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88. Los principios de vivir la vida de iglesia

1. Debes comer y beber las palabras de Dios y comunicar la verdad en concordancia con los principios prescritos por los presentes arreglos de la obra, y debes mantenerte al día con la obra del Espíritu Santo;

2. En las reuniones, debes comunicar más acerca de tu experiencia y conocimiento de las palabras de Dios y también debes comunicar los principios de práctica acerca de la verdad, a fin de tener una senda para poner la verdad en práctica;

3. Aquellos que buscan la verdad y que tienen un entendimiento preciso deben comunicar más. Es mejor que aquellos sin experiencia ni conocimiento escuchen más enseñanzas y contemplen más las palabras de Dios;

4. Debes acatar el principio de sólo comunicar lo que entiendas. No hables sin cuidado ni prediques letras y doctrinas, y no digas cosas que no tengan relación con el tema.

Las palabras relevantes de Dios:

De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos. Las personas de épocas pasadas también siguieron las pisadas de Dios, pero no pudieron continuar hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las pisadas de Dios, de tal manera que sigan a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En “compartir y hablar en comunión de nuestras experiencias”, compartir significa hablar de cada pensamiento que hay en tu corazón, de tu estado, de tus experiencias y conocimiento de las palabras de Dios, así como del carácter corrupto que hay en ti. Después de esto, los demás diferencian y aceptan lo positivo y reconocen lo que es negativo. Sólo esto es compartir, y sólo esto es tener verdadera comunión. No significa sencillamente comprender las palabras de Dios o parte de un himno, ni hablar en comunión como te plazca sin decir nada relacionado con tu propia vida actual. Todo el mundo habla de conocimiento doctrinal y teórico, y nadie dice nada del conocimiento que se saca de las verdaderas experiencias. Evitan hablar sobre estas cosas, sobre su vida personal, sobre su vida en la iglesia con sus hermanos y hermanas, y sobre su propio mundo interior. De este modo, ¿cómo puede haber una verdadera comunicación entre las personas? ¿Cómo puede haber una confianza real? ¡No puede haberlas! […] Si los hermanos y las hermanas han de ser capaces de confiar unos en otros, de echarse una mano y de proveer unos para otros cuando están juntos, entonces cada persona debe hablar de sus propias experiencias verdaderas. Si no hablas de ellas, y sólo pronuncias palabras altisonantes, doctrinales y superficiales, no eres honesto y, además, eres incapaz de serlo.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

“¿Qué significa realmente obtener la verdad de la palabra de Dios?”. No puedes obtener la verdad limitándote a hablar a menudo de doctrinas; ¿de qué sirve que sólo comuniques estas cosas literales? Debes descifrar el significado de la palabra de Dios, averiguar su base y el efecto pretendido. Hay verdad, significado y luz en la palabra de Dios. Hay muchas cosas en Su palabra; no es una mera cuestión de recitar su letra.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Hablad más sobre la realidad y menos sobre el conocimiento, y lo mejor es estar en silencio; hablad más de la senda de la práctica, que vuestro discurso sea menos inflado, y lo mejor es empezar la práctica desde ahora.

de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si lo que dices puede darles a las personas una senda que transitar, entonces esto equivale a que tienes la realidad. Digas lo que digas, debes traer a las personas a la práctica, y darles a todas una senda que puedan seguir. No sólo se trata de hacerlo de forma que las personas tengan conocimiento, sino más importante aún, de tener la senda por la que andar.

de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si queréis hacer un buen trabajo guiando a otros y sirviendo como testigos de Dios, lo más importante es que debéis tener un entendimiento más profundo del propósito de Dios en la salvación de las personas y el propósito de Su obra. Debes entender la voluntad de Dios y Sus diversas exigencias a las personas. Debes ser práctico en tus esfuerzos; experimentar tan sólo aquello que entiendes y comunicar sólo lo que conoces. No te jactes, no exageres y no hagas observaciones irresponsables. Si exageras, las personas te detestarán y te sentirás reprobado después; sencillamente, esto es demasiado inadecuado.

de ‘Proveer la verdad es la forma real de guiar a otros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

¡Recuerda esto en el futuro! No hables de entendimientos vacíos, sólo habla del camino de la práctica, sólo habla de la realidad. Pasa del conocimiento real a la práctica real y luego pasa de practicar a vivir la realidad. No sermonees a otros ni hables del conocimiento real. Si tu entendimiento es un camino, entonces puedes hablar de ello; si no es un camino, entonces, por favor cállate y deja de hablar. Lo que dices es inútil, sólo son unas palabras de entendimiento para engañar a Dios y para que otros te envidien. ¿No es ésa tu ambición? ¿No es esto jugar deliberadamente con otros? ¿Hay algún valor en esto? Sólo habla de entendimiento después de que lo hayas experimentado y, entonces, ya no estarás alardeando. De lo contrario, sólo eres alguien que dice palabras arrogantes. Ni siquiera puedes superar muchas cosas ni rebelarte contra tu propia carne en tu experiencia real. Siempre estás haciendo cosas impulsado por tus deseos, no satisfaces la voluntad de Dios, pero aún tienes el descaro de hablar de entendimientos teóricos. ¡Que sinvergüenza eres! Aun así tienes la desfachatez de hablar acerca de tu entendimiento de las palabras de Dios, ¡qué impudente eres. Tal jactancia y fanfarronería se han convertido en tu naturaleza y te has acostumbrado a hacerlo. Están a tu alcance siempre que quieres hablar, sólo alejas a las ovejas porque lo consideras práctico y te satisfaces con decoraciones cuando se trata de practicar. ¿No es esto engañar a otros? Tú podrás engañar a las personas, pero Dios no puede ser engañado. Las personas no saben y no tienen discernimiento, pero Dios es serio acerca de tales asuntos y Él no te perdonará. Puede que tus hermanos y hermanas aboguen por ti, alabando tu entendimiento y admirándote; pero si no tienes realidad, el Espíritu Santo no te perdonará. Tal vez el Dios práctico no pondrá el dedo sobre tus defectos, pero el Espíritu de Dios no te prestará ninguna atención y eso será suficiente para que puedas soportarlo. ¿Crees esto? Habla más sobre la realidad de la práctica; ¿ya te has olvidado? Habla más sobre los caminos prácticos; ¿ya te has olvidado? “Habla menos de las teorías elevadas o de cosas pomposas que no tienen valor, es mejor que empieces a practicar a partir de este momento”. ¿Has olvidado estas palabras? ¿Acaso no entiendes nada de esto? ¿No tienes entendimiento de la voluntad de Dios?

