56. Principios para abordar las nociones e imaginaciones

(1) Es necesario establecer que solo Dios es la verdad, que esta procede de Sus palabras, y que por muy buenas que sean las nociones e imaginaciones humanas, no dejan de ser más que doctrina hueca.

(2) Las nociones e imaginaciones humanas no se ajustan en absoluto a las palabras de Dios y son incompatibles con la esencia de la verdad. Alguien que vive según ellas no puede salvarse.

(3) La verdad es la única némesis de las nociones. Hay que leer más las palabras de Dios y buscar la verdad; solo así puede uno rectificar por completo las nociones y las imaginaciones humanas.

(4) Es necesario practicar y experimentar las palabras de Dios, y llegar al entendimiento de la verdad y al auténtico conocimiento de Dios. Solo así puede uno librarse completamente de las nociones e imaginaciones humanas.

Las palabras relevantes de Dios:

Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las normas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios pronuncia en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar.

Extracto de ‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las nociones de las personas deben ser resueltas usando la verdad; no pueden simplemente dejarse de lado con una solución creada por el hombre, no es tan fácil. La gente no se compromete con los asuntos justos, sino que tiende a aferrarse a nociones o cosas heréticas y absurdas, que les resulta difícil dejar de lado. ¿Cuál es la causa de esto? Es porque tienen el carácter corrupto de Satanás. Si las nociones de la gente son grandes o pequeñas, serias o no, si no tienen un carácter corrupto, estas nociones son fáciles de resolver. Las nociones, en definitiva, son solo una forma de pensar. Pero debido al carácter corrupto de la gente, como la severidad, la maldad y la arrogancia, las nociones se convierten en un detonador que hace que la gente resista, malinterprete e incluso juzgue a Dios. Puede que no lo digan, pero su comportamiento muestra que se oponen y no aceptan la perspectiva de Dios. Gobernados por un carácter corrupto, se aferran a sus nociones a causa de él. Y así, al igual que las nociones se resuelven, también lo hace el carácter corrupto de las personas. Si este se resuelve, entonces muchos de sus pensamientos inmaduros e infantiles, incluso las nociones que ya han tomado forma, no son un problema para ellos; son solo pensamientos y no afectan el cumplimiento de tu deber o a tu obediencia a Dios. Las nociones y el carácter corrupto están conectados. A veces hay una noción en tu corazón, pero si no infringe tus intereses inmediatos, la ignoras. Ignorarla, sin embargo, no significa que no haya un carácter corrupto detrás de tu noción, y cuando sucede algo que está en conflicto con tus nociones, te aferras a ellas con una cierta actitud, una actitud dominada por tu carácter. Este carácter puede ser severidad, puede ser arrogancia y perversidad; te despachas a gusto con Dios cuando dices: “Mi punto de vista ha sido ratificado académicamente muchas veces. La gente ha mantenido tales puntos de vista durante miles de años, así que ¿por qué no debería hacerlo yo? Si no tienes razón, ¿cómo puedes decir que es la verdad y está sobre todas las cosas? ¡Mi perspectiva es la más alta de toda la humanidad!”. Una noción puede llevar a que se comporten así, a tal fanfarronería. ¿Qué causa esto? El carácter corrupto. Existe una gran relación entre las nociones y el carácter corrupto de la gente, y sus nociones deben ser resueltas. Una vez que las nociones de la gente sobre la fe en Dios hayan sido resueltas, les resulta fácil someterse a los arreglos de obra de la casa de Dios y así realizan su deber con mayor fluidez, no se desvían, no se entrometen ni estorban y no hacen nada que cause vergüenza a Dios.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Debido a que siempre hay nuevos avances en la obra de Dios, hay una obra que se vuelve obsoleta y vieja cuando llega la nueva. Estas diferentes clases de obra, la antigua y la nueva, no son contradictorias sino que se complementan; cada paso es consecuencia del anterior. Debido a que surge una nueva obra, las cosas viejas, por supuesto, deben ser eliminadas. Por ejemplo, algunas de las prácticas establecidas hace mucho tiempo por el hombre, y sus dichos habituales, además de los muchos años de experiencia y enseñanzas del hombre, han formado toda clase de nociones en la mente de este. Que Dios aún no haya revelado plenamente al hombre Su verdadero rostro y Su carácter inherente, junto a la difusión, durante muchos años, de las teorías tradicionales de la antigüedad, ha sido aún más propicio para la formación en el hombre de tales nociones. Se puede decir que durante el transcurso de la creencia del hombre en Dios, la influencia de diversas nociones ha llevado a la continua formación y evolución de toda clase de entendimientos nocionales de Dios que han causado que muchas personas religiosas que sirven a Dios se hayan convertido en Sus enemigos. Por consiguiente, mientras más arraigadas son las nociones religiosas de las personas, más