56. Principios para abordar las nociones e imaginaciones

(1) Es necesario establecer que solo Dios es la verdad, que esta procede de Sus palabras, y que por muy buenas que sean las nociones e imaginaciones humanas, no dejan de ser más que doctrina hueca.

(2) Las nociones e imaginaciones humanas no se ajustan en absoluto a las palabras de Dios y son incompatibles con la esencia de la verdad. Alguien que vive según ellas no puede salvarse.

(3) La verdad es la única némesis de las nociones. Hay que leer más las palabras de Dios y buscar la verdad; solo así puede uno rectificar por completo las nociones y las imaginaciones humanas.

(4) Es necesario practicar y experimentar las palabras de Dios, y llegar al entendimiento de la verdad y al auténtico conocimiento de Dios. Solo así puede uno librarse completamente de las nociones e imaginaciones humanas.

Las palabras relevantes de Dios:

Sabed que os oponéis a la obra de Dios o usáis vuestras propias nociones para medir la obra de hoy, porque no conocéis los principios de Su obra, y porque tratáis de manera imprudente la obra del Espíritu Santo. Vuestra oposición a Dios y la obstrucción de la obra del Espíritu Santo están causadas por vuestras nociones y por vuestra arrogancia inherente. No se debe a que la obra de Dios sea errónea, sino a que sois demasiado desobedientes por naturaleza. Después de encontrar su creencia en Dios, algunas personas ni siquiera pueden afirmar con certeza de dónde vino el hombre, pero se atreven a hacer discursos públicos evaluando lo bueno y lo malo de la obra del Espíritu Santo. Incluso sermonean a los apóstoles que tienen la nueva obra del Espíritu Santo y hacen comentarios fuera de lugar; su humanidad es demasiado baja y no hay el más mínimo razonamiento en ellos. ¿Acaso no llegará el día en que tales personas sean rechazadas por la obra del Espíritu Santo y quemadas por los fuegos del infierno? No conocen la obra de Dios, pero la critican, y también intentan ordenarle a Dios cómo obrar. ¿Cómo pueden conocer a Dios personas tan irrazonables? El hombre llega a conocer a Dios durante el proceso de buscarlo y experimentarlo; no es a través de criticarlo a su antojo que llegará a conocerlo por medio del esclarecimiento del Espíritu Santo. Cuanto más preciso es el conocimiento que las personas tienen de Dios, menos se oponen a Él. Por el contrario, cuanto menos saben de Él, más probable es que se opongan a Él. Tus nociones, tu vieja naturaleza y tu humanidad, tu personalidad y tu perspectiva moral son el capital con el que te resistes a Dios, y cuanto más corrupta tu moral, más odiosas tus cualidades y baja tu humanidad, más enemigo eres de Dios. Quienes poseen unas nociones firmes y tienen un carácter santurrón son aún más enemigos del Dios encarnado; estas personas son los anticristos. Si no rectificas tus nociones, siempre serán contrarias a Dios; nunca serás compatible con Él y siempre estarás separado de Él.

Solo dejando de lado tus viejas nociones puedes obtener un nuevo conocimiento; sin embargo, el viejo conocimiento no equivale necesariamente a nociones viejas. “Nociones” se refiere a las cosas imaginadas por el hombre que están en conflicto con la realidad. Si el viejo conocimiento ya estaba obsoleto en la antigua era e impidió al hombre entrar en la nueva obra, ese conocimiento también es una noción. Si el hombre es capaz de adoptar el enfoque correcto hacia ese conocimiento y puede llegar a conocer a Dios desde varios aspectos diferentes, combinando lo viejo y lo nuevo, el viejo conocimiento pasa a ser una ayuda para el hombre y se vuelve la base por la que este entra en la nueva era. […] El hombre cree, en su mente, en su propio Dios imaginario y no busca al Dios de la realidad. Si una persona tiene un tipo de creencia, entonces entre cien personas hay cien tipos de creencias. El hombre posee tales creencias porque no ha visto la realidad de la obra de Dios, porque solo la ha oído con sus oídos y no la ha observado con sus ojos. El hombre ha oído leyendas e historias, pero rara vez ha oído el conocimiento de los hechos de la obra de Dios. Así pues, es a través de sus propias nociones que las personas que solo han sido creyentes durante un año llegan a creer en Dios, y esto mismo ocurre en el caso de aquellos que han creído en Él durante toda su vida. Los que no pueden ver los hechos nunca serán capaces de escapar de una fe en la que tienen nociones acerca de Dios. El hombre cree que se ha liberado de las ataduras de sus viejas nociones y ha entrado en un nuevo territorio. ¿No sabe que el conocimiento de aquellos que no pueden ver el verdadero rostro de Dios no es otra cosa que nociones y rumores? El hombre piensa que sus nociones son correctas y sin error, y que proceden de Dios. Hoy, cuando el hombre es testigo de la obra de Dios, da rienda suelta a las nociones acumuladas durante muchos años. Las imaginaciones y las ideas del pasado se han convertido en una obstrucción para la obra de esta etapa, y al hombre le ha resultado difícil dejar ir estas nociones y refutar estas ideas. Las nociones hacia esta obra que se ha desarrollado paso a paso por parte de muchos de los que han seguido a Dios hasta hoy se han vuelto, incluso, más graves y estas personas han ido dando forma gradualmente a una enemistad empecinada con el Dios encarnado. La fuente de este odio son las nociones y las imaginaciones del hombre. Las nociones e imaginaciones del hombre se han convertido en enemigas de la obra de hoy, una obra que es contraria a las nociones del hombre. Esto ha ocurrido precisamente porque los hechos no le permiten al hombre dar rienda suelta a su imaginación y, además, este no puede refutarlos con facilidad, y sus nociones e imaginaciones no toleran la existencia de los hechos; además, no se pone a pensar en la corrección y la veracidad de estos, se limita a dejar libres sus nociones con determinación, y emplea su propia imaginación. Solo se puede decir que esto es culpa de las nociones del hombre, y no de la obra de Dios. El hombre puede imaginar todo lo que desee, pero no puede poner en duda libremente ninguna etapa de la obra de Dios ni una parte de la misma; la realidad de Su obra es inviolable por el hombre.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si usáis vuestras propias nociones para medir y delimitar a Dios, como si Dios fuera una estatua de barro inmutable, y si delimitáis completamente a Dios dentro de los parámetros de la Biblia y lo encerráis dentro de un limitado ámbito dónde obrar, entonces esto prueba que habéis condenado a Dios. Porque los judíos de la era del Antiguo Testamento tomaron a Dios como un ídolo de forma fija que tenían en sus corazones, como si a Dios solo se le pudiera llamar Mesías y solo aquel que fuera llamado el Mesías pudiera ser Dios, y porque la humanidad sirvió y adoró a Dios como si Él fuera una estatua de barro sin vida, clavaron al Jesús de ese tiempo en la cruz, sentenciándolo a muerte; el Jesús inocente fue así condenado a muerte. Dios era inocente de cualquier ofensa; sin embargo, el hombre rehusó perdonar a Dios e insistió en sentenciarlo a muerte, y así Jesús fue crucificado. El hombre siempre cree que Dios es inmutable y lo define de acuerdo con un único libro, la Biblia, como si el hombre tuviera un perfecto entendimiento de la gestión de Dios, como si todo lo que Dios hace estuviera en la palma de la mano del hombre. Las personas son absurdas hasta el extremo, de una arrogancia extrema y todas tienen un don para la hipérbole. No importa lo grande que sea el conocimiento que tienes de Dios, todavía digo que no conoces a Dios, que te opones a Dios al máximo y que lo has condenado porque eres totalmente incapaz de obedecer la obra de Dios y caminar la senda de ser perfeccionado por Dios. ¿Por qué Dios nunca está satisfecho con las acciones del hombre? Porque el hombre no conoce a Dios, porque tiene demasiadas nociones y porque su conocimiento de Dios no concuerda en absoluto con la realidad, sino que repite monótonamente el mismo tema sin variación y usa el mismo enfoque para toda situación. Y entonces, habiendo venido a la tierra en la actualidad, una vez más el hombre ha clavado a Dios en la cruz.