de ‘Sólo se tiene la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si aquello sobre lo que estás predicando no es la condición real, no podrás tocar los corazones de las personas; lo olvidarán aunque quieran recordarlo, y no podrás ayudarlas. Si te encuentras con una situación en la que quieres predicar, pero sientes que no puedes predicar de forma exhaustiva sobre las cosas; en la que tienes algún conocimiento doctrinal, pero no sabes nada sobre las cosas de la esencia; y si no eres capaz de responder a las preguntas sobre la esencia que otros plantean, es mejor que no prediques en absoluto. También hay momentos en los que comenzarás a exponer un tema en una reunión, sentirás que lo conoces bastante bien, y que puedes hablar acerca de algunas cosas reales. Pero una vez que lo has expuesto a nivel superficial todo el mundo lo entiende, y no te queda nada más que predicar a un nivel más profundo. Es posible que lo que los demás no saben tú tampoco lo sepas. Por tanto, no te obligues a predicar, sino haz que todos comuniquen sobre el tema. […] Si una reunión siempre gira alrededor de un tema, o dos, tras hablar una y otra vez sobre estos, algunas personas acabarán por entender un poco.

de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Comunión del hombre:

A veces no queda claro qué hacer en la propia búsqueda de la verdad. Hay tantas palabras de Dios y es difícil saber qué leer primero. Primero puedes considerar los arreglos actuales de la obra, la enseñanza y los sermones de los de arriba, y todo eso será el ritmo y las huellas de la obra del Espíritu Santo. Ese es el ritmo de la obra del Espíritu Santo y esa es la obra que se está haciendo ahora. Si comes y bebes las palabras de Dios de acuerdo con esto, será más probable que disfrutes el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo. Puesto que las palabras de Dios son tan prolíficas, es posible que no sepas dónde está la obra del Espíritu Santo; para leer sólo escoges un pasaje al azar. A veces lo que estás leyendo no es lo que el Espíritu Santo está haciendo en este preciso momento y otras te encuentras por casualidad con el pasaje adecuado, con el que Él está obrando. Este no es el enfoque correcto. Debes poder confirmar las huellas del Espíritu Santo y Su ritmo, pero ¿cómo lograr tal cosa? Pues mediante la enseñanza y sermones y los arreglos de la obra de los de arriba.

de La comunión de los de arriba

Todas las personas escogidas de Dios deben prestar atención a entender la verdad y entrar en la realidad, y no deben confundir a las personas hablándoles sobre letras y doctrinas religiosas. Si alguien sigue hablando sobre letras y doctrinas religiosas sin parar y ocupa demasiado tiempo durante las reuniones, todas las personas en la iglesia deberían evitar entonces que esa persona lo haga. Si no se disuade a la persona y esta continúa causando problemas o alardeando, se le debe prohibir la asistencia a las reuniones y hacer que reflexione sobre sus actos y conducta. Todos los que evitan que las personas lean las palabras de Dios, o interrumpen a las personas que leen las palabras de Dios y comunican la verdad en reuniones, y todos a los que les gusta hablar mucho en las reuniones y ocupan demasiado tiempo, son perturbadores que deben ser restringidos. En particular, las personas cuya mente no está clara y no tienen esclarecimiento del Espíritu Santo, pero a quienes les gusta hablar mucho, deben ser restringidas aún más y pueden ser segregadas si siguen sin corregirse. Hablar durante las reuniones debe limitarse a comunicar las palabras de Dios y la luz revelada por el Espíritu Santo. La comunicación que está fuera del tema o que no beneficia a las personas —es decir, el tipo de comunicación despreciada por la mayoría de las personas— debe prohibirse. Si una persona no puede renunciar a su forma errónea de comunicación y no habla sobre los temas correctos, no debería abrir la boca. Si una iglesia particular no se congrega para comer y beber las palabras de Dios y sólo charla sobre cosas triviales cuando se reúne, entonces tales reuniones también deberían prohibirse. Sólo cuando todos hayan completado un período de tiempo de autorreflexión podrán celebrarse de nuevo las reuniones. En cuanto a las personas a quienes les gusta dormir durante las reuniones, se les debe prohibir asistir a no ser que se controlen.

de ‘Principios de práctica para la vida de iglesia’ en “Anales selectos de los arreglos de la obra de la Iglesia de Dios Todopoderoso”

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