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Aquellos que no pueden conocer a Cristo como la verdad, el camino y la vida nunca entrarán en el Reino de los cielos

Que las personas obtengan o no vida a través de su creencia en Dios depende de si obtienen la verdad. Si lo hacen, entonces han conocido verdaderamente a Dios; sólo quienes lo han hecho han ganado verdaderamente la vida. Quienes no conocen realmente a Dios no han obtenido la verdad. Por tanto, tales personas no han adquirido la vida. Esto es seguro y está más allá de toda duda. Entonces, ¿qué significa exactamente obtener la verdad? Esto requiere tener conocimiento de Cristo, porque Él es Dios encarnado entre los humanos, el que expresa toda la verdad. La verdad se origina en la vida de Dios y es enteramente una expresión de Cristo, cuya esencia es la verdad, el camino y la vida. Sólo Cristo posee la esencia de la verdad y la vida, así que conocerlo y obtenerlo es la única forma real de obtener la verdad. A partir de esto es evidente que entre los fieles, sólo quienes conocen a Cristo y lo han ganado han adquirido verdaderamente vida, conocido a Dios y cosechado vida eterna. Esto cumple exactamente lo escrito en la Biblia: “El que cree en el Hijo tiene vida eternal: y el que no cree al Hijo no verá la vida; sino que la ira de Dios se permanecerá sobre él” (Juan 3:36). Creer en el Hijo se refiere indudablemente a seguir a Cristo encarnado. De las personas que creen en Dios, sólo las que reconocen que Cristo es la verdad, el camino y la vida pueden conocer verdaderamente a Dios, ser salvadas y hechas perfectas; sólo ellas recibirán la alabanza de Dios. Cualquiera que crea en Dios pero pueda seguir negando, resistiéndose o abandonando a Cristo es una persona que tiene fe pero se opone y traiciona a Dios. Como tal, no podrá lograr la salvación ni la perfección. Si alguien cree en Dios pero sólo adora y testifica de la Biblia ciegamente mientras se resiste o siente odio hacia Cristo, esa persona ya ha puesto pie en la senda del anticristo y se ha convertido en un enemigo de Dios. Al ser un anticristo real, tal persona será castigada y maldecida por Dios y acabará entrando en la perdición y la ruina. Para los fieles, estos son el fracaso y la pena más serios.

Hay muchos que sólo creen en un Dios vago en el cielo según la Biblia, pero que no creen que Dios pueda hacerse carne, ni mucho menos aceptan que Cristo sea Dios encarnado, el Salvador de la humanidad corrupta o el Dios práctico que salva a los humanos. Tales personas no saben que Cristo es la verdad, el camino y la vida; aún más, no pueden lograr la compatibilidad con Cristo. Son sin duda la clase de personas que se aburren con la verdad y sienten odio hacia ella. Todos podemos leer en la Biblia que los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos creyeron en Dios durante toda su vida pero se negaron a aceptar al Jesús encarnado, hasta el punto de que pudieron incluso crucificar a Jesucristo hasta la muerte. Como consecuencia, se volvieron personas que se resistieron y traicionaron a Dios y que por tanto recibieron Su castigo y maldiciones. A pesar de su fe durante toda la vida, no pudieron obtener las bendiciones y promesa de Dios. ¡Qué patético y triste fue! Así pues, que las personas tengan o no éxito en su fe depende de si conocen y han ganado a Cristo. El quid de la cuestión es si han aceptado o no todas las verdades expresadas por Cristo y experimentado obedientemente toda la obra de Dios; es si pueden exaltar a Cristo y testificar de Él hasta que sean compatibles con Él. Este es el asunto clave que determina el éxito o fracaso de su fe en Dios. Sin embargo, muchas personas no están de acuerdo con esto; consideran que la Biblia está sobre todo lo demás e incluso la han usado para suplantar a Dios en su corazón. Cuando Dios encarnado viene a obrar, estas personas pueden realmente negar, rechazar y oponerse a Cristo. Si las palabras y acciones de Cristo no están en sintonía con ciertas reglas de la Biblia, estas personas van tan lejos como para condenarlo, rechazarlo y abandonarlo. En lugar de creer en Dios, sería más preciso decir que creen en la Biblia. A sus ojos, la Biblia es su Señor, su Dios. Parece que para ellas Dios, el Señor, está en la Biblia y que esta lo representa. Así pues, creen que la verdad es cualquier cosa que esté completamente de acuerdo con la Biblia, mientras que cualquier cosa que difiera de la Biblia no puede ser la verdad. Consideran que la Biblia es superior que toda la verdad; desviarse de la Biblia sería desviarse de la verdad, porque sólo lo escrito en la Biblia es la verdad. Piensan que la obra y declaraciones de Dios son sólo las enumeradas en sus páginas; se niegan a reconocer nada que Él pueda haber hecho o dicho fuera de la Biblia. Tales personas son iguales que esos principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos, que sólo reconocían la Biblia, pero no conocían a Dios en absoluto y estaban incluso menos dispuestos a admitir la existencia de Cristo encarnado. Incluso pusieron la Biblia y a Cristo en contra, sin saber en absoluto que Él es la verdad, el camino y la vida; en su lugar, exaltaron y testificaron de la Biblia y clavaron a Cristo en la cruz, cometiendo de este modo el pecado monstruoso de resistirse a Dios. De esta forma, podrían haber creído en Dios, pero no fueron salvados. Por el contrario, se convirtieron en los enemigos de Dios y fueron destinados a recibir Su castigo y maldiciones. Esta es la consecuencia directa para las personas que creían en Dios en la religión, que fueron engañadas y controladas por los principales sacerdotes, escribas y fariseos y que pusieron pie en la senda del anticristo. Esto demuestra que lo que el Señor Jesús dijo es cierto: “Y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en la zanja”. Las personas así sin duda no pueden ser salvadas ni perfeccionadas.

La Biblia contiene una palabra que es la que mejor representa la esencia de Cristo. Fue lo que el Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida: ningún hombre viene al Padre, sino es por mí” (Juan 14:6). Con estas palabras, el Señor Jesús dio en el clavo y reveló el mayor misterio de la fe en Dios —el hecho de que sólo conociendo y ganando a Cristo pueden las personas lograr la salvación—. Esto es porque sólo cuando se encarna como Cristo puede Dios salvar totalmente a la humanidad. Cristo es la única puerta para que Sus ovejas entren en el reino de los cielos y sólo Cristo encarnado es el Dios práctico que puede traer salvación a los humanos. Si ellos creen en Dios, entonces sólo aceptando y siguiendo a Cristo pueden poner pie en la senda de la salvación y perfeccionamiento. Esta es la única forma en que pueden convertirse y a su vez entrar en el reino de los cielos quienes hacen la voluntad del Padre celestial. A partir de esto, puede verse que los creyentes en Dios deben aceptar y obedecer a Cristo encarnado antes de que puedan ser salvados y perfeccionados para recibir la alabanza de Dios. Esta es la forma en que Dios ha predestinado a las personas para que crean en Él y logren la salvación. Así pues, la cuestión de si las personas que creen en Dios conocen o no y han ganado o no a Cristo es realmente de la mayor importancia y tiene relación directa con su destino y resultado.

Cuando recordamos la obra que el Señor Jesús llevó a cabo cuando vino a la tierra a iniciar la Era de la Gracia, podemos ver que ninguno de los creyentes en la religión lo conocieron ni siguieron. Esto fue especialmente cierto de los principales sacerdotes, escribas y fariseos del judaísmo, todos los cuales se negaron a reconocer o aceptar a Cristo. Además, estas personas negaron, juzgaron y condenaron al Señor Jesús según lo que estaba escrito en la Biblia. Incluso lo crucificaron, cometiendo así el horrible pecado de resistirse a Dios y convertirse en arquetipos de personas que a lo largo de los pasados dos mil años han creído en Dios pero se resisten a Él y lo traicionan y que por tanto han tenido que sufrir el castigo y maldiciones de Dios. Realmente, muy pronto, mientras que predicaba, el Señor Jesús ya había percibido el hecho real de que el mundo religioso estaba, esencialmente, resistiéndose a Dios. Con gran precisión, Él expuso directamente la raíz y esencia de la resistencia de los fariseos contra Dios: “Y no tenéis su palabra morando en vosotros: porque a quien él ha enviado, vosotros no creéis. Buscad en las escrituras; porque en ellas pensáis que tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Y no vendréis a mí, para que tengáis vida” (Juan 5:38-40). Las palabras del Señor Jesús revelaron la verdad y esencia de la comunidad religiosa que cree en Dios pero se resiste a Él. Simultáneamente, arrojaron luz sobre la esencia de la relación entre la Biblia y Cristo. Esta es indudablemente una salvación enorme para las personas que creen en Dios. Sin embargo, en la comunidad religiosa actual, la mayoría de las personas siguen creyendo, adorando y dando testimonio de la Biblia ciegamente, colocándola en un pedestal por encima de Cristo y Sus testimonios. Esto es especialmente cierto de los líderes y pastores religiosos que, como los fariseos hicieron, continúan juzgando, condenando y blasfemando a Cristo encarnado en los últimos días según la Biblia, a pesar de la verdad que Él expresa. Sus acciones han llevado a la tragedia final de crucificar a Cristo una segunda vez y hace mucho que despertaron la furia de Dios. La consecuencia es desastrosa, porque Dios Todopoderoso advirtió desde un principio: “Ay de quien crucifique a Dios”. Es por tanto totalmente necesario establecer una conexión clara entre la Biblia y Cristo de forma que todo el mundo pueda tratar la Biblia correctamente, aceptar a Cristo y obedecer Su obra para obtener la aprobación de Dios.

Las afirmaciones y explicaciones que Dios da de la Biblia son fundamentales para la lectura de la Biblia por las personas

