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21. Sólo cuando se ha aceptado y obedecido el juicio y castigo de Dios se puede alcanzar la salvación y la perfección

¿Cómo juzga, castiga y salva Dios a la humanidad corrupta? La mejor interpretación de las palabras de Dios es la siguiente:

En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esa forma de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace. Si no consideras que estas verdades sean importantes y constantemente piensas en evitarlas o en un nuevo camino separado de ellas, entonces digo que eres un grave pecador. Si tienes fe en Dios, pero no buscas la verdad o la voluntad de Dios, ni amas el camino que te acerca a Dios, entonces digo que eres uno que está tratando de evadir el juicio. Eres un títere y un traidor que huye del gran trono blanco, y Dios no permitirá a ninguno de los rebeldes que escapen de Su vista. Tales hombres recibirán un castigo aún más severo. Los que vienen ante Dios para ser juzgados y han sido purificados por siempre vivirán en el reino de Dios. Por supuesto, esto es en el futuro” (‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Todas las personas que han experimentado realmente el juicio y castigo de Dios de Su obra de los últimos días durante varios años tienen verdadero conocimiento de la profunda corrupción de la humanidad y de su absoluta carencia de semejanza al hombre. Tienen verdadero conocimiento de la esencia de la naturaleza de la humanidad corrupta, de la verdadera naturaleza diabólica de Satanás de la humanidad corrupta y de la esencia de la resistencia a Dios por parte de la humanidad corrupta. Casi todas ellas reconocen que la naturaleza satánica del hombre es la raíz de la resistencia del hombre a Dios. Si la naturaleza corrupta del hombre no tiene un cambio real, este será por siempre del tipo de Satanás que se resiste a Dios. Al mismo tiempo que los creyentes en Dios experimentan Su juicio y castigo y adquieren este verdadero conocimiento, también ven realmente el carácter justo de Dios y tienen cierto conocimiento verdadero de la omnipotencia, la sabiduría y la santidad de Dios. La visión de las cosas, la perspectiva de la vida, los valores y el carácter de vida de las personas empiezan a cambiar y empiezan a tener verdadera reverencia y obediencia a Dios. En el cumplimiento de sus deberes, también son capaces de ser leales a Dios y de hacer todo lo posible para proteger Su obra. Llegan a saber realmente que la obra de Dios es salvar y perfeccionar al hombre. Casi todas alaban y adoran a Dios con todo su corazón. Esto es resultado completamente de experimentar el juicio y castigo de Dios y es la verdadera recompensa y la cosecha recogida por todos aquellos que buscan la verdad y experimentan la obra de Dios. Todas estas cosechas son producidas por el pueblo elegido de Dios al experimentar realmente los juicios y castigos de Dios, Sus pruebas y refinamientos. Por supuesto, estos resultados también son verdadero testimonio de que el pueblo elegido de Dios experimenta la obra de Dios, entienden la verdad y obtienen la verdad. Todos aquellos que experimentan la obra de Dios y logran este resultado son, indudablemente, personas que aceptan y obedecen el juicio y castigo de Dios, que obtienen la obra del Espíritu Santo y que están experimentando la salvación y la perfección de Dios. Sólo este grupo de personas son los vencedores que serán perfeccionados durante la obra de Dios de los últimos días. Así, esto cumple las palabras de Dios: “Cuando Él venga, las personas deberían disfrutar de Su majestad y de Su ira, pero, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar a la humanidad. Como criaturas, las personas deberían cumplir las obligaciones que son su deber, y mantenerse como testigos de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían conservar el testimonio oportuno, y dar un testimonio resonante por Dios. Esto es un vencedor”. “Aquellos a los que Dios alude como vencedores son los que siguen siendo capaces de mantenerse como testigos, de conservar su confianza original, y su devoción a Dios cuando están bajo la influencia de Satanás y bajo su asedio, es decir, cuando están entre las fuerzas de las tinieblas. Si sigues siendo capaz de mantener un corazón puro y tu amor genuino por Dios pase lo que pase, te mantienes como testigo ante Él, y esto es a lo que Él se refiere como ser un vencedor” (‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después de que este grupo de personas haya terminado de experimentar el juicio y castigo de Dios y toda clase de pruebas y refinamientos, aquellas que sean testigos son del grupo de personas ganadas por Dios, que tienen el mismo corazón y el mismo sentir que Él. Esto fue predeterminado por Dios antes de crear el mundo.

La obra de Dios de los últimos días es la obra de salvar y perfeccionar a las personas por medio del juicio y castigo, pruebas y refinamiento. Debido a que la corrupción de la humanidad es tan profunda, el número de personas capaces de aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios, Sus pruebas y refinamiento, de obtener auténtico entendimiento de la verdad y de alcanzar la vida es muy pequeño después de todo. Como mucho, un tercio aproximadamente; esta es la realidad. Todo el pueblo elegido de Dios lo ve con mucha claridad. Especialmente en la batalla entre la justicia y el mal de la etapa final en la que Dios revela al hombre, todas las clases de persona serán reveladas. Aquellas que realmente entienden la verdad, la practican y pueden utilizarla para resolver problemas reales son sólo unas pocas. Por eso, las personas que son perfeccionadas y que son aptas para ser utilizadas por Dios entre toda clase de pruebas son poco numerosas. Dentro de las iglesias de todo el mundo, todas las personas que pueden comunicar la verdad, practicarla y utilizarla para resolver problemas reales son personas que Dios ha dispuesto para que cooperen con Su obra en las iglesias en todas partes. Estas personas se coordinan estrechamente con la persona utilizada por el Espíritu Santo, poniendo en práctica los arreglos de la obra de los de arriba en las iglesias en todas partes. Conducen a los elegidos de Dios a entrar en la senda correcta de la fe en Dios según Sus exigencias. Los elegidos de Dios ven esto con sus propios ojos y lo recuerdan en sus corazones. De estas personas, el pueblo elegido de Dios vio un verdadero testimonio de su entrega sincera a Dios y de su protección activa de la obra de Dios. Vieron su lealtad y obediencia a Dios en el cumplimiento de sus deberes y también vieron cambiar gradualmente su forma de ver las cosas y su carácter de vida. Su corrupción y sus rebeliones son cada vez menores, todos pueden practicar la verdad y utilizarla para resolver problemas reales en diversos grados. Llevan a cabo una obra real para que los elegidos de Dios entren en la senda correcta de la fe en Dios y poco a poco ya han puesto un pie en la senda correcta de servir a Dios. Estas personas son los pilares de las iglesias en todas partes y, en todas partes, bajo su liderazgo, los elegidos de Dios entran gradualmente en la senda correcta de la fe en Dios. Sólo ellos son los vencedores que Dios desea perfeccionar en Su obra de los últimos días. Ahora, la inmensa mayoría de estas personas ya han sido seleccionadas por los elegidos de Dios como líderes y colaboradores en todos los niveles de la iglesia y algunas siguen desempeñando deberes especiales. De hecho, son estas personas que colaboran en estrecha coordinación con la persona utilizada por el Espíritu Santo, quienes están llevando a cabo la voluntad de Dios. Este es un hecho que nadie puede negar, tal y como dice Dios: “Los que pueden liderar iglesias, proveer vida a las personas, y ser un apóstol para las personas, deben tener experiencias actuales, deben tener un entendimiento correcto de las cosas espirituales, una apreciación correcta y una experiencia de la verdad. Sólo esos hombres están calificados para ser obreros o apóstoles que lideran las iglesias. De otro modo, sólo podrán seguir como el más pequeño, pero no podrán liderar y mucho menos ser un apóstol capaz de proveerles vida a las personas. Esto porque la función de los apóstoles no es correr o pelear; es ministrar vida y liderar los cambios en el carácter humano. Es una función que llevan a cabo los que son comisionados para cargar una responsabilidad pesada, y no es algo que cualquier persona pueda hacer. Esta clase de obra sólo la pueden emprender los que tienen un ser con vida, es decir, los que tienen experiencia de la verdad. No la puede emprender cualquiera que pueda rendirse, que pueda correr o que pueda gastarse; las personas que no tienen experiencia de la verdad, que no han sido podadas o juzgadas, no son capaces de hacer este tipo de obra” (‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”). Innumerables hechos prueban las palabras de Dios. Todas aquellas que no han aceptado y experimentado realmente el juicio y castigo de Dios, y Su poda y trato, son personas que no conocen verdaderamente la obra de Dios. Ninguna de ellas ha entrado en la realidad de la verdad y, mucho menos, han tenido cambios en su carácter de vida. Si estas personas se convierten en líderes y colaboradores en cualquier nivel, la senda por la que caminan es la de los anticristos, todas sus acciones interrumpen y perturban la obra de Dios y todas ellas están resistiéndose directamente a Dios. Ahora muchas de ellas han sido expuestas y eliminadas y al final todas ellas serán castigadas.

