75. Principios para confirmar el puesto propio

(1) Es preciso escoger el deber según las fortalezas y dones. Mientras la mayoría de la gente considere apropiada la elección, hay que confirmarla como un deber propio.

(2) Alguien que cumple bien con su deber ha encontrado su puesto, y el que cumple bien con su deber se mantiene firme en su posición como ser creado.

(3) Hay que someterte a los arreglos de la casa de Dios mientras se cumple con el deber. Si se siente que el deber no es adecuado, se puede, en comunicación con los líderes y obreros, seleccionar los deberes adecuados.

(4) Independientemente del deber particular de cada uno, hay que orar a Dios y confiar en Él, y, en todos los asuntos, buscar la verdad y actuar de acuerdo con los principios. Al hacerlo, uno será capaz de cumplir con el deber satisfactoriamente.

Las palabras relevantes de Dios:

En todo Su plan de gestión, Dios planeó hace mucho cuántas veces vendrías al mundo del hombre, en qué linaje y en qué familia nacerías en los últimos días, cuáles serían las circunstancias de esta familia, si serías hombre o mujer, cuáles serían tus puntos fuertes, qué nivel de educación tendrías, cómo de elocuente serías, cuál sería tu calibre, cuál tu aspecto, a qué edad vendrías a la casa de Dios y comenzarías a cumplir con el deber, y qué deber cumplirías y en qué momento. Hace mucho, Dios planeó cada paso para ti. Antes de que nacieras, cuando viniste entre los hombres en tus últimas vidas, Dios ya había dispuesto qué deber cumplirías durante esta etapa final de obra. ¡Esto no es una broma! Incluso el hecho de que estés aquí para escuchar este sermón estaba destinado por Dios, ¡eso no es poca cosa! Además, tu estado físico, tu experiencia a cierta edad, qué tipo de deberes puedes realizar, tus habilidades y destrezas, todo eso quedó destinado por Dios hace mucho tiempo. Es decir, Dios desea usarte, y antes de hacerte tal encargo y darte esta vocación, ya te había preparado para ello. Entonces, ¿está bien que huyas? ¿Está bien que dudes? ¡Decepcionas a Dios al hacer esto! No existe mayor acto de rebelión que darle la espalda al deber, es un pecado atroz. Las intenciones de Dios son sumamente serias. Hace incontables generaciones, Dios ya había predestinado tu llegada hoy, y te había encargado esta misión, entonces, ¿acaso no eres responsable de ella? ¿No se trata del valor de tu propia vida? Y si no llevas a cabo la misión que Dios te ha encargado, ¿tiene algún sentido tu vida? Dios te puso en esta situación, te dio este calibre, te concedió estas habilidades y destrezas, te otorgó todas las condiciones para vivir hasta esta edad y hacer esto, sin embargo, no lo haces y además huyes. Solo quieres llevar una vida cómoda, abrirte camino en el mundo, usar lo que te concedió Dios para servir a Satanás. ¿Se deleitaría Dios en esto? ¿Le haría feliz? No llevas a cabo tu misión, no cumples el encargo que Él te ha dado y huyes del juicio de Dios. ¿Qué determina Dios para tales personas? ¡Las aniquila! Ya no volverás a nacer ni venir a este mundo. Dios no te confiará nada nunca más. Tu misión te es arrebatada, así que te quedas sin oportunidades, ¡eso quiere decir que estás en problemas! Una persona semejante ha huido una sola vez de la mirada de Dios, ha huido de Mi trono de juicio, de Mi presencia. No cumplieron su misión y no completaron su encargo. Es el fin, se acabó, su vida termina aquí, se ha llegado al límite y no hace falta mencionarlo más. ¡Qué trágico es esto!

