1. Qué son las buenas obras y cómo se manifiestan

Las palabras relevantes de Dios:

Mi obra final es no solo para castigar al hombre, sino para ordenar el destino del hombre. Adicionalmente, es para que todas las personas reconozcan Mis hechos y acciones. Quiero que cada persona vea que todo lo que he hecho es lo correcto y que es una expresión de Mi carácter. No es la obra del hombre, ni mucho menos la naturaleza, lo que creó a la humanidad, sino que soy Yo el que nutre cada ser vivo de la creación. Sin Mi existencia, la humanidad solo puede morir y sufrir la invasión de las calamidades. Nadie podrá ver nunca más la belleza del sol y la luna o el mundo verde; la humanidad solo se enfrentará a la noche frígida y al valle inexorable de la sombra de la muerte. Yo soy la única salvación de la humanidad. Soy la única esperanza de la humanidad y, aún más, Yo soy Aquel sobre quien descansa la existencia de toda la humanidad. Sin Mí, la humanidad se detendrá de inmediato. Sin Mí, la humanidad sufrirá una catástrofe y será pisoteada por todo tipo de fantasmas, aunque nadie me presta atención. He realizado una obra que no puede ser realizada por nadie más, solo con la esperanza de que el hombre me retribuya con buenas acciones. Aunque pocos puedan haberme retribuido, de todos modos concluiré Mi viaje en el mundo humano y comenzaré con la obra que se desarrollará seguidamente, ya que Mi viaje entre los hombres durante todos estos años ha sido fructífero, y estoy muy satisfecho. No me importa el número de personas, sino más bien sus buenas acciones. En cualquier caso, espero que preparéis suficientes buenas obras para vuestro propio destino. Entonces Yo me sentiré satisfecho; de lo contrario, ninguno de vosotros puede escapar del desastre que os vendrá encima. El desastre se origina en Mí y, por supuesto, Yo lo orquesto. Si no podéis parecer buenos a Mis ojos, entonces no escaparéis de sufrir el desastre. En tiempos de tribulación, vuestras acciones y hechos no fueron del todo apropiados, ya que vuestra fe y vuestro amor eran huecos, y vosotros solo os mostrasteis tímidos o fuertes. Con respecto a esto, solo haré un juicio de lo bueno o lo malo. Toda Mi preocupación continúa siendo por vuestras acciones y formas de expresarse, y es sobre ello que se fundamenta Mi determinación de vuestro fin. Sin embargo, debo dejar claro que ya no seré misericordioso con los que no me mostraron la más mínima lealtad durante los tiempos de tribulación, ya que Mi misericordia llega solo hasta allí. Además, no me siento complacido hacia aquellos quienes alguna vez me han traicionado, y mucho menos deseo relacionarme con los que venden los intereses de los amigos. Este es Mi carácter, independientemente de quién sea la persona. Debo deciros esto: cualquiera que quebrante Mi corazón no volverá a recibir clemencia, y cualquiera que me haya sido fiel permanecerá por siempre en Mi corazón.

