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Provisión para la vida: Recopilación de sermones

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5. Cuatro indicadores que se deben comprender al buscar la verdad para lograr el cambio de carácter

En la obra de Dios en los últimos días, Él ha expresado muchas verdades, todas las cuales son para resolver la corrupción de la humanidad y se basan enteramente en lo que la humanidad corrupta requiere para la salvación. Todas ellas son para salvar y perfeccionar a las personas y son cosas con las que la humanidad corrupta debe estar equipada con el fin de ser salvada. Todo aspecto de la verdad expresada por Dios es significativo; ninguno es en absoluto prescindible. Simplemente entender un poco de la verdad no es suficiente para que obtengamos la salvación y logremos una transformación en el carácter vital. Para que esto ocurra, debemos entender y obtener muchas verdades. Por ejemplo, para obtener un entendimiento de Dios, ¿cuántos aspectos de Dios deben entender las personas para conocerlo verdaderamente? Como mínimo, deben entender Su carácter, Su justicia y santidad, Su plan de gestión y cada etapa de Su obra, Su sabiduría y omnipotencia plenas para gobernar sobre todas las cosas, lo que Él tiene y es, Su esencia y, finalmente, deben entender que Dios es la verdad, la vida y el camino, que Dios es amor y que cada una de Sus palabras es la realidad de todas las cosas positivas. Sólo aquellos que han alcanzado el entendimiento de estas cosas conocen verdaderamente a Dios. ¿Cuántas verdades deben entender y poseer las personas para conocer a Dios? ¿Cuánto de la obra del Espíritu Santo necesitan? ¿Cuánto del esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo necesitan obtener de las palabras de Dios? ¿Por cuánto juicio y castigo, así como poda y trato de las palabras de Dios necesitan pasar? ¿Cuántas pruebas dolorosas deben soportar? ¿Es obtener la verdad un proceso simple? Entender cualquier aspecto de la verdad no es algo simple ni fácil. Para obtener la salvación, como mínimo debemos entender diez verdades, además de tener alguna experiencia y entrada en cada aspecto de estas verdades. Esta es la única forma de lograr un entendimiento de Dios. Una vez que una persona tenga entendimiento genuino de Dios, su carácter corrupto puede ser cambiado. Cuanto más entiendan de la verdad y más plenamente se liberen de la influencia de Satanás, más pueden volverse completamente hacia Dios y ser ganadas por Él. La salvación de una persona sólo puede lograrse a través de su búsqueda de la verdad, de su experiencia de la obra de Dios, así como de su obediencia al juicio y castigo de Dios y de diversas pruebas y refinamientos. Cuando alguien obtiene la verdad y las palabras de Dios se convierten en su vida, las filosofías satánicas, las leyes de la lógica de Satanás, las perspectivas de la vida y los valores satánicos, así como todas sus opiniones absurdas simplemente se desintegran de forma natural y se convierten en nada. Como las toxinas de Satanás no pueden sobrevivir en la luz, tan pronto como se confrontan con las palabras de Dios, con la verdad, simplemente se desmoronan y desaparecen de forma automática. En consecuencia, una vez que un buscador de la verdad obtenga un entendimiento genuino de Dios, el carácter corrupto y los venenos de Satanás que él albergue se eliminarán gradualmente. Una vez que alguien haya visto la justicia y el amor de Dios, así como Su omnipotencia y sabiduría, su corazón se volverá a Dios y podrá obedecerlo y adorarlo. El cambio en el carácter vital de una persona sólo ocurre a través del conocimiento de Dios. Cuanto más entienda la verdad una persona que la busca, más podrá descubrir la maldad y la oscuridad que hay en el mundo; cuanto más entienda la verdad, más podrá reconocer la corrupción, la maldad, la absurdidad y la miseria de la humanidad. Cuanta más verdad entienda alguien de las palabras de Dios, mayores serán su conocimiento, su obediencia y su devoción a Dios y más verá totalmente su propia naturaleza y esencia, así como la verdad de su corrupción. La entrada en la vida de una persona y el crecimiento en su vida se deben enteramente al fruto dado a partir del entendimiento de la verdad. Por tanto, en la búsqueda de la verdad, una vez que una persona haya obtenido la verdad y que tenga un entendimiento genuino de Dios, toda su corrupción será purificada naturalmente y su carácter vital pasará gradualmente por la transformación. La obra de Dios para salvar a la humanidad es la purificación y transformación de las personas a través de Sus palabras. Cuanto más anhele alguien Sus palabras y busque la verdad, más podrá obtener la purificación y la verdad como su vida. Entonces, su carácter vital cambiará naturalmente. Progresar desde la rebelión contra Dios y la resistencia a Dios hasta poder obedecerlo y adorarlo se logra saboreando y experimentando Sus palabras y obteniendo la verdad. Las experiencias vitales de las personas demuestran claramente que mientras que busque la verdad y obedezca toda la obra de Dios, una persona puede lograr plenamente la salvación y obtener definitivamente un cambio en el carácter vital. Esto es absoluto.

