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28. Los principios necesarios y los problemas que uno debe resolver para alcanzar la salvación y perfección

Aquellos que aman la verdad la buscarán, así como el conocimiento de Dios, con el fin de ser salvados y perfeccionados. La verdad sólo se puede obtener al buscarla a través de la experiencia y obediencia de la obra de Dios; cuanto más uno experimente y sea obediente al juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, Sus pruebas y refinamiento, más obtiene la iluminación e inspiración de la obra del Espíritu Santo. El efecto de esto es entender la verdad y entrar en su realidad, con el objetivo de producir un conocimiento real de Dios; en consecuencia, el propio carácter de vida es cambiado. Este es el camino a la salvación y perfección. La salvación y perfección en realidad quieren decir la búsqueda de la verdad por medio de comer y beber las palabras de Dios en la experiencia de Su obra para lograr los efectos de conocer y ser obediente a Dios y de amarlo de verdad. Sólo aquellos que realmente buscan la verdad y aman a Dios con todo su corazón pueden ser perfeccionados. Los que no siguen la verdad, o que no buscan ser perfeccionados, son los que no aman la verdad. Aunque no son malvados, no son bondadosos y les falta resolución. Son sólo aquellos que aman la verdad, que anhelan la luz, los que pueden realmente buscar la verdad y obedecer realmente la obra de Dios. Cuando las personas obtienen un auténtico conocimiento de Dios y pueden sinceramente amarlo y ser obedientes a Él, entonces han sido salvadas y perfeccionadas. Esta es la perfección de la obra del Espíritu Santo. Queda claro que la perfección del hombre por parte de Dios quiere decir perfeccionar al hombre para que entienda y obtenga la verdad. Quiere decir perfeccionar el conocimiento del hombre acerca de Dios, su conocimiento de la obra de Dios, su conocimiento de la sabiduría y omnipotencia de Dios, su conocimiento del carácter de Dios y de la esencia de la vida de Dios. Cuando las personas tienen un auténtico conocimiento de Dios, su visión de las cosas, su perspectiva sobre la vida y los valores y su carácter de vida, naturalmente cambian; pueden verdaderamente amar a Dios y ser obedientes a Él, todo lo cual es la perfección por medio de Dios. Siempre y cuando las personas se esfuercen por buscar la verdad y perseveren intrépidamente en obediencia a la obra de Dios hasta el final, pueden lograr el auténtico conocimiento de Dios y lograr cambios en su carácter de vida y son, por definición, perfeccionadas por Dios. Aquellas cuya creencia en Dios resulta en su perfección por Él, son las que han tenido éxito en su creencia. Los estándares para la perfección son: verdadero amor a Dios, verdadero conocimiento de Él y verdadera obediencia a Él, lo que es, la auténtica capacidad de exaltar a Dios y dar testimonio de Él y realmente servirlo y obedecer Su voluntad. La clave en cuanto a si uno puede ser perfeccionado radica en si uno realmente tiene un corazón que teme a Dios, si uno realmente lo ama, si verdaderamente lo conoce y si en verdad es obediente a Él. Sólo aquellos equipados con estos cuatro aspectos de la realidad conocen realmente a Dios y alcanzan la verdad, sólo ellos son verdaderamente amar a Dios y son obedientes a Él. Para saber si alguien ha alcanzado la verdad considera si está equipado con estos cuatro aspectos de la realidad. En tanto que esté así equipado, entonces en efecto es perfeccionado. ¡Esto es sin duda!

¿Qué es, después de todo, “obtener la verdad”? En primer lugar, tenemos que entender que estar equipado con esos cuatro aspectos de la realidad al obtener la verdad no es un asunto sencillo. Uno debe ciertamente pasar por todo tipo de pruebas y refinamiento y sufrir mucho dolor, para producir un verdadero conocimiento de Dios y cambios en el propio carácter de vida. Hay muchos que han creído en Dios por años, y mientras que sólo entienden un montón de doctrinas espirituales, se ven a sí mismos como si hubieran obtenido y entendido la verdad. Esto es autoengaño. Vemos que aquellos que pertenecen a la categoría de anticristos y que pisan el camino del anticristo, todos están convencidos de que han obtenido y entendido la verdad. Pero no logran ver que todo lo que hacen resiste a Dios y, aún más, no logran ver la esencia y la verdadera imagen de la corrupción que son demoniacas y odian la verdad. No sólo carecen de la más mínima obediencia verdadera a Dios, sino que no saben si, al final, lo que hacen está en resistencia a Dios o en obediencia a Él. Tales personas no poseen la realidad de la verdad. Si realmente entendieran la verdad, ¿todavía se resistirían a Dios? ¿Se pondrían en contra del hombre usado por el Espíritu Santo y desvergonzadamente perturbarían, alterarían y destruirían la obra de Dios? Claramente, los demonios del anticristo son arrogantes y engreídos al grado que no logran entender, incluso, el sentido común más básico de la creencia en Dios. Aunque son tan pobres, despreciables y ciegos, todavía tienen el descaro de hacerse pasar como pastores para engañar y controlar a los escogidos de Dios. Esta es la fealdad de Satanás y de los demonios del anticristo. El hombre ha sido corrompido en lo profundo por Satanás y posee su naturaleza. Si se enfoca en la búsqueda de entender las doctrinas espirituales y el conocimiento, se vuelve cada vez más engreído, recalcitrante y anárquico y va en la senda del anticristo. Aquellos que pertenecen a la categoría de los anticristos ciertamente no tienen el menor conocimiento de la verdadera imagen de su propia corrupción y naturaleza demoniaca; incluso se profesan que han sido enviados por Dios y que Dios los está usando para hacer que Sus escogidos acepten y obedezcan. Buscan confundir y controlar a los escogidos de Dios, ¡lo que es ridículo en extremo! Los que no han experimentado el juicio y castigo de Dios son exactamente así de engreídos y desvergonzados. Si las personas no han sufrido el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, no importa cuántas doctrinas espirituales entiendan, resistirán a Dios, igual que antes. Si no se han arrepentido de verdad, se manifiestan como demonios del anticristo. Claramente, si la humanidad corrupta busca ser salvada y perfeccionada, debe aceptar el juicio y castigo de Dios y, aún más, aceptar y obedecer la poda y trato de Dios y Sus pruebas y refinamiento. Este es el camino a la salvación y perfección. Obtener la verdad al experimentar la obra de Dios en los últimos días, es en realidad el efecto de experimentar el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato y Sus pruebas y refinamiento; sin estos el hombre nunca obtendrá la verdad. Sin el juicio y castigo de Dios el hombre nunca verá la verdadera imagen de su propia corrupción. Nunca verá realmente la esencia de su propia naturaleza, nunca conocerá verdaderamente la obra de Dios y nunca sabrá realmente cómo Dios salva y perfecciona al hombre. Nunca conocerá el carácter justo de Dios, Su sabiduría y omnipotencia, y nunca conocerá la belleza y bondad de la esencia de Dios y Su amor más verdadero. La entrada en la vida del hombre comienza con el conocimiento de sí mismo, y si una persona conoce la verdadera imagen de su propia corrupción y la esencia de su naturaleza y puede, al mismo tiempo, producir un verdadero conocimiento del carácter de justicia de Dios, entonces él puede realmente conocer a Dios y ser obediente a Él, y puede producir un corazón que tema a Dios y lo adore en verdad. Esta es la realidad de la verdad que se obtiene por medio de experimentar el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato y Sus pruebas y refinamiento. Los anticristos de todo tipo y los que pisan el mismo camino que ellos, no tienen un verdadero conocimiento de sí mismos y, ciertamente, aún más, no tienen un verdadero conocimiento de Dios porque nunca han aceptado realmente Su juicio y castigo, nunca han sufrido pruebas y refinamientos y no pueden aceptar nada de Su poda y trato. Sólo pueden estar sujetos a su naturaleza demoniaca e involucrarse en la perturbación y desquiciamiento desenfrenados de la obra de Dios y en oponerse directamente a Él. Es absolutamente correcto decir que, a menos que la humanidad corrupta sufra el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, es satánica en su tipo y opuesta a Dios. Al buscar la salvación y perfección los escogidos de Dios deben aceptar el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato y Sus pruebas y refinamiento de todo tipo. Esta es la única senda para obtener la verdad y lograr el conocimiento de Dios. Así como dicen las palabras de Dios: “El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace. Si no consideras que estas verdades sean importantes y constantemente piensas en evitarlas o en un nuevo camino separado de ellas, entonces digo que eres un grave pecador. Si tienes fe en Dios, pero no buscas la verdad o la voluntad de Dios, ni amas el camino que te acerca a Dios, entonces digo que eres uno que está tratando de evadir el juicio. Eres un títere y un traidor que huye del gran trono blanco, y Dios no permitirá a ninguno de los rebeldes que escapen de Su vista. Tales hombres recibirán un castigo aún más severo”.

Entender y alcanzar la verdad es el efecto que proviene de la experiencia del juicio y castigo de Dios, Su poda y trato y Sus pruebas y refinamiento. Especialmente en el caso de comer y beber las palabras de Dios, si uno no ha orado ni obedecido, y no ha experimentado ni practicado, entonces nunca entenderá realmente la verdad ni entrará en la realidad y, por consiguiente, no tiene manera de alcanzar la salvación. Sólo aquellos que pueden aceptar la verdad y practicarla al comer y beber las palabras de Dios, pueden recibir la obra del Espíritu Santo, y sólo aquellos que tienen la obra del Espíritu Santo sobre ellos mientras sufren pruebas y refinamiento, pueden lograr los efectos de entrar verdaderamente en la realidad de la verdad y de cambios en su carácter de vida. Aquellos sin la obra del Espíritu Santo sobre ellos no entenderán ni obtendrán la verdad sin importar cuántos desastres y sufrimientos les sucedan. Entender y obtener la verdad es una perfección a través de la obra del Espíritu Santo, y la clave de si uno es capaz de recibir la obra del Espíritu Santo, es si, al comer y beber las palabras de Dios, puede aceptar la verdad y ponerla en práctica, si puede aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, y si tiene un corazón que verdaderamente tema a Dios y que lo ame; aquí está la clave sobre buscar la verdad para alcanzar la salvación y perfección. Al experimentar la obra de Dios nos hemos dado cuenta de que la actitud con la que uno trata la verdad de las palabras de Dios, es vitalmente importante. Esto alude a si uno puede recibir la obra del Espíritu Santo y si puede tener una relación normal con Dios. Sin un corazón que tema a Dios y un corazón que verdaderamente lo ame, el hombre no puede conseguir la perfección de Dios; sólo aquellos que aman la verdad con todo el corazón y que se esfuerzan al máximo en la búsqueda de la verdad, pueden realmente amar a Dios y sólo ellos pueden ser perfeccionados por Él. Esto es absoluto. Por lo tanto, los escogidos de Dios deben entender que no es suficiente tener simplemente algo de voluntad para buscar la verdad. La búsqueda de la verdad se debe basar en la obediencia a la obra de Dios y en poseer algunos principios de práctica antes de alcanzar la salvación y perfección. La diferencia entre salvación y perfección radica en el calibre de uno mismo, en la voluntad propia y en los costos que uno pague. Los que obtienen la salvación son las personas del reino de Dios, mientras que aquellos que obtienen la perfección servirán a Dios en la Era del Reino; aquí radica la diferencia entre salvación y perfección. Ahora se enumeran a continuación los siete principios de práctica necesarios en la búsqueda de la verdad para lograr la salvación y perfección.