se oponen a Dios, y más se vuelven enemigos de Dios. La obra de Dios es siempre nueva y nunca vieja, y jamás forma doctrinas, sino que, por el contrario, está cambiando y siendo renovada continuamente en mayor o menor grado. Esta manera de obrar es una expresión del carácter inherente de Dios mismo. Es también el principio inherente de la obra de Dios, y uno de los medios por los cuales Dios logra Su gestión. Si Dios no obrara de esta manera, el hombre no cambiaría ni sería capaz de conocer a Dios, y Satanás no sería derrotado. Por tanto, en Su obra ocurren cambios continuos que pueden parecer erráticos, pero que, en realidad, son periódicos. Sin embargo, la manera en la que el hombre cree en Dios es bastante diferente: él se aferra a viejos sistemas y doctrinas que le son familiares, y cuanto más viejas sean, más apetecibles son para él. ¿Cómo podría la mente necia del hombre, una mente tan intransigente como la piedra, aceptar tantas nuevas e insondables obras y palabras de Dios? El hombre aborrece al Dios que es siempre nuevo y nunca viejo; a él sólo le gusta el viejo Dios de avanzada edad, cabello blanco y quieto en un lugar. Por ende, debido a que Dios y el hombre tienen sus propios gustos, el hombre se ha convertido en el enemigo de Dios. Muchas de estas contradicciones todavía persisten incluso hoy en día, en tiempos en que Dios ha estado llevando a cabo una nueva obra durante casi seis mil años. Entonces, no tienen remedio. Tal vez se deba a la terquedad del hombre, o a lo inviolable de los decretos administrativos de Dios por parte de cualquier hombre; sin embargo, esos clérigos y mujeres todavía se aferran a viejos y mohosos libros y papeles, mientras que Dios sigue adelante con Su incompleta obra de gestión como si no tuviera a nadie a Su lado. A pesar de que estas contradicciones hacen que Dios y el hombre sean enemigos, al punto de llegar a ser irreconciliables, Dios no les presta atención, como si estuvieran allí y no estuvieran a la vez. El hombre, sin embargo, todavía se apega a sus creencias y nociones, y nunca se desprende de ellos. Sin embargo, una cosa es evidente: a pesar de que el hombre no se desvía de su postura, los pies de Dios están siempre en movimiento y siempre está cambiando Su postura de acuerdo con el entorno. Al final, es el hombre quien será vencido sin luchar. Dios, por otra parte, es el mayor enemigo de Sus enemigos que han sido derrotados y es también el campeón de la humanidad, los vencidos y los invictos. ¿Quién puede competir con Dios y salir victorioso? Las nociones del hombre parecen venir de Dios, porque muchos de ellas nacieron como consecuencia de la obra de Dios. Sin embargo, Dios no perdona al hombre a causa de esto, y, menos aún, derramará alabanzas sobre el hombre por producir lote tras lote de productos “para Dios” siguiendo los pasos de Su obra que están fuera de la obra de Dios. Por el contrario, Él está sumamente disgustado por las nociones del hombre, y por sus viejas y piadosas creencias, y no tiene ninguna intención de reconocer la fecha en la que tales nociones surgieron por primera vez. Él no acepta en absoluto que estas nociones procedan de Su obra, ya que las nociones del hombre son esparcidas por el hombre; su fuente es el pensamiento y la mente del hombre, y no Dios, sino Satanás. La intención de Dios siempre ha sido que Su obra sea nueva y viva, no vieja y muerta, y lo que Él hace que cumpla el hombre varía con la era y el periodo y no es eterno ni inmutable. Esto es debido a que Él es un Dios que lleva al hombre a vivir y ser nuevo, en vez de un diablo que lleva al hombre a la muerte y a ser viejo. ¿Aún no comprendéis esto? Tú tienes nociones sobre Dios y eres incapaz de desprenderte de ellas, porque eres de mente cerrada. No es porque la obra de Dios tenga poco sentido o porque difiera de los deseos humanos, y, menos aún, porque Dios sea siempre negligente con Sus deberes. No eres capaz de desprenderte de tus nociones porque eres demasiado carente de obediencia, y porque no tienes la más mínima semejanza a un ser creado; no es porque Dios esté haciendo las cosas difíciles para ti. Has causado todo esto y no tiene nada que ver con Dios; todo el sufrimiento y la desgracia son creados por el hombre. Los pensamientos de Dios son siempre buenos: Él no desea provocar que elabores nociones, sino que desea que tú cambies y seas renovado a medida que pasan las eras. Sin embargo, no sabes lo que es bueno para ti, y siempre estás estudiando o analizando. No es que Dios haga las cosas difíciles para ti, sino que no tienes veneración por Dios, y tu desobediencia es demasiado grande. Un ser creado diminuto, que se atreve a tomar un pedazo trivial de lo que antes fue dado por Dios, y que entonces se voltea y lo usa para atacar a Dios, ¿ no es esto la desobediencia del hombre? Los humanos, es justo decirlo, no están en absoluto calificados para expresar sus puntos de vista ante Dios, y menos aún para exhibir como les dé la gana su lenguaje inútil, apestoso, podrido y florido, por no mencionar sus mohosas nociones. ¿Acaso no son aún más despreciables?

