29. Principios de aceptación de la poda y el trato

(1) Aceptar la poda y el trato supone someterse al juicio y castigo de Dios; es decir, someterse a la verdad. Si se es capaz de aceptar la poda y el trato, se tiene capacidad de sincero arrepentimiento.

(2) Se debe orar a Dios durante la poda y el trato, aceptarlos y someterse a ellos con independencia de hasta qué punto concuerden con los hechos. Es la mejor oportunidad para conocerse a uno mismo.

(3) La totalidad de la poda y el trato constituye el juicio y el castigo por medio de hechos sobrevenidos; es el amor especial de Dios. Hay que aceptarlo y someterse a ello, lo que sin duda beneficiará a la persona.

(4) La poda y el trato constituyen la lección más importante de la entrada en la vida. La persona ha de hacer introspección y conseguir renunciar a sí misma con la práctica de la verdad y la sumisión a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Sólo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios. Si no consideras importantes estas verdades, si sólo piensas en cómo evitarlas o cómo encontrar una nueva salida que no las involucre, entonces Yo digo que eres un grave pecador. Si tienes fe en Dios, pero no buscas la verdad ni la voluntad de Dios, ni amas el camino que te acerca a Dios, entonces Yo digo que eres alguien que está tratando de evadir el juicio y que eres un títere y un traidor que huye del gran trono blanco. Dios no perdonará a ninguno de los rebeldes que se escabulla debajo de Sus ojos. Estos hombres recibirán un castigo aún más severo. Aquellos que vengan delante de Dios para ser juzgados y que, además, hayan sido purificados, vivirán para siempre en el reino de Dios. Por supuesto, esto es algo que pertenece al futuro.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si crees en Dios, debes obedecerle, poner la verdad en práctica y cumplir con todos tus deberes. Adicionalmente, debes entender las cosas que deberías experimentar. Si solo experimentas el tratamiento, la disciplina y el juicio, si solo disfrutas a Dios, pero eres incapaz de sentir cuándo te está disciplinando o tratando, esto es inaceptable. Quizás en este caso de refinamiento, te mantengas firme donde estás. Esto es aún insuficiente; debes seguir adelante. La lección de amar a Dios es infinita, y nunca tiene final. Las personas consideran que creer en Dios es demasiado simple, pero una vez que ganan alguna experiencia práctica, son conscientes de que la creencia en Dios no es tan simple como las personas imaginan. Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, mayor será su amor por Dios, y más del poder de Dios se revelará en ella. En cambio, cuanto menos refinamiento recibe una persona, menos crecerá su amor por Dios y menos poder de Dios se revelará en ellos. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona así, y más grande el tormento que experimente, en más profundo se convertirá su amor por Dios, más auténtica se hará su fe hacia Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás a gente que sufren mucho mientras son refinadas, a las que se trata y disciplina mucho, y verás que estas personas son las que tienen un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y detallado de Él. Los que no han experimentado ningún trato solo tienen un conocimiento superficial y solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da a las personas gracia para que lo puedan gozar a Él”. Si las personas han experimentado el trato y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa e importante es; cuanto más impenetrable te sea y cuanto más incompatible sea con tus concepciones, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y perfeccionarte.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas no pueden cambiar su propio carácter; deben padecer el juicio y castigo, y el sufrimiento y refinamiento de las palabras o ser tratadas, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Solo entonces pueden ellos lograr la obediencia y lealtad a Dios y dejar de ser indiferentes hacia Él. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través de la revelación, el juicio, la disciplina y el trato de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan someterse a las palabras actuales de Dios, obedecer Su obra, incluso si no está de acuerdo con las nociones humanas, puedan hacer a un lado estas nociones y someterse por su propia voluntad.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios tiene muchos medios para perfeccionar al hombre. Emplea toda clase de ambientes para tratar con el carácter corrupto del hombre y usa varias cosas para poner al hombre al descubierto; en un sentido trata con el hombre, en otro pone al hombre al descubierto y en otro revela al hombre, escarbando y revelando los “misterios” en las profundidades del corazón del hombre, y mostrándole al hombre su naturaleza revelando muchos de sus estados. Dios perfecciona al hombre a través de muchos métodos —por medio de la revelación, por medio del trato, por medio del refinamiento y el castigo— para que el hombre pueda saber que Dios es práctico.

