hombre? Dios envía a todos los que hacen todo tipo de hechos malvados durante el tiempo del juicio a un lugar plagado de malos espíritus, y deja que estos malos espíritus destruyan sus cuerpos carnales a voluntad. Sus cuerpos desprenden el olor de los cadáveres y esa es su retribución adecuada. Dios anota en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de esos desleales falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros, entonces cuando sea el momento correcto, los arrojará en medio de los espíritus inmundos para que todos sus cuerpos sean contaminados por los espíritus a voluntad y, como resultado, nunca más se reencarnen y nunca más vuelvan a ver la luz. A aquellos hipócritas que hicieron servicio en algún momento, pero que son incapaces de permanecer leales hasta el final, Dios los contará entre los malvados para que caminen en el consejo de los malvados, volviéndose parte de la multitud desordenada. Al final, Dios los destruirá. Dios los arrojará a un lado y no hará caso de los que nunca fueron leales a Cristo o que nunca dedicaron ningún esfuerzo y los va a destruir a todos en el cambio de las eras. Y ya no existirán más en la tierra, mucho menos obtendrán acceso al reino de Dios. Los que nunca han sido sinceros con Dios, sino que se ven obligados por las circunstancias a tratar con Dios con indiferencia, serán contados entre los que hacen servicio para Su pueblo. Sólo un pequeño número de esos hombres podrá sobrevivir, mientras que la mayoría perecerá junto con los que no están calificados ni siquiera para hacer servicio. Por último, Dios llevará a Su reino a todos los que son del mismo sentir que Él, el pueblo y los hijos de Dios, así como los que Dios predestinó para ser sacerdotes. Ese es el fruto que Dios engendra por medio de Su obra. En cuanto a los que no pueden pertenecer a ninguna de las categorías que Dios establece, ellos serán contados entre los incrédulos. Y vosotros seguramente podéis imaginar cuál será su resultado. Ya os he dicho todo lo que os debería decir; el camino que escojáis será la decisión que tendréis que tomar. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda avanzar al mismo paso que Dios, y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre”.

15 de mayo de 2013

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