95. Principios para llevar a los demás ante Dios

(1) Es necesario, en todos los asuntos, someterse a Dios y exaltar Su grandeza. Hay que convertirse en alguien que teme a Dios y rechaza el mal, y cumplir con el deber y servirle como Él exige.

(2) Es necesario aprender a dar testimonio de la obra de Dios, mostrando a los demás cómo Satanás corrompe a las personas y cómo Dios las salva, para que puedan volver de verdad a Dios.

(3) Es necesario practicar el uso de la verdad para resolver problemas, lo que lleva a la comprensión de la verdad y al auténtico arrepentimiento, para que todos se sometan ante Dios y lo adoren.

(4) Es necesario guiar a otros a comer y beber las palabras de Dios y experimentar Su juicio y castigo, para que conozcan la santidad y la justicia de Dios y lo alaben hasta la eternidad.

Las palabras relevantes de Dios:

Dios creó a los seres humanos y estos deben adorarlo, pero ellos en realidad le dieron la espalda y, en cambio, adoraron a Satanás. Satanás se convirtió en ídolo en su corazón. De esta manera Dios perdió Su posición en su corazón, lo que quiere decir que Él perdió el significado de Su creación de la humanidad. Por tanto, para restaurar la relevancia de Su creación de la humanidad, Él debe restaurar su semejanza original y librar a la humanidad de su carácter corrupto. Para rescatar a los humanos de Satanás, debe salvar al hombre del pecado. Solo de esta manera puede Dios restaurar poco a poco su semejanza original y función, y al final restaurar Su reino. La destrucción final de esos hijos de la desobediencia también va a ser llevada a cabo con el fin de permitir a los humanos adorar mejor a Dios y vivir mejor sobre la tierra. Debido a que Dios creó a los humanos, Él hará que lo adoren; como desea restaurar la función original de la humanidad, la va a restaurar por completo y sin ninguna corrupción. Restaurar Su autoridad quiere decir hacer que los humanos lo adoren y se sometan a Él; quiere decir que Él va a hacer que los humanos vivan por Él y que perezcan Sus enemigos debido a Su autoridad. Quiere decir que Dios hará que todo lo Suyo continúe entre los humanos sin resistencia por parte de nadie. El reino que Dios anhela establecer es Su propio reino. La humanidad que desea es una que lo adorará y se someterá a Él por completo y manifestará Su gloria. Si Dios no salva a la humanidad corrupta, entonces la relevancia de Su creación de la humanidad se perderá; no tendrá más autoridad entre los humanos y Su reino ya no será capaz de existir en la tierra. Si Dios no destruye a esos enemigos que le son desobedientes, no podrá obtener toda Su gloria ni tampoco podrá establecer Su reino sobre la tierra. Estas serán las señales de la terminación de Su obra y de Su gran logro: destruir completamente a aquellos entre la humanidad que lo desobedecen y llevar al reposo a los que han sido perfeccionados.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué deberías buscar ahora? Que seas capaz o no de dar testimonio de la obra de Dios, que puedas o no convertirte en un testimonio y en una manifestación de Dios, y que seas adecuado o no para que Él te use, estas son las cosas que debes buscar. ¿Cuánta obra ha hecho Dios realmente en ti? ¿Cuánto has visto, cuánto has tocado? ¿Cuánto has experimentado y probado? Si Dios te ha probado, si te ha tratado, o si te ha disciplinado, independientemente de todo ello, Sus acciones y Su obra se han llevado a cabo en ti. Sin embargo, como creyente en Dios, como persona que está dispuesta a buscar el ser perfeccionada por Él, ¿eres capaz de dar testimonio de la obra de Dios en base a tu experiencia práctica? ¿Puedes vivir las palabras de Dios a través de ella? ¿Eres capaz de proveer para los demás a través de tu propia experiencia práctica y esforzarte toda tu vida para dar testimonio de la obra de Dios? Para poder dar testimonio de la obra de Dios debes confiar en tu experiencia, en tu conocimiento y en el precio que has pagado. Solo así puedes satisfacer Su voluntad. ¿Eres alguien que da testimonio de la obra de Dios? ¿Tienes esta determinación? Si eres capaz de dar testimonio de Su nombre, e incluso de Su obra, y si puedes vivir la imagen que Él exige de Su pueblo, eres un testigo para Dios. ¿Cómo das realmente testimonio para Dios? Lo haces al buscar y anhelar vivir las palabras de Dios, y al dar testimonio con tus palabras, permitir que las personas conozcan Su obra y vean Sus acciones. Si de verdad procuras todo esto, entonces Dios te perfeccionará. Si todo lo que buscas es que Dios te perfeccione y que te bendiga al final, entonces la