1. ¿Cuál es el significado de la oración?

Las palabras relevantes de Dios:

La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Él, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por el cual el Espíritu de Dios conmueve al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que carecen de espíritu, lo que prueba que les falta la facultad para que Dios los conmueva. Sin la oración, sería imposible llevar una vida espiritual normal, mucho menos seguir el ritmo de la obra del Espíritu Santo. Estar sin la oración es romper la relación con Dios y sería imposible recibir el elogio de Dios. Como creyente en Dios, mientras más ores, más te conmueve Dios, más estás lleno de determinación y mejor se puede recibir nuevo esclarecimiento de Dios. Como resultado, este tipo de persona puede ser perfeccionada de manera muy rápida por el Espíritu Santo.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Después de que Dios creó a los seres humanos y les otorgó un espíritu, los instó a que lo invocaran, ya que, de no hacerlo, no serían capaces de conectarse con Su Espíritu y, por tanto, sería imposible recibir en la tierra la “televisión satelital” del cielo. Cuando Dios ya no está en el espíritu de las personas, queda un espacio vacío para otras cosas, y así es como Satanás aprovecha la oportunidad para meterse. Cuando las personas contactan a Dios en su corazón, Satanás entra inmediatamente en pánico y se apresura a escapar. A través del clamor de la humanidad, Dios les da a las personas lo que necesitan, pero Él no “reside” en ellas al principio. Simplemente les brinda ayuda constante a causa de su clamor y, a partir de esa fortaleza interna, las personas obtienen resistencia de forma que Satanás no se atreva a venir a “jugar” como se le antoje. Así pues, si las personas se conectan continuamente con el Espíritu de Dios, Satanás no se atreve a venir y provocar perturbaciones. Sin las perturbaciones de Satanás, la vida de todas las personas es normal y, entonces, Dios tiene la oportunidad de obrar en ellas sin obstáculos. Por tanto, lo que Dios quiere hacer puede lograrse a través de los seres humanos.

Extracto de ‘Capítulo 17’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

La oración no es un tipo de ritual; es una verdadera comunión entre una persona y Dios, y conlleva un significado profundo. A partir de las oraciones de las personas, uno puede ver que están sirviendo a Dios directamente. Si consideras a la oración como un ritual, entonces está garantizado que no servirás bien a Dios. Si tus oraciones no son serias o sinceras, puede decirse que, desde el punto de vista de Dios, no existes como persona; ¿cómo puedes entonces hacer que el Espíritu Santo obre en ti? Como resultado, después de trabajar durante un tiempo, quedarás exhausto. De ahora en adelante, sin la oración, no podrás trabajar. Es la oración la que produce el trabajo y la que produce el servicio. Si eres una persona que funge como líder y sirve a Dios, pero nunca te has entregado a la oración o nunca has sido serio en tus oraciones, entonces la manera en la que sirves terminará haciéndote fracasar. ¿Qué hace que las personas sientan que tienen el derecho de no orar? ¿Han dejado de orar porque Dios se ha encarnado? Eso no es excusa, ¡a veces hasta Yo mismo oro! Cuando Jesús estaba en la carne, Él oró también cuando sobrevinieron asuntos críticos. Él oró en los montes, abordo de barcos y en huertos; Él guio a Sus discípulos a orar. Si puedes ir a menudo ante Dios y orarle con frecuencia, esto demuestra que tratas a Dios como Dios. Si a menudo descuidas la oración y tiendes a hacer las cosas por tu cuenta, haciendo esto y aquello a Sus espaldas, entonces no sirves a Dios; simplemente estás implicado en tus propios asuntos. Por tanto, ¿no serás condenado? Visto desde fuera, no parecerá que hayas hecho nada perturbador ni que hayas cometido blasfemia contra Dios, sino que estás haciéndote cargo de tus cosas. ¿Acaso no estás provocando una interrupción al hacer esto? Aunque, a primera vista, parece como si no estuvieras haciéndolo, en esencia, te estás resistiendo a Dios.

