Los principios de mantener una relación normal con Dios  

1. Antes que nada, le debes dar tu corazón a Dios y permitir que Dios se haga cargo, tener frecuentemente una auténtica oración y asociación con Dios y obtener la guía de la obra del Espíritu Santo;  

2. Debes comer y beber frecuentemente las palabras de Dios, comunicar la verdad, practicar la verdad y cumplir con tu deber con el fin de corresponder al amor de Dios

3. En todas las cosas, debes albergar intenciones correctas, aceptar el escrutinio de Dios, poner los intereses de la familia de Dios primero. No debes hacer planes para ti mismo y debes obedecer los arreglos de Dios

4. Debes buscar la verdad en todas las cosas, buscar amar a Dios en tu corazón y practicar amar a Dios, y permitir que Dios se haga cargo y que tenga el poder en todas las cosas

Palabras relevantes de Dios:

Las personas creen en Dios, lo aman, y lo satisfacen cuando tocan el Espíritu de Dios con su corazón y, de ese modo, logran la satisfacción de Dios. Cuando contactan con corazón con las palabras de Dios, Su espíritu las conmueve. Si se quiere alcanzar una vida espiritual normal y establecer una relación normal con Dios, primero hay que entregarle el corazón a Dios y tranquilizar el corazón ante Él. Sólo después que se haya derramado el corazón ante Dios se puede, poco a poco, tener una vida espiritual normal. Si, al creer en Dios, las personas no le dan su corazón a Él, si su corazón no está en Dios y no tratan la carga de Dios como la suya propia, entonces todo lo que hagan será engañar a Dios y serán las acciones de las personas religiosas, que no pueden recibir la alabanza de Dios. Dios no puede conseguir nada de este tipo de personas, que sólo puede servir de contraste con la obra de Dios, a modo de decoración en la casa de Dios: ocupan el espacio y no sirven para nada; Dios no usa a esta clase de personas. […] Si tu corazón se puede derramar en Dios, y mantenerse tranquilo delante de Él, tendrás la oportunidad, las cualificaciones, para que el Espíritu Santo te use, para recibir Su esclarecimiento e iluminación, y tendrás aún más la oportunidad de que el Espíritu Santo compense tus deficiencias. Cuando das tu corazón a Dios, puedes entrar de forma más profunda en el lado positivo, y estar en un plano más elevado de entendimiento; en el lado negativo, tendrás más entendimiento de tus propias faltas y deficiencias, estarás más dispuesto a buscar satisfacer la voluntad de Dios y, en un estado no pasivo, entrarás activamente, y esto significará que eres una persona correcta. […]

[…]

Si quieres tener una relación normal con Dios, tu corazón debe volverse a Él y, […] Cuando uno no da su corazón a Dios, su espíritu se vuelve obtuso, insensible e inconsciente, y esta clase de persona nunca entenderá las palabras de Dios ni tendrá una relación normal con Él; esta clase de persona nunca cambiará su carácter. […] Cuando seas capaz de entregarle tu corazón a Dios, podrás percibir cada movimiento sutil en tu espíritu, y conocerás todo el esclarecimiento y la iluminación recibidos de Dios. Aférrate a esto, y entrarás poco a poco en la senda donde el Espíritu Santo te perfeccione. Cuanto más tranquilo esté tu corazón delante de Dios, más sensible y delicado será tu espíritu, y más capaz será de observar el movimiento del Espíritu Santo; entonces, tu relación con Dios se volverá más y más normal.

de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Primero se empieza con el asunto de la oración. Se es firme, y se ora a una hora fija. Independientemente de lo apurado que se esté de tiempo, de lo ocupado o de lo que sobrevenga, se ora cada día como algo normal, se come y se bebe las palabras de Dios como de costumbre. Mientras se coma y se beba las palabras de Dios, no importa cuáles sean los entornos, el espíritu está especialmente complacido; tampoco incomodan las personas, los acontecimientos ni las cosas de alrededor. Cuando se contempla normalmente a Dios en el corazón, lo que ocurre fuera no puede molestar. Esto es lo que significa tener estatura. Primero se empieza desde la oración: orar en paz delante de Dios es muy productivo. Después de ello, comer y beber las palabras de Dios, meditar en Sus palabras e intentar obtener la luz, hallar el camino a la práctica, conocer cuáles son los objetivos de las declaraciones de Dios, y entender sin desviación. En general, acercarse a Dios con normalidad en el corazón, contemplar Su amor, y reflexionar en Sus palabras, sin ser perturbado por las cosas externas. Cuando tu corazón está en paz, hasta el punto de ser capaz de meditar, para poder contemplar dentro de ti mismo el amor de Dios, y acercarte de verdad a Él, independientemente del entorno en el que estés, y en última instancia has alcanzado el punto en el que alabas en tu corazón, y es incluso mejor que orar, entonces poseerás una cierta estatura en esto. Si puedes alcanzar el estado antes descrito, entonces esto probará que tu corazón está verdaderamente en paz ante Dios. Este es el primer paso; es una habilidad básica. Sólo cuando pueden estar en paz delante de Dios, el Espíritu Santo puede tocar a las personas y el Espíritu Santo las puede esclarecer e iluminar, sólo entonces pueden realmente tener comunión con Dios y pueden entender la voluntad de Dios y la guía del Espíritu Santo, y con esto, habrán entrado en el camino correcto en sus vidas espirituales.