1. Debes aceptar el juicio y castigo y la poda y trato de las palabras de Dios.

2. Mientras comes y bebes las palabras de Dios, debes aceptar la verdad y ser obediente a ella.

3. Debes recibir la iluminación e inspiración y la guía de la obra del Espíritu Santo.

4. Debes establecer una relación normal con Dios y en todos los asuntos estar de acuerdo con Él.

5. Debes cumplir con tu deber totalmente como una criatura de Dios y, al hacerlo, asegurar tu lealtad a Él.

6. En todas las cosas debes buscar la verdad, poner la verdad en práctica y tener un corazón que tema, ame y sea obediente a Dios.

7. Al cumplir con tu deber para servir a Dios, tu práctica debe ser para exaltarlo, dar testimonio de Él y hacer tu máximo esfuerzo para proteger Su obra.

Los siete principios anteriores son los principios de práctica necesarios en la búsqueda de la verdad para lograr la salvación y perfección. Sólo aquellos que tengan estos siete principios de práctica son los auténticos buscadores de la verdad. En tanto que las personas tengan estos principios son verdaderamente obedientes a la obra de Dios y son verdaderos buscadores de la verdad, lo que significa que alcanzan completamente el estándar para la creencia en Dios. Entonces, ellos son, en sentido estricto, los escogidos de Dios y no hay duda de que pueden recibir la obra del Espíritu Santo y la bendición de Dios. Los auténticos buscadores de la verdad nunca recaen en la negatividad; no importa en qué clase de entorno se encuentren, pueden realmente confiar en Dios, ser obedientes a Él y asegurarse de que están de acuerdo con Él. Siempre y cuando las personas tengan fe verdadera en Dios y obediencia a Él, no habrá negatividad en ellas, mucho menos traición. No amar la verdad, ser siempre de mentalidad carnal, egoísta y despreciable resultará en que uno sea negativo a muchas veces. Si uno realmente tiene un corazón que ama a Dios, incluso cuando sufre y está en dificultades en medio de pruebas y refinamiento, puede ser considerado con la voluntad de Dios; sin importar cuán amargas y difíciles sean las cosas, no culpará a Dios en absoluto y fácilmente le puede dar la espalda a la carne y poner la verdad en práctica. Tal persona nunca será negativa. Aunque pueda haber negatividad a veces, rápidamente sale de ella orando a Dios y abriéndole el corazón a Él y es mucho menos probable que traicione a Dios. Por lo tanto, los verdaderos buscadores de la verdad fácilmente pueden lograr la perfección por medio de Dios, mientras que es muy difícil para los que a menudo son negativos, entrar en la realidad de la verdad y lograr la perfección por medio de Dios. Cuando alguien es negativo se estanca, se resiste a la verdad en una confrontación silenciosa con Dios. Ser frecuentemente negativo conduce fácilmente a la evasión y a la traición, como lo demuestra el fracaso de un incontable número de personas. Cuando alguien no puede ser perfeccionado, la razón principal radica en sus demasiados elementos negativos que resultan en una incapacidad de aceptar la verdad y ponerla en práctica. Por tanto, no puede recibir la obra del Espíritu Santo. Una vez que esa persona comienza a expresar sus quejas, no hay forma de detenerla y las consecuencias de esto son impensables. Las quejas representan un desafío negativo, culpa y resistencia y una tendencia a la traición. Por tanto, es muy difícil para aquellos que a menudo expresan quejas, lograr la salvación, y lograr la perfección aún más. La salvación y perfección descansan sobre la base de la obediencia a la obra de Dios. Naturalmente uno también debe tener un corazón que tema a Dios y la voluntad para buscar la verdad. Sólo si uno realmente tiene fe y es verdaderamente obediente a la obra de Dios puede recibir la obra del Espíritu Santo con el fin de entender la verdad y entrar en la realidad y, especialmente al cumplir con su deber, puede ser leal a Dios, asegurándose de no hacer el mal, ni de resistirlo ni traicionarlo a Él. Este es el estándar para la salvación. Si las personas quieren lograr la perfección, entonces deben buscar el conocimiento de Dios; en sus corazones deben realmente amar a Dios para finalmente alcanzar la habilidad para estar de acuerdo y en completa conformidad con Él y convertirse en verdaderos testigos de Dios. Este es el estándar para la perfección. Actualmente la mayoría de los elegidos de Dios tienen verdadera fe en Dios ya que han entendido que la obra de Dios es salvar y perfeccionar al hombre. Sin embargo, en cuanto al carácter y a la esencia de Dios, no tienen verdadero conocimiento en absoluto; no pueden realmente amar a Dios en su corazón ni estar de acuerdo con Él. Así que, al cumplir con su deber hay muchas impurezas y a veces incluso pueden seguir sus propios deseos haciendo cosas contrarias a Dios y resistiéndose a Él. No pueden ser de ninguna utilidad en absoluto para Dios y sólo pueden hacer un pequeño trabajo de protección y eso es todo. Basta decir que están lejos de ser perfeccionados y que incluso no logran cumplir con el estándar para la salvación y han fracasado en su creencia en Dios. Aquellos que creen en Dios, pero que no pueden alcanzar la salvación, se puede decir que no creen verdaderamente en Él, sólo están tratando de hacerse pasar y pertenecen, en su completo rechazo a aceptar la verdad, a la escuela de incrédulos. Creer en Dios para alcanzar la salvación requiere, por lo menos, cumplir con los siguientes siete criterios.

1. Reconocer verdaderamente la obra de Dios es la salvación y perfección del hombre y tener verdadera fe.

2. Hacer el máximo esfuerzo al desempeñar su propio deber como una criatura de Dios y hacer algunas buenas obras.

3. Ser obediente al hombre usado por el Espíritu Santo como su pastor para guiar, tener una vida de iglesia normal al comer y beber las palabras de Dios y estar equipado con la verdad.

4. Buscar convertirse en una persona honesta y, al cumplir con el deber propio, no actuar superficialmente ni engañar a Dios y ser fiel a Dios.

5. Buscar la verdad para asegurar que uno no está sujeto al control o hechizo del anticristo o de los malvados y estar resueltamente del lado de los buscadores de la verdad.

6. Ser obediente a la obra de Dios hasta el final y no estar controlado por ninguna persona, ningún asunto o cosa y sólo ser obediente a la verdad de las palabras de Dios y no adorar ni seguir a otros.

7. Garantizar que en la prueba y el desastre uno no desertará ni traicionará a Dios y sobrevivirá manteniéndose firme en el testimonio.

Si la creencia de uno mismo en Dios puede cumplir con los siete criterios anteriores, entonces no hay duda de que es salvado. Si uno ha creído en Dios por muchos años, pero falla en cumplir con estos criterios, entonces será eliminado con certeza; esto es absoluto. Si uno no se apresura ahora a buscar la verdad y al final de la obra de Dios todavía no es capaz de entrar en la realidad de la verdad, será uno que ha fracasado en su creencia en Dios. Tales personas no pueden lograr la salvación por las siguientes cinco categorías de razones:

1. Sólo participan en la vida de iglesia pero son incapaces de comer y beber las palabras de Dios con seriedad e incluso menos, de buscar y aceptar la verdad y están satisfechos con el entendimiento de la doctrina sólo en palabra y en seguir las reglas y las regulaciones y constantemente fallan en entrar en la realidad de la verdad; esta es la primera categoría de las razones por las cuales las personas no pueden ser salvadas.

2. Admiten externamente que las palabras de Dios son la verdad y están dispuestas a obedecer el juicio y castigo de Dios, pero no son capaces de aceptar la verdad y, especialmente al enfrentar la poda y trato, tienen gran dificultad en aceptar y obedecer, e incluso llegan tan lejos como para discutir en rebeldía y estar insatisfechas; esta es la segunda categoría de razones por las cuales las personas no pueden ser salvadas.

3. Al comer y beber las palabras de Dios, siempre son selectivas y unilaterales, sólo enfocando su corazón en la búsqueda de las bendiciones y en obtener recompensas y coronas, siempre son ambiciosas para dirigir en primera fila y tomar el camino del anticristo y no aceptarán el juicio y castigo de Dios; esta es la tercera categoría de razones por las cuales las personas no pueden ser salvadas.

4. Son incapaces de obedecer al hombre usado por el Espíritu Santo como su pastor para dirigir, son especialmente arrogantes y carentes de razón y desafiantes a todos y, por consiguiente, incapaces de ser verdaderamente regadas, provistas y cuidadas y no tienen manera de entrar en la realidad de la verdad; esta es la cuarta categoría de razones por las cuales las personas no pueden ser salvadas.

5. Son incapaces en todo momento de cumplir realmente con su deber como una criatura de Dios y, aunque fuera posible que cumplieran con su deber, es hecho de una manera superficial para engañar a Dios o siempre se están mezclando con el anticristo, los espíritus malvados y malignos, sembrando cizaña y no tienen verdadero arrepentimiento en lo más mínimo por no buscar la verdad; esta es la quinta categoría de razones por las cuales las personas no pueden ser salvadas.