Extracto de ‘El significado de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La oración es de suma importancia para vosotros. Cuando oras y recibes la obra del Espíritu Santo, Dios conmueve tu corazón y surge la fuerza para amar a Dios. Si no oras con el corazón, si no abres tu corazón para tener comunión con Dios, entonces Dios no va a tener forma de obrar en ti. Si, habiendo orado y dicho las palabras de tu corazón el Espíritu de Dios no ha empezado Su obra y no has recibido inspiración, entonces esto demuestra que tu corazón carece de sinceridad, que tus palabras no son ciertas y que siguen siendo impuras. Si, habiendo orado, tienes un sentido de satisfacción, entonces tus oraciones han sido aceptables para Dios y el Espíritu de Dios está obrando en ti. Como alguien que sirve delante de Dios, no puedes estar sin orar. Si verdaderamente ves la comunión con Dios como algo significativo y valioso, ¿podrías entonces abandonar la oración? Nadie puede estar sin comunión con Dios. Sin la oración, vives en la carne, en la esclavitud de Satanás; sin la oración verdadera, vives bajo la influencia de la oscuridad.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Aunque orar de rodillas es hablar a Dios de corazón, debes saber que las oraciones de la gente son conductos para la obra del Espíritu Santo. Mientras una persona en un estado correcto ore y busque, el Espíritu Santo también estará obrando. Esta es una buena coordinación entre Dios y el hombre desde dos perspectivas diferentes, o se puede decir que Dios ayuda al hombre a resolver algunos de sus problemas, y cuando la gente acude a Dios se trata de un tipo de cooperación. También es una de las maneras en las que Dios salva y purifica a las personas y, además, es la senda de la entrada a la vida normal. No es un ritual. Orar no es simplemente algo que revigorice a la gente; si así fuera, bastaría con hacer las cosas por inercia y gritar algunos lemas, y no haría falta implorarle nada a Dios, ni tampoco adorar o tener devoción. ¡La oración tiene gran importancia! Si sabes cómo orar y lo haces a menudo, con oraciones frecuentes que se someten a Dios y son sensatas, entonces tu estado interior será bastante normal por norma general. Si, por el contrario, tus oraciones solo consisten en unos pocos lemas, no asumes carga alguna y no meditas sobre lo que sería sensato decir en oración y lo que no, ni sobre lo que sería verdaderamente reverencial decir, y nunca te tomas estos asuntos en serio, nunca tendrás buen éxito en la oración, y tu estado interior será siempre anormal. Nunca llegarás a profundizar en la lección de lo que es el sentido normal, la verdadera sumisión, la verdadera adoración y la perspectiva con la que debes orar, y tampoco profundizaras tu entrada en estas cosas. Todas estas cosas son sutiles.

Extracto de ‘El significado de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Anteriormente he dicho que todas las personas se encargan de su propia gestión y se ocupan de sus propios asuntos. Las personas siguen siendo así en este momento; trabajan durante un tiempo y después dejan de orar, con la ausencia de Dios en sus corazones. Piensan para sus adentros: “Simplemente actúo de acuerdo con las disposiciones del trabajo. De todas formas, no es como si hubiese cometido un error o causado una perturbación…”. No oras y aún menos das gracias. ¡Te encuentras en un estado terrible! La mayor parte del tiempo eres consciente de que este estado es incorrecto, pero careces del método correcto para rectificarlo; consecuentemente, no puedes remediar tu estado y, aunque puedas entender la verdad, no eres capaz de ponerla en práctica. Eres consciente de que dentro de ti hay un estado anormal (como la arrogancia, la corrupción o la rebelión), y aun así no logras rectificarlo ni superarlo. La gente siempre se ocupa de sus propios asuntos y no se preocupa por la obra del Espíritu Santo ni por cómo opera, y solo le importa hacer lo suyo. Por consiguiente, el Espíritu Santo te abandonará, y cuando lo haga, te sentirás lúgubre y marchitado por dentro, como si no tuvieras sustento ni disfrute. Hay muchas personas que pasan seis meses sin orar y, aunque hacen su trabajo, se sienten secas por dentro. A veces piensan: “¿Qué estoy haciendo? ¿Cuándo se acabará esto?”. Sí, se les ocurren incluso ideas como estas. ¡Es ciertamente peligroso que una persona pase mucho tiempo sin orar! ¡Orar es esencial! Si la vida de iglesia de alguien nunca ha estado llena de oración, sus reuniones serán estériles y no tendrán gozo alguno. Por lo tanto, cuando estéis juntos, siempre debéis orar y dar alabanza y, entonces, el Espíritu Santo realizará una obra extraordinaria. El poder que el Espíritu Santo le otorga al hombre es inagotable; las personas no pueden agotarlo ni terminarlo. Por mucho que una persona pueda hablar o predicar por sus propios esfuerzos, si el Espíritu Santo no obra para ese propósito, ¿qué resultado puede conseguir? En muchas ocasiones, en tres o cinco sesiones de oración, una persona solo dice una frase o dos, como por ejemplo: “¡Oh, Dios, te doy gracias y te alabo!”, y después no sale nada más de ella: no tiene nada más que decir. ¿Cuál es la medida de dicha creencia? ¡Es peligrosa! Cuando una persona, en su fe en Dios, no puede tan siquiera decir palabras para darle gracias, alabarlo o darle gloria, y ni se atreve a decir las palabras “por favor, Dios” y está demasiado avergonzada para hacerlo, ¡es una persona muy degradada! Puede que clames a Dios y lo reconozcas en tu corazón, pero si no te presentas ante Dios y tu corazón se aparta de Él, entonces el Espíritu Santo no obrará. Cuando os levantéis cada mañana, no os olvidéis de orar. Cuando ores, las expectativas para ese día serán especialmente buenas y gratificantes, y sentirás al Espíritu Santo a tu lado protegiéndote en todo momento.