Hoy en día, cuando realizáis un deber en la casa de Dios, ya sea grande o pequeño, ya implique un trabajo físico o el uso de vuestro cerebro, ya se haga fuera o dentro de la iglesia, el deber que realizáis no es por accidente; no es elección tuya, lo dirige Dios. Solo te mueve el encargo de Dios, tienes este sentido de la misión y la responsabilidad, y eres capaz de realizar este deber. Entre los incrédulos, hay muchos que son atractivos, inteligentes o capaces. ¿Pero les favorece Dios? No. Dios solo os favorece a vosotros, a este grupo de personas. Él os hace desempeñar todo tipo de papeles, llevar a cabo toda clase de deberes y responsabilidades en Su obra de gestión y cuando, al final, el plan de gestión de Dios llegue a su término y se complete, ¡cuánta gloria y honor! Y así, cuando en el cumplimiento de su deber las personas sufren una pequeña dificultad, cuando tienen que renunciar a cosas y esforzarse, cuando pagan un precio, cuando pierden estatus, fama y fortuna en el mundo, parece como si Dios les hubiera quitado esas cosas, sin embargo, han ganado algo más grande y mejor. ¿Qué han ganado de Dios? Solo cuando has cumplido bien con tu deber, cuando has completado el encargo de Dios, cuando vives toda tu vida en aras de tu misión y tu encargo, cuando vives una vida que vale la pena, ¡solo entonces eres una persona real! ¿Y por qué digo que eres una persona real? Como Dios te ha escogido, te ha permitido realizar el deber de una criatura de Dios en Su gestión, y no puede haber mayor valor o sentido para tu vida.

Extracto de ‘Los principios de práctica relativos a la sumisión a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr el cumplimiento del deseo de Dios. Como fuiste creado, debes obedecer al Señor que te creó, porque inherentemente no tienes dominio sobre ti mismo ni capacidad para controlar tu propio destino. Como eres una persona que cree en Dios, debes buscar la santidad y el cambio. Como eres una criatura de Dios, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por medio de la cual puedes cumplir con tu deber; y pueden llevarlo a cabo —y deben llevarlo a cabo— todas las personas que actúan con justicia.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Cuáles son vuestros principios para comportaros? Debéis comportaros conforme a vuestro puesto, buscar el puesto adecuado para vosotros y manteneros firmes en él. A modo de ejemplo, hay personas que son buenas en una profesión y entienden los principios de esta, y son ellas las que deberían hacer las revisiones finales sobre este asunto; hay personas que pueden brindar ideas y reflexiones, permitiendo que todos los demás tomen estas ideas como punto de partida y cumplan mejor con su deber, y, luego, deberían ser ellas las que brindasen ideas. Si podéis encontrar el puesto indicado para vosotros y trabajar en armonía con vuestros hermanos y hermanas, estaréis cumpliendo con vuestro deber y os estaréis comportando acorde a vuestro puesto. Si solo sois capaces de brindar unos cuantos pensamientos, pero querríais brindar otras cosas y termináis haciendo un gran esfuerzo, pero seguís sin lograrlo, y, luego, cuando alguien brinda esas otras cosas, os sentís incómodos, no estáis dispuestos a escuchar y vuestro corazón está acongojado y oprimido y decís que Dios es injusto y lo culpáis, entonces eso es ambición. ¿Cuál es el carácter que engendra ambición en una persona? El carácter arrogante engendra ambición. Estos estados pueden, sin duda, surgir en vosotros en cualquier momento, y si no podéis buscar la verdad para resolverlos y no tenéis entrada en la vida y no podéis cambiar en este sentido, entonces el grado de aptitud y pureza con el que lleváis a cabo vuestros deberes será bajo. Si no podéis lograr esto, también será muy difícil para vosotros dar a Dios la gloria que se le debe. Algunas personas tienen talentos en dos o tres áreas; algunas tienen talento en un área y, otras, no tienen talento alguno; si podéis abordar estas cuestiones de manera correcta, habréis encontrado vuestro puesto. Las personas que han encontrado su puesto pueden conducirse de acuerdo con él y cumplir bien con su deber. Hay personas que jamás son capaces de encontrar su puesto, que siempre quieren la olla cuando tienen comida en el plato, que toman cualquier cosa que se les cruza que les sea útil, que siempre tienen ambiciones propias, pero que creen estar teniendo consideración por las intenciones de Dios y estar cumpliendo lealmente su deber; esta creencia es errónea y es una interpretación incorrecta de lo que es la lealtad. Si queréis ser leales y cumplir satisfactoriamente con vuestro deber, si esto buscáis y deseáis, primero debéis encontrar el puesto indicado para vosotros y, luego, hacer lo que podáis con todo vuestro corazón, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza. Eso es satisfactorio, y cumplir de esa manera el deber tiene un grado de pureza. Esto es lo que un verdadero ser creado debería hacer. Pero, primero, debéis entender lo que es un verdadero ser creado: un verdadero ser creado no es un superhumano, sino una persona que vive recta y humildemente en la Tierra y no es extraordinario en absoluto. ¿Qué significa no ser extraordinario? Significa que, sin importar qué tan alto podáis ser o qué tan alto podéis saltar, vuestra altura no cambiará y no contáis con una habilidad extraordinaria. Si queréis siempre superar a los demás y tener un rango superior a los demás, eso está ocasionado por vuestro carácter arrogante y satánico y es vuestra fantasía. De hecho, es algo que no podéis alcanzar y os es imposible hacer. Dios no os dio ese talento o habilidad, ni os dio semejante esencia. No olvidéis que, a pesar de que vuestra apariencia, vuestra familia y la década en la que nacisteis puedan ser diferentes, y que puede haber algunas diferencias en vuestros talentos y dones, sois miembros normales y ordinarios de la humanidad, de ninguna forma diferentes a los demás. Sin embargo, no olvidéis esto: no importa cuán diferentes seáis, lo sois únicamente en estos pequeños detalles, pero vuestro carácter corrupto es el mismo que el de los demás, y los principios, objetivos y orientación a los que debéis adheriros en el cumplimiento de vuestro deber son idénticos a los de los demás. La gente difiere meramente en sus fortalezas y dones.

