Prólogo

El año 1991 tuvo una importancia enorme y trascendental para toda la humanidad, con todo lo profundamente corrupta que es. Fue el año en el que nuestro Salvador Jesús finalmente apareció, tras haber sido esperado durante largo tiempo por todos los que creían piadosamente en el Señor y tenían sed de la verdad, y Él volvió como Dios Todopoderoso de los últimos días encarnado. La venida de Dios Todopoderoso se opuso a las nociones de todas las personas, pues no descendió a Israel sobre una nube blanca y tampoco se apareció abiertamente a todas las naciones y pueblos; por el contrario, vino en secreto al imponente bastión del ateísmo —China— y, en la tierra donde el gran dragón rojo yace enroscado, comenzó la obra de juicio empezando en la casa de Dios. Ya que China es la nación más oscura, más corrupta y que más se resiste a Dios en el mundo, y como es la tierra en la que han hecho su hogar el gran dragón rojo y todo tipo de espíritus malvados, es aquí donde Dios pronuncia Sus palabras y es aquí donde Dios juzga, castiga, purifica y salva a quienes han sido profundamente engañados y corrompidos por el gran dragón rojo. Por medio de esta obra, Dios ha ganado a un grupo de vencedores en el Oriente del mundo que se han vuelto testigos de la victoria de Dios sobre Satanás y, así, la sabiduría y omnipotencia de Dios se revelan con mayor claridad. Tal y como Dios Todopoderoso dice: “En muchos lugares, Dios ha profetizado que Él va a ganar a un grupo de vencedores en la tierra de Sinim. Como es en la parte oriental del mundo que se han de ganar a los vencedores, entonces el lugar donde Dios pone Sus pies en Su segunda encarnación es, sin lugar a duda, la tierra de Sinim, el lugar exacto donde descansa enrollado el gran dragón rojo. Allí ganará Dios a los descendientes del gran dragón rojo para que quede totalmente derrotado y avergonzado. Dios va a despertar a estas personas tan cargadas de sufrimiento, las activará por completo hasta que estén completamente despiertas, y para que salgan de la niebla y rechacen al gran dragón rojo. Despertarán de su sueño, reconocerán la sustancia del gran dragón rojo, se volverán capaces de entregar su corazón por entero a Dios, se levantarán de la opresión de las fuerzas de la oscuridad, se pondrán de pie en el Oriente del mundo y se convertirán en la prueba de la victoria de Dios. Solo de esta manera ganará Dios la gloria” (‘La obra y la entrada (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Debido a la obra y a las declaraciones de Cristo de los últimos días, todos los elegidos de Dios en China, que han sido tan profundamente engañados por el gran dragón rojo mientras viven bajo su oscuro mandato, son conquistados por las palabras de Dios Todopoderoso. Uno por uno, son liberados de la esclavitud y el control del gran dragón rojo y regresan ante el trono de Dios para recibir el riego y el suministro, la poda y el trato, y el juicio y el castigo de las palabras de Dios Todopoderoso, así como todo tipo de pruebas y refinamientos. Finalmente, en medio de las múltiples formas en las que el régimen del gran dragón rojo lo caza y lo persigue, el pueblo elegido de Dios permanece firme en su testimonio y se convierte, así, en ejemplo y modelo de la obra de Dios en los últimos días y Dios lo hace completo en China y también se vuelve un poderoso testimonio de la victoria de Dios sobre las fuerzas malvadas de Satanás.