Se puede decir que aquellas que caen dentro de las anteriores cinco categorías de circunstancias son cinco clases de personas. De hecho, todas aquellas que caen dentro de estas categorías en efecto no tienen amor por la verdad y no tienen manera de recibir la obra del Espíritu Santo. Si no se arrepienten de verdad, ciertamente no hay salvación que alcanzar. Los elegidos de Dios deben estar claros de la relación entre la salvación y la perfección: aquellos que son salvados son los que son verdaderamente obedientes a la obra de Dios y pueden cumplir con su deber y hacer buenas obras, mientras que la perfección descansa sobre la base de la salvación. Aquellos que son perfeccionados son los que buscan la verdad y pueden realmente amar a Dios y son los que pueden exaltar y testificar de Dios, servir verdaderamente a Dios y pertenecen a los que después serán usados por Dios como Sus sacerdotes.

¿Por qué algunas personas pueden obtener la salvación, pero no logran obtener la perfección? Hay, por lo general, cinco clases de razones como se describen en detalle a continuación:

1. Uno sólo tiene fe real en Dios, pero no puede realmente buscar la verdad. Al entender la verdad superficialmente no estará a la altura al cumplir con el deber propio. Consistentemente fracasará en realmente entrar en la realidad de la verdad y no tendrá auténtico conocimiento de Dios. Esta es la primera clase de razón por la que uno no pueda ser perfeccionado.

2. Uno no pone énfasis en aceptar y obedecer el juicio y castigo de Dios y Su poda y trato. Por lo tanto, no tiene conocimiento verdadero de la esencia de su propia naturaleza, sigue siendo arrogante y santurrón, desafiante a todo y, finalmente, no logra obedecer verdaderamente a Dios. Esta es la segunda clase de razón por la que uno no pueda ser perfeccionado.

3. Aunque uno pueda aceptar y obedecer la obra de Dios y también pueda aceptar la verdad e incluso entenderla en parte, no tiene un corazón que tema a Dios; constantemente falla en amar verdaderamente a Dios y fracasa en considerar Su voluntad. Por consiguiente, no puede estar de acuerdo con Dios. Esta es la tercera clase de razón por la que uno no pueda ser perfeccionado.

4. Aunque uno sea leal al cumplir con el deber propio, hay impurezas mezcladas en ello. Confía demasiado en los sentimientos y a menudo sigue sus propios deseos. Cuando se enfrenta con la poda y trato de Dios, o cuando sufre reveses y derrotas, puede incluso malinterpretar a Dios, culparlo y quejarse. Debido a demasiados elementos negativos, no logra amar Dios verdaderamente, ser obediente a Él e incluso puede ir en contra de Dios y resistirse a Él frecuentemente. Hay deficiencias en su propia búsqueda de la verdad. Esta es la cuarta clase de razón por la que uno no pueda ser perfeccionado.

5. Mientras que uno sea capaz de buscar la verdad y de cumplir con su deber lealmente, una vez que sea capaz de hacer un poco de trabajo práctico, se considera como si hubiera entrado en la realidad de la verdad y que, en efecto, ha sido salvado. Comienza a dormir en sus laureles, a estancarse y, como resultado, su propio carácter de vida simplemente no cambiará. Tan pronto como tiene una posición de poder, los mismos viejos defectos reaparecen y se vuelve más arrogante; tampoco puede ser restringido por la verdad ni manejado por ninguna persona, y aún toma imprudentemente el camino del anticristo, yendo incluso tan lejos como para involucrarse en establecer su propio reino en traición a Dios. Esta es la quinta clase de razón por la que uno no pueda ser perfeccionado.

Resumiendo las razones anteriores por las cuales las personas no pueden ser perfeccionadas aunque acepten la obra de Dios, en el análisis final sigue siendo principalmente porque tales personas no buscan realmente la verdad y no aman verdaderamente a Dios; estos son defectos en su esencia. Aquellos que no aman la verdad nunca jamás engendrarán un corazón que ame a Dios, e incluso si han vivido con Dios por muchos años, no lograrán la compatibilidad con Él. La raíz es que no aman la verdad y no la buscan realmente. ¿Por qué es que hay tantas personas que pueden obedecer externamente la obra de Dios y que desechan todo también para cumplir con su deber, pero que no tienen un corazón que ame a Dios? Si han vivido con Dios, ¿cómo es que pueden tener tantos conceptos sobre Él y seguir yendo en contra de Él? Obviamente, lograr la verdadera obediencia a Dios no es un asunto sencillo en absoluto. Si las personas no pueden realmente entender mucho de la verdad, entonces no pueden ser verdaderamente obedientes a Dios en absoluto. Si las personas no tienen un corazón que tema a Dios y un corazón que realmente lo ame, es aún más improbable que de verdad obedezcan a Dios. Aunque externamente no parecen resistir a Dios, esto no es prueba de que en sus corazones tengan verdadera obediencia a Él. Se puede decir que aquellas sin un corazón que ame a Dios son las que no tienen realidad de la verdad. Aunque puedan entender algo de la verdad, están a años luz de entrar en la realidad de la verdad. Todos hemos visto que hay muchos que sirven a Dios, pero dado que no ha habido cambio en su carácter de vida, siguen resistiéndoselo mientras lo sirven. Hay muchos que externamente parecen estar buscando la verdad; sus cualidades son adecuadas para la tarea y tienen algunos resultados prácticos al cumplir con su deber. Es, sin embargo, precisamente por las anteriores cinco clases de razones que no logran obtener la perfección. En términos generales, el problema que tienen en común es que, dado que carecen de un corazón que tema a Dios y un corazón que verdaderamente lo ame, ciertamente habrá muchas deficiencias en su búsqueda de la verdad y les faltará, aún más, entrar en su realidad. Todos aquellos que no pueden ser perfeccionados tienen problemas que no han sido abordados principalmente en siete áreas y es por estos que su perfección no se puede efectuar. Aquí entonces están, a continuación, las siete áreas problemáticas que se deben abordar:

1. La búsqueda de la perfección debe abordar las cuestiones de arrogancia, santurronería, desafío y falta de verdadera obediencia a Dios.

2. La búsqueda de la perfección debe abordar las cuestiones del propio carácter satánico de egoísmo, engaño, avaricia y malevolencia que controla el correcto desempeño de los deberes propios.

3. La búsqueda de la perfección debe abordar las cuestiones de no tener un lugar para Dios en el propio corazón, de no tener temor de Dios en el propio corazón y de no poder magnificarlo.

4. La búsqueda de la perfección debe abordar las cuestiones de sólo involucrarse en la búsqueda de estatus, fama y riqueza y, aunque sirviendo a Dios, de todavía resistirse a Él y de tomar tercamente el camino del anticristo.

5. La búsqueda de la perfección debe abordar las cuestiones de entender doctrinas en palabra solamente, de sólo seguir reglas y regulaciones y de fracasar en ser leal al cumplir con el deber propio o en entrar en la realidad de la verdad.

6. En la búsqueda de la perfección, uno debe conocer la esencia de la propia naturaleza y deshacerse de la propia ruindad, engaño, insidia y malicia para abordar el problema de fallar en convertirse en una persona honesta.

7. La búsqueda de la perfección debe abordar las cuestiones de tener siempre conceptos acerca de Dios, de hacerle siempre exigencias, de estar insatisfecho y de fracasar constantemente en amarlo con todo el corazón.

Las anteriores siete áreas problemáticas son fatales para el logro de la perfección para la mayoría de las personas. En su esencia, son lo suficientemente serias en verdad para resultar en la muerte de alguien y si no se abordan totalmente, uno fracasará completamente en lograr la perfección. Se puede decir que todas estas siete áreas problemáticas existen en diversos grados en los humanos corruptos; son solamente los auténticos buscadores de la verdad quienes, habiendo creído en Dios por muchos años, finalmente pueden resolverlas y lograr la perfección. Existe una necesaria conexión e interrelación entre ellas. Con algunas personas, la primera, segunda, tercera y cuarta áreas problemáticas son bastante serias, incluso puntos fatales. Con otras, son la cuarta y sexta áreas problemáticas las que son así. Pero en toda la humanidad corrupta la cuestión común que existe es la séptima área problemática: Uno no puede amar a Dios con todo el corazón y no tiene manera de ser compatible con Él; este es el punto fatal que comparte toda la humanidad corrupta. Se puede decir que si las personas no tienen un cambio en su carácter, les es extremadamente difícil alcanzar el estado del verdadero amor a Dios. Sin embargo, es esencial que tengan un corazón que ame a Dios, si han de ser perfeccionadas. Sin un corazón que ame a Dios, no puedes tener una humanidad normal y no eres bondadoso y, ciertamente, no eres alguien que realmente ame la verdad. ¿Por qué las personas sirven a Dios pero también lo resisten? En el análisis final es porque fallan en amar de verdad a Dios, por lo que carecen de obediencia absoluta a Él. Por lo tanto, la búsqueda de la perfección debe resolver los problemas del fracaso propio de amar la verdad y amar a Dios con todo el corazón. Por supuesto, estos problemas deben depender de la propia búsqueda de la verdad para ser resueltos y, sobre todo, uno debe aceptar y ser obediente al juicio y castigo de Dios y a Su poda y trato. Al mismo tiempo, la amplia experiencia de las pruebas y refinamiento también es indispensable. Para resolver estos problemas que aluden a la humanidad uno debe sufrir muchísimo dolor; no hay duda de eso. En cuanto a si el propio carácter de vida de verdad cambiará, la clave radica en si uno ama a Dios con todo el corazón. Dios debe perfeccionar a aquellos que lo aman con todo el corazón, y permitirles entender toda la verdad y lograr el verdadero conocimiento de Él. A Dios le gusta decir que sólo los que aman a Dios lo pueden servir y que sólo los que aman a Dios pueden ser Sus confidentes. Pedro fue alguien perfeccionado por Dios. Dado que él fue capaz de amarlo con todo el corazón, pudo lograr la obediencia a Dios hasta la muerte y sacrificar su vida por Él. Para evaluar si alguien es afable, lo principal es ver si ama con todo el corazón a Dios; sólo los que de verdad aman a Dios son bondadosos y son los que tienen el más hermoso de los corazones. Aquellos sin un corazón que ame a Dios son, con seguridad, maliciosos y deshonestos en el corazón; ¡este es absolutamente el caso! Si las toxinas satánicas y el carácter corrupto de las personas pueden ser realmente purificados y su carácter de vida realmente cambia, entonces su corazón será capaz de amar verdaderamente a Dios. Por último, uno que logra un amor a Dios sin impurezas es perfeccionado por Él. Si uno que sirve a Dios puede ser perfeccionado depende de si tiene un corazón que realmente ame a Dios. Si alguien ha servido a Dios por muchos años, pero sigue sin un corazón que lo ame, entonces seguramente es el anticristo, ya que el camino que toma alguien que no puede amar a Dios con todo el corazón es la senda del anticristo. De esto no hay duda alguna. Aquellos que, al servir a Dios y aún se resisten a Él, han tomado el camino del anticristo, esta es la consecuencia de tener un corazón que no puede amar verdaderamente a Dios. Si una persona fracasa en amar a Dios, no puede ser compatible con Él, y al fallar en ser compatible con Él, ella está, con seguridad, separada de Él y es antagónica a Él. No hay duda de esto. Si alguien quiere saber si puede finalmente ser perfeccionado, la manera más sencilla es ver dentro de sí mismo si tiene un corazón que ama a Dios. Si alguien tiene un corazón que verdaderamente ama a Dios, está obligado a dedicar todos los esfuerzos en buscar la verdad y en buscar el conocimiento de Dios. Está obligado a buscar cambios en su carácter. Resistir constantemente a Dios y fracasar en ser uno con Él, es el mayor de los sufrimientos para el propio corazón. El amor a Dios es el mayor de los deleites y consuelos para el corazón. Por lo tanto, uno que ama a Dios con todo el corazón pone suma importancia en buscar la verdad y en el conocimiento de Dios, con el objetivo de ser compatible con Él. Aquellos que no pueden amar a Dios en sus corazones son, con seguridad, los que sólo van tras las bendiciones y recompensas, son egoístas y despreciables y no prestan la más mínima consideración a la voluntad de Dios. Por lo tanto, es inevitable que todos aquellos que ansían las bendiciones con un corazón que no logra amar a Dios, y que no logran ser compatible con Dios, naturalmente elegirán el camino del anticristo. Quien toma el camino del anticristo es egoísta y despreciable, siniestro, deshonesto y malicioso en el corazón. ¿Cómo pueden todos aquellos que fallan en amar a Dios tener un auténtico amor por los elegidos de Dios? Sería suficiente si tales personas no les hicieran daño. Por lo tanto, los que no tienen un corazón que ame a Dios pertenecen a la clase de Satanás que resiste a Dios. No hay duda de esto. Obviamente, si uno desea buscar la perfección, debe resolver el problema de un corazón que falla en amar a Dios. Si uno desea lograr un verdadero amor a Dios sin impurezas, debe seguir la verdad y buscar el conocimiento de Dios. Debe aceptar honestamente el juicio y castigo de Dios y debe lograr un verdadero conocimiento de la esencia de su propia naturaleza para engendrar un arrepentimiento auténtico. Por último, uno logra cambios en su carácter de vida debido su conocimiento de Dios. Esta es la senda para lograr la perfección.