Ahora todos hemos visto claramente un hecho: sólo buscando la verdad se puede obtener la salvación. Cuando se busca un cambio en el carácter, centrarse únicamente en un aspecto de la experiencia y de la entrada no es suficiente. Debes buscar entrar en varios aspectos de la verdad al mismo tiempo; sólo de esta forma será evidente tu progreso en la vida. Al igual que al comer, si sólo comes un tipo de alimento, los beneficios nutricionales serán básicamente limitados y, si continúas haciéndolo, eso tendrá un impacto sobre tu salud. Creer en Dios, leer Sus palabras, orar a Él, llevar a cabo el deber propio, hablar sobre la verdad, poner en práctica la verdad, aceptar el juicio y castigo de las palabras de Dios, aceptar ser podado y tratado, así como pasar por pruebas y refinamiento; ni uno solo de estos aspectos puede pasarse por alto. Hay una ley natural para una transformación del carácter. En cuanto a dónde comienza, en qué se apoya para el cambio, cómo se cambia, qué clase de sufrimiento debe tener lugar o con qué verdades necesitas estar equipado, debes tener una comprensión general sobre todas estas cosas que experimentas en la vida. De esta forma, cuando estés buscando entrar en un cambio de carácter, sabrás cómo lograrlo y podrás llegar a la vía correcta tan rápidamente como sea posible. Para entender tu verdadero estado de cambio de carácter, debes comprender los cuatro indicadores de un cambio de carácter. Así es como puedes ser completamente capaz de entrar en la vía correcta de la creencia en Dios y ser salvado por Él. El primer indicador de un cambio en el carácter es entrar en ser una persona honesta. Esta es una condición previa para la transformación del carácter. El segundo indicador es un cambio en la perspectiva propia de las cosas, lo cual indica un entendimiento de la verdad. El tercer indicador es poder obedecer genuinamente a Dios y este es el primer fruto recogido en un cambio de carácter. El cuarto indicador es poder exaltar a Dios y dar testimonio de Él cuando se lleva a cabo el deber propio y poder resolver problemas con la verdad. Esta es la fase de terminación de una transformación del carácter. Cada indicador representa una etapa y un aspecto de un cambio en el carácter. Los cuatro indicadores de un cambio en el carácter son como una demostración, una muestra de esto. El verdadero estado del cambio en el carácter de una persona puede ser evaluado basándose en estos cuatro indicadores. Está claro que comprender y entender los cuatro indicadores es fundamental para lograr la transformación del carácter. Mientras que puedas comprender estos cuatro indicadores, lograr un cambio en el carácter y ser perfeccionado por Dios ya no será un problema. En cuanto a los que buscan la verdad, no puede verse ningún resultado verdadero y claro en su carácter en unos pocos años. Sin embargo, si puedes sopesar las cosas basándote en tu grado de entrada en estos cuatro indicadores, puedes entender tus propias circunstancias. Mientras se comprendan estos cuatro indicadores, habrá una senda de práctica y entrada para buscar un cambio en el carácter y serás totalmente capaz de obtener de forma segura y firme la perfección de Dios. Seguidamente, hablemos sobre los estados específicos y la importancia de los cuatro indicadores de un cambio en el carácter.