Desde que la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días comenzó en China continental, el gran dragón rojo no ha dejado de perseguir a la Iglesia de Dios Todopoderoso. Para erradicar la obra de Dios de los últimos días, para convertir a China en una zona atea y con el fin de lograr su objetivo de controlar a la humanidad por siempre jamás, hace lo que mejor le sale: perturbar, destruir y hacer todo lo posible por resistirse a la obra de Dios. No solo difunde todo tipo de rumores y falsedades para atacar y acusar falsamente a los elegidos de Dios, sino que, también, emplea todo tipo de métodos despreciables para perseguirlos: investiga a las personas abiertamente y en secreto; monitorea llamadas telefónicas, sigue a las personas, las arresta en secreto, registra las casas y aplica multas; obtiene confesiones por medio de la tortura; amenaza y seduce y destruye a las personas tanto a nivel mental como corporal. Estos métodos han llevado a que un número incontable de personas que pertenecen al pueblo elegido de Dios sean arrestadas, cruelmente golpeadas y forzadas a pasar por la reeducación por medio del trabajo, mientras que, algunas de ellas, incluso han quedado lisiadas o han perdido la vida. El gran dragón rojo emplea estos métodos en un intento por forzar al pueblo elegido de Dios a rechazar y traicionar a Dios, para que acepten su gobierno, su dominio sobre ellos y su opresión y explotación por siempre. Pero Dios es un Dios todopoderoso y siempre ejerce Su sabiduría con base en los planes astutos de Satanás. En medio de las devastadoras torturas que el gran dragón rojo les inflige, y aunque los elegidos de Dios sufren gran dolor y tormento y se enfrentan a las tribulaciones solo con una mínima probabilidad de supervivencia, llegan a ver claramente la esencia malvada y reaccionaria del gran dragón rojo, que es muy perversa y contraria al cielo y, también, su rostro demoníaco. En su corazón surge un odio amargo hacia el gran dragón rojo y una determinación de mantenerse firmes en su testimonio de Dios incluso a costa de su propia vida. Al final, se basan en la iluminación y guía de las palabras de Dios y en la fuerza que Dios les otorga hasta que, finalmente, vencen la debilidad de su carne, se liberan de las garras de la muerte y, con verdadera fe y un corazón lleno de amor por Dios, dan un testimonio rotundo de Él ante el gran dragón rojo y hacen que Satanás quede completamente avergonzado y derrotado. Tal y como Dios Todopoderoso dice: “Aquellos a los que Dios alude como ‘vencedores’ son los que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio y de conservar su confianza y su devoción a Dios cuando están bajo la influencia de Satanás y mientras estén bajo su asedio, es decir, cuando se encuentren entre las fuerzas de las tinieblas. Si sigues siendo capaz de mantener un corazón puro ante Dios y tu amor genuino por Él pase lo que pase, entonces te estás manteniendo firme en el testimonio delante de Él, y esto es a lo que Él se refiere con ser un ‘vencedor’” (‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). Estos vencedores son, por tanto, el grupo de personas edificadas y perfeccionadas por las palabras de Dios en medio de la oscura opresión del gran dragón rojo.

Ante los demás, se ven como todos, pero, bajo el riego y el suministro de las palabras de Dios Todopoderoso, logran comprender algunas verdades y encuentran la fe y la determinación para echar fuera la influencia oscura de Satanás, seguir a Dios y caminar por la senda correcta en la vida. Por tanto, siguen orando a Dios, confían en Él, son justos al basarse en la fortaleza que las palabras de Dios les otorga y jamás se someten o se rinden bajo las crueles, inhumanas y devastadoras torturas que el gran dragón rojo les inflige y durante los días en los que languidecen en oscuras celdas en prisión. Aunque algunos de ellos puedan ser tratados brutalmente casi al punto de la muerte, su determinación de buscar la verdad se fortalece; aunque algunos puedan estar en la flor de la juventud, cuando se enfrentan con la cruel tortura y el encarcelamiento a manos de los demonios del gran dragón rojo, siguen emitiendo un aura de amor y pasan su juventud sin arrepentimientos; aunque algunos de ellos puedan sufrir persecución y adversidades y ser atacados salvajemente por los demonios, aun así sienten –todavía más– cuán preciosa es la gracia de Dios y su amor por Él se fortalece más; a medida que recorren el arduo camino, bebiendo la amarga copa de la brutalidad, algunos obtienen la iluminación, la inspiración y la guía de las palabras de Dios; su espíritu despierta y componen canciones de alabanza de por vida. Algunos luchan contra la oscuridad y la opresión y, en momentos de peligro, experimentan la trascendencia y la grandeza de la fuerza vital de Dios; otros confían en Dios y son salvados de la muerte en los últimos instantes; perciben la vastedad incomparable