Con respecto a las escrituras, el Señor Jesús dijo una vez: “ellas son las que dan testimonio de mí”. Aquí, la palabra de Dios se habló con gran claridad; la Biblia es simplemente una recopilación de testimonios sobre Él. Todos entendemos que la Biblia es un registro genuino de las dos primeras etapas de la obra de Dios. En otras palabras, es el testimonio de las dos primeras etapas de la obra de Dios, el cual concluye la guía y redención de la humanidad después de la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas, así como de la humanidad. Al leer la Biblia, todo el mundo puede ver cómo guió Dios a los humanos en la Era de la Ley y les enseñó a vivir ante Él y adorarlo. También podemos ver cómo redimió Dios a la humanidad en la Era de la Gracia y la perdonó por todos sus pecados pasados mientras que le concedía paz, gozo y toda clase de gracia. No sólo pueden las personas ver que Dios había creado a la humanidad, sino también que la había guiado y redimido. Entretanto, Dios también ha provisto para la humanidad y la ha protegido. Además, podemos leer en las profecías bíblicas que en los últimos días, las palabras de Dios quemarán como el fuego para juzgar y purificar a Su pueblo. Ellas salvarán a la humanidad de todos los pecados y nos ayudarán a escapar de la oscura influencia de Satanás de forma que podamos volver completamente a Dios y heredar finalmente Sus bendiciones y promesa. Esto es lo que Dios quiso decir cuando dijo: “ellas son las que dan testimonio de mí”. Por tanto, cualquiera que haya leído concienzudamente la Biblia puede ver algunas de las acciones de Dios y reconocer Su existencia además de la omnipotencia y sabiduría con las cuales Él creó, domina y lo controla todo en los cielos y la tierra. Así pues, la Biblia es profundamente significativa para que las personas crean en Dios, lo conozcan y pongan pie en la senda de la fe —la senda apropiada de la vida—. Cualquier persona que crea sinceramente en Dios y ame la verdad puede encontrar una meta y dirección en la vida leyendo la Biblia, así como aprender a creer en Él, confiar en Él, obedecerle y adorarlo. Estos son todos los efectos del testimonio que la Biblia da de Dios; es un hecho innegable. Sin embargo, el Señor Jesús también expuso una idea aún más importante cuando dijo: “Buscad en las escrituras; porque en ellas pensáis que tenéis la vida eterna”, “y no vendréis a mí, para que tengáis vida”. ¡Estas palabras son tan importantes! Porque si las personas que creen en Dios desean obtener la verdad y vida, simplemente confiar en el testimonio de la Biblia no es suficiente; también deben venir a Cristo para ganar la verdad y vida. Esto se debe a que sólo Él puede expresar la verdad, redimir a la humanidad y salvarla. Dios es el Único que nos da vida. La Biblia no puede tomar el lugar de Su poder, ni mucho menos de la obra del Espíritu Santo, como tampoco puede conceder vida a los humanos en nombre de Dios. Sólo aceptando y obedeciendo a Cristo podemos obtener la obra del Espíritu Santo y ganar la verdad y vida. Si las personas sólo creen en la Biblia sin aceptar al Dios práctico encarnado, no podrán ganar vida, porque la Biblia no es Dios; es simplemente un testimonio de la obra de Dios. Al creer en Dios, debemos comprender que hay etapas en Su obra de salvar a la humanidad; tres etapas de obra son indispensables para salvar totalmente a la humanidad de la influencia de Satanás, de forma que ella pueda volver verdaderamente a Dios y ser ganada por Él. Por tanto, cada etapa de la obra de Dios que los humanos experimentan les trae parte de Su salvación. Sólo si seguimos de cerca el ritmo de la obra del Espíritu Santo y si experimentamos el juicio y reprensión de Dios en los últimos días podemos recibir la amplia y plena salvación de Dios. Por ejemplo, en su creencia en Jehová Dios, los israelitas pudieron disfrutar de la promesa de Dios durante la Era de la Ley. Si no aceptaban la salvación de Jesucristo, no se les podían perdonar sus pecados, ni mucho menos podían disfrutar de la paz, gozo y gracia abundante concedida por Dios; esto es un hecho. Si las personas sólo aceptan la redención del Señor Jesús para que se les perdonen sus pecados, así como las muchas gracias concedidas por Dios, pero no aceptan Su obra de juicio y reprensión en los últimos días, entonces no pueden obtener verdad ni vida, ni podrán lograr una transformación en su carácter vital. De este modo, no serán aptas para heredar las promesas de Dios y entrar en el reino de los cielos. Cada etapa de la obra de Dios produce su propio fruto. La obra de Dios se edifica etapa tras etapa y estas se complementan entre sí; ninguna de ellas se puede saltar. Ellas llevan gradualmente a la perfección. Si una persona no aceptara una de las etapas de la obra de Dios, sólo podría obtener una parte de Su salvación, no toda ella. Esto también es un hecho. Si las personas sólo creen en la Biblia sin aceptar a Cristo en los últimos días, se convertirán en gente que se resiste y traiciona a Dios. Como consecuencia, habrán perdido el pleno complemento de la salvación final de Dios. En otras palabras, en las personas que sólo creen en el Señor Jesús y no aceptan la salvación traída por Su retorno —Dios Todopoderoso— en los últimos días, su fe será arruinada a medio camino y quedarán todas en nada. ¡Qué pena que pasara eso! ¡Qué lástima! Por tanto, no aceptar a Cristo encarnado lleva a no poder obtener vida. Si sólo creen en la Biblia, las personas no pueden ser salvadas ni obtener vida y nunca podrán conocer a Dios, porque la Biblia no es Dios; es simplemente el testimonio de Él. Así pues, si las personas sólo creen en la Biblia sin aceptar a Cristo, no pueden recibir la obra del Espíritu Santo. Como consecuencia, no pueden ser salvadas por Dios; sólo pueden ser eliminadas por Él. Esto es cierto sin duda alguna. Es un hecho que puede verse al leer la Biblia. Además, también es la causa principal por la que los líderes y pastores religiosos creen en Dios pero se resisten a Él, lo cual lleva al fracaso en su fe. Ahora, echemos un vistazo a lo que Dios Todopoderoso ha dicho sobre la Biblia y podremos entender la voluntad de Dios:

Desde el momento en que la Biblia estuvo, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir a las personas que crean en el Señor, es mejor decir que lo hagan en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella; y en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado ante la Biblia. De esta forma, las personas adoran a la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida, y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas contemplan la Biblia como algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellos que la ven como algo más alto que Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo; pero tan pronto como pierden la Biblia, sus capítulos o sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida”.

Muchas personas creen que entender y ser capaz de interpretar la Biblia es lo mismo que encontrar el camino verdadero; pero en realidad, ¿son las cosas tan simples? Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús sobre la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo; ¿no son registros históricos?”.

No todo en la Biblia es un registro de las palabras habladas personalmente por Dios. La Biblia simplemente documenta las dos etapas anteriores de la obra de Dios, de las que una parte es un registro de las predicciones de los profetas, y otra las experiencias y el conocimiento escrito por personas usadas por Dios a lo largo de los tiempos. Las experiencias humanas están contaminadas con opiniones y conocimiento humanos, algo que es inevitable. En muchos de los libros de la Biblia hay nociones, preferencias e interpretaciones humanas derivadas y erróneas. Por supuesto, la mayoría de las palabras son el resultado de la ilustración y la iluminación del Espíritu Santo, y son las interpretaciones correctas, pero sigue sin poderse decir que sean expresiones de la verdad totalmente precisas. Sus opiniones sobre ciertas cosas no son nada más que el conocimiento de la experiencia personal, o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Dios instruyó las predicciones de los profetas: las profecías de Isaías, Daniel, Esdras, Jeremías, y Ezequiel vinieron de la instrucción directa del Espíritu Santo; estas personas eran profetas, habían recibido el Espíritu de profecía, eran todos profetas del Antiguo Testamento. Durante la Era de la Ley, estas personas, que habían recibido las inspiraciones de Jehová, hablaron muchas profecías, que fueron instruidas directamente por Jehová”.

Hoy, las personas creen que la Biblia es Dios, y que Él es la Biblia. Así, también creen que todas las palabras de la Biblia fueron las únicas palabras habladas por Dios, y que Él las pronunció todas. Los que creen en Dios piensan incluso que, aunque los sesenta y seis libros del Antiguo y del Nuevo Testamento fueron escritos por personas, fueron todos inspirados por Dios, y un registro de las declaraciones del Espíritu Santo. Esta es la interpretación derivada y errónea de las personas, y no es completamente acorde con los hechos. En realidad, aparte de los libros de profecía, la mayor parte del Antiguo Testamento es un relato histórico. Algunas de las epístolas del Nuevo Testamento provienen de las experiencias de las personas, y otras del esclarecimiento del Espíritu Santo; las epístolas paulinas, por ejemplo, surgieron de la obra de un hombre, fueron el resultado del esclarecimiento del Espíritu Santo, y se escribieron para las iglesias; fueron palabras de exhortación y aliento para los hermanos y hermanas de las mismas. No fueron palabras habladas por el Espíritu Santo; Pablo no podía hablar en nombre del Espíritu Santo, ni era profeta, y mucho menos veía visiones. Sus epístolas se escribieron para las iglesias de Éfeso, Filadelfia, Galacia, y otras iglesias. […] Si dices que sus epístolas son las palabras del Espíritu Santo, entonces eres absurdo, ¡y estás cometiendo blasfemia! Las epístolas paulinas y las otras epístolas del Nuevo Testamento equivalen a las biografías de figuras espirituales más recientes. Están a la par con los libros de Watchman Nee o las experiencias de Lawrence, y así por el estilo. Es simplemente que los libros de figuras espirituales recientes no están recopilados en el Nuevo Testamento, pero la esencia de estas personas es la misma: eran personas usadas por el Espíritu Santo durante cierto período, y no podían representar directamente a Dios”.

Todo lo que se registra en la Biblia es limitado e incapaz de representar toda la obra de Dios. Los Cuatro Evangelios tienen en total menos de cien capítulos, con un número limitado de sucesos como la maldición que Jesús hizo de la higuera, las tres negaciones de Pedro respecto al Señor, la aparición de Jesús a los discípulos después de Su crucifixión y resurrección, enseñanza sobre el ayuno, la oración, el divorcio, el nacimiento y la genealogía de Jesús, la elección de los discípulos por Jesús, etc. Estos son sólo unos pocos escritos, pero el hombre los valora como tesoros, verificando incluso la obra actual frente a ellos. Creen incluso que Jesús sólo hizo eso en el tiempo posterior a Su nacimiento. Es como si creyeran que Dios sólo puede hacer eso, que no puede haber más obra adicional. ¿No es esto absurdo?”.

Los pasajes anteriores de las palabras de Dios son las afirmaciones y explicaciones de la Biblia dadas por Dios Todopoderoso y representan totalmente Su voluntad. Por supuesto, la humanidad corrupta no es apta para valorar la Biblia —sólo Cristo encarnado y el Espíritu Santo tienen derecho a hacerlo— porque la Biblia surgió de la aparición y palabras de Cristo, así como de la obra del Espíritu Santo. Es un registro verdadero de la obra de Dios. El Señor Jesús concluyó finalmente la Biblia durante la Era de la Gracia, pero ahora que Dios Todopoderoso ha venido, ha profundizado en ella más claramente. A partir de las palabras del Señor Jesús y Dios Todopoderoso, hemos obtenido cuatro ideas claras para entender la Biblia:

1. La Biblia es un registro de las dos primeras etapas de la obra de Dios. Es un testimonio del liderazgo, sustento y redención de la humanidad por Dios después de crear los cielos, la tierra, todas las cosas y la humanidad. Así pues, la Biblia es un testimonio de Dios.

2. Aparte de las profecías, la mayor parte del Antiguo Testamento es un registro histórico, mientras que la mayoría de los libros del Nuevo Testamento son experiencias y entendimiento de personas. Aunque eso incluye esclarecimiento del Espíritu Santo, no son las declaraciones del Espíritu, por lo que no puede ponerse a la par con las palabras de Dios.

3. La Biblia es simplemente un registro de dos etapas de la obra de Dios y no representa toda Su obra de salvación de la humanidad. Las palabras de Dios recogidas en la Biblia son muy limitadas —son simplemente pequeños indicios del carácter vital de Dios que son revelados, pero esto no puede representar todo Su carácter vital—.

4. Lo que se recogió en la Biblia es limitado porque la obra de Dios de los últimos días aún no se había llevado a cabo y Dios aún tenía que declarar muchas palabras en los últimos días. Particularmente, Dios aún iba a declarar más palabras para guiar a la humanidad durante el Reino Milenial.