Extracto de ‘Los principios que deben guiar el comportamiento de una persona’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Para conocerse a uno mismo conviene entender qué son la buena aptitud y la ineptitud y tener claras la aptitud y la esencia-naturaleza propias. Cuando la gente sabe cuál es su condición, comete menos errores. Cuando se conoce bien, deja de ser arrogante y su conducta es más concienzuda y diligente. No conocerse a uno mismo puede ocasionar muchos problemas. Hay personas de aptitud corriente que se creen de gran aptitud. Creen tener dotes de mando; para sus adentros están impacientes por ser líderes, por dirigir el equipo, pero nunca las eligen. ¿Y esto no las inquieta? Cuando la gente se inquieta por esas cosas y está nerviosa, no cumple correctamente con el deber y es susceptible de cometer tonterías que dan vergüenza, cosas insensatas que Dios desprecia. Por lo tanto, antes de nada, debe abordar por medio del autoconocimiento estas revelaciones fundamentales de su carácter corrupto: la arrogancia, la insensatez, creer siempre que tiene buena aptitud, que es mejor que los demás, que debe aleccionarlos, etc. Una vez resueltos estos problemas, serás constante en el correcto cumplimiento del deber, tendrás una conducta más adecuada, no te estorbarán pensamientos y comportamientos como la agresividad, el engreimiento, la altivez externos y el hecho de creerte especial, y serás mucho más maduro.

Extracto de ‘Comprender la verdad es crucial para cumplir adecuadamente el deber propio’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