del amor de Dios y encuentran un pilar en Sus palabras que los mantienen aferrados a la vida. Por lo tanto, queda claro que, aunque este grupo de personas elegidas por Dios que vencen a Satanás bajo Su guía sufren la pérdida de sus comodidades físicas, obtienen la verdad y la liberación espiritual y viven una vida con sentido. Aunque caminen entre vientos huracanados y lluvias y pasen por grandes dificultades, dan un testimonio sólido y rotundo de Dios ante Satanás y se convierten en los vencedores edificados y perfeccionados por Dios en medio de la adversidad. Todo esto cumple plenamente las palabras de Dios Todopoderoso: “Ya he dicho antes que un grupo de vencedores será ganado de Oriente: vencedores que proceden de la gran tribulación” (‘Todo se logra por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Cuando leas este libro, tal vez surja en tu mente esta idea: ¿Acaso Dios no es todopoderoso? ¿Por qué permitiría que el régimen del gran dragón rojo dañe de esa manera a Su pueblo elegido? Si piensas así, entonces eso demuestra que todavía no comprendes plenamente la omnipotencia y sabiduría de Dios, pues solo aquellos que no conocen la obra de Dios juzgan las cosas única y exclusivamente con base en su apariencia exterior y solo a través de sus propias nociones e imaginaciones: esto no es reconocer los verdaderos frutos de la obra de Dios. Dios Todopoderoso dice: “Cuando comienzo formalmente Mi obra, todas las personas se mueven cuando Yo me muevo, de tal manera que, en todo el universo, las personas se mantienen ocupadas siguiendo el mismo paso que Yo; hay ‘júbilo’ por todo el universo y el hombre es impulsado por Mí. Como consecuencia, el gran dragón rojo mismo es puesto por Mí en un estado de frenesí y de desconcierto y sirve a Mi obra, y, a pesar de no estar dispuesto, es incapaz de seguir sus propios deseos, pero no le queda otra opción más que someterse a Mi control. En todos Mis planes, el gran dragón rojo es Mi contraste, Mi enemigo, y, también, Mi sirviente; así pues, nunca he flexibilizado Mis ‘requisitos’ con respecto a él. Por lo tanto, la etapa final de la obra de Mi encarnación se completa en su casa. De esta manera, el gran dragón rojo es más capaz de darme un servicio apropiadamente, por medio de lo cual Yo lo conquistaré y completaré Mi plan” (‘Capítulo 29’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”). “Dios pretende usar una parte de la obra de los espíritus malignos para perfeccionar a una parte de la humanidad, permitiendo que estas personas puedan distinguir plenamente las iniquidades de los demonios de modo que toda la humanidad pueda conocer verdaderamente a sus ‘antepasados’. Solo de esta manera pueden liberarse por completo los seres humanos, no solo abandonando a las futuras generaciones de los demonios, sino, incluso, a los ancestros de estos. Este es el verdadero propósito de Dios al derrotar por completo al gran dragón rojo de modo que toda la humanidad conozca la verdadera forma del gran dragón rojo, para que se arranque por completo la máscara y vea su verdadera forma. Esto es lo que Dios quiere lograr, es la meta final de toda la obra que Él ha llevado a cabo en la tierra y es lo que Él aspira a lograr en toda la humanidad. A esto se le llama movilizar todas las cosas para que sirvan el propósito de Dios” (‘Capítulo 41’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”). En cada etapa de Su obra, Dios mueve las cosas para que funcionen y le sirvan, y esto es exactamente lo que ocurre en la obra de Dios de los últimos días que Él ha desarrollado en toda China. El gran dragón rojo no es ninguna excepción ya que se ha convertido en un contraste y en un objeto de servicio dentro de la obra de Dios. A través de la resistencia hacia la obra de Dios y su perturbación por parte del gran dragón rojo, Dios permite que todos reconozcan su verdadero rostro y, así, corten todos los lazos con él y se liberen de sus ataduras. Sin embargo, ¿qué tiene que ver exactamente lo que Dios quiere que las personas vean a través de las acciones de los demonios y que abandonen al gran dragón rojo de una vez por todas con que ellos alcancen la salvación plena? Como todos sabemos, el gran dragón rojo se comporta de manera perversa; actúa en contra del cielo y es reaccionario en extremo. Con el fin de convertir a China en una zona atea y mantener al pueblo chino totalmente controlado bajo su mandato oscuro, constantemente altera la verdad, propaga impúdicamente el ateísmo y el materialismo y difunde todo tipo de falacias y herejías para corroer la mente de las personas, engañar a su espíritu e impedir que vayan ante Dios y acepten Su salvación. De esa forma, logra su objetivo de controlar y regular a las personas por siempre y para siempre. Si las personas desean despertar de los engaños del gran dragón rojo, deshacerse de su tiranía y represión y voltear plenamente a Dios, entonces, solo al experimentar la persecución