Aquellos que buscan la verdad deben entender que tener un corazón que tema a Dios es de vital importancia, pero aún más crucial es si uno tiene un corazón que ame a Dios. Esto se relaciona directamente con la cuestión de si las personas pueden ser perfeccionadas. Sin un corazón que ame a Dios no hay un ímpetu para buscar la verdad, mientras que cumplir con el deber propio sólo puede ser superficial y para engañar a los demás, y no hay absolutamente ninguna lealtad a Dios. Incluso si se puede implementar algo de la verdad, esta no es verdadera obediencia a Dios. Sólo con verdadero amor a Dios se puede verdaderamente exaltarlo y dar testimonio de Él al cumplir con el deber propio y servir a Dios, obedecer todas Sus orquestaciones y arreglos y servirlo de verdad para lograr el cumplimiento de Su voluntad. Así que, estrictamente hablando, no tener un corazón que ame a Dios quiere decir que la persona está resistiendo a Dios; quien no logra ser perfeccionado, con certeza no tiene un corazón que ame a Dios. Esto es absoluto. Sin un corazón que ame a Dios la relación que se tiene con Él, de verdad no es normal. Al cumplir con el deber propio para servir a Dios existe con seguridad rebeldía y resistencia de toda clase; aunque una persona esté sirviendo a Dios, aun así, puede resistirse a Él. Las manifestaciones principales de esto radican en los siguientes cinco aspectos, que también son las cinco clases de razones por las que las personas no pueden ser perfeccionadas.

1. Al cumplir con su deber, la persona nunca es considerada con la voluntad de Dios; hace cosas sin relación con la verdad; su corazón falla en amar verdaderamente a Dios.

2. No hay lugar para Dios en el corazón de la persona; su relación con Dios no es ni cercana ni distante o lo mantiene a distancia; ella no tiene un corazón que tema a Dios.

3. La persona se esfuerza por trabajar por su propia reputación y estatus y cumple con su deber, pero no por amor a Dios ni para corresponder a Su amor; fracasa en ser verdaderamente obediente a Dios y en satisfacerlo.

4. Donde se involucran su propia fama, fortuna y estatus, la persona todavía persiste en mantener varias nociones y malentendidos acerca de Dios; fracasa en aceptar la verdad y en obedecer a Dios.

5. En su corazón a menudo existe un distanciamiento de Dios que no se puede quitar; considera que Dios es injusto con ella, frecuentemente hay resentimiento en su corazón y fracasa en ser compatible con Dios.

Las cinco condiciones anteriores bastan para mostrar que aunque las personas realmente creen en Dios, y aunque están dispuestas a entregarse a Dios e incluso a cumplir con su deber lealmente, sin embargo, no tienen un auténtico amor a Dios y siempre hacen su trabajo por estatus, fama y fortuna. Este es el punto fatal en su incapacidad para lograr la perfección. Si ellas no pueden amar a Dios en su corazón, ciertamente no son bondadosos y, con seguridad, hay elementos malévolos en sus corazones y albergan malas intenciones. Incluso si externamente parecen ser capaces de obedecer a Dios, de obedecer la obra de Dios y de cumplir con su deber, y tienen un mínimo de conciencia y razón, sin embargo, no tienen un corazón que tema a Dios y, aún más, un corazón que lo ame. Esto basta para mostrar que estas personas no tienen un verdadero conocimiento de Dios y, por tanto, no lo obedecen realmente. Hay algunas que son leales al cumplir con su deber; se pueden conocer a sí mismas y poner un poco de verdad en práctica, y hasta pueden obedecer todos los arreglos de la obra que la casa de Dios hace y el pastoreo del hombre que el Espíritu Santo usa. Sin embargo, a pesar de esto, aún no tienen un verdadero amor a Dios. Si están en contacto con Dios y viven con Él, ellas de verdad se pueden rebelar contra Él, resistirse a Él e incluso convertirse en Su enemigo. Esto realmente provoca una seria reflexión. Hay muchas cuyo fracaso radica precisamente aquí; es igual de lamentable y trágico que esas personas religiosas que sólo creen en la Biblia y que sólo creen en las palabras de Dios pero aun así lo pueden resistir. Ser perfeccionado requiere ver directamente el meollo de estas cuestiones, encontrar las raíces del fracaso y buscar la verdad para resolver estas cuestiones prácticas. Sólo así puede uno tomar el camino a la perfección. Sólo aquellos que aman a Dios con todo el corazón pueden alcanzar la perfección, ya que sólo los que aman a Dios pueden ser considerados con Su voluntad y pueden mantenerse a Su lado en todas las cosas, y poco a poco alcanzar el acuerdo con Él. Si uno verdaderamente tiene un corazón que ame a Dios, cuando se enfrente con pruebas y refinamiento, puede entender la dificultad de Dios en esto; no importa cuánto dolor sufra, puede orar a Dios y ver Su amor, e incluso entender mejor Su considerado cuidado por nosotros. Por lo tanto, al sufrir, al experimentar pruebas, uno puede agradecer a Dios, alabarlo y cumplir con el deber propio aún más lealmente, puede obedecer todo lo que Dios arregle. Por tanto, es capaz de entender la verdad más profundamente, de entrar en su realidad y de alcanzar el conocimiento de Dios. Esta es la clave que permite a los que aman a Dios alcanzar la perfección.

El camino que uno tome en la búsqueda de la verdad para alcanzar la perfección, es como escalar una montaña; los que escalan son muchos, pero pocos pueden ascender hasta la cumbre. La mayoría de las personas se detienen a diferentes alturas, como si realmente fueran incapaces de escalar más allá de ese punto. Las razones para esto son muchas: la esencia de las personas varía, el camino que toman al escalar y la altura a la que pueden ascender, todo varía también. Tal y como dicen las palabras de Dios: “Muchas personas afirman: ‘Creo en Dios y sigo de esta forma, por lo que a la fuerza obtendré algo. No busco la verdad, sino que sigo hasta el final, y uso toda mi fuerza para erogar esfuerzo y renunciar a cosas en el transcurso de mis obligaciones. Aunque cometa algunas transgresiones, todavía puedo obtener algo’. No saben lo que están diciendo. Con tanta corrupción en las personas, ¿cómo pueden cambiar si no buscan la verdad? Con el grado de corrupción que hay en el hombre, si no hay protección de Dios, uno puede flaquear y traicionar a Dios en cualquier momento. ¿Crees esto? Aunque te obligues a ti mismo, sigues sin poder llegar hasta el final, porque la etapa final es formar un grupo de vencedores; ¿puede ser tan fácil como lo imaginas? Al final no es necesario que las personas cambien al cien por cien ni al ochenta por ciento, sino que al menos tiene que haber un treinta a un cuarenta por ciento de cambio; como mínimo, debes excavar las cosas que están incrustadas dentro de ti y cambiarlas, y puedes alcanzar las exigencias de Dios del treinta a cuarenta por ciento, o mejor aún, llegar de un sesenta a un setenta por ciento de cambio, lo que significa que posees algo de verdad en tu interior, que tienes algunas cosas compatibles con Dios dentro de ti, y que cuando encuentres algunos problemas no te será fácil resistirte a Dios ni ofender Su carácter. De esta forma, al final serás perfeccionado y elogiado”. Ser perfeccionado por Dios realmente no es un asunto sencillo. Hay un sinnúmero de personas que creen en Dios con todo el corazón, pero sólo unas pocas pueden alcanzar la perfección. Esto provoca una seria reflexión. Es sólo cuando verdaderamente nos damos cuenta de las razones por las cuales no podemos ser perfeccionados y de nuestros puntos fatales, que podemos realmente resolver los problemas prácticos de entrar en la vida. Todos tienen defectos, todos tienen su punto fatal; así que para alcanzar la perfección uno debe resolver sus propios problemas prácticos. De hecho, la raíz de no poder ser perfeccionado radica principalmente en no tener un corazón que ame a Dios ni la voluntad para sufrir en la búsqueda de la verdad. Estar contento con tener un poco de entendimiento de la verdad y dormirse en sus laureles es un punto fatal en las personas. Pensar que uno es verdaderamente obediente a Dios al ser algo obediente a Su obra y al ser capaz de abstenerse de hacer el mal y de resistirse a Él o traicionarlo, y al estar contento con esto y ya no buscar la verdad, es un punto fatal en las personas. Pensar que uno ama a Dios, que seguramente le agrada a Dios por ser capaz de soportar la adversidad al cumplir con su deber, por tener algo de lealtad y por no bajar su carga y, por tanto, estancarse y ya no buscar la verdad y fallar en estar calificado para el uso por Dios, es un punto fatal en las personas. Ciertamente existe una multitud de problemas cuando uno es incapaz de ser perfeccionado; todos estos se deben abordar en la búsqueda de la perfección.