Extracto de ‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Debido a que siempre hay nuevos avances en la obra de Dios, hay una obra que se vuelve obsoleta y antigua cuando la nueva obra llega. Estas diferentes clases de obra, la antigua y la nueva, no son contradictorias sino que se complementan; cada paso es consecuencia del anterior. Debido a que surge una nueva obra, las cosas antiguas, por supuesto, deben ser eliminadas. Por ejemplo, algunas de las prácticas establecidas hace mucho tiempo por el hombre y sus máximas habituales, además de los muchos años de experiencia y enseñanzas del hombre, han formado toda clase de nociones en su mente. Que Dios aún no haya revelado plenamente al hombre Su verdadero rostro y Su carácter inherente, junto a la difusión, durante muchos años, de las teorías tradicionales de la antigüedad, ha sido aún más propicio para que el hombre forme tales nociones dentro de sí. Se puede decir que, durante el transcurso de la creencia del hombre en Dios, la influencia de diversas nociones ha llevado a la continua formación y evolución de toda clase de entendimiento conceptual de Dios que ha causado que muchas personas religiosas que sirven a Dios se hayan convertido en Sus enemigos. Por consiguiente, mientras más arraigadas las nociones religiosas de las personas, más se oponen a Dios y más se vuelven Sus enemigos. La obra de Dios es siempre nueva y es nunca antigua, y jamás forma doctrinas, sino que, por el contrario, está cambiando y siendo renovada continuamente en mayor o menor grado. Esta manera de obrar es una expresión del carácter inherente del mismo Dios. Es también el principio inherente de la obra de Dios y uno de los medios por los cuales Él logra Su gestión. Si Dios no obrara de esta manera, el hombre no cambiaría ni sería capaz de conocer a Dios y Satanás no sería derrotado. Por tanto, en Su obra ocurren cambios continuos que pueden parecer erráticos, pero que, en realidad, son periódicos. Sin embargo, la manera en la que el hombre cree en Dios es bastante diferente: él se aferra a viejos sistemas y doctrinas que le son familiares y cuanto más antiguas sean, más apetecibles le son. ¿Cómo podría la mente necia del hombre, una mente tan intransigente como la piedra, aceptar tantas nuevas e insondables obras y palabras de Dios? El hombre aborrece al Dios que es siempre nuevo y nunca antiguo; al hombre solo le gusta el Dios antiguo, de avanzada edad, cabello blanco y que está quieto en un lugar. Por ende, debido a que Dios y el hombre tienen sus propios gustos, el hombre se ha convertido en el enemigo de Dios. Muchas de estas contradicciones todavía persisten incluso hoy en día, en tiempos en que Dios ha estado llevando a cabo una nueva obra durante casi seis mil años. Entonces, estas contradicciones no tienen remedio. Tal vez se deba a la terquedad del hombre, o a lo inviolable de los decretos administrativos de Dios por parte de cualquier hombre; sin embargo, esos clérigos y mujeres todavía se aferran a libros y papeles antiguos y mohosos, mientras que Dios sigue adelante con Su incompleta obra de gestión como si no tuviera a nadie a Su lado. A pesar de que estas contradicciones hacen que Dios y el hombre sean enemigos, al punto de llegar a ser irreconciliables, Dios no les presta atención, como si estuvieran y no estuvieran allí, a la misma vez. El hombre, sin embargo, todavía se apega a sus creencias y nociones, y nunca se desprende de ellas. Sin embargo, una cosa es evidente: a pesar de que el hombre no se desvía de su postura, los pies de Dios están siempre en movimiento y siempre está cambiando Su postura de acuerdo con el entorno. Al final, es el hombre quien será vencido sin luchar. Dios, por otra parte, es el mayor enemigo de Sus enemigos derrotados y es también el campeón de la humanidad, tanto de los vencidos como de los invictos. ¿Quién puede competir con Dios y salir victorioso? Las nociones del hombre parecen venir de Dios, porque muchas de ellas nacieron como consecuencia de la obra de Dios. Sin embargo, Dios no perdona al hombre a causa de esto y, menos aún, derramará alabanzas sobre el hombre por producir, tras Su obra, tanda tras tanda de productos “para Dios”, los que están fuera de la obra de Dios. Por el contrario, Él está sumamente disgustado por las nociones del hombre y por sus viejas y piadosas creencias, y no tiene ninguna intención de reconocer la fecha en la que tales nociones surgieron por primera vez. Él no acepta en absoluto que estas nociones procedan de Su obra, ya que las nociones del hombre son esparcidas por el hombre; su fuente es el pensamiento y la mente del hombre, y no Dios, sino Satanás. La intención de Dios siempre ha sido que Su obra sea nueva y viva, no vieja y muerta, y a lo que Él hace que el hombre se adhiera varía con la era y el periodo y no es eterno ni inmutable. Esto es debido a que Él es un Dios que lleva al hombre a vivir y ser nuevo, no como el diablo, que lleva al hombre a la muerte y a la vejez. ¿Aún no comprendéis esto? Tú tienes nociones sobre Dios y eres incapaz de desprenderte de ellas, porque eres de mente cerrada. No es porque la obra de Dios tenga poco sentido o porque difiera de los deseos humanos y, menos aún, porque Dios sea siempre negligente con Sus deberes. No eres capaz de desprenderte de tus nociones porque eres tu carencia de obediencia es demasiado grande y porque no tienes la más mínima semejanza a un ser creado; no es porque Dios esté haciendo las cosas difíciles para ti. Tú has causado todo esto y Dios no tiene nada que ver; todo el sufrimiento y la desgracia son creados por el hombre. Los pensamientos de Dios son siempre buenos: Él no quiere hacerte elaborar nociones, sino que desea que tú cambies y seas renovado a medida que pasan las eras. Sin embargo, tú no sabes lo que es bueno para ti y siempre estás examinando o analizando. No es que Dios haga las cosas difíciles para ti, sino que no tienes veneración por Él y tu desobediencia es demasiado grande. Un diminuto ser creado, que se atreve a tomar un insignificante trozo de lo que antes fue dado por Dios y que se voltea y lo usa para atacar a Dios, ¿no es esto la desobediencia del hombre? Los humanos, es justo decirlo, no están en absoluto calificados para expresar sus puntos de vista ante Dios y menos aún para exhibir como les dé la gana su lenguaje inútil, apestoso, podrido y florido, por no mencionar sus decrépitas nociones. ¿Acaso no son aún más despreciables?