También podemos determinar una cuestión fundamental con respecto a la Biblia a partir de las palabras de Dios —esto es, la Biblia fue editada y recopilada por generaciones de personas que sirvieron a Dios y la combinación del Antiguo Testamento y del Nuevo sólo se completó después de que terminara la obra de redención en la Era de la Gracia—. El Antiguo Testamento vino primero y después el Nuevo. A lo largo de todo el proceso de recopilación de la Biblia, no hubo dirección de Dios porque fue un deber llevado a cabo por personas que servían a Dios. Durante la Era de la Ley, Dios nunca dio instrucciones de editar la Escritura y durante la Era de la Gracia, el Señor Jesús nunca dirigió a nadie para que lo hiciera. Tampoco dijo el Espíritu Santo a nadie que lo hiciera. Si lo hubieran hecho, sin duda se habría escrito en el prefacio de la Biblia. Editar la Biblia tuvo totalmente el propósito de mantener la obra de Dios y por supuesto de satisfacer las necesidades del pueblo escogido de Dios. No hay nada incorrecto en eso. A lo largo de los últimos milenios, la Biblia ha desempeñado una importante función para las personas en la obra de buscar el camino verdadero, creer en Dios y experimentar la obra de Dios. Hay algunos líderes religiosos que malinterpretan deliberadamente la Biblia para mantener su propio estatus y nombre. Incluso usan la Biblia para condenar y resistirse a Cristo, cometiendo el el atroz pecado de crucificar al Señor Jesús. En particular, engañan y confunden a las personas e insisten en presentar palabras humanas en la Biblia como las propias palabras de Dios. Al destacar las palabras del hombre, diluyen las de Dios. Esto equivale a sustituir encubiertamente las palabras de Dios por las del hombre. Esto ha conducido al desorden y ha tenido un impacto negativo, lo cual es consecuencia de tomar las muchas palabras de las personas como las de Dios. Esta amarga lección es algo que todos los creyentes deben tener claro y absorber. Esta es la razón por la que debes distinguir claramente entre las palabras de Dios y las del hombre cuando lees la Biblia; debes centrarte en comer y beber las palabras de Dios y aceptarlas como tu vida. También debes tener clara la diferencia entre las palabras de Dios y las del hombre y tratar estas últimas apropiadamente. Sólo esta clase de práctica es beneficiosa para el entendimiento que las personas tienen de Dios y la entrada en la vida.

En cuanto a los autores de la Biblia y su edición, Dios Todopoderoso ha afirmado claramente: “En realidad, es simplemente un registro humano. Jehová no lo tituló personalmente ni guió su creación. Es decir, el autor de este libro no es Dios, sino los hombres. La Santa Biblia sólo es el título respetuoso que el hombre le ha dado. No fue decidido por Jehová y Jesús tras un debate entre ellos; no es nada más que una idea humana. Porque Jehová no escribió este libro, y mucho menos Jesús, sino que son los relatos de muchos profetas, apóstoles y adivinos antiguos, recopilados por generaciones posteriores en un libro de escritos antiguos que, para las personas, parece especialmente santo, un libro que en su opinión contiene muchos misterios insondables y profundos que están esperando a ser descubiertos por generaciones futuras”. Ahora tenemos palabras explícitas de Dios como base y un entendimiento claro de la Biblia, este libro misterioso. La Biblia es un registro de las dos primeras etapas de la obra de Dios —es simplemente un testimonio de Dios, por lo que no puede tratarse como Dios mismo ni puede sustituir a Dios. Particularmente, no puede usarse para sustituir las palabras y obra de Dios en los últimos días. En la creencia de las personas en Dios, debemos aceptar Su obra de los últimos días, exaltar a Cristo y dar testimonio de Él para estar en consonancia con Él. Esta es la única senda a través de la cual los humanos ganarán la salvación y serán perfeccionados. El valor de la Biblia reside completamente en su registro de las dos primeras etapas de la obra de Dios. Si las personas pueden leer las declaraciones y hechos de Dios en ella, además de tener fe y conocimiento de la omnipotencia y sabiduría con las que Él lo creó todo y gobierna sobre todo, esto tendrá un profundo significado para que las personas conozcan, sigan y adoren a Dios. Por esta razón, la Biblia es simplemente un testimonio de la obra de Dios y puede ayudar a los creyentes a construir un fundamento. Por supuesto, también es un libro de obligada lectura para todos los que creen en Dios. La Biblia puede ayudar a las personas a entender y reconocer las dos primeras etapas de la obra de Dios para salvar a la humanidad y es extremadamente beneficiosa para su entendimiento de la verdad y su entrada en la vida. Sin embargo, no puede ocupar el lugar de la obra de Dios en los últimos días, ni mucho menos el de Sus declaraciones actuales; sólo puede ayudarnos a comprender las dos primeras etapas de la obra de Dios y a conocer Su carácter, omnipotencia y sabiduría. Esta es la única forma de ver la Biblia conforme al corazón de Dios y creo que esa fue la intención común de los autores y recopiladores de la Biblia.

Ganamos un claro entendimiento y visión de las palabras de Dios Todopoderoso. Con estas palabras de Dios como base, podemos totalmente abordar la Biblia de forma correcta y usarla de forma precisa. La Biblia no es nada más que un registro de la obra pasada de Dios, pero no de la obra de Dios en los últimos días. Por tanto, tu fe en Dios debe seguir el ritmo de la obra de Dios —debes aceptar y obedecer lo que Dios dice en los últimos días para poder obtener la obra del Espíritu Santo y ser perfeccionada—. Debes acatar este principio en tu fe. Cuando el Señor Jesús llevó a cabo la obra de redención en la Era de la Gracia, acatar las leyes del Antiguo Testamento ya no tenía ningún significado y Él no lo recomendaba. Ahora que ha llegado la Era del Reino, que Dios Todopoderoso ha venido y que el juicio ha empezado con la casa de Dios, si las personas continúan viviendo en la Era de la Gracia y sólo defienden las reglas y mandamientos de la Biblia en las dos etapas anteriores de la obra de Dios, no habrá forma de que ganen la salvación y perfeccionamiento de la obra del Espíritu Santo. Serán sin duda eliminadas. Si las personas no aceptan el juicio y reprensión de Dios en los últimos días, no podrán deshacerse de su carácter corrupto ni escapar de las ataduras y restricciones de la oscura influencia de Satanás. Particularmente, no podrán lograr una transformación en su carácter vital, por lo que entonces no habrá forma de que ganen la salvación. ¿Cómo podrían convertirse entonces en personas que siguen la voluntad de Dios y entran en el reino de los cielos? Así pues, en tu fe, debes seguir el ritmo de la obra de Dios y debes conocer la obra y palabras actuales de Dios. Esta es la única forma de ganar la salvación y perfeccionamiento de la obra del Espíritu Santo y la única forma de ganar el reconocimiento y aprobación de Dios. Cuando las personas sigan su propia voluntad en su fe o si simplemente adoran y tienen fe ciega en la Biblia mientras que se niegan a aceptar a Cristo de los últimos días, caerán en la heterodoxia en su fe. Esto es tomar tu propia senda y la senda de anticristo de los fariseos. Sólo esto es desobedecer verdaderamente la Biblia y también es ir totalmente en contra de la voluntad de Dios. Si las personas continúan defendiendo tozudamente esta clase de fe errónea hasta el final, eso no es sólo ir contra la Biblia, sino que acabarán en la destrucción y perdición. Los hechos de los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos que rechazaron, odiaron y se resistieron a Cristo, clavaron al Señor Jesús en la cruz y fueron por tanto maldecidos y castigados por Dios, están recogidos en la Biblia. Esto demuestra que tomaron la senda incorrecta y el único resultado que podía haber para ellos era sufrir el castigo y condenación de Dios. ¿Qué dice realmente a la humanidad que este triste hecho sea recogido en la Biblia? Dice que en tu fe, debes aceptar a Cristo y que aferrarte a la Biblia es erróneo. Quienes aceptan y obedecen la obra de Cristo aunque no lean la Biblia también pueden ser salvados por Dios. Si sólo crees en la Biblia y la defiendes pero no aceptas a Cristo, no habrá forma de que consigas la salvación de Dios. Esto se debe a que la Biblia no puede sustituir a la aparición y obra de Dios para salvar a la humanidad —sólo la propia aparición y obra de Dios pueden salvar a la humanidad—. Si la Biblia pudiera salvar al hombre, El Señor Jesús no habría dicho: “Yo vengo pronto”. Esto es un hecho. Por tanto, cuando las personas tratan la Biblia como si fuera Dios, están cometiendo el pecado de delimitar y blasfemar a Dios. Sustituir la propia obra de Dios por la Biblia es negar y traicionar a Dios, porque las palabras de Dios que están recogidas en la Biblia son muy limitadas. En realidad, las propias palabras de Dios sólo cubren aproximadamente el diez por ciento de la Biblia. La mayor parte de la Biblia es un documental de la obra de Dios y testimonios de las experiencias de los discípulos. ¿Pueden sólo 100,000 palabras o así representar todo lo de Dios? Se puede decir que las palabras de Dios en la Biblia no son ni una millonésima, ni una billonésima parte de la vida de Dios. La Biblia no es nada más que una gota del océano de la vida de Dios. Así pues, sustituir a Dios por la Biblia es verdaderamente una profanación de Dios. Esto no es ni remoramente una exageración.

Todos los que adoran y veneran ciegamente la Biblia mientras que niegan a Cristo toman la senda de los anticristos

La mayoría de los líderes y pastores en el mundo religioso adoran y veneran tozudamente la Biblia mientras que niegan, condenan y abandonan a Cristo, lo que lleva a una repetición de la tragedia de la crucifixión de Dios encarnado. Esto es una grave ofensa al carácter de Dios y serán castigados por Dios. Hace mucho que perdieron la obra del Espíritu Santo y sólo están esperando el Día del Juicio de Dios. Hay tres falacias principales en el uso que el mundo religioso hace de la Biblia para resistirse a Dios y condenar a Cristo.

1. La Biblia se compone enteramente de revelaciones de Dios y proviene completamente de Él. Por tanto, toda ella es la palabra de Dios.

2. No hay otras palabras de Dios fuera de la Biblia, así que cualquier cosa que vaya en contra de la Biblia o se salga de su alcance es una herejía, una falacia.

3. Sólo lo que está en sintonía con la Biblia es el camino verdadero, así que mientras que una persona se vuelva versada en la Biblia y la defienda, no se confundirá y será salvada.

Estos tres ejemplos principales en el mundo religioso parecen ser correctos, pero con un discernimiento cuidadoso se vuelve evidente que hay problemas graves en ellos. No hay base en absoluto para ellos en las palabras de Dios ni provienen del esclarecimiento del Espíritu Santo tampoco. Son enteramente nociones e imaginaciones humanas, así que todas ellas son falacias engañosas. Examinemos ahora la esencia de estas tres falacias principales.

1. La Biblia se compone enteramente de revelaciones de Dios y proviene completamente de Él. Por tanto, toda ella es la palabra de Dios.

