59. Principios de congregarse para comunicar las palabras de Dios

(1) Es necesario comunicar la experiencia y el conocimiento reales de la verdad-palabra de Dios, para poder hacer que los demás entiendan la verdad y los edifique, para que puedan tener un camino de práctica.

(2) La comunicación de la verdad-palabra de Dios debe hablar de la experiencia real que refleja el autoconocimiento. Mientras se habla, hay que usar los hechos; no hablar de letras y doctrinas, y no tratar de explicar las palabras de Dios.

(3) Cuando se congregue, hay que dejar que aquellos con la obra del Espíritu Santo y la experiencia práctica comuniquen más, para que la mayoría se edifique y se beneficie de ello. Solo entonces podrán entrar en la realidad-verdad.

(4) La gente absurda, las personas y los espíritus malvados que perturban la vida de la iglesia deben ser expuestos y examinados para que la gente pueda distinguirlos. El beneficio que esto tiene para su comprensión de la verdad no debe ser sobrestimado.

Las palabras relevantes de Dios:

De cara al futuro, hablar de las palabras de Dios debe ser el principio por el cual hablas. Habitualmente, cuando os reunís, debéis conversar sobre las palabras de Dios y tomar Sus palabras como el contenido de vuestras interacciones, y hablar sobre lo que sabes acerca de estas palabras, cómo las pones en práctica y cómo obra el Espíritu Santo. Siempre que comuniques las palabras de Dios, el Espíritu Santo te iluminará. Alcanzar el mundo de las palabras de Dios requiere la cooperación del hombre. Si no entras en esto, Dios no tendrá forma de obrar; si mantienes la boca cerrada y no hablas sobre Sus palabras, Él no tendrá forma de iluminarte. Cuandoquiera que no te encuentres ocupado, habla sobre las palabras de Dios ¡y no simplemente participes en conversaciones inútiles! Deja que tu vida se llene con las palabras de Dios: solo entonces serás un creyente devoto. No importa si tu conversación es superficial. Sin lo superficial no puede haber profundidad. Debe haber un proceso. Por medio de tu entrenamiento, comprenderás la iluminación del Espíritu Santo sobre ti y cómo comer y beber las palabras de Dios eficazmente. Después de un intervalo de investigación, entrarás en la realidad de las palabras de Dios. Solo si tienes la determinación de cooperar podrás recibir la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

“Experiencias de compartir y conversar” significa darle voz a cada pensamiento que hay en tu corazón, tu estado de ser, tus experiencias y conocimiento de las palabras de Dios, así como el carácter corrupto que hay en ti, y entonces permiten a otros distinguir estas cosas y aceptar las partes positivas y reconocer lo que es negativo. Solo esto es compartir, y solo esto es tener verdadera comunión. No implica simplemente tener cierto conocimiento sobre las palabras de Dios o sobre una parte de un himno, y luego compartirlo como te plazca sin ir más allá ni decir nada relacionado con tu propia vida real. Todo el mundo habla de conocimiento doctrinal y teórico, pero nadie dice nada del conocimiento obtenido de las verdaderas experiencias. Todos vosotros evitáis hablar sobre estas cosas, sobre vuestra vida personal, sobre vuestra vida en la iglesia con los hermanos y hermanas, sobre vuestro propio mundo interior. Al hacer tal cosa, ¿cómo puede producirse una verdadera comunicación entre las personas? ¿Cómo puede haber una confianza real? ¡No puede haberla! Si una esposa nunca le expresa a su marido las palabras que guarda en su corazón, ¿se puede decir que son confidentes? ¿Saben lo que hay en la mente del otro? Supongamos que dicen constantemente: “¡Te amo!”. Solo dicen eso, sin embargo nunca han expuesto lo que de verdad piensan en lo más profundo, lo que quieren uno del otro o los problemas que tienen. Jamás han hablado entre ellos de tales cosas y tampoco han confiado el uno en el otro, ¿son, acaso, una pareja que se ama de verdad? Si cuando están juntos no tienen nada más que delicadezas superficiales el uno para el otro, ¿son de verdad marido y mujer? ¡Desde luego que no! Si los hermanos y las hermanas han de ser capaces de confiar los unos en los otros, ayudarse y proveerse unos a otros, entonces cada persona debe hablar de sus propias experiencias verdaderas. Si no hablas de ellas y solo pronuncias lemas, palabras doctrinales y superficiales, entonces no eres una persona honesta y eres incapaz de serlo.