Todas aquellas personas que han experimentado el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, ven un hecho claramente: si la humanidad corrupta no experimenta ni acepta el juicio y castigo de Dios y Su poda y trato, entonces no tiene experiencia de vida real ni realidad de la verdad. Siempre será incapaz de alcanzar la verdadera obediencia a Dios y, aún menos, de llegar a ser de utilidad para Él. Todo tipo de falsos líderes y anticristos que han sido eliminados en el pasado son personas que no han experimentado el juicio y castigo de Dios ni Su poda y trato. Después de haber sido líderes y colaboradores en todos los niveles, empezaron a andar por la senda del anticristo. Estas personas son extremadamente arrogantes, están llenas del carácter de Satanás, sin la más mínima reverencia y obediencia a Dios. No ven en absoluto que es Dios quien está obrando, que Dios lo domina todo y lo examina todo; siguen siendo imprudentes deliberadamente, siguen perturbando e interrumpiendo la obra de Dios descaradamente, compiten por poder y posición e intentan controlar a los elegidos de Dios y formar un reino independiente. El lugar de todas estas personas está con los anticristos. Entre ellas hay algunas que han creído en Dios durante muchos años y, sin embargo, aparentemente nunca han experimentado el juicio y castigo de Dios ni Su poda y trato; son el diablo Satanás aún por cambiar. Entre ellas también hay algunas que han sido líderes y colaboradores durante algunos años y, sin embargo, siguen siendo imprudentes deliberadamente, no obedecen a nadie, hacen lo que les place, desafían tanto la ley del hombre como la divina. No prestan la más mínima atención a si los elegidos de Dios viven o mueren y también son completamente inconscientes de cuánto se aflige el corazón de Dios por esto; están absortas en luchar únicamente por estatus y poder y en disfrutar las bendiciones de su posición. La razón por la que estas personas no han alcanzado la verdad y siguen siendo capaces de ser imprudentes deliberadamente y de hacer múltiples maldades, es porque no aman la verdad en sus corazones, no aceptan ni obedecen realmente el juicio y castigo de Dios y ninguna de ellas son personas que realmente obedecen o experimentan la obra de Dios. Estas personas entran a hurtadillas en la casa de Dios sólo para obtener bendiciones, sólo para encontrar una salida individual, se esfuerzan en vano por su propia supervivencia viviendo a costa de la iglesia. Este tipo de personas son todas incrédulas, anticristos, el diablo Satanás, sin duda alguna. Debido a que no practican la verdad en lo más mínimo, a menudo también reprimen y hacen daño al pueblo elegido de Dios, hacen todo lo posible por mantener su propio estatus y poder y por disfrutar los beneficios de su posición. El pueblo elegido de Dios las ve con los ojos, las odia con el corazón y, al final, provocan la ira de Dios y son abandonadas por el Espíritu Santo y rechazadas por el pueblo elegido de Dios.

Dios detesta a los falsos líderes, falsos colaboradores, anticristos y a toda clase de persona malvada que crean perturbación tontamente. Esto se debe a que no sólo no buscan la verdad ni la practican, sino aún más a que no pueden llevar a los elegidos de Dios a la realidad de la verdad. En cambio, reprimen y perturban a los elegidos de Dios, los hacen sufrir, los castigan y les hacen daño. Por esta razón, provocan la ira pública y son expuestos y eliminados por Dios. Es obvio que, durante el período de experimentación de la obra de Dios, si las personas no son capaces de aceptar el juicio y castigo de Dios ni de aceptar Su poda y trato o la censura de Su pueblo elegido, si no son capaces de aborrecer completamente la corrupción física y arrepentirse de la maldad, al final todas serán eliminadas. La razón por la que estas personas son capaces de creer en Dios hasta el día de hoy es porque abrigan intenciones de ser bendecidas o porque están buscando su propia salida. Entre ellas, la fe en Dios de una gran cantidad de personas sólo reconoce la veracidad de Dios encarnado, la veracidad de la obra de Dios de los últimos días y la veracidad de las palabras de Dios. Sin embargo, debido a que no aman la verdad, no aceptan ni experimentan realmente el juicio y castigo de las palabras de Dios y, menos aún, aceptan toda clase de poda y trato provenientes de Dios. Con respecto a la fe en Dios, estas personas sólo están satisfechas con entender palabras y doctrinas o con seguir algunas normas. Sólo están contentas con vivir una vida de iglesia o cumplir algunos deberes como seres creados. Creen ingenuamente que esta clase de fe en Dios es suficiente para alcanzar la salvación de Dios, pero en lo que no piensan es que, en medio de su entrenamiento en el cumplimiento del deber y la batalla entre la justicia y el mal, en realidad están perturbando la obra de Dios al estar del lado de las fuerzas de los falsos líderes y anticristos que se resisten a Dios. Finalmente, en las elecciones de la iglesia, quedan en último lugar. ¿Por qué puede quedar en el último lugar una persona tan arrogante y especialmente testaruda, incluso hasta el punto de perder todo prestigio y reputación? Esta pregunta da que pensar. Todas aquellas personas que buscan llegar a la cima y controlar la iglesia sin buscar la verdad serán humilladas y fracasarán de la misma manera. Todas aquellas personas sin la más mínima realidad de la verdad que aún quieran ser líderes y colaboradores se derrumbarán. Todas aquellas en quienes los elegidos de Dios vean claramente que no tienen ninguna verdad ni humanidad serán rechazadas. Todas las que no acepten el juicio y castigo de Dios serán eliminadas de esta manera. La obra de Dios es realmente como una gran ola; la obra del Espíritu Santo es una inundación imparable. Aquellas que se sometan prosperarán y las que se resistan perecerán; esta es la omnipotencia y la sabiduría de Dios. Los hechos prueban que todas aquellas personas que creen en Dios, pero no aceptan Su juicio y castigo, no aman la verdad. Todas están hartas de la verdad, aborrecen la verdad. Cuando concluya la obra de Dios, todas llegarán a encontrarse con el destino de ser expuestas, eliminadas y castigadas por Dios.

El pueblo elegido de Dios a menudo comunica estas palabras de Dios: “El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine”. La senda que recorre el hombre determina su destino y el éxito o fracaso de su fe en Dios. Aceptar y obedecer la obra de Dios significa obedecer el juicio y castigo de Dios y Su poda y trato. Con respecto a la fe en Dios, siempre y cuando aceptes realmente Su juicio y castigo, y Su poda y trato, alcanzarás el verdadero conocimiento de la obra de Dios. Al mismo tiempo, también podrás conocer el carácter de Dios y generar verdadera fe en Él. La fe es producto de entender la verdad; es producto de conocer a Dios. Si el hombre no puede aceptar el juicio y castigo de Dios ni Su poda y trato, entonces la naturaleza satánica del hombre será siempre incapaz de cambiar. El juicio y castigo, la poda y trato de Dios es una obra real que se dirige específicamente a la esencia de la naturaleza satánica del hombre. Todas las personas que no aceptan el juicio y castigo de Dios se convierten naturalmente en objeto de eliminación; son personas que fracasan en su fe en Dios. Todas aquellas que no buscan la verdad definitivamente no son personas que realmente aceptan y experimentan el juicio y castigo de Dios. Sus palabras de juicio y castigo a la humanidad corrupta son muchas; al final, cuántas se logran y cuántas se cumplen en el corazón de cada creyente en Dios lo saben más claramente ellos mismos. Aquellas personas que no aman la verdad en lo más mínimo son capaces de reconocer, aceptar y conocer muy pocas palabras de Dios. Especialmente, pueden reconocer aún menos de las muchas palabras de juicio y castigo de Dios a la humanidad como la verdad y un hecho. Estas personas sólo confían en sus propias nociones e imaginaciones para creer en Dios; sólo reconocen aquellas palabras de Dios que se ajustan a los conceptos del hombre y a las doctrinas que el hombre entiende como la verdad. En cuanto a las palabras de juicio y castigo de Dios a la humanidad que no concuerdan con sus nociones e imaginaciones, no las aceptan, obedecen ni les prestan atención. ¿Cómo puede aceptar y experimentar la obra de juicio y castigo de Dios este tipo de persona? Que los seres creados no acepten el juicio y castigo del Creador es una gran ofensa. La humanidad corrompida por Satanás se convierte en una fuerza hostil a Dios y no acepta Su juicio y castigo; tal esencia es una resistencia descarada y una traición a Dios. La negativa a aceptar el juicio y castigo de Dios es completamente causada por la naturaleza satánica del hombre, suficiente como para probar que si el hombre tiene una naturaleza satánica, puede odiar la verdad y resistirse a ella. Esto trae consigo la grave consecuencia de que la naturaleza satánica del hombre está aún más profundamente arraigada y no puede resolverse. Concretamente, la fortaleza de Satanás dentro del hombre nunca ha sido traspasada al aceptar las palabras de juicio y castigo de Dios. Por tanto, Satanás aún mantiene poder sobre esta persona, lo que quiere decir que esta persona sigue siendo el diablo Satanás y que aún no se ha convertido en un hombre. Podemos ver este hecho claramente a partir de toda clase de falsos líderes, falsos colaboradores y anticristos, así como de todo tipo de personas malvadas que no aman la verdad y que crean perturbaciones sin fundamento. Podemos dar aún más fe de este hecho a través de su carácter extremadamente arrogante que no acepta el juicio y castigo en lo más mínimo. Todos aquellos que no han aceptado y experimentado realmente las palabras de juicio y castigo de Dios son incrédulos que han entrado a hurtadillas en la casa de Dios. La esencia de su naturaleza es estar hartos de la verdad y odiarla. Puede decirse que son lacayos de Satanás y que son personas que perturban e interrumpen la obra de Dios y se resisten a Él.