y represión a manos del gran dragón rojo podrán ver claramente su rostro malvado, despiadado, despreciable, desvergonzado y demoníaco y solo entonces lo aborrecerán y lo maldecirán desde el fondo de su corazón. Entonces empeñarán su vida para cortar todos los lazos con el gran dragón rojo, se desharán de la influencia de Satanás de una vez por todas y seguirán a Dios, lo obedecerán y caminarán por la senda de la luz en la vida a través de la cual buscan la verdad y alcanzan la salvación plena. Así pues, resulta evidente que Dios utiliza al gran dragón rojo como un contraste y como un objeto de servicio para permitir que Su pueblo elegido comprenda la verdad, desarrolle el discernimiento, permanezca firme en su testimonio de Dios y, finalmente, sea perfeccionado y logre la salvación completa. ¡La forma en la que Dios obra es magnífica! ¡Dios utiliza la represión frenética del gran dragón rojo en Su servicio para perfeccionar a Su pueblo elegido, para permitirles que conozcan Su carácter justo, Su sabiduría y omnipotencia y para que vean cuán práctica es la obra de Dios de modo que todos puedan expresar una alabanza sincera a Dios desde el fondo de su corazón! Tal y como dicen las palabras de Dios Todopoderoso: “En Mi plan, Satanás ha estado siempre acechando tras cada uno de Mis pasos y, como el contraste de Mi sabiduría, siempre ha intentado encontrar formas y medios para interrumpir Mi plan original. ¿Pero podría Yo sucumbir a sus esquemas engañosos? Todo en el cielo y en la tierra está a Mi servicio; ¿podrían los esquemas engañosos de Satanás ser diferentes? Es precisamente allí donde interviene Mi sabiduría; es precisamente eso lo que es maravilloso de Mi obra, y es el principio en que se basa el funcionamiento de todo Mi plan de gestión. Incluso aun durante la era de edificación del reino, Yo no evito los esquemas engañosos de Satanás, sino que continúo adelante con la obra que debo cumplir. Entre el universo y todas las cosas, he elegido las obras de Satanás como Mi contraste. ¿Acaso no es esta una manifestación de Mi sabiduría? ¿No es esto precisamente lo que es maravilloso acerca de Mi obra? Con motivo de la entrada a la Era del Reino, todas las cosas en el cielo y en la tierra se transforman por completo, y celebran y se alegran. ¿Sois vosotros diferentes? ¿Quién no siente su corazón tan dulce como la miel? ¿Quién no estalla de alegría? ¿Quién no baila con deleite? ¿Quién no pronuncia palabras de elogio?” (‘Capítulo 8’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Los relatos recopilados en este libro, Testimonios de los vencedores, son, todos ellos, testimonios victoriosos del pueblo elegido de Dios en China que está siendo perfeccionado por las palabras de Dios en medio de la persecución frenética del gran dragón rojo. Según muestran los hechos, Dios utiliza la resistencia y persecución frenéticas del gran dragón rojo para edificar y perfeccionar a Su pueblo elegido y para permitir que su vida crezca y madure. Al mismo tiempo, Dios utiliza esta resistencia y persecución para exponer y eliminar a todas esas personas malvadas que no creen verdaderamente en Él y que no aman la verdad. Esto demuestra acertadamente que la sabiduría de Dios se ejerce con base en los planes astutos de Satanás, que Dios ya ha derrotado completamente al gran dragón rojo ¡y que Él ha obtenido toda la gloria!

Las palabras de Dios Todopoderoso dicen: “Cualquier lugar donde aparezca la encarnación es un lugar desde el cual el enemigo es exterminado. China será la primera en ser aniquilada; será devastada por la mano de Dios. Él no le dará cuartel a China. La prueba del colapso progresivo del gran dragón rojo se puede ver en la maduración continua del pueblo; esto es evidente y visible para cualquiera. La maduración del pueblo es una señal de la caída del enemigo” (‘Capítulo 10’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”). Los elegidos de Dios que se mantienen firmes en su testimonio de Él son el grupo que da testimonio de Dios precisamente en el momento de la caída de la nación del gran dragón rojo; son los testimonios de la victoria de Dios en Su guerra con Satanás y la prueba irrefutable de la derrota y humillación de Satanás. La maduración del pueblo de Dios anuncia el desplome de la nación del gran dragón rojo. La obra de Dios en China continental terminará en gloria: ¡Él ha convertido a un grupo de personas en vencedores y ha obtenido Su gloria! El pueblo elegido de Dios ha tomado en sus manos la misión sagrada para dar testimonio de la obra de Dios en todos los rincones de la tierra y para difundir Su santo nombre. El nombre de Dios será magnificado en todo el universo; la humanidad entera se someterá ante Dios y alabará a Dios Todopoderoso encarnado y todas las naciones de la tierra se convertirán en la nación de Cristo: ¡pronto esto será hecho por Dios!

16 de agosto de 2014

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