Como en las epístolas Pablo afirmó una vez que toda la escritura es dada por inspiración de Dios, después, los círculos religiosos empezaron a delimitar que todo lo escrito en la Biblia era insipiración de Dios y palabras de Dios. Lo que Pablo dijo no tenía base, porque Dios nunca ha dado testimonio de la Biblia de esta forma, ni el Señor Jesús dijo nunca que la Biblia fuera dada por inspiración de Dios ni que fuera enteramente la palabra de Dios. El testimonio de la Biblia de Pablo se basaba simplemente en su conocimiento individual de la misma; él no estaba en absoluto hablando en nombre de Dios. Sólo el Espíritu Santo y Dios encarnado conocen toda la historia de sobre qué va la Biblia y los humanos de la creación no han podido entenderla totalmente. Es un hecho. El Señor Jesús simplemente dijo que la Biblia es el testimonio de Dios; no dijo que toda ella fuera inspirada por Dios ni que fuera la palabra de Dios. Tampoco dio nunca el Espíritu Santo testimonio de la Biblia a nadie. Así pues, lo que Pablo dijo no tenía fundamento. No estaba hablando en nombre de Dios, ni mucho menos por el Espíritu Santo. Todos los contenidos de la Biblia son registros de acontecimientos reales y testimonios de experiencias relacionadas con la obra de Dios, escritos por personas que servían a Dios. Ninguno de los capítulos fue escrito por Dios mismo; sus autores estaban simplemente transmitiendo la palabra de Dios o describiendo sus propias experiencias y entendimiento, esclarecidos por la iluminación del Espíritu Santo, con el fin de dar testimonio del nombre y obra de Dios. Esto es un hecho. Aunque los relatos escritos y epístolas de los apóstoles fueron esclarecidos por el Espíritu Santo, no representan la palabra de Dios, porque el Espíritu Santo ilumina, esclarece y guía a cada persona según su condición individual de forma que pueda alcanzar un entendimiento de la verdad y conocimiento de Dios. Este es el efecto de la obra del Espíritu Santo. Así pues, este esclarecimiento e iluminación traídos por la obra del Espíritu Santo no equivale a la palabra de Dios; las declaraciones de Dios representan el carácter vital de Dios y todas ellas tienen la esencia de la verdad de Su carácter vital. Ninguna frase hablada por Dios puede ser nunca experimentada completamente por los humanos, porque Sus declaraciones contienen demasiada esencia de la verdad para que nosotros podamos vivirlas dentro de la experiencia limitada de una sola vida. Debido a esto, por mucho que las personas entiendan la verdad o conozcan a Dios, nunca podrán expresar Su palabra. Aparentemente, el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo simplemente proveen a los humanos alguna luz y guía por medio de las cuales comprendan la verdad; por muy profundas que puedan ser sus experiencias y testimonios, estos ni siquieran deben mencionarse en el mismo contexto que las declaraciones de Dios. Como la esencia de los humanos y la de Dios son tan diferentes como la noche y el día, los humanos nunca podrán expresar la palabra de Dios; sólo Cristo dotado con la esencia de la divinidad de Dios puede hacerlo. Los profetas pueden simplemente transmitir la palabra de Dios; incluso las personas que son usadas por el Espíritu Santo sólo pueden hablar de sus propias experiencias y de lo que ellas mismas han presenciado. Los humanos sólo pueden expresarse según su propia esencia; su vida, a su vez, determina sus testimonios. Dios posee la esencia de la divinidad, por lo que expresa naturalmente Su palabra; nosotros los humanos tenemos nuestra esencia de humanidad, así que lo que expresamos se basa naturalmente en nuestras experiencias y en lo que hemos presenciado. Siendo este el caso, además de las partes transmitidas por los humanos que son palabras de Dios, el resto son indudablemente relatos de las experiencias y entendimiento humanos. Aunque estos pudieran estar en sintonía con la verdad, no pueden en absoluto compararse con la palabra de Dios, porque la esencia de la humanidad está muy lejos de la esencia de Dios. Por tanto, cuando leemos la Biblia, debemos hacer una clara distinción entre las partes que contienen la palabra de Dios y las habladas por los humanos. Sólo de esta forma podemos tratar responsablemente la Biblia y en una manera que se conforme a la voluntad de Dios. Además, cuando la comunidad religiosa declara que todo lo escrito en la Biblia es la palabra de Dios, esto no concuerda con los hechos históricos del momento. Por ejemplo, en la Era de la Gracia, el Señor Jesús nunca dio testimonio para decir que las cartas y testimonios escritos por los apóstoles son la inspiración de Dios. Además, los mismos apóstoles nunca dijeron tampoco que lo que escribieron proviniera de la inspiración de Dios. Tampoco se habrían atrevido a declarar que era la palabra real de Dios. Todas las epístolas enviadas a las iglesias en ese tiempo se consideraban escritas por los hermanos apostólicos; ninguna en absoluto decía que fuera la palabra de Dios inspirada por Él. Esta era la verdad en aquel momento. ¿Ya no lo es actualmente? ¡Ahora, en los últios días, las personas que insisten en que las epístolas son la palabra de Dios están yendo en contra de los hechos históricos! En la Era de la Ley, los siervos y profetas de Dios tampoco dijeron que sus palabras fueran inspiraciones de Dios ni que fueran la palabra de Dios. En cuanto a los libros que escribieron, los israelitas de ese tiempo los habrían considerado sin duda escritos por siervos o profetas de Dios. Aparte de esas palabras de Dios que transmitieron, el resto podía catalogarse como registros de la obra de Dios. Si los israelitas nunca dieron testimonio de que todos los libros escritos por estos siervos y profetas fueran inspiraciones y declaraciones de Dios, ¿cómo pueden entonces los humanos que viven dos mil años después ir en contra de los hechos históricos de ese tiempo? ¿Cómo pueden las personas insistir descaradamente en que las palabras de la Biblia escritas por humanos son realmente la palabra de Dios? ¡Esto no concuerda con los hechos históricos! La superstición e idolatría con que las personas de los últimos días ven la Biblia son evocadas enteramente a partir de los conceptos e imaginación humanos; no tienen en absoluto base en la palabra de Dios. Esta práctica entre la comunidad religiosa de seguir ciegamente la Biblia es engañosa y va en contra de Dios. Así es como la fuerza del anticristo confunde a las personas y las desconcierta en la superstición y falsa adoración de la Biblia. Esto ya ha causado que se formen multitud de cultos, que sumergen en el caos la vida de iglesia y la entrada de las personas en la vida y causan muchos efectos negativos. En este aspecto, todas las personas deben reflexionar sobre sí mismas, reconocer lo que está ocurriendo y buscar la verdad con el fin de resolver este problema y evitar desviarse de la senda correcta.

2. No hay otras palabras de Dios fuera de la Biblia, así que cualquier cosa que vaya en contra de la Biblia o se salga de su alcance es una herejía, una falacia.

Esta clase de punto de vista de la comunidad religiosa no se basa en la palabra de Dios; surgió enteramente como resultado de una malinterpretación de la Biblia. Esta da testimonio de las dos primeras etapas de la obra de Dios; esto es cierto. Sin embargo, lo recogido en la Biblia es limitado y en eso no se incluyen todas las palabras que Dios habló en las dos etapas de Su obra ni todo el testimonio relativo a la misma. Debido a omisiones y disputas entre los recopiladores de la Biblia, algunas de las predicciones de los profetas, experiencias de los apóstoles y sus testimonios se dejaron fuera; es un hecho reconocido. ¿cómo puede decirse entonces que aparte de la Biblia no hay otros registros ni testimonios concernientes a la obra de Dios? ¿Estaban todas esas profecías y epístolas que faltaban mezcladas con la voluntad humana? El Señor Jesús no sólo dijo las palabras recogidas en el Nuevo Testamento; algunas de Sus declaraciones y obra no se escribieron allí. ¿Significa esto por tanto que no deben recogerse en la Biblia? La Biblia no fue recopilada bajo la dirección de Dios mismo, sino conjuntamente por muchas personas a Su servicio. Inevitablemente, se producirían desacuerdos y omisiones o surgirían algunos problemas. Además, las personas de los tiempos modernos tienen interpretaciones y puntos de vista variados sobre la Biblia. Ellas deben respetar la verdad, sin embargo, así que no puede decirse que las declaraciones y la obra de Dios no existen fuera de la Biblia; esto no sería acorde a los hechos. Originalmente, la Biblia sólo se componía del Antiguo Testamento. Nada de lo que el Señor Jesús dijo mientras que llevaba a cabo Su obra de redención puede encontrarse en el Antiguo Testamento. Por tanto, ¿estaban las expresiones y la obra redentora del Señor Jesús en la Biblia de entonces o fuera de ella? Las personas no entienden los hechos reales ni tienen idea en absoluto de que cada vez que Dios terminaba una etapa de Su obra, sólo entonces tendrían lugar esos hechos y serían escritos en la Biblia. ¡Argumentar que no hay registros fuera de la Biblia de las declaraciones y obra de Dios es en cierto modo subjetivo y absurdo! Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo se produjeron después de que Dios hubiera completado una etapa de Su obra, pero después del surgimiento de la Biblia, nadie sabe qué más hará o dirá Dios; esto es un hecho. Los humanos simplemente no están cualificados para delimitar así la Biblia ni para delimitar a Dios en base a lo escrito en ella. Sobre este punto, ya hemos visto claramente cuán genuinamente arrogante y por tanto irracional se ha vuelto la humanidad corrupta. Al hacer frente a la verdad, esta se atreve incluso a sacar conclusiones precipitadamente. ¿No es esto una repetición del error cometido por los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos cuando usaban la Biblia para resistirse a Dios? Así pues, no podemos creer en Dios, seguirlo ni observar ni estudiar el camino verdadero totalmente en base a la Biblia, porque esta sólo puede usarse como referencia. Más importante aún, debemos basar nuestra determinación en si hay o no obra del Espíritu Santo o en si hay o no verdad; sólo entonces será preciso este fundamento; sólo entonces podemos hacer la elección correcta. Por tanto, tales afirmaciones como “Cualquier cosa que vaya en contra de la Biblia o la sobrepase es una herejía y una falacia”, son realmente inapropiadas. En la Era de la Gracia, los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos condenaron al Señor Jesús de acuerdo con la Biblia y lo clavaron en la cruz —un acto que ofendió el carácter de Dios y causó que fueran castigados y maldecidos—. Todo esto fue la consecuencia de creer ciegamente en la Biblia, adorarla y rechazar a Cristo. Yo pregunto: ¿Se conformaba o no a la Biblia la obra del Señor Jesús? Dos mil años después de que el Señor Jesús terminara Su obra redentora, Dios Todopoderoso ha venido a llevar a cabo la obra de juicio en los últimos días; ¿está esto en sintonía con los contenidos del Nuevo Testamento? Los círculos religiosos siempre usan la Biblia para delimitar la obra de Dios; ¡esto es simplemente tan ridículo y absurdo! Superficialmente, parecen respetar la Biblia, pero lo único que están haciendo realmente es intentar proteger su estatus y dominio. No están buscando genuinamente la verdad; la senda por la que están caminando es realmente la del anticristo. En esto es evidente que usar la Biblia como base para juzgar el camino verdadero e investigar la obra de Dios es erróneo. La única forma de ser preciso es basar nuestra determinación de lo que es o no el camino verdadero o la obra de Dios en si la obra del Espíritu Santo y la verdad existen o no. Así pues, es incorrecto decir que aparte de la Biblia no hay otras declaraciones ni obra de Dios; tal afirmación es verdaderamente una falacia.

3. Sólo lo que está en sintonía con la Biblia es el camino verdadero, así que mientras que una persona se vuelva versada en la Biblia y la defienda, no se confundirá y será salvada.