El primer indicador es entrar en ser una persona honesta. Ser una persona honesta es la condición previa para el cambio en el carácter. Es también su fundamento y puede decirse que es el elemento más básico de ser una persona. Ser una persona honesta es lo más fundamental y crucial para buscar un cambio en el carácter, así como el primer paso que tiene una función decisiva. Esta es la razón por la que una persona debe convertirse primero en una persona honesta con el fin de entrar en la vía correcta en la búsqueda de un cambio en el carácter. La mayoría de las personas no lo entienden, ¿por qué tiene que empezar con ser una persona honesta? ¿No puede empezar con obedecer a Dios? ¿No puede empezar con lealtad a Dios? La verdad es que no es que no esté bien, sino que no es realista. Si eso se pusiera en práctica, no estaría en sintonía con la ley objetiva y sería un desperdicio de esfuerzo. Empezar la experiencia y la entrada propias con ser una persona honesta tiene que ver con un importante asunto, el cual es que para creer en Dios debe establecerse primero una relación apropiada con Dios y que una persona debe saber cuál debe ser la posición de una criatura y qué clase de razón debe poseer. Esto no es algo simple. Es fundamental ocuparse primero de las cosas con las que las personas deben al menos equiparse. Esto se debe a que si alguien no es una persona correcta, entonces no tendrá forma de comunicarse con Dios ni de obtener la obra del Espíritu Santo y tampoco podrá llevar a cabo su deber apropiadamente. Si no es una persona correcta, no puede ser favorecida por Dios porque a Él le gustan las personas honestas y odia a las personas falsas. Mientras que alguien sea una persona correcta, honesta, no intentará engañar a Dios ni tratará con Él superficialmente. Esta es la única forma de obtener la obra del Espíritu Santo, de establecer una relación apropiada con Dios, de vivir ante Él, de orar genuinamente a Él y de llevar a cabo apropiadamente el deber propio. Esto es entrar en la vía correcta de creer en Dios. Por supuesto no es el caso de que las personas sólo deban empezar a buscar cada aspecto de la verdad una vez que se hayan convertido en personas completamente honestas; este es el primer paso de la práctica. Esa es la razón por la cual empezar a buscar un cambio en el carácter con convertirse en una persona honesta se conforma completamente a la voluntad de Dios. Los creyentes en Dios deben tener claro que ser una persona es una cosa fundamental, mientras que buscar la verdad y el cambio en el carácter para lograr el servicio y el testimonio de Dios se edifica sobre el fundamento de ser una persona honesta. Si no puedes lograr eso, entonces fracasarás en todo lo que hagas; no puedes tener éxito. Sólo después de que te hayas convertido en una persona honesta puede tener éxito tu erogación, servicio y testimonio. Hay algunas personas que fueron líderes o colaboradores en la casa de Dios durante muchos años, pero como eran muy engañosas y no eran personas honestas, lo que las llevaba a cometer muchos actos malvados, fueron eliminadas de la casa de Dios. Hay muchos ejemplos de esto, y todas estas personas fueron eliminadas principalmente porque no eran personas honestas. Si fracasas en ser una persona, fracasas en todo. Si tienes éxito en ser una persona, nada es difícil de lograr. Cualquier creyente en Dios que no se convierta definitivamente en una persona honesta debe ser eliminado. Sólo alguien que ya sea una persona correcta puede establecer una relación apropiada con Dios, obtener fácilmente la obra del Espíritu Santo y entrar en la senda de ser perfeccionada. Ignorar convertirse en una persona honesta es el mayor error y la raíz del fracaso en la creencia en Dios. Desde que creí en Jesús, he prestado atención al asunto de la verdad en las palabras. Jesús dijo: “Antes bien, sea vuestro hablar: ‘Sí, sí’ o ‘No, no’; y lo que es más de esto, procede del mal” (Mateo 5:37). Hablé sobre este mismo asunto con bastantes predicadores muy conocidos. En ese momento, ya presté atención a resolver el asunto de la verdad en las palabras. Bajo circunstancias normales, yo siempre me expresaba con honradez. Bajo circunstancias especiales, usaba otro método simplemente como último recurso, en aras de destacar con sabiduría. Tras experimentar la obra de Dios en los últimos días, me quedó totalmente claro el significado de ser una persona honesta. Dios ama a las personas honestas y odia a las personas falsas porque Dios es fiel y el diablo es un mentiroso. Después de que las personas han sido corrompidas por Satanás, se vuelven llenas de mentiras. No hay nada sobre lo que el corrupto no mentirá; incluso todas sus palabras están adulteradas con mentiras. Todos ellos se vuelven expertos embusteros y maestros mentirosos. Es