de ‘Acerca de acallar el corazón de uno delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Sólo llegando a conocer a Dios y satisfacerlo sobre el fundamento de comer y beber Sus palabras, uno puede establecer poco a poco una relación normal con Él. Comer y beber Sus palabras y ponerlas en práctica es la mejor cooperación con Dios y es la práctica que mejor se mantiene firme en el testimonio como uno de Su pueblo. […] Para lograr una vida espiritual normal, primero come y bebe las palabras de Dios y ponlas en práctica; y sobre este fundamento establece una relación normal entre el hombre y Dios.

de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

De cara al futuro, hablar de la palabra de Dios es el principio por el cual hablas. Cuando vosotros os reunáis, debéis comunicar sobre la palabra de Dios y usarla como vuestro tema; hablad acerca de lo que sabéis de la palabra de Dios, cómo la ponéis en práctica, y cómo obra el Espíritu Santo. Si comunicas sobre la palabra de Dios, el Espíritu Santo te iluminará. El hombre también debe cooperar si esto ha de convertirse en un mundo que gire en torno a la palabra de Dios. Si no te introduces en esto, Dios no puede realizar Su obra. Si no hablas sobre Su palabra, Él no puede iluminarte. Cada vez que estés libre, habla de la palabra de Dios. ¡No hables con descuido! Deja que tu vida se llene de la palabra de Dios; entonces serás un creyente devoto. Incluso si tu comunicar es superficial, está bien. Sin lo superficial, no habría ninguna profundidad. Hay un proceso que debe llevarse a cabo. Por medio de tu práctica, obtienes comprensión sobre la iluminación del Espíritu Santo sobre ti, y sobre cómo comer y beber la palabra de Dios eficazmente. Después de un período de una exploración como esta, entrarás en la realidad de la palabra de Dios. Sólo si tienes la determinación de cooperar, será que recibirás la obra del Espíritu Santo. 

de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tú has descubierto muchas manifestaciones de Satanás en ti y en tus acciones pasadas, muchas cosas que han ido en contra de los requerimientos actuales de Dios. ¿Eres capaz de abandonarlas ahora? Alcanza una relación normal con Dios, actúa según los propósitos de Dios, conviértete en una nueva persona, y ten una nueva vida; no mires atrás a transgresiones pasadas, no estés demasiado compungido, sé capaz de levantarte y de cooperar con Dios, y cumple las obligaciones que deberías llevar a cabo. De esta forma, tu relación con Dios será normal.

de ‘Cómo está tu relación con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Establecer una relación normal con Dios depende totalmente de que acalles tu corazón ante Dios. Una relación normal con Dios quiere decir no dudar ni negar nada de la obra de Dios, sino poder obedecer la obra de Dios, quiere decir tener los motivos correctos delante de Dios, sin pensar en ti mismo, poniendo siempre los intereses de la casa de Dios en primer lugar sin importar lo que estés haciendo, y aceptar la observación de Dios y obedecer Sus arreglos. Quiere decir poder sosegar tu corazón en la presencia de Dios en todo lo que hagas e incluso cuando no entiendas la voluntad de Dios, seguir cumpliendo tu deber y responsabilidades lo mejor que puedas; cuando la voluntad de Dios se te revele, entonces no es tarde para que la acates en tu práctica. Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, tu relación con las personas será normal. Todo se construye sobre el fundamento de las palabras de Dios: por medio de comer y beber las palabras de Dios, practica de acuerdo a lo que Dios pide, enmienda tus opiniones, y no hagas cosas que se opongan a Dios o perturben la iglesia. No hagas cosas que no tengan ningún beneficio para las vidas de tus hermanos y hermanas, no digas cosas que no edifiquen a los demás ni hagas nada vergonzoso. Sé justo y honorable en todas las cosas que hagas y permite que sean presentables delante de Dios. Aunque haya veces en que la carne sea débil, serás capaz de poner los intereses de la casa de Dios en primer lugar, no procurar tus propios beneficios, y actuar con justicia. Si puedes practicar de esta manera, entonces tu relación con Dios será normal.