Extracto de ‘Solo pueden servir a Dios los que conocen Su obra de hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios se hace carne y viene a obrar entre los hombres, todos lo miran y oyen Sus palabras, y todos ven los hechos que Dios obra dentro de Su cuerpo de la carne. En ese momento, todas las nociones del hombre se convierten en espuma. En cuanto a aquellos que han visto a Dios aparecer en la carne, no serán condenados si lo obedecen de buen grado, mientras que los que están contra Él intencionadamente se considerarán oponentes de Dios. Tales personas son anticristos y enemigos que están deliberadamente contra Él. Los que albergan nociones relativas a Dios, pero aun así están preparados y dispuestos a obedecerle, no serán condenados. Él condena al hombre sobre la base de sus propósitos y acciones, nunca por sus pensamientos e ideas. Si Dios condenara al hombre sobre la base de sus pensamientos e ideas, entonces nadie podría escapar de las manos iracundas de Dios. Los que están voluntariamente contra el Dios encarnado serán castigados por su desobediencia. En cuanto a estas personas que se levantan contra Dios deliberadamente, su oposición surge del hecho de que albergan nociones sobre Dios, que a su vez las llevan a actuar de forma que interrumpen la obra de Dios. Estas personas resisten y destruyen la obra de Dios de manera intencionada. No solo tienen nociones sobre Él, sino que también se involucran en actividades que interrumpen Su obra y por esta razón este tipo de personas serán condenadas. Los que no interrumpen deliberadamente la obra de Dios no serán condenados como pecadores, porque son capaces de obedecer de buen grado y no involucrarse en actividades que causen trastornos ni interrupciones. Tales personas no serán condenadas. Sin embargo, cuando las personas han experimentado la obra de Dios durante mucho tiempo, si siguen albergando nociones acerca de Él y siguen siendo incapaces de conocer la obra del Dios encarnado, y, si por muchos años que hayan experimentado Su obra, continúan llenándose de nociones sobre Dios y siguen siendo incapaces de llegar a conocerlo, aunque no se involucren en actividades que causen trastornos, sus corazones están llenos de muchas nociones sobre Dios, e incluso si tales nociones no se hacen evidentes, las personas que son así no son de ninguna ayuda para la obra de Dios. Son incapaces de difundir el evangelio por Dios o dar testimonio de Él. Las personas que son así no sirven para nada y son imbéciles. Como no conocen a Dios y además son incapaces de desechar sus nociones de Él, están condenadas. Puede decirse así: es normal para los nuevos en la fe albergar nociones de Dios o no conocer nada de Él, pero para aquellos que han creído en Dios durante muchos años y experimentado mucho de Su obra, no sería normal que continuaran sosteniendo nociones, y sería aún menos normal que una persona así no tuviese conocimiento de Dios. Debido a que esto no es un estado normal, están condenados. Estas personas son todas basura; son las que más se oponen a Dios y han disfrutado de Su gracia para nada. ¡Todas esas personas serán eliminadas al final!