A menudo tiene lugar un conflicto entre los sueños y la realidad. La mayoría del tiempo, la gente piensa que sus sueños son legítimos. ¿Acaso no saben que los sueños y la realidad son completamente diferentes? Los sueños son solo lo que tú quieres, son una preocupación fugaz, a menudo surgida de la voluntad o la fantasía, y opuesta a la realidad. ¿Qué errores se suelen cometer cuando las personas tienen demasiados sueños? Ignoran la obra que tienen ante sus ojos, la obra que deberían estar haciendo en el momento presente. Ignoran la realidad y dejan de lado el deber que han cumplir, la labor que deben hacer, sus obligaciones y responsabilidades de ese mismo momento; se lo toman todo a la ligera y se entregan a sus propios sueños, haciendo lo que desean y haciendo lo que quieren. Y siendo así, estas personas no solo son incapaces de cumplir verdaderamente con su deber, sino que, lo que es más importante, también retrasan y alteran la obra de la casa de Dios. Muchas personas no entienden la verdad y tampoco la buscan. ¿Cómo consideran su deber? Lo consideran como un trabajo, una afición o un interés. No lo tratan como una tarea o misión que Dios les ha encomendado, ni como una responsabilidad que deben asumir, y mucho menos buscan comprender la verdad y la voluntad de Dios en el cumplimiento de su deber. Y así, hay algunos que, cuando se topan con una pequeña dificultad mientras realizan su deber, cambian de opinión y empiezan a pensar en cómo escapar de él. Cuando se encuentran con una dificultad o un contratiempo, retroceden, y, de nuevo, son propensos a tratar de librarse del asunto. En lugar de buscar la verdad, piensan en cómo huir. Son como tortugas: en cuanto algo sucede, se esconden en su caparazón y solo vuelven a salir cuando todo ha terminado. Hay muchas personas así. En particular, hay algunos que, cuando se les pide que se encarguen de un deber, no piensan en cómo realizarlo leal y correctamente o cómo completar bien tal tarea. En cambio, piensan en cómo eludir y descargarse de la responsabilidad, evitar que se les trate, en cómo ausentarse completamente de un problema o fracaso cuando este se produce. Lo primero en lo que piensan es en su propia ruta de escape; sus propias preferencias y predilecciones van antes que nada, no piensan en cómo pueden cumplir con su deber y hacerlo con lealtad. ¿Pueden estas personas obtener la verdad? No dedican ningún esfuerzo a la verdad. Nunca están satisfechos con nada: hoy quieren hacer esto, mañana quieren hacer aquello. El deber de cualquiera les parece mejor que el que están cumpliendo ellos, y todos los demás deberes les parecen más fáciles. Simplemente no dedican ningún esfuerzo a la verdad. Cuando tienen tales pensamientos no reflexionan sobre cuál es el problema ni lo resuelven. Solo se centran en las prácticas externas, se fijan en quién acapara el protagonismo, quién ha sido reconocido por lo Alto o tiene contacto con Él, quién no necesita ser tratado cuando obra. Estas son las únicas cosas en las que piensan. ¿Diríais que las personas que solo piensan en estas cosas son capaces de cumplir fielmente con su deber? Eso nunca ocurrirá. Entonces, ¿qué clase de personas son las que cumplen con su deber de esta manera? ¿Buscan la verdad? En primer lugar, si algo está claro es que este tipo de personas no busca la verdad. Lo único que buscan es congraciarse con la casa de Dios, disfrutar de algunas bendiciones, hacerse un nombre, hacerse notar y que les vean, lo cual no es diferente a estar en sociedad. En relación con la esencia, ¿qué clase de personas son? Son incrédulos.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (8)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si deseas dedicarte en todo lo que haces para cumplir la voluntad de Dios, entonces no puedes realizar meramente un deber; debes aceptar cualquier comisión que Dios te encomiende. Ya sea que concuerde con tus gustos o no, que corresponda a tus intereses, que sea algo que no disfrutes o que nunca hayas hecho o algo difícil, aun así, debes seguir aceptándolo y someterte. No solo debes aceptarlo, sino que debes cooperar proactivamente, aprender de ello y lograr la entrada. Incluso si sufres y no has podido destacar y brillar, aun así debes seguir mostrando tu devoción. Debes verlo como el deber que tienes que cumplir; no como un asunto personal, sino como tu deber. ¿Cómo deben entender las personas sus deberes? Es cuando el Creador, Dios, le da a alguien una tarea que tiene que realizar y, en ese momento, surge el deber de esa persona. Las tareas que Dios te da, las comisiones que Dios te da, esos son tus deberes. Cuando los persigues como tus objetivos y de verdad tienes un corazón que ama a Dios, ¿puedes seguir negándote? No debes rechazarlas. Debes aceptarlas. Esta es la senda de práctica. ¿Qué es la senda de práctica? (La dedicación absoluta en todas las cosas). Sé dedicado en todas las cosas para cumplir la voluntad de Dios. ¿Dónde está el eje central de esto? “En todas las cosas”. “Todas las cosas” no significa necesariamente las cosas que te gustan o que se te dan bien y, mucho menos, las cosas con las que estás familiarizado. Algunas veces tendrás que aprender; otras, te enfrentarás a dificultades y, otras más, deberás sufrir. Sin embargo, independientemente de la tarea de que se trate, siempre y cuando venga ordenada por Dios, debes aceptarla de Él, verla como tu deber, dedicarte a cumplirla y cumplir la voluntad de Dios: este es el camino de la práctica. Sin importar lo que te ocurra, siempre debes buscar la verdad, y una vez estés seguro de qué tipo de práctica está en línea con la voluntad de Dios, debes practicarla. Solo si actúas de esta manera estás practicando la verdad, y solo actuar así es entrar en la realidad-verdad.