Extracto de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

A veces, Dios te da un determinado tipo de sentimiento; uno que causa que pierdas el disfrute interior y la presencia de Dios, de tal modo que caes en las tinieblas. Es un tipo de refinamiento. Siempre que haces algo, sale mal o te topas con una pared. Esa es la disciplina de Dios. A veces, cuando haces algo que desobedece o se rebela contra Dios, puede que nadie más lo sepa, pero Dios sí. Él no te perdonará y te disciplinará. La obra del Espíritu Santo es muy detallada. Él observa con mucho detenimiento cada palabra y cada acción de las personas, cada uno de sus actos y de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos y de sus ideas, de forma que las personas puedan ganar una conciencia interna de estas cosas. Haces algo una vez y sale mal, lo haces de nuevo y sigue saliendo mal, y gradualmente llegarás a entender la obra del Espíritu Santo. Después de haber sido disciplinado muchas veces, sabrás qué hacer para estar en línea con la voluntad de Dios y saber lo que no está en línea con Su voluntad. Al final, tendrás respuestas precisas a la dirección del Espíritu Santo desde tu interior. En ocasiones serás rebelde y Dios te reprenderá desde dentro. Todo esto procede de la disciplina de Dios. Si no valoras las palabras de Dios, si menosprecias Su obra, entonces Él no te prestará atención. Cuanto más en serio te tomes las palabras de Dios, más te esclarecerá Él.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios obra en cada persona y, sin importar cuál sea Su método, qué clase de personas, asuntos y cosas usa a Su servicio o el tipo de tono que tengan Sus palabras, Él solo tiene una meta final: salvarte. Antes de salvarte, necesita transformarte; así pues, ¿cómo podrías no sufrir un poco? Tendrás que sufrir. Este sufrimiento puede implicar muchas cosas. Algunas veces, Dios hace que surjan las personas, los asuntos y las cosas a tu alrededor para que puedas llegar a conocerte a ti mismo; de lo contrario, podrías ser tratado, podado y expuesto directamente. Al igual que ocurre con una persona que se encuentra en una mesa de quirófano, tienes que pasar por cierto dolor para que haya un buen resultado. Si cada vez que eres podado y tratado y cada vez que Él hace que surjan personas, asuntos y cosas, eso despierta tus emociones y te alienta, entonces, esto es correcto, tendrás estatura y entrarás en la realidad de la verdad. Si cada vez que eres podado y tratado, y cada vez que Dios eleva tu entorno, no sientes ningún tipo de dolor o incomodidad y no sientes nada, y si no vas ante Dios para comprender Su voluntad y tampoco oras o buscas la verdad, ¡entonces en verdad eres muy insensible! Las personas demasiado insensibles jamás tienen conciencia espiritual; por tanto, Dios no tiene forma de obrar en ellos. Dios dirá: “Esta persona es demasiado insensible y ha sido profundamente corrompida. Mira todo lo que he hecho y todos los esfuerzos que he realizado; he hecho muchas cosas en él, pero sigo sin conmover su corazón ni despertar su espíritu. Esta persona estará en problemas, no es fácil de salvar”. Si Dios dispone ciertos ambientes, personas, asuntos y cosas para ti; si Él te poda y te trata y aprendes lecciones de esto; si has aprendido a venir ante Dios y buscar la verdad y, sin que te des cuenta, eres esclarecido e iluminado y alcanzas la verdad; si has experimentado un cambio en estos ambientes, cosechado recompensas y progresado, y si comienzas a tener un poco de comprensión de la voluntad de Dios y dejas de quejarte, entonces todo esto significará que has permanecido firme en medio de las pruebas de estos ambientes y soportado la prueba. Como resultado, habrás superado este calvario. ¿Cómo considerará Dios a aquellos que resisten la prueba? Él dirá que tienen un corazón sincero, que pueden soportar este tipo de sufrimiento y que, en el fondo, aman la verdad y desean la verdad. Si Dios te evalúa de esta manera, ¿acaso no eres alguien con estatura? ¿No tienes entonces vida? Y ¿cómo se logra esta vida? ¿Te la concede Dios? Este es Dios, llevando en persona un recipiente de comida para ti y sosteniéndolo ante tu boca para alimentarte, y; entonces, una vez que has comido, te sientes saciado y puedes permanecer fuerte. Así es como debes ver y comprender estas cosas; así te sometes a todo lo que viene de Dios. Esta es la clase de estado mental y actitud que debes poseer, y debes aprender a buscar la verdad. No debes estar buscando constantemente causas externas o culpando a otros por tus problemas o buscando faltas en las personas; debes tener un claro entendimiento de Dios. Visto desde fuera, podría parecer que algunas personas tienen opiniones acerca de ti o prejuicios contra ti, pero no debes ver estas cosas de esa manera. Si ves las cosas desde un punto de vista equivocado, lo único que harás es poner excusas y no podrás lograr nada. Debes ver las cosas de una forma objetiva y justa; de esa manera, buscarás la verdad y entenderás la intención de Dios. Una vez que tu punto de vista y tu estado mental sean rectificados, podrás alcanzar la verdad. Entonces, ¿por qué no lo haces? ¿Por qué te resistes? Si dejaras de resistirte, recibirías la verdad. Si te resistes, no recibirás nada y, además, herirás los sentimientos de Dios y lo decepcionarás. ¿Cómo decepcionarás a Dios? Es como si rechazaras el plato de comida que el propio Dios te ha traído para darte de comer en persona. Dices que no tienes hambre y no lo necesitas; una y otra vez, Dios trata de animarte a comer, pero aun así no lo quieres. Prefieres pasar hambre. Crees estar saciado cuando, en realidad, no tienes absolutamente nada. Las personas así son muy santurronas, las más pobres y mezquinas de todas.