“Sólo lo que está en sintonía con la Biblia es el camino verdadero”: no suena como que haya nada incorrecto en estas palabras, pero en realidad, no son en absoluto sostenibles. Esto es porque nadie entiende verdaderamente la Biblia; sólo quienes conocen verdaderamente a Dios pueden entender la Biblia, comprender la voluntad de Dios a través de ella y usarla correctamente para cumplir su deber y dar testimonio de Dios. Sólo los anticristos escogen selectivamente de la Biblia y la malinterpretan, además de usarla para condenar y resistirse a Dios encarnado. ¿Podría ser que los líderes, pastores y fariseos de los círculos religiosos durante el tiempo de Jesús entendieran realmente la Biblia? Sin duda no la entendían. Todo lo que entendían era algún conocimiento de doctrinas literales de la Biblia y sólo podían defender alguna de sus reglas. No entendían a Dios en absoluto y nunca pusieron en práctica la verdad. Por esto, cuando el Señor Jesús vino a llevar a cabo la obra de redención, sólo pudieron resistirse a Él, rechazarlo, condenarlo e incluso crucificarlo. Esto demuestra que sólo porque una persona crea que entiende, que conoce la Biblia, no significa que entienda la verdad ni que conozca a Dios. Sólo quienes conocen verdaderamente a Dios pueden entender verdaderamente la Biblia. Esto es un hecho. Muchos líderes y pastores del mundo religioso enseñan a menudo a las personas: “Siempre que conozcas bien la Biblia, no puedes ser confundido y serás salvado”. Es una pura falacia. Sin buscar la verdad en tu fe, no puedes obtener la obra del Espíritu Santo y después no habrá forma de ganar la salvación. La única cosa fundamental es obtener la obra del Espíritu Santo en tu fe; si sólo lees y relees la Biblia sin buscar la verdad, no podrás obtener el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo, así que, ¿cómo ibas a entender la verdad y entrar en la realidad? Por muy familiarizado que esté una persona con la Biblia, sin buscar la verdad ni comprender la voluntad de Dios será muy difícil que obtenga la obra del Espíritu Santo. Confiar en esto sólo puede traer entendimiento del conocimiento, de las doctrinas y reglas de la Biblia —no puede en absoluto traer un entendimiento de la verdad y particularmente no puede lograr el conocimiento de Dios—. Esto es un hecho. Sólo entender mucho del conocimiento de la Biblia y poder debatir muchas teorías de teología no es lo mismo que entender la verdad y particularmente no es lo mismo que conocer a Dios. Por eso, esa clase de persona es más propensa a resistirse a Dios y convertirse en un anticristo —es porque la humanidad corrupta posee inherentemente una naturaleza satánica y es arrogante, vanidosa y muy santurrona. Las personas no se rinden a nadie en su corazón. Cuanto más conocimiento de la Biblia entiende alguien, ¿no se vuelve simplemente más arrogante y más propenso a perder de vista a Dios? El conocimiento de la Biblia simplemente vuelve arrogantes a las personas. No hace que estas reverencien ni conozcan a Dios. Por mucho que entiendan, no desarrollan un corazón reverente a Dios y no significa que conozcan a Dios. Esto es un hecho irrefutable. Podemos ver que todos los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos eran expertos en la Escritura, pero miraban con desprecio al Señor Jesús y no tenían un ápice de reverencia a Dios. Así es como pudieron cometer el pecado atroz de crucificar al Señor Jesús y sufrieron el castigo y condenación de Dios. Esto demuestra que los investigadores de la Biblia no son necesariamente personas que buscan la verdad. Sólo quienes obtienen la obra del Espíritu Santo pueden desarrollar un corazón reverente a Dios y sólo experimentando mucho juicio y reprensión del Espíritu Santo pueden las personas temer y obedecer verdaderamente a Dios. Esto es absolutamente cierto. Quienes se centran en investigar la teología y buscar el conocimiento de la Biblia en una religión están, en su mayor parte, haciéndolo por su estatus y sustento. No tienen un corazón reverente a Dios. En el caso de algunas personas, ni siquiera es seguro que reconozcan la existencia de Dios, ni mucho menos a Cristo encarnado. Esas personas son no creyentes en esencia y en el momento en que obtienen algún estatus se convierten en anticristos y enemigos acérrimos de Dios. Su relación con Cristo es la de un adversario, un enemigo. Este hecho es algo que el pueblo escogido de Dios debe ver claramente, para que no te sometas a la confusión y control de los anticristos ni te conviertas en una víctima, un cordero sacrificial de las fuerzas del anticristo satánico. Los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos eran los representantes clásicos de las personas que creían en Dios pero se resistían a Él. Por tanto, si entendían verdaderamente la Biblia, ¿cómo podían resistirse a Dios? Sólo quienes entienden doctrinas literales y aplican rígidamente las reglas pueden resitirse a Dios; sólo quienes poseen conocimiento de la Biblia pero no entienden la verdad de la Biblia probablemente se resistan a Dios; sólo esas fuerzas del anticristo que odian la verdad explotarán intencionadamente la Biblia para resistirse a Dios. Esto es un hecho que no puede negarse. Por tanto, la idea de que una persona debe estar bien versada en la Biblia y defenderla para evitar ser confundida y para ser salvada es una falacia engañosa. Si quieres ganar salvación en tu fe, obtener la obra del Espíritu Santo es fundamental. Sólo buscar valientemente la verdad es la garantía fundamental para ser salvado.

Podemos ver en la comunicación anterior que las tres principales posiciones del mundo religioso son falacias engañosas. Por supuesto, estas tres falacias surgieron gradualmente después de la recopilación del Antiguo y Nuevo Testamentos. A lo largo de los últimos miles de años o así, los líderes y pastores de los círculos religiosos han instruido a todos los creyentes de esta forma, causando que las personas adoren y veneren ciegamente la Biblia cada vez más. Eso ha terminado causando que las personas simplemente crean en la Biblia y la defiendan sin conocer realmente a Dios e incluso cuando descubren que todo lo que Cristo ha dicho es la verdad, sigan sin atreverse a apartarse de la Biblia y dar la espalda a la religión. El mundo religioso usa estas tres falacias engañosas para confundir, atrapar y controlar a las personas. Esto afianza el estatus “sagrado” de líderes y pastores y erosiona gradualmente el lugar de Dios en el corazón de las personas, mientras que la Biblia se establece cada vez más en su corazón. Así es como la comunicación de las personas con Dios se reduce gradualmente y, en su lugar, ellas buscan respuestas para todas las cosas en la Biblia en vez de buscar la verdad en la palabra de Dios para resolver sus problemas. Entonces la Biblia se convierte gradualmente en su Señor, su Dios y no sólo no buscan a Dios ni pueden obedecerle y temerle verdaderamente, sino que se convierten en creyentes en la Biblia y en un Dios vago en el cielo. Así es como Cristo se convirtió naturalmente en el objetivo de la condenación, resistencia y rechazo del mundo religioso cuando apareció para obrar. En esto, queda claro que la resistencia a Dios en los círculos religiosos es enteramente la consecuencia de que líderes y pastores adoren y veneren la Biblia, pero no exalten a Dios ni de den testimonio de Él. Sus tres grandes falacias de adoración y veneración de la Biblia han traído daño y calamidad a la creencia de las personas en Dios. Nadie puede negar este hecho.

Usar la Biblia para delimitar y resistirse a Dios proviene enteramente del engaño de Satanás

La fe ciega del mundo religioso en la Biblia y su adoración de ella e incluso su uso de la misma para delimitar y resistirse a Dios no sólo se origina en las nociones e imaginaciones humanas, sino aún más, proviene de la naturaleza satánica de las personas. No puede negarse que también proviene del engaño de Satanás, porque esto implica directamente la batalla del mundo espiritual. Tal como dicen las palabras de Dios: “En Mi plan, Satanás siempre ha seguido cada uno de Mis pasos, y como el contraste de Mi sabiduría, siempre ha intentado encontrar formas y medios para interrumpir Mi plan original”. Desde que Dios creó al hombre, Satanás ha estado corrompiendo a este incesantemente, intentando tragarse gradualmente a la humanidad, con la meta de exterminar a todas las personas. Dios empezó Su plan de gestión de seis mil años con el fin de salvar a la humanidad. Dios llevó a cabo primero la obra de la Era de la Ley, la cual fue la obra de guiar a las personas en su vida así como de enseñarles cómo vivir ante Dios y adorarlo. Esto allanó el camino para la siguiente etapa de la obra: la redención. Después de que el Señor Jesús haya completado la obra de la redención, en los últimos días Dios se ha hecho carne de nuevo y lleva a cabo la obra de juicio y reprensión para salvar totalmente a la humanidad, poniendo fin así al destino de Satanás. Sin embargo, Satanás no está dispuesto a ser derrotado, por lo que altera y sabotea cada paso de la obra de Dios de salvación de la humanidad con todo su poder y usa todo tipo de engaño satánico para confundir y engañar al pueblo escogido de Dios, haciendo todo lo posible por impedir que las personas se vuelvan a Dios y le obedezcan. Después de que Dios hubiera completado la obra de la Era de la Ley y la Era de la Gracia, se desarrolló la Biblia completa, el Antiguo Testamento y el Nuevo. Las fuerzas del anticristo de Satanás empezaron a hacer ostentación de la Biblia con sus propios fines. Para solidificar su propio estatus y poder, intentaron engañar al pueblo escogido de Dios para que adorara y venerara ciegamente la Biblia en lugar de creer en Dios y obedecerle. También instruyeron al pueblo escogido de Dios para que se acercara a Él y a Su obra basada en la Biblia para lograr sus metas de sustituir a Dios por la Biblia y que ella ocupara el lugar de Dios en el corazón de las personas. Este engaño de Satanás es realmente muy siniestro, ¡muy cruel! Los anticristos son los cómplices de Satanás, sus subordinados e incluso más los cabecillas a la hora de confundir, atar, atrapar al pueblo escogido de Dios y arruinar su vida. Así es como la tragedia surgió de que el mundo religioso judío sólo creyera en la Biblia mientras que rechazó a Cristo y clavó al Señor Jesús en la cruz. Este fue el resultado de la intensa resistencia de Satanás a la obra de Dios y fue la consecuencia trágica de que las fuerzas del anticristo condenaran y se resistieran a Cristo y fueran Sus enemigos. Así pues, todo el pueblo escogido de Dios debe absorber estas lecciones y no puede en absoluto adorar ni venerar la Biblia, ni particularmente a los líderes y pastores de los círculos religiosos. Tampoco pueden someterse a sus muchas falacias engañosas y su guía errónea. Deben aceptar y obedecer a Cristo —esta es la única forma de derrumbar y golpear a los engaños de Satanás y lograr la salvación por Dios—. El hecho de que los humanos corruptos crean en Dios pero se resistan a Él, de que puedan tratar la Biblia como Dios mismo y rechacen aceptar a Cristo o la obra de Dios en los últimos días es una prueba adecuada de que aunque hayan experimentado la obra de redención de Dios de la Era de la Gracia y disfrutado de mucha gracia de Dios, siguen estando muy lejos de ganar la salvación de Dios. Siguen viviendo en pecado y están sometidos a las restricciones de su naturaleza satánica; frecuentemente se resisten y rebelan contra Dios sin saberlo e incluso niegan, condenan y rechazan a Cristo mientras que creen ser fieles a Dios y dar testimonio por Él. Los hechos muestran plenamente que por mucho conocimiento de la Biblia que posea una persona, si esta sigue pudiendo resistirse y condenar a Cristo y puede seguir estando sometida a la confusión, control y explotación de los anticristos y falsos pastores, entonces esa clase de persona no posee un ápice de la verdad. Esta es verdaderamente ciega, pobre, patética y está vacía. El conocimiento y las doctrinas literales de la Biblia no salvan a nadie. Está claro que cuando se cree en Dios en el mundo religioso, es demasiado fácil caer presa de la confusión y control de las fuerzas del anticristo, para involucrarse constantemente en la envidia y la controversia, en intrigas, además de luchar por el estatus y el beneficio personal. El ámbito religioso, desprovisto de la obra del Espíritu Santo y del poder de la verdad, es muy oscuro y peligroso. Sólo al aceptar la obra de Dios de los últimos días puede una persona vivir una verdadera vida de iglesia y sólo entonces puede comer y beber apropiadamente las palabras de Dios, así como disfrutar del amor de Dios y de Su guía. Sólo entonces puede una persona disfrutar de la verdadera paz y gozo —sólo esto es felicidad genuina—. Esto demuestra que para la humanidad corrupta, simplemente obtener la redención y gracia de Dios no es suficiente para lograr la salvación y eso no significa que una persona se haya deshecho de las fuerzas oscuras de Satanás. Aún puede estar sometida a la confusión, control y explotación de los anticristos y falsos pastores, estando muy necesitada todavía de la salvación de Dios de los últimos días. Sin obtener la salvación de Dios, las personas no poseen en absoluto la verdad ni tienen verdadero entendimiento de Dios. Ni siquiera pueden entender el origen de la Biblia ni qué es palabra de Dios y qué es palabra de hombre en ella. ¿Cómo pueden afirmar que conocen a Dios? También podemos plantear las tres siguientes preguntas. Muchas personas han pasado un tiempo difícil al ver estas cosas claramente y sin duda sentirán que son difíciles de responder.