Extracto de ‘Prepara suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cuál es el estándar a través del cual las acciones de una persona son juzgadas como buenas o malvadas? Depende de si en tus pensamientos, expresiones y acciones posees o no el testimonio de poner la verdad en práctica y de vivir la realidad-verdad. Si no tienes esta realidad o no vives esto, entonces, sin duda, eres un hacedor de maldad. ¿Cómo considera Dios a los hacedores de maldad? Tus pensamientos y acciones externos no testifican de Dios, no ponen a Satanás en vergüenza ni lo derrotan; en cambio, todos hacen que Dios se avergüence, en todo son la señal de provocar que Dios se avergüence. No estás testificando para Dios, no te estás entregando a Dios y no estás cumpliendo tu responsabilidad y obligaciones hacia Dios, sino que más bien estás actuando para ti mismo. ¿Cuál es la implicación de “para ti mismo”? Para Satanás. Así que, al final Dios dirá: “Apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad”. A los ojos de Dios tus acciones no han sido buenas, sino que tu comportamiento se ha vuelto malvado. No serás recompensado y Dios no te recordará. ¿No es esto completamente en vano? Para cada uno de vosotros que cumplís con vuestro deber, no importa cuán profundamente entendáis la verdad, si queréis entrar en la realidad-verdad, entonces la manera más sencilla de practicar es pensar en los intereses de la casa de Dios en todo lo que hagáis y dejar ir vuestros deseos egoístas, vuestras intenciones, motivos, prestigio y estatus individuales. Poned los intereses de la casa de Dios en primer lugar; esto es lo menos que debéis hacer.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Lo que deseo ahora es tu lealtad y obediencia, tu amor y tu testimonio. Incluso si en este momento no sabes lo que es el testimonio o lo que es el amor, debes entregarme tu todo y entregarme los únicos tesoros que tienes: tu lealtad y tu obediencia. Debes saber que el testimonio de Mi derrota de Satanás se sitúa dentro de la lealtad y la obediencia del hombre, del mismo modo que lo hace Mi testimonio de Mi conquista completa del hombre. El deber de tu fe en Mí es dar testimonio de Mí, ser leal a Mí y a ningún otro, y ser obediente hasta el final. Antes de que Yo comience el siguiente paso de Mi obra, ¿cómo darás testimonio de Mí? ¿Cómo serás leal y obediente a Mí? ¿Dedicas toda tu lealtad a tu oficio o simplemente te rendirás? ¿Preferirías someterte a cada arreglo mío (aunque sea muerte o destrucción) o huir a mitad de camino para evitar Mi castigo? Te castigo para que des testimonio de Mí y seas leal y obediente a Mí. Es más, el castigo presente es para dar inicio al siguiente paso de Mi obra y permitir que esta progrese sin obstáculos. Por lo tanto, te exhorto a que seas sabio y a que no trates tu vida o la importancia de tu existencia como arena sin ningún valor. ¿Puedes saber exactamente cuál será Mi obra por venir? ¿Sabes cómo voy a obrar en los días por venir y cómo Mi obra se desarrollará? Debes saber la relevancia de tu experiencia de Mi obra y, además, la relevancia de tu fe en Mí. He hecho tanto; ¿cómo podría rendirme a medio camino, como tú lo imaginas? He hecho una obra tan extensa; ¿cómo podría destruirla? En efecto, he venido para dar fin a esta era. Esto es cierto, pero además debes saber que voy a comenzar una nueva era, a comenzar una nueva obra y, sobre todo, a difundir el evangelio del reino. Así que debes saber que la obra presente es solo para comenzar una era y sentar los cimientos para difundir el evangelio en el futuro y poner fin a la era en el futuro. Mi obra no es tan sencilla como piensas, ni es tan inútil y sin sentido como crees. Por lo tanto, todavía debo decirte: debes entregar tu vida a Mi obra y, más aún, te tienes que dedicar a Mi gloria. Hace mucho que he anhelado que des testimonio de Mí e incluso aún más que esparzas Mi evangelio. Debes entender lo que hay en Mi corazón.

Extracto de ‘¿Qué sabes de la fe?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis cumplir cada uno con vuestro deber al máximo de vuestra capacidad, con un corazón franco y honesto, y estar dispuestos a pagar el precio que sea necesario. Como habéis dicho, cuando llegue el día, Dios no va a ser negligente con nadie que haya sufrido o pagado un precio por Él. Merece la pena aferrarse a este tipo de convicción, y lo adecuado es que no deberíais olvidaros nunca de ella. Solo así puedo dar tranquilidad a Mi mente respecto a vosotros. De otro modo, seréis siempre personas con las que nunca podré tener la mente calmada, y seréis para siempre objetos de Mi aversión. Si todos vosotros podéis seguir vuestra conciencia y entregarlo todo por Mí, sin escatimar esfuerzos por Mi obra y dedicando el esfuerzo de una vida entera a la obra de Mi evangelio, ¿no saltará Mi corazón a menudo de gozo por vosotros? De este modo, seré capaz de dar completa tranquilidad a Mi mente respecto a vosotros, ¿verdad?