En la actualidad hay personas en las iglesias en todas partes que perturban la obra de la iglesia, que arman alboroto sin fundamento y perturban e interrumpen la obra de Dios. También son provocadoras deliberadamente, se esfuerzan por conseguir poder y posición y tienen una alta estima de sí mismas. Estas personas no aceptan ni experimentan las palabras de juicio y castigo de Dios en lo más mínimo; nunca reconocen que ellas mismas son el diablo Satanás. Se esfuerzan al máximo por hablar palabras y doctrinas para engañar y confundir a los demás. Sin embargo, también corren enloquecidas y crean perturbaciones sin fundamento y hacen todo lo posible para condenar, tender trampas y atacar a todos los niveles de líderes y colaboradores. Osan acusar de ser falsos líderes y falsos colaboradores a líderes y colaboradores verdaderamente arrepentidos de todos los niveles que pueden llevar a cabo una obra real. Aprovechan los errores para chantajearlos, etiquetarlos con nombres injustos, hacerlos sufrir y castigarlos, e intentan tomar poder y posición por la fuerza para dirigir y controlar al pueblo elegido de Dios. Para erigir un reino independiente, crean caos en las iglesias en todas partes y dan un infame ambiente a la iglesia. Es obvio que hay toda clase de demonios en todas partes causando problemas y provocando incidentes; de esto se puede ver que Satanás a lo largo del tiempo nunca se ha resignado al fracaso. “Si no me dejas liderar, no te daré paz; te agitaré infinitamente”. Los hechos bastan para probar que todas las personas que no aceptan el juicio y castigo de Dios son lacayos de Satanás, son demonios y anticristos que perturban e interrumpen la obra de Dios. Ahora todas estas personas han sido expuestas y el pueblo elegido de Dios tiene que distinguirlas e identificarlas para después expulsarlas de la iglesia. De esta manera, el pueblo elegido de Dios realmente podrá entrar en la senda correcta de creer en Dios.

Entonces, ¿cómo podemos distinguir a las personas que creen en Dios y que, sin embargo, no aceptan Su juicio y castigo? Todas aquellas personas que creen en Dios pero que nunca comunican cómo aceptan el juicio y castigo de Dios y, por tanto, conocen el verdadero estado de su propia corrupción, las que nunca comunican su conocimiento de la esencia de su propia naturaleza satánica, las que nunca aceptan la poda y trato y la censura de los demás, las que nunca comunican su experiencia y testimonio de conocer el carácter justo de Dios mediante la experimentación de Su juicio y castigo, las que nunca hablan sobre su verdadero conocimiento de la obra de Dios, que son especialmente arrogantes, orgullosas y desobedientes y que se consideran infalibles, son personas que nunca se han sometido al juicio y castigo de Dios. Todas aquellas que no tienen la más mínima realidad de la verdad o que no tienen humanidad, son personas que sin duda no han experimentado el juicio y castigo de Dios. Para ser más concretos, todas aquellas personas que han creído en Dios durante varios años y que aún no han aceptado y experimentado realmente el juicio y castigo de la palabra de Dios poseen las cinco manifestaciones principales a continuación:

1. No conocen en lo más mínimo la esencia de su propia naturaleza y conocen aún menos su propio verdadero rostro del diablo Satanás y que están corrompidas por Satanás. Nunca prestan atención a conocer su propia naturaleza satánica ni se atreven a analizar minuciosamente su propio rostro corrupto y feo cuando comunican la verdad. No entienden en lo más mínimo qué es la senda de entrar en la vida, pero piensan que son mejores que los demás. Son demonios satánicos extremadamente arrogantes, orgullosos y no obedecen a nadie.

2. No saben cuáles son los aspectos incluidos en la humanidad normal, no saben qué manifestaciones son a semejanza de una persona verdadera y aún menos saben cómo ser una persona honesta, hasta el punto de que ni siquiera saben si ellas mismas tienen conciencia y razón o en qué deberían basar su comportamiento. Son extremadamente arrogantes y orgullosas, no obedecen a nadie, hacen muchos males y no se conocen a sí mismas, como bestias sin espíritu.

3. Creen en Dios, pero no saben lo que es la búsqueda de la verdad y aún menos saben cómo creer en Dios para alcanzar la salvación. Sólo se aferran a conceptos e imaginaciones religiosos, se contentan con entender algunas palabras y doctrinas o con cumplir algunas normas, o son incapaces de llevar a cabo la verdad al cumplir con su deber y, sin embargo, piensan que serán salvadas. Piensan que esta creencia confusa en Dios no es mala y no saben que están viviendo en circunstancias peligrosas.

4. No conocen fundamentalmente la obra del Espíritu Santo y saben aún menos qué es el flujo de la obra del Espíritu Santo. Nunca parecen capaces de distinguir qué obras son buenas y cuáles son malas y tampoco saben si ellas mismas tienen la obra del Espíritu Santo o no; aún menos saben qué camino andar para tener fe en Dios, para alcanzar la salvación y ser perfeccionadas. Además, tienen un corazón salvaje que lucha por conseguir poder y posición, confundiendo y perturbando al pueblo elegido de Dios, andando obstinadamente por la senda de los anticristos y fracasando, pero aún deseando reaparecer.

5. No tienen el más mínimo conocimiento de la obra y el carácter de Dios, no saben nunca qué es defender la obra de Dios, qué es mostrar consideración por la voluntad de Dios, qué es tener un corazón que reverencia a Dios. Siguen por ahí cometiendo atrocidades, luchando por conseguir poder y posición y perturbando la obra de la iglesia. Se creen leales a Dios y que cumplen con su deber, pero en realidad a menudo perturban la obra de Dios sin darse cuenta, convirtiéndose en falsos líderes y anticristos y aún creyéndose sin error. Carecen de un ápice de obediencia a la obra de Dios y a los arreglos de la obra de los de arriba.

Todas las personas que poseen las cinco manifestaciones anteriores han hecho lo suficiente para probar que son personas que nunca han experimentado el juicio y castigo de Dios. Algunas incluso creen en Dios durante muchos años y, sin embargo, siguen existiendo en estas cinco circunstancias. La raíz del problema es que, debido a que no aman la verdad, aún menos son personas que buscan la verdad. Por tanto, no aceptan ni experimentan verdaderamente el juicio y castigo de Dios. Son absolutamente personas que están utilizando conceptos religiosos para creer en Dios; puesto que no aman la verdad, nunca la buscan. De principio a fin, insisten en sus propias nociones e imaginaciones religiosas; pasados unos cuantos años de esta manera confusa de creer en Dios, esto sólo termina en una derrota aplastante. Ellas mismas no tienen nada que ofrecer y, sin embargo, aún desean ser líderes y colaboradores y hacer que la gente las siga; ¿no se trata de una actuación satánica desvergonzada de la humanidad corrupta? Todos los que crean perturbaciones sin fundamento en las iglesias en todas partes son esta clase de persona. Todas las personas que en las elecciones de la iglesia atacan, condenan y tienden trampas sin escrúpulos a líderes y colaboradores de todos los niveles, que hacen todo lo posible por revelarse, exaltarse a sí mismas y luchar por poder y posición, son esta clase de persona. El pueblo elegido de Dios debe ser capaz de distinguir y conocer claramente a este tipo de persona. Si la gente tiene la realidad de la verdad, no necesita luchar por poder y posición; si el pueblo elegido de Dios reconoce esto, entonces pueden votar naturalmente. Si la gente no tiene la verdad, entonces no importa cuánto luche, es inútil. Aunque alcancen reputación y estatus, serán incapaces de realizar ninguna obra real. Si no se es una persona que busca la verdad, tarde o temprano debe ser eliminada. Hay personas que son elegidas como líderes, pero luego pierden el puesto. Esta situación se repite dos o tres veces. Esta es la razón de esto. Algunas personas fracasan una o dos veces y son capaces de aprender la lección de esto y arrepentirse verdaderamente. Si se ve claramente el significado de buscar la verdad, entonces se es capaz de plantar los pies en la tierra firmemente, experimentar la obra de Dios paso a paso y entrar en la realidad de la verdad. Entonces, estas personas han entrado finalmente en la senda correcta de la fe en Dios y algunas de ellas son seleccionadas como líderes y colaboradores. Para los humanos, es difícil evitar sufrir algunos fracasos, pero debemos resumir nuestras experiencias y lecciones; el éxito y el fracaso yacen en la senda por la que anda una persona. Para tener éxito, se debe utilizar la realidad de la verdad para sentar una base; sólo esta clase de éxito es éxito verdadero. Sin la realidad de la verdad, no importa lo alto que ascienda un líder ni cuánta fama pueda obtener, al final debe perder el poder. Si se hacen múltiples maldades, hay aún menos escapatoria del castigo y de las maldiciones de Dios. Al final, sin la verdad no se puede permanecer en pie; este es el teorema eterno y también es la voluntad de Dios.