Extracto de ‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Lleváis creyendo en Dios todos estos años y, pese a entender algunas verdades, cada cual alberga sus propias interpretaciones, creencias e imaginaciones que contravienen y contradicen los propósitos de Dios y la verdad. Estas cosas son las nociones de la gente. Todo lo que está reñido con la verdad pertenece a las nociones e imaginaciones del hombre. ¿Y cómo surgen las nociones del hombre? Hay muchos motivos distintos. En parte se debe a la difusión e inculcación del conocimiento; también a la influencia progresiva de la cultura tradicional y al impacto de las tendencias sociales y ciertas enseñanzas familiares. En general, el hombre ha sido influido y adoctrinado por la malvada sociedad de Satanás; esta es la causa fundamental de sus nociones.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Tal vez las nociones de las personas no afecten lo que comen, cómo duermen ni su vida humana normal, pero sí existen en su mente y en su pensamiento, se agarran a las personas como una sombra que las sigue siempre a todas partes. A menos que las elimines constantemente, controlarán de forma permanente tu conducta, tu pensamiento, tu juicio, tu conocimiento de Dios y tu relación con Él. Las nociones son un problema grave. El hecho de que las personas tengan nociones sobre Dios es como un muro entre ellas y Dios, un muro que les impide contemplar el auténtico rostro de Dios, que les impide ver Su carácter y esencia verdaderos, pues la gente vive inmersa en sus nociones e imaginaciones y utiliza sus nociones para determinar si Dios tiene o no razón y para evaluar, condenar y juzgar todo lo que Él hace. ¿En qué estado se sume normalmente la gente por hacer esto? ¿Puede someterse sinceramente a Dios cuando vive inmersa en sus nociones? ¿Puede tener verdadera fe en Dios? No. Aunque se someta un poco, lo hace de acuerdo con sus nociones e imaginaciones. En el momento en que alguien se somete de acuerdo con ellas, ese sometimiento se contagia de cosas personales que son de Satanás y del mundo exterior y están reñidas con la verdad. El problema de las nociones de la gente sobre Dios es grave; es un problema importante entre el hombre y Dios que hay que resolver urgentemente. Todos los que se presentan ante Dios llegan con nociones, con todo tipo de sospechas sobre Dios. Del mismo modo, puede decirse que llegan con innumerables malas interpretaciones de Dios a pesar de todo lo que Él les otorga, a pesar de Sus disposiciones y planes. Entonces, ¿con qué tipo de relación con Dios se encuentran? La gente malinterpreta constantemente a Dios, desconfía constantemente de Él y utiliza constantemente sus propios criterios para evaluar si Dios tiene o no razón, para evaluar cada una de Sus palabras y Su obra. ¿Qué conducta es esta? Se rebela contra Dios, se opone a Él, lo condena, blasfema contra Él, lo juzga, compite contra Él y, en casos de mayor gravedad, “se bate a duelo” con Él. El extremo más desolador es cuando las nociones de la gente la incapacitan para aceptar al mismísimo Dios verdadero, para aceptar y obedecer la verdad, con lo que es susceptible de negar la existencia de Dios y de abandonar al Dios al que sigue. Este es un problema aterrador.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando las personas hacen surgir malentendidos y nociones sobre Dios, primero deben reconocer que Dios es la verdad y ellos no la poseen, y que sin duda los que están equivocados son ellos. ¿Es esto una especie de formalidad? Si solo adoptas esta práctica como una formalidad, superficialmente, entonces ¿puedes llegar a conocer tus propios errores? Nunca. Se necesitan varios pasos. Primero, debes determinar si tus acciones concuerdan con los principios. Para empezar, no te fijes en tus intenciones; hay veces en que estas son correctas, pero los principios que practicas son erróneos. ¿Por qué digo que los principios que practicas son erróneos? Puede que hayas buscado, pero tal vez no comprendas en absoluto lo que son los principios; tal vez no hayas buscado en absoluto, hayas basado tus acciones únicamente en tus buenas intenciones y tu entusiasmo, en tu imaginación y experiencia, y por lo tanto hayas cometido un error. ¿Te lo puedes imaginar? Cometes un error cuando no puedes prever algo, ¿y acaso no quedas expuesto entonces? Una vez expuesto, si sigues compitiendo con Dios, entonces ¿en qué estás equivocado? Ese es tu error. Tu mayor error no fue que hicieras algo malo e infringieras los principios, causando así una pérdida u otras consecuencias, sino que, habiendo hecho algo malo, sigues insistiendo en no reconocer tu error; todavía te opones a Dios con tus nociones e imaginaciones, negando que Su obra sea correcta. Este fue tu mayor y más grave error. ¿Por qué tal estado en una persona es de oposición a Dios? Independientemente de que las personas reconozcan o no que todo lo que Dios hace y Su soberanía son correctos, y cuál es su significado, si no pueden reconocer primero que ellos mismos están equivocados, entonces su estado es de oposición a Dios. ¿Qué hay que hacer para rectificar este estado? Buscar la voluntad de Dios, como se ha mencionado, no es tan práctico para las personas. Algunos dicen: “Si buscar no es tan práctico, ¿significa eso que no es necesario y no hace falta buscar aquello que se puede buscar y comprender? Puedo saltarme ese paso”. ¿Bastará con eso? ¿Acaso no está muy lejos de la salvación el que actúa de esa manera? Tales personas hacen interpretaciones realmente sesgadas y erróneas. La búsqueda de la voluntad de Dios es una tarea un tanto circular para las personas; si desean tomar un atajo más realista, entonces deben empezar por renegar de sí mismos, hacerse a un lado, sabiendo que sus acciones son erróneas y no concuerdan con la verdad, y luego buscar los principios-verdad. Estos son los pasos. Pueden parecer simples, pero ponerlos en práctica presenta muchas dificultades, ya que los seres humanos tienen un carácter corrupto, así como todo tipo de imaginaciones y exigencias, y además tienen deseos; todo ello interfiere con que las personas renieguen de sí mismas y se abandonen a sí mismas. Estas cosas no son fáciles de hacer.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (3)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Las nociones de las personas deben ser resueltas usando la verdad; no pueden simplemente dejarse de lado con una solución creada por el hombre, no es tan fácil. La gente no se compromete con los asuntos justos, sino que tiende a aferrarse a nociones o cosas heréticas y absurdas, que les resulta difícil dejar de lado. ¿Cuál es la causa de esto? Es porque tienen un carácter satánico corrupto. Si las nociones de la gente son grandes o pequeñas, serias o no, si no tienen un carácter corrupto, estas nociones son fáciles de resolver. Las nociones, en definitiva, son solo una forma de pensar. Pero debido al carácter corrupto de la gente, como la severidad, la maldad y la arrogancia, las nociones se convierten en un detonador que hace que la gente resista, malinterprete e incluso juzgue a Dios. Puede que no lo digan, pero su comportamiento muestra que se oponen y no aceptan tu perspectiva. Gobernados por un carácter corrupto, se aferran a sus nociones a causa de él. Y así, al igual que las nociones se resuelven, también lo hace el carácter corrupto de las personas. Si este se resuelve, entonces muchos de sus pensamientos inmaduros e infantiles, incluso las nociones que ya han tomado forma, no son un problema para ellos; son solo pensamientos y no afectan el cumplimiento de tu deber o a tu obediencia a Dios. Las nociones y el carácter corrupto están conectados. A veces hay una noción en tu corazón, pero no dirige de manera directa tus acciones. Cuando no infringe tus intereses inmediatos, la ignoras. Ignorarla, sin embargo, no significa que no haya un carácter corrupto en tu noción, y cuando sucede algo que está en conflicto con tus nociones, te aferras a ellas con una cierta actitud, una actitud dominada por tu carácter. Este carácter puede ser severidad, puede ser arrogancia y perversidad; te despachas a gusto con Dios cuando dices: “Mi punto de vista ha sido ratificado académicamente muchas veces. La gente ha mantenido tales puntos de vista durante miles de años, así que ¿por qué no debería hacerlo yo? Si no tienes razón, ¿cómo puedes decir que es la verdad y está sobre todas las cosas? ¡Mi perspectiva es la más alta de toda la humanidad!”. Una noción puede llevar a que se comporten así, a tal fanfarronería. ¿Qué causa esto? El carácter corrupto. Existe una gran relación entre las nociones y el carácter corrupto de la gente, y sus nociones deben ser resueltas. Una vez que las nociones de la gente sobre la fe en Dios hayan sido resueltas, les resulta fácil someterse a los arreglos de obra de la casa de Dios y así realizan su deber con mayor fluidez, no se desvían, no se entrometen ni estorban y no hacen nada que cause vergüenza a Dios. Si no se abordan las nociones e imaginaciones de la gente, les resulta fácil hacer cosas que causen interrupciones e interferencias. En casos más graves, las nociones de las personas pueden producir en ellas todo tipo de oposición a la encarnación de Dios, lo cual causa que cuestiones a Cristo y te vuelvas incapaz de aceptarlo, a la vez que afecta a tu aceptación de la verdad y a la entrada en la realidad-verdad. En casos aún más graves, las diversas nociones de las personas sobre la obra de Dios las llevan a negar Su obra, las maneras en que Él obra y la soberanía y los arreglos de Dios, en cuyo caso no tienen ninguna esperanza de salvación. No importa sobre qué aspectos de Dios tengan nociones las personas, detrás de estas nociones se esconden actitudes corruptas que pueden agravarse, proporcionándole a la gente un pretexto aún mayor para acercarse a la obra de Dios, a Dios mismo y al carácter de Dios usando sus propias actitudes corruptas. ¿Y acaso esto no les alienta a oponerse a Dios con esas actitudes corruptas suyas? Esta es la consecuencia de las nociones en el hombre.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