1. ¿Qué vino primero realmente —Dios o la Biblia—? ¿Provino la Biblia de la obra e Dios o la obra de Dios de la Biblia?

2. ¿Es la Biblia la esencia de la propia vida de Dios o una expresión de Su vida? ¿Puede gobernar la Biblia a Dios? ¿Puede Dios ser coaccionado por la Biblia?

3. ¿Es Dios más grande o lo es la Biblia? ¿Puede ocupar la Biblia el lugar de Dios? ¿Puede la Biblia sustituir a la obra del Espíritu Santo?

Muchas personas no tienen discernimiento sobre estas tres preguntas —¿es posible que esto no demuestre que las personas no poseen un ápice de la verdad y que no conocen a Dios? Está claro que sólo entender el conocimiento de la Biblia no puede resolver ningún problema. Hace mucho que Dios Todopoderoso expuso la naturaleza y esencia de la humanidad corrupta así como sus formas equivocadas de creer en Dios. Echemos un vistazo a lo que Dios Todopodeoso ha dicho:

“Mencionar hoy las cosas del pasado las hace historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente. ¡Porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si sólo entiendes la Biblia, y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy, y si crees en Dios pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra, no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y buscas la vida, como persigues el conocimiento de Dios y no letras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar la voluntad de Dios hoy, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo. Si fueras arqueólogo podrías leer la Biblia; pero no lo eres. Eres uno de esos que creen en Dios, y más te vale buscar Su voluntad de hoy”.

“A los que sólo se preocupan por las palabras de la Biblia, que no les interesa la verdad o no buscan Mis pisadas, están contra Mí, porque me limitan de acuerdo a la Biblia y me restringen dentro de la Biblia, y por eso son blasfemos en extremo hacia Mí. ¿Cómo podrían esas personas venir delante de Mí? No prestan atención a Mis hechos o a Mi voluntad o a la verdad, sino que se obsesionan con las palabras, que los matan. ¿Cómo pueden esas personas ser compatibles conmigo?”.

Lo que deberías hacer es aceptar, sin la necesidad de más justificación bíblica, cualquier obra mientras esta sea del Espíritu Santo, porque crees en Dios para seguirlo, no debes investigarlo. No deberías buscar más pruebas para que Yo muestre que soy tu Dios. En su lugar, deberías discernir si soy beneficioso para ti; esa es la clave. Incluso si has encontrado muchas pruebas irrefutables en la Biblia, eso no puede llevarte totalmente delante de Mí. Eres alguien que vive dentro de los confines de la Biblia, y no delante de Mí; la Biblia no puede ayudarte a conocerme, ni puede profundizar tu amor por Mí. […] La obra de Dios en cada era tiene límites claros; Él sólo realiza la obra de la era presente y nunca la de la siguiente etapa de antemano. Sólo de esta forma puede Su obra representativa de cada era ponerse de manifiesto. Jesús sólo había hablado de las señales de los últimos días, de cómo ser paciente y cómo ser salvo, de cómo arrepentirse y confesar, y de cómo cargar la cruz y soportar el sufrimiento; Él nunca habló de a qué debería entrar el hombre en los últimos días o de cómo buscar satisfacer la voluntad de Dios. Por tanto, ¿no sería un acto absurdo buscar en la Biblia la obra de Dios de los últimos días? ¿Qué puedes discernir simplemente sosteniendo la Biblia en tus manos? Ya sea un intérprete de la misma o un predicador, ¿quién puede conocer de antemano la obra de hoy?”.

“Si hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese más bajo y obsoleto? Si hay declaraciones y una obra más nuevas, ¿por qué vivir entre relatos históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos relatos no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades actuales, y esto significa que son historia, y no la obra del aquí y ahora. El camino más elevado es la obra más nueva, y con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, sigue siendo la historia de las reflexiones de las personas; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el “libro sagrado”, el camino antiguo es historia; aunque no hay constancia del mismo en el “libro sagrado”, el nuevo camino es del aquí y el ahora. Este puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo”.

He obrado mucho entre los hombres y las palabras que he expresado durante este tiempo han sido muchas. Estas palabras son por el bien de la salvación del hombre y se expresaron para que el hombre pudiera ser compatible conmigo. Sin embargo, sólo he ganado a unas cuantas personas en la tierra que son compatibles conmigo y por eso digo que el hombre no atesora Mis palabras, porque el hombre no es compatible conmigo. De esta manera, la obra que Yo hago no es sólo para que el hombre pueda adorarme; más importante aún, es para que el hombre pueda ser compatible conmigo. Las personas, las cuales han sido corrompidas, todas viven en la trampa de Satanás, viven en la carne, viven en los deseos egoístas y ni una sola entre ellas es compatible conmigo. Están las que dicen que son compatibles conmigo pero que adoran ídolos vagos. Aunque reconocen que Mi nombre es santo, pisan un camino que va en contra de Mí y sus palabras están llenas de arrogancia y autoconfianza porque, en la raíz, todos están en contra mía y son incompatibles conmigo. Todos los días buscan rastros de Mí en la Biblia y encuentran al azar pasajes “adecuados” que leen interminablemente y que recitan como las escrituras. No saben cómo ser compatibles conmigo, no saben qué significa estar en enemistad conmigo y sólo leen las escrituras a ciegas. Restringen dentro de la Biblia a un Dios vago que nunca han visto y que son incapaces de ver y lo sacan para contemplarlo durante su tiempo libre. Creen en Mi existencia sólo dentro del alcance de la Biblia. Para ellos, Yo soy lo mismo que la Biblia; sin la Biblia no hay Yo y sin Mí no hay Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de la Escritura y muchos de ellos incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que la Escritura lo predijera. Le atribuyen demasiada importancia a la Escritura. Se puede decir que ven las palabras y expresiones como demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo, o el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son esas personas los descendientes sumisos de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de ese tiempo, sino que diligentemente siguieron la ley al pie de la letra, hasta el grado de que finalmente clavaron en la cruz al Jesús inocente, habiéndolo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías. ¿Cuál era su esencia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Se obsesionaron con todas y cada una de las palabras de la Escritura mientras que no prestaron atención a Mi voluntad ni a los pasos ni a los métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que rígidamente siguieron las palabras de la Escritura; no eran personas que creyeran en Dios, sino personas que creían en la Biblia. En esencia, eran perros guardianes de la Biblia. Con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, de sostener la dignidad de la Biblia y de proteger la reputación de la Biblia, llegaron tan lejos que clavaron en la cruz al misericordioso Jesús. Lo hicieron solamente en aras de defender la Biblia y por el bien de mantener el estatus de todas y cada una de las palabras de la Biblia en los corazones de las personas. Así que prefirieron abandonar su futuro y la ofrenda por el pecado para condenar a muerte a Jesús, que no se conformaba a la doctrina de la Escritura. ¿No fueron lacayos de todas y cada una de las palabras de la Escritura?

¿Y qué pasa hoy con las personas? Cristo ha llegado a liberar la verdad, pero preferirían expulsarlo de entre los hombres con el fin de ganar la entrada al cielo y recibir la gracia. Preferirían negar por completo la venida de la verdad con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, y preferirían clavar otra vez en la cruz al Cristo que regresó a la carne con el fin de asegurar la existencia eterna de la Biblia. ¿Cómo puede el hombre recibir Mi salvación cuando su corazón es tan malvado y su naturaleza tan antagónica a Mí? Vivo entre los hombres, pero el hombre no sabe de Mi existencia. Cuando hago brillar Mi luz sobre el hombre, todavía sigue ignorante de Mi existencia. Cuando desato Mi ira sobre el hombre, niega Mi existencia aun con mayor fuerza. El hombre busca la compatibilidad con las palabras, con la Biblia, pero ni una sola persona viene delante de Mí para buscar el camino de la compatibilidad con la verdad. El hombre levanta la vista para verme en el cielo y dedica un interés especial a Mi existencia en el cielo, pero nadie se preocupa por Mí en la carne, porque Yo, que vivo entre los hombres, soy muy insignificante. Los que sólo buscan la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y que sólo buscan la compatibilidad con un Dios impreciso, son una visión miserable para Mí. Esto se debe a que lo que ellos adoran son palabras muertas y un Dios que es capaz de darles tesoros incalculables. Lo que ellos adoran es un Dios que se pone a merced del hombre y que no existe. ¿Entonces qué pueden obtener tales personas de Mí? El hombre es demasiado precario para las palabras. Los que están en Mi contra, que me hacen demandas sin límite, que no tienen amor por la verdad, que me son rebeldes, ¿cómo podrían ser compatibles conmigo?”.

Podemos obtener un entendimiento claro de la Biblia en base a la revelación y juicio de Dios anteriores, así como discernimiento genuino con respecto a las muchas nociones engañosas e incorrectas enseñadas durante tanto tiempo por las fuerzas del anticristo del mundo religioso, tales como “todo debe estar basado en la Biblia”, “la Biblia tiene prioridad” y “acata estrictamente la Biblia para ser salvado”. También podemos ver claramente que las fuerzas del anticristo en los círculos religiosos que usan la Biblia para resistirse a Dios y ocupar los lugares de Dios son los perros de presa de Satanás y actúan completamente como sus instrumentos para corromper, confundir, atrapar y tragarse a la humanidad. En todo esto también podemos llegar a conocer la verdadera esencia del mundo religioso que se resiste a Dios mientras que también le sirve. El mismo se niega a admitir que Dios se ha hecho carne y a gritos niega, se resiste, condena y rechaza a Cristo. Esta es la fuente de incontables maldades y la raíz de muchísimos infortunios. Las fuerzas del anticristo religiosas incluso limitan a las personas y no permiten la exposición de las tres etapas de la obra de Dios ni que se hable sobre Su retorno, sobre que Él se ha hecho carne. No permiten que las personas den testimonio de Cristo ni que lo acepten. En su lugar, sólo dejan que las personas lean la Biblia una y otra vez, que la defiendan rigurosamente. Esto revela la verdad de su resistencia a Dios. Esta es la razón por la cual las personas deben poder ver el fondo de las cuatro cuestiones siguientes con el fin de poder ganar la obra del Espíritu Santo y entrar en la vía correcta de la creencia en Dios.

1. Adorar y venerar ciegamente la Biblia es poner el carro delante del caballo. Es totalmente el engaño de Satanás y la meta es usar la Biblia para ocupar el lugar de Dios.