Extracto de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

La mayoría de los creyentes en Dios están encantados de entregarse y dedicarse a Él. Sin embargo, solo aquellos capaces de una dedicación y un sacrificio sinceros están en posesión de la auténtica realidad. La mayoría de la gente busca de buena gana la verdad, pero son relativamente pocos los capaces de ponerla en práctica o de pagar un precio por recibirla. Cuando llega el momento crucial y se te pide que te sacrifiques y abandones, no lo soportas; esto es inaceptable y demuestra que no eres sincero con Dios. Si cuanto más crucial es un momento, más capaces son las personas de someterse y renunciar a sus intereses, su vanidad y su orgullo, y de cumplir apropiadamente con sus deberes, solo entonces las recordará Dios. ¡Todas esas acciones son buenas! Hagan lo que hagan las personas, ¿qué es más importante: su vanidad y orgullo o la gloria de Dios? (La gloria de Dios). ¿Qué es más importante: tus responsabilidades o tus intereses? Cumplir con tus responsabilidades es lo más importante y estás obligado a cumplirlas. Esto no es una consigna; si eso es lo que piensas en el fondo y tratas de practicar de esa manera, ¿no habrás entrado en un poco de la realidad? Significa, como mínimo, que estás en posesión de ese aspecto de la realidad. Ante ciertas cosas, tu efímero deseo subjetivo, tu vanidad y tu orgullo dejarán de interponerse en tu camino y darás prioridad a tu deber, a la voluntad de Dios, a dar testimonio de Él y a tus responsabilidades. Esta es una fabulosa manera de dar testimonio, ¡y avergüenza a Satanás! ¿Qué opina Satanás cuando ve todo esto? Si realmente lo haces mediante acciones reales que dan verdadero testimonio de Dios y la espalda a Satanás, y si haces algo más que corear consignas, no hay mejor forma de humillar a Satanás y dar testimonio de Dios. ¡Es toda una maravilla emplear diversos métodos para dar testimonio de Dios y hacer que Satanás vea tu determinación de abandonarlo y rechazarlo!

Extracto de ‘Recibir a Dios y la verdad es la máxima felicidad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Como líderes de la iglesia, debéis aprender cómo descubrir y cultivar el talento y no tener celos de la gente con talento. De esta manera, llevaréis a cabo satisfactoriamente vuestro deber y habréis cumplido con vuestra responsabilidad; también habréis hecho vuestro máximo esfuerzo para ser leales. Algunas personas siempre tienen miedo de que otras les roben el protagonismo y las superen, y que obtengan reconocimiento mientras ellas mismas son abandonadas. Esto lleva a que ataquen y excluyan a los demás. ¿Acaso no están celosas de las personas más capaces que ellas? ¿No es egoísta y despreciable este comportamiento? ¿Qué tipo de carácter es este? ¡Es malicioso! Pensar solo en uno mismo, satisfacer solo los deseos propios, sin mostrar consideración por los deberes de los demás y tener en cuenta solo los propios intereses y no los intereses de la casa de Dios: las personas así tienen mal carácter y Dios no las ama. Si realmente puedes ser considerado con la voluntad de Dios, entonces podrás tratar a otras personas de manera justa. Si recomiendas a alguien y esa persona se desarrolla en alguien con talento, y la casa de Dios gana una persona talentosa más, entonces ¿no habrás hecho bien tu trabajo? ¿No habrás sido leal al desempeñar tu deber? Esta es una buena obra ante Dios, y es el tipo de conciencia y razón que las personas deben poseer. Aquellas que son capaces de poner en práctica la verdad pueden aceptar el escrutinio de Dios cuando hacen las cosas. Cuando aceptas el escrutinio de Dios, tu corazón se corrige. Si solo haces las cosas para que otros las vean, y no aceptas el escrutinio de Dios, ¿sigue estando Dios en tu corazón? Las personas que son así no tienen reverencia hacia Dios. No siempre hagas las cosas para tu propio beneficio y no consideres constantemente tus propios intereses; no consideres tu propio estatus, prestigio o reputación. Tampoco tengas en cuenta los intereses de la gente. Primero debes tener en cuenta los intereses de la casa de Dios y hacer de ellos tu principal prioridad. Debes ser considerado con la voluntad de Dios y empezar por contemplar si has sido impuro o no en el cumplimiento de tu deber, si has hecho todo lo posible para ser leal, por completar tus responsabilidades y lo has dado todo, y si has pensado de todo corazón en tu deber y en la obra de la casa de Dios. Debes meditar sobre estas cosas. Piensa en ellas con frecuencia y te será más fácil cumplir bien con el deber. Si tu calibre es bajo, cuando tu experiencia es superficial o cuando no eres experto en tu ocupación profesional, puede haber algunos errores o deficiencias en tu obra y los resultados pueden no ser muy buenos, pero habrás hecho todo lo posible. Cuando no estás pensando en tus propios deseos egoístas o considerando tus propios intereses en las cosas que haces, y en su lugar le estás dedicando una consideración constante a la obra de la casa de Dios, pensando en sus intereses, y llevando a cabo bien tu deber, entonces estarás acumulando buenas obras delante de Dios. La gente que hace estas buenas obras es la que posee la realidad-verdad y, por tanto, ha dado testimonio.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Tanto si estáis cumpliendo con vuestro deber como si estáis adquiriendo conocimientos profesionales, debéis apegaros a los principios en todo lo que hagáis. Debéis abordar todo lo que hagáis de conformidad con la verdad y practicar de acuerdo con ella. Debéis utilizar la verdad para resolver problemas, para corregir el carácter corrupto que se ha revelado en vosotros y para corregir vuestras conductas e ideas equivocadas. Debéis sobreponeros a ellas continuamente. Para empezar, debéis examinaros a vosotros mismos. Una vez que lo hayáis hecho, si descubrís un carácter corrupto, debéis corregirlo, dominarlo y abandonarlo. Una vez que hayas resuelto estos problemas, cuando ya no hagas las cosas en función de tu carácter corrupto y puedas renunciar a tus motivaciones e intereses y practiques según los principios-verdad, será entonces cuando estarás haciendo lo que se supone que debe hacer todo aquel que sigue sinceramente a Dios. ¿Le parece aceptable a Dios este comportamiento, esta forma de actuar, esta conducta en concreto? Sí se lo parece; ¡es una buena acción! ¿Por qué se considera una buena acción esta forma tuya de actuar? Lo haces en beneficio del prójimo, por la casa de Dios, o por los intereses de esta, al tiempo que practicas la verdad, de modo que recibe la aprobación de Dios y es una buena acción. Si esto es lo que has vivido, quiere decir que estás dando testimonio de Dios.