perspectiva de tu fe en Dios no es pura. Debes estar buscando cómo ver las obras de Dios en la vida real, cómo complacerlo cuando Él manifieste Su voluntad en ti y debes buscar cómo debes dar testimonio de lo maravilloso que Él es y de Su sabiduría, y cómo dar testimonio de cómo Él te disciplina y te trata. Todas estas son cosas que debes estar tratando de comprender ahora. Si tu amor por Dios es sólo para que puedas compartir la gloria de Dios después de que Él te perfeccione, todavía no es suficiente para alcanzar las exigencias de Dios. Necesitas poder dar testimonio de la obra de Dios, satisfacer Sus demandas y experimentar la obra que Él ha hecho en las personas de una manera práctica. Trátese de dolor, lágrimas o tristeza, debes experimentar todas estas cosas en tu práctica. Tienen como objetivo perfeccionarte como alguien que da testimonio de Dios. ¿Qué es exactamente lo que ahora te impulsa a sufrir y buscar la perfección? ¿Tiene realmente tu sufrimiento actual el fin de amar a Dios y dar testimonio de Él? ¿O su fin son las bendiciones de la carne o tus perspectivas futuras y tu destino? Todas tus intenciones, motivos y las metas que persigues deben ser rectificados y no los puede guiar tu propia voluntad. Si una persona busca la perfección para recibir bendiciones y para reinar con poder, mientras otra persona busca la perfección para complacer a Dios, para dar testimonio práctico de la obra de Dios, ¿cuál de los dos medios de búsqueda escogerías? Si escogieses el primero, entonces seguirías estando demasiado lejos de los estándares de Dios. Ya lo dije antes para que Mis acciones se conocieran abiertamente en todo el universo y que Yo reinaría supremo en el universo. Por otro lado, lo que se os ha encomendado es que salgáis a dar testimonio de la obra de Dios, no que os convirtáis en reyes y aparentéis ante todo el universo. Deja que los actos de Dios llenen el cosmos y el firmamento. Deja que todos las vean y las reconozcan. De esto se habla con relación a Dios mismo y lo que los seres humanos deben hacer es dar testimonio de Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como líderes y obreros en la iglesia, si queréis guiar al pueblo escogido de Dios a la realidad-verdad y servir como testigos de Dios, lo más importante que debéis tener es un entendimiento más profundo del propósito de Dios en la salvación de las personas y el propósito de Su obra. Debes entender la voluntad de Dios y Sus diversas exigencias a las personas. Debes ser práctico en tus esfuerzos; practica tan sólo aquello que entiendes y comunica sólo sobre lo que conoces. No te jactes, no exageres y no hagas observaciones irresponsables. Si exageras, las personas te detestarán y te sentirás reprobado después; sencillamente, esto es demasiado inadecuado. Cuando provees la verdad a otros, no tienes necesariamente que tratarlos o regañarlos con el fin de que alcancen la verdad. Si tú mismo no tienes la verdad, y solo tratas y regañas a los demás, te temerán, pero eso no significa que entiendan la verdad. En alguna obra administrativa, está bien que trates a otros, los podes y los disciplines hasta cierto grado. Pero si no puedes proveer la verdad, sólo sabes ser autoritario y reprender a otros, tu corrupción y tu fealdad se revelarán. Con el paso del tiempo, conforme las personas no puedan obtener de ti provisión de vida ni cosas prácticas, acabarán detestándote y sintiendo repulsión hacia ti. Los que carecen de discernimiento aprenderán cosas negativas de ti; aprenderán a tratar a otros y a podarlos, a enfadarse y a perder los estribos. ¿No equivale esto a guiar a otros hacia la senda de Pablo, hacia la senda que va a la perdición? ¿No es eso una fechoría? Tu obra debería centrarse en comunicar la verdad y proveer vida a las personas. Si lo único que haces es tratar y reprender ciegamente a otros, ¿cómo llegarán a entender la verdad? Conforme pase el tiempo, las personas verán quién eres realmente, y te abandonarán. ¿Cómo puedes esperar traer a otros delante de Dios de esta forma? ¿Cómo se realiza así la obra? Perderás a todo el mundo si sigues obrando de esta manera. ¿Qué obra esperas cumplir en cualquier caso? Algunos líderes no tienen capacidad para comunicar la verdad para resolver los problemas. Por el contrario, tratan a los demás sin reflexionar y hacen alarde de su poder para que los demás lleguen a tenerles miedo y a obedecerlos; esas personas forman parte de los falsos líderes y los anticristos. Aquellos cuyo carácter no se ha transformado son incapaces de llevar a cabo la obra de la iglesia y de servir a Dios.