Ahora todo el pueblo elegido de Dios ha experimentado la batalla entre la justicia y el mal provocada al luchar contra la falsedad y por las elecciones de la iglesia. Después de experimentar tanto así de la obra del Espíritu Santo, ahora todos ven claramente cómo buscar la verdad, alcanzar la salvación y ser perfeccionados; se consigue aceptando con honestidad las palabras de juicio y castigo de Dios, Su poda y trato. Esta es la práctica y la entrada más decisiva en la búsqueda de la verdad. En el pasado, la mayoría de los elegidos de Dios han experimentado Sus palabras de juicio y castigo pasivamente, aceptando y obedeciendo sólo de mala gana y sin entrar o practicar activamente. En las reuniones, parecen estar comiendo y bebiendo las palabras de Dios, pero cuando leen Sus palabras de juicio y castigo o Su revelación de la esencia de la corrupción de la humanidad, apenas se toman un momento y no intentan reflexionar ni buscar la verdad. Después de unos pocos años de experiencia inconsciente, finalmente descubren y reconocen que las palabras de Dios que a menudo leían en el pasado en realidad son la verdad y un hecho. Por ejemplo, la humanidad corrupta es la descendencia de Satanás, es de la especie de Satanás; toda la humanidad corrupta se resiste a Dios y lo traiciona; todos son hijos del infierno. “¡Vuestra personalidad es tan baja!”; “¿No son aquellos que no aprenden ni saben nada, tan sólo bestias?”; “Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él”; “Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios”; “Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios”; “Las transgresiones llevarán al hombre al infierno”; “Los malvados deben ser castigados”; “El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine”; etc. Muchas de las palabras de Dios no pueden entenderse de inmediato comunicando, buscando y orando al leerlas, sino que más bien llegamos a conocerlas sin darnos cuenta después de experimentar la obra de Dios durante unos años. En concreto, después de experimentar muchos fracasos y reveses, y la poda y trato, quedaremos sinceramente convencidos. Así, vemos que pasar de leer y entender las palabras de Dios a un verdadero conocimiento de las mismas requiere muchos procesos y lleva mucho tiempo. No hay una sola palabra de Dios que pueda conocerse directamente sin apoyarse en la experiencia. El significado que se obtiene de una lectura literal de las palabras de Dios y el conocimiento que se obtiene de las palabras de Dios tras unos años de experiencia, son completamente diferentes. Esta es la mayor diferencia entre las doctrinas y la realidad. El pueblo elegido de Dios finalmente ha llegado a saber que comer y beber las palabras de Dios sin comunicación no está bien, que hacerlo sin verdadera experiencia no está bien y que hacerlo sin la provisión o el riego de los de arriba es aún peor. También deben experimentar toda clase de pruebas y refinamientos; sólo entonces entenderán realmente la verdad y conocerán a Dios. Al depender únicamente de sus mentes e imaginación, es imposible que entiendan la verdad. En efecto, las palabras de Dios son la verdad, son un profundo misterio. Si no tenemos verdadera experiencia, seremos siempre incapaces de alcanzar el verdadero conocimiento. Al apoyarnos únicamente en un entendimiento y conocimiento derivados de una lectura literal de Sus palabras, siempre seremos incapaces de entender su verdadero significado.

Experimentar el juicio y castigo de las palabras de Dios no es tan sencillo como la gente imagina. Todos piensan: “Reconozco que soy el diablo Satanás, un hijo del infierno. Esto es experimentar el juicio y castigo de las palabras de Dios. No importa cómo me juzgue y me castigue Dios, cómo me revele y me condene, no importa cuáles sean Sus palabras, no tengo nociones, puedo aceptarlo; ¡¿no es esto experimentar el juicio y el castigo de Dios?!”. Como todos sabemos, aquellas personas que no han experimentado las palabras de juicio y castigo de Dios son incapaces de obtener verdadero conocimiento sobre la esencia de la humanidad corrupta o sobre el verdadero estado de su corrupción por parte de Satanás. Son aún menos capaces de reconocer que la humanidad corrupta es el diablo Satanás, por no mencionar conocer el carácter justo de Dios. Si después de leer las palabras de Dios no hay una experiencia real de las pruebas y refinamientos o de la poda y trato, es muy difícil lograr resultados. Si se trata de una persona que realmente ha experimentado la obra de Dios durante unos cuantos años, entonces puede tener verdadero conocimiento del juicio y castigo de Dios y verdadero conocimiento de Su carácter. Sólo esta es una persona que tiene verdadera experiencia y verdadera entrada; sólo esta es una persona que ha experimentado verdaderamente la obra de Dios. Por ejemplo, ¿cómo debemos saber qué es la esencia de la naturaleza corrupta de la humanidad? Si el hombre no se somete a la revelación de unas cuantas pruebas y refinamientos grandes, así como reveses y fracasos, entonces es imposible que vea claramente qué diantres es la realidad de la corrupción de la humanidad. La esencia de la naturaleza de la humanidad corrupta es la naturaleza de Satanás; el verdadero rostro de la humanidad corrupta es el del diablo Satanás. Ahora, al fin, el pueblo elegido de Dios conoce este misterio; esto es algo que el mundo religioso básicamente todavía no tiene forma de saber. La expresión de Dios ha expuesto y ha juzgado a la humanidad corrupta durante veinte años; el pueblo elegido de Dios lo ha experimentado hasta el día de hoy y sólo ahora es cuando tiene este verdadero conocimiento. Leemos de nuevo las palabras de juicio y castigo de Dios y nos sentimos aún más cerca y sinceramente convencidos de palabra y de corazón. Todas las palabras de Dios de enjuiciar y castigar a la humanidad son las máximas de vida más elevadas de la humanidad; cada frase es verdad, cada frase es valiosa. Dentro de las palabras de Dios, las más valiosas son las de juicio y castigo a la humanidad corrupta y las que revelan la esencia de la naturaleza corrupta de la humanidad. Conocer estos puntos no es fácil; sólo las personas que han experimentado realmente el juicio y el castigo de Dios pueden lograr un resultado como este. Puede decirse que son precisamente estas palabras de juicio y castigo de Dios las que han salvado, cambiado y perfeccionado a la humanidad. En principio, todas las palabras expresadas en la obra de Dios de los últimos días son palabras de juicio y castigo; esto no es falso en absoluto porque todas estas palabras giran en torno a los principios de juicio y castigo. De hecho, cada frase pronunciada por Dios contiene juicio y castigo. Si conoces las palabras de Dios y las practicas, entonces son una bendición y son la perfección. Si te rebelas contra las palabras de Dios y las traicionas, entonces estas se convierten de inmediato en palabras de juicio y castigo. Este es el doble efecto de las palabras de Dios. Aquellas personas que no conocen la obra de Dios sólo atesoran Sus promesas de bendiciones a la humanidad y nunca valoran Sus palabras de juicio y castigo a ella. Se nota que toda la humanidad es pobre, desdichada, ciega y que no sabe en lo más mínimo que el juicio y castigo de Dios es la necesidad más importante de la humanidad corrupta. Las palabras de juicio y castigo de Dios a la humanidad son las más valiosas y son las máximas de vida más elevadas de la humanidad. ¿Realmente has llegado a saber esto? Sólo cuando conocemos realmente todas las palabras de juicio y castigo de Dios a la humanidad corrupta somos verdaderamente capaces de saber que el carácter justo de Dios es majestad, ira y juicio. Este es el resultado que se obtiene al experimentar realmente el juicio y castigo de Dios.

Todas aquellas personas que han experimentado realmente las palabras de juicio y castigo de Dios ya no tienen nociones sobre todas las palabras de Dios. Incluso para aquellas palabras que ellas mismas no entienden en lo más mínimo, no se atreven a apoyarse en la voluntad de la gente para entenderlas y hacer comentarios y aún menos pueden crearse nociones. Las palabras de Dios son la verdad; son la máxima autoridad. Todo en el universo debe ser obediente en el dominio de las palabras de Dios; esto es algo que sólo puede saber alguien que haya experimentado realmente la obra de Dios. Este tipo de reverencia y obediencia sólo pueden ser perfeccionadas por la obra del Espíritu Santo. “Debes saber que perfeccionar a los hombres, completar a los hombres y ganar a los hombres no ha traído nada sino espadas y golpes para su carne y ha traído sufrimiento sin fin, el fuego ardiente, juicio sin misericordia, castigo y maldición, así como pruebas sin límite. Tal es la historia interna y la verdad de la obra de gestionar al hombre. […] Por lo tanto, tal vez noventa por ciento de lo que las personas experimentan son sufrimientos y pruebas de fuego, pero hay muy pocos días dulces y felices, o ni siquiera los hay, que la carne del hombre haya anhelado, y son aún más incapaces de disfrutar momentos felices en la carne pasando preciosos momentos con Dios. La carne es inmunda así que lo que la carne del hombre ve o disfruta no es nada sino el castigo de Dios que no es favorecido por el hombre y es como si le faltara la razón normal. Esto porque Él manifestará Su carácter justo que no es favorecido por el hombre, no tolera las ofensas del hombre y abomina a los enemigos. Dios abiertamente revela todo Su carácter a través de cualquier medio necesario, concluyendo así la obra de Su batalla de seis mil años con Satanás, ¡la obra de la salvación de toda la humanidad y la destrucción del viejo Satanás!” (‘El propósito de gestionar a la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Sólo experimentando el juicio y castigo de Dios y Sus pruebas y refinamiento podemos conseguir cambios en nuestro carácter de vida; esto es seguro y no cabe duda de ello. Es difícil imaginar cuánto dolor deben padecer las personas que experimentan el juicio y castigo de Dios. Lo que Dios hace es la obra de volver a convertir en verdaderos humanos a aquellos que han sido corrompidos por Satanás y convertidos en demonios. Por supuesto, este proceso es complejo; quizás todas las personas deben enfrentarse al tormento y al dolor de estar cerca de la muerte para poder renacer. En medio de esto, sin duda experimentarán gran parte de la ira, majestad y maldiciones de Dios, porque el carácter justo de Dios, que no permite ofensa del hombre y aborrece a los enemigos, se revelará en las personas a quienes Él salve y perfeccione. Esto hará que las personas vean y conozcan la justicia y la santidad de Dios. Se ve con claridad que experimentar el juicio y castigo de Dios para alcanzar la perfección, definitivamente no es tan sencillo como la gente podría imaginar. Cuanto más se rebelan y se resisten las personas a Dios, más severo es el castigo que reciben y mayores el tormento y el dolor que sufren. Si las personas se resisten directamente a Dios y se niegan a arrepentirse obstinadamente, al final recibirán el castigo y la muerte; este dolor es aún mayor. Por lo tanto, el dolor que sufrirán las personas que no reciben honestamente el juicio y castigo de Dios será peor y más grande. La mayoría de la gente desconoce la obra de Dios y tiene un entendimiento confuso de Sus métodos, llegando incluso a dudar de Él y a malinterpretarlo en ciertos asuntos. Esta clase de personas son aquellas que no conocen la obra de Dios y son, aún más, personas que no conocen a Dios.