Extracto de ‘El significado de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Me consta que muchas personas carecen particularmente de la capacidad de contenerse. ¿Por qué? Porque nunca oran. Cuando la gente no ora, se vuelve libertina, y cuando esto ocurre, pierde su devoción y humildad. Solo habla de la humanidad, la integridad y el conocimiento de su propia naturaleza corrupta. En cuanto a cómo actúa el Espíritu Santo, cómo conmueve exactamente a las personas y cómo la gente debe buscar la voluntad de Dios en su vida diaria, todas estas cosas desaparecen. La gente solo cree en su corazón que realmente Dios existe, y todo lo que queda de su fe es el reconocimiento de Dios; los asuntos de la vida del espíritu han desaparecido. Su fe solo comprende el mundo material y niegan los asuntos del espíritu, por tanto, mientras caminan por su cuenta, se pierden y caen. Cuando una persona que no ora practica la verdad, solo se puede aferrar a un principio dentro de cierto alcance: todo son meras reglas. Aunque acates los arreglos de lo Alto en tus actos y no ofendas a Dios, todo lo que haces es cumplir normas. El espíritu de las personas está muy adormecido y apagado ahora. Hay muchos aspectos complicados en la relación del hombre con Dios, como ser conmovido y esclarecido por el Espíritu. El hombre no siente estas cosas; ¡es demasiado insensible! El hombre no lee las palabras de Dios, no está en contacto con los asuntos de la vida del espíritu y no puede tomar las riendas de su propio estado. Para tomar las riendas del propio estado de la vida del espíritu no basta con orar ni con vivir una vida de iglesia. ¿No creéis? Para creer en Dios hay que orar; sin oración no hay semejanza de fe en Dios. Digo que no tenéis que seguir reglas; podéis orar en cualquier sitio y en cualquier momento, y por eso hay algunos que casi nunca oran. No oran por la mañana cuando se levantan, sino que simplemente leen unos cuantos pasajes de las palabras de Dios y escuchan himnos. Por el día, se mantienen ocupados con asuntos externos y tampoco oran antes de irse a la cama por la noche. ¿No pensáis lo mismo? Si simplemente leéis las palabras de Dios y no oráis, ¿no sois entonces como un incrédulo que lee Sus palabras sin entenderlas? Sin orar, el corazón no está ocupado y no hay sentimientos ni mociones en el espíritu de la persona. Las personas están adormecidas y apagadas; hablan de manera superficial de las cosas relacionadas con la transformación del carácter, y aparentan creer en Dios, pero el sentimiento en lo más profundo de su espíritu no es tan fuerte. Son como los que no creen en Dios. No importa cómo intenten orar, son incapaces de hacer que salgan las palabras. Esto es muy peligroso: significa que estás demasiado lejos de Dios y que Él ya no está en tu corazón. De hecho, no hay ningún conflicto entre ocuparse de los asuntos externos y el trabajo y volver al espíritu para orar. No solo no hay conflicto, sino que, además, volver al espíritu para orar es, en realidad, más beneficioso para la propia obra.