2. Tratar la Biblia como Dios mismo es blasfemar de Dios y nada menos que adorar a un falso ídolo y resistirse a Dios.

3. Cristo es quien declara las palabras de Dios; Él es el Señor y la fuente de la Biblia y sólo exaltar a Cristo y dar testimonio de Él es acorde con la voluntad de Dios.

4. Adorar y venerar ciegamente la Biblia mientras que se rechaza a Cristo es la acción de un no creyente; negar y odiar a Cristo es odiar la verdad y traicionar a Dios.

Si podemos leer seria y cuidadosamente las palabras de Dios Todopoderoso podremos ver claramente que las cuatro cuestiones anteriores son cuestiones prácticas que deben resolverse en la fe de la persona en Dios. Mientras que podamos ver el fondo de la esencia de las mismas, será fácil aceptar y obedecer a Cristo. Entonces, si somos más capaces de buscar plenamente la verdad, podremos sin duda saber que Cristo es la verdad, el camino y la vida. Nuestro corazón tendrá claro qué es realmente importante, qué puede salvar a la humanidad y qué expresa realmente la verdad: Cristo o la Biblia. Ninguna de las verdades expresadas por Cristo de los últimos días están en la Biblia —las palabras de Dios recogidas en la Biblia son muy limitadas, mientras que las palabras declaradas por Cristo de los últimos días son ilimitadas—. Hay como mucho unas 100,000 palabras reales de Dios documentadas en la Biblia en chino, mientras que las palabras expresadas por Cristo de los últimos días son millones, decenas de millones. Esto es un hecho. Todos sabemos claramente que no se recogieron en la Biblia demasiadas de las palabras declaradas por el Señor Jesús durante la Era de la Gracia, porque uno de los discípulos de Jesús dijo: “Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían” (Juan 21:25). Esta es la prueba de que lo recogido en la Biblia es muy limitado y de que esta no puede en absoluto compararse con Dios mismo. Lo recogido en la Biblia fue una cantidad finita de las palabras de Dios, mientras que las declaraciones de Dios son las aguas de vida que nunca dejan de fluir y vastos océanos que no pueden cuantificarse. Esto es un hecho que nadie puede negar. ¿Por qué decir que una persona no puede ser salvada al creer en la Biblia? Porque los humanos están corrompidos demasiado profundamente y su corazón está lleno de arrogancia y deseos ambiciosos. Todo lo que expresan y viven es un carácter satánico. Carecen mucho de una verdadera semejanza humana. No es exagerado decir que son tan corruptos que todos ellos son demonios vivientes. Si tales humanos corruptos no experimentan el juicio y reprensión de Dios en los últimos días, ¿cómo pueden obtener purificación y transformación? Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, vino a purificar y transformar a la humanidad a través del juicio y reprensión, así como a salvar totalmente a la humanidad para que esta pueda deshacerse de la oscura influencia de Satanás y vivir ante Dios. Por tanto, si las personas adoran y se aferran ciegamente a la Biblia mientras que se niegan a aceptar el juicio y reprensión de Dios encarnado, sin duda no podrán ganar la salvación. Esto es absolutamente cierto y representa totalmente la voluntad de Dios. Incluso más, es el requisito de Dios para el hombre. Si las personas continúan adulando y adorando la Biblia, entonces eso es realmente un poco necio e ignorante. Es realmente ser corto de miras. Lo que más necesita la humanidad corrupta es el juicio, reprensión, poda y trato de Dios, además de Sus pruebas y refinamiento. Lo que más necesitan es la salvación del Dios mismo práctico en la carne que es real y está vivo, mientras que la Biblia no es sino un libro que es un testimonio de la obra pasada de Dios. Ese libro no contiene las palabras de juicio y reprensión de Dios en los últimos días, ¿cómo puede sustituir entonces a Su obra de los últimos días? ¿Puede la Biblia proveer un juicio y reprensión cara a cara de las personas corruptas? ¿Puede la Biblia podar y tratar directamente el carácter corrupto de las personas? ¿Puede la Biblia hacer un uso directo de las palabras de Dios para poner a prueba y refinar a las personas? Muy claramente, la Biblia no puede hacer estas cosas. Entonces, ¿por qué continúan las personas defendiendo la Biblia y negándose a aceptar la obra de Dios de los últimos días? ¿No es esto extremadamente ignorante, absurdo y necio? Todas las personas que experimentan la obra de Dios de los últimos días tienen verdaderamente los ojos abiertos y pueden realmente deleitarse la vista después de ver todas las verdades expresadas por Dios. Ven que con cada paso, la obra de Dios se vuelve más elevada y que las verdades que Él expresa se vuelven más profundas. Es verdaderamente Cristo de los últimos días quien ha abierto los rollos, quien ha expresado todas las verdades que la humanidad corrupta necesita para ganar la salvación y quien ha revelado todos los misterios del plan de gestión de Dios. Dios nunca dijo ninguna de estas cosas durante la Era de la Ley ni durante la Era de la Gracia y ellas cumplen estas palabras del Señor Jesús: “Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:13). Aquí, “el Espíritu de verdad” es la aparición y obra de Cristo de los últimos días. Esto se ha cumplido completamente. El pueblo escogido de Dios que ha aceptado la obra de Dios de los últimos días ha visto a Dios en la carne y los misterios de la Palabra manifestada en la carne. Ha visto que sólo esto es Dios en el cielo vistiéndose la carne para venir a la tierra y llevar a cabo la obra de los últimos días de salvar y guiar a la humanidad. Con este Dios práctico salvándonos y guiándonos, por supuesto que estamos mucho mejor que quedándonos en las iglesias agarrando nuestros libros y aferrándonos a la Biblia. Esto se debe a que la fe dentro de la iglesia se apoya en lo ganado en la lectura de la Biblia, lo cual sólo son palabras rígidas y no la verdad ni la vida. La humanidad corrupta ha creído en Dios durante 2,000 años sin lograr un verdadero entendimiento de Él. Particularmente, no ha tenido una transformación en su carácter vital. Muy pocas personas han obtenido la aprobación de Dios. Por el contrario, cuando Cristo de los últimos días apareció y empezó a obrar, muchos líderes y pastores de los círculos religiosos se convirtieron en los cabecillas a la hora de negar, condenar y resistirse a Cristo. Hay muchos extremistas religiosos que se han convertido en la vanguardia de la resistencia a Dios. Todos ellos son siervos y anticristos autenticamente malvados. Estas personas han sido completamente expuestas gracias a la aparición de Cristo de los últimos días y de todas las verdades que Él ha revelado. Esto deja claro que sólo confiando en la Biblia en tu fe, no puedes ganar la verdad ni la vida. En particular, cuando crees en Dios en una iglesia y siempre estás sometido a la confusión, alteración y control de las fuerzas del anticristo y los no creyentes, no puedes buscar la verdad ni entrar en la realidad libremente y no podrás deshacerte de la oscura influencia de Satanás y de las fuerzas del anticristo, como tampoco de las restricciones de tu carne corrupta. Sin duda, no podrás conseguir la salvación. Esto es un hecho. Siempre que las personas acepten a Cristo de los últimos días, podrán ver el fondo de la oscuridad y maldad de este mundo y sólo entonces podrán ver claramente la esencia de resistencia a Dios del mundo religioso y el verdadero rostro de los diablos anticristos. Sólo seguir a Cristo y obedecer Su obra te permitirá ganar la verdad y vida. Sólo entonces podrás deshacerte de la influencia de Satanás y volverte verdaderamente a Dios, además de seguirlo, obedecerle, exaltarlo y dar testimonio de Él, así como vivir una verdadera vida humana. Esta es la verdadera experiencia y testimonio de todos los que han experimentado la obra de Dios de los últimos días.

¿Cómo debe una persona entender realmente la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días? Primero, es necesario entender el verdadero camino traído por Cristo de los últimos días. Tal como Dios Todopoderoso dijo: “El Cristo de los últimos días trae la vida y trae el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás calificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida y nunca podrán obtener el camino perpetuo de la vida. Esto es así porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años en vez del agua de vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no siempre estarás en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos son las palabras que sólo pueden darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees son eso que sólo pueden enriquecer tu lengua, no las filosofías que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los caminos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te permite entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando ahora a cabo la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.

Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que a las personas que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios las detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, que nadie puede evitar. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No debes simplemente pensar en obtener bendiciones sin recibir la verdad o sin aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a quemarte por la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te opones al Cristo de los últimos días y lo niegas, entonces no hay nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te opones no es a un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Eres consciente de estas consecuencias? No has cometido un pequeño error, sino que has cometido un crimen atroz. Y así les aconsejo a todos que no tengan una reacción violenta contra la verdad, o hagan críticas descuidadas, porque sólo la verdad te puede dar la vida y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y contemplar el rostro de Dios”.

Los que usan “la teoría de que la Biblia es obsoleta” para juzgar y condenar la obra de Dios de los últimos días son anticristos genuinos

