1. ¿Qué son las buenas obras? ¿Cómo se manifiestan?

Las palabras relevantes de Dios:

Si posees la verdad, puedes seguir a Dios. Si tienes el vivir, puedes ser manifestación de la palabra de Dios. Si tienes vida, puedes disfrutar la bendición de Dios. Los que poseen la verdad pueden gozar la bendición de Dios. Dios asegura compensación para los que lo aman sin reservas y soportan dificultades y sufrimientos, pero no para los que solo se aman a sí mismos y han caído presa de los engaños de Satanás. ¿Cómo puede haber bondad en los que no aman la verdad? ¿Cómo puede haber justicia en los que solo aman la carne? La justicia y la bondad, ¿no se refieren solo a la verdad? ¿No están reservadas para los que aman a Dios incondicionalmente?

Extracto de ‘Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa’ en “La Palabra manifestada en carne”

En la iglesia, permaneced firmes en vuestro testimonio de Mí, defended la verdad; lo correcto es correcto y lo incorrecto es incorrecto. No confundáis lo negro y lo blanco. Estaréis en guerra con Satanás y debéis vencerlo por completo para que nunca más vuelva a levantarse. Debéis dar todo lo que tenéis para proteger Mi testimonio. Este será el objetivo de vuestros actos, no lo olvidéis. Pero, ahora, carecéis de fe y de la capacidad de diferenciar las cosas; y siempre sois incapaces de entender Mis palabras y Mis intenciones. No obstante, no estéis ansiosos; todo procede según Mis pasos, y la ansiedad solo engendra problemas. Pasad más tiempo delante de Mí y no le deis importancia a la comida y a la ropa, que son para el cuerpo físico. Buscad con frecuencia Mis intenciones, y Yo te mostraré claramente cuáles son. Poco a poco, descubrirás Mis intenciones en todo, de manera que, para cada ser humano, Yo tendré un camino de entrada sin obstrucciones. Eso satisfará Mi corazón ¡y recibiréis bendiciones conmigo por los siglos de los siglos!

Extracto de ‘Capítulo 41’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis cumplir cada uno con vuestro deber al máximo de vuestra capacidad, con un corazón franco y honesto, y estar dispuestos a pagar el precio que sea necesario. Como habéis dicho, cuando llegue el día, Dios no va a ser negligente con nadie que haya sufrido o pagado un precio por Él. Merece la pena aferrarse a este tipo de convicción, y lo adecuado es que no deberíais olvidaros nunca de ella. Solo así puedo dar tranquilidad a Mi mente respecto a vosotros. De otro modo, seréis siempre personas con las que nunca podré tener la mente calmada, y seréis para siempre objetos de Mi aversión. Si todos vosotros podéis seguir vuestra conciencia y entregarlo todo por Mí, sin escatimar esfuerzos por Mi obra y dedicando el esfuerzo de una vida entera a la obra de Mi evangelio, ¿no saltará Mi corazón a menudo de gozo por vosotros? De este modo, seré capaz de dar completa tranquilidad a Mi mente respecto a vosotros, ¿verdad?

Extracto de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si puedes dedicar tu corazón, tu cuerpo y todo tu amor verdadero a Dios, ponerlos delante de Dios, serle completamente obediente y ser absolutamente considerado con Su voluntad, no por la carne, no por la familia y no por tus propios deseos personales, sino por los intereses de la casa de Dios, tomando la palabra de Dios como el principio y fundamento de todo, entonces, al hacer esto, todas tus intenciones y perspectivas estarán en el lugar correcto y serás una persona ante Dios que recibe Sus elogios.