Extracto de ‘Solo aquellos con la realidad-verdad pueden liderar’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Tiene valor para la humanidad el deber que lleva a cabo ahora cada uno de vosotros, ya sea rodando una película o cantando himnos para dar testimonio de Dios? ¿En qué radica su valor? Radica en atraer a la gente a la lectura de las palabras de Dios y hacia la senda correcta para que entienda que forma parte de los seres creados y se presente ante el Creador. ¿No tiene la gente muchos problemas que no entiende? ¿No se siente desamparada? ¿No se siente vacía? ¿No cree que vive sin ayuda espiritual? ¿No cree que la vida es tediosa? ¿Cuál es la causa de todo esto? La respuesta está en las palabras de Dios. Lleváis a cabo estos deberes para lograr el siguiente efecto: guiar el pensamiento de la gente, guiarla para que busque a Dios, busque la senda correcta, encuentre al Creador, acepte, obedezca, entienda y conozca Su soberanía y Sus disposiciones. Solo así comprenderá para qué vive, cuáles son el valor y el sentido de su vida y cómo debe vivir. Por lo tanto, cuando cumpláis con el deber tenéis que redoblar la oración y esforzaros; ser diligentes, no perezosos, y reuniros más a menudo en comunión de acuerdo con los principios. Una vez que Dios creó a esta humanidad, tuvo un plan de gestión. En los últimos milenios, esta humanidad no ha tenido demasiada responsabilidad ni ninguna comisión para dar testimonio del Creador, y la obra realizada por Dios en medio de la humanidad ha sido relativamente discreta y sencilla. En los últimos días, sin embargo, las cosas son distintas: ¡vosotros tenéis una responsabilidad significativa! ¿En qué sentido es significativa? Al margen de la difusión de las palabras de Dios, todavía es más importante que deis testimonio del Creador a todo ser humano creado. Además, también debéis llevar ante el Creador a todo ser humano creado que haya oído el evangelio de Dios para que entienda por qué creó la humanidad y que, como ser humano creado, debe regresar ante el Creador y aceptar Su soberanía, Sus disposiciones y Su instrumentación. ¿Podéis lograrlo simplemente bailando o cantando un himno? No bastará simplemente con llevar a cabo un único aspecto del trabajo. Debéis emplear diversos métodos y formas para dar testimonio de las obras, la soberanía y las disposiciones del Creador. De este modo, después podréis llevar incluso a más gente ante Él para que pueda aceptar y obedecer Su soberanía y Sus disposiciones.