claro ver que Satanás ha corrompido a la humanidad convirtiéndolos en demonios. Es muy difícil juzgar cuales de las palabras de la corrupta humanidad son verdad y cuáles son falsas. La humanidad corrupta no es digna de confianza para nada. Si las personas no pueden ser honestas, es muy difícil tomar la senda correcta de la fe en Dios. No son aptas para ver el rostro de Dios y servir a Dios. Ser una persona honesta significa hablar la verdad, ser real en tus hechos y estar libre de mentiras o adulteración. Es ser leal a Dios en tu deber y no intentar engañarlo. Significa preferir la humillación a las mentiras. El estándar de ser una persona honesta es el que sigue: ninguna mentira sale de tu boca, no improvisas en tu deber, no hay ni el más mínimo intento de engañar a Dios en tus palabras o hechos, no hay maquinaciones ni intenciones malvadas en tu corazón, esra absolutamente leal y eres absolutamente obediente a Dios y adoras sólo a Dios y no a Satanás. Sólo entonces se te puede llamar una persona honesta. Las personas que improvisan en su deber e intentan engañar a Dios no son honestas, como tampoco lo son quienes exhiben frecuentemente corrupción y mentira. Las personas que carecen de la obra del Espíritu Santo tampoco son honestas. Las mentiras, el engaño y la trampa de las personas son demasiado abundantes y, sin ser una persona honesta, no hay manera de establecer una relación apropiada con Dios ni de ser utilizado por Dios. Aunque alguien lleve a cabo su deber y sirva a Dios, Dios no lo favorecerá. ¿Cómo podría una persona engañosa no improvisar las cosas ni intentar engañar a Dios? ¿No es la esencia de hacer estas cosas ser un enemigo de Dios? Por tanto, si puedes ser verdaderamente una persona honesta, tu búsqueda de ser salvado y perfeccionado por Dios puede cumplirse. Si no puedes ser una persona honesta, tu esperanza de ser salvado y perfeccionado por Dios es sólo un sueño. ¡Así de importante es ser una persona honesta! ¡Es enormemente significativo y demasiado importante para ser salvado! Entrar en ser una persona honesta es el primer indicador de un cambio en el carácter. Si quieres saber si has tenido o no un cambio en tu carácter vital, echa primero un vistazo a si eres una persona honesta y lo sabrás. Si aún no eres una persona honesta, tu carácter no ha cambiado. Si te has convertido en una persona honesta, entonces has tenido algún éxito inicial en tu cambio de carácter. Sólo una persona honesta puede aceptar fácilmente la verdad y ponerla en práctica; sólo una persona honesta puede ser favorecida y bendecida por Dios; sólo una persona honesta es lo suficientemente buena para servir y dar testimonio de Dios; sólo una persona honesta puede entrar oficialmente en la senda de ser perfeccionada; sólo una persona honesta puede servir a Dios con devoción, satisfacerlo y conformarse a Su corazón. Cualquiera que no sea una persona honesta no puede buscar en absoluto la verdad genuinamente ni puede lograr particularmente cambio alguno en su carácter vital. Una vez que una persona ha tenido éxito en convertirse en una persona honesta, ser salvada y tener un cambio en el carácter ya no son problemas. Sin eso, en su creencia en Dios, ser salvada, ser perfeccionada y tener un cambio en el carácter son cosas imposibles. Está condenada a fracasar en su creencia en Dios. Sólo una persona honesta puede convertirse en una persona correcta. Cuando una persona tiene conciencia y razón, además de dignidad e integridad, tiene la semejanza de un ser humano, puede establecer una relación apropiada con Dios y puede obtener mucha obra del Espíritu Santo. Entonces su indiferencia hacia Dios y su resistencia y rebelión contra Él se reducirán en gran medida; será fácil para ella entrar en la senda de ser salvada y perfeccionada. Por tanto, ser una persona honesta es la condición previa para lograr un cambio en el carácter. Es la raíz y el fundamento de ser una persona. Poder o no ser una persona honesta está directamente relacionado con el desenlace final de una persona y con su destino. Si una persona ha creído en Dios durante muchos años pero no se ha convertido en una persona honesta, si aún es engañosa, entonces ha fracasado completamente y no puede lograr ni una sola cosa. Ni siquiera puede ser un hacedor de servicio leal. Líderes y colaboradores de todos los niveles han sido eliminados porque no eran honestos, no podían buscar la verdad y en su naturaleza eran demasiado malos, demasiado malvados, llevándolos a carecer de la obra del Espíritu Santo y a ser expuestos. Dios ha requerido muchas veces que las personas sean honestas; está claro que esto es profundamente significativo. Como ningún hombre ha entendido la voluntad de Dios, todos ellos ignoran este asunto que es el más importante: ser una persona honesta.