Extracto de ‘La práctica verdaderamente fundamental de ser una persona honesta’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Algunos líderes y obreros no son capaces de ver los verdaderos problemas que existen dentro de la iglesia. En una reunión, les parece que no tienen nada valioso que decir, así que se arman de valor y sueltan algunas letras y doctrinas. Saben perfectamente que lo que dicen es mera doctrina, pero lo dicen de todas formas. Al final, incluso ellos mismos sienten que esas palabras son insípidas, y al escucharlas, a sus los hermanos y hermanas también les parecen que estas personas son insulsas. Es así como sucede, ¿verdad? Si tienen que forzarse a decir esas palabras, entonces, por un lado, el Espíritu Santo no está obrando en ellos, y por otro, sus palabras no aportan ningún beneficio a los demás. Si no has experimentado la verdad, pero quieres hablar de ella, da igual lo que digas, no podrás penetrar en la verdad; todo lo que digas serán solo letras y doctrinas. Puedes creer que tienen algo de esclarecimiento, pero son solo doctrinas; no son la realidad-verdad, y por mucho que lo intenten, nadie que las escuche podrá captar nada real en ellas. Mientras escuchan, les puede parecer que lo que dices es bastante correcto, pero después lo olvidarán completamente. Si no hablas de tus estados reales, no podrás tocar el corazón de las personas; olvidarán lo que dices, aunque quieran recordarlo, y no podrás ayudarles. Si te encuentras en tal situación, en la que quieres hablar, pero sientes que no puedes hacerlo de una manera que penetre en la verdad, y solo tienes un poco de conocimiento doctrinal sin saber nada de las cosas esenciales, y si otros plantean preguntas de naturaleza esencial que eres incapaz de responder, entonces será mejor que no digas nada en absoluto. También hay ocasiones en que puede que estés discutiendo un tema en una reunión, y te parezca que estás bastante bien informado sobre ello y puedes comunicar algunas cosas reales. Sin embargo, todo el mundo entenderá de lo que estás hablando si lo tratas de una manera superficial, pero no tienes nada que decir a un nivel más profundo, ya que otros podrían no haber experimentado ciertas cosas, y puede que tú tampoco. En tal caso, no debes forzarte a seguir hablando; en cambio, puedes hacer que todo el mundo comunique sobre el tema. Si crees que es doctrina, entonces es inútil hablar de ella, pues no sirve para edificar a las personas. En tal situación, da igual lo que digas, el Espíritu Santo no realizará Su obra, y cuando igualmente trates de abrirte paso, puedes acabar diciendo cosas absurdas y retorcidas, y puedes llevar a la gente por mal camino. Las personas no pueden absorber del todo ideas relativamente profundas en poco tiempo; la mayoría de las personas tienen una base muy limitada y son de bajo calibre, y no pueden memorizar fácilmente lo que oyen. Sin embargo, se dan mucha prisa en aceptar esas ideas absurdas, normativas y doctrinales. ¡Es realmente extraño! Por tanto, a este respecto, debes prestar especial atención. La gente es vana, y a veces las domina su vanidad; saben perfectamente que lo que dicen es doctrina, y sin embargo lo siguen diciendo igualmente, creyendo que sus hermanos y hermanas no van a darse cuenta. En un esfuerzo por salvar las apariencias, podrían ignorar esas cosas y en su lugar concentrarse en lidiar con la situación en cuestión. ¿Acaso no es eso engañar a la gente? ¡Eso es ser desleal a Dios! Si eres una persona que entiende la verdad, entonces te sentirás reprochado por dentro, te parecerá que ya no puedes hablar de esa manera y que debes cambiar de tema. Puedes comunicar sobre algo en lo que tengas experiencia, o puedes hablar de algún conocimiento que tengas de la verdad. Si no puedes hablar claramente sobre algo, ¡entonces podéis hablar sobre ello todos juntos! Tener a una sola persona que hable todo el tiempo nunca es bueno. Debido a la falta de experiencia, no importa lo bien que seas capaz de imaginar y concebir algo, en última instancia lo que digas será solo doctrina y propio de las nociones humanas. Aquellas cosas que pueden ser categorizadas como la verdad deben experimentarse; sin experiencia, nadie puede comprender completamente la esencia de la verdad, y mucho menos explicar claramente las condiciones de experimentar una verdad. Hay que tener experiencia de la verdad antes de poder tener algo real de que hablar, y no es aceptable no tener experiencia; incluso si tienes experiencia, esta será de alcance limitado, y solo podrás hablar de algunos estados limitados, nada más. Si una reunión siempre gira en torno a uno o dos temas, entonces después de comunicar de esta manera durante un tiempo, algunas personas llegarán a entender un poco. Otra posibilidad es que inmediatamente después de que hayas empezado a hablar, puedas pensar que estás comunicando de una manera muy práctica, pero tus hermanos y hermanas sigan realmente sin entender. Esto se debe a que tu condición es tu condición, y las condiciones de tus hermanos y hermanas no son necesariamente iguales a la tuya. Además, tú tienes alguna experiencia en este tema, pero tus hermanos y hermanas pueden no tenerla, por lo que sienten que lo que estás hablando no se aplica a ellos. ¿Qué debes hacer cuando te encuentres con este tipo de situación? Deberías hacerles algunas preguntas para tener una idea de sus circunstancias. Pregúntales qué piensan que se debe hacer cuando se plantea este tema, y cómo se debe practicar de acuerdo con la verdad. Comunicando de esta manera por un tiempo, se abrirá un camino hacia adelante. De esta manera, se puede guiar a la gente a llegar al fondo de la cuestión, y si se comunica más, se obtendrán resultados.