Extracto de ‘Las personas solo pueden ser verdaderamente felices si son honestas’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Las personas son seres creados que no tienen nada de lo que puedan jactarse. Como sois criaturas de Dios, debéis llevar a cabo el deber de una criatura. No hay más requisitos para vosotros. Así es cómo oraréis: “¡Oh, Dios! Tenga estatus o no, ahora me entiendo a mí mismo. Si mi estatus es alto, se debe a Tu elevación; y si es bajo, se debe a Tu ordenación. Todo está en Tus manos. No tengo ninguna elección ni ninguna queja. Tú ordenaste que yo naciera en este país y entre esta gente, y lo único que debería hacer es ser absolutamente obediente bajo Tu dominio, porque todo está incluido en lo que Tú has ordenado. No pienso en el estatus; después de todo, solo soy una criatura. Si Tú me colocas en el abismo sin fondo, en el lago de fuego y azufre, no soy más que una criatura. Si Tú me usas, soy una criatura. Si Tú me perfeccionas, sigo siendo una criatura. Si Tú no me perfeccionas, te seguiré amando, pues no soy más que una criatura. No soy más que una criatura minúscula, creada por el Señor de la creación, tan solo una de entre todos los seres humanos creados. Fuiste Tú quien me creó, y ahora me has vuelto a colocar en Tus manos, para hacer conmigo Tu voluntad. Estoy dispuesta a ser Tu herramienta y Tu contraste, porque todo es lo que Tú has ordenado. Nadie puede cambiarlo. Todas las cosas y todos los acontecimientos están en Tus manos”. Cuando llegue el momento en que ya no pienses en el estatus, entonces te liberarás de él. Solo en ese momento serás capaz de buscar con confianza y valor, y sólo entonces, tu corazón podrá llegar a liberarse de cualquier restricción. Una vez que las personas hayan sido liberadas de estas cosas, entonces no tendrán más preocupaciones.

Extracto de ‘¿Por qué no estás dispuesto a ser un contraste?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como una de las criaturas, el hombre debe mantener su propia posición y comportarse concienzudamente. Debes guardar con sumisión aquello que el Creador te ha confiado. No debéis actuar de forma inaceptable ni hacer cosas más allá de vuestra capacidad, ni las que son aborrecibles para Dios. No tratéis de ser grandioso, ni de convertirte en un superhombre ni de estar por encima de los demás, ni de buscar volverte Dios. Así es como las personas no deberían desear ser. Buscar ser grandioso o un superhombre es absurdo. Procurar convertirse en Dios es incluso más vergonzoso; es repugnante y despreciable. Lo que es elogiable, y a lo que las criaturas deberían aferrarse más que a cualquier otra cosa, es a convertirse en una verdadera criatura; este es el único objetivo que todas las personas deberían perseguir.

Extracto de ‘Dios mismo, el único I’ en “La Palabra manifestada en carne”

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