Extracto de ‘Solo pueden servir a Dios los que conocen Su obra de hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

Sabed que os oponéis a la obra de Dios, o usáis vuestras propias nociones para medir la obra de hoy, porque no conocéis los principios de Su obra, y porque no os tomáis lo bastante en serio la obra del Espíritu Santo. Vuestra oposición a Dios y la obstrucción de la obra del Espíritu Santo están causadas por vuestras nociones y vuestra arrogancia inherente. No se debe a que la obra de Dios sea errónea, sino a que sois demasiado desobedientes por naturaleza. Después de encontrar su creencia en Dios, algunas personas ni siquiera pueden afirmar con certeza de dónde vino el hombre, pero se atreven a hacer discursos públicos evaluando lo bueno y lo malo de la obra del Espíritu Santo. E incluso reprenden a los apóstoles que tienen la nueva obra del Espíritu Santo, haciendo comentarios y hablando con insolencia; su humanidad es demasiado baja, y no hay la más mínima razón en ellos; ¿no llegará el día en que tales personas sean rechazadas por la obra del Espíritu Santo, y quemadas por los fuegos del infierno? No conocen la obra de Dios, pero la critican, y también intentan ordenarle cómo obrar. ¿Cómo pueden conocer a Dios personas tan irrazonables? El hombre llega a conocer a Dios durante el proceso de buscarlo y experimentarlo; criticándolo a su antojo no llegará a conocerlo a través del esclarecimiento del Espíritu Santo. Cuanto más preciso es el conocimiento que las personas tienen de Dios, menos se oponen a Él. Por el contrario, cuanto menos saben de Él, más probable es que se opongan a Él. Tus nociones, vieja naturaleza y humanidad, tu personalidad y perspectiva moral son el “capital” con el que resistes a Dios, y cuanto más corrupto, degradado y bajo eres, más enemigo eres de Dios. Quienes poseen unas nociones firmes y tienen un carácter santurrón son aún más enemigos del Dios encarnado; estas personas son los anticristos. Si no rectificas tus nociones, siempre serán contrarias a Dios; nunca serás compatible con Él, y siempre estarás separado de Él.