Extracto de ‘La propia vida tiene valor únicamente cuando se cumple correctamente con el deber de un ser creado’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Después de haber experimentado el refinamiento de Dios por un tiempo (la prueba de los hacedores de servicio y el tiempo de castigo), algunas personas finalmente dijeron: “¡Creer en Dios es realmente difícil!”. El hecho de que usaran las palabras “realmente difícil”, muestra que las obras de Dios son insondables, que la obra de Dios posee un gran significado y valor y que Su obra es altamente digna de ser atesorada por el hombre. Si, después de que he hecho mucha obra, no tienes el más mínimo conocimiento, entonces, ¿podría Mi obra todavía tener valor? Haré que digas: ¡El servicio para Dios es realmente difícil, las obras de Dios son tan maravillosas, y Dios es verdaderamente sabio! ¡Dios es tan precioso! Si, después de experimentar por un tiempo, puedes decir esas palabras, entonces eso prueba que has ganado la obra de Dios en ti. Un día, cuando estés fuera para difundir el evangelio y alguien te pregunte: “¿Cómo es tu fe en Dios?”, podrás responder: “¡Las acciones de Dios son tan maravillosas!”. Sentirán que tus palabras hablan de experiencias reales. Esto es dar testimonio de verdad. Dirás que la obra de Dios está llena de sabiduría, Su obra en ti te ha convencido realmente y ha conquistado tu corazón. ¡Tú siempre lo amarás, porque Él es más que digno del amor de la humanidad! Si puedes decir estas cosas, puedes conmover los corazones de las personas. Todo esto es dar testimonio. Si eres capaz de ser un testimonio resonante, de conmover a las personas hasta las lágrimas, eso muestra que eres verdaderamente alguien que ama a Dios, ya que eres capaz de dar un testimonio de amor hacia Dios y, a través de ti, Sus acciones pueden corroborarse en el testimonio. Por medio de tu testimonio, otras personas pueden buscar la obra de Dios y experimentarla, y serán capaces de estar firmes en cualquier entorno que experimenten. Dar testimonio de esta forma es dar un testimonio genuino, y esto es exactamente lo que se te exige ahora.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Os habéis desviado al resumir la verdad; todo este resumen no ha generado más que reglas. Vuestro “resumen de la verdad” no tiene como objetivo que las personas obtengan vida ni que, a partir de la verdad, logren cambios en su carácter. Más bien, eso hace que las personas dominen cierto conocimiento y algunas doctrinas que provienen del núcleo de la verdad. Parece que han entendido el propósito subyacente a la obra de Dios, cuando, en realidad, sólo dominan algunas palabras y doctrinas. No entienden el significado intencional de la verdad, y no es distinto de estudiar teología o leer la Biblia. Tú recopilas esos libros o esos materiales y, así, las personas se vuelven poseedoras de este aspecto de la doctrina o aquel aspecto del conocimiento. Son expositores de doctrinas de primer nivel. Pero ¿qué ocurre cuando terminan de hablar? Son entonces incapaces de experimentar, no tienen entendimiento de la obra de Dios ni de sí mismas. Al final, lo único que habrán ganado son fórmulas y reglas y pueden hablar sobre esas pocas cosas, pero nada más. Si Dios hiciera algo nuevo, ¿podrías, con eso, estar a la altura de todas las doctrinas que conoces? Esas cosas tuyas son meras reglas y tú sólo estás haciendo que las personas estudien teología y no les estás permitiendo experimentar la palabra de Dios ni la verdad. Por tanto, esos libros que tú recopilas solo pueden llevar a otros a la teología y al conocimiento, a nuevas fórmulas y a reglas y convenciones. No pueden conducir a las personas delante de Dios ni permitirles comprender la verdad o la voluntad de Dios. Piensas que al plantear esas preguntas, una tras otra —mismas que tú luego respondes y para las cuales escribes bosquejos y resúmenes—, les resultarán fáciles de entender a los hermanos y las hermanas y tú piensas que, además de ser fáciles de recordar, estos asuntos son claros a simple vista, y que es una magnífica forma de hacer las cosas. Pero lo que las personas están entendiendo no es el verdadero significado intencional de la verdad y no está a la altura de la realidad: no son más que palabras y doctrinas. Por tanto, sería mejor que no hicieras estas cosas en absoluto. Hacer esto es llevar a las personas a entender y dominar el conocimiento. Llevas a otros a las doctrinas, a la religión, y haces que sigan a Dios y crean en Él dentro de las doctrinas religiosas. ¿Acaso no es eso ser igual que Pablo? Creéis que dominar el conocimiento de la verdad es particularmente importante y que también lo es aprender de memoria muchos pasajes de las palabras de Dios. Pero cómo entienden las personas la palabra de Dios no es importante en absoluto. Consideráis de suma importancia que la gente memorice muchas palabras de Dios, que recite muchas doctrinas y descubra numerosas fórmulas en las palabras de Dios. Por tanto, siempre queréis sistematizar esas cosas para que todos canten de la misma hoja de himnos, digan las mismas cosas y hablen de las mismas doctrinas, para que tengan el mismo conocimiento y cumplan las mismas reglas; este es vuestro objetivo. Que hagáis esto parece ser en aras de que las personas obtengan entendimiento, cuando, por el contrario, no tenéis ni idea de que esto está llevando a las personas en medio de reglas que están fuera de la verdad-palabra de Dios. Para permitir que las personas tengan un entendimiento real de la verdad debes vincularla con la realidad y con la obra y resolver problemas prácticos de acuerdo con la verdad-palabra de Dios. Sólo así pueden las personas entender la verdad y entrar en la realidad y sólo alcanzar ese resultado es realmente llevar a las personas delante de Dios. Si de lo único que hablas es de teorías espirituales, doctrinas y reglas; si sólo te empeñas en las palabras literales, todo lo que puedes lograr es que las personas digan las mismas cosas y sigan las reglas, pero no podrás guiar a las personas para que entiendan la verdad. En especial, no podrás hacer que las personas tengan un mejor entendimiento de sí mismas y logren el arrepentimiento y la transformación. Si poder hablar de teorías espirituales pudiera sustituir la entrada de las personas en la realidad-verdad, entonces no se os necesitaría para liderar las iglesias.