La salvación de Dios para el hombre no consiste solo en palabras vacías. Él expresa todas estas verdades con el fin de abordar las cosas de la humanidad corrupta que están en desacuerdo con la verdad: sus nociones, imaginaciones, conocimientos, filosofías, cultura tradicional, etcétera, y para que, mediante la disección de tales elementos, el hombre comprenda qué constituye las cosas positivas, qué constituye las negativas, cuáles vienen de Dios, cuáles de Satanás, cuál es la verdad y cuáles son las filosofías y la lógica de Satanás. Cuando las personas puedan ver estas cosas como lo que son en realidad, elegirán naturalmente buscar el camino correcto de la vida, y son capaces de practicar la verdad, hacer lo que pide Dios y discernir las cosas negativas. Esto es lo que Dios le pide al hombre, y también es la norma con la que perfecciona y salva a las personas. Algunas dicen: “Dios disecciona las nociones del hombre, pero yo no tengo nociones. Las personas que tienen nociones suelen ser viejos zorros astutos, o bien teólogos y fariseos hipócritas. Yo no soy así”. ¿Cuál es aquí el problema? No se conocen a sí mismos. Da igual lo que se les comunique, son incapaces de aplicárselo a sí mismos, pensando que no son así. Esto es ignorancia, no tienen comprensión de las cosas espirituales. ¿Sois capaces de pensar de esta manera? Hoy en día, la mayoría de la gente no piensa así. Han escuchado muchos sermones, sienten que todos tienen corrupciones y nociones que son pasivas y negativas, que no tiene nada de vergonzoso diseccionarlas; después de hacerlo, además, creen que ayudará a otros a desarrollar su discernimiento y ellos mismos crecerán y serán capaces de entender la verdad más rápidamente. Por esta razón todos son capaces de diseccionarse a sí mismos abiertamente. Bueno, en ese caso, ¿cuál es el objetivo de la disección de las nociones? Apartarlas a un lado para poder abordar los malentendidos entre el hombre y Dios, y luego permitir que las personas se centren en lo que Dios le pide al hombre, saber cómo entrar en el camino de la salvación y qué hacer para practicar la verdad. En última instancia, al practicar continuamente de esta manera, se logra el efecto deseado: por un lado, las personas llegarán a comprender la voluntad de Dios y serán capaces de someterse a Él, y por otro, tendrán la inmunidad para rechazar y resistirse a muchas cosas negativas, como las malvadas nociones e imaginaciones y las cosas que surgen del conocimiento. Al enfrentarte a un intelectual religioso, un teólogo o un pastor o anciano religioso, puedes identificarlos en cuanto empiezas a hablar con ellos, y eres capaz de usar la verdad para rebatir sus innumerables nociones, imaginaciones, herejías y falacias. Esto demuestra que eres capaz de identificar cosas negativas, que has entendido algunas verdades, que posees cierta estatura, y por lo tanto no te sientes intimidado cuando se enfrenta a estos líderes y figuras religiosas. El conocimiento, el aprendizaje y las filosofías de las que hablan —incluso todas sus ideologías y teorías— son insostenibles, pues has identificado las letras y la doctrina, las nociones e imaginaciones de la religión, y las cosas de la religión ya no pueden engañarte. Pero todavía os queda camino por recorrer. Cuando os encontráis con estos estafadores religiosos y fariseos, o con cualquiera que tenga un poco de estatus, os sentís intimidados; sabéis que lo que dicen está mal, que consiste en nociones e imaginaciones, nacidas del conocimiento, pero no sabes cómo repudiarlo, no sabéis desde dónde empezar a diseccionarlo, o con qué palabras exponer a estas personas. ¿No demuestra esto que todavía no has entendido la verdad? Así que debéis equiparos con la verdad y aprender a diseccionaros a vosotros mismos. Cuando hayáis comprendido la verdad, podréis identificar a otras personas, pero si no entendéis la verdad, nunca lo lograréis. Para identificar a las personas y las cosas debéis comprender la verdad; sin la verdad como fundamento, como vida, no serás capaz de penetrar profundamente en nada.