El segundo indicador de un cambio en el carácter es la perspectiva propia sobre las cosas. Este indicador está directamente relacionado con un cambio en el carácter. Las personas deben saber primero que una transformación de su perspectiva se debe totalmente a lograr un entendimiento de la verdad. Si las personas no tienen completamente clara la verdad, ¿cómo podrían cambiarse entonces sus filosofías satánicas, opiniones absurdas y conceptos profundamente arraigados? Nadie puede cambiar su perspectiva sólo porque quiera hacerlo. De ser este el caso, las personas no necesitarían buscar la verdad, sino que simplemente podrían obedecer a Dios a voluntad. Las diversas filosofías satánicas y falacias de las personas son vencidas a través de la verdad, lo cual es la razón por la que una transformación en sus perspectivas también debe apoyarse en entender la verdad. Cualquiera que haya estado buscando la verdad durante cierto tiempo descubrirá que sus perspectivas son diferentes a las de las personas del mundo, que estas no están sincronizadas. Esto muestra que algunas de sus viejas perspectivas han empezado a cambiar, pero no es suficiente si aún carece de un cambio fundamental y si no ha tenido una transformación total. Recordando el momento en que aceptaron la obra de Dios, la mayoría de las personas desarrollaron muchos conceptos y mucha resistencia al leer las palabras de Dios o al escuchar las enseñanzas. Sin embargo, después de experimentar la obra de Dios durante algunos años, cuando leen Sus palabras y las enseñanzas, tienen muchos menos conceptos y mucha menos resistencia. Esto es un cambio en sus conceptos y perspectivas internos y es algo que ocurre sin que la persona se dé cuenta. Cuanto más busquen las personas la verdad, más grande será el cambio en sus perspectivas sobre las cosas. Y entonces, un día, cuando lean las palabras y las enseñanzas de Dios, quedarán completamente libres de conceptos. Cualquier cosa que lean parecerá práctica y lo disfrutarán todo. Sin saberlo, habrán entendido muchas verdades, habrán tenido cada vez más entendimiento de Dios y podrán obedecer totalmente toda la obra de Dios y los arreglos de la obra de Su casa. Ahí es donde las perspectivas de una persona han pasado por una transformación total. Cuando la experiencia de la obra de Dios de una persona haya llegado a este punto, ¿desarrollará todavía conceptos sobre Dios? ¿Juzgará aún a Dios? Su resistencia a Dios decrecerá naturalmente y su obediencia a Dios aumentará naturalmente. Esa es la razón por la que una transformación en las perspectivas de la persona sobre las cosas es un indicador de un cambio en el carácter. Si quieres saber si tu carácter ha cambiado realmente o no, echa primero un vistazo a cuánto han cambiado tus perspectivas. Si sigues albergando conceptos sobre las palabras y la obra de Dios, si tus pensamientos y perspectivas aún no son coherentes sino que contradicen o están en conflicto con las palabras de Dios o incluso si dudas de Dios, eso muestra que tus perspectivas no han cambiado mucho. Puede determinarse que no has obtenido un cambio en tu carácter vital. Una transformación en las perspectivas es una señal de entendimiento de la verdad. Cuando alguien entiende realmente la verdad, el primer logro es una transformación en sus perspectivas. Este es un logro preliminar que la verdad alcanza en las personas. Conforme su entendimiento de la verdad se hace más profundo, su carácter vital es cambiado gradualmente. La humanidad empezó a ser corrompida después de aceptar las perspectivas y falacias de Satanás; después de creer y aceptar las mentiras de Satanás, los hombres empezaron a rebelarse contra Dios y a resistirse a Él. Por tanto, Dios obra para liberar a las personas de los engaños de las falacias de Satanás a través de la verdad. Cuando las personas entiendan realmente la verdad de las palabras de Dios, empezarán naturalmente a repudiar las falacias de Satanás y conforme su entendimiento de la verdad se haga más profundo, empezarán a usar la verdad para criticar y refutar todas las teorías absurdas y ridículas de Satanás. De esta forma, sus perspectivas pueden transformarse completamente. En el pasado vivían basándose en las falacias y mentiras que Satanás les proveyó, pero ahora han empezado a vivir basándose en las palabras de Dios y en la verdad, así como a dar la espalda a Satanás y obedecer a Dios. En consecuencia, una transformación en sus perspectivas sobre las cosas lleva a un cambio en su carácter vital. Una transformación en las perspectivas es el comienzo de un cambio en el carácter vital y una transformación en las perspectivas se logra totalmente al entender la verdad. Si alguien ha entendido la verdad, entonces su cambio de perspectiva vendrá detrás, llevando a un cambio en su carácter vital. Los que son habilidosos con las palabras literales y doctrinas no han cambiado en sus perspectivas y son particularmente incapaces de tener un cambio en su carácter vital. Esto muestra que no han entendido realmente la verdad y que no son personas que entiendan la esencia de las palabras de Dios.