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Tú eres capaz de hablar de tanto conocimiento como arena hay en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. ¿Acaso no estás intentando engañar a las personas al hacer esto? ¿No estás armando un espectáculo vacío, sin sustancia que lo respalde? ¡Todo este comportamiento es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría y más desprovista está de la realidad, más incapaz es de llevar a las personas a la realidad; cuanta más alta la teoría, más te hace desafiar y oponerte a Dios. No trates las teorías más sublimes como un precioso tesoro; ¡son perniciosas y no sirven a ningún propósito! Tal vez algunas personas pueden hablar de las teorías más elevadas, pero estas teorías no contienen nada de la realidad porque estas personas no las han experimentado personalmente y, por lo tanto, no tienen ningún sendero para practicar. Tales personas son incapaces de llevar a otros por el camino correcto y solo harán que se descarríen. ¿No es esto perjudicial para las personas? Como mínimo, debes poder resolver los problemas actuales de las personas y permitirles lograr la entrada; solo esto cuenta como dedicación y solo entonces estarás calificado para obrar por Dios. No hables siempre palabras exageradas y fantasiosas y no uses un puñado de prácticas inadecuadas para obligar a otros a obedecerte. Hacerlo así no tendrá ningún efecto y sólo puede aumentar su confusión. Continuar de esta manera producirá mucha doctrina, lo que hará que la gente te abomine. Este es la deficiencia del hombre y realmente es insoportable. Así que, habla más de problemas que realmente existen. No trates las experiencias de otras personas como si fueran de tu propiedad ni las saques a relucir para que otros las admiren. Debéis buscar vuestra propia salida individual. Esto es lo que cada persona debería poner en práctica.

Extracto de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

Comunicar las palabras de Dios también tiene varios principios a los que hay que ceñirse:

En primer lugar, antes de comunicar las palabras de Dios, debes contemplar la esencia de las mismas, descubrir qué están insinuando las palabras, entender su verdadero significado e intentar comprender por qué diría Dios esas palabras y qué efectos están intentando conseguir. Independientemente de lo que Él dice, los propósitos y requerimientos de Dios están en Sus palabras. Este es el punto principal que debe comunicarse. Las personas escogidas de Dios deben buscar Sus propósitos en cada una de Sus palabras, entender lo que Él requiere del hombre y las verdades con las que este debería estar equipado. Comunicarse de esta forma es beneficioso tanto para ti como para otros. Si no contemplas detenidamente las palabras de Dios después de leerlas y simplemente les restas importancia al hablar sólo del sentido literal, nunca entenderás la verdad. Leer las palabras de Dios no tiene mucho sentido si estás siguiendo simplemente formas y procedimientos.