Extracto de ‘Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como líderes de la iglesia, debéis aprender cómo descubrir y cultivar el talento y no tener celos de la gente con talento. De esta manera, llevaréis a cabo satisfactoriamente vuestro deber y habréis cumplido con vuestra responsabilidad; también habréis hecho vuestro máximo esfuerzo para ser leales. Algunas personas siempre tienen miedo de que otras les roben el protagonismo y las superen, y que obtengan reconocimiento mientras ellas mismas son abandonadas. Esto lleva a que ataquen y excluyan a los demás. ¿Acaso no están celosas de las personas más capaces que ellas? ¿No es egoísta y despreciable este comportamiento? ¿Qué tipo de carácter es este? ¡Es malicioso! Pensar solo en uno mismo, satisfacer solo los deseos propios, sin mostrar consideración por los deberes de los demás y tener en cuenta solo los propios intereses y no los intereses de la casa de Dios: las personas así tienen mal carácter y Dios no las ama. Si realmente puedes ser considerado con la voluntad de Dios, entonces podrás tratar a otras personas de manera justa. Si recomiendas a alguien y esa persona se desarrolla en alguien con talento, y la casa de Dios gana una persona talentosa más, entonces ¿no habrás hecho bien tu trabajo? ¿No habrás sido leal al desempeñar tu deber? Esta es una buena obra ante Dios, y es el tipo de conciencia y razón que las personas deben poseer. Aquellas que son capaces de poner en práctica la verdad pueden aceptar el escrutinio de Dios cuando hacen las cosas. Cuando aceptas el escrutinio de Dios, tu corazón se corrige. Si solo haces las cosas para que otros las vean, y no aceptas el escrutinio de Dios, ¿sigue estando Dios en tu corazón? Las personas que son así no tienen reverencia hacia Dios. No siempre hagas las cosas para tu propio beneficio y no consideres constantemente tus propios intereses; no consideres tu propio estatus, prestigio o reputación. Tampoco tengas en cuenta los intereses de la gente. Primero debes tener en cuenta los intereses de la casa de Dios y hacer de ellos tu principal prioridad. Debes ser considerado con la voluntad de Dios y empezar por contemplar si has sido impuro o no en el cumplimiento de tu deber, si has hecho todo lo posible para ser leal, por completar tus responsabilidades y lo has dado todo, y si has pensado de todo corazón en tu deber y en la obra de la casa de Dios. Debes meditar sobre estas cosas. Piensa en ellas con frecuencia y te será más fácil cumplir bien con el deber. Si tu calibre es bajo, cuando tu experiencia es superficial o cuando no eres experto en tu ocupación profesional, puede haber algunos errores o deficiencias en tu obra y los resultados pueden no ser muy buenos, pero habrás hecho todo lo posible. Cuando no estás pensando en tus propios deseos egoístas o considerando tus propios intereses en las cosas que haces, y en su lugar le estás dedicando una consideración constante a la obra de la casa de Dios, pensando en sus intereses, y llevando a cabo bien tu deber, entonces estarás acumulando buenas obras delante de Dios. La gente que hace estas buenas obras es la que posee la realidad-verdad y, por tanto, ha dado testimonio.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La mayoría de los creyentes en Dios están encantados de entregarse y dedicarse a Él. Sin embargo, solo aquellos capaces de una dedicación y un sacrificio sinceros están en posesión de la auténtica realidad. La mayoría de la gente busca de buena gana la verdad, pero son relativamente pocos los capaces de ponerla en práctica o de pagar un precio por recibirla. Cuando llega el momento crucial y se te pide que te sacrifiques y abandones, no lo soportas; esto es inaceptable y demuestra que no eres sincero con Dios. Si cuanto más crucial es un momento, más capaces son las personas de someterse y renunciar a sus intereses, su vanidad y su orgullo, y de cumplir apropiadamente con sus deberes, solo entonces las recordará Dios. ¡Todas esas acciones son buenas! Hagan lo que hagan las personas, ¿qué es más importante: su vanidad y orgullo o la gloria de Dios? (La gloria de Dios). ¿Qué es más importante: tus responsabilidades o tus intereses? Cumplir con tus responsabilidades es lo más importante y estás obligado a cumplirlas. Esto no es una consigna; si eso es lo que piensas en el fondo y tratas de practicar de esa manera, ¿no habrás entrado en un poco de la realidad? Significa, como mínimo, que estás en posesión de ese aspecto de la realidad. Ante ciertas cosas, tu efímero deseo subjetivo, tu vanidad y tu orgullo dejarán de interponerse en tu camino y darás prioridad a tu deber, a la voluntad de Dios, a dar testimonio de Él y a tus responsabilidades. Esta es una fabulosa manera de dar testimonio, ¡y avergüenza a Satanás! ¿Qué opina Satanás cuando ve todo esto? Si realmente lo haces mediante acciones reales que dan verdadero testimonio de Dios y la espalda a Satanás, y si haces algo más que corear consignas, no hay mejor forma de humillar a Satanás y dar testimonio de Dios. ¡Es toda una maravilla emplear diversos métodos para dar testimonio de Dios y hacer que Satanás vea tu determinación de abandonarlo y rechazarlo!

Extracto de ‘Recibir a Dios y la verdad es la máxima felicidad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Tanto si estáis cumpliendo con vuestro deber como si estáis adquiriendo conocimientos profesionales, debéis apegaros a los principios en todo lo que hagáis. Debéis abordar todo lo que hagáis de conformidad con la verdad y practicar de acuerdo con ella. Debéis utilizar la verdad para resolver problemas, para corregir el carácter corrupto que se ha revelado en vosotros y para corregir vuestras conductas e ideas equivocadas. Debéis sobreponeros a ellas continuamente. Para empezar, debéis examinaros a vosotros mismos. Una vez que lo hayáis hecho, si descubrís un carácter corrupto, debéis corregirlo, dominarlo y abandonarlo. Una vez que hayas resuelto estos problemas, cuando ya no hagas las cosas en función de tu carácter corrupto y puedas renunciar a tus motivaciones e intereses y practiques según los principios-verdad, será entonces cuando estarás haciendo lo que se supone que debe hacer todo aquel que sigue sinceramente a Dios. ¿Le parece aceptable a Dios este comportamiento, esta forma de actuar, esta conducta en concreto? Sí se lo parece; ¡es una buena acción! ¿Por qué se considera una buena acción esta forma tuya de actuar? Lo haces en beneficio del prójimo, por la casa de Dios, o por los intereses de esta, al tiempo que practicas la verdad, de modo que recibe la aprobación de Dios y es una buena acción. Si esto es lo que has vivido, quiere decir que estás dando testimonio de Dios.