¿A través de qué se alcanza la perfección que Dios tiene para el hombre? A través de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y Su perfección para el hombre es principalmente por medio del juicio” (‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). La salvación y el perfeccionamiento del hombre por parte de Dios se alcanzan principalmente mediante el juicio y castigo de la humanidad corrupta. Sin experimentar el juicio y castigo de Dios, el hombre será por siempre incapaz de conocer verdaderamente su propia naturaleza satánica, por siempre incapaz de ver claramente el verdadero estado de su propia corrupción, ignorando por siempre sus propias faltas y desdicha, y por siempre incapaz de conocer la justicia y la santidad de Dios, Su omnipotencia y sabiduría. Puede decirse que todos los resultados que logra el hombre experimentando la obra de Dios vienen por medio del juicio y castigo de Dios, de Su poda y trato. Sin el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, no tendríamos todo lo que tenemos hoy. Ahora hay muchas personas que aún no conocen la importancia del juicio y castigo para la salvación de la humanidad. Esto ha llevado a que muchas personas estén hartas del juicio y castigo de Dios, hasta el punto de ser incapaces de aceptar Su poda y trato. Esta es la pena y tristeza de la humanidad corrupta. Todas las personas que entienden un poco la verdad y han tenido algún cambio, reconocen que todos los cambios logrados mediante la creencia en Dios son completamente el resultado de experimentar el juicio y castigo de Dios. Al experimentar la obra de Dios, todas las personas que han sido sometidas a la disciplina del Espíritu Santo y a una poda y trato estrictos han sufrido cambios más adelante. Especialmente aquellas personas que han obtenido el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo de las palabras de juicio y castigo de Dios, es decir, aquellas personas que verdaderamente han aceptado el juicio y castigo de las palabras de Dios, han producido todas ellas un corazón que reverencia a Dios. No se atreven a volver a ser imprudentes deliberadamente y, aún menos, a hacer cosas que se resisten a Dios. Tales personas han experimentado realmente el juicio y castigo de Dios, no sólo la poda y trato, sino lo que es más importante, han experimentado las palabras de juicio y revelación de Dios en lo más profundo del corazón, lo cual está grabado en las mentes de las personas para no ser olvidado nunca. Tales palabras de juicio y castigo de Dios se han convertido en las máximas más elevadas de la vida del hombre; se han convertido en su lema. También podría decirse que se han convertido en la vida del hombre. Sin esta clase de juicio y castigo, las personas serían incapaces de conocerse verdaderamente a sí mismas; no sabrían qué clase de cosa son ni lo malvada y reaccionaria que es la esencia de su naturaleza satánica. Por esto, el juicio y castigo de Dios hoy son la mayor salvación de la humanidad y su mayor perfección; esta también es una excelente oportunidad para las personas que buscan el conocimiento de Dios y la obtención de la verdad.

Ahora también hay algunas personas que desempeñan sus deberes y sirven a Dios, pero básicamente no tienen un corazón que reverencia a Dios. No pueden hacer las cosas completamente de acuerdo con los principios de los arreglos de la obra y actúan basándose en conceptos e imaginaciones, siguiendo pura y simplemente los deseos de su corazón y actuando con imprudencia deliberada. Sin duda, las personas como estas no han experimentado realmente el juicio y castigo de Dios ni Su poda y trato; ninguna de ellas son personas verdaderamente obedientes a la obra de Dios. Al leer las palabras de Dios, parecen ser capaces de reconocer que las palabras de Dios son la realidad y la verdad y también tienen algún conocimiento. Sin embargo, ¿por qué no hay cambio? Aquí es donde radica el quid del problema. Al leer las palabras de Dios, las profundidades del alma de una persona no se conmueven; no hacen que las palabras de Dios atraviesen la esencia de su naturaleza satánica. De esta manera, es muy difícil que las palabras de Dios logren el efecto deseado en el corazón del hombre. Algunas personas entienden las palabras de Dios escuchando sermones y comunicaciones; otras, a través de la poda y trato; algunas entienden las palabras de Dios a través de las voces de insatisfacción, protesta y crítica del pueblo elegido de Dios; otras entienden las palabras de Dios a través del estricto trato y poda de los de arriba y, para otras, cuando se resisten a Dios y se rebelan contra Él, el esclarecimiento y la iluminación, y el juicio y castigo del Espíritu Santo les permiten conocer el carácter de Dios. Por tanto, hay una conexión directa entre el trasfondo de que las personas entiendan las palabras de Dios y el efecto que estas tienen en las personas. Por supuesto, todos estos trasfondos se generan al experimentar la obra de Dios; si las personas no tienen verdadera experiencia con estos trasfondos específicos, es muy difícil experimentar el juicio y castigo de las palabras de Dios. No es de extrañar que algunas personas supliquen a Dios más poda y trato, más pruebas y refinamiento, para que puedan experimentar más fracasos y caídas para luego recibir el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo. Este es, sin duda, un momento oportuno para alcanzar la verdad; es una excelente oportunidad para ser perfeccionado por Dios. El pueblo elegido de Dios ha visto que la corrupción de la humanidad es demasiado profunda. Definitivamente puede decirse que, sin el juicio y castigo de Dios, toda la humanidad corrupta debe ser destruida. Al experimentar la obra de Dios, si no obtenemos el juicio y castigo de Dios, no podemos alcanzar la salvación ni ser perfeccionados. Sin recibir el juicio y castigo de Dios, siempre seremos incapaces de conocer a Dios y alcanzar la verdad. Para alcanzar la verdad debemos soportar un gran sufrimiento. Sin esfuerzo, absolutamente no podemos obtener la verdad. Es un hecho. La mayoría del pueblo elegido de Dios ya conoce este punto.

Entre los falsos líderes y colaboradores que han sido eliminados en el pasado, todos aquellos que tienen un poco de conciencia y razón pueden resumir la lección de sus propios fracasos. Todos conocen la lamentable visión de carecer de la realidad de la verdad y se dan cuenta profundamente del dolor y el sufrimiento de creer en Dios, pero no buscar la verdad y, por consiguiente, ser eliminados. Sólo de esta manera ven realmente que en el pasado, de hecho, estaban recorriendo la senda de Pablo de resistirse a Dios y ven el espectáculo egoísta, despreciable y lamentable de cómo ellos no buscaban la verdad sino, más bien, los disfrutes del estatus. Empiezan a sentir remordimientos en el corazón y tienen un verdadero arrepentimiento. Finalmente, empiezan a prestar atención a aceptar el juicio y castigo de Dios y a aceptar la poda y trato y la censura del pueblo elegido de Dios, y aprenden a buscar la verdad con los pies firmemente plantados en la tierra y así entran en la realidad. Estas transformaciones verdaderas también son resultados alcanzados únicamente a través de la poda y trato, y el juicio y castigo. Por tanto, se dice que este tiempo de prohibir a falsos líderes y falsos colaboradores y de poner en práctica las elecciones de la iglesia, no sólo permite que la mayoría del pueblo elegido de Dios entre en la senda correcta de la fe en Dios, sino que también permite que una porción de falsos líderes y falsos colaboradores que creen en Dios sinceramente se arrepientan verdaderamente, vuelvan a empezar y que entren en la senda de la búsqueda de la verdad. Todo esto es un resultado del juicio y castigo de Dios. Con respecto a los falsos líderes y falsos colaboradores que tienen un arrepentimiento verdadero, mientras su humanidad sea relativamente buena, no hayan cometido múltiples maldades y de que, en efecto, puedan llevar a cabo una obra real, entonces deben ser elegidos para seguir sirviendo como líderes o colaboradores en todos los niveles de la iglesia. Esto es correcto. Si hay personas que siguen condenando y atacando a estos líderes y colaboradores verdaderamente arrepentidos, ellas están perturbando e interrumpiendo la obra de Dios; son personas malvadas que crean problemas deliberadamente y se niegan a escuchar a la razón.