Cuando las personas han resuelto varias nociones e imaginaciones, tienen conocimiento y experiencia de las palabras de Dios, y al mismo tiempo también han entrado en la realidad de Sus palabras. En el proceso de entrar en la realidad de las palabras de Dios, las diversas nociones e imaginaciones que surgen en las personas se resuelven una por una y se produce en las personas un cambio en el conocimiento de la obra de Dios, en Su esencia y en las diversas actitudes que tienen hacia las personas. ¿Cómo se produce este cambio? Se produce cuando las personas se apartan de sus diversas nociones e imaginaciones, cuando dejan de lado las diversas ideas y perspectivas que provienen del conocimiento, la filosofía, la cultura tradicional o el mundo exterior, y en su lugar aceptan los diversos puntos de vista que provienen de Dios y que están conectados con la verdad. Y así, cuando las personas aceptan las palabras de Dios como su vida, también entran en la realidad de las palabras de Dios, y son capaces de considerar y pensar en cuestiones utilizando la verdad, y resolver así los problemas; estos son los cambios que la resolución de las nociones trae a la vida de las personas y a su existencia. Cuando las personas logran tales cambios, su relación con Dios se convierte en una entre seres creados y Creador. En las relaciones a este nivel no hay competencia ni tentación, y hay muy poca rebelión; las personas son mucho más obedientes, comprensivas, adoradoras, fieles y honestas con Dios, y le temen de verdad. Pero resolver las nociones de las personas es un proceso muy doloroso. Deben negarse a sí mismas, dejar de lado sus nociones, apartarse de las cosas que creen correctas, dejar de lado las cosas a las que se aferran, las que han creído correctas y han buscado y anhelado durante toda su vida. Esto significa que la gente debe abandonarse a sí misma, debe dejar de lado el conocimiento, las filosofías, incluso su manera de existir, ya que las aprendieron del mundo de Satanás, y han de reemplazarlas por otra forma de vida, cuyo fundamento y raíz de existencia es la verdad. Como tal, la gente debe soportar un gran sufrimiento. Tal sufrimiento puede no tratarse de una enfermedad física o de las dificultades y privaciones de la vida diaria, pero puede provenir de un cambio en todo tipo de puntos de vista sobre diferentes cosas y sobre la humanidad en tu corazón, o provenir incluso de un cambio en los diversos aspectos del conocimiento que tienes de Dios, que ponga patas arriba tu conocimiento y tu punto de vista del mundo, la existencia humana, la humanidad e incluso Dios.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando te sobrevenga una noción, sea cual sea, dedica primero un tiempo a contemplarla y analizarla en tu mente. Estudia si es correcto pensar eso. Si tienes claro que pensar tales cosas es falaz y erróneo, que esto es una blasfemia contra Dios, entonces date prisa en orar a Dios y pedir Su esclarecimiento y guía. Guarda el asunto en tu cabeza, y luego, durante las devociones, la asamblea y el cumplimiento de tu deber, conoce y experimenta poco a poco otros asuntos relacionados. Y, mientras llegas a conocer y experimentar tales asuntos, concéntrate en resolver tus propias nociones. Por supuesto, también puedes entablar comunicaciones apropiadas con otras personas, discutiendo los temas de este ámbito, esforzándote por obtener su ayuda y encontrar una solución en las palabras de Dios. Entre Sus palabras y tus propias experiencias, poco a poco irás atestiguando que Dios tenía razón al hablar así, lo que será tremendamente eficaz para ayudarte a resolver la cuestión de tus propias nociones. Y, al aceptar y experimentar tales palabras y la obra de Dios, y llegar finalmente a comprender Su voluntad y adquirir conocimiento sobre Su carácter, resuelves tus nociones y las dejas de lado, sin malinterpretar a Dios, desconfiar de Él ni hacerle exigencias irracionales. Se trata de un tipo de noción que puede ser resuelta.