Todos sabemos que aquellos a quienes Dios perfecciona son los que lo aman con todo el corazón; sólo los que lo aman con todo el corazón son los auténticos buscadores de la verdad. Si las personas se consideran ser auténticas buscadoras de la verdad, tienen fe auténtica en Dios y pueden cumplir con su deber, pero simplemente están contentas con buscar la verdad en medio de las palabras de Dios y no tienen un corazón que realmente ame a Dios, entonces hay serios defectos en buscar la verdad de esta manera. Por último, en efecto habrá límites a su entendimiento de la verdad y no lograrán ser perfeccionadas. La razón es que entrar en la realidad de la verdad para lograr el conocimiento de Dios, de ninguna manera es un asunto sencillo. Requiere la cooperación del hombre en varios puntos. Requiere no sólo fe, sino la obediencia y lealtad del hombre y, aún más, requiere un corazón que verdaderamente ame a Dios. Solamente la fe no funcionará; si una persona no tiene un corazón que verdaderamente ame a Dios, su obediencia a Él estará limitada al igual que su lealtad y, al cumplir con su deber, ciertamente no tendrá éxito en satisfacer a Dios. Aquellos que realmente tienen un corazón que ama a Dios son al menos leales a Dios al cumplir con su deber y pueden, por su propia iniciativa, asumir la responsabilidad de cumplir con su deber correctamente y tener la máxima lealtad con lo que Dios les confía. Juran que no descansarán hasta que hayan terminado Su encargo, y si no hacen su trabajo correctamente, sentirán que le deben a Dios y que han decepcionado a Sus escogidos. Su sentido de responsabilidad es especialmente grande. Por lo tanto, con el encargo de Dios siempre sienten una energía inagotable y que siempre hay trabajo por hacer. Siempre esperan hacer cada tarea de su trabajo mejor que bien para corresponder al amor de Dios y no cesarán antes de que alcancen su objetivo. El sentido de responsabilidad hacia cumplir con su deber de aquellos que con todo su corazón aman a Dios, es particularmente fuerte; por lo menos esto es lo que un hombre con conciencia y razón debe poseer. Sin un corazón que ame a Dios, uno tampoco tendrá verdadero amor por los elegidos de Dios; solamente sabrá disfrutar desvergonzadamente los beneficios del estatus sin consideración al destino de los elegidos de Dios. Aún más, ignorará cómo duele el corazón de Dios. Esto es no tener conciencia. Sin un corazón que ame a Dios una persona, con certeza, no tiene conciencia; para ser exactos, es una bestia desalmada desprovista de humanidad. Por lo tanto, aquellos sin un corazón que ame a Dios fracasarán por completo en ser considerados con Su voluntad y, por consiguiente, no tendrán medios para alcanzar Su perfección. Hemos visto cómo todos los anticristos, los falsos líderes, no tienen conciencia ni razón, mucho menos tienen un corazón que ame a Dios. Sólo buscan ser líderes muy por encima de los demás, sentirse superiores a ellos; son incapaces de hacer un trabajo sustancial al servir a Dios. Con su estatus, hacen un pequeño trabajo que sólo araña la superficie, luego sienten que tienen las credenciales para disfrutar las bendiciones de su estatus a voluntad; hacen un desastre de su trabajo de iglesia y todavía desvergonzadamente saltan en su propia defensa sin una pizca de remordimiento en su corazón. ¡Simplemente son parásitos, vampiros! No cumplen correctamente con los deberes que deben, así que, ¿qué derecho tienen de disfrutar las ofrendas de Dios? ¡Son realmente desvergonzados! Por tanto, los que más odio son a los anticristos y a los falsos líderes; tales personas son las zorras y las serpientes venenosas en la viña, son el diablo Satanás, ¡que sean maldecidos! Aquellos que no han hecho trabajo práctico correctamente para los elegidos de Dios, y que no han cumplido con sus propios deberes correctamente, son bestias que no tienen ni conciencia ni razón. Si las personas realmente no tienen un corazón que ame a Dios, entonces no son dignas de ser llamadas humanos. Especialmente esos líderes y colaboradores en cada nivel, si son incapaces de hacer un trabajo práctico, si no cumplen correctamente con sus deberes como deberían, sino que, como vampiros y parásitos, todavía pueden disfrutar desvergonzadamente de las bendiciones de su estatus, deben incurrir en la ira de Dios. Por tanto, es esencial vetarlos, expulsarlos y erradicarlos; Dios no salvará a los perversos y de ninguna manera perfeccionará a una bestia desalmada sin conciencia ni razón. Esta es la justicia de Dios. Es obvio que sin un corazón que verdaderamente ame a Dios, la búsqueda de la perfección fracasará totalmente en lograr su efecto. Son sólo aquellos con un verdadero amor a Dios los que pueden realmente ser considerados con Su voluntad. No importa cuán negativos sean, cuán doloridos e incómodos estén, debido a su amor a Dios pueden ser transformados. Debido a su amor a Dios pueden abandonar la carne y sufrir los dolores de abandonar lo que atesoran. Debido a su amor a Dios pueden soportar toda humillación y pueden ser absolutamente obedientes a eso que, por el momento, no entienden. Aquellos que de verdad aman a Dios, pueden cumplir tales deberes que una persona común y corriente no podría cumplir correctamente, todo por su amor a Dios. Tienen la habilidad para usar la verdad para resolver los problemas prácticos de los elegidos de Dios y la habilidad para realmente dar testimonio de la justicia y omnipotencia de Dios. Son capaces de hacer que las personas acepten a Dios y lo obedezcan a través de su dar testimonio, de guiar a las personas a entrar a la realidad de la verdad y de hacer correctamente todo el trabajo de la iglesia. Por lo tanto, el corazón que verdaderamente ama a Dios es el más valioso de todos. Sólo los que de verdad aman a Dios son aquellos en concordancia con Su voluntad, sólo aquellos cuyo corazón puede amar sinceramente a Dios son los realmente bondadosos que anhelan la luz y la justicia, los que Dios en verdad ama y que son los mismos que Dios tiene la intención de perfeccionar. Por lo tanto, si una persona desea obtener la perfección, debe tener un corazón que verdaderamente ame a Dios; esto es algo que a Sus escogidos les debe quedar claro. Si alguien quiere convertirse en una persona que verdaderamente ame a Dios, debe saber lo que es amarlo de verdad y qué estándares implica eso. Esto es extremadamente importante. A continuación, se enumeran los siete estándares para el verdadero amor a Dios.

1. Orar a Dios frecuentemente y exponerle a Él el propio corazón, reflexionar sobre ella misma, dejar que Dios ejerza poder sobre el propio corazón y ser capaz de honrar a Dios como grande y adorarlo en verdad.

2. No cumplir superficialmente con su deber ni engañar a otros, no involucrarse en transacciones para ganar algo; incluso si presta servicio como perro guardián, ella quiere estar de pie en su puesto para la casa de Dios y proteger adecuadamente la puerta.

3. Tener la habilidad para terminar decididamente lo que Dios le confía, ser escrupulosa, responsable y meticulosa, y ser capaz de hacer correctamente un trabajo sustancial para servir a Dios a Su satisfacción.

4. Tener la habilidad para hacer su máximo esfuerzo por buscar la verdad, ser absolutamente obediente al juicio y castigo de Dios, Su poda y trato, con el único objetivo de ser purificada y de alcanzar la concordancia con la voluntad de Dios.

5. Tener la habilidad para buscar ser una persona honesta, estar realmente en comunión con Dios, deshacerse de los conceptos, distanciamientos y malentendidos, para convertirse en el confidente de Dios y ser completamente obediente a Él.

6. Tener la habilidad para ser considerada con la voluntad de Dios, para estar ansioso por lo que Dios está ansioso, para pensar en lo que Dios está pensando, para estar de acuerdo con la voluntad de Dios en todo y para dedicar la propia vida para hacer Su voluntad.

7. Tener la habilidad para amar a Dios con todo su corazón y mente, para llevar a otros ante Dios por medio de llevar a cabo la exaltación de Dios y dar testimonio de Él y para convertirse en Su verdadero testigo.