En segundo lugar, hay muchas verdades contenidas en las palabras de Dios. Cada línea de las mismas implica muchos aspectos de la verdad, que no pueden explicarse exhaustivamente por medio de un significado literal. El hombre no puede tomarse a la ligera las palabras de Dios. Si las ves como demasiado simples, eso sería demasiado insensato e ignorante. Ni siquiera la línea más simple de las palabras de Dios puede experimentarse en su totalidad en toda una vida. Esto se debe a que todo lo expresado en las palabras de Dios es la verdad, la realidad de las cosas positivas, y el hombre no puede alcanzarlas totalmente o entrar en ellas demasiado profundamente. No se puede entender las palabras de Dios si no se tiene una actitud obediente. Debes, por tanto, temer a Dios y ser piadoso cuando comunicas las palabras de Dios.

En tercer lugar, debes comunicar únicamente tantas palabras de Dios como entiendas. No finjas entender cuando no lo haces, ni hables descuidadamente sobre letras y doctrinas. Comunica sólo tu conocimiento y entendimiento de las palabras de Dios. No hables sobre cosas no relacionadas con la verdad ya que estás sólo malgastando el tiempo de otras personas. Para el beneficio de todos, es mejor que cada persona hable sólo durante más o menos cinco minutos y no más de unos diez minutos. Si no puede terminar de una vez, entonces divídelo en dos o tres momentos para que todos tengan la oportunidad de hablar; una persona no puede tomarse demasiado tiempo. También puedes interrumpir a quienes les gusta especialmente hablar si se salen del tema, para que aprendan a ser más sensatos y a respetar a los demás. Practicar de esta forma beneficia a todos.

En cuarto lugar, hay otro principio para comunicar las palabras de Dios, y es que se puede comunicar sobre las condiciones que la mayoría de las personas tienen y los problemas existentes en la iglesia. Este tipo de comunicación es legítima, pero no debes tener intenciones de atacar o menospreciar a otras personas. Independientemente de quién seas, si posees estas condiciones debes afrontarlo apropiadamente y aceptarlo humildemente. No debes ser arrogante ni engreído, intolerante a otras opiniones, o usar tu posición para presionar a otros, prohibiéndoles hablar o limitando su comunicación de la verdad. El proceso de comunicar la verdad también es el proceso de dejar al descubierto la naturaleza corrupta de las personas. Quienes acepten genuinamente la verdad serán capaces de enfrentarse a sí mismas correctamente en cuanto a tales cosas y no tendrán dificultades en absoluto. Comer y beber las palabras de Dios no tendrá mucho efecto si no te atreves a comunicarlas en reuniones o a unirte a la realidad porque tienes miedo de ofender a las personas o quedar mal. Las personas que están sinceramente dispuestas a aceptar la verdad deben unirse a sus condiciones y comunicar su conocimiento de las palabras de Dios de una manera simple y abierta. Sólo al comunicar las palabras de Dios de esta forma es fácil entender la verdad y lograr resultados. Todos pueden comunicar sobre problemas especiales que surgen en la iglesia y expresar sus propias opiniones; esto debe basarse en las palabras de Dios y ellos deben mantenerse al lado de la verdad. Esa comunicación puede avergonzar incluso más a Satanás y lograr verdaderos resultados.

Extracto de “Organización del trabajo”

Con el fin de comer y beber las palabras de Dios en la vida de iglesia, para lograr el efecto de entender la verdad y resolver problemas, los siguientes cinco principios de gestión deben practicarse en futuras reuniones:

1. Permitir que todos aquellos cuyo entendimiento de la verdad es puro comuniquen un poco más, pero no deben dar discursos llenos de palabrería. Deben exponer sus experiencias reales y verdadero entendimiento para resolver problemas reales de corrupción; sólo esto es efectivo. Aquellos cuyo entendimiento de la verdad es absurdo deben comunicar menos o no comunicar en absoluto. Esto es beneficioso para el entendimiento de la verdad de todos.