La verdad es muy real y muy profunda. No es fácil para las personas comprenderlo; no es de extrañar que nadie se atreviera a explicar qué es realmente la verdad durante miles de años. Por muy arrogantes que sean Satanás y los demonios, no se atreven a decir que son la verdad. Las personas grandes y famosas del mundo no se atreven a decir que son la verdad y eso es porque no poseen la verdad. La verdad se origina con Dios y sólo Cristo es la verdad, el camino y la vida. Sólo los que han sido salvados y perfeccionados por Dios tienen el más mínimo entendimiento de la verdad, pero sus perspectivas y su carácter vital han pasado por un cambio enorme. Este es el poder de las palabras de Dios y es el poder de la verdad. Así pues, el significado de obtener la verdad es terriblemente profundo y enorme. Eso trae a la humanidad un cambio en su carácter vital y toda la salvación de Dios. Es algo inconmensurable para los humanos. Si alguien que busca la verdad logra una gran transformación en sus perspectivas, puede decirse que su carácter vital ya ha empezado a cambiar. Cuanto mayor sea el cambio de una persona en sus perspectivas, mayor será su cambio en su carácter vital. Por tanto, un cambio en las perspectivas de una persona es el segundo indicador de un cambio en su carácter vital y eso es una señal para sopesar si ella ha tenido o no un cambio en su carácter vital. Sólo aquellos que han tenido una transformación completa en sus perspectivas están totalmente libres de conceptos sobre Dios y han empezado a entender verdaderamente a Dios. Su resistencia a Dios y su rebelión contra Dios disminuyen cada vez más y todo lo que es incompatible con Dios también se desvanece. Esto es haber sido ya purificado. Tener una transformación completa en la perspectiva significa que una persona ha entendido bastante de la verdad, lo cual es el único camino para tener este desenlace. Si las perspectivas de las personas están totalmente en sintonía con las palabras de Dios y provienen totalmente del esclarecimiento y de la iluminación del Espíritu Santo, esto muestra que ellas ya han entrado en las palabras de Dios. Cuando sus perspectivas se hayan transformado completamente, ya no tendrán conceptos sobre Dios ni resistencia a Él, ni dudarán de Él. Sólo entonces serán personas que obedezcan y adoren verdaderamente a Dios. Si las perspectivas de las personas están completamente de acuerdo con las palabras de Dios y con los puntos de vista de Cristo, entonces hay esperanza de que ellas logren una compatibilidad con Dios y lograr un cambio en el carácter está justo a la vuelta de la esquina.