Extracto de ‘Para ganar la verdad, debes aprender de las personas, los asuntos y las cosas que te rodean’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Tanto si la gente se halla en un estado en el que comete errores como si se encuentra en uno en el que no los comete, generalmente alberga una especie de dureza y rebeldía en lo más profundo del corazón. Además, hay en su interior cierto pensamiento lógico humano que dice: “Mientras mis actos e intenciones sean buenos, no debes tratarme y está bien que no me someta”. No señala si lo que ha hecho respeta la verdad ni qué consecuencias conlleva. Cree lo siguiente: “Mientras tenga buen corazón, y no intenciones maliciosas, deberías aceptarme”. Este es un razonamiento humano, ¿no? Es un razonamiento humano y no hay sometimiento. Tú consideras tu razonamiento como la verdad y la verdad como superflua. Piensas que solamente aquello que esté de acuerdo con tu razonamiento es la verdad y que lo que esté reñido con él no lo es. El que piensa así es tremendamente absurdo, arrogante y mojigato. ¿Qué estados pueden ayudar a corregir las lecciones de sometimiento? Para alcanzar el sometimiento, ¿necesita la gente un determinado nivel de racionalidad? Independientemente de si hemos hecho bien o mal en este asunto, mientras Dios esté insatisfecho, hemos de escucharlo y tener por norma Sus palabras. Esto sería racional, ¿no? Este es el sentido que deben tener los seres humanos, lo primero de que deben dotarse. No deberíamos tener en cuenta cuánto hemos sufrido, cuáles eran nuestras intenciones y nuestros propósitos ni cuáles nuestros motivos en ese momento. Puesto que Dios no está satisfecho y no hemos cumplido con Sus exigencias, y dado que Él es la verdad, debemos escucharlo y no tratar de razonar ni discutir con Él. Si tienes dicha racionalidad, podrás someterte; es decir, si, con independencia de tus circunstancias, no te rebelas contra Dios, no rechazas Sus exigencias sobre ti y no analizas si estas son acertadas o no, se corregirán tu condición humana de dureza y rebeldía y tu propensión a salirte con la tuya razonando. ¿No alberga todo el mundo estos estados? Surgen a menudo en las personas, que piensan: “Mientras mi camino concuerde con el pensamiento lógico, el tuyo no debería ser el correcto, así que es razonable y justo que no te obedezca”. Este es un estado habitual de la gente, pero, si te dotas de este tipo de racionalidad, podrás resolverlo en parte de manera eficaz.