Extracto de ‘Sin la verdad se tiende a ofender a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si un líder es recto, si camina por la senda correcta y busca y practica la verdad, entonces las personas a las que guía comerán y beberán adecuadamente y buscarán apropiadamente y, al mismo tiempo, el progreso personal del líder será continuamente visible a los demás. Entonces, ¿cuál es la senda correcta por la que un líder debería caminar? Es ser capaz de llevar a otros a comprender la verdad y entrar en, es llevar a otros ante Dios. ¿Qué es una senda incorrecta? A menudo, es ensalzarse y dar testimonio de uno mismo, buscar el estatus, la fama y el beneficio propio, y nunca dar testimonio de Dios. ¿Qué efecto tiene esto en quienes están a su cargo? (Esas personas acuden a ellos). Esas personas se alejarán de Dios y quedarán bajo el control de ese líder. ¿No es obvio que las personas que acuden a su líder serían controladas por él? Y, por descontado, esto las alejas de Dios. Si guías a la gente para que acuda a ti, entonces la estás guiando para que acuda a la humanidad corrupta y la estás guiando para que acuda a Satanás, no a Dios. Solo cuando guías a las personas hacia la verdad las estás guiando para que se ofrezcan a Dios.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Cuantas más verdades comprendas, mayor será tu entendimiento de cómo cumplir bien con el deber y entrar en la realidad de la verdad. A medida que crece tu comprensión, también lo hace tu vida; a medida que tu vida crece, el estado dentro de ti se vuelve cada vez más normal, y la gente y las cosas que solían molestarte, controlarte y limitarte ya no son un problema para ti. De esta manera, tu relación con Dios se vuelve poco a poco más normal. Sabes cómo depender de Dios, cómo buscar Su voluntad, dónde está tu lugar, lo que debes y no debes hacer, de lo que debes y no debes ser consciente, ¿y acaso tu estado no se vuelve cada vez más normal a consecuencia de ello? ¿No es más fácil vivir así? ¿Acaso no hay luz en tu corazón y no eres feliz más a menudo? Cuando eres feliz más a menudo, la gente disfruta de todo tu enfoque mental; te vuelves capaz de edificar invisiblemente a los demás. En esos momentos, tus palabras y acciones se miden y basan en principios, y cuando ves a alguien negativo y débil, puedes proporcionarle una ayuda esencial. No sermoneas a las personas ni las frenas, sino que utilizas tus propias experiencias reales para ayudarlas y beneficiarlas. Y así ya no eres solo alguien que se esfuerza en la casa de Dios, sino alguien útil, que puede soportar una carga, que es capaz de hacer algo más significativo en la casa de Dios. ¿Acaso esta gente no es querida y bien recibida por los demás? ¿Y cómo ve Dios a estas personas? (Le dan alegría). ¿Por qué le dan alegría? Si has logrado entrar en la vida, si eres alguien que a menudo vive ante Dios y la verdad, y que también lleva a otros a actuar así, entonces ¿acaso no los guías ante Dios? Si no posees estas verdades, estas experiencias, ¿puedes guiar a otros ante Dios? Si tú mismo eres incapaz de vivir ante Dios, serás incapaz de guiar a otros ante Él. Si te limitas a esforzarte, la mayoría de las veces lo haces por hacer, entonces no eres alguien que vive ante Dios. ¿Pueden aquellos que no viven ante Dios aceptar Su escrutinio? ¿Pueden soportar Sus pruebas? ¿Pueden mantenerse firmes en medio de estas? (No). Entonces, ¿pueden tales personas dar testimonio en nombre de Dios? ¿Pueden dar testimonio de Dios? (No). ¿Creen realmente en Dios los que no pueden dar testimonio de Él? ¡Como poco, todavía tienen que entrar por la puerta de la casa de Dios! Eso es porque han creído en Dios durante años, pero no han logrado entrar en la vida ni son capaces de dar testimonio a Dios o de dar testimonio de Él a otras personas. ¡Estas personas no son testigos de Dios!

Extracto de ‘La entrada en la vida debe comenzar con la experiencia de desempeñar el deber propio’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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