El tercer indicador de un cambio en el carácter es entrar en la verdadera obediencia a Dios. La humanidad corrupta no ha podido ser verdaderamente obediente a Dios e incluso en el caso de los más fieles en su creencia en Dios, su obediencia ha sido demasiado limitada y no tiene nada que ver con la verdadera obediencia. Para lograr una obediencia genuina, una persona debe poseer un verdadero entendimiento de Dios y una verdadera reverencia a Él; la obediencia genuina se edifica totalmente sobre el fundamento de conocer y reverenciar a Dios. Los principios detrás de lo que las personas hacen se basan en sus nociones de lo correcto y lo incorrecto así como en consideraciones de lo que es beneficioso para ellas. Las personas no sólo tienen sus propios pensamientos, sino que también han sido corrompidas por Satanás, así que en una situación en la que no estén seguras de si será beneficioso o no para ellas, no obedecerán a nadie más. Por ejemplo, cuando las personas llevan a cabo su deber, son perfectamente conscientes de que improvisar es engañar a Dios, pero todavía lo hacen. Esto es un problema de la naturaleza y el carácter del hombre. Como todas las personas tienen un principio de supervivencia, de ser egoístas e interesadas, y nadie tiene un principio de supervivencia de servir a la verdad y a Dios, su naturaleza es resistirse y traicionar a Dios. Aunque crean en Él y le sirvan, simplemente llevan a cabo algunas transacciones por el bien de sus propios intereses y objetivos. Esta es la raíz de la incapacidad de las personas para obedecer verdaderamente a Dios. Sólo con un verdadero conocimiento de Dios y un entendimiento completo de Su voluntad, así como con una confianza genuina en la fidelidad y las promesas de Dios, pueden las personas obedecer verdaderamente a Dios. Está claro cuán difícil es que las personas logren la obediencia a Dios. En sus imaginaciones, las personas creen que obedecer a Dios conlleva el riesgo de ser encarceladas o asesinadas, de que su familia sea destruida o de ser abandonadas por ella, de sufrir el dolor de ser rechazadas por el mundo. Por eso las personas sienten que obedecer a Dios supone una dificultad demasiado grande. En realidad, ese no es en absoluto el caso. Obedecer a Dios no es tan terrible como las personas imaginan. La obra de Dios es muy práctica y muy razonable. Por ejemplo, en Su primera encarnación, Dios dio a Jesús treinta años para prepararse y madurar, y Él sólo empezó a obrar una vez que fue totalmente capaz de asumir la tarea de redimir a la humanidad. Todo lo que Dios lleva a cabo es lo que el hombre puede soportar, justo como el Señor Jesús dijo en la Era de la Gracia: “Mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mateo 11:30). Obedecer a Dios es poner en práctica Sus palabras y hacer las cosas basándose en las intenciones de Dios. Obedecer a Dios es practicar según las palabras de Dios y los principios de la verdad que entiendes en tu corazón. Cuando debes abandonar la carne y tu propia voluntad, las abandonas. Cuando sabes claramente que algo no está en sintonía con la verdad, no lo haces. Renuncias a cosas que van en contra de tu conciencia y razón. ¿Dónde está el riesgo en eso? Poner en práctica la verdad es lo más seguro y es lo que Dios más bendice. Todos los que tienen experiencia saben que después de practicar frecuentemente la verdad, eso ya no es difícil y se convierte totalmente en una cuestión de rutina. Por supuesto, Dios pone exigencias a las personas basándose en su estatura y la estatura de diferentes personas puede variar. Dios nunca ha forzado nada en una persona que esté fuera de su capacidad y nunca ha obligado a nadie a hacer nada. Si no practicas la verdad que puedes practicar, el Espíritu Santo te reprenderá y disciplinará. Esto es lo que mereces. Si el Espíritu Santo no disciplinara a las personas de esta forma, nunca podríamos cambiar. Cuando las personas entienden realmente la verdad, si no la ponen en práctica se sienten inquietas y acusadas por su propia conciencia. Cuando se rebelan seriamente contra Dios, el dolor en su corazón es incluso mayor. Sólo si son capaces de poner en práctica la verdad experimentarán verdadera paz y alegría. Esta es la razón por la cual practicar la verdad es algo pacífico y alegre que trae consuelo y felicidad a las personas. Es justo como lo que los incrédulos dicen sobre la alegría de ayudar a los demás y dar a la caridad. ¡En cuanto a aquellos que pueden poner en práctica la verdad, el verdadero sufrimiento sólo tiene lugar cuando dejan de hacerlo! El grado en que una persona puede obedecer a Dios se determina basándose en el grado en que ella entiende la verdad y su estatura. Siempre que una persona puede obedecer apropiadamente a Dios, ya sean Sus palabras, la guía del Espíritu Santo o las disposiciones de la casa de Dios, ella puede obedecer todo esto; entonces es una persona cuyo carácter ha empezado a cambiar. Cuando la obediencia a Dios de alguien aumenta y es más rigurosa, esto muestra que su cambio en el carácter vital también ha sido mayor. Una persona puede ver si el carácter vital de alguien ha cambiado basándose en el grado de su obediencia a Dios. Esto es totalmente preciso.