2. La comunicación de las palabras de Dios debe girar alrededor del centro y nunca salirse del tema. Salirse del tema facilita la perturbación de las mentes y trae confusión, de modo que la gente no puede entender las palabras de Dios. Quienes se salen frecuentemente del tema cuando hablan deben ser limitados. Esto ahorra tiempo y es beneficioso para el entendimiento de la verdad y la consecución del resultado deseado.

3. Lo mejor es que los que tienen pobres cualidades y capacidades de entendimiento hablen menos y escuchen más. Ellos deben dedicar más esfuerzo a la contemplación de las palabras de Dios y aceptar el entendimiento puro, así como orar y comunicar más con Dios en su corazón. Esto no sólo les beneficia a ellos, también a los demás. Sólo pueden mejorar mediante esta práctica.

4. Cuando comuniques las palabras de Dios en reuniones, no repitas las visiones y opiniones de otras personas sino habla algo de nueva luz o conocimiento nuevo. Si no hay conocimiento nuevo, entonces no hables, ya que esto puede ahorrar tiempo y hacer más efectivas las reuniones. En lugar de repetir siempre las palabras de otros, es mejor calmarte ante Dios, pensar detenidamente y diferenciar sabiamente, además de aceptar la nueva luz y el entendimiento puro de otras personas. Esto es beneficioso para ti y también ganas algo de la reunión.

5. Independientemente de qué aspecto de la verdad se comunique, cuando otros estén comunicando sobre cómo analizar y examinar algunos problemas, no seas demasiado sensible ni especules ciegamente, por si ello puede llevar a un juicio y ataque mutuos. No discutas sobre cosas sin sentido; céntrate en entender la verdad para resolver tus propios problemas. No te preocupes siempre por los demás sino ignora tu propia entrada. Sólo las que intentan ganar verdades para resolver sus propios problemas de corrupción son personas inteligentes.

Extracto de “Organización del trabajo”

Los líderes y obreros en todos los niveles deben guiar el camino al enseñar las verdades en la vida de iglesia. Este es el deber y la responsabilidad de los líderes y obreros. Todos aquellos que buscan las verdades deben enseñar y dedicar en las reuniones el esclarecimiento y la luz que han obtenido en su experiencia. Sólo al hacer esto pueden hacer feliz a Dios y recibir más de la obra del Espíritu Santo y entrar más rápido en las verdades. Aquellos sin experiencia ni conocimiento no tienen que enseñar pero deben ponderar y contemplar concienzudamente la enseñanza de los demás. Gradualmente también obtendrán el conocimiento a través de practicar y experimentar después. Con el fin de que las reuniones logren mejores resultados, todos aquellos que tengan experiencia o conocimiento de las palabras de Dios deben enseñar lo que han obtenido y dedicar su parte. De esta manera, todos lo pueden disfrutar y pueden entender las verdades y entrar a la realidad de las palabras de Dios. En particular, aquellos que buscan verdades deben cumplir correctamente con su deber y comunicar todo su conocimiento y experiencia de las palabras de Dios y el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo que han recibido. Sólo haciéndolo no están enterrando el amor de Dios y la obra que Dios ha hecho en ellos. Sólo haciéndolo pueden recibir más obra y gracia del Espíritu Santo y entender y poseer más verdades. Aquellos que nunca comunican las verdades son personas muertas sin espíritus; cuanto más una persona hable sobre las verdades, más puede disfrutar ella la obra del Espíritu Santo. Sólo personas así pueden venir a la vida. Enseñar verdades es la mejor manera de dar testimonio de Dios y exaltar a Dios; es cumplir realmente con el deber propio y servir a Dios. Las vidas de las personas crecen y maduran por medio de enseñar verdades. Todos aquellos que buscan y aman las verdades deben trabajar juntos para cumplir con su deber en las reuniones. Así es como se crea la buena vida de iglesia.

Extracto de “Organización del trabajo”

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