Extracto de ‘Uno solo puede entrar en realidad-verdad si busca la verdad en todo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

A veces, después de terminar una tarea, sientes el corazón algo inquieto. Un examen más detallado te permite ver que efectivamente hay un problema. Debes corregirlo, después de lo cual te tranquilizarás. Tu inquietud demuestra que existe un problema al que necesitas dedicar más tiempo y al que debes prestar más atención. Esa es una actitud seria y responsable para cumplir con el deber propio. Cuando una persona puede ser seria, responsable, dedicada y trabajadora, el trabajo se hará apropiadamente. A veces no tienes un corazón semejante y no puedes encontrar ni descubrir un error que está claro como el agua. Si tuvieras un corazón así, entonces, con el impulso y la guía del Espíritu Santo, serías capaz de identificar el problema. Pero si el Espíritu Santo te guiara y te otorgara esa conciencia, permitiéndote sentir que algo está mal, pero no tuvieras un corazón así, seguirías sin poder identificar el problema. Entonces, ¿qué muestra esto? Muestra que es muy importante que la gente coopere, e igual de importantes son sus corazones y donde dirigen sus pensamientos e intenciones. Dios escudriña a las personas, puede ver lo que tienen en sus corazones mientras cumplen con su deber y cuánta energía utilizan. Es crucial que las personas dediquen todo su corazón y todas sus fuerzas a lo que hacen. La cooperación es también un componente crucial. Solo si las personas se afanan en no arrepentirse de los deberes que han completado y las cosas que han hecho, en no estar en deuda con Dios, actuarán con todo su corazón y todas sus fuerzas. Si ahora no le dedicas todo tu corazón y todas tus fuerzas, entonces, si más adelante algo sale mal y hay consecuencias, ¿no será demasiado tarde para arrepentirse? Estarás siempre en deuda; ¡estarás manchado! Una mancha en el cumplimiento del deber es una transgresión. Por tanto, debes afanarte en hacer bien la parte que debes y tienes que hacer, con todo tu corazón y todas tus fuerzas. Esas cosas no deben hacerse de manera descuidada o superficial; no debes tener ningún remordimiento. De este modo, Dios recordará los deberes que desempeñes en ese momento. Las cosas que Dios recuerda son las buenas acciones. Entonces, ¿cuáles son las cosas que no se recuerdan? Las transgresiones. Puede que la gente no aceptara que son malas acciones si se las describiera así en la actualidad, pero si llega un día en que estas cosas tienen consecuencias graves y se convierten en una influencia negativa, entonces te parecerá que no son meras transgresiones de la conducta, sino malas acciones. Cuando te des cuenta de esto, te arrepentirás y pensarás: ¡Debería haber optado por tener una pizca de prevención! Con un poco más de consideración y esfuerzo, no tendría este problema. Nada limpiará esta mancha eterna de tu corazón, y causaría problemas si te dejara en deuda permanente. Así que, en la actualidad, cada vez que cumpláis con vuestro deber o aceptéis un encargo, debéis esforzaros por realizarlo con todas vuestras fuerzas y todo vuestro corazón. Debéis hacerlo de tal modo que os quedéis libres de culpa y arrepentimiento, que sea recordado por Dios y sea una buena acción. No actuéis de forma descuidada y superficial, con un ojo abierto y el otro cerrado; os arrepentiréis y no podréis enmendarlo. Constituirá una transgresión y, en última instancia, en vuestro corazón siempre habrá culpa, deuda y acusación. ¿Cuál de estos dos caminos es el mejor? ¿Cuál es el camino correcto? Desempeñar vuestro deber de todo corazón y con todas vuestras fuerzas, y preparar y acumular buenas acciones, sin arrepentiros. No permitáis que vuestras transgresiones se acumulen, no os arrepintáis de ellas ni os quedéis en deuda. ¿Qué pasa cuando una persona ha cometido demasiadas transgresiones? ¡Están acumulando la ira de Dios en Su presencia! Si no paras de transgredir y la ira de Dios hacia ti crece cada vez más, entonces, en última instancia serás castigado.

Extracto de ‘Cómo resolver el problema de ser descuidado y superficial a la hora de realizar tu deber’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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