Sólo dejando de lado tus viejas nociones puedes obtener un nuevo conocimiento; sin embargo, viejo conocimiento no equivale necesariamente a nociones viejas. “Nociones” se refiere a las cosas imaginadas por el hombre, que entran en conflicto con la realidad. Si el viejo conocimiento ya estaba obsoleto en la antigua era, y no permitió al hombre entrar en la nueva obra, ese conocimiento también es una noción. Si el hombre es capaz de adoptar el enfoque correcto hacia ese conocimiento, y puede llegar a conocer a Dios desde varios aspectos diferentes, combinando lo viejo y lo nuevo, el viejo conocimiento pasa a ser una ayuda para el hombre, y la base por la que este entra en la nueva era. […] El hombre piensa que sus nociones son correctas y sin error, y que proceden de Dios. Hoy, cuando el hombre es testigo de Su obra, da rienda suelta a las nociones formadas durante muchos años. Las imaginaciones y las ideas del pasado pasaron a ser una obstrucción para la obra de esta etapa, y resulta difícil para el hombre dejar ir estas concepciones y refutar estas ideas. Las nociones sobre esta obra de paso a paso de muchos de los que han seguido a Dios hasta hoy se han vuelto incluso más graves y estas personas han ido dando forma gradualmente a una enemistad tozuda con el Dios encarnado; la fuente de este odio es las nociones y las imaginaciones del hombre. Es precisamente porque los hechos no le permiten al hombre dar rienda suelta a su imaginación y, además, no puede refutarlos con facilidad; y sus nociones e imaginaciones no toleran la existencia de los hechos; además, no considera la corrección y la veracidad de estos, se limita a dejar libres sus nociones de una forma decidida, y emplea su propia imaginación, que las nociones e imaginaciones del hombre han pasado a ser el enemigo de la obra actual, obra que está en conflicto con las nociones del hombre. Sólo se puede decir que este es el fallo de las nociones del hombre, y no de la obra de Dios. El hombre puede imaginar todo lo que desee, pero no puede impugnar libremente ninguna etapa de la obra de Dios ni una parte de la misma; la realidad de Su obra es inviolable por el hombre.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios se hace carne y viene a obrar entre los hombres, todos lo miran y oyen Sus palabras, y todos ven los hechos que Dios obra dentro de Su cuerpo de la carne. En ese momento, todas las nociones del hombre se convierten en espuma. Y aquellos que han visto a Dios aparecer en la carne, no serán condenados si están dispuestos a obedecerle, mientras que los que están contra Él intencionadamente se considerarán oponentes de Dios. Tales personas son anticristos y enemigos que están deliberadamente contra Él. Los que albergan nociones relativas a Dios, pero aun así están preparados y dispuestos a obedecerle, no serán condenados. Él condena al hombre sobre la base de sus propósitos y acciones, nunca por sus pensamientos e ideas. Si Dios fuera a condenar al hombre sobre la base de sus pensamientos e ideas nadie podría entonces escapar de las manos iracundas de Dios. Los que están voluntariamente contra el Dios encarnado serán castigados por su desobediencia. En cuanto a estas personas que se levantan contra Dios deliberadamente, su oposición brota del hecho de que albergan nociones sobre Dios, que las llevan a su vez a actuar de forma que interrumpen la obra de Dios. Estas personas resisten y destruyen la obra de Dios de manera intencionada. No solo tienen nociones sobre Él, sino que también se involucran en actividades que interrumpen Su obra y por esta razón este tipo de personas serán condenadas. Los que no interrumpen de manera voluntaria la obra de Dios no serán condenados como pecadores, porque son capaces de obedecer voluntariamente y no involucrarse en actividades que causen trastornos ni interrupciones. Tales personas no serán condenadas. Sin embargo, cuando las personas han experimentado la obra de Dios durante mucho tiempo, si siguen albergando nociones acerca de Él y siguen siendo incapaces de conocer la obra del Dios encarnado, y, si por muchos años que hayan experimentado Su obra, continúan llenándose de nociones sobre Dios y siguen siendo incapaces de llegar a conocerlo, aunque no se involucren en actividades que causen trastornos, sus corazones están llenos de muchas nociones sobre Dios, e incluso si tales nociones no se hacen evidentes, ese tipo de personas no sirven para nada para la obra de Dios. Son incapaces de difundir el evangelio por Dios o mantenerse firmes en el testimonio de Él. Este tipo de personas no sirven para nada y son imbéciles. Como no conocen a Dios y además son incapaces de desechar sus nociones de Él, están condenados. Puede decirse así: es normal para los nuevos en la fe albergar conceptos de Dios o no conocer nada de Él, pero para aquellos que han creído en Dios durante muchos años y experimentado mucho de Su obra, no sería normal que continuaran sosteniendo nociones, y sería aún menos normal que una persona así no tuviese conocimiento de Dios. Se debe a que esto no es un estado normal que ellos están condenados. Estas personas son todas basura; son las que más se oponen a Dios y han disfrutado de Su gracia para nada. ¡Todas esas personas serán eliminadas al final!