Extracto de ‘El significado de la oración y su práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Qué es lo primero que debe hacer la gente ante un problema? Orar; la oración es lo primero. La oración demuestra que eres devoto, que has comenzado a tener un corazón temeroso de Dios, que sabes buscar a Dios, que le has dado un lugar en tu corazón, que eres un cristiano devoto. Muchos creyentes mayores se arrodillan a orar todos los días a la misma hora, a veces tanto tiempo que no pueden volver a levantarse. No entremos en si es un ritual ni en si es posible que ganen algo con ello o no; digamos, sencillamente, que estos hermanos y hermanas mayores son especialmente devotos, mucho mejores y más aplicados que vosotros, los jóvenes. Lo primero que hay que hacer ante un problema es orar. La oración no es solo hablar y hablar de dientes para afuera; eso no resolvería ningún problema. Quizá ores ocho o diez veces sin conseguir nada, pero no te desanimes; debes continuar orando. Cuando te suceda algo, primero ora, cuéntaselo primero a Dios, que Dios se haga cargo, deja que Dios te ayude, que Él te guíe y te señale el camino. Esto demuestra que has puesto a Dios en primer lugar, que lo tienes en tu corazón. Si, ante un problema, lo primero que haces es sentirte reticente, enfadarte y montar en cólera —si, antes de nada, te vuelves negativo—, esta es una manifestación de que no tienes a Dios en el corazón. En la vida real debes orar cada vez que te suceda algo. En primer lugar, debes arrodillarte a orar; esto es crucial. La oración demuestra tu actitud hacia Dios en Su presencia. No orarías si no tuvieras a Dios en tu corazón. Hay quienes dicen: “Yo oro, ¡pero Dios aún no me da esclarecimiento!”. No digas eso. Mira, para empezar, si tus motivaciones para orar son correctas; si realmente buscas la verdad y oras a Dios a menudo, es muy posible que te dé esclarecimiento en alguna materia para que la entiendas; en definitiva, Dios te dará entendimiento. Sin el esclarecimiento de Dios no tendrías entendimiento propio: te falta perspicacia, no tienes inteligencia para ello y esto es inalcanzable para el intelecto humano. Cuando sí entiendes, ¿nace ese entendimiento de tu propia mente? Si el Espíritu Santo no te da esclarecimiento, ninguna persona a quien preguntes conocerá el significado de la obra del Espíritu ni lo que Dios quiere decir; solo lo sabrás cuando el propio Dios te explique el significado. Por tanto, lo primero que has de hacer cuando te suceda algo es orar. La oración exige indagar con actitud de búsqueda y expresar tus pensamientos, opiniones y actitudes; en esto debe consistir. No dará resultado hacerlo por simple inercia, así que no culpes al Espíritu Santo por no darte esclarecimiento. He descubierto que, en su fe en Dios, algunas personas siguen creyendo en Él, pero solamente de boquilla. No tienen a Dios en su corazón, reniegan de la obra del Espíritu y también de la oración; se limitan a leer las palabras de Dios y nada más. ¿Puede denominarse esto fe en Dios? Continúan creyendo hasta que Dios desaparece por completo de su fe. En concreto, hay quienes habitualmente se encargan de asuntos generales, sienten que están muy ocupados y no reciben nada a cambio de todos sus esfuerzos. Estas personas no van por la senda correcta en su fe en Dios. ¿Acaso no es agotador tomar el buen camino? No toman este camino ni aunque comprendan mucha doctrina y tienden a ir cuesta abajo. Así pues, cuando os suceda algo, debéis dedicar más tiempo a la oración y la búsqueda; es lo menos que debéis hacer. La clave radica en aprender a buscar la voluntad de Dios y las intenciones del Espíritu Santo. Si los que creen en Dios son incapaces de experimentar y practicar de este modo, no ganarán nada y su fe no servirá de nada.

Extracto de ‘Mira todas las cosas a través de los ojos de la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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