Existe otro tipo de noción que es difícil de solucionar y que la gente no puede resolver. Para las nociones que son difíciles de resolver, hay un principio que deben seguir. Si das rienda suelta a tales nociones, eso se acaba convirtiendo, de hecho, en difundir nociones. He hablado antes sobre las consecuencias y la naturaleza de difundir nociones, y ya deberías entender la esencia de este asunto, así que es mejor que sopeses estas cosas por tu cuenta, en vez de comentarlas en voz alta, sin pensar. Si dices: “Me resulta difícil guardarme estas cosas para mí, no puedo soportarlo”, entonces habla de ellas en tus oraciones con Dios. ¿Qué debes decirle a Dios? Vamos, di: “¡Oh, Dios! Este es el tipo de pensamientos que he estado teniendo. Quisiera dejarlos de lado, pero no puedo. Sé que estas cosas son blasfemas para Ti, y te ruego que me ayudes y me guíes, y te pido que me disciplines y que utilices los medios adecuados para desenmascararme, haciéndome ver que mis nociones son erróneas. Aceptaré con gusto cualquier método que emplees”. En lugar de dar rienda suelta a esas nociones, que pueden perturbar y seducir a la gente, guárdatelas para ti. Si te resulta difícil hacerlo, entonces murmúralas en voz baja. Si eso no funciona, debes hablar de ellas en la oración y pedir la guía de Dios y el esclarecimiento de Sus palabras para que te permitan dejar de lado tales nociones. Algunas personas dicen: “Si dar rienda suelta a estas nociones durante la reunión con los hermanos y hermanas supone difundirlas, entonces, si me cuesta guardármelas para mí, ¿está bien hablar de ellas con mi familia?”. Si todos los miembros de tu familia son hermanos y hermanas, y dar rienda suelta a estas nociones los perturba, ¿es adecuado hacerlo? Si lo que dices tiene un impacto negativo en la gente, si les resulta perjudicial, dañino y cautivador, entonces hagas lo que hagas, no lo digas. Debes orar y pedirle a Dios que lo solucione. Mientras tengas un corazón piadoso y hambriento de justicia, tus nociones pueden ser resueltas. No hay nada que las palabras de Dios no puedan curar, ningún problema que no puedan resolver; lo que importa es si eres capaz de aceptarlas, si estás dispuesto a ponerlas en práctica y eres capaz de dejar de lado tus nociones. Si crees esto, entonces debes pedírselo a Dios en tus oraciones. Si, a pesar de todos tus ruegos, Dios no te esclarece ni te permite entender nada con claridad, y sin embargo en tu corazón y en tu subconsciente, sin pretenderlo, acabas por creer que esta noción no significa nada y deja de perturbarte; y aunque no entiendas por qué Dios ha actuado así, cuando además Él no ha usado palabras ni verdades claras para decirte por qué lo ha hecho de esta manera ni te ha aclarado Sus intenciones ni te ha permitido remediar tu noción; si esta no ha tomado forma en ti, no altera tu vida, la senda que tienes por delante o tu vida espiritual normal, y mucho menos altera tu relación normal con Dios ni tampoco afecta, por supuesto, tu deber, entonces, ¿ha quedado esta noción básicamente resuelta? Esta es la senda de práctica.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (16)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Independientemente de lo que haga Dios, ya te resulte fácil o difícil de aceptar o te pueda conllevar nociones, en resumen, la identidad de Dios no cambia a consecuencia de ello. Él siempre será el Creador, y tú siempre serás una criatura de Dios. Si puedes rechazar las limitaciones de cualquier noción y seguir manteniendo con Dios la relación de una criatura con su Creador, entonces eres una verdadera criatura de Dios. Si eres capaz de no dejarte influenciar o perturbar por ninguna noción, si eres capaz de una obediencia verdadera desde lo más profundo de tu corazón y si, independientemente de que tu comprensión de la verdad sea profunda o superficial, eres capaz de dejar de lado las nociones y no dejarte constreñir por ellas, creyendo únicamente que Dios es la verdad, el camino y la vida, que Dios será siempre Dios y que no comete errores, entonces puedes ser salvado. De hecho, la estatura de todo el mundo es limitada. ¿Cuántas cosas se pueden meter en la mente de las personas? ¿Son capaces de conocer a Dios? ¿Son capaces de desentrañar a Dios? ¡Eso es una ilusión! No lo olvides: las personas siempre serán como niños ante Dios. Si siempre te crees listo, si no paras de presumir y pretendes entenderlo todo, diciendo: “Si no puedo entender esto, entonces no puedo reconocer que eres mi Dios, no puedo aceptar que lo seas, no puedo reconocer que eres el Creador. Si no resuelves mis nociones, estás soñando si crees que reconoceré que eres Dios, que aceptaré Tu soberanía y te obedeceré”, entonces las cosas se han torcido. ¿Cómo se han torcido? Dios no debate estas cosas contigo. Él siempre será así hacia el hombre: si no aceptas que Dios es tu Dios, Él no aceptará que tú seas una de Sus criaturas. Cuando Dios no acepta que eres una de Sus criaturas, se produce un cambio en tu relación con Dios a consecuencia de tu actitud hacia Él. Si no eres capaz de obedecer, y de aceptar la identidad y la esencia de Dios, y todo lo que Dios hace, se producirá un cambio en tu identidad. ¿Sigues siendo una criatura de Dios? Si Dios no te reconoce, no tiene sentido insistir en lo contrario. Y si no eres una criatura de Dios y Él no te quiere, ¿todavía tienes esperanza de salvación? Si no eres capaz de cumplir con las responsabilidades y deberes que una criatura de Dios debe cumplir, si no tratas al Creador desde la posición de una criatura de Dios, ¿cómo te tratará Dios a ti? ¿Cómo te verá Él? Dios tampoco te considerará como una de Sus criaturas, sino como el demonio Satanás. ¿No te creías tan listo? ¿Cómo es que te has convertido en el diablo Satanás? Eso no es inteligente, es estúpido. ¿Qué le enseñan estas palabras a la gente? Que deben esperar en fila ante Dios. Aunque tengas una motivación para tus nociones, no te creas poseedor de la verdad y que estás capacitado para clamar contra Dios y hacer afirmaciones sobre Él. Hagas lo que hagas, no seas así. Una vez que pierdes tu identidad como criatura de Dios, estás acabado. No es ninguna broma. Cuando la gente tiene nociones, adopta un enfoque diferente y una solución distinta, precisamente por ello el resultado es totalmente dispar.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (16)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Una vez has comprendido los principios, las nociones se vuelven fáciles de resolver. No te dejes entorpecer por las nociones; si puedes resolverlas, haz todo lo posible por conseguirlo, y si no puedes, no dejes que afecten tu deber y tu relación con Dios. Así también, no debes difundir estas nociones; no seas uno de los malvados, no seas alguien que causa interrupciones y perturbaciones, no seas un emisario de Satanás, no seas una ramificación de Satanás. Si, por mucho que lo intentes, solo rozas la superficie, y no eres capaz de resolver la noción por completo, entonces simplemente ignórala, no permitas que afecte tu búsqueda de la verdad y de la entrada en la vida. Habiendo comprendido estos diversos aspectos de los principios, en la mayoría de las circunstancias, las personas pueden ser protegidas. Si eres alguien que acepta la verdad, que ama las cosas positivas, que no es malvado, que no está dispuesto a interrumpir o molestar ni lo hace a propósito, entonces normalmente estarás protegido cuando aparezcan en ti las nociones. El principio básico es el siguiente: cuando tengas nociones, si son difíciles de resolver, tómate tu tiempo antes de hacer algo al respecto; primero espera, Dios no se equivoca. Recuerda este principio. Además, no debes dejar de lado tu propio deber: no debe verse afectado por las nociones. En cuanto tengas nociones, no pienses para tus adentros: “¿A quién le importa que haga tonterías? Estoy de mal humor, es imposible que haga un buen trabajo”. Si piensas así, las cosas se torcerán. En cuanto tu actitud cambia hacia la negatividad, la superficialidad y la inercia, eso es un problema, lo que ocurre es que las nociones te remueven cosas por dentro. Cuando esto sucede y afecta el cumplimiento de tu deber, tu relación con Dios ya ha sufrido un cambio. Cuando las nociones dentro de ti no han sido resueltas, algunas no afectan a tu desempeño del deber y otras sí. Su efecto en tu deber es que estas nociones te hacen dudar de Dios; no cumples con tu deber adecuadamente, y no piensas que haya ninguna consecuencia por no cumplir con él, no tienes miedo, no temes a Dios. Y esto es peligroso, pues supone caer en la tentación, que Satanás se burle de ti y te atrape. Las decisiones que tomes y tu actitud hacia tus nociones son cruciales; independientemente de que las nociones puedan resolverse y de hasta qué punto lo hagan, tu relación normal con Dios no debe cambiar. En parte, debes ser capaz de obedecer todo lo dispuesto por Dios: Él no comete errores, y tener conocimiento de esto y de las verdades relacionadas con ello no debe cambiar nunca. En parte, no debes dejar de lado el deber que Dios te ha encomendado, no debes desentenderte de ello. Si, interna o externamente, no tienes oposición, reticencia, rebeldía o desobediencia hacia Dios, Él solo verá tu obediencia y que estás esperando. Puede que aún tengas nociones, pero Dios no ve tu desobediencia porque no hay desobediencia ni oposición en ti, Dios aún te considera una de Sus criaturas. Por el contrario, si tienes el corazón lleno de quejas e insatisfacción, si buscas la oportunidad de retribución y no deseas cumplir con tu deber, si el cumplimiento de tu deber se ve afectado e incluso tratas de desentenderte de él, y si, en tu corazón habitan todo tipo de quejas irracionales contra Dios y aparecen ciertos efluvios de insatisfacción en el curso del cumplimiento de tu deber, entonces en este momento se ha producido un cambio enorme en tu relación con Dios. Tu posición ya no es la de una criatura de Dios, ya no eres tal, sino que te has convertido en una ramificación del diablo Satanás, y por eso Dios no será tan amable contigo. Cuando la gente llega a este punto, se halla en territorio peligroso. Aunque Dios no haga nada, esta gente se encontrará en un terreno resbaladizo en la iglesia. Por lo tanto, en todo lo que hagan, sobre todo cuando se trata de cuestiones como la resolución de nociones, las personas deben tratar de evitar hacer cosas que ofendan a Dios, que Él condene o que dañen o perjudiquen a los demás. Este es el principio.