¿Qué es verdaderamente más importante —la Biblia o Cristo—? Esto es algo que las personas deben tener claro. Hay personas en el mundo religioso que atacan, diciendo: “Esto es resaltar la teoría de que la Biblia es obsoleta”. Pero por mucho que las personas la estimen, lo que debemos hacer es exaltar a Cristo y dar testimonio de Él. Esto concuerda con la voluntad de Dios. Porque sólo Cristo es la verdad, el camino y la vida y la Biblia es simplemente un testimonio de Dios y no es en absoluto la verdad, el camino y la vida. Sólo Cristo puede salvar personas; la Biblia no puede hacerlo. Todas las verdades expresadas por Dios en los últimos días pueden salvar y perfeccionar a las personas. No importa si creyeron en el Señor Jesús antes o si han leído la Biblia. Siempre que acepten a Cristo de los últimos días y todas las verdades expresadas por Dios en los últimos días, podrán obtener el perfeccionamiento de la obra del Espíritu Santo así como la aprobación de Dios. Nadie puede negar este hecho. En cuanto a si la Biblia está o no anticuada, eso no debemos juzgarlo nosotros. Dios mismo tiene la última palabra en eso, pero debemos decir que si las personas sólo creen en la Biblia y no aceptan la obra de los últimos días llevada a cabo por el Señor Jesús retornado —Dios Todopoderoso— no pueden ser salvadas. Esto es cierto. Sólo hablamos sobre estas verdades, sobre estas realidades, para llevar delante de Cristo de los últimos días a todos los que creen genuinamente en Dios, de forma que puedan volver ante el trono de Dios. Por mucho que el mundo religioso pueda atacarlo o juzgarlo, debemos dejar claro que la Biblia no representa la obra actual de Dios ni puede sustituir en absoluto la obra de Dios de los últimos días. Porque Dios Todopoderoso ya ha venido y el juicio ante el gran trono blanco ya ha comenzado; sólo quienes aceptan el juicio de Dios Todopoderoso de los últimos días pueden ser salvados. Esta es la verdad. Si la Biblia pudiera salvar a la humanidad, ¿por qué habría vuelto el Señor Jesús a llevar a cabo obra en los últimos días? Esta es la razón por la que los creyentes deben reconocer que cada etapa de la obra se construye sobre la anterior y que cada una de ellas está estrechamente vinculada a la siguiente —sin duda no es inmutable ni está estancada—. Esto es así porque Dios es el Dios real y vivo; Él es el Dios todopoderoso y sabio. Su obra no sigue reglas y Él no repite Sus acciones. Su obra avanza con cada etapa y se vuelve gradualmente más profunda. El juicio de Dios de los últimos días ya ha empezado y la obra del Espíritu Santo ha sido totalmente retirada. El Espíritu ahora sólo lleva a cabo la obra de Dios de los últimos días y los círculos religiosos se hundieron en la desolación hace mucho. Esto muestra que la obra de Dios ya ha cambiado y Él va a salvar totalmente a la humanidad de la oscura influencia de Satanás en los últimos días para que las personas puedan entrar verdaderamente en el reposo. Este es el propósito de la obra de Dios y es Su plan de gestión. Así que cada vez que Dios lleva a cabo nueva obra y abre una nueva era, si las personas continúan aferrándose a la obra que Dios ya ha concluido, serán naturalmente eliminadas por Él. La Biblia es meramente un testimonio de Dios y da testimonio simplemente de Sus dos etapas de obra anteriores.Esto se debe a que Él ya ha llevado a cabo nueva obra, ha abierto la Era del Reino y la obra de la Era de la Gracia ha pasado verdaderamente. Esto no es falso. Sin embargo, todas las palabras de Dios en la Biblia se harán realidad; todas se cumplirán. Esto es rotundo. Las personas deben entender que sólo la obra de juicio de Dios en los últimos días es fundamental y decisiva para salvar a la humanidad. La Biblia no puede desempeñar una función dominante en esto. La obra de redención en la Era de la Gracia fue simplemente para allanar el camino para la obra de Dios en los últimos días. Si la obra de redención hubiera podido transformar verdaderamente el carácter de las personas y salvar al hombre de la influencia de Satanás de forma que pudieran lograr la verdadera obediencia a Dios, el Señor Jesús no habría necesitado decir que tenía que venir de nuevo y la Biblia no habría necesitado profetizar la obra de Dios en los últimos días. La obra de redención en la Era de la Gracia se volvió obsoleta por el comienzo de la obra de Dios de juicio en los últimos días, por lo que la Biblia también pasó a ser un libro histórico. Esta es la ley natural y también viene determinada por el hecho de que la obra de Dios siempre es nueva y nunca se estanca. El documental de la obra de Dios en los últimos días, La Palabra manifestada en carne, se hizo realidad justo en el momento correcto. Este es el libro de las palabras de Dios declaradas por Dios Todopoderoso en los últimos días y es la Biblia de la Era del Reino. La Palabra manifestada en carne se compone enteramente de las palabras de Dios Todopoderoso y también fue editado y publicado bajo la propia dirección de Dios Todopoderoso. Representa enteramente la voluntad de Dios en los últimos días. Para los creyentes, leerlo es una necesidad. Siempre que las personas lo lean devotamente y busquen y acepten la verdad, podrán obtener la obra del Espíritu Santo y ser bendecidos por Dios. Algunas personas ven que La Palabra manifestada en carne es como el relámpago que aparece de repente desde el oriente y saben que Dios ya ha venido y que ha hecho una vez más nueva obra. Si las personas siguen aferrándose a la Biblia y no renuncian a ella, rechazando a Cristo, esto es retrógrado y anticuado y serán naturalmente eliminadas. Es una ley contra la que no pueden ir las personas. La obra de Dios siempre es nueva —Él nunca repite Su obra—. Ahí es donde residen Su omnipotencia y sabiduría. Si las personas no siguen el ritmo de la obra de Dios, serán sin duda eliminadas. Es una ley objetiva que no cambia en base a la voluntad humana. Todas las que defienden la Biblia pero se niegan a aceptar la obra de los últimos días llevada a cabo por Jesús que ha vuelto en la carne ya se han quedado rezagadas de la obra del Espíritu Santo. Si las personas continúan usando “la teoría de que la Biblia es obsoleta” para resistirse y juzgar la obra de Dios, entonces ya se ha revelado que son simplemente anticristos rígidos, inmutables. Si continúan usando la Biblia para resistirse a Dios y se niegan a arrepentirse, estarán sin duda sometidas al castigo y condenación de Dios. Esta es la razón por la que todos los que juzgan y condenan la obra de Dios de los últimos días con “la teoría de que la Biblia es obsoleta” son anticristos genuinos y los perros de presa de Satanás de pies a cabeza. Esto se debe a que los anticristos guían a las personas a adorar y venerar ciegamente la Biblia y a cortar su relación con Dios. Ellos intentan juzgar y condenar la obra de Dios escogiendo selectivamente partes de la Biblia y malinterpretándolas para conseguir su meta de control permanente sobre el mundo religioso. De esta forma, todos los creyentes dentro de los círculos religiosos son propensos a estar totalmente arruinados y a ser los hijos del infierno —las consecuencias son impensables—. Los anticristos no aman en absoluto a Cristo en la carne, sino que lo tratan como un enemigo. Incluso inventan mentiras y rumores para difamar y condenar a Cristo, resistirse a Él y ser Sus enemigos. También tergiversan los hechos y dan la vuelta a la verdad para confundir a las personas e impedir que acepten y obedezcan a Cristo. Si eso no es un anticristo, ¿qué es? Por tanto, quienes aman a los anticristos ya están al lado de Satanás. Entre Cristo y los anticristos, cualquiera que no esté al lado de Dios está al lado de Satanás. No hay lugar para un arreglo. El Señor Jesús nunca ha tenido amor alguno por Satanás. Él expuso sin piedad a los principales sacerdotes, escribas y fariseos. Las personas deben tener principios en su amor —deben amar lo que Dios ama y odiar lo que Dios odia—. Es la única forma de estar de acuerdo con la voluntad de Dios porque la motivación y las metas de los anticristos son el engaño de Satanás. Los anticristos son los cabecillas a la hora de confundir, atrapar y arruinar al pueblo escogido de Dios. Todos los que usan la Biblia para condenar, juzgar y resistirse a la obra de Dios de los últimos días son revelados como anticristos genuinos. Todo el mundo debe tener discernimiento con respecto a los anticristos —sólo quienes rechazan a Satanás y sigan y obedecen a Dios pueden ser salvados—. Por muy desenfrenada que sea la arrogancia de las fuerzas del anticristo, Dios es el Dios todopoderoso y sabio, así que ¿cómo podría el mundo religioso detener los pasos de la obra de Dios? Tal como Dios ha dicho: “La obra de Dios es como las olas que crecen con fuerza. Nadie puede detenerlo, y nadie puede parar Sus pasos. Sólo aquellos que escuchan Sus palabras con atención, y que lo buscan y tienen sed de Él, pueden seguir Sus huellas y recibir Su promesa. Aquellos que no, sufrirán un desastre abrumador y un castigo merecido”. “Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda avanzar al mismo paso que Dios, y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre”.

Sólo quienes exaltan a Cristo, dan testimonio de Él y son compatibles con Él siguen la voluntad de Dios

Dios Todopoderoso dijo esto: “Al principio os quise alimentar con más verdades pero, como vuestra actitud hacia la verdad es muy fría e indiferente, tengo que renunciar. No quiero que Mis esfuerzos se desperdicien ni tampoco quiero ver a la gente sostener Mi palabra y sin embargo en todos lados hacer lo que me resiste, lo que me hace daño y lo que me blasfema. Debido a vuestras actitudes y vuestra humanidad, escasamente os suplo con una pequeña parte de la palabra que es muy importante para vosotros como Mi prueba entre la humanidad. No es sino hasta ahora que verdaderamente confirmo que las decisiones y planes que he hecho están de acuerdo con lo que necesitáis y, por otra parte, confirman que Mi actitud hacia la humanidad es correcta. Vuestros muchos años de acciones ante Mí me han dado la respuesta que previamente nunca había recibido. Y la pregunta a esta respuesta es: ‘¿Cuál es la actitud del hombre ante la verdad y el Dios verdadero?’. El esfuerzo que he derramado en el hombre prueba Mi esencia de amar al hombre y las acciones y hechos del hombre ante Mi presencia también han probado la esencia del hombre de aborrecer la verdad y oponerse a Mí. En todo momento me preocupo por todos los que me han seguido, sin embargo, en ningún momento son los que me siguen capaces de recibir Mi palabra; son completamente incapaces de aceptar siquiera sugerencias que vengan de Mí. Esto es lo que más me entristece de todo. Ninguno es capaz de entenderme y, más aún, ninguno es capaz de aceptarme, aunque Mi actitud es sincera y Mi palabra es gentil. Todos están haciendo el trabajo encomendado por Mí de acuerdo con sus intenciones originales; no buscan Mis intenciones mucho menos preguntan por Mis peticiones. Todavía todos pretenden servirme lealmente mientras se rebelan contra Mí. Muchos creen que las verdades que les son inaceptables o que no pueden practicar, no son verdades. Para tales hombres, Mis verdades se vuelven algo que debe ser negado y desechado. Al mismo tiempo, entonces me convierten en alguien que es reconocido por el hombre sólo de palabra como Dios, pero también considerado un extranjero que no es la verdad, el camino o la vida. Nadie conoce esta verdad: Mi palabra es la verdad que nunca jamás cambia. Soy el aliento de vida para el hombre y la única guía para la humanidad. El valor y el significado de Mi palabra no se determina en base a si ella es reconocida o aceptada por la humanidad, sino por la esencia de la palabra misma. Incluso aunque ni una sola persona en esta tierra pudiera recibir Mi palabra, el valor de Mi palabra y su ayuda para la humanidad son inestimables para cualquier hombre. Por lo tanto, cuando me enfrento con los muchos hombres que se rebelan, que refutan o que son totalmente desdeñosos a Mi palabra, Mi posición sólo es esta: dejar que el tiempo y los hechos sean Mis testigos y muestren que Mis palabras son la verdad, el camino y la vida. Dejar que muestren que todo lo que he dicho es correcto y que eso es con lo que el hombre debe ser provisto y, además, que es eso lo que el hombre debe aceptar. Voy a dejar que todos los que me siguen conozcan este hecho: los que no aceptan completamente Mi palabra, los que no pueden practicar Mi palabra, los que no pueden encontrar un propósito en Mi palabra y los que no pueden recibir la salvación por causa de Mi palabra, son los que han sido condenados por Mi palabra y, además, han perdido Mi salvación y Mi vara nunca se apartará de ellos”.

Cómo conocer realmente la esencia de Cristo y el significado de que Dios se haga carne es increíblemente importante para que las personas puedan o no ser perfeccionadas y convertirse en quienes siguen la voluntad de Dios en su fe. Jesús dijo en la Era de la Gracia: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Dios Todopoderoso de los últimos días también dijo: “Mientras buscabais las huellas de Dios, ignorasteis las palabras que dicen que ‘Dios es la verdad, el camino y la vida’”. Las palabras de Dios muestran que en la fe de una persona, sólo al saber que Cristo es la verdad, el camino y la vida puede ella obtener salvación y aprobación de Dios. Rememorar las palabras habladas por el Señor Jesús en la Era de la Gracia produce muchísimas emociones. Él dijo: “No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Por tanto, ¿Qué es hacer la voluntad de nuestro Padre en el cielo? Es tener fe en el Único que ha sido enviado por Dios. Es aceptar y obedecer a Cristo, buscar la verdad con todas tus fuerzas, exaltar a Cristo y dar testimonio de Él. Es traer personas ante Dios para que logren el entendimiento de Cristo con el fin de que se conviertan en gente que ama verdaderamente a Dios. Esto es hacer la voluntad de Dios. Por tanto, todos los que siguen Su voluntad pueden entrar en el reino de los cielos, mientras que todos los que no puedan reconocer que Cristo es la verdad, el camino y la vida nunca entrarán en el reino. No hay duda sobre esto.

10 de Julio de 2103

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