Extracto de ‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Te digo todas estas palabras hoy para que puedas saber, para que este conocimiento pueda llevarte a un conocimiento nuevo y preciso. También las digo para erradicar las viejas nociones y manera de saber que albergas, para que puedas adquirir nuevo conocimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu conocimiento cambiará considerablemente. Siempre que comas y bebas las palabras de Dios con un corazón obediente, tu perspectiva cambiará por completo. Siempre que seas capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Si tu vieja mentalidad se sustituye totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta manera, tu servicio estará cada vez más enfocado y podrá cumplir cada vez más la voluntad de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu conocimiento de la vida humana y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el efecto que se logra cuando Dios conquista a las personas; es el cambio que ocurre en las personas.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

La salvación de Dios para el hombre no consiste solo en palabras vacías. Él expresa todas estas verdades con el fin de abordar las cosas de la humanidad corrupta que están en desacuerdo con la verdad: sus nociones, imaginaciones, conocimientos, filosofías, cultura tradicional, etcétera, y para que, mediante la disección de tales elementos, el hombre comprenda qué constituye las cosas positivas, qué constituye las negativas, cuáles vienen de Dios, cuáles de Satanás, cuál es la verdad y cuáles son las filosofías y la lógica de Satanás. Cuando las personas vean estas cosas como lo que son en realidad, elegirán naturalmente buscar el camino correcto de la vida, y son capaces de practicar la verdad, hacer lo que pide Dios y discernir las cosas negativas. Esto es lo que Dios le pide al hombre, y también es la norma con la que perfecciona y salva a las personas. Algunas dicen: “¿Diseccionar nuestras nociones? Yo no tengo nociones. Las personas que tienen nociones suelen ser viejos zorros astutos, o bien teólogos y fariseos hipócritas. Yo no soy así”. ¿Cuál es aquí el problema? No se conocen a sí mismos. Da igual lo que se les comunique, son incapaces de aplicárselo a sí mismos. Esto es ignorancia, no tienen comprensión de las cosas espirituales. ¿Sois capaces de pensar de esta manera? Hoy en día, la mayoría de la gente no piensa así. Han escuchado muchos sermones, sienten que todos tienen estas corrupciones y nociones pasivas y negativas, que no tiene nada de vergonzoso diseccionarlas; después de hacerlo, además, creen que ayudará a otros a desarrollar su discernimiento y ellos mismos crecerán y serán capaces de entender la verdad más rápidamente. Por esta razón todos son capaces de diseccionarse a sí mismos abiertamente. Bueno, en ese caso, ¿cuál es el objetivo de la disección de las nociones? Apartarlas a un lado para poder abordar los malentendidos entre el hombre y Dios, y luego permitir que las personas se centren en lo que Dios le pide al hombre, saber cómo entrar en el camino de la salvación y qué hacer para practicar la verdad. En última instancia, al practicar continuamente de esta manera, se logra el efecto deseado: por un lado, las personas llegarán a comprender la voluntad de Dios y serán capaces de someterse a Él, y por otro, tendrán la inmunidad para rechazar y resistirse a muchas cosas negativas, como las malvadas nociones e imaginaciones y las cosas que surgen del conocimiento. Si al enfrentarte a un intelectual religioso, un teólogo o un pastor o anciano religioso, puedes identificarlos en cuanto empiezas a hablar con ellos, y eres capaz de usar la verdad para rebatir sus innumerables nociones, imaginaciones, herejías y falacias, entonces esto demuestra que eres capaz de identificar cosas negativas, que has entendido algunas verdades, que posees cierta estatura, y por lo tanto no te sientes intimidado por estos líderes y figuras religiosas. El conocimiento, el aprendizaje y las filosofías de las que hablan —incluso todas sus ideologías y teorías— son insostenibles, pues has identificado las letras y la doctrina, las nociones e imaginaciones de la religión, y las cosas de la religión ya no pueden engañaros. Pero todavía os queda camino por recorrer. Cuando os encontráis con estos estafadores religiosos y fariseos, o con cualquiera que tenga un poco de estatus, os sentís intimidados; sabéis que lo que dicen está mal, que consiste en nociones e imaginaciones, nacidas del conocimiento, pero no sabes cómo repudiarlo, no sabes desde dónde empezar a diseccionarlo, o con qué palabras exponer a estas personas. ¿No demuestra esto que todavía no has entendido la verdad? Así que debéis equiparos con la verdad y aprender a diseccionaros a vosotros mismos. Cuando hayas comprendido la verdad, podrás identificar a otras personas, pero si no entiendes la verdad, nunca lo lograrás. Para identificar a las personas y las cosas debéis comprender la verdad; sin la verdad como fundamento, como vida, no serás capaz de penetrar profundamente en nada.