¡Tener nociones sobre Dios es un gran problema! Aparte de la aceptación, la obediencia y la escucha, lo que se observa más comúnmente entre el hombre y Dios es que la gente tiene nociones sobre Dios. Esto no puede ser ignorado en absoluto. Si las personas no tienen el método y la senda correctos para abordar estas nociones, seguir a Dios les resultará muy agotador, tomarán muchos desvíos, y en cuanto se descuiden pueden poner un pie en la senda de la desobediencia y la hostilidad hacia Dios. Y cuando pongan un pie en esta senda, todo habrá terminado para ellos. ¿Creéis que todavía podrían tener una oportunidad? No hay una solución fácil para esto, no les queda ninguna oportunidad. Y así, antes de que Dios niegue que tú eres Su creación, debes aprender a ser una criatura de Dios. No intentes aprender a estudiar al Creador, o a verificar y confirmar que el Creador es el Dios en el que crees, esa no es tu obligación, no es tu responsabilidad. Lo que la gente debe contemplar y pensar cada día en su corazón es cómo ser una buena criatura de Dios, no cómo demostrar que Dios es el Creador, si Él es Dios o si Dios hace lo correcto cuando actúa. Eso no es lo que debes estudiar.

Extracto de ‘Cómo identificar a los falsos líderes (16)’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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