En tanto que compares contra estos siete estándares para el verdadero amor a Dios, puedes saber si las personas realmente lo aman; queda completamente claro siempre y cuando la persona vea si ella misma es capaz de hacer algo por amor a Dios, si ella misma es capaz de corresponder al amor de Dios haciendo correctamente trabajo práctico y si ella misma puede padecer mucho sufrimiento en la búsqueda de la verdad. Es sólo tomando a Pedro como ejemplo, que aquellos que desean buscar la verdad para convertirse en personas que verdaderamente amen a Dios, puedan tomar el camino a la perfección. Todos sabemos que Pedro es uno que fue perfeccionado por Dios. Tal y como dicen las palabras de Dios: “Porque él siempre buscó conocerme y esto lo llevó a darles la espalda a sus padres. Esto se debió a que, en primer lugar, él creía que los cielos y la tierra y todas las cosas están en las manos del Todopoderoso, y que todas las cosas positivas se originan en Dios y provienen directamente de Él, sin pasar por ningún procesamiento por parte de Satanás. Por el ejemplo contrario de sus padres que servía como complemento, fue capaz de reconocer Mi amor y misericordia más fácilmente, inflamando dentro de sí una pasión aún mayor por buscarme. Prestó especial atención no sólo a comer y beber Mi palabra, sino que aún más, a comprender Mis intenciones; y fue constantemente prudente y cauteloso con sus pensamientos, por lo que siempre fue muy astuto en su espíritu y por ende capaz de complacerme en todo lo que hacía. En la vida cotidiana, puso especial atención a integrar las lecciones de aquellos quienes habían fracasado en el pasado con el fin de incentivarse a sí mismo a poner mayor esfuerzo, profundamente atemorizado de que pudiera caer en las redes del fracaso. También puso especial empeño en asimilar la fe y el amor de todos aquellos quienes a través de los tiempos habían amado a Dios. De este modo, no sólo en los aspectos negativos, sino mucho más importante, en los aspectos positivos, aceleró el progreso de su crecimiento, hasta que se convirtió, en Mi presencia, en el ser humano que mejor me conoció”. De este pasaje de las palabras de Dios puedes ver que Pedro es alguien que en verdad buscó el conocimiento de Dios. La razón por la que fue capaz de amar verdaderamente a Dios no es difícil de entender: Es sólo la habilidad para realmente amar a Dios lo que le permite a una persona buscar en verdad el conocimiento de Él y convertirse en alguien que realmente ama la verdad. Pedro pudo realmente amar a Dios; ¿por qué nosotros no somos capaces de hacerlo? Para resolver el problema del propio corazón que no logra amar a Dios, uno debe seguir el ejemplo de Pedro y poner énfasis en comer y beber las palabras de Dios, y buscar de Dios para palpar Su voluntad. Cuando uno tiene un conocimiento verdadero del carácter de Dios y de Su esencia de vida, su perspectiva sobre la vida y los valores cambiarán, lo que le permite engendrar un corazón que ame a Dios. Al buscar la verdad lo principal es orar con frecuencia y exponer el propio corazón a Dios y buscar obtener la obra del Espíritu Santo para alcanzar la perfección. De esta manera, es capaz de amar verdaderamente a Dios. Si uno desea amar verdaderamente a Dios en su corazón, debe ser afable y tener un sentido de justicia y un amor por las cosas positivas, debe anhelar la luz y la justicia y odiar la oscuridad y el mal; esto es lo que se necesita para que uno tenga una humanidad normal. Si las personas tienen estas cosas sumamente hermosas y buenas en una humanidad normal, buscan la verdad y tienen una conexión genuina con Dios, entonces un corazón dentro de ellas que ame a Dios se volverá cada vez más real y puro. Recordemos que cuando Pedro siguió a Jesús, el Señor Jesús le preguntó muchas veces a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Después de que Pedro había dicho sus sentimientos más íntimos a Jesús, sintió mucha tristeza y dolor. ¿Por qué Jesús reiteradamente le preguntó de este modo? Fue para señalarle a Pedro el camino a la perfección que más tarde experimentaría. Después, él poco a poco engendró un corazón sincero que amó a Dios. Al experimentar después la prueba y refinamiento cientos de veces, una y otra vez, finalmente logró la perfección. Del ejemplo de Pedro podemos ver que aquellos que Dios perfecciona son los que verdaderamente lo aman, esto es sin lugar a dudas. Si las personas realmente aman la verdad, realmente la entienden, entonces se deben entrenar en practicar el amor a Dios y darlo todo por amarlo a Él. Entrenarse practicando la verdad para satisfacerlo, cumplir correctamente con el deber propio para corresponder a Su amor y voluntariamente padecer mucho sufrimiento para amarlo y obtener la verdad, naturalmente engendrará un corazón que ama a Dios. En tanto que amen la verdad, cuando las personas tienen un verdadero conocimiento del carácter de Dios, pueden realmente amar a Dios. Cuanto más vean las personas la hermosura de Dios, más real y más fuerte dentro de ellas se vuelve el corazón que ama a Dios. En ese punto, si se rebelan contra Dios y lo resisten al no practicar la verdad, se sienten particularmente doloridas; se odian y hasta se maldicen a sí mismas y sólo sienten solaz en amar a Dios y en satisfacerlo. Es en este punto que son capaces de amar sinceramente a Dios y han tomado realmente el camino hacia la perfección. El objetivo de la búsqueda de la verdad es lograr el verdadero conocimiento de Dios y los efectos logrados son el verdadero amor a Dios y la verdadera obediencia a Él. Siempre y cuando una persona busque la verdad intrépidamente y con los pies en la tierra, no hay verdad que no se pueda obtener y ningún efecto estará fuera del alcance; depende de qué clase de voluntad para sufrir tenga ella y qué clase de precio pague. Si ella es alguien que realmente busca la verdad, el no ser capaz de amar a Dios al presente, no significa que fracasará en hacerlo después. Mientras que las personas tengan voluntad para buscar el amor a Dios, Dios las perfeccionará. Es extremadamente importante que ellas tengan un corazón que verdaderamente ame a Dios. En cuanto a la aceptación de la perfección por medio de Dios, no puedes continuar tu experiencia si no tienes un corazón que verdaderamente lo ame y no tendrás manera de soportar demasiada prueba y refinamiento. La corrupción de la humanidad es demasiado profunda; la humanidad es particularmente arrogante y siempre se considera en lo correcto, es egoísta y despreciable, demasiado negativa y discutidora. Al gustarle siempre vivir en un entorno que se conforma a la “razón” y a sus propias ideas y nociones, la humanidad rara vez muestra verdadera obediencia a Dios e incluso menos obediencia completa. La obediencia de tal hombre a Dios es muy limitada; si reiteradamente se encuentra con una exposición despiadada de Dios y una continua poda y trato, le es difícil aceptar u obedecer; incluso si es temporalmente obediente, no durará por mucho tiempo. Seguirá saliendo con cualquier cantidad de razones para culpar a Dios y en su corazón de verdad considerará que Dios es desconsiderado y que le hace imposible ser obediente a Él; tal y como un paciente grave podría exigir del doctor, queriendo siempre ser curado de acuerdo a su propio método, al igual que queriendo lograr el resultado de la recuperación de la enfermedad. El resultado muestra cuán irracionales son las personas y que no tienen el más mínimo entendimiento de las buenas intenciones de Dios. Por lo tanto, al aceptar la perfección de Dios, si uno carece de un corazón que verdaderamente ame a Dios, es extremadamente difícil obedecer Su obra hasta el final. Me temo que ahora la mayoría de las personas no pueden aceptar la poda y trato bastante severos. Si son expuestas y analizadas minuciosamente delante de la multitud, me temo que se resistirán y rebelarán y finalmente huirán a toda prisa; esto es cierto. En el pasado, hubo algunos líderes y colaboradores que no pudieron hacer ningún trabajo práctico; la corrupción que revelaron fue demasiado grade y en su trabajo no lograron el más mínimo resultado y, por tanto, fueron reemplazados. Fueron negativos y hasta no creyentes. Hubo algunos, ligeramente mejores que, aunque creyeron, no buscaron la verdad. Sólo la experiencia de ser reemplazados les fue suficiente para entregarse a la negatividad y a un estancamiento abrumadores. Esta es una enfermedad crónica de la humanidad corrupta y, mucho más aún, es un punto fatal de las personas; no hay manera de que tales personas puedan ser perfeccionadas. Ahora hay algunas que, habiendo sido expulsadas, han sufrido enormemente pero que aún no dejan a Dios y siguen creyendo en Él como antes y cumpliendo con su deber de predicar el evangelio, lo que basta para mostrar que tienen una creencia verdadera: Realmente no pueden apartarse de Dios y no tendrían forma de vivir si lo hicieran. Por tanto, no importa cómo la iglesia trate con ellos, son capaces de obedecer y de mantener su creencia en Dios. Semejante corazón que cree de verdad en Dios es valioso. Si las personas realmente tienen un corazón que de verdad ame a Dios, les es fácil poner la verdad en práctica y obedecerlo. Sin importar cómo Dios juzgue y castigue a las personas, de qué manera Él las pode y trate o las pruebe y refine, en tanto que tengan un corazón que ame a Dios, pueden buscar la verdad y aceptarla y ser obedientes a ella y a Dios. El único temor, son aquellas que fracasan en buscar y aceptar la verdad y que, por el contrario, son poco razonables, importunos e irracionales; estas son las personas más problemáticas y las más difíciles, que no tienen manera de lograr la perfección de Dios. Aquellas que realmente buscan la verdad, la deben buscar en todas las cosas y aceptarla y obedecerla. Sólo con una razón y voluntad como esa, puede uno verdaderamente obedecer la obra de Dios y alcanzar Su perfección. Job, teniendo sólo verdadera fe, fue testimonio en sus pruebas, mientras que Pedro tuvo un verdadero amor a Dios y pudo ser obediente hasta la muerte, quien de hecho fue perfeccionado. Este es el camino a la perfección que Dios nos señala.