Siempre que hagas algo, debes examinar si tus motivos son correctos. Si puedes actuar conforme a los requerimientos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el criterio mínimo. Si, cuando examinas tus motivos, surgen los que son incorrectos, y si puedes darles la espalda y actuar conforme a las palabras de Dios, entonces te volverás alguien que es correcto delante de Dios, lo que mostrará que tu relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es por amor a Dios y no para ti mismo. Debes enmendar tu corazón, ser justo, y tus emociones no te deben controlar ni debes actuar de acuerdo a tu propia voluntad siempre que hagas o digas algo: estos son los principios por los cuales los que creen en Dios se conducen. […] las personas son capaces de tener a Dios en su corazón, de no buscar beneficios personales ni pensar en su futuro personal (en referencia al pensamiento de la carne), sino que más bien llevan la carga de entrar en la vida, hacer todo lo que pueden para buscar la verdad, y someterse a la obra de Dios. De esta forma, los objetivos que buscas son correctos, y tu relación con Dios es normal.

de ‘Cómo está tu relación con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el transcurso de un día, ¿cuántas horas pasas verdaderamente ante Dios? ¿Cuánto de tu día se le da a Dios? ¿Cuánto se le da a la carne? Si tu corazón lo está mirando siempre, este es el primer paso en la senda correcta hacia el ser perfeccionado por Dios. Puedes consagrar tu corazón y tu cuerpo y todo tu amor verdadero a Dios, ponerlos delante de Dios, serle completamente obediente y ser absolutamente considerado con Su voluntad. No para la carne, no para la familia y no para tus deseos personales, sino para los intereses de la casa de Dios. En todo lo que puedas toma la palabra de Dios como el principio, como el fundamento. De esa manera, todas tus intenciones, todas tus perspectivas estarán en el lugar correcto y serás alguien que Dios elogia delante de Él.

de ‘Las personas que pueden ser absolutamente obedientes a la practicidad de Dios son quienes aman verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Al creer en Dios, tus propósitos y tus puntos de vista deben enmendarse; debes tener un entendimiento correcto y un trato correcto de las palabras de Dios, de la obra de Dios, de los entornos dispuestos por Él, del hombre testificado por Dios, y del Dios práctico. No debes practicar según tus pensamientos personales ni hacer tus propios pequeños planes. Debes ser capaz de buscar la verdad en todo, mantenerte en tu lugar como una creación de Dios, y someterte a toda la obra de Dios. Si quieres buscar ser perfeccionado por Dios, y entrar en la senda correcta de la vida, tu corazón debe vivir siempre en Su presencia, no ser disoluto, no seguir a Satanás, no dejarle oportunidad alguna de hacer su obra ni de que él te use. Debes darte por completo a Dios, y dejar que Él gobierne sobre ti.

[…]

[…] Hagas lo que hagas, considera: ¿Qué pensará Dios si hago esto? ¿Cómo afectará a los hermanos y hermanas? Examina tus propósitos en tu oración, en tu comunicación, en tu hablar, en tu trabajo y en tu contacto con las personas, y examina si tu relación con Dios es normal o no. Si eres incapaz de distinguir tus propósitos y pensamientos, no tienes discriminación, y esto demuestra que entiendes demasiado poco sobre la verdad. Ten un entendimiento claro de todo lo que Dios hace, ve las cosas según Su palabra y posicionado en el lado de Dios. De esta forma, tus puntos de vista serán correctos. Por tanto, construir una buena relación con Dios es una prioridad máxima para cualquiera que crea en Él; todos deberían tratarlo como la tarea más importante y como su principal acontecimiento vital. Todo lo que haces debería sopesarse, tomando por referencia si tienes o no una relación normal con Dios.

de ‘Cómo está tu relación con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ya que crees en el Dios práctico, el día de hoy te debes situar en el camino correcto. Al tener fe en Dios, no sólo debes buscar las bendiciones, sino debes buscar amar a Dios y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento y tu propia búsqueda, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un verdadero entendimiento de Dios, y tener un amor verdadero de Dios que brote de tu corazón. En otras palabras, tu amor por Dios es el más genuino, de tal manera que nadie puede destruirlo o ponerse en el camino de tu amor por Él. Entonces, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ha tomado posesión de tu corazón, por lo que nada más puede poseerte. Debido a tu experiencia, al precio que pagaste y a la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios. Entonces eres liberado de la influencia de Satanás y vives a la luz de la palabra de Dios. Sólo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes considerar que has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes buscar esta meta. Este es el deber de cada uno de vosotros.

de ‘Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

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