Extracto de ‘Uno solo puede entrar en realidad-verdad si busca la verdad en todo’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Dios escudriña a las personas, puede ver lo que tienen en sus corazones mientras cumplen con su deber y cuánta energía utilizan. Es crucial que las personas dediquen todo su corazón y todas sus fuerzas a lo que hacen. La cooperación es también un componente crucial. Solo si las personas se afanan en no arrepentirse de los deberes que han completado y las cosas que han hecho, en no estar en deuda con Dios, actuarán con todo su corazón y todas sus fuerzas. Si ahora no le dedicas todo tu corazón y todas tus fuerzas, entonces, si más adelante algo sale mal y hay consecuencias, ¿no será demasiado tarde para arrepentirse? Estarás siempre en deuda; ¡estarás manchado! Una mancha en el cumplimiento del deber es una transgresión. Por tanto, debes afanarte en hacer bien la parte que debes y tienes que hacer, con todo tu corazón y todas tus fuerzas. Esas cosas no deben hacerse de manera descuidada o superficial; no debes tener ningún remordimiento. De este modo, Dios recordará los deberes que desempeñes en ese momento. Las cosas que Dios recuerda son las buenas acciones. Entonces, ¿cuáles son las cosas que no se recuerdan? Las transgresiones. Puede que la gente no aceptara que son malas acciones si se las describiera así en la actualidad, pero si llega un día en que estas cosas tienen consecuencias graves y se convierten en una influencia negativa, entonces te parecerá que no son meras transgresiones de la conducta, sino malas acciones. Cuando te des cuenta de esto, te arrepentirás y pensarás: ¡Debería haber optado por tener una pizca de prevención! Con un poco más de consideración y esfuerzo, no tendría este problema. Nada limpiará esta mancha eterna de tu corazón, y causaría problemas si te dejara en deuda permanente. Así que, en la actualidad, cada vez que cumpláis con vuestro deber o aceptéis un encargo, debéis esforzaros por realizarlo con todas vuestras fuerzas y todo vuestro corazón. Debéis hacerlo de tal modo que os quedéis libres de culpa y arrepentimiento, que sea recordado por Dios y sea una buena acción. No actuéis de forma descuidada y superficial, con un ojo abierto y el otro cerrado; os arrepentiréis y no podréis enmendarlo. Constituirá una transgresión y, en última instancia, en vuestro corazón siempre habrá culpa, deuda y acusación. ¿Cuál de estos dos caminos es el mejor? ¿Cuál es el camino correcto? Desempeñar vuestro deber de todo corazón y con todas vuestras fuerzas, y preparar y acumular buenas acciones, sin arrepentiros. No permitáis que vuestras transgresiones se acumulen, no os arrepintáis de ellas ni os quedéis en deuda. ¿Qué pasa cuando una persona ha cometido demasiadas transgresiones? ¡Están acumulando la ira de Dios en Su presencia! Si no paras de transgredir y la ira de Dios hacia ti crece cada vez más, entonces, en última instancia serás castigado.

Extracto de ‘Cómo resolver el problema de ser descuidado y superficial a la hora de realizar tu deber’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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