Cuando las personas han resuelto varias nociones e imaginaciones, tienen conocimiento y experiencia de las palabras de Dios, y al mismo tiempo también han entrado en la realidad de Sus palabras. En el proceso de entrar en la realidad de las palabras de Dios, las diversas nociones e imaginaciones que surgen en las personas se resuelven una por una y se produce en las personas un cambio en el conocimiento de la obra de Dios, en Su esencia y en las diversas actitudes que tienen hacia las personas. ¿Cómo se produce este cambio? Se produce cuando las personas se apartan de sus diversas nociones e imaginaciones, cuando dejan de lado las diversas ideas y perspectivas que provienen del conocimiento, la filosofía, la cultura tradicional o el mundo exterior, y en su lugar aceptan los diversos puntos de vista que provienen de Dios y que están conectados con la verdad. Y así, cuando las personas aceptan las palabras de Dios como su vida, también entran en la realidad de las palabras de Dios, y son capaces de considerar y pensar en cuestiones utilizando la verdad, y resolver así los problemas; estos son los cambios que la resolución de las nociones trae a la vida de las personas y a su existencia. Cuando las personas logran tales cambios, su relación con Dios se convierte en una entre seres creados y Creador. En las relaciones a este nivel no hay competencia ni tentación, y hay muy poca rebelión; las personas son mucho más obedientes, comprensivas, adoradoras, fieles y honestas con Dios, y le temen de verdad. Pero resolver las nociones de las personas es un proceso muy doloroso. Deben negarse a sí mismas, dejar de lado sus nociones, apartarse de las cosas que creen correctas, dejar de lado las cosas a las que se aferran, las que han creído correctas y han buscado y anhelado durante toda su vida. Esto significa que la gente debe abandonarse a sí misma, debe dejar de lado el conocimiento, las filosofías, incluso su manera de existir, ya que las aprendieron del mundo de Satanás, y han de reemplazarlas por otra forma de vida, cuyo fundamento y raíz de existencia es la verdad. Como tal, la gente debe soportar un gran sufrimiento. Tal sufrimiento puede no tratarse de una enfermedad física o de las dificultades y privaciones de la vida diaria, pero puede provenir de un cambio en todo tipo de puntos de vista sobre diferentes cosas y sobre la humanidad en tu corazón, o provenir incluso de un cambio en los diversos aspectos del conocimiento que tienes de Dios, que ponga patas arriba tu conocimiento original y tu punto de vista del mundo, la existencia humana, la humanidad e incluso Dios.

Extracto de ‘Solo si se corrigen las propias nociones es posible tomar el buen camino de la fe en Dios (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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