En la obra de Dios, por todas partes se aprecia el juicio y castigo de Dios. En la poda y trato está el juicio y castigo de Dios. En el refutar toda clase de falacias, también está el juicio y castigo de Dios. En la batalla entre la justicia y el mal, las personas también pueden ver el juicio y castigo de Dios. Especialmente en los arreglos de la obra y en los sermones y enseñanzas de los de arriba, las personas son aún más capaces de ver el juicio y castigo de Dios. ¿Cómo diantres debemos afrontar el juicio y castigo de Dios? Los de arriba emiten una serie de arreglos de la obra, y de sermones y enseñanzas; entre ellos está el juicio y castigo, y la poda y trato a líderes y colaboradores en todos los niveles de la iglesia. ¿Por qué algunas personas pueden aceptarlo, sentir remordimiento e incluso llegar a odiarse a sí mismas y comprometerse a satisfacer a Dios, mientras que otras tienen el descaro de rechazar la poda y trato de los de arriba y no reconocen sus propios errores? Hay personas que incluso llegan a decir sus propias razones, se quejan de que lo que hace la familia de Dios es injusto; ¿cuál es el problema con esto? Esta es una persona que no busca la verdad y no puede obedecer la obra de Dios, y por tanto no experimenta el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato. Así, su carácter corrupto no puede cambiar y retendrá su fealdad satánica hasta la muerte. En iglesias en todas partes hay muchas personas que no obedecen la obra de Dios y se resisten a la verdad. Algunas no aceptan la poda y trato en lo más mínimo, siempre usan insinceridades dulces y melosas, explicaciones y argumentos engañosos, siempre hablan el falso razonamiento de Satanás. Ninguna de ellas son personas que verdaderamente experimenten y obedezcan la obra de Dios. No importa cuántos años hayan creído en Él, nunca antes han experimentado el juicio y castigo de Dios y tampoco aceptan la poda y trato en lo más mínimo. Siempre hablan el falso razonamiento de Satanás, siempre piensan que ellas mismas son las más correctas; siempre están atacando y condenando a los demás. Debido a que estas personas no aman la verdad y, menos aún, buscan la verdad, todas son personas que no han experimentado el juicio y castigo de Dios. Todas ellas son Satanás, el diablo, natural e intacto. Dentro de la iglesia estas personas no pueden ser amonestadas ni pueden ser tratadas; son realmente peligrosas y no deben ser provocadas. Todas las personas que nunca antes hayan aceptado y experimentado el juicio y castigo de Dios son el diablo Satanás intacto. A las personas que no buscan la verdad les resulta muy difícil aceptarla. Lo que otros dicen que es correcto y se ajusta a la verdad, ellas piensan que no es la verdad; en lugar de eso, piensan que sólo lo que dicen ellas mismas es la verdad. Hay muchas personas de este tipo en las iglesias en todas partes. Si no hay una persona poderosa allí que entienda la verdad para someterlos, entonces a este tipo de persona le resultará difícil aceptar la verdad y entrar en ella. Obviamente, aquellos que no aceptan la verdad y que no aceptan la poda y trato en lo más mínimo, son las personas más arrogantes y vanidosas, y con menos razón. Son las personas más impermeables a la razón y las más absurdas. Independientemente de cuántos años este tipo de personas hayan creído en Dios, todavía no pueden obedecer el juicio y castigo de Dios. Todas ellas están evadiendo Su juicio y castigo, y sólo pueden terminar encontrándose con el castigo de Dios al final. Las personas que no buscan la verdad no tienen forma de experimentar y obedecer el juicio y castigo de Dios, aunque hayan creído en Dios durante muchos años. Aquellas personas que no aceptan la poda y trato en lo más mínimo, definitivamente nunca han experimentado el juicio y castigo de Dios; para ellas es difícil alcanzar la salvación. Son todas unas degeneradas que no derraman una lágrima hasta que ven el ataúd, que no bajan la cabeza hasta que afrontan la muerte. Son todas personas condenadas al castigo.

¿Cuál es la relación entre juicio y castigo y pruebas y refinamiento? El juicio y castigo proviene de las palabras de Dios, y algunas pruebas y refinamiento también acompañan al juicio y castigo. El juicio y castigo está presente en las pruebas y refinamiento y lo que el juicio y castigo da a las personas también son pruebas y refinamiento. Por ejemplo, cuando las personas están recibiendo juicio y castigo, el corazón se siente especialmente adolorido, incluso torturado. Esto básicamente también son pruebas y refinamiento. Algunas pruebas y refinamiento revelan la corrupción del hombre y también tienen la naturaleza del juicio y castigo. En resumen, los métodos de juicio y castigo son múltiples; algunas formas de trato y poda también poseen la naturaleza del juicio y castigo. Todas las palabras de la verdad utilizadas para juzgar a las personas, dejar al descubierto sus maquinaciones satánicas y señalar sus intenciones y objetivos, tienen una naturaleza enjuiciadora y castigadora. A veces el Espíritu Santo esclarece e ilumina a las personas y les permite ver su verdadero rostro satánico; esto también es una especie de juicio y castigo. Por lo tanto, puede decirse que todas las palabras de Dios con respecto a la esencia de la naturaleza satánica de la humanidad corrupta tienen las cualidades del juicio y castigo. Que no haya logrado resultados se debe únicamente a que el hombre no puede aceptar ni ser obediente a la verdad ni puede buscarla. Para aquellas personas que practican la verdad, las palabras de Dios son bendiciones. Para las que violan la verdad, Sus palabras son juicio y castigo, y maldiciones. La verdad tiene básicamente este doble efecto. Todas las palabras de Dios expresadas en los últimos días giran en torno a juzgar y castigar el carácter corrupto de la humanidad. Todas aquellas personas que prestan atención a conocer la esencia de su propia naturaleza por medio de las palabras de Dios, que utilizan las palabras de Dios para inspeccionarse y examinarse minuciosamente, lograrán el resultado de llegar a conocer el verdadero estado de su propia corrupción. Llegarán a saber profundamente que la humanidad está absolutamente corrompida y ha sido convertida en demonios por Satanás, sin la más mínima semejanza humana y que el hombre debe odiarse a sí mismo. Por último, todas estarán dispuestas a arrepentirse y empezar de nuevo, a pasar una nueva página. De esta manera, entrar en la senda de buscar la verdad y ser perfeccionado es fácil para una persona. Por supuesto, a la hora de entender y conocer realmente la verdad, la manera que tienen las personas de ver las cosas y su carácter de vida empezarán a cambiar gradualmente. Empezarán a tener una verdadera semejanza humana al desempeñar sus deberes y en las relaciones interpersonales. Serán capaces de aplicar con normalidad las palabras de Dios para practicar la verdad. ¿Acaso no es esta la transformación alcanzada por medio de experimentar el juicio y castigo de Dios? Las personas que no aceptan el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, nunca podrán entrar en la realidad de la verdad. Claramente, sólo aceptando el juicio y castigo de Dios y Su poda y trato podemos entrar en el camino a la salvación. En cuanto a aquellas personas que han creído en Dios durante muchos años, pero que no han tenido el menor cambio en su carácter de vida, puede decirse que esta es la consecuencia de que no hayan aceptado verdaderamente el juicio y castigo de Dios ni Su poda y trato. Quienes buscan la verdad son todos personas que aceptan y obedecen el juicio y castigo de Dios; todos aquellos que son incapaces de aceptar y obedecer las palabras de juicio y castigo de Dios no son personas que buscan la verdad. A todas esas personas que no aman la verdad por naturaleza les parecerá difícil aceptar la poda y trato, y, aún menos fácil, el juicio y castigo de Dios. Por tanto, a todas aquellas personas que no aman la verdad les parecerá difícil entrar en la senda de buscar la verdad y alcanzar la salvación. Muchísimos falsos líderes, falsos colaboradores y anticristos entran en la senda del anticristo sin darse cuenta, lo que basta para probar este punto.

Sólo las personas que aman la verdad son capaces de aceptar la poda y trato; sólo ellas son capaces de obedecer el juicio y castigo de Dios. En tiempos de poda y trato, no importa cuánto sufrimiento y refinamiento soporte una persona, porque su corazón es inseparable de Dios, siente que Dios es amor y que Dios es salvación. Por lo tanto, elige obedecer a Dios y abandonar a Satanás. Esta es una persona que ama la verdad. Cuando las personas aman la verdad en sus corazones, independientemente de qué fracasos y reveses les sobrevengan o qué pruebas y refinamientos o poda y trato afronten, todas pueden buscar la verdad e intentar comprender la voluntad de Dios; todas pueden elegir obedecer la obra de Dios. Por lo tanto, el efecto que tienen sobre las personas que aman la verdad el juicio y castigo de Dios, y la poda y trato, es la perfección y salvación, así que cuanto más cambian las personas, más tienen una verdadera semejanza humana. Todas las que han experimentado el juicio y castigo de Dios poseen las siguientes manifestaciones:

Uno, tienen un corazón que reverencia a Dios; de verdad sienten que el carácter de Dios no tolera ofensa y no vuelven a osar resistirse a Dios.

Dos, toman la resolución de obedecer a Dios, prometen no volver a rebelarse contra Él y tienen la determinación de buscar la obediencia hasta la muerte y el amor a Dios al máximo.

Tres, ven la justicia y la santidad de Dios y sienten que Dios es tan adorable, que la humanidad corrupta no merece el amor de Dios, pero sólo puede buscar amarlo a Él.

Cuatro, deben ser leales a Dios en el cumplimiento de sus deberes; no tener lealtad es traicionar a Dios y resistirse a Él, y quien lo haga no merece llamarse humano.

Cinco, pueden adorar a Dios sinceramente, pueden postrarse ante Él, dar gracias al Dios verdadero y alabarlo.

Seis, deben desempeñar el deber de los seres creados, de lo contrario no merecen llamarse humanos; si no cumplen sus deberes, no tienen derecho a vivir.

Siete, es deber del hombre defender la obra de Dios; no defender Su obra es ser desleal a Dios, lo cual es traicionarlo.

Todos aquellos que experimentan el juicio y castigo de Dios pueden alcanzar, en diversos grados, los siete efectos anteriores. Si uno posee estos siete efectos anteriores, esto puede significar cambios en su carácter de vida. Si estos cambios se ven en una persona, puedes estar seguro de que esa persona es, con certeza, alguien que ha experimentado el juicio y castigo de Dios y que definitivamente es alguien que ha salido del juicio y castigo, y de toda clase de pruebas. Esta clase de persona entiende la verdad y ha obtenido vida; todo lo que vive es completamente a la verdadera semejanza del hombre. No sólo tiene conciencia y razón, sino que tiene, aún más, integridad y dignidad. No importa si está cumpliendo su deber o comunicando la verdad, puede hacer que las personas aprueben y se convenzan; especialmente cuando comunican la verdad para resolver problemas, son capaces de hacerlo de manera extremadamente práctica para dar a la gente una manera factible de avanzar. No importa qué diga este tipo de persona, es la realidad; su manera de comportarse no viola los principios de la verdad. A veces, cuando actúa o habla, aunque otras personas no entiendan claramente, en cuanto esta persona abre la boca, los demás entienden inmediatamente que todo lo que hace y todo lo que dice es completamente correcto y se ajusta a la verdad. Con una persona así, todo lo que vive es la humanidad normal; es la realidad de las palabras de Dios. Esto es completamente el resultado alcanzado al experimentar el juicio y castigo de Dios, y Sus pruebas y refinamiento.