Actualmente, hay algunos de los escogidos de Dios que han sido despedidos y reemplazados muchas veces y que han sufrido constante poda y trato. Sin embargo, siguen siendo capaces de buscar la verdad y, al cumplir con su deber, son aún más capaces de ponerse a merced de Dios y de hacer lo que Él les requiera hacer sin quejarse, porque han visto realmente que no importa lo que Dios diga o haga, todo tiene importancia: para el hombre es la salvación y es el amor. Siempre y cuando las personas sean obedientes de esta manera a la obra de Dios hasta el final, mucho de su rebeldía, de sus muchos conceptos y de sus diferentes intenciones y toxinas satánicas pueden ser purificados en diferentes grados. Por lo tanto, cuanto más refinamiento sufran las personas al experimentar la obra de Dios y cuanto mayor sea el sufrimiento que soporten, más son capaces de obtener la purificación. Habiendo así probado la dulzura de la obediencia a la obra de Dios, en verdad se dan cuenta que nunca se equivocarán en tal obediencia. Que las personas puedan ser absolutamente obedientes a la obra de Dios indica con toda claridad si tienen verdadera fe. A las que les encanta discutir las cosas a fondo, ciertamente serán más rebeldes y mucho menos obedientes; persistirán en mantener sus propias ideas y justificaciones. Sus corazones son, de verdad, los más endurecidos de todos, sin una pizca de amor a Dios y es muy difícil para tales personas ser perfeccionadas. Sin un corazón que ame de verdad a Dios es demasiado fácil rebelarse contra Él y resistirlo. Si alguien ha creído en Dios por muchos años, pero aún no tiene un corazón que lo ame y llega tan lejos como para no preocuparse e incluso sentirse orgulloso de resistirlo y traicionarlo, entonces tal persona pertenece al anticristo demoniaco; sólo los traidores y mezquinos de corazón ignorarán totalmente las dificultades de Dios y sólo se enfocarán en satisfacer sus propios deseos e intenciones. Si este no es el diablo Satanás, entonces ¿qué es? Hay muchos que cuando se enfrentan con la poda y trato o a la exposición y análisis minucioso, o cuando son rechazados o expulsados, se avergüenzan con ira y se encolerizan. Al resistirse a Dios de esta manera, e incluso al hacer toda clase de maldades para trastornar Su obra, tales personas nunca han imaginado el grado de sufrimiento y dolor en el corazón de Dios en esto. ¿Quién podría entenderlo? Las personas sólo consideran sus propios sentimientos pero no entienden la voluntad de Dios. ¿Poseen razón y conciencia en lo más mínimo? ¿Poseen humanidad? Este es un punto muy digno de reflexión. Después de que hube aceptado la encomienda de Dios, sufrí mucho de Su juicio y castigo, y poda y trato. A menudo fui débil y negativo en ese momento y mi corazón estuvo muy dolido. A menudo oré para buscar la iluminación e inspiración de Dios sobre esto y finalmente me di cuenta de que la esencia de mi propia naturaleza era rebelarme contra Dios y resistirlo y con frecuencia estaría lleno de remordimientos. Cada vez que traté de ponderar el amor y la salvación de Dios, surgía por sí mismo un corazón que amaba a Dios; no me sentiría tan dolido en esos momentos y me podía levantar y cumplir con mi deber. Al experimentar muchas más pruebas, vi el verdadero amor de Dios y, a causa de esto, ya no fui negativo. Finalmente, mi decisión se fortaleció: como quiera que Dios me pudiera tratar, cumpliría con mi deber correctamente y terminaría lo que Dios me confió. Prestaría servicio voluntariamente hasta el final. En tanto que una persona pueda poner a un lado su futuro y destino, y voluntariamente esforzarse para Dios, se sentirá mucho más feliz en su corazón; al cumplir con su deber actuará normal y discretamente y no tan arrogante ni dominantemente. Todo esto es el fruto de sufrir el juicio y castigo de Dios. Por último, me di cuenta de que si aquellos que sirven a Dios no han recibido el juicio y castigo por Él, junto con Su poda y trato, serán arrogantes y engreídos e insufriblemente autoritarios. Llegado este punto vi que mi propia corrupción por Satanás era demasiado profunda; si no fuera por el juicio y castigo de Dios, Su prueba y refinamiento, la humanidad corrupta sería un demonio sin rastro de semejanza humana. Esto es cierto.

Ahora las personas ven claramente que la búsqueda de la perfección de ninguna manera es un asunto sencillo ya que alude a cambios en el propio carácter de vida. Sólo sufriendo mucho dolor y refinamiento puede uno volver a nacer y lograr esos cambios que son similares a levantarse de los muertos. Al experimentar pruebas y refinamiento, el hombre no estará sin negatividad; si uno carece de fe verdadera y de un corazón que ame sinceramente a Dios, definitivamente nunca soportará pruebas y refinamiento de toda clase y le será extremadamente difícil mantenerse firme. La poda y trato o el despido y reemplazo, el rechazo de los demás que la mayoría de las personas enfrentan hoy en día, estas son pruebas menores, pero aun así se sienten particularmente dolorosas y se vuelven excesivamente negativas. Las consecuencias serían inimaginables si tuvieran que enfrentar una gran prueba; tal vez pronto huirían a toda prisa. Actualmente, todos los escogidos de Dios están en busca de la verdad para entrar en su realidad. De hecho, están creando las bases para la gama de pruebas que más adelante sufrirán; este es exactamente el caso. Si las personas al presente sólo tienen un entendimiento superficial de la verdad, entonces no pueden poseer fe auténtica. Si enfrentaran las pruebas como lo hizo Job, les resultaría muy difícil mantenerse firmes. ¿Por qué Dios exige que el hombre deba conocer Su obra? Es para hacer entender al hombre cómo Él salva al hombre y lo perfecciona. El hombre primero debe ver qué dolores y pruebas debe padecer al recibir la salvación y perfección de Dios y debe entender la verdadera importancia de recibir el juicio y castigo de Dios y Sus pruebas y refinamiento. ¿No es esto precisamente crear las bases para que las personas sufran la prueba y refinamiento para lograr la perfección? Si la casa de Dios no riega ni provee a los escogidos de Dios de esta manera, entonces a la mayoría de ellos les resultará muy difícil mantenerse firmes en medio de las futuras pruebas y refinamiento. Los que buscan la verdad deben entender que, cuantos mayores y más severas sean las pruebas y refinamiento que sufran, y cuanto más sufran, entonces mayores serán los cambios que luego lograrán, y entenderán a mayor profundidad la realidad de la verdad. Esta es la perfección de la obra del Espíritu Santo. Al querer obtener la perfección por medio de Dios, si no se paga un precio en el sufrimiento, de ninguna manera habrá resultado que se logre. Los escogidos de Dios deben entender la voluntad de Dios en esto y entender Sus buenas intenciones; este es el efecto que el conocimiento de la obra de Dios debe lograr. Sólo son aquellos que realmente tienen conocimiento de la obra de Dios los que pueden mantenerse firmes en medio de las futuras pruebas y refinamiento y dar glorioso y resonante testimonio de Dios.

Al experimentar la perfección por medio de Dios, el hombre debe cooperar con la obra del Espíritu Santo si ha de ser perfeccionado. Al cooperar con la obra de Dios, a continuación, se mencionan los cinco principios principales que se deben practicar.

1. En pruebas de toda clase uno debe aprender a palpar la voluntad de Dios y esto está fundado sobre la base del conocimiento de la obra de Dios. Si las personas realmente tienen conocimiento de la obra de Dios, es fácil entender Su voluntad; si no tienen un conocimiento auténtico de ella, entonces es demasiado fácil malinterpretar a Dios, culparlo e incluso resistirlo; aquí se manifiesta que la obra de Dios no está de acuerdo con los conceptos de las personas. Cuanta más fe tengan las personas, cuantas más pruebas sufran, y cuanto más puedan verdaderamente amar a Dios, entonces más severas serán sus pruebas; esto es algo que nadie nunca esperaría. Es sólo cuando las personas las han experimentado y ven cómo de verdad han sido purificadas, cuando pueden entender totalmente las buenas intenciones de Dios y ver Su profundo amor y bondad.

2. Cada vez que uno enfrente una prueba, debe investigar la verdad para encontrar su propia forma de practicarla. Si uno puede entender la verdad y tener una forma de práctica, puede naturalmente mantenerse firme; este es un punto clave. Si falla en investigar la verdad y no tiene forma de práctica, no puede saber cómo ser obediente a la obra de Dios. En este punto debe tener un verdadero amor a Dios; si eres alguien que ama a Dios, no lo malinterpretarás y te darás cuenta de que nunca hay nada malo en lo que Dios hace ni tampoco en tu obediencia a Él. Si uno realmente puede amar a Dios, independientemente de si entiende la verdad, entonces eso es suficiente siempre y cuando pueda satisfacer a Dios y humillar a Satanás. Esto es verdaderamente dar testimonio, y si uno puede obedecer a Dios gracias a su amor a Él, y puede abstenerse de culpar a Dios por mucho sufrimiento que padezca, esto está dando testimonio de la humillación de Satanás.

3. No importa lo que Dios haga, uno no tiene ningún concepto sobre Él, ni ningún malentendido. Incluso cuando se enfrente a un gran desastre en el que miembros de su familia perezcan y las posesiones propias se vayan, todavía puede estar libre de cualquier concepto acerca de Él y de cualquier malentendido, esta es verdadera fe en Dios. En medio de las pruebas se revela completamente si tiene fe verdadera; tales pruebas son las que más revelan a una persona y son las mejores pruebas de si posee la verdad y de si tiene un corazón que ame a Dios. Es extremadamente encomiable si puede mantener el no tener ningún concepto sobre Dios y ningún malentendido de Él en tales pruebas y verdaderamente lo puede alabar y creer en Su justicia y en que Dios nunca se equivoca en nada de lo que Él hace. Sólo esto constituye verdadero conocimiento de la obra de Dios.

4. No importa qué pruebas uno experimente, e independientemente de su entendimiento de la verdad, no puede ser negativo; debe manejar los asuntos confiando en la fe y en un corazón que verdaderamente ame a Dios con el fin de mantenerse firme. Tiene que confiar en algo para no caer en la negatividad; es muy difícil lograr tal estado sin fe y amor verdaderos. Tales momentos requieren mucha oración hasta que la verdadera fe y un corazón que ame a Dios se engendren, cuando la negatividad será completamente eliminada.

5. En pruebas de toda clase, el corazón debe temer a Dios y mantenerse alejado del mal; uno no debe aceptar el control de ninguna persona, de ninguna cosa ni de ningún asunto. No debe escuchar lo que otros dicen ni mirar lo que hacen y, aún más, no debe seguir la tendencia de la mayoría. Debe creer en el liderazgo del Espíritu Santo al ir por el propio camino; por consiguiente, puede vencer las diferentes tentaciones y seducciones de Satanás y escapar del peligro de desviarse del camino verdadero. Incluso si el cielo se cayera, en su corazón sólo creerá en Dios, sólo seguirá a Dios y sólo pondrá énfasis en orar a Él y en estar en comunión con Él. Así, ni estará abrumado por la influencia de la oscuridad, ni subyugado por la calamidad o la confusión. Cree que sólo Dios puede guiar al hombre, salvarlo y perfeccionarlo. Aparte de Dios, ninguna humanidad ni ser superior pueden salvar al hombre. Esto es verdadera fe.

Los cinco principios de práctica anteriores para cooperar con la obra del Espíritu Santo son extremadamente importantes para aquellos que están experimentando la perfección por medio de Dios. Si las personas captan estos principios de práctica, serán capaces de librarse de conceptos y negatividad; pueden contar con la verdadera fe y con un corazón que ame a Dios para orar a Él y estar en comunión con Él. Por consiguiente, en medio de pruebas de toda clase, no irán tan lejos como para tropezar en la derrota. En tanto que uno busque la verdad de esta manera, en verdad logrará la perfección por medio de Dios.