Extracto de ‘Los cinco estados necesarios para ir por el camino correcto en la fe propia ’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Puedes simplemente poner en práctica la verdad inmediatamente después de obtener cierto entendimiento acerca de un asunto? No puedes ponerlo en práctica de inmediato. Mientras posees entendimiento, otros te podan y tratan contigo, y luego tu entorno te obliga y te fuerza a actuar de acuerdo con los principios de la verdad. Algunas veces, las personas no están dispuestas a pasar por esto y dicen: “¿Por qué no puedo hacerlo de esa manera? ¿Tengo que hacerlo de esta otra manera?”. Otros dicen: “Si crees en Dios, entonces deberías hacerlo de esta manera. Hacerlo de esta manera es acorde con la verdad”. Cuando las personas lleguen a un determinado punto en el que hayan pasado por algunas pruebas y hayan terminado comprendiendo la voluntad de Dios y algunas verdades, en ese momento estarán en cierto modo feliz y dispuestas a actuar de acuerdo con los principios de la verdad. Al inicio, las personas son reacias a practicar la verdad. Tomemos como ejemplo el cumplimiento de los deberes propios con lealtad: tienes cierto entendimiento acerca de cumplir tus deberes y ser leal a Dios, y también entiendes las verdades relacionadas, pero ¿cuándo podrás dedicarte por completo a Dios? ¿Cuándo podrás cumplir tus deberes tanto de palabra como de obra? Esto requerirá un proceso. Durante este proceso podrías padecer muchas dificultades. Tal vez algunas personas te traten y otras te critiquen. Todo el mundo tendrá sus ojos puestos en ti y será entonces cuando empieces a comprender que te equivocas, que, a decir verdad, eres tú quien lo ha hecho mal, que es inaceptable la ausencia de devoción en el cumplimiento de tu deber y que no has de ser descuidado ni superficial. El Espíritu Santo te esclarecerá desde dentro y te reprochará cuando cometas un error. Durante este proceso, comprenderás algunas cosas sobre ti mismo y sabrás que eres demasiado impuro, que albergas demasiados motivos personales y que tienes demasiados deseos inmoderados cuando cumples tus deberes. Una vez que hayas entendido la esencia de estas cosas, puedes ir delante de Dios en oración y arrepentirte verdaderamente; de esta manera podrán ser purificadas esas impurezas. Si frecuentemente buscas la verdad de esta manera para resolver tus propios problemas prácticos, poco a poco pondrás los pies en la senda correcta en tu fe. Cuanto más sea purificado el carácter corrupto de alguien, más se transformará su carácter de vida.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Haber fallado y caído varias veces no es algo malo; ni es ser expuesto. Ya sea que hayas sido tratado, podado o expuesto, debes recordar esto en todo momento: ser expuesto no significa que estés siendo condenado. Ser expuesto es algo bueno; es la mejor oportunidad para que te conozcas. Puede traer a tu experiencia de vida un cambio de marcha. Sin él, no tendrás ni la oportunidad, ni la condición ni el contexto para poder alcanzar un entendimiento de la verdad de tu corrupción. Si puedes llegar a conocer las cosas que hay dentro de ti, todos aquellos aspectos están profundamente ocultos en tu interior que son difíciles de reconocer y de desenterrar, entonces esto es algo bueno. Poder conocerte realmente es la mejor oportunidad para que enmiendes tus caminos y te conviertas en una nueva persona; es la mejor oportunidad de que obtengas nueva vida. Cuando realmente te conozcas, podrás ver que, cuando la verdad se convierte en la vida de alguien, es algo realmente precioso, y tendrás sed de la verdad y entrarás en la realidad. ¡Esto es algo verdaderamente grandioso! Si puedes aprovechar esta oportunidad y reflexionar sinceramente sobre ti mismo y obtener un conocimiento genuino de ti mismo cada vez que falles o caigas, entonces en medio de la negatividad y la debilidad, podrás levantarte. Cuando hayas cruzado este umbral, entonces podrás dar un gran paso adelante y entrar en la realidad de la verdad.

Extracto de ‘Para ganar la verdad, debes aprender de las personas, los asuntos y las cosas que te rodean’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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