Ahora en todas las iglesias también hay personas que hacen todo lo posible por perturbar e interrumpir la obra de Dios. Utilizan como pretexto el poner al descubierto a falsos líderes, falsos colaboradores y anticristos, intentan acabar con los demás y alzarse ellas mismas. También desean aprovechar las elecciones de la iglesia para tomar el poder por la fuerza, con el resultado de sumir a la iglesia en el caos. Al final, el verdadero estado de las cosas es que aquellos a quienes atacan son exactamente las personas respaldadas por la mayoría del pueblo elegido de Dios y que ellas mismas son personas malvadas, arrogantes y engreídas, taimadas y engañosas, que luchan por el poder y el estatus, sin obedecer a nadie. Son aquellas a quienes han rechazado el pueblo elegido de Dios. Tales personas nunca aceptan el juicio y castigo de las palabras de Dios; parecen no reconocer nunca lo profundo de su propia corrupción o que son el diablo Satanás. Todo lo que sale de sus bocas son palabras que condenan a los demás; nunca saben qué clase de cosa son ellas mismas. Este tipo de persona es un demonio intacto o Satanás que nunca antes ha experimentado el juicio y castigo de Dios. Debido a que luchan por el poder, erigen su propio reino y hacen múltiples maldades para resistirse directamente a Dios, se convierten en personas condenadas por la historia. Son el blanco del juicio y castigo de Dios cuando Su ira esté en su apogeo. Los falsos líderes y anticristos que hacen múltiples maldades en todas partes son este tipo de persona. Todavía ahora hay personas malvadas como anticristos por todas partes perjudicando y creando caos; en todos los lugares donde ha reinado el caos durante mucho tiempo, existe este tipo de demonio que aviva la llama y provoca problemas. Ahora todas estas personas malvadas como anticristos han sido reveladas; el pueblo elegido de Dios debe aprender a distinguirlas, ver claramente la esencia de su naturaleza satánica de andar por la senda del anticristo y debe conocer claramente su verdadero rostro demoníaco de Satanás. Sólo cuando estos demonios y anticristos hayan sido completamente erradicados puede resolverse por completo la raíz del problema del caos. Sólo cuando el pueblo elegido de Dios se libere por completo del control de los falsos líderes y anticristos demoníacos puede entrar verdaderamente en la senda correcta de la fe en Dios.

En la creencia en Dios, sólo podemos alcanzar la salvación y la perfección aceptando y obedeciendo la obra de Dios; esta es la senda de búsqueda de la verdad y del perfeccionamiento de Pedro. Si el pueblo elegido de Dios quiere andar por la senda de búsqueda de la verdad y del perfeccionamiento de Pedro, debe aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios, y toda clase de pruebas y refinamiento. Sólo de esta manera podemos alcanzar la verdad, experimentar cambios en nuestro carácter de vida y convertirnos en alguien que conoce a Dios.

Se entra en la práctica y el ejercicio de aceptar el juicio y castigo de Dios principalmente desde los cinco aspectos siguientes:

Uno, prestar atención a comer y beber las palabras de Dios que dejan al descubierto la esencia de la naturaleza de la humanidad corrupta y guardar estas palabras en el corazón. Debemos intentar reflexionar sobre nosotros mismos a menudo y conocernos para ser capaces de confirmar el efecto de todas las palabras de juicio y castigo de Dios en nosotros. Esta es la mejor práctica y entrada para aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios.

Dos, al cumplir nuestros deberes, tenemos que poner atención en aceptar la censura, poda y trato de cualquier persona. No importa si esa persona habla correctamente o no; no debemos negarlo de entrada y, aún menos, podemos oponernos a ella; después, también debemos dedicarnos a la introspección de acuerdo con las palabras de censura de la gente y hacer una comparación con todas las acciones y comportamientos propios. Con respecto a conocernos a nosotros mismos y aceptar el juicio y castigo de Dios, hacerlo de esta manera comporta grandes beneficios. Esta es la mejor práctica y entrada para aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios.

Tres, integrar las palabras de juicio y castigo de Dios en las propias transgresiones, corrupciones reveladas y en la senda por la que andamos, a fin de reflexionar sobre las palabras de Dios y buscar la verdad. Debemos hacer esto para saber si tenemos la realidad de la verdad o no, si hemos cambiado en nuestro carácter de vida o no, y por tanto, conocer la justicia del juicio y castigo de Dios y saber que las palabras de Dios son la verdad. Esta es la mejor práctica y entrada para aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios.

Cuatro, cuando los demás reciben juicio y castigo o fracasos y caídas, debemos compararlos con nosotros mismos y aprender las lecciones. De hecho, los puntos de fracaso de otras personas también son nuestros puntos de fracaso y las transgresiones de otras personas también son nuestras transgresiones; sólo es cuestión de contexto y tiempo. Si una persona puede aceptar todas las experiencias de fracaso y todo el juicio, castigo y sanción recibidos por los demás y tomárselos como sus propios juicio, castigo y sanción, entonces practicar de esa manera beneficiará mucho más su propia entrada en la vida.

Cinco, tomarnos todas las palabras de Dios que dejan al descubierto la esencia de la naturaleza satánica del hombre como nuestro propio juicio y castigo. Aunque no podamos aceptarlos en ese momento, aún debemos tener claro que esta es la realidad; simplemente sucede que nuestra experiencia es demasiado superficial y, simplemente, aún no lo hemos llegado a conocer. Cuanto antes te concentres en aceptar y buscar la verdad, más pronto la alcanzarás. El hombre es demasiado pasivo en su obediencia al juicio y castigo de Dios; sólo en el momento en que es expuesto llega a conocerse a sí mismo. Todas las palabras de juicio y castigo de Dios en cuanto a la humanidad corrupta son la realidad y la verdad, porque la esencia de la naturaleza de la humanidad corrupta es la misma. No es que el hombre no sea corrupto, sino que su experiencia es demasiado superficial como para saberlo. Siempre que las personas obedezcan la obra de Dios hasta el final y experimenten más pruebas y refinamiento, la esencia corrupta de su naturaleza será revelada. Siempre que las personas busquen la verdad, decididamente serán capaces de aceptar y obedecer todas las palabras de juicio y castigo de Dios. Todas serán capaces de reconocer que Sus palabras son la verdad y un hecho. Siempre que las personas experimenten la obra de Dios hasta el final, lograrán naturalmente resultados de este tipo.

Los cinco aspectos anteriores son la práctica y el ejercicio para que el hombre acepte y obedezca el juicio y castigo de Dios. Al mismo tiempo, todos aquellos que creen en Dios deben sopesarse y reflexionar sobre sí mismas según los cinco aspectos siguientes:

Uno, después de creer en Dios durante varios años, ¿cuántas palabras de juicio y castigo de Dios has aceptado? ¿Cuántas veces has aceptado la poda y trato? ¿Cuántos resultados has logrado? ¿En el fondo, eres una persona que acepta el juicio y castigo de Dios o no?

Dos, en tu creencia en Dios, ¿cuál es la senda por la que estás andando? ¿Es la senda de Pedro de la búsqueda de la verdad y el perfeccionamiento o es la senda de Pablo de estar únicamente por las bendiciones y las recompensas? ¿Qué senda debes elegir en el futuro y cómo debes caminar por ella?

Tres, cuando cumples tus deberes, ¿en el fondo, estás practicando la verdad o no? ¿Cuánta obra real has llevado a cabo para el pueblo elegido de Dios? ¿Ha habido resultados reales? ¿Tu propio deber es el del bien o el del mal? ¿Lo has hecho a la altura del estándar del deber de los seres creados?

Cuatro, en la batalla entre la justicia y el mal de luchar contra la falsedad y las elecciones en la iglesia, ¿qué obra útil has realizado para defender la obra de Dios? En el fondo, ¿eres alguien que defiende la obra de Dios o alguien que perturba e interrumpe la obra de Dios? En el fondo, ¿eres alguien que obedece a Dios o alguien que pertenece a Satanás?

Cinco, ¿tienes la realidad de la verdad o no? ¿Tienes verdadero conocimiento de Dios o no? ¿Tienes verdadero testimonio o no? ¿Has entrado en la senda correcta de creer en Dios o no? En el fondo, ¿has emprendido la senda de buscar la verdad y alcanzar la salvación o no?

Los cinco aspectos anteriores son lo que el pueblo elegido de Dios debe tener claro y entender; es útil para cómo debemos aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios más adelante y recibir la salvación, de lo contrario todo es peligroso. Todas aquellas personas que no tienen claro su propio estado son creyentes confundidos sin una senda; todas las acciones de estas personas crean, inevitablemente, perturbaciones sin fundamento. Cuanto más conocimiento tienen las personas, mejor opinión tienen de sí mismas; también son extremadamente arrogantes y engreídas, no obedecen a nadie y es más probable que peleen con los demás y los contraríen. Si las personas tienen un carácter satánico, tienden a buscar los disfrutes del estatus y no llevan a cabo una obra honesta. Así que les gusta crear perturbaciones sin fundamento y creerse poseedoras de gran destreza y habilidad. Las personas que carecen de la verdad son todas así de absurdas. Para creer en Dios, uno debe ser una persona sensata, es decir, una persona que entienda la verdad, que entienda la voluntad de Dios, que entienda cuál es la senda por la que anda, que entienda qué clase de persona es y qué está haciendo. Esta clase de persona entrará fácilmente en la senda correcta de creer en Dios y alcanzar la salvación. La pregunta más importante ahora es si en tu creencia en Dios estás experimentando Su juicio y castigo o no, buscando la verdad o no, practicando la verdad o no y viviendo completamente en el fluir del Espíritu Santo o no; esto es lo más importante. Si lo único que haces es defender la obra de Dios, esto es cumplir tu deber y eres una persona inteligente. Si lo único que haces perturba e interrumpe la obra de Dios, crea perturbaciones sin fundamento y son malas obras, entonces eres alguien condenado a la eliminación y al castigo. Todas estas son preguntas sobre las que tiene que reflexionar en su interior toda persona que crea en Dios y tenerlas claras.