Ahora las iglesias han entrado en la gran revelación, la gran eliminación y la gran limpieza de las personas según su clase. A medida que la iglesia de Dios se purifica después del final de la obra de purificación, las calamidades de toda clase ya han diluviado. Las grandes calamidades comenzarán de inmediato y serán cada vez mayores; Dios ha comenzado a castigar oficialmente al gran dragón rojo. Después de que las calamidades hayan diluviado, los pueblos del gran dragón rojo se levantarán para resistir el régimen de las tinieblas del diablo Satanás y el gran dragón rojo caerá del poder mientras se balancea en la tempestad y será eternamente expulsado; todos los pueblos de la tierra habrán entrado en las pruebas de las calamidades. Sin la verdad será muy difícil para las personas mantenerse firmes. Dios dará retribución a cada persona según sus acciones. Todas las que hayan preparado suficientes buenas obras con anticipación, entiendan realmente la verdad y entren en su realidad, tendrán su apoyo y fe. A todos aquellos que hicieron mucho mal les resultará difícil escapar de la retribución. Este es el momento en que la justicia de Dios se manifestará y cuando todas las palabras de Dios comenzarán a cumplirse. Todos aquellos que hayan buscado la verdad y obedecido la obra de Dios con el fin de ser purificados tendrán a Dios con ellos y Su salvación. Todos aquellos sin el más mínimo entendimiento de la verdad y sin una fe real en Dios perecerán con los incrédulos. Este es el comienzo de la retribución de Dios para cada persona de acuerdo a sus acciones. En este medio año, todos aquellos que no tengan el más mínimo entendimiento de la verdad y ninguna realidad, serán completamente eliminados. Todos aquellos que nunca hayan buscado la verdad caerán en la oscuridad gritando y crujiendo sus dientes. Esto cumplirá completamente las palabras de Dios: “¿Entiendes ahora qué es el juicio y qué es la verdad? Si ahora lo entiendes, te exhorto a que te sometas obedientemente al juicio, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te elogie o de que Dios te lleve a Su reino. Los que sólo aceptan el juicio pero nunca han sido purificados, es decir, los que huyen en medio de la obra de juicio, Dios siempre los detestará y los rechazará. Sus pecados son muchos más, y más graves, que los de los fariseos, porque han traicionado a Dios y le son rebeldes. Esos hombres que no son dignos ni siquiera de servir van a recibir un castigo más severo, además de eterno. Dios no perdonará a ningún traidor que en algún momento afirmó lealtad con palabras pero después lo traicionó. Tales hombres recibirán la retribución por medio del castigo del espíritu, el alma y el cuerpo. ¿No revela esto el carácter justo de Dios? ¿No es este el propósito de que Dios juzgue y desenmascare al hombre? Dios envía a todos los que hacen todo tipo de hechos malvados durante el tiempo del juicio a un lugar plagado de malos espíritus, y deja que estos malos espíritus destruyan sus cuerpos carnales a voluntad. Sus cuerpos desprenden el olor de los cadáveres y esa es su retribución adecuada. Dios anota en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de esos desleales falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros, entonces cuando sea el momento correcto, los arrojará en medio de los espíritus inmundos para que todos sus cuerpos sean contaminados por los espíritus inmundos a voluntad y, como resultado, nunca más se reencarnen y nunca más vuelvan a ver la luz. A aquellos hipócritas que hicieron servicio en algún momento, pero que son incapaces de permanecer leales hasta el final, Dios los contará entre los malvados para que caminen en el consejo de los malvados, volviéndose parte de la multitud desordenada. Al final, Dios los destruirá. Dios los arrojará a un lado y no hará caso de los que nunca fueron leales a Cristo o que nunca dedicaron ningún esfuerzo y los va a destruir a todos en el cambio de las eras. Y ya no existirán más en la tierra, mucho menos obtendrán acceso al reino de Dios. Los que nunca han sido sinceros con Dios, sino que se ven obligados por las circunstancias a tratar con Dios con indiferencia, serán contados entre los que hacen servicio para Su pueblo. Sólo un pequeño número de esos hombres podrá sobrevivir, mientras que la mayoría perecerá junto con los que no están calificados ni siquiera para hacer servicio. Por último, Dios llevará a Su reino a todos los que son del mismo sentir que Él, el pueblo y los hijos de Dios, así como los que Dios predestinó para ser sacerdotes. Ese es el fruto que Dios engendra por medio de Su obra. En cuanto a los que no pueden pertenecer a ninguna de las categorías que Dios establece, ellos serán contados entre los incrédulos. Y vosotros seguramente podéis imaginar cuál será su resultado. Ya os he dicho todo lo que os debería decir; el camino que escojáis será la decisión que tendréis que tomar. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda avanzar al mismo paso que Dios, y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre”.

Al reunirse para comunicar este sermón se debe combinar con los siguientes pasajes de las palabras de Dios.

En esta etapa de la obra se nos exige una gran fe y un gran amor. Podemos tropezar en el más ligero descuido, porque esta etapa de la obra es diferente de todas las anteriores. Lo que Dios está perfeccionando es la fe de la humanidad; no se puede ver ni tocar. Lo que Dios hace es convertir las palabras en fe, amor y vida. Las personas deben alcanzar un punto en el que hayan soportado centenares de refinamientos, y poseído una fe mayor que la de Job. Es necesario que soporten un sufrimiento increíble y toda clase de torturas, sin apartarse de Dios en ningún momento. Cuando son obedientes hasta la muerte, y tienen una gran fe en Dios, esta etapa de la obra de Dios se completa.

de ‘La senda… (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre vive en medio de la carne, lo que quiere decir que vive en un infierno humano, y sin el juicio y el castigo de Dios, el hombre es tan inmundo como Satanás. ¿Cómo puede el hombre ser santo? Pedro creía que el castigo y el juicio de Dios eran la mejor protección del hombre y la mayor gracia. Sólo a través del castigo y el juicio de Dios el hombre podía ser despertado, y odiar la carne y odiar a Satanás. La disciplina estricta de Dios libera al hombre de la influencia de Satanás; lo libera de su propio y pequeño mundo, y le permite vivir a la luz de la presencia de Dios. ¡No hay mejor salvación que el castigo y el juicio!

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debes saber que perfeccionar a los hombres, completar a los hombres y ganar a los hombres no ha traído nada sino espadas y golpes para su carne y ha traído sufrimiento sin fin, el fuego ardiente, juicio sin misericordia, castigo y maldición, así como pruebas sin límite. Tal es la historia interna y la verdad de la obra de gestionar al hombre. […] Por lo tanto, tal vez noventa por ciento de lo que las personas experimentan son sufrimientos y pruebas de fuego, pero hay muy pocos días dulces y felices, o ni siquiera los hay, que la carne del hombre haya anhelado, y son aún más incapaces de disfrutar momentos felices en la carne pasando preciosos momentos con Dios. La carne es inmunda así que lo que la carne del hombre ve o disfruta no es nada sino el castigo de Dios que no es favorecido por el hombre y es como si le faltara la razón normal. Esto porque Él manifestará Su carácter justo que no es favorecido por el hombre, no tolera las ofensas del hombre y abomina a los enemigos. Dios abiertamente revela todo Su carácter a través de cualquier medio necesario, concluyendo así la obra de Su batalla de seis mil años con Satanás, ¡la obra de la salvación de toda la humanidad y la destrucción del viejo Satanás!

de ‘El propósito de gestionar a la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios está ansioso de que el hombre lo ame pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te acontecerá, y si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo. Cuando amas a Dios, vas a sentir que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable, y como tu estatura es muy pequeña, vas a ser refinado e incapaz de satisfacer a Dios; vas a sentir que la voluntad de Dios es muy elevada, que está más allá del alcance del hombre. Por todo esto vas a ser refinado, porque hay mucha debilidad dentro de ti y mucho que no puede satisfacer la voluntad de Dios, vas a ser refinado en el interior. Sin embargo vosotros debéis ver con claridad que la purificación sólo se logra a través del refinamiento.

de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si el hombre quiere amar a Dios, debe despojarse de su autocomplacencia, prepotencia, arrogancia, engreimiento, y los cuales que pertenecen al carácter de Satanás. De lo contrario, el amor del hombre es impuro, totalmente el amor de Satanás, uno que no puede recibir en absoluto la aprobación de Dios. Si el Espíritu Santo no perfecciona, se ocupa de, quebranta, poda, disciplina, castiga o refina directamente al hombre, nadie puede amar sinceramente a Dios.

de ‘El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Entre mayor sea el refinamiento que Dios lleve a cabo, más pueden los corazones de las personas amar a Dios. El tormento en sus corazones es benéfico para sus vidas, son más capaces de estar en paz delante de Dios, su relación con Dios es más cercana y están más capacitados para ver el amor supremo de Dios y Su suprema salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si vosotros queréis que Dios os perfeccione, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; sólo si tenéis que pasar por este proceso, y tenéis que depender de este paso, podréis ser capaces de satisfacer la voluntad de Dios y de que Dios os perfeccione.

de ‘Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Creyendo en Dios, el hombre debería perseguir que Él lo perfeccione, ser capaz de someterse a Él y la obediencia completa a Él. Si puedes obedecerle sin quejarte, tener en cuenta Sus deseos, alcanzar la estatura de Pedro y poseer el estilo de este del que Dios habla, será el momento en que habrás logrado el éxito en tu creencia en Dios, y esto significará que Dios te ha ganado.

de ‘Todo se realiza por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Pedro experimentó muchos años de la obra del Espíritu Santo y tenía un conocimiento práctico de Cristo, así como un profundo conocimiento de sí mismo. Por tanto, su amor a Dios era puro. Muchos años de refinamiento habían elevado su conocimiento de Jesús y de la vida, y su amor era un amor incondicional, era un amor espontáneo, y él no pidió nada a cambio ni esperó beneficio alguno.

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debes sufrir adversidades por la verdad, debes entregarte a la verdad, debes soportar humillación por la verdad y, para obtener más de la verdad, debes padecer más sufrimiento. Esto es lo que debes hacer. No debes desechar la verdad en beneficio de una vida familiar pacífica, y no debes perder la dignidad e integridad de tu vida por el bien de un gozo momentáneo. Debes buscar todo lo que es hermoso y bueno, y debes buscar un camino en la vida que sea de mayor significado. Si llevas una vida tan vulgar y no buscas ningún objetivo, ¿no estás malgastando tu vida? ¿Qué puedes obtener de una vida así? Debes abandonar todos los placeres de la carne en aras de la verdad, y no debes desechar verdad alguna en aras de un pequeño placer. Personas como estas no tienen integridad o dignidad; ¡su existencia no tiene sentido!

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿A través de qué se alcanza la perfección que Dios tiene para el hombre? A través de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y Su perfección para el hombre es principalmente por medio del juicio.

de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El cambio se logra en el carácter del hombre a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás, de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que de verdad ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón.

de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

15 de agosto de 2012

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