Los principios de la oración a Dios

1. La verdadera importancia de la oración a Dios es para entender la verdad y alcanzar la obediencia y la adoración a Dios. No debes, bajo ninguna circunstancia, participar en ceremonias religiosas.

2. Debes hacer uso de tus dificultades y problemas prácticos cuando ores a Dios. No debes apartarte de la realidad, hablar palabras vacías ni hablar de letras y doctrinas.

3. Debes orar frecuentemente a Dios sobre los problemas de desempeñar tu deber y entrar en la vida, buscar entender la verdad y entrar a la realidad.

4. Debe haber reverencia a Dios en tus oraciones y debes ser razonable. No puedes exigirle a Dios, coaccionar a Dios o aprovecharte de Dios, mucho menos puedes hacer intercambios con Dios.

Palabras relevantes de Dios:

La oración no es un proceso de pasar por las formalidades o de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no quiere decir repetir palabras como perico y copiarles a los demás. En la oración le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Dios te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando uno ora, puede acallar su corazón ante Él y, a través de la oración, puede buscar el esclarecimiento del Espíritu Santo, entender las palabras de Dios, y entender la voluntad de Dios. […] la oración de uno no tiene el propósito de pronunciar algunas palabras bonitas ni de gritar ante Dios para expresar la deuda propia, sino más bien de practicar mediante el ejercicio del espíritu propio, acallar el corazón ante Dios, practicar la búsqueda de dirección en todas las cosas, hacer del corazón propio un corazón que sea atraído hacia la nueva luz cada día; a no ser pasivo ni perezoso, y entrar a la senda correcta de practicar las palabras de Dios. En la actualidad, la mayoría de las personas están centradas en el método, y no intentan perseguir la verdad para alcanzar el progreso en la vida; aquí es donde se desvían las personas.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

El estándar más bajo que Dios exige de las personas es que le puedan abrir sus corazones. Si el hombre le da a Dios su corazón sincero y le dice a Dios lo que realmente hay dentro de su corazón, entonces Dios estará dispuesto a obrar en el hombre; Dios no quiere el corazón torcido del hombre sino su corazón puro y honesto. Si el hombre no le dice a Dios lo que de verdad hay en su corazón, entonces Dios no toca el corazón del hombre ni obra dentro de él. Por lo tanto, lo más crucial acerca de la oración es decirle a Dios las palabras de tu auténtico corazón, hablarle a Dios de tus defectos o de tu carácter rebelde y abrirte completamente a Dios. Sólo entonces Dios estará interesado en tus oraciones; si no, entonces Él ocultará Su rostro de ti.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como alguien que sirve delante de Dios, no puedes estar sin las oraciones. Si verdaderamente ves la comunión con Dios como algo que es significativo y valioso, ¿podrías abandonar la oración? Nadie puede estar sin comunión con Dios. Sin la oración, vives en la carne, vives en la esclavitud de Satanás; sin la oración verdadera, vives bajo la influencia de la oscuridad. Espero que los hermanos y hermanas puedan orar verdaderamente todos y cada uno de los días. Sin embargo, esto no es observancia de la doctrina, sino un efecto que se debe lograr. ¿Estás dispuesto a renunciar a un poco de sueño y a la complacencia haciendo oraciones matutinas al amanecer y después gozar las palabras de Dios? Si tú oras, comes y bebes las palabras de Dios de esta manera, con un corazón puro, entonces Dios te aceptará más. Si lo haces cada día, si practicas darle tu corazón a Dios cada día y tienes comunión con Dios, entonces tu conocimiento de Dios seguro aumentará y vas a estar mejor capacitado para captar la voluntad de Dios. Debes decir: “¡Oh Dios! Quiero cumplir mi deber. Con el fin de que Tú seas glorificado en nosotros, y puedas gozar el testimonio en nosotros, este grupo de personas, no puedo sino consagrarte todo mi ser. Te suplico que obres dentro de nosotros para que pueda amarte y satisfacerte verdaderamente y hacerte a Ti el objeto que persigo”. Cuando tengas esta carga, con toda seguridad Dios te perfeccionará; no sólo debes orar por tu bien sino también por el bien de llevar a cabo la voluntad de Dios y por el bien de amarlo a Él. Esa es la clase de oración más verdadera. ¿Oras con el propósito de llevar a cabo la voluntad de Dios?

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

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