Cuando la era del juicio alcance su máximo, no me apresuraré para concluir Mi obra sino que integraré a ella la evidencia de la era del castigo y permitiré que todo Mi pueblo vea esta evidencia; y esto llevará mayor fruto. Esta evidencia es el medio por el cual castigo al gran dragón rojo y haré que Mi pueblo lo vea con sus propios ojos para que conozca más de Mi carácter. El tiempo en que Mi pueblo me gozará es cuando el gran dragón rojo sea castigado. Hacer que el pueblo del gran dragón rojo se levante y se rebele contra él es Mi plan y el método por el cual perfecciono a Mi pueblo y es una gran oportunidad para que todo Mi pueblo crezca en vida” (‘La vigésima octava declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”). Al experimentar la obra de Dios, lo más importante es aceptar y experimentar el juicio y castigo de Dios y Su prueba y refinamiento. Todo el pueblo elegido de Dios, al experimentar Su obra, ha revelado toda clase de corrupción. Son especialmente todos los falsos líderes, anticristos y personas malvadas que crean perturbaciones sin fundamento, quienes están dirigiendo su propia administración descaradamente para oponerse al liderazgo de la persona utilizada por el Espíritu Santo y para resistirse a la obra de Dios. Se niegan a aceptar los arreglos de la obra de los de arriba y no obedecen en lo más mínimo el liderazgo de la persona utilizada por el Espíritu Santo. Intentan controlar a los elegidos de Dios para erigir un reino independiente y oponerse a la obra de Dios. Esto es evidencia de que hay personas malvadas haciendo malas obras en la era del castigo. La casa de Dios expone a Satanás y lo juzga basándose en la evidencia de estas personas malvadas que se resisten a Dios. Esta es la manera en que se castiga al gran dragón rojo, desde la que el pueblo elegido de Dios ve Su carácter justo.

Sólo aquellos que salen del juicio y castigo de Dios y de Sus pruebas y refinamiento son personas que alcanzan la salvación y son perfeccionadas. Si una persona no tiene la más mínima aceptación y obediencia de las palabras de juicio y castigo de Dios, ni de la entrada en ellas, entonces no está experimentado la obra de Dios, sino que es una persona que vive fuera de la palabra de Dios. Aunque haya creído en Dios durante muchos años, sigue representando una farsa y pescando en río revuelto. Esos falsos líderes, falsos colaboradores y anticristos en su mayoría sólo están representando una farsa y pescando en río revuelto. Dentro de la casa de Dios sólo hay un pequeño número de personas que aceptan verdaderamente las palabras de juicio y castigo de Dios. Después de haber experimentado muchas cosas, estas personas han visto cambios definitivos en su carácter de vida. Independientemente de cómo hable Dios, no tienen nociones, pueden aceptarlo y obedecerlo todo y nunca dan sus propias razones. También pueden aceptar y obedecer los arreglos de la obra, los sermones y enseñanzas publicados por la persona utilizada por el Espíritu Santo. No importa cuánto las critique, pode o trate la persona utilizada por el Espíritu Santo, ellas únicamente aceptan y obedecen; no se oponen y, aún menos, dan ninguna clase de razón. ¿No es esta una persona cuyo carácter de vida ha visto el cambio? El pueblo elegido de Dios que ve esto debe reconocer que, ciertamente, el carácter de vida de estas personas ha sufrido cambio y que, ciertamente, están viviendo a la semejanza de verdaderas personas. Así, los de arriba fomentan el uso de estas personas como líderes y colaboradores en todos los niveles de la iglesia que trabajan para el pueblo elegido de Dios. A Dios le gusta que estas personas sean líderes y colaboradores en todos los niveles de la iglesia. Mira otra vez a los falsos líderes, falsos colaboradores y anticristos, así como a las personas malvadas que perturban la obra de Dios en todo el mundo, que crean incidentes y traen el caos. Estas personas nunca aceptan el juicio y castigo de las palabras de Dios y aún menos aceptan la poda y trato. No aman la verdad, incluso llegan a odiarla y a hartarse de las palabras de Dios. De principio a fin, quieren luchar por poder y posición en la casa de Dios y robar Sus sacrificios, igual que un pastor religioso que vive de la iglesia y sólo lo hace en aras de ganarse la vida; ¡realmente es el negocio despreciable del diablo Satanás! No sólo no pueden proveer vida al pueblo elegido de Dios, sino que además quieren expropiar y desfalcar los sacrificios dedicados a Dios por Su pueblo elegido, controlar al pueblo elegido de Dios y disfrutar de las ventajas del estatus. Esta clase de persona está muy lejos de tener conciencia o razón; simplemente son unas degeneradas, ¡son el diablo Satanás! El pueblo elegido de Dios no puede estar de acuerdo con que degenerados demoniacos sirvan como líderes en todos los niveles de la iglesia, que roben las ofrendas de sacrificio a Dios y que sigan atrapando al pueblo elegido de Dios. Ahora todos estos demonios han sido expuestos y lo único que hace falta es que el pueblo elegido de Dios sea capaz de distinguirlos claramente, y que luego anuncien su mala conducta públicamente y ejecuten su expulsión. Una vez que todas las clases de demonios hayan sido erradicadas, el pueblo elegido de Dios entrará realmente en la senda correcta de creer en Dios; de esta manera, la obra de Dios llegará a un final glorioso.

Cuando todos los demonios satánicos que se ocultan en la iglesia sean revelados, empacados y expulsados, será el momento en que el pueblo elegido de Dios entre oficialmente en la senda correcta de creer en Dios, será el día de la culminación exitosa de Dios. En el momento que llegue el día de Dios, toda clase de desastres llegarán con este; gente por todo el mundo sufrirá pruebas y Dios empezará a recompensar a los buenos y a castigar a los malos. A todos aquellos que creen en Dios, pero no experimentan Su juicio y castigo: no os imaginéis que podéis escapar de la mano de Dios. Lo único que os espera es el justo castigo de Dios. La realidad es así: las personas que no acepten el juicio y castigo de Dios deben aceptar Su castigo; no hay otra senda por la que andar. Todos aquellos que hacen múltiples maldades deben ser castigados. Los que continúen haciendo múltiples maldades y no se han arrepentido ni han preparado buenas obras, todos deben aceptar un castigo aún más severo, tal y como dice Dios: “¿Entiendes ahora qué es el juicio y qué es la verdad? Si ahora lo entiendes, te exhorto a que te sometas obedientemente al juicio, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te elogie o de que Dios te lleve a Su reino. Los que sólo aceptan el juicio pero nunca han sido purificados, es decir, los que huyen en medio de la obra de juicio, Dios siempre los detestará y los rechazará. Sus pecados son muchos más, y más graves, que los de los fariseos, porque han traicionado a Dios y le son rebeldes. Esos hombres que no son dignos ni siquiera de servir van a recibir un castigo más severo, además de eterno. Dios no perdonará a ningún traidor que en algún momento afirmó lealtad con palabras pero después lo traicionó. Tales hombres recibirán la retribución por medio del castigo del espíritu, el alma y el cuerpo. ¿No revela esto el carácter justo de Dios? ¿No es este el propósito de que Dios juzgue y desenmascare al hombre? Dios envía a todos los que hacen todo tipo de hechos malvados durante el tiempo del juicio a un lugar plagado de malos espíritus, y deja que estos malos espíritus destruyan sus cuerpos carnales a voluntad. Sus cuerpos desprenden el olor de los cadáveres y esa es su retribución adecuada. Dios anota en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de esos desleales falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros, entonces cuando sea el momento correcto, los arrojará en medio de los espíritus inmundos para que todos sus cuerpos sean contaminados por los espíritus a voluntad y, como resultado, nunca más se reencarnen y nunca más vuelvan a ver la luz. A aquellos hipócritas que hicieron servicio en algún momento, pero que son incapaces de permanecer leales hasta el final, Dios los contará entre los malvados para que caminen en el consejo de los malvados, volviéndose parte de la multitud desordenada. Al final, Dios los destruirá. Dios los arrojará a un lado y no hará caso de los que nunca fueron leales a Cristo o que nunca dedicaron ningún esfuerzo y los va a destruir a todos en el cambio de las eras. Y ya no existirán más en la tierra, mucho menos obtendrán acceso al reino de Dios. Los que nunca han sido sinceros con Dios, sino que se ven obligados por las circunstancias a tratar con Dios con indiferencia, serán contados entre los que hacen servicio para Su pueblo. Sólo un pequeño número de esos hombres podrá sobrevivir, mientras que la mayoría perecerá junto con los que no están calificados ni siquiera para hacer servicio. Por último, Dios llevará a Su reino a todos los que son del mismo sentir que Él, el pueblo y los hijos de Dios, así como los que Dios predestinó para ser sacerdotes. Ese es el fruto que Dios engendra por medio de Su obra. En cuanto a los que no pueden pertenecer a ninguna de las categorías que Dios establece, ellos serán contados entre los incrédulos. Y vosotros seguramente podéis imaginar cuál será su resultado. Ya os he dicho todo lo que os debería decir; el camino que escojáis será la decisión que tendréis que tomar. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda avanzar al mismo paso que Dios, y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre” (‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

15 de octubre de 2011

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