Si quieres saber si tu carácter vital ha cambiado o no, echa un vistazo primero a si eres alguien que obedece verdaderamente a Dios y lo sabrás. Esto es porque los que tienen un cambio en el carácter son los que obedecen a Dios y sólo los que obedecen verdaderamente a Dios son los que tienen un cambio verdadero en su carácter vital y quienes han sido ganados por Dios. Cuando Dios no se queda tranquilo con respecto a algunos de los que le sirven, eso significa que no son personas obedientes a Dios, que no han sido ganadas por Él. La mente de Dios sólo está plenamente tranquila con respecto a los que Él ha ganado y Él puede tener confianza total en ellos. Puedes verificar si alguien es fiable basándote en lo obediente que sea a Dios. Si es una persona que obedece genuinamente a Dios, los demás confiarán en ella y sólo entonces la ascenderá y utilizará la casa de Dios. Si una persona no puede obedecer genuinamente a Dios, entonces no es una persona fiable. Es alguien que traiciona a Dios, ¿cómo podría ser digno de confianza? Poder obedecer verdaderamente a Dios no es en absoluto un asunto simple. Si las personas no entienden realmente algunas verdades ni tienen algún entendimiento genuino de Dios, si no han pasado por algunos años de pruebas y refinamiento, entonces no pueden lograr en absoluto la verdadera obediencia a Dios. Algunas personas piensan: “Mientras que tengamos determinación y podamos renunciar a todo, ¿no es eso ser verdaderamente obediente a Dios?”. Y otras personas piensan: “Mientras que hagamos cualquier cosa que la casa de Dios quiera que hagamos, ¿no es eso ser verdaderamente obediente a Dios?”. En realidad, la determinación y el entusiasmo de las personas sólo pueden lograr una obediencia esporádica. Está lejos de la verdadera obediencia. La verdadera obediencia se refiere a obediencia en la vida y en el espíritu de la persona. Es la obediencia que permite a la persona ser testimonio y humillar a Satanás y es la obediencia que causa que ella abandone la carne y escoja la senda correcta. Es la obediencia de satisfacer a Dios sin dudarlo en el momento crítico y la de estar preparado para ser desechado por el mundo con el fin de llevar a cabo la voluntad de Dios. Es la obediencia de Jesús cargando la cruz en Su espalda, caminando hacia el Gólgota. Sólo esta clase de obediencia es obediencia verdadera. No es en absoluto la obediencia ocasionalmente lograda por capricho; cualquier persona que no posea la verdad ni tenga un entendimiento genuino de Dios sin duda no puede lograr esto. Hay varias manifestaciones de obediencia superficial: obediencia en cosas triviales, obediencia ocasional, obediencia para beneficio propio, obediencia con la intención de obtener bendiciones, obediencia basada en las ideas propias y obediencia cuando la persona es conmovida por la obra del Espíritu Santo. Todos estos estados de obediencia superficiales carecen de la esencia de la obediencia, por lo que no pueden llamarse obediencia verdadera. La obediencia verdadera no está sujeta a la influencia de motivos, beneficios, estados de ánimo o entornos de las personas. Está basada totalmente en la verdad así como en la voluntad y los requerimientos de Dios y es llevada a cabo responsablemente para satisfacer a Dios. No contiene impureza humana y no está sujeta a las limitaciones de ninguna persona, acontecimiento o cosa. Es obediencia que proviene del instinto de vida propio. Lograr esta clase de obediencia se basa totalmente en la estatura práctica obtenida al ganar la verdad y un cambio en el carácter. En la experiencia de una persona de buscar un cambio en el carácter, si tiene discernimiento con respecto a un estado de obediencia verdadera a Dios, sabrá si es o no alguien verdaderamente obediente a Él y si tiene o no un cambio en el carácter vital. Esto es totalmente preciso. El indicador de obediencia verdadera a Dios es de una importancia